Inmigración y Literatura

vida cotidiana en la Argentina (1810 - 1960)

 

Padre Clemente Maldjian

Recordaron al padre Clemente Maldjian

ca42b2e81fc33cd38fb5c3f949fc00d6.jpgBuenos Aires, 21 Ago. 09 (AICA)
El padre Clemente Krikor Maldjian, sacerdote católico de rito armenio que vivió entre los años 1971 y 1984 en la Argentina, falleció el 4 de julio último en el convento de Bzommar, en el Líbano, donde pasó sus últimos años.
A los 40 días de su muerte, fue recordado en una misa que celebró el domingo 8 de agosto monseñor Pablo Hakimian, párroco de Nuestra Señora de Narek, en ese templo, ubicado en Charcas 3529, que el padre Maldjián hizo construir y terminó en 1980, y que es actualmente la catedral de la Eparquía San Gregorio de Narek en la Argentina de los Armenios, sede del obispo Vartan Boghossian. Ese mismo día, el obispo, que es exarca apostólico armenio para América latina desde 1981, celebró la misa en memoria del padre Maldjian en San Pablo, Brasil, donde el sacerdote fallecido también ejerció su fecundo ministerio.
“Fue una noticia que nos golpeó a todos”, dijo en la homilía monseñor Hakimian, ya que aunque tenía 85 años, el padre Maldjian se mantenía alegre, animoso y lleno de vida. Dijo que el padre Clemente “no solamente pasó; fue aquel hombre que con poco barullo hizo grandes cosas”.
Monseñor Hakimian dijo que su permanente sonrisa que iluminaba su cara, su alegría, lo indujo a él a dar los primeros pasos en su vocación al sacerdocio. Recordó que el padre Maldjian fue un pastor en cuatro países: al principio, fue responsable de la formación de los sacerdotes para la Iglesia Católica Armenia en el seminario de Bzommar, en el Líbano; luego estuvo casi cinco años en el Brasil, casi catorce años en la Argentina y más de quince años en Lyon, Francia, donde había comenzado a construir una iglesia. En Buenos Aires hizo levantar el templo, de líneas modernas, que es la catedral armenia. “Fue un sacerdote, un apóstol, que donde fue construyó lo que Dios le mandaba, las casas de Dios”. Siempre estaba al lado de un albañil, de un carpintero, impulsando las obras, dijo.
El padre Maldjian hablaba ocho o nueve idiomas, era un gran conocedor de la literatura armenia, enseñaba a niños y jóvenes, participaba en iniciativas ecuménicas, sabía tocar el órgano, tenía buena voz para cantar. Monseñor Hakimian recordó que hace unos cinco o seis años tuvo ocasión de ir al Líbano y lo invitaron a cantar una Misa. Dos obispos allí presentes le preguntaron dónde había aprendido a cantar de ese modo. Y él les respondió: “Aprendí a cantar la Misa Armenia del padre Clemente. Esa tonalidad mía se la debo a él”. Lo consideró un apóstol tanto de la Iglesia como de la armenidad: “Dio todo lo que tenía y de la mejor forma”.
Y concluyó: “Padre Clemente, fuiste un apóstol, que Dios tenga tu alma en su eterna misericordia”.+

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