Colectividades Argentinas

historia y actualidad

 

Archivo de Enero, 2009

León Felipe

León Felipe, nacido en Zamora en 1884, se dedicó desde muy joven al teatro, ocupación que le permitió recorrer toda España. En 1938, se exilia en México, donde muere treinta años mas tarde.
“En marzo de 1938, cuando los bombardeos arrecian sobre Barcelona, escribe su poema Oferta, leído también públicamente. Lo completa con otras partes –escritas ya de camino a México- hasta formar El payaso de las bofetadas y el pescador de caña, del cual brinda una lectura en La Habana y otra en la capital mexicana, antes de aparecer el libro. Se incorpora a la casa de España, creación del presidente Cárdenas, junto con otros intelectuales españoles exiliados. Y en México hace entonces la posada màs larga de su vida andariega: siete años. A lo largo de ellos León Felipe se ahínca en sí mismo, recoge las congojas del éxodo y vuelve a encontrar más cercana que nunca la España esencial, de la que jamás había desertado” (1).
Guillermo de Torre, autor de numerosos trabajos críticos sobre el poeta, lo define como “nunista”. La poesía nunista es una poesía íntimamente vinculada a la propia circunstancia vital y a sus infortunios. En Leòn Felipe –creemos- el motivo fundamental y recurrente es el del desarraigo, idea que se vincula a su particular condición de desterrado, de exiliado en América.
La experiencia personales tan útil para el arte como las más abstractas condiciones metafísicas; así nos lo dice en su “Poética”: “Y todo lo que hay en el mundo es mío y valedero para entrar en un poema, para alimentar una fogata”. Este fuego supremo de la creación, esta hoguera prometeica y sublime tiene un propósito: el de lograr que el poeta –que el hombre, en fin- no muera del todo, no desaparezca definitivamente. “La poesía no es más que un sistema luminoso de señales –afirma-, de luces que atraerán la mirada de Dios hacia nuestra desprotegida existencia”.
Los trágicos momentos vividos por un hombre obligado a ser espectador de luchas fratricidas lo llevan a la convicción de que lo único importante –y a veces, la única salida posible- es caminar, aunque también el camino deje amargas huellas en el cuerpo y en el alma: “Hay saín en la cinta de mi sombrero, / mi bastón se ha doblado/ y en la suela de mis zapatos llevo sangre,/ llanto y tierra de muchos cementerios” (2).

Inmigrantes y Exiliados Destacados

Nicolás Rosenthal


Inmigrantes y Exiliados Destacados

Ana Tempelsman

A PESAR DE TODO

Recuerdos sobre la Segunda Guerra Mundial
por Ana Tempelsman Lichtman
con prólogo del Rabino Daniel Goldman
Buenos Aires, Milá, 2008
90 pp.
(Testimonios)

El relato que van a leer no tiene como intención guardar fielmente la historia de un pasado, sino que tiene como objeto la provocación de un eco que se manifieste como un cuestionamiento presente, que nos sacuda como un despertar de cualquier realidad, para que nuestra reacción sea un grito de alerta, en la gama que va desde el lector más insensible hasta el más perceptivo.
Ahora, desde otro lugar, este relato es un refugio que cobija el hálito de la existencia que incluye el sueño más tierno. Nos enseña con la sutilidad que solamente desarrolla la sobrevivencia, cómo se puede seguir amando, creando, fundando familia, dando hijos al mundo, escuchando la armonía de la música, y hasta universalmente confiando en la desconfianza. Pendientes del impulso de optimismo, que hace referencia a la simple pulsión de vida, Ana, sin distracción, nos confiesa su historia. Su decir es cosa juzgada y su materia, inopinable. Desde ahora su voz se impone obligatoriamente como nuestra, superando cualquier legado.
Rabino Daniel Goldman

Ana Tempelsman Lichtmann nacio en Zolkiew (Polonia) en 1921 en una familia judia de clase media, compuesta por sus padres y un hermano mayor. Alli paso su infancia y primera adolescencia y cursa la escuela primaria y secundaria. Tambien tomó lecciones de piano por ocho años y rindio los examenes del Conservatorio Nacional de Lwow. Termino el bachillerato en abril de 1939. Ana deseaba ingresar a la universidad a estudiar medicina, pese a que no era facil en esa epoca debido al numerus clausus que imponian las universidades a los alumnos judios.
El 1° de septiembre 1939 estallo la guerra. Su padre y su hermano pudieron salir de Polonia en diciembre, pero Ana y su madre quedaron viviendo bajo la ocupacion rusa. En 1941, tras la llegada de los alemanes, Ana, bajo una falsa identidad, huyo de Zolkiew y logro sobrevivir escapando de un lugar a otro hasta que en 1943 llego a Berlin. En esta ciudad permanecio hasta el final de la guerra trabajando de mucama en la casa de un matrimonio aleman.
En 1946 Ana emigro a Argentina y se reunio con su padre y su hermano que habian llegado alli en 1941. En 1947 se caso con Mauricio Lichtmann con quien tuvo dos hijos: Roberto y Susana. Entre 1948 y 2006 estudio y obtuvo diplomas de la Alianza Francesa, la Dante Alighieri, el Instituto Superior de Cultura Inglesa, el Instituto Goethe y el Majon
Actualmente Ana vive en Buenos Aires, tiene 87 años y disfruta de sus clases de idiomas, de la opera, de la literatura, de Internet y de la compañia de sus hijos, su nuera, sus sobrinos y sus nietos. Quiere dejar este testimonio para que nadie pueda negar la Shoa.
(información de prensa)

Inmigrantes y Exiliados Destacados

Isaac Bashevis Singer

http://es.wikipedia.org/wiki/Isaac_Bashevis_Singer

Inmigrantes y Exiliados Destacados

GENTE DEL BAJO

por Antonio Dal Masetto. Sudamericana. (Narrativa)

El Bajo tiene su mitología soterrada, llena de personajes y escenas que amplían una picaresca emergente. Los relatos de este libro de Antonio Dal Masetto nos permiten adentrarnos en la vida de gente semejante y a la vez distinta. Como enseña a observar el costumbrismo, al parecido superficial entre las personas es necesario agregar siempre esa cuota de color capaz de establecer, si bien no una diferencia rotunda, el rasgo perfecto que singulariza. El juego de fuerzas encuentra así en Gente del Bajo un desarrollo armónico, que nos facilita el acceso a un fondo imprevisible novelesco de bodegón donde se aclaran, modestamente, enigmas universales. Como Joyce con Dublín, como Felisberto con Montevideo, Dal Masetto encuentra, dentro de una economía muy estricta, los matices deslumbrantes de la gente desatada de su ámbito de trabajo y puesta a remontar, en la geografía más adecuada, la larga noche. Gente del Bajo muestra una ciudad prohibida muy propia sin abusar de pintoresquismo. Y esa ciudad nos captura, nos encanta.

Nacido de padres obreros campesinos en Intra (Italia) en 1938, su familia emigró a la Argentina en 1950, después de la Segunda Guerra Mundial, para radicarse en Salto. Allí aprendió el castellano leyendo libros que elegía al azar en la biblioteca del pueblo. No es extraño, pues, que el tema de la inmigración tenga una notable presencia en algunos de sus textos, como en Oscuramente fuerte es la vida (1990, reeditado por Sudamericana en 2003) o La tierra incomparable (Premio Planeta Biblioteca del Sur 1994, reeditado por Sudamericana en 2003). En su juventud ejerció oficios tan diversos como los de albañil, pintor, heladero, vendedor ambulante, empleado público o periodista. Su primer libro de cuentos, Lacre, 1964, mereció una mención en el Premio Casa de las Américas de La Habana. Recibió dos veces el Segundo Premio Municipal (por Fuego a discreción, 1983, y Ni perros ni gatos, 1987), y el Primer Premio Municipal y el Premio Club de los XIII por Oscuramente fuerte es la vida. También podemos destacar: Siete de oro, 1969, Reventando corbatas, 1988, Amores, 1991, con ilustraciones de Luis Pollini, Gente del Bajo, 1995, Demasiado cerca desaparece, 1997, Hay unos tipos abajo, 1998 (llevada al cine y reeditada por Sudamericana en 2005). Su novela Siempre es difícil volver a casa, 1985, primera incursión en el mundo de Bosque (Sudamericana, 2001), también fue llevada al cine en 1992. En Sudamericana, además, publicó El padre y otras historias, 2002,Crónicas argentinas, 2003, Tres genias en la magnolia, 2005, Señores más señoras, 2006, Fuego a discreción y Siete de oro, ambas reditadas en 2007, y Sacrificios en días santos, 2008.Durante años fue un asiduo colaborador del periódico Página/12 de Buenos Aires. Sus libros fueron traducidos al francés, al italiano, al alemán y al portugués.

(información de prensa)

Inmigrantes y Exiliados Destacados

Francisco Piria

http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Piria

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Hay que hablar un idioma para aprenderlo

Desde Israel, Uri Palatnik envía este link:

http://www.nacion.com/ln_ee/2009/enero/25/aldea1850592.html

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VIEJO CAFE TORTONI

VIEJO CAFE TORTONI Historia de las Horas, por Alejandro Michelena. Corregidor. Buenos Aires. 2008

Las puertas del Café Tortoni se abren nuevamente para dar a conocer sus añejas y cautivantes historias. El café en pie más antiguo de la ciudad de Buenos Aires, esta vez, es hurgado meticulosamente por Alejandro Michelena, guiando al lector por los senderos del tiempo, por espacios mágicos, con la seriedad y perseverancia del investigador y la pasión del incondicional habitué. Autor de la reciente publicación “Viejo café Tortoni. Historia de las horas”, de Editorial Corregidor, antes que el lector se introduzca en sus 110 páginas, advierte, desde la tapa, que se trata -nada menos- de “un siglo y medio en el latir cultural de Buenos Aires”.
Michelena ha logrado una excelente síntesis del devenir del famoso café. Con gran oficio rescata las grandes figuras que por allí pasaron. Largas estadías en Buenos Aires le permitieron acceder a bibliotecas y archivos y a la documentación necesaria para describir los ciento cincuenta años de existencia del Tortoni. Luego del prólogo de Alejandro Dolina, el autor refleja los tiempos de los orígenes, los años de la célebre Peña, inaugurada en 1926, en su Bodega, la mutación del “cosmopolitismo a lo telúrico”, la presencia imprescindible del tango y el paso de las personalidades nacionales y extranjeras hasta la actualidad. Por otra parte, además de los detalles que nos acercan a la pléyade de nombres de la talla de Carlos Gardel, García Lorca, Pirandello y a la generación de artistas, literatos y políticos que transitaron el histórico lugar, ha sabido enfocar aspectos poco conocidos, curiosos, y otros prácticamente ignorados.
Periodista, fundador de revistas, cronista incansable, poeta y narrador, este talentoso uruguayo que se ha comprometido con su tiempo y lugar, ha escrito sobre los rincones paradigmáticos que conforman la historia urbana de su Montevideo natal, revelándose como gran conocedor de los secretos ritmos, de las acompasadas horas, de los recovecos, muchas veces imperceptibles, donde nacen las pequeñas grandes historias. Ruedas literarias, discusiones políticas, soledades acompañadas, no le son ajenas. Ha sido cronista de los cafés montevideanos, entre ellos el “Sorocabana”.
Llegó por primera vez a Buenos Aires en 1970 y en 1974 regresó para quedarse un par de años. Por entonces, literalmente, se enamoró del Tortoni, en el que, como habitué -al igual que le pasara con el “Sorocabana”-, encontró “refugio” en sus “rincones” y disfrutó de “un tiempo” mágico de salón, ontológicamente incomparable al que transcurre en las populosas y trajinadas calles. En ese disfrutar aprendió a quererlo, se interiorizó de sus personajes y de los movimientos culturales que surgieron en los comienzos de los sesenta, de los que poco o nada había trascendido. El libro nos atrapa gratamente dando a luz estos pormenores que, por suerte, nos recuerdan que siempre hay algo más para conocer si hay alguien que se esfuerza con entusiasmo para investigar y divulgar.
Aquellas primeras pesquisas llevaron a Michelena a enterarse de la existencia de “El Escarabajo de Oro”, revista que congregaba a jóvenes escritores que comenzaron a reunirse en el café de Avenida de Mayo, todos los viernes, desde 1962. La información estimuló en estos últimos años la búsqueda de testimonios que evocan aquellos días en los que el grupo liderado por los narradores Abelardo Castillo y Liliana Hecker era frecuentado por Isidoro Blaistein, Ricardo Piglia, Humberto Constantini, entre otros. Las anécdotas pintorescas de las tertulias de estos “cofrades de café”, en definitiva, escritores reconocidos, manifiestan las características de las personalidades de sus integrantes que son todo un hallazgo.
Al recuerdo de la probable participación del dúo Gardel-Razzano (1922) ante el escritor español Jacinto Benavente y la remembranza de la segura actuación del Morocho del Abasto en ocasión de brindársele un homenaje al famoso dramaturgo siciliano Luigi Pirandello, se agrega una nueva y seductora hipótesis en relación a Gardel: habría tenido reservada una mesa fija en el Tortoni. Nuevos testimonios darían crédito a esta posibilidad histórica, que es “otra perlita” dentro de un texto escrito con el rigor del estudioso y el amor de alguien que ha pasado tiempos de parroquiano. Sólo así se puede interpretar y transmitir el significado de la “historia de las horas” de un lugar que es hito histórico de la ciudad de Buenos Aires y de interés cultural mundial. Un libro que entretiene e ilumina.
Carlos Szwarcer

Inmigrantes y Exiliados Destacados

INMIGRANTES

 

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Una experiencia inolvidable en una instalación teatral que propone al público convertirse en pasajeros inmigrantes de una goleta del siglo XIX, cuyo destino es el puerto de Buenos Aires de 1898.

Domingo 18 de enero 19.30 h / Parque de la Ciudad
Domingo 25 de enero 19.30 h / Parque Centenario
Domingo 1 de febrero 19.30 h / Plaza Irlanda
Domingo 8 de febrero 19.30 h / Parque Los Andes
Domingo 15 de febrero 19.30 h / Parque Saavedra
Domingo 22 de febrero 19.30 h / Parque Patricios

Plaza Los Andes 08/02 – 19:30 horas
www.airesbuenosaires.gob.ar/home08/es/scenarios.php?sce=c…

Parque Saavedra (Superi y Videla)15/02 – 19:30 horas
http://www.airesbuenosaires.gob.ar/home08/es/scenarios.ph…

ver las fotos que tomó Carlos Prebble: http://colectividadesargentinas.blog.arnet.com.ar/casa_de_la_cul…

Fuente: Agenda del Gobierno de la Ciudad

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LOS ESCRITORES EUROPEOS Y LA INMIGRACION A AMERICA (1850-1950)

Indice
1. Edmondo D’Amicis
2. Rosalía de Castro
3. Leopoldo Alas
4. Juan Antonio Cavestany
5. Pío Baroja
6. Rafael Alberti
7. Federico García Lorca
En este trabajo me refiero a los inmigrantes que llegaron a América, evocados en memorias y obras literarias por destacados escritores que no nacieron en la Argentina ni emigraron a ella. Son estos escritores el italiano Edmondo D’Amicis y los españoles Rosalía de Castro, Leopoldo Alas, Pío Baroja, Rafael Alberti, Federico García Lorca y Juan Antonio Cavestany.
Hemos leído obras escritas por inmigrantes que se establecieron en la Argentina, o acerca de ellos. Supimos, a través de drama, narrativa y lírica, de memorias, biografías y periodismo, cuáles fueron las causas que los llevaron a dejar su tierra, en qué condiciones debieron realizar un viaje tan amargo, y qué suerte corrieron en el nuevo destino.
Complementando estos textos de inmigración, se encuentran otros textos, escritos por autores de renombre nacidos en Europa, que nos hablan de aquellos que emigraron. Nos ocuparemos de algunas de estas páginas, referidas a inmigrantes de diversas nacionalidades, y a su vida en la tierra americana a la que se dirigieron.
Edmondo D’Amicis

Los italianos que se embarcan en Génova en 1884, hacia el Río de la Plata, son descriptos por Edmondo D’Amicis en su obra En el océano. Acerca del escritor, expresó Griselda Gambaro: “El autor de Corazón recoge, sin embargo, sus mejores frutos en la crónica. En este fresco están todos los que vinieron a América, en su mayoría obreros y campesinos, cada uno con su sueño particular. Y el sueño -y el destrozo del sueño- empieza en el Galileo, como si el barco navegara en un mar de tierra y sus pasajeros, en los múltiples tipos y pasiones, representaran a la humanidad entera” (1).
Cuore (2), publicado en el año 1886, es una de las novelas “de intención moralista y didáctica” (3) de D’Amicis. En ella, presenta a una mujer debe buscar fortuna en otra tierra, agobiada por las deudas que había contraído. El relato incluido en Cuore se titula “De los Apeninos a los Andes”.
La madre creada por el escritor –un ser admirable- sufre ante la partida, aún sabiendo que no existe otra posibilidad para ella y para los suyos. Evoca la despedida con amargura: “¡No me lo podía separar de mi cuello cuando partí; sollozaba que daba compasión oírle; parecía que supiese que no había de volver a ver a su madre! ¡Pobre niño mío! ¡Creía que estallaba mi corazón!”.
Para la genovesa de Corazón, Argentina era una meta que le permitiría tener una vida más digna, a pesar de un sacrificio terrible. El italiano comenta: “No son pocas las mujeres valerosas que realizan tan largo viaje con aquel objeto, gracias a los buenos salarios que encuentra allí la gente de servicio, y al cabo de pocos años retornan a la patria con algunos millares de pesos”.
Pese a su corta edad, Marcos, el protagonista del relato del italiano, comprende la situación, mas no descansa hasta el momento del reencuentro. Para distraerse del miedo, el adolescente “pensaba en muchas cosas de ella; traía a su mente sus palabras cuando salió de Génova y el modo como le solía arreglar las frazadas bajo el mentón, cuando estaba en la cama”.
En 1895 apareció en Italia La maestrina degli operai, traducido al castellano como La maestrita de los obreros (4). En esa obra, en una oportunidad, la protagonista encuentra que, al ir a dar su clase, “Faltaba esa noche más de una docena de alumnos. La maestra investigó las razones de la ausencia, y supo que habían ido, con muchos otros, a pasar la velada en un establo, donde un viejo aldeano, de vuelta de América, un espíritu jovial y extraño, había invitado a medio arrabal para relatarle la historia de sus aventuras. Era algún alivio para ella; pero de la muchachada, por desgracia, no faltaba ninguno”.
Notas
Gambaro, Griselda: “L’América: el sueño en italiano”, en Clarín, Buenos Aires, 20 de julio de 2002.
Varios autores: Enciclopedia Clarín. Buenos Aires, Visor, 1999.
D’Amicis, Edmondo: Corazón.
D’Amicis, Edmondo: La maestrita de los obreros.
Rosalía de Castro
El 24 de febrero de 1837 nace en Santiago de Compostela Rosalía de Castro. “La emigración gallega es uno de los temas más constantes y sentidos de la poesía de Rosalía –destaca Emilio González López-, que en Follas Novas (1880) incluyó toda una parte, el quinto libro, a poetizar la triste situación de los emigrantes y de las familias que dejan su tierra, libro que tituló As viudas dos vivos e as viudas dos mortos. En Follas Novas Rosalía contempla el éxodo de las gentes de Galicia que emigran para América. Con inmensa tristeza los ve ir, pensando que no hay nada más doloroso que dejar la propia tierra en busca de un porvenir incierto”. En su libro En las orillas del Sar, vuelve a tratar el tema, “pero contemplado ahora desde un punto de vista diferente. Ya no ve la poetisa la marcha de los emigrantes, sino que piensa en los que se han ido y están ya en América. Y Rosalía, entristecida por su larga ausencia de la tierra, los llama para que se reintegren a la patria amada. Esta llamada, que tiene el dolor de una madre que se dirige a sus hijos extraviados por el mundo, se expresa en una serie de poemas que recoge bajo el título de Volved, que son lo más sentido y bello que se ha escrito en la poesía castellana sobre la emigración. (…) No es Rosalía quien llama a los emigrantes, sino toda Galicia: es toda la tierra, su viento, sus ríos y sus bosques que se han quedado abandonados por los que se fueron”.
Su visión es parcial –finaliza González López-: “El emigrante no es jamás en los versos de Rosalía el indiano enriquecido y vanidoso, satirizado principalmente en las obras de los novelistas asturianos y montañeses, sobre todo de Pérez de Ayala y de Pereda; sino el pobre y desgraciado que ha sido arrancado a la fuerza de su casa y de su terruño por el trágico destino que juega con el hombre como si fuera un muñeco. Rosalía no tiene ojos para ver, ni pensamientos para entretenerse en satirizar a los pocos que han triunfado a su manera en las tierras americanas; sólo tiene sentimientos para los tristes y para los desgraciados que no encontraron la felicidad en el mundo que dejaron y difícilmente tendrán mejor suerte en este otro nuevo al que vinieron” (1).
El tema de la inmigración aparece, fundamentalmente, en Follas Novas. Este libro –anota el prologuista-, que no se publicó hasta 1880, pero fue escrito, casi con certeza, entre los años 1870 y 1871, “representa una sensibilidad nueva, significa una distinta concepción de la poesía. Rosalía abandona el folklore, los tópicos costumbristas, el popularismo, para ahondar en los sentimientos, en la problemática social, para elaborar una metafísica del alma gallega. (…) En otra dimensión, volvemos a encontrarnos de nuevo con el dolor, con la saudade; con la vida trabajosa y dura de los labradores pobres; con los niños desamparados huérfanos, lacerados por el frío invernal; con la emigración; con el amor en todas sus manifestaciones: amor a la madre, a los hijos, amores femeninos agostados por el abandono, truncados por la muerte. Ahora bien, los temas de Cantares gallegos se adensan, se subliman, en Follas Novas. (…) Rosalía de Castro concibe sus versos “no fondo sin fondo do meu pensamento”; no son ‘follas novas’, son tojos y zarzas, ásperos, punzantes, como sus fieras penas, como su irremediable dolor; son la sombra misteriosa que merodea sus pasos, el dolor indescriptible del clavo hincado en el corazón, las viudas de muertos, las viudas de vivos que nadie consuela” (2).
Notas
González López, Emilio: Galicia, su alma y su cultura. Buenos Aires, Ediciones Galicia (Centro Gallego de Buenos Aires, Instituto Argentino de Cultura Gallega), 1978.
Varela Jácome, Benito: “Estudio preliminar”, en Castro, Rosalía de: Castro, Rosalía de: Obra poética. Edición a cargo de D. Benito Varela Jácome. Barcelona, Bruguera, 1972.
Leopoldo Alas, Clarin

Leopoldo Alas nació en Zamora en 1852. De 1891 es Su único hijo, segunda y última novela larga del español Leopoldo Alas Clarín. En ella, se relata lo sucedido una noche en el teatro, cuando Emma Valcárcel hace su aparición lujosamente vestida. Esa situación permite al escritor reflejar qué sentía la esposa del hombre a quien denominaban “el americano” –no se aclara si por su origen o por haber regresado de este continente-: “Tal vez la que más envidiaba a la de Valcárcel era la mujer del americano Sariegos, el más rico de la provincia, que podría aturdir a todos los Valcárcel del mundo envolviéndolos en papel del Estado y en acciones del Banco y otras mil grandezas, pero Sariegos no permitía tales despilfarros, que en él no lo serían, y su señora tenía que contentarse con un lujo muy mediano. Por eso rabiaba ella”. Pero también rabiaba él, aunque por otro motivo: “se puso de pronto a aborrecer a Emma, porque tenía la culpa de que en aquel momento su esposa estaría maldiciéndole y detestándole a él por avaro; y además, aunque parezca raro, también miraba con envidia el aderezo de la abogaducha. Mas luego se hizo superior a sentimientos tan humillantes para él” (1).
Notas
Alas, Leopoldo (”Clarín”): Su único hijo. Barcelona, Bruguera.
Juan Antonio Cavestany
Cavestany nació en Sevilla en 1861. Fue poeta y dramaturgo; académico. “Su mejor obra teatral es El esclavo de su culpa. Sus poesías se reúnen en dos tomos: Versos viejos y Al pie de la Giralda” (1).
En “Canto a la Argentina” (2), se refiere a quienes han dejado sus tierras en busca paz y prosperidad.
Canto a la Argentina
¡Salve noble Nación! Seguro puerto
guardado por las olas y los Andes;
ayer, triste desierto,
hoy pueblo rico, grande entre los grandes.
El Mundo Viejo que antes te enseñaba
Hoy aprende de ti; de ti recibe
Hasta el mismo sustento de que vive.

Atravesando mares,
A ti llegan sus hijos a millares,
A realizar su anhelo
De beber de tu fuente,
De escoger riquezas en tu suelo
Y de aspirar venturas en tu ambiente.

Llegan… y hallan la suerte apetecida,
Pues dan a un tiempo, como doble palma,
Tu tierra, el rubio trigo: ¡el pan de vida!;
Tu aire, la Libertad: ¡el pan del alma!

Notas
Varios autores: Enciclopedia Clarín. Buenos Aires, Visor Enciclopedias Audiovisuales SA, 1999.
Cavestany, Juan Antonio: “Canto a la Argentina”, en Berdiales, Germán: Cantan los pueblos americanos. Ilustraciones de David Cohen. Buenos Aires, Ediciones Peuser, 1957. 2° edición.

Pío Baroja

En Las inquietudes de Shanti Andía (1), novela, protagonizada por un marino, presenta Baroja a varios indianos. Se les llamaba así a quienes procedían de las Indias Occidentales (América), pero especialmente a aquellos que regresaban a España enriquecidos luego de muchos años en el Nuevo Continente. Los diversos pasajes en que describe a estos personajes nos permiten notar que no sentía por ellos, ciertamente, simpatía, en parte por su condición de comerciantes, pero también por su ignorancia y presunción.
En 1910 aparece César o nada (2), novela en la que aparece nuevamente su aborrecimiento por los indianos, encarnado esta vez en un personaje que “estudiaba en el colegio de Escolapios del pueblo y después ingresaba en el seminario de Tortosa”. El alumno dejaba mucho que desear: “No se distinguió allí por su inteligencia ni por su buena conducta; pero a fuerza de tiempo y de recomendaciones, pudo ordenarse y decir misa en Villanueva”.
En La sensualidad pervertida (3), el protagonista visita a una familia que le causa muy mala impresión: “Una casa donde me recibían amablemente era la de un americano, condiscípulo de mi padre, de niño, en Vergara. Este señor se llamaba Alpizcueta, y era un pobre hombre, bueno, débil y sin ningún carácter. Se hallaba dominado por su mujer, una americana despótica y altanera; tenían un hijo y dos hijas. El hijo era negado, de lo más incomprensivo que pudiera imaginarse, tonto, soberbio, caprichoso, rubio y con cara de negro; las hijas habían salido como la madre: altas, fuertes, guapas, voluntariosas y mandonas”.
Los Cuentos, publicados por Alianza (4), incluyen “Elizabide el Vagabundo”. En él, el narrador relata que próximo a casarse con la hija de un estanciero uruguayo “sintió la nostalgia de su pueblo, del olor a heno de sus montes, del pasiaje brumoso de la tierra vascongada (…) se embarcó en un transatlántico, y después de saludar cariñosamente la tierra hospitalaria de América, se volvió a España”.
Cuando a Martín Zalacaín (5) le aconsejaban ir a la escuela, él exclamaba: ” -¿Yo a la escuela? Yo me iré a América o me iré a la guerra”. No se decidió por el primero de estos proyectos. Ortega (6) “estuvo de médico militar en Cuba, y se acostumbró a beber de una manera terrible”. Son otros personajes que tuvieron en sus mentes la aventura trasatlántica. No la concretaron o volvieron derrotados. Sin embargo, es por estos por quienes el novelista siente aprecio, y no por los indianos a los que se ha referido reiteradamente.

Notas
Baroja, Pío: Las inquietudes de Shanti Andía. Cátedra.
Baroja, Pío: César o nada, en Baroja, Pío: Las ciudades. Madrid, Alianza.
Baroja, Pío: La sensualidad pervertida , en Baroja, Pío: Las ciudades. Madrid, Alianza.
Baroja, Pío: Cuentos. Alianza, 1966.
Baroja, Pío: Zalacaín el aventurero. Buenos Aires, Losada.
Baroja, Pío: El árbol de la ciencia. Alianza.

Rafael Alberti

El poeta Rafael Alberti y su esposa, la escritora María Teresa León, se exiliaron en la Argentina. En nuestro país, el gaditano escribe sus memorias, tituladas La arboleda perdida (1), obra en la que manifiesta: “Y ahora, esta afiebrada tarde del 18 de noviembre de 1954, en mi cercado jardinillo de la calle Las Heras, bajo dos florecientes estrellas federales, el mareante aroma de un magnolio vecino, cuatro pobres rosales, martirizados por las hormigas, y el apretado verde de una enamorada del muro, doy comienzo a este segundo libro de mis memorias”.
En julio de 1959, Alberti puso punto final a La arboleda perdida. Considera que hay en esas páginas “innumerables blancos, que no son, de ningún modo, olvidos” y se pregunta cuándo completará sus memorias, con miras a una nueva edición: “¿Lo haré eso en España o todavía aquí, en la Argentina, donde fueron escritos el final de la primera parte y toda la segunda de la presente obra? No sé, pero hay algo en mi país que ya tambalea, y entre nosotros, los desterrados españoles, circulan vientos que nos cantan la canción del retorno”.
Dejaría la Argentina pensando en su Cádiz amada, pero debió recalar mucho tiempo en Roma. Finalmente, regresó a su puerto de Santa María.
En 1963, María Teresa León escribe la nota titulada “Soñemos con el viaje”, en la que expresa: “A lo lejos nos está esperando el itinerario previsto o tal vez la emoción de ver de nuevo la aldea que se dejó al venir o la visita a los parientes de los abuelos, que deben estar en tal lugar…, o las ciudades madres de civilizaciones ilustres o los museos donde se almacena el ingenio humano o las formas diferentes de la vida de los hombres en este mondo cane, que a veces se dulcifica en las fiestas” (2).

Notas
Alberti, Rafael: La arboleda perdida. Barcelona, Bruguera, 1980.
Leòn, Marìa Teresa: “Soñemos con el viaje”, en Mucho Gusto, Nª 203. Buenos Aires, septiembre de 1963.

Federico García Lorca

Federico García Lorca nació en Fuente Vaqueros, Granada, probablemente en 1898. “Los Poemas Galegos -escribe Antonio Pérez-Prado- fueron publicados en 1935 por Anxel Casal, editor pobre y doméstico, quien solventó la malandanza de su imprenta con los aportes de su mujer, costurera. Un año más tarde, aquel negro año de 1936, Anxel Casal, en Galicia, y Federico García Lorca, en su Granada, fueron fusilados” (1). Uno de estos poemas es la “Cantiga do neno da tenda” (2), que transcribimos:

Bos Aires ten unha gaita
Sobro do Río da Prata,
Que toca o vento do norde
Coa súa gris boca mollada.
¡Triste Ramón de Sismundi!
Aló, na rúa Esmeralda,
Basoira que te basoira
Polvo d’estantes e caixas.
Ao longo das rúas infindas
Os galegos paseiaban
Soñando un val imposibel
Na verda riba da pampa.
¡Triste Ramón de Sismundi!
Sinteu a muñeira d’ágoa
Mentre sete bois da lúa
Pacían na súa lembranza.
Foise para veira do río,
veira do Río da Prata.
Sauces e cabalos múos
Creban o vidro das ágoas.
Non atopou o xemido
Malencónico da gaita,
Non viu o imenso gaitero
Coa boca frolida d’alas;
Triste Ramón de Sismundi,
Veira do Río da Prata,
Viu na tarde amortecida
Bermello muro de lama.

Notas
Pérez-Prado, Antonio: “A Lorca le hubiera gustado”, en Alposta, Luis: Lorca en lunfardo. Los “Seis poemas galegos” en edición bilingûe. Traducción de Luis Alposta. Estudio preliminar de Antonio Pérez-Prado. Buenos Aires, Corregidor, 1996.
García Lorca, Federico: “Cantiga do neno da tenda”, en Alposta, Luis: Lorca en lunfardo. Los “Seis poemas galegos” en ediciòn bilingûe. Traducción de Luis Alposta. Estudio preliminar de Antonio Pèrez-Prado. Buenos Aires, Corregidor, 1996.

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En los países de origen o en América, los escritores europeos evocaron a sus compatriotas emigrantes, los comprendieron y eternizaron.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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