Colectividades Argentinas

historia y actualidad

 

Archivo de Febrero, 2003

MASCARITA…!

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Colecciones de Mauricio Kartun y Abel Alexander

Junto disfrazaditos. Fotos de mascaritas. Fue así como conformé este archivo que en su costado más formal intenta documentar esa teatralidad popular que amo: la de los viejos camavales, y a su artesanía mas insólita y creativa: el disfraz. Junto, digo, porque así enunciado se expresa mejor la condición lúdica de esta obsesión. Junto, como a los diez años juntaba por ejemplo figuritas. Tengo cajas y cajas. Varios miles. Un corso íntimo que monto en mi mesa cuando me da la gana, para divertirme en él como entonces, como en la infancia. Comparto con pocos la serpentina, su papel picado. Asi son las manías. Me hizo feliz invitar al palco esta vez al eminente Juan Travnik para que elija de entre el desfile las fotos de esta muestra. Su seleccion representa de manera cabal el espiritu de ese corso, su multitud disfrazada, la ingenuidad de sus poses, la insondable melancolía de algunas miradas, pero especialmente aquí a su contracara: esos casi anónimos fotógrafos de barrio, que con sus precarios fondos decorados, y sus coloreados magistrales registraron con belleza, con arte, esta costumbre mítica y maravillosa de ser una vez al año otro tras el antifaz.
Mauricio Kartun

Fuente: Clarín Viva

Teatro San Martín
Av. Corrientes 1530
Hasta el 4 de marzo de 2003
Entrada libre
Informes: 0-800-333-5254

Colectividades Argentinas

José Pedemonte

 

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AQUELLOS INMIGRANTES

José Pedemonte nació en Gènova y en la adolescencia trabajo en Savona como ayudante de cocina en la casa del Marquès de Pallavicino. Desde la misma pudo estremecerse con alquímicos sabores, probarlos y observar y aprender los secretos de las màs exigentes mesas de la nobleza italiana.
En 1896 pisa tierra argentina y con esos conocimientos se asocia con un español apellidado Goya,con quien instalan una casa de comidas en Rivadavia 619,que promete desde su nombre generosas raciones llamándolo “La Buena Medida”.
A poco tiempo la sociedad se disuelve y Josè inicia personalmente una empresa gastronómica que superarà sus mejores sueños, funda el Restaurante Pedemonte” en la misma dirección de Rivadavia, el cual lo sobrevive varias décadas después de su muerte por casi màs de medio siglo . Algunos avatares edilicios en los años 70 provocan forzadas mudanzas, recalando finalmente en la hispana Av. De Mayo al 600,donde funciona hasta la actualidad.
Josè hombre alto y elegante, de barba prusiana y ojos claros y gesto señorial es el primero que abre las puertas de su casa, adelantándose siempre a la llegada del personal. Como capitán de “aquel barco”ordena los procesos y controla la compra de mercaderías para velar por la excelencia de los productos.
No escapa a su mirada vigilante ni el menor detalle, desde el ojo de una papa hasta el rango de las especias y los condimentos, desde los decorados y vestuarios ni la desviación de un cubierto, una silla pasan inadvertidos. Hace de la atenciòn de sus comensales un culto, para 1900 tiene ya la mejor clientela, reuniendo en los salones a lo màs granado de la política, los negocios y las artes, .tradición que se ha mantenido hasta nuestros días.
Gardel, Victorino de la Plaza, Bartolomè Mitre, Leopoldo Lugones, Amado Nervo, Jorge Newbery, el Payo Roquè (un play boy de la época) por citar a algunos y tantos otros personajes fueron habituè del Pedemonte, asì como forasteros como Rockefeller Maurice Chevallier o Caruso y una larga lista de personalidades internacionales.
Como anécdota vale recordar que Lisandro de la Torre quien tenía su burò en las adyacencias y almorzaba allì diariamente, hasta el trágico dìa de su muerte, dejó marcada su impronta en un vitreaux rompiéndolo, no se sabe si en algún amodorrado cabeceo postprandial o en una de sus usuales y encendidas discusiones políticas, con un bastonazo involuntario presa de sus ataques de “santa ira”.
Giuseppe Pedemonte sería hoy màs que nunca un referente vàlido de gerente, de joven emprendedor y de maestro artesano. En ese tiempo era cuestión de honor hacer las cosas bien. La Argentina premiaba el esfuerzo con opciones de desarrollo que se preferìan a las de aburrida o astuta riqueza.
Aquella casa de la calle màs larga del mundo produjo alimentos que traspusieron las fronteras, llevando puertas afuera vinos, aceite de oliva, funghi y otras exquisiteces.
Hay testimonios que acreditan que la actriz norteamericana Joan Crawford se hacía enviar a su país las tradicionales tortas pascualinas de alcahucil que la habían fascinado en Pedemonte y que siempre fueron especialidad de la casa.
Y bien, podrían rescatarse montones de anècdotas notables que ocurrieron en aquellas mesas y tal vez yo pudiera transmitirles historias y sucedidos contados por quien fuera su hija menor, mi suegra Aìda. El paso del Graff-Zeppelin por el cielo citadino, los documentos confiados a Don Josè , quien los guardaba celosamente para los debates parlamentarios del dìa siguiente, los grafodramas que Medrano dibujaba para La Naciòn mientras almorzaba.
La pura historia de Bs. As. en un lugar que superò los mejores sueños de un muchachito ligur, quien gestò un restaurante para màs de cien años y que no exagerò en nada cuando prometió una “buena medida”.

SILVIA ISJAQUI SERENO
FEBRERO 2003

foto: http://www.buenosaires.gov.ar/areas/cultura/cpphc/sitios/detalle.php?id=15

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