La Novela Histórica

La participación de la Historia en la Literatura o la literatura en la historia

 

Teoria

La importancia de la investigación en la novela histórica.

En nuestros artículos anteriores, nos hemos referido a la importancia de realizar una verdadera investigación sobre el tema y la época en donde deseamos situar nuestro relato. De otra manera, caeremos en simulaciones o errores en cuanto a los sucesos y los hechos históricos acontecidos.
Como ejemplo de una investigación deficiente o aún carencia de ella, podemos encontrar una infinidad de novelas, todas ellas se dicen históricas y no alcanzan esa distinción. Para no resultar monótonos, pondremos unos ejemplos obtenidos en la novela de Jamake Highwater “El sol de muerte”, editado por Edivisión en el año de 1982
El autor ubica su novela en la época del Imperio Mexica, más exactamente,  antes de la llegada de los invasores españoles. Y nos describe la llegada de Nanahuatzin, su personaje principal, a la Ciudad de México Tenochtitlan.
Highwater nos dice al final de su página 14, por medio de su personaje: “A lo largo de sus riberas y entre flores y árboles se hallan asentadas las chozas de paja de los campesinos” Y más adelante continua la descripción de la ciudad: “van apareciendo entre el follaje los muros de adobe de las casas de gente más rica”. En contraste, los cronistas y estudiosos del tema, nos dicen como era la ciudad de México Tenochtitlan en el siglo xvi, fecha aproximada del relato: “Las casas de la gente baja (campesinos y artesanos) estaban hechas de adobe (…) y tenían azotea o terrado (…). Solían estar encaladas y las escasas puertas y ventanas cerradas con petate (…). Las casas eran bajas (…). Una excavación en el barrio de Atenantitlan (al noreste de la ciudad) ha puesto de manifiesto la veracidad de estos informes” . En otra parte de su obra Rojas nos describe las casas de la clase alta: “tenían mayor extensión y estaban construidas con piedra y vigas (…) con el suelo elevado (…) o con altos (…). La existencia de un segundo piso parece darse sólo entre las clases pudientes (…). En el segundo piso de una vivienda solía alojarse un núcleo familiar separado (…).”  Al final de la sección Rojas nos dice: “La solidez de la construcción ‘azteca’ y la utilidad de las azoteas y fortalezas construidas en lugares claves de las calzadas fue puesta a prueba por Cortés en el asedio de la ciudad (…) el único medio eficaz de desalojar a los guerreros ‘aztecas’ de sus posiciones (significo) la destrucción total de la ciudad” .
La falta de una investigación es notoria por la descripción realizada en los párrafos anteriores. Pero no sólo eso, también testimonia su falta de investigación, cuando habla sobre las chinampas, nos dice: “Estos jardines-barcazas quedan flotando a la deriva hasta que acaban por enredarse unos con otros (…)”.  En primer lugar, las chinampas no quedaban a la deriva, Jaime Aguilar, en su obra: “Las chinampas. Una técnica agrícola muy productiva”. Editorial México 1982: nos describe cómo se construía y se trabajaba una chinampa. Para nuestro caso, sólo nos detendremos en el capítulo referente a la construcción. Me he permitido realizar un pequeño resumen, para evitar el cansancio del lector con una descripción detallada: Primero se buscaba un lugar de aguas poco profundas; a continuación con estacas largas de carrizo se delimitaba el terreno. Después se realizaban zanjas alrededor del mismo para el paso del agua. Al sitio se llegaba por medio de canoa, medio principal de transporte en la ciudad, de la misma forma como ahora usamos el automóvil. Se recogía por medio del corte  plantas que crecían en el agua, como el tule, el lirio, el chichicastle, el zacatón, etc.; el enredo de todas estas raíces entre si, formaban una base con un grueso de 20 a 100 centímetros, las cuales flotaban en el agua. Una vez terminada la chinampa, se colocaban estacas de árboles (ahuejotes) por los cuatro lados, con una distancia de 4 a 5 metros entre ellas. Esto evitaba que las esquinas de la chinampa se desmoronaran y la mantenían sujeta al fondo del lago.
Antes de terminar me gustaría aclarar lo siguiente; Highwater en su página 15 de su obra escribe: “Al lado de los canales hay caminos angostos por donde los mercaderes, acompañados de guardas armados y de cargadores que les van siguiendo al trote, llevaban sus mercancías a los tianguis, o mercados”. En primer lugar debemos de tener en cuenta, las dos clases de mercaderes existentes en el Imperio Mexica: los primeros, eran los campesinos que llevaban sus excedentes de verduras y frutas a vender al mercado de Tlatelolco y los artesanos sus productos, tanto uno como otros se desplazaban en canoa hasta el muelle que existía junto al mercado. Bernal Días del Castillo, nos narra como todas las mañanas se veían miles de canoa con productos para la venta dirigiéndose al mercado de Tlatelolco. Los otros mercaderes, eran los Pochtecas, los mercaderes del Emperador, encargados del comercio exterior del Imperio o también conocido como de larga distancia. Estos mercaderes siempre entraban por la noche y en canoa, procedentes por lo regular de Mexicalzingo y en días preestablecidos según su Tonalamatl, el calendario de la cuenta de los días y de los destinos que regían a los Pochtecas, y por lo normal el día de entrada caía en un día 7 serpiente, por ser de buena suerte. Siempre procuraban no ser vistos por la población. Dentro del territorio imperial no acostumbraban usar el resguardo del ejecito. Esto sólo se solicitaba cuando transitaban por territorios enemigos, extra territoriales al imperio. Los Pochtecas siempre se distinguieron por ser grandes guerreros. En caso necesario, viajaban con armadura y el armamento completo, lo mismo hacían sus cargadores. Esto nos demuestra una carencia de una investigación sobre el tema y la época.
Para terminar, no quiero dejar pasar por alto los comentarios de Carlos Fuentes sobre el arte de narrar ficción y hechos históricos, vertidos en una entrevista realizada por el periódico “El Nuevo día” del domingo 11 de abril de 2010, el escritor mexicano nos dice: “El cine cuenta con imágenes; la novela con palabras. También narran con palabras el periodismo y la filosofía. Pero la literatura tiene un valor insustituible; es el arte que nos da la posibilidad de imaginar y de no llegar a conclusiones. Los grandes libros no llegan a conclusiones. Quedan abiertos: lo que más importa es la co-creación del lector, que la obra esté suficientemente abierta como para que cualquier lector pueda decir; yo continúo la obra”. Y sobre la realidad y la literatura, entre la narrativa de ficción y la narrativa histórica nos comenta: “Nada en la realidad se parece a la literatura. Una cosa es la invasión napoleónica de Rusia y otra la novela de Tolstoi, ‘La guerra y la paz’. Ahí la invasión es un tema; la novela es un escrito con apoyo histórico, pero no es la realidad. Una cosa es un hecho concreto y otra cosa es la imaginación literaria. No caigo en la trampa de confundir la realidad con la imaginación. Hay muchas realidades, la literatura refleja sólo una parte de la realidad y es diferente de ella”.
Estos comentarios nos ayudan a reflexionar sobre la literatura y la historia, de cómo debemos de narrar el hecho histórico desde nuestro particular punto de vista, sin alejarnos o traicionar el hecho histórico. Es decir, que si deseamos escribir una novela que reseñe un acontecimiento histórico o la situemos en una época en particular, debemos de realizar la investigación suficiente para no caer en traspiés históricos al momento de narrar.
©Humberto Miguel Jiménez 2010
Tlalnepantla. México.

Teoria

Historia y Literatura

El oficio del historiador es la confirmación de que “la existencia del pasado como de cualquier otra cosa y que afirma, sin ambigüedades, la posibilidad de ‘recuperarlo’, a veces, de ‘reconstruirlo’, otras, e incluso, de ‘observarlo’, ‘ por los ojos de la cerradura que son los vestigios’. Un libro de historia es sin “duda, conocimiento concreto de la vida pasada”. Decir que los libros de historia son “novelas verídicas” y los historiadores “‘novelistas de lo verdadero…”. (Guillermo Palacios en El oficio de historiar pág. 24). Es reconocer una realidad.

¿Qué es una novela verídica? Se pregunta la antropóloga Ana María Alonso, y se responde “en la sociedad occidental, las historia se conciben conversando sobre ’hechos’ y las novelas sobre ficciones.”. Aceptando esta declaración resulta que la novela verídica o histórica, resulta una “herejía para la doxología dominante de la historiografía occidental”

Por lo que hablar de novela verdadera, histórica o verídica resulta como algo fuera de la realidad histórica.

Andrew Roth nos dice que “El oficio del (historiador) es un tratado extenso sobre las novelas verídicas, los instrumentos de su confesión, la extracción de su sustancia ‘los hechos’, y las practicas eruditas, disciplinadas e imaginativas de los que logran fabricarlas. El oficio aquí contemplado es entendido como una forma de producción cultural… los historiadores son quienes pueden y necesitan concebir, desarrollar y dar a luz a una novela verídica”

“El historiador es un autor que trabaja hechos del pasado (acontecimiento y eventos, fases y ciclos, periodos y épocas, cifras y censos) para relatar la verdad acerca de nuestros muertos”

“El acto de relatar las vivencias y las experiencias, las obras y los acontecimientos de otros es semejante a la redacción de novelas, sólo que el historiador no cuenta con la licencia poética o dramática del autor de ficción: el relato histórico tiene que ser verídico; tiene que acercarse tanto como sea posible a lo que realmente pasó. … la novela verídica refiere a la tradición narrativa de realismo histórico”

“… en cuanto existe un secreto de la novela verídica, y en tanto está velado y revelado en las páginas… hay que medir y mediar entre las posibilidades de objetivarlo, asimilarlo y, por supuesto, gozarlo (Andrew Roth Seneff. La novela verídica en México. En Luís González El oficio de historiar pág. 31 - 40).

Por otro lado Ana María Alonso, nos comenta sobre la relación que se establece entre las obras de literatura y de historia, sí Balzac no aporta más información sobre la sociedad francesa del siglo XIX, que muchos libros de historia que hablan sobre la época. Luego Alonso, se pregunta: si esto ¿no es un paralelo entre la historia y la literatura?, y luego agrega: “… los historiadores tienen diversas estrategias de relato para crear… ‘efectos de verdad’. Presentan sus relatos dentro de marcos ideológicos que configuran un sentido de totalidad y así legitimar el relato como verídico”

La novela histórica, a su vez cuenta con su bagaje discursivo y estratégico que apuntan hacía una totalidad, que va siempre impresa en el relato de los hechos y su congruencia, los vuelven verdaderos, sin olvidar que la realidad es siempre más fragmentada y caótica, y en ocasiones confusa o ambigua.

Andrew Roth dice sobre los conceptos de Alonso: “Contrasta marcadamente con su posición narrativa de realismo histórico y nos advierte sobre la posible complejidad en la contemplación de la obra histórica como novela.”

Por el lado de la literatura: “Las coincidencias y las divergencias entre la historia y la novela histórica remiten a un problema de perspectiva, cuya delimitación constituye otro problema que a veces se vuelve ineludible para los historiadores y los especialistas de la literatura” (Conrado Hernández López Presentación en Historia y novela histórica, pág. 13). Esta situación lleva muchas veces a los literatos y a los lectores, a dudar de la posibilidad de poder penetrar en los pensamientos, situaciones, épocas y ambientes de mundos muy distintos al tiempo actual. En su origen los productos de la historia y la literatura, se limitaron a la coincidencia que unos eran libros verdaderos  y los otros, libros de ficción.

En la actualidad el historiador le otorga a su producto un sustento documental a su descripción o narración de los hechos históricos, mientras que el escritor de novelas históricas no lo realiza siempre, por lo cual su narración se pierde en la ficción, a pesar que ésta puede tener o, tiene ese mismo sustento documental. Lo que lleva a que los autores de novelas históricas verídicas, buscar invariablemente ese mismo sustento documental y de consulta de archivos. Y así, cómo los textos históricos llevan una bibliografía de las fuentes consultadas, el escritor de novelas históricas o verídicas, debe de acompañar también a su obra de esa ficha bibliográfica para darle valides a su producto: sin perder en ningún momento que es una obra literaria y cuenta con diversas armas para darle un sentido de ficción realista; como el poder entrar en el pensamiento y en la vida privada de los personajes históricos, entre otras herramientas que le da la ficción

Para terminar “…podemos concluir que “La novela histórica, (es) la unión de la historia y la literatura o para muchos la participación de la historia en la literatura, o para estar dentro del contexto de la globalización, la participación multidisciplinaría de la historia y la literatura, nos narra una historia que puede ser cierta o no desde el punto de vista histórico (la) novela histórica en su sentido estricto debe de ser aquella que se ajusta a una época determinada y platica una historia en donde el ambiente y los protagonistas son verdaderos (existieron)… y el escritor juega en aquellos puntos en los cuales la historia no tiene explicación o (el) registro de los acontecimientos son muy vagos” (Humberto Miguel Jiménez) en http://blogs.monografias.com/la-novela-historica

© Humberto Miguel Jiménez 2009

Teoria

El Contenido de la Novela Histórica

El arte es una de las representaciones de la conciencia social, es una de las formas por el cual el hombre conoce la realidad. Es una forma de conocimiento y de interpretar a la realidad.
La obra literarias en la forma más acabada de los valores, ideas y de los intereses del escritor. Por media de ella el escritor y por lo tanto el hombre, puede reconocer cada una y todas las formas en las cuales la realidad se puede manifestar. Esta manifestación se presenta en dos formas, una objetiva, que es la realidad (el hecho histórico o parte de él) y de la cual, el escritor elige, selecciona y refleja una parte de esa realidad. La otra es la parte subjetiva, o la forma que el escritor ha seleccionado para presentar el hecho histórico a través de la ficción, sin separarse de la realidad.
El autor debe de reconocer que la meta de su obra debe de ser un reflejo objetivo y verdadero de la vida o del acontecer histórico que se relata, que el contenido que habrá de imprimirle a su obra, será el factor primario y determinante de su trabajo.
Toda obra literaria esta siempre precedida por una idea, es decir, lo que el escritor quiere o intenta expresar. En este proceso la idea existe a través del tema, o lo que el escritor quiere comunicar. Desde luego, esta expresión de una idea, no puede ser manifestada en forma abstracta sin tener un tema, ya que este representa la parte del hecho histórico que quiere el escritor tratar y deberá manifestarse por medio de pasos lógicos y convincentes.
El proceso de la creación se inicia con el deseo de resolver algún problema, sin importar los motivos o las razones que tiene que el escritor para enfrentarlo y resolverlo. Este proceso continúo esta delimitado por el hecho histórico. Por ejemplo: el autor tiene la intensión de enfrentarse al hecho del inicio de la guerra de independencia de la Nueva España, pero solo le interesa lo referente a la toma de la Alhóndiga de Granaditas, por las fuerzas que dirigían Hidalgo y Allende; ya fuera desde el punto de vista de los insurgentes, o de los españoles que se refugiaron en el lugar, o de ambos.
El escritor de esta manera ha definido su problema de creación. El siguiente paso para resolverlo, será proceder a recabar la información que sea necesaria para tener una idea clara de lo sucedido. Esto le permitirá constituir una figura o una imagen, con características propias pero apegadas a la realidad de lo acontecido. También le permitirá definir en que partes de su obra entra la parte histórica y en donde la ficción. Desde luego el impulso creador deberá estar  balanceado entre el impulso objetivo (hecho histórico) y el impulso subjetivo (la ficción), sin que ni uno ni el otro se sobreponga, sino buscando siempre el equilibro lo más equitativo posible. Ya que si la parte objetiva domina se volverá un texto de historia, y si es dominado por la parte subjetiva, será una obra de ficción, pero en ninguna de los dos casos, será una novela histórica.
En el desarrollo de la creación literaria el escritor deberá tener cuidado en respetar la época escogida, la forma histórica concreta, los hechos y sujetos que actúan en ella, sin olvidar la modalidad de las relaciones sociales y de producción, imperantes en la época seleccionada, lo que le permitirá poder estructurar su obra positivamente y resolver los problemas que surjan durante el proceso creativo, sin divorciar a los personajes reales o ficticios, de la realidad histórica en donde interactúan.
El trabajo del escritor no consiste solamente  en la búsqueda y el descubrimiento de los diversos problemas. Sino que debe de reconocer sobre todo la esencia del problema y lo que representa; su origen y el porque de su existencia. Al plantearlos el escritor en su obra, debe de tener como fin  el exponerlos y presentar una resolución.
Si el escritor logra reconocer la esencia del problema y sabe expresarlo, descubrirá al mismo tiempo el camino a seguir para darle una solución. Porqué todo problema artístico o literario, es una contradicción, es algo dual. También este descubrimiento le permitirá tomar partido para seleccionar la forma de abordarlo y desde cual perspectiva es la más adecuada, y desde ese punto de vista, abordarlo en su totalidad.
Desde luego los problemas no podrán ser abordados en forma abstracta o con pensamientos puros. Sino siembre en forma concreta y responsable, sin dejar de lado el instinto y la intuición. Sin olvidar que el pensamiento de cada escritor presenta características propias. La obra resultante deberá de tener acción y dinámica propia, de esa forma obtendremos un plan general de la obra a escribir. Y dedicarnos en base a ese plan a la creación de la estructura dramática y al desarrollo de los personajes.
Goded dice en su obra (1): “El método quedará subordinado a las necesidades de expresión siempre nuevas y cambiantes. La creación artística parte de la realidad y no de las ideas, de la vida y no de las abstracciones”

(1)Goded, Jaime. Los problemas dramáticos del guión cinematográfico. UNAM. Dirección General de Difusión Cultural. México 1969 Textos de cine 2 Pág. 102

© Humberto Miguel Jiménez 2009

Teoria

La novela de los hechos

En su obra “Dioses, tumbas y sabios” C. W. Ceram nos narra su sentimiento hacía la novela histórica o de la verdad de cuando escribe:
“La ciencia arqueológica es rica en hazañas donde se emparejan un gran espíritu de aventura y la paciencia de un estudio improbó; es una gran empresa romántica realizada con gran modestia espiritual, en la cual nos hundimos en la profundidad de todas las épocas y recorremos toda la amplitud de la Tierra… Es increíble que hasta la fecha no se hayan hecho más que tres o cuatro intentos de asociar el apasionamiento ambiente de la aventura con las excavaciones que nos han conducido a la vida de los tiempos pasados… extraño, porque realmente no se concibe aventura más excitante que ésta, siempre que consideremos como una armoniosa mezcla de espíritu y acción.”
“La ‘novela de la arqueología’ es novela en cuanto narra vidas, sucesos remotísimos que no se hallan en contradicción, ni mucho menos, con la verdad; que fueron realidad un día y que surgen a la actualidad diaria en la apasionante aventura de la búsqueda de siglos pretéritos en su sentido más estricto: lo que aquí se cuenta no son hechos adornados por la fantasía del autor, sino sucesos rigurosamente históricos que ha veces pueden parecer fantásticos.”
“… (el) creador del género literario en cuya línea se coloca… éste (tema). Que yo sepa, fue el famoso médico y escritor americano Paul de Kruif quien emprendió por vez primera la tarea de presentar la aventura científica de tal modo que pudiera leerse con ese apasionamiento que en nuestro siglo solo suscitan las novelas policíacas. De Kruif descubrió, en el año 1927, que el proceso de la bacteriología, bien presentado y ordenado justamente, contiene elementos de gran capacidad novelesca… descubrió también que incluso los problemas científicos más complicados pueden presentarse de un modo sencillo y comprensible si se los describe como procesos de trabajo… conduciendo al lector exactamente por el mismo camino que recorrió el sabio investigador desde el momento en que tuvo la primera inspiración hasta que alcanzó el resultado apetecido. Vio… que todos los rodeos, encrucijadas y callejones sin salida en que el científico se encontró por la humana limitación… aparecen impregnados de ese dinamismo, de ese dramatismo básico de toda narración novelesca que es capaz de despertar una tensión inmensa… conteniendo sistemáticamente todo el programa de un nuevo género literario: la novela de los hechos.”
“… es muy natural que esto lo hicieran, generalmente, escritores no científicos, profanos en la materia. El fundamento de una crítica que… puede hacerse me parece este: ¿En qué proporción aparece en tales libros el elemento literario y el científico? ¿En qué medida predomina el hecho real o el novelesco? A mi me parece que los mejores libros de esta clase son aquellos que alcanzan su valor de novela sin necesidad de desvirtuar los hechos reales y que… siempre se supedita a ellos. (Debemos de intentar) colocar (la obra) dentro de esa categoría… servir así a todo lector que quiera ‘andar seguro’ por el ámbito de esta ciencia apasionante, así como aquel que desee utilizar la obra como manual de consulta.”
“… yo creo que el principio según el cual el ‘hecho’ debe prevalecer siempre sobre la anécdota… ser útil con (la obra) a todos los que se interesan por la (historia), suministrándoles datos exactos. Por eso no (debemos de tener) reparo en interrumpir el relato con fechas y resúmenes, y (debemos de) completar el libro con bibliografía, mapas, tablas cronológicas y un índice de materias”
Pág. 13 - 16
Ceram C. W. Dioses, tumbas y sabios. Traducción: Manuel Tamayo. Introducción del autor. Ediciones Orbis S.A. Barcelona, España 1985 Biblioteca de historia. Pág. 416

© Humberto Miguel Jiménez 2009

Teoria

Los Personajes de la Novela

En las diversas obras que se han escrito dentro del campo de la novela histórica, los personajes participan desde diversos planos en relación a los episodios históricos.
Antes de continuar debemos de estar concientes, que muchos de los autores no han cumplido con el postulado de que la novela histórica; que debe de ser un complemento de la tarea de los historiadores, describiendo con imaginación aquellos hechos que apenas son un bosquejo y se encuentran sumidos en la oscuridad, y de ser necesario… inventar algo en esa zona oscura del ayer que no se encuentra debidamente documentado, teniendo el mayor cuidado en no incurrir en anacronismos.
En la mayoría de los casos los autores que no cumplen con este postulado, se debe a la carencia de una investigación seria y exhaustiva del tema, de acuerdo con las técnicas actuales de investigación documental y en muchas ocasiones les basta con tomar como referencia tan solo unos párrafos de una historia general de la época, para sentirse capaces de poder describir la época, los lugares y los hechos ahí sucedidos. Incurriendo en la mayoría de las ocasiones en incongruencias fatales.
Regresando con nuestro tema, recordemos que en las diversas novelas de Walter Scout, los hechos históricos eran secundarios y solo aparecían en el fondo, mientras los personajes ocupaban el primer plano y a través de ellos conocimos algunos personajes históricos que eran mencionados en nuestros libros de historia.
Por otro lado, Alfred de Vigny coloco a sus personajes en primer plano. Estos se debatían entre lo histórico y lo imaginario, apareciendo como personajes secundarios o en primer lugar. Y en infinidad de ocasiones… el personaje histórico es salvado de morir por este personaje imaginario.
En otras ocasiones, el personaje es uno sólo y son sus recuerdos los que nos narra en una serie de largos monólogos, en donde el personaje se encuentra en primer plano y todo lo que nos dice son sus memorias referentes a los hechos, como sería en los casos de “Yo Claudio” de Robert Graves o en las “Noticias del Imperio” de Fernando del Paso, etc.
También nos encontramos el caso en que el personaje que nos narra es imaginario, que conoce a los actores históricos antes de los hechos y se hace su amigo o confidente, como es el tema de “Los pasos de López” de Jorge Ibargüengoitia.
En otras oportunidades, el personaje principal sale huyendo de su hogar después de cometer algún delito o en busca de fortuna o de algún familiar y en el camino se encuentra y forma parte de los hechos históricos y a través de su relato los conocemos.
También el personaje puede formar parte de los héroes históricos y acompañarlos y de esa forma nos cuenta desde adentro lo que paso, como es el caso de “Episodios Nacionales” de Victoriano Salado Álvarez o de “Maluco” de Napoleón Baccino Ponce de León.
También ha sucedido que el personaje principal es el mismo actor histórico y nos cuenta en la intimidad aquellos espacios oscuros que tiene la historia. Llenando de esa forma las lagunas existentes, como es caso de “Vidas imaginarias” de Marcel Schwoboy y de “Yo, la peor de todas” de María Bamberg.
Para terminar, no podemos olvidar la “Historia universal de la infamia” de Jorge Luís Borges, en donde se dedico sabrosamente a falsear y tergiversar los hechos históricos de sus personales y que ha servido de pretexto, para que muchos autores hagan lo mismo, aun cuando esto sea en menor escala y fortuna.
© Humberto Miguel Jiménez

Teoria

Mi definición de Novela Historica

BIENVENIDO a todos los visitantes de este blog, en donde podrán encontrar artículos y comentarios sobre la novela histórica. Les agradezco de antemano su participación y comentarios, así como sugerencias. Gracias.

La novela historia, la unión de la historia y la literatura o para muchos la participación de la historia en la literatura, o para estar dentro del contexto de la globalización, la participación multidisciplinaría de la historia y la literatura, nos cuenta una historia que puede ser cierta o no desde el punto de vista histórico; sin olvidar que se trata de un relato y por lo tanto no podemos exigir una redacción precisa de su contenido.

Yo siempre he defendido que una novela histórica es su sentido estricto, debe de ser aquella que se ajusta a una época determinada y platica una historia en donde el ambiente y los protagonistas son verdaderos (existieron realmente sean conocidos o no) y el escritor juega en aquellos puntos en los cuales la historia no tiene explicación o registro de los acontecimientos… O estos son muy vagos.

Y es precisamente en este punto en donde la novela histórica debe de cumplir una de sus funciones; pretender dar una explicación de porque un acontecimiento fue de una forma y no de otra… o porque un personaje actuó de un modo y no de otro. Pero sin perder de vista que en la novela histórica, la frontera de lo cierto y la ficción se diluyen en el misterio. Misterio que se convierte en parte del tema que la novela histórica esta desarrollando y debe de responder como parte del ambiente de la ficción.

Desde luego, este actuar del escritor entra en el campo de la ética profesional del mismo, y la frontera entre lo histórico y la ficción,        se moverá en función a la amplitud de la investigación realizada antes de desarrollar su obra.

Yo siempre he sido de la idea que todo escritor de novela histórica debe de poner al final de su obra la bibliografía consultada para realizar su libro. Y no con el fin de presumir una sabiduría que a lo mejor no la tengamos, sino para dar una garantía de la calidad de nuestro trabajo y sobre todo para aquellos lectores que logremos interesar con nuestra obra puedan seguir investigando sobre el tema, sin tener que empezar desde cero.

Desde luego en muchas novelas históricas no cubrirán los requisitos antes citados por tratarse de meros productos comerciales, todos sabemos que dentro del mundo editorial, los editores se manejan con la manga ancha y convierten una novela de ficción en una novela histórica, con tan solo exigirle al autor poner al inició de su obre: “Año 1262″; o porque no le gusto que Cleopatra fuera morena, fría y calculadora ante Roma, la convierten en una bella rubia, sensual, romántica y servil ante el Imperio y la historia solo se toma como un pretextó.

La otra función que debe de cumplir la novela histórica es la de completar la enseñanza de la historia que los lectores tomaron en la escuela, solo que en forma más agradable y placentera. Y en muchos casos, los lectores tomaran el primer contacto con la historia a través de una novela histórica.

© Humberto Miguel Jiménez

Teoria

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