La Luz del Poste

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La Juventud Y El Siglo XXI


Jóvenes, de pronto parezca atrevido dirigirles unas palabras que contengan propuestas, en tanto pueden ser consideradas por ustedes como violatorias de lo que son o piensen que ellas desconocen su propia naturaleza.

Pero mis palabras son producto de profundas reflexiones que he venido haciendo, en la medida en que nunca he abandonado la Esquina de la que hago parte, como espacio de socialización y aprendizaje fundamental, que me permitió a mí como joven hace tantos años interactuar, construir, bajo las circunstancias de aquellos momentos, muchos de los elementos que constituyen la visión de la vida que tengo.

El mundo hoy se nos presenta, tanto a ustedes como a nosotros, con un grado de complejidad y de diversidad, imposibles de comprender de inmediato. De manera simultánea se expresan el alto grado de desarrollo científico, la simplificación cada vez más creciente del esfuerzo humano a través de la tecnología, la aparente facilidad para enfrentar la cotidianidad desde la fortaleza individual, las grandes riquezas materiales, el goce y la comodidad de unos pocos, los altos índices de miseria y de insatisfacción cada día mayores, los niveles de pobreza y de indigencia de un alto porcentaje de la población mundial,…

En fin, un conjunto de posibilidades que se entrecruzan, apareciendo como normales, lógicas y necesarias, cuya manifestación limita hondamente la comprensión de su naturaleza o razón de ser, a partir de las propuestas cognoscitivas, valorativas y volitivas que esta misma sociedad hace actualmente, en las que predominan la búsqueda de lo superficial como lo fundamental, asumiendo lo concreto sólo como lo tangible en lo inmediato.

Enfrentar lo anteriormente expuesto, exige la necesidad de pensar más detenidamente, de reflexionar, de desarrollar una mayor capacidad de discernimiento, en tanto la vida, a pesar de parecer más fácil, hoy es mucho más complicada.

Aunque los medios de comunicación masiva, televisión, radio, Internet, revistas, les muestren de manera más simple la realización de muchos de los actos de su vida y les faciliten la toma de decisiones, las consecuencias de lo que hagan son menos previsibles para ustedes, en la medida en que posiblemente estén presos de la misma felicidad, del mismo gozo que sienten, producto de lo que logran. Seducidos por los mensajes que abierta y sutilmente les lanza esta sociedad de consumo para que se hagan a los artículos y modos de vivir que ella produce, creándoles nuevas necesidades, alejadas cada día más de las que tienen verdaderamente.

Con esto no los cuestiono. No trato de anularlos. Al contrario, los reconozco como propuesta de vida cultural, social, política, ética que son. Sólo les digo, algún día serán guías de sus hijos e hijas, de otros niños y niñas, de otros jóvenes en este país y ¿Cuál va a ser su ejemplo de vida para ellos en una sociedad mucho más complicada que la de hoy, si desde ya no se deciden a plantearse más seria y científicamente sus vivencias como respuesta al necesario cambio que hay que darle a la realidad de hoy?

Por favor no se manifiesten como muchos jóvenes de generaciones anteriores a las de ustedes en el mundo. Que nos dejamos llevar por las propuestas individualistas de goce personal que nos hizo y nos hace la sociedad, olvidándonos de los demás, cayendo en los niveles de egoísmo, indiferencia, indolencia e intolerancia de hoy, expresados arriba, de los que posiblemente estén presos ustedes hoy.

Jóvenes ustedes tienen un lugar al lado de los que creemos que todavía podemos cambiar para que el futuro sea mejor.

Elaborado por Jairo Castañeda Gutiérrez

Correo electrónico laluzdelposte@gmail.com

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Mensaje A Los Estudiantes De La I.E. Nº 10 J.M.



Jóvenes las circunstancias por las que está atravesando la institución y dentro de ella, ustedes como parte fundamental de la comunidad educativa, centro de sus propuestas y búsquedas, determinan la mayor atención de cada uno de sus integrantes, con el fin de establecer sus necesidades y la disposición indispensable para alcanzar su solución con la participación conjunta de todos.

La jornada matinal de la Institución Nº 10, Sede Rodolfo Morales surgida en el año 2003, ha aportado elementos importantes que no se deben dejar a un lado como producto de decisiones que buscan marchar por caminos que conducen al facilismo, al desconocimiento de la existencia de normas, poniendo en práctica el mensaje común en el del mundo de hoy “hecha la ley hecha la trampa”. Expresión de una realidad que propone lo ilícito, la corrupción, cuyo fin es que el individuo se entregue al hedonismo. O sea, a considerar que la satisfacción de las necesidades humanas gira solamente alrededor del placer, de las comodidades materiales, cuya condición esencial es el dinero, llegando a afirmar que si este no existe no hay vida.

Hoy es necesario buscar los orígenes de las acciones que se han llevado a cabo. Volver a las propuestas iniciales desarrolladas por esta jornada de la institución en esta sede, cuyas actividades fundamentales apuntaban a la educación. A buscar conocimientos que ayudaran a enfrentar los nuevos hechos que se presentaban. O sea, ante que ser comprendidos, se deseaba comprender lo que sucedía, esto incluía a las personas participantes. Antes de esperar ofrecimientos se daba. Antes de querer ser encontrados, se buscaba.

En medio de las alegrías y a veces desafueros, fruto de la etapa de desarrollo biopsicosocial en que se transitó y se está, dentro de la propuesta de vida que Maicao le hace a sus habitantes, es bueno pensar en lo que se ha construido consciente o inconscientemente. Sobre todo ese espíritu de rodolfista, ese sentirse perteneciente a la institución, en la medida en que se consideraba que lo ofrecido por ella y luchado por todos, llenaba gran parte de las búsquedas que se tenía y se satisfacían.

¿Qué ha pasado en la vida institucional? ¿Qué ha sucedido, que se ha dejado de ser totalidad, para que ella se convierta en grupos y grupitos? ¿Por qué algunos han llegado al extremo de individualizarse tanto, que hoy andan solos sintiéndose incomprendidos, sin hacer el esfuerzo por buscar las razones que les haga comprender su soledad y la responsabilidad individual que tienen en ella? ¿Por qué el momento actual se caracteriza por no buscar nuevos conocimientos, por no tratar de comprender lo que sucede, no dar, no querer encontrar?

Estos son interrogantes que deben cuestionar interiormente a toda la comunidad educativa. No es justo que se abandone lo necesario en la formación como personas y seres sociales, para que predomine el ser humano indolente, insensible, intolerante, que no valora a los demás ni se valora a sí mismo. Como si no fuera capaz de extraerle las significaciones positivas a las acciones de los demás. En muchas ocasiones ni a las propias realizaciones.

Jóvenes si se estudia un poco lo que ha sido la vida del hombre, aparece el trabajo como el elemento determinante de su vida. Entendido como el proceso mediante el cual el hombre enfrenta la realidad, modifica la naturaleza de las cosas, incluyéndose a sí mismo, produce objetiva y subjetivamente su propia vida, satisfaciendo sus necesidades, a partir de crear nuevas y mejores situaciones de existencia, de acuerdo a unos fines y objetivos definidos por él con antelación.

Desarrollar este concepto implica asumir una posición erecta, bajarse de los árboles. Dejar de vivir sólo para recoger los frutos que se encuentran y que otros cultivan. La posición erecta significa poner los pies en tierra, levantar la frente y darse cuenta de que así se puede tener un mayor horizonte, una mayor percepción y posibilitar una visión más de conjunto del espacio en que se está y del papel que juega el hombre como sujeto constructor de él. No mirarse sólo a sí mismos. En otras palabras, asumir las responsabilidades individuales y sociales que corresponden en contexto.

Hay que asumir la condición de seres sociales. Es imposible el individuo aislado. El hombre es producto social. De ahí que la organización social sea lo fundamental para alcanzar los éxitos, a través del trabajo. Desde lo más simple a lo más complejo. Desde la familia, la escuela, los grupos, la comunidad, las clases sociales, la sociedad, los partidos políticos, los movimientos sociales, el estado, las instituciones que lo constituyen, etc. Considerando al interior de cada una de estas instancias sociales, los diferentes roles que conforman el entramado del que debe ser consciente la persona.

Exige liberar las manos desde la más profunda coordinación psicomotriz y socioafectiva, que permita desarrollar las habilidades y destrezas necesarias para adelantar las labores materiales, intelectuales y espirituales que corresponden a la realización de la condición de ser humano.

Con base en esas necesidades se han perfeccionado los órganos de los sentidos, se ha desarrollado el lenguaje y se ha estructurado el pensamiento elevando a límites insospechados la capacidad de abstracción y de discernimiento del hombre, expresándose en los niveles de desarrollo científico y tecnológico que caracteriza e identifica su vida hoy. Convirtiéndose el conocimiento en fuerza productiva determinante de la existencia humana.

Por ello, la exigencia de la época es superar el nivel cotidiano, sensorial del conocimiento producto de la experiencia inmediata, válido para ciertas circunstancias, que se constituyen en posibles bases de investigaciones posteriores, para alcanzar el nivel científico del conocimiento, fundamentalmente a partir de paradigmas cualitativos y sociocríticos que conllevan a resultados más profundos en los procesos investigativos, superando las limitaciones que implican el quedarse en el positivismo.

Jóvenes el ser consciente es la mayor aproximación al conocimiento “exacto” y reflexivo de las cosas, del bien y el mal, en correspondencia con la realidad histórica cultural del individuo y ser social que la posee. Es darse cuenta de lo que pasa y se es en contexto.

La conciencia ha de facilitar la autoconciencia, entendida como proceso de reflexión en sí mismo y en contexto, a partir del marco teórico elaborado por el ser humano en su proceso de aprendizaje, que le ha de permitir su autoconocimiento, autoconcepto, condición indispensable para alcanzar la autorrealización personal y social del individuo en el marco de las condiciones históricas y culturales de las que es parte y sujeto elaborador.

Apropiándose de estos principios es posible desarrollar la vida con la consciencia inmediata y mediata de que los actos humanos no sólo tengan en cuenta el presente, sino fundamentalmente las futuras generaciones, en tanto lo que se haga con la naturaleza, a través del desarrollo social de hoy, determinará la vida que ellas llevarán mañana.

Elaborado por Jairo Castañeda Gutiérrez
Correo electrónico laluzdelposte@gmail.com

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LA ESQUINA, SU SIGNIFICADO EN NUESTRA CULTURA POPULAR


En los barrios populares de nuestras ciudades caribeñas, las esquinas son un espacio de convergencia, en donde concurren los jóvenes y adultos a conversar, bromear, jugar, planear actividades, comentar vivencias diarias de la escuela, del trabajo, de la vida del barrio o de sí mismo.

La esquina como lugar reúne mínimas condiciones parecidas a la plaza del pequeño pueblo, del que proceden muchos de nuestros abuelos, padres y parientes en general. O se parece a ese espacio de esparcimiento en el que muchos desearíamos estar, para conversar, compartir, emulando al club social al que asisten los miembros de las clases adineradas.

Antes de que el desarrollo científico-técnico expresado a través de los medios de comunicación masiva (televisión, Internet, etc.,); antes de que la descomposición social, el creciente desempleo, el rebusque, el tráfico de drogas o el cruce, producto de las necesidades y la insatisfacción de esta sociedad capitalista de consumo, cambiara el destino de la juventud y el adulto, sustrayendo a la gran mayoría de ellos de la convivencia social, individualizándolos, casi en términos absolutos, la esquina en nuestros barrios populares, era el primer espacio, fuera de la familia y del circulo de amistades de ésta, en el que el joven interactuaba, expresando el sentido de vida elaborado hasta ese momento a la luz de su experiencia.

El joven en la escuela, el adulto en el trabajo, se relacionaba, compartía, pero, su estabilidad afectiva, emocional, ideológica, la desarrollaba en el barrio, la cuadra, en la esquina. Allí él exponía, ganaba y consolidaba espontáneamente elementos ideológicos alrededor de los cuales se organizaba.

La esquina elabora sus propios principios, sus propios significados, a partir del intercambio de las mínimas reflexiones que cada miembro de ella tiene. Esos principios tienen un carácter ético valorativo. Son una mínima cosmovisión que orienta el comportamiento de cada uno de sus miembros.

A la luz de esos elementos ideológicos, la esquina se organiza, llegando en muchas ocasiones a convertirse en la BARRA. Termino que da a entender el grado de cohesión que hay entre sus integrantes. Estos elementos llegan a ser tan profundos, que cuando alguno de ellos cambiaba de barrio o de cuadra, conservaba su pertinencia y pertenencia a la esquina, regresando a ella permanentemente. O sea, la esquina es vida para los que la constituyen.

En la esquina se planeaban actividades. Desde la hora diaria de encuentro, la charla que se daba, el desplazamiento al cine, la asistencia al baile, la programación del paseo, hasta ”ir a hacer sombra”(1), “ir a llevar línea”(2), etc., lógicamente alrededor de los elementos definidos entre todos.

Ella como espacio se desdobla. Asume características y formas, de acuerdo a las actividades que se van a realizar. Pero su sentido está presente en cada uno de los que la integran y de las acciones que se adelantan.

La esquina exige, sin que ella lo explicite abiertamente, la participación de todos sus componentes en cada actividad. Así, por ejemplo, en Barranquilla, para hacer la “bola e´pita” y jugar “al bate”, hacer la “bola de trapo”, para jugar lo que hoy llaman fútbol callejero. Se jugaba en la mitad de la Calle. La esquina se prolonga y se toma toda la calle. Además del lugar donde estaba el poste de la luz, se proyecta a toda la cuadra.

Cuando sus miembros “llevan línea”, “hacen sombra” en otras cuadras o barrios, la esquina interactúa, da a conocer sus criterios, su sentido de vida, se identifica, da y recibe, convoca y es convocada. Se le llama por lo que ella misma muestra. En este aspecto de su existencia, se defiende hasta donde sus posibilidades se lo permiten. No se deja invadir, marca su territorio. Pero, su invitación fundamental es al diálogo, a la vida sana, a la libre concurrencia.

La agresión física la utilizaban las barras que abandonaron el sentido fundamental de la vida de la esquina. O sea, que se organizaron para el consumo de vicio o el daño a los demás, imponiéndose por la fuerza o la intimidación en el barrio. Estaban conformadas por lumpen, individuos desclasados, que no participaban directa o indirectamente en los procesos productivos de la sociedad. Siendo su actividad básica el atraco, la extorsión, el tráfico de estupefacientes, etc. Estos fenómenos son más expresivos y característicos hoy, no solo a nivel popular sino en los más altos estratos sociales. Ejemplo de ello, son algunos personajes que aparecen en la salsa, tales como Pedro Navaja, Juanito Alimaña, etc.

La esquina es un espacio que asume el habitante del barrio popular como una forma espontánea de resistir, de defenderse de la característica fundamental de esta sociedad, que es la exclusión.

Los espacios del buen vivir están orientados y/o determinados para los sectores dominantes. Por ello la esquina ha sido reprimida. La reprime el habitante común y corriente del barrio popular sumergido en las aspiraciones arribistas de ascenso social. Señalando al miembro de la esquina, asimilándolo como futuro ciudadano de segunda. La misma forma en que desconoce el valor de algunas profesiones aprendidas empíricamente, no producto de la escolaridad educativa formal.

A la esquina la reprime el gobierno, a través de los aparatos policiales, partiendo del supuesto de que como algunas esquinas o miembros de ellas eran delincuentes, entonces todas las esquinas eran “antisociales” y por eso había que liquidarlas.

A partir de esto, en variadas ocasiones la esquina era requisada, se le pedían documentos de identificación, se detenían sus miembros y, muchas veces, se llegaba al máximo de la violación de su derecho a existir, que era darle muerte a integrantes de ella, que no eran “delincuentes”. Pero, en el fondo era el no tolerar, el no permitir su existencia, como expresión social no excluyente.

Crear vida, elaborar un sentido de vida diferente, propia de los habitantes de los barrios populares, esa es la razón fundamental de la existencia de la esquina. Una forma de demostrar que los habitantes de los sectores populares, también son miembros de la sociedad. Una respuesta a la exclusión. En últimas, la esquina es identidad popular. Es afirmar de manera constante, aunque espontáneamente: AQUÍ ESTOY YO.

Hoy, en esencia, en su sentido fundamental de existencia, la esquina, prácticamente no existe. Es posible que el punto de reunión sea otro: La escuela, la universidad, el sitio de trabajo, el centro comercial. Pero, el barrio, la cuadra, no lo es. El poste de la luz ya no reúne, ya no convoca su espíritu. Las razones por las que se reúnen o se convocan los miembros de los barrios populares, ya no son las de la esquina. El individualismo las acabó.

La convivencia sana hoy es búsqueda individual, no de comunidades. El afán de unidad llega hasta donde cada quien, por sí y para sí mismo, va logrando lo que quería alcanzar en compañía de otros. Conseguido esto empieza lo más doloroso: La dispersión, la soledad en que cada quien vive, aún sin darse cuenta.

Los espacios para los habitantes de los barrios populares, en sociedades como la nuestra, no se otorgan. Se construyen a partir de los mínimos elementos ideológicos de identidad que cada miembro va haciendo y, que al interactuar entre sí, las elaboraciones individuales se van convirtiendo en construcciones colectivas, que marcan y se expresan para siempre en cada persona que hizo o hace parte de ellos.

La esquina no ha muerto. Ella vive en el espíritu de los que fuimos y somos miembros de esa época hermosa en que ella expresó su sentido fundamental de vida. Hoy mantenemos ese espíritu, el cual nos lleva a cada uno de nosotros, a continuar construyendo esa esquina de la que aún somos miembros y que nos llevó a escribir estas líneas.

Elaborado por Jairo J.Castañeda G.

laluzdelposte@yahoo.com

(1) Hacer sombra: en el argot barranquillero es pasearse cerca de la zona donde está la mujer que le interesa enamorar.
(2)Llevar línea: en el lenguaje barranquillero es llevar los miembros de una cuadra su equipo de fútbol callejero a jugar a otro sector

Publicado en el Magazín Cultural del diario El Meridiano de Córdoba de la ciudad de Montería, Colombia, el domingo 5 de agosto de 2007.

Publicado en la revista Wanuiky de la Universidad de La Guajira extensión Maicao en su edición de noviembre de 2007

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