El muro de los enamorados
Todo principio, un fin. Todo fin, un principio
Lo cierto es que todo se inició en algún lugar. Lo cierto es que todo tiene un motivo para ser. Lo cierto es que todo tiene un fin en algún lugar y por algún motivo.
Podemos comparar esta afirmación con muchas cosas a nuestro alrededor. Un rio, una plaza, un escritorio, una golondrina, un libro.
En el caso de un libro no necesitamos ser demasiado observadores para saber que comienza por su tapa y termina con su contratapa.
Pero no es así realmente, ya lo saben. Se necesitan que sucedan cosas antes de que exista esa tapa y que alguien la abra, se necesitan cosas que sucedan luego de cerrar la contratapa. También habrá cosas, por su contenido, que conmutarán determinadas incomprensibles llavecitas en la energía de nuestros pensamientos y provocará cambios en nosotros.
Y podríamos ir mucho más allá y conversar durante horas tratando de comprender qué fue antes, si el huevo o la gallina.
Para contarles una pequeña historia comencé por abrir el archivo Word que uso en el escritorio de mi computadora y donde escribo todo lo que me pasa por la cabeza, encontré lo siguiente:
“Padre: Cada vez que veo tanta gente culpando a sus padres por lo que está mal en ellos, quiero darte gracias por todo aquello que está bien en mí… Te amo, padre.”
Me di de lleno con estos renglones y me sorprendí. No creí haberlo escrito, aunque en muchos casos ando de madrugada o de apurada escribiendo cosas que se me ocurren al pasar y luego las olvido. Pero este texto entre comillas no tiene mi estilo y no es cosa de olvidar, comencé a averiguar quién podía haber sido. Pregunté y luego presumí y luego decidí introducir el texto en este escrito.
El muro de los enamorados
El mar bravo, hombre, violento, gigante arrogante sin compasiones, se estrella desquiciado sobre el risco del continente. Produce sonidos bravíos, espuma rabiosa, temblores y estruendos en cada golpe que arremeten incansables, inagotables, sobre cada roca. Se retira y regresa con enojo en intervalos imperfectos a destrozar todo lo que encuentre a su paso sin benevolencias ni justicias.
Solo la energía indómita de su razón de ser que se descarga intermitentemente con toda su furia. No conoce de cansancios ni fracasos. Golpea, golpea, golpea.
Al otro lado, desde el otro bando, las piedras soportan estoicamente las embestidas del gigante, una tras otra. Con cada golpe cimbra el continente; la piedra aguanta hasta que en algún momento se parte en cansancios, se divide y sigue peleando esa batalla por la que está allí. No se doblega y combate hasta lo último. Al fin, se convierte en un granito de arena que se volverá cómplice de las rugientes olas del mismo mar que la venció para seguir sus andanadas contra la próxima piedra del risco del continente.
Por siglos ha sido así. Por siglos ha seducido esta pelea, aparentemente equilibrada, con la magia de su contemplación, con los sonidos nunca iguales y con sus aromas. Brama y golpea. Brama y golpea y escupe espumas. Brama y golpea y escupe espumas y produce estruendos. Brama y golpea y escupe espumas y produce estruendos y tiembla en nuestro pecho.
La ola nos ha dado y ahora el miedo es nuestro.
Tan arrogante es el gigante, que no posee compasiones cuando se encuentra en las playas sin resistencia y se adentra furioso a pelear su batalla. Desgarra trozos del continente blando indefenso y se lo traga hasta encontrarse, con sorpresa, que su enemigo lo ha seducido con su insólita arma. La entrada furiosa se va convirtiendo, por carisias suaves de playas blancas seductoras y tibias, en un niño-mar que juega en la orilla.
Ni en el risco, ni en la playa del continente, ni en el mar hay resentimientos para nominar. No hay culpas, no hay rencores, la naturaleza hace lo suyo en cada uno.
Habían estado construyendo una pequeña cerca. Pequeña por lo baja, pero extensa ya que recorría todo el contorno de su propiedad.
Enamorados, se besaban y acariciaban durante la construcción que les llevó algunas decenas de años y otro poco más. En principio, serviría para delimitar su reino de amor que sería cultivado minuto a minuto hasta que diera sus frutos, para luego disfrutarlos.
Casi un proyecto arquitectónico. Bajita, de apenas unas pocas hileras de ladrillos como delimitando su propio mundo encantado y a la vez ostentarlo como predicando “aquí nos queremos”.
Las cosas se sucedieron, quien sabe cuándo, quien sabe cómo, en qué momento comenzó.
Discusiones, desacuerdos, descontentos, engaños, desengaños, llegaron primero y -de un día para el otro- uno de ellos alzó el muro un poco más, quien sabe cuál de ellos. Esa fue la primera declaración de atención que se urdieron. La primera mancha que fue vaciando uno a uno los besos y las caricias. Derivaron el amor, lo lastimaron y lo complementaron con la sombra de un pequeño rencor que fue creciendo como creció también el muro, de a poco, inadvertidamente.
Sin darse cuenta, llegó el momento en que ya no se pudieron mirar por sobre la pared, sus cuerpos estaban separados y se sentían fríos, solitarios, heridos. Uno sentado y pensativo, escribe y se lamenta y recorre con angustia los hechos que los llevaron allí enmarañándose a sí mismo. El otro entra y sale y habla y escucha y sus ojos parecen llorar rabia y su sueño es un llanto, y ya no sabe.
Su mundo encantado se ha llenado de rencores por culpas que se acusan y se apuntan y se lanzan. Ya no pueden vivir así, ya no.
La vida sigue arrogante, pateando senderos de todo tipo sin compasiones. Van y vienen. Encuentran y aprovechan. Prueban y no encuentran lo que sienten.
Hasta que en una arremetida violenta en el continente se reencuentran. La furia se estremece por sus marcas en su piel, por el color de sus cabellos, por sus manos, por otros tonos en la voz. Se hablan dulcemente casi ajenos, inseguros. Se recuerdan.
Aplacan la rabia que aún contienen y se enredan en los sueños que soñaron separados, y los que soñaron juntos también llegan. Se los cuentan suavemente. Y viene el perdón, y no viene el perdón. Y viene el amor pleno incondicional primario, y no llega. Está manchado, está dolido, está quebrado.
Es otro amor que llega que ya tiene muro, el mismo muro ahora viejo, con líquenes y musgos, medio derrumbado. Sobre ese muro hay colgado pequeños recortes amarillentos que contienen crónicas propias, crónicas que recuerdan los dolores que no desean repetir, ni en especial olvidar. Descolgarlos sería ignorar lo que los colgó, y eso sería dejar de considerar lo pasado bajo la posibilidad de que se sucedan las mismas cosas, volver a sufrir el mismo sufrimiento en otro tiempo; y ya no quieren eso.
Sus colgajos son su protección, su escudo para defenderse de lo que sucedió que deberá ser irrepetible. El recordatorio de su rencor, de su dolor, de su herida que permanecerá abierta por orgullo, por debilidad, por pura rabia atesorada. Para que el mar arrogante no regrese hiriente, destructor, a su continente.
Pero es el mismo mar que en el acantilado es agresivo e inagotable por el acantilado mismo, y que en la playa es dócil por la misma playa en donde comprende, al fin, que lo suaviza y se adentra perdiendo fuerzas en la extensión en busca de las tierna caricias dulces de ella.
Es el momento en el que ambos, playa y mar, se comprenden cansados y descubren una visión sublime, un espectro de ellos mismos sobre la arena de la playa a orillas del mar, cuando las olas sumisas avanzan acariciando los pies de otros enamorados que anidan ese momento, especial, inolvidable, escribiendo así sus propias proclamas de corazones enlazados para su propio cerco.
“Hijo, ese amor es mutuo e indiscutible. Podrá pasar por los terrenos más escarpados y hacernos las más profunda de las heridas, pero los rencores y los errores no podrán desolarlo: Tu Padre.”
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Comentarios
16 respuestas a “El muro de los enamorados”Deje su comentario
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26 de Mayo de 2010 a las 2:39 pm
Simplemente me he quedado sin palabras… y una lágrima asoma tímidamente en una esquina de mi párpado…
Besote Osvaldito!
26 de Mayo de 2010 a las 5:19 pm
Hola Karli!!!! Tanto tiempo. Andabas de vacaciones también??
27 de Mayo de 2010 a las 10:08 am
Pues no Osvaldito… en realidad pasaban dos cosas: una que estoy con una de trabajo increíble y otra que a veces siento que mis comentarios pueden quitarle la “altura” a las discusiones que se suscitan jejejejejejeje entonces prefiero leerles en silencio, escondidita en el rincón jajajajajajajaja
pero de que les leo, les leo!!!
Un gran abrazo!!!
27 de Mayo de 2010 a las 1:39 pm
Solo déjate llevar, preciosa.
Un besote.
27 de Mayo de 2010 a las 6:41 pm
.
Tenía el libro en las manos. Con sus tapas color vino tinto, sus letras doradas, ya un poco borrosas, unos arabescos debajo del nombre del autor y otros debajo de la editorial. Sus lomos también adornados con dibujos dorados, todo él con un sabor a los viejos libros de mi padre, perfectamente encuadernados, compactos, importantes.
A las seis de la mañana escuché el canto lejano de un águila de mar y me quedé pensando que las águilas no cantan en realidad, quizás llaman, puede ser, de vez en cuando, pero más bien van por los cielos con sus gritos cortos y repetitivos, como una alarma, advirtiendo, llamando a quienes buscan los finales, hipnotizando a otros pájaros que se les entregan en una vorágine de pasión instantánea y fugaz. Por mi casa hay gavilanes, especie de águila pequeña, adaptada desde hace mucho a las penurias de su medio, pero nunca antes había escuchado un águila marina, ni siquiera sé cómo es y aun así tuve la certeza que ése era su canto.
A media mañana, me mantuve atento, la puerta del jardín abierta, y yo resguardado de los vientos fríos de la inminente lluvia, con la esperanza de confirmar el canto madrugador. Estaba a punto de desistir, cuando otra vez, desde muy lejos, detrás de los grandes árboles que hacen siluetas cuando los verdes y los azules se confunden con el gris único, llegó claro, preciso, el canto del águila marina, pulsante y repetido, como tenía que ser para recorrer la distancia que nos separaba y para disiparme cualquier duda de su insistencia. Fueron algunos segundos, quizás algo más de un minuto de canto. Después se hizo un gran silencio, silencio necesario para destacar lo insólito de su presencia y poco a poco se fueron incorporando los ruidos de la ciudad, otros cantos, minimizados ya, algunos perros, más bien nerviosos. Permanecí atento una hora más, a la espera. Pero ya me había alertado y desapareció a su bruma marina, a distancias inimaginables.
Tenía el libro en la mano y lo sopesaba. Pero ya estaba alertado que no debía abrirlo y sin embargo…
¿Cómo es posible que uno siga internándose en la selva áspera y oscura del Dante, sabiendo a priori cuán áspera y dura es?. Pero no hay forma de detenerse. No hay nada más etéreo que el sentido común cuando debe aplicarse a uno mismo. No importan los riesgos que te esperen: la esperanza de ver a Beatriz vale las zarzas y los infiernos,
En la paz de la noche, por fin lo abrí. No sé en que lenguaje está escrito. Seguro que en ninguno de los que conozco o medio conozco. Los caracteres son ampulosos, ideográficos y su contraste con el papel, muy grueso y de bordes amarillentos, los impulsa como herrando las pupilas. Bajo ninguna circunstancia desistí, seguí uno a uno todos los caracteres hasta que se me hicieron palabras, las cuales no podría repetir, pero que fui entendiendo poco a poco, quizás -pensé en alguna oportunidad- lo entiendo como los marineros entienden el canto de las sirenas, que lo disciernen entre el bramar de las olas y lo siguen hasta su propia muerte, mientras otros, aferrados a su mortalidad, les gritan que son simples ilusiones, que hay tales sirenas, ni se oyen sus cantos; que es la mar, engañosa e infiel que los desea para el gozo de una o dos olas y nada más. Cada página la entiendo mejor, pero no puedo saber a ciencia cierta, de una manera concreta, qué es lo que estoy entendiendo. Sé que no es para el yo que estaba usando, sino para alguno de esos yos que aun no conozco , que reúne conocimientos confundidos entre leyendas y visiones que tuve o tuvieron mis padres y los padres de mis padres y así hasta llegar quién sabe hasta donde.
Me parece muy natural. Es obvio que todos esos recuerdos y vivencias están en el hipotético éter, ya desechado por la ciencia y por eso recalcitrante y reiterativo. Pero lo nuevo es que partes mías también están en esa inexistencia y es posible tener acceso a ellas.
De pronto creía oír algún canto, alguna nota musical, pero eran resonancias muy largas que seguían rebotando entre los huesos y mis células. Es muy difícil los sonidos de los recuerdos, sonidos de almas, se extingan del todo. Sus ecos siempre rebotan de hueso en hueso, de célula en célula. Siempre están ahí. A veces tropezamos con ellos y no entendemos de dónde surge esa nostalgia que de pronto nos aprisiona, pero que no deseamos soltar. Oía o creía oír todavía algún sonido mientras me hundía en el silencio absoluto, pero seguí bajando las escaleras de las hojas del libro, buscando el índice, que me resumirá a mi mismo y a todas mis razones de haber sido, aun a sabiendas de que antes de llegar a él, debo pasar por el fin de este cuento. Pero mientras más bajo, más se aleja la última página, mucho más. Antes casi la podía presentir, ahora pertenece está en una zona oscura.
Me detuve para tratar de recordar el nombre del libro, del autor, de la editorial y no pude, sólo lo que hoy puedo narrar: que tiene tapas duras, vino tinto con letras y arabescos dorados. Y me puse a narrarle al yo que les está escribiendo, otro yo superficial y cotidiano, lo que no quise entender en la mañana y más tarde, cuando el águila marina me alertó mi locura de hoy.
Dejo dicho que seguiré bajando, no importa que nunca llegue a la última página, ni que el silencio sea tal que se agoten todos los ecos de tantas vidas acrisoladas en el momento que vivo y los muchos que yo también les he añadido. Acepto el riesgo del silencio total, los signos tiene significado, una nueva forma de significado inexpresable, pero consolador. Seguiré bajando: todo principio, un fin.
28 de Mayo de 2010 a las 5:46 am
Los mensajes, José, andan sueltos, descarriados. Solo hay que lograr atraparlos.
Hay algo que está ahí, en el fondo, que no sé qué es.
Mirando por este pequeño orificio del diafragma entreabierto, se lo puede presentir a pesar de la oscuridad que hay ahí. Cuando acerco el ojo para mirar contribuyo a ella, y si lo alejo no veo lo suficiente.
Tendré que hacer algo para descubrirlo o al menos sacarme las dudas si eso que está allí es tan importante como para que mi preocupación y mi curiosidad ya no tengan límites.
Es posible que eso que está allí, en el fondo, me esté mirando en la luz y se esté riendo de mis aspiraciones o quizás esté pidiendo silenciosamente que lo descubra, que lo tome.
No sé. Deberé hacer algo para terminar con esta desdicha, o comenzar con otra… voy por una linterna…
28 de Mayo de 2010 a las 11:41 am
Osvaldo: no se si me gusta porque me identifico con el relato o me identifico porque me gusta, pero esta metafora comparativa del mar con reacciones emocionales agitadas pero no batidas en una coctelera matrimonial se me hace al sabor a un martini seco con aceituna. jajaja solo entre para saludarte y saludar a Jose, decirles que siempre estoy con ustedes.
Carpe diem
J.R.
28 de Mayo de 2010 a las 1:17 pm
Jorge ¡que emocionante que estés con nosotros! Leer ese Carpe Diem desde tu comentario tiene un sentido especial, de veras. ¡Gracias por pasar a saludar!
29 de Mayo de 2010 a las 11:37 pm
HOLA PRIMO HERMANO¡¡¡¡
ME GUSTA…. LOS VAIVENES DELA VIDA …. MAR Y ROCA ESE EMPUJAR DEL HOMBRE PARA AVANZAR… EL CONTINENTE… ES COMO LOS ESCOLLOS DE LA VIDA…….. PRESENTES… VIVOS
TODO ES CICLICO…. .. NACER…… VIVIR…. .. MORIR..
TODO PRESENTE….. MAS BLANDOS …… MAS DUROS……. PERO EN DEFINITIVA LA PRESENCIA DEL H’ Q ES MAS ESFIMERA…..Q’ LA DEL MAR Y LA TIERRA…. TANTOS SUEÑOS…… LA VIDA ES UN SUSPIRO…….TODO……… MUY POETICO DE UN LADO COMPARA LA VIDA DE LA TIERRA…… CON LA NUESTRA…. PERO MOSTRANDO … LA INFINITUD …….Y LA ETERNIDAD DE LA TIERRA … CONTRA NUESTRA INCIPIENTE PRESENCIA¡¡¡¡¡¡ BESOSSSS
OSVALDO¡¡¡¡¡¡ ME GUSTA TODO LO Q’ ESCRIBIS… TQM
5 de Junio de 2010 a las 8:29 pm
Vengo mañana Osvaldito, demasiado bello lo leído hasta ahora como para leerlo atorada y ya casi termina mi tiempo de internet… ¿sabes qué? creo que voy a seguir tu consejo de perderme con el modem portátil y no dárselo por cuatro semanas jijijijiji… pero eeemmm, después no me lo prestan más nunca, así que, mejor como que me atengo a los horarios jajajaja.
Sólo quería que supieras que si pasé, mañana te respondo.
Te quiero mucho mucho
Jud.-
♥
5 de Junio de 2010 a las 10:13 pm
Te espero cariño, con ansias muchas. Lo del modem fue una chanza, creo que deberías hacer lo mejor que te parezca. Siempre y cuando podamos saber de tí de tanto en tanto.
Vancho…¿desaparecido?…y Violeta???
Karli, mojada y ¿viste que apareció JorgeV?
Beso,beso, mucho beso con energía y esperanzas todas.
Te quiero mucho.
17 de Junio de 2010 a las 3:21 am
El mar se parece a nosotros los humanos, en ocasiones creo que tiene vida propia, con conciencia, que es rencoroso y por eso arremete, que puede ser tan hermoso como perverso, que nos da, pero que igual nos quita, sin aviso ni protesto; que a veces nos habla y muchas otras nos grita, y que como a las piedras, puede dejarnos erosionados.
Eso si, es honesto, siempre honesto, habla claro y sin mentiras, sabemos qué esperar de él porque nos lo ha demostrado, lo que permite amarlo y temerle al mismo tiempo, temor al que yo llamo respeto, sisi, respeto mucho el mar en su anchura y profundidad, y es que pienso que si no lo sé controlar, mejor le dejo quieto… y creo que esto es enseñanza de vida. Cuando amamos, y luego desamamos –o nos desaman- parece que nunca quedamos conformes con los resultados, las respuestas, y es que desconocemos nuestro propio alcance, nuestra propia capacidad, nuestra propia valía, y es aquí donde concuerdo contigo en que todo tiene una razón de ser, todo pasa por algo, aunque no lo entendamos en el momento… sin embargo la vida siempre nos lo hace ver en algún instante.
Soy de las que si algo se acabó, se acabó, pero no por ello dejo de creer en la posibilidad de que en el camino de acabarse, pueda volver a ser, sólo que para ello, si, definitivamente se debe tener la suficiente valentía para borrar lo anterior, para descolgar esas ramitas amarillas que nos recuerdan lo pasado, y volver a amar como si fuera la primera vez, sin para ello flagelarnos con el recuerdo de lo que no fue o de lo que hizo que dejara de ser en algún momento… y es que cambiamos con el tiempo, nunca somos los mismos, por lo tanto los resultados nunca serán iguales. Creo que para acabar algo, es necesario agotar los si condicionales, y si en uno de esos sí, está la posibilidad de un darse, pues venga, manos a la obra, si es que lindo reinventarse, reinventar sentimientos y sensaciones y unirlos a los ya conocidos, y navegar como velero sin rumbo fijo, sólo con la esperanza de que ese si, funcione… pero si los si condicionales se agotan, si existe algo que no deja hacer pausa en uno de ellos, entonces, una vez agotados, si, es hora de acabarlo, sin torturas ni martirios, en cambio con enorme agradecimiento por la posibilidad de haber experimentado lo vivido, porque lo vivido es experiencia, y la experiencia debe siempre de alguna forma dejarnos calidad de vida, aunque en el transcurso sintamos que hemos perdido algo, que alguna roca interna se nos convirtió en arena, y a la sazón debemos pisar sobre ella para sentir lo suave al paso, no para que nos moleste en el zapato… y así honrando el final de esa hermosa frase, entender que “ los rencores y los errores no podrán desolarlo”
Leyendo esto, me alegra enormemente que Vanchito te haya dado el halón de orejas… pero y cómo te atreves a dejar de escribir, si posees el don de la palabra…
Yo también te quiero mucho, y sé que lo del modem fue chanza, así mismo mi comentario, este ser –mi ex – es un ser bello, el problema está en que lo usamos los tres, y entre el tiempo de cada uno, las horas, los quehaceres y la condenada conexión, pues terminamos usándolo un ratito. Por otra parte, estuve muy atareada estos últimos días con un evento de mi pequeña, que fue invitada a una feria de diseño, y en la cual tuvo un éxito enorme con sus cupcakes jeje, y bueno, fue una semana intensa, sobre todo los últimos cinco días, de dormir dos hora por día para poder tener la producción que el evento requería, por eso me ausenté por completo, pero ya andaré por estos lares de a raticos de nuevo jeje. Por cierto y con tu permiso, los invito a ver el grupo de mi gorda por el facebook, se llama Cabris Cupcakes, ahí podrán ver la creatividad de sus manos, benditas manos que beso en las noches antes de acostarme, es hermosa mi niña, mi orgullo.
No dejes de escribir Osvaldo, no dejes de deleitarnos… te leo, y en algún momento te respondo
Ah! me encanta verte aparecer de nuevo Jorgev, me encanta…
Miles de besos a todos…
♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
19 de Junio de 2010 a las 1:15 pm
…” es el mismo mar que en el acantilado es agresivo e inagotable por el acantilado mismo, y que en la playa es dócil por la misma playa …”
Si deseas agregar algo más, es cosa tuya. Pero cuando Osvaldo dice lo que dice… es literatura. Ahora, discutamos de literatura, de ese mundo que parece más asequible que las migas de pan en nuestro bolsillo.
Pero no podemos hacerlo, ha muerto José Saramago. Es hora de callar, para escuchar…
VANCHO
19 de Junio de 2010 a las 4:36 pm
JOSE SARAMAGO
Nacimiento: 16 noviembre 1922.
Nacionalidad: Portugués. (Nace en Azinhaga, Ribatejo, Portugal).
Premio Nobel de Literatura en el año 1998.
Autor de varias novelas, poemas, ensayos y artículos periodísticos. (CAIN. EL EVANGELIO SEGÚN JESUCRISTO. EL VIAJE DEL ELEFANTE. ENSAYO SOBRE LA LUCIDEZ.).
Activo militante de la izquierda, luchador contra la tiranía de Salazar, libre pensador y demócrata empedernido.
Algunas frases:
“Si el mundo alguna vez consigue ser mejor, solo habrá sido por nosotros mismo.”
“La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva.”
“No creo en Dios y no me hace falta. Por lo menos estoy a salvo de ser intolerante. Los ateos somos las personas más tolerantes del mundo. Un creyente fácilmente pasa a la intolerancia. En ningún momento de la historia, en ningún lugar del planeta, las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen unos a los otros. Por el contrario, sólo han servido para separar, para quemar, para torturar. No creo en Dios, no lo necesito y además soy buena persona.”
“Regreso a la filosofía no en el sentido absurdo de que ahora nos vamos a convertir todos en filósofos, (…) pero apuntar la idea de que si el hombre es un ser pensante, pues entonces que piense.”
“Antes nos gustaba decir que la derecha era estúpida, pero hoy día no conozco nada más estúpido que la izquierda.”
“El caos es un orden sin descifrar…”
“A las insolencias reaccionarias de la Iglesia católica hay que responder con la insolencia de la inteligencia viva.”
VANCHO
20 de Junio de 2010 a las 1:53 pm
FELIZ DÍA DEL PADREEE… a todos los papasitos de los blogs jajajaja…
Espero que me los traten con todo el amor que se merecen, que me los celebren con bombos y platillos, pero sobre todo, que Diosito me los bendiga y el Universo les colme de magia eterna…
Osvaldito, Jose, Vanchito, Jorger, Kaito, Celestino… y todos aquellos que por aquí hacen sus paseos… MIL MIL felicidades…
Los quiero mucho
Jud.-
♥
20 de Junio de 2010 a las 6:37 pm
Tu primer comentario me ha hecho emocionar muchísimo. Gracias Jud.
Sabes? Si bien soy argentino, en realidad soy padre uruguayo y mis niños me saludan el dia del padre uruguayo -que no me preguntes cuando es- Sí sé que ayer fue el día de los abuelos, aquí. Por suerte aún no me tocan los saludos en ese día, ja ja.
Feliz cumpleaños a María Celeste también!!!!!!!!!!!!!