Mario y Pablo
Hacia el fin del mundo, entre preguntas al azar
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Viajo como los nómades
pero con una diferencia
carezco totalmente
de vocación viajera
sé que el mundo es espléndido
y brutal
viajo como la naves migratorias
pero con una diferencia
nunca puedo arrancarme
del invierno
MB
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Yo pienso darles esperanzas,
dejarlos que acerquen las manos
al ataúd, hacerme el muerto,
y cuando las lagrimas salgan
se sus ojos de cocodrilo
resucitar cantando el canto,
el mismo canto que canté:
el que voy a seguir cantando
hasta que estos hijos de puta
resuelvan darse por vencidos
y acepten lo que se merecen:
un cementerio de papel.
PN
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La soledad
Cuando llega la soledad
y tú no estás acostumbrado
se destapan cosas cerradas,
baúles que creías muerto,
frascos que asumen la advertencia
de una invariable calavera,
se abren algunas cerraduras,
se destapan ollas del alma.
Pero no nos gusta saber,
no amamos los descubrimiento
de nuestra vieja identidad,
encontrar al irreductible
que estaba adentro, agazapado,
esperando con un espejo.
Es mucho mejor ir al cine
o conversar con las mujeres
o leer la historia de Egipto,
o estimular la complacencia,
la numismática o la iglesia.
Los que se dedican a Dios
de cuando en cuando, están salvados.
Llenos de ungüento medieval
regresan a sus oficinas
o se dan un soplo de invierno
o usan dentífrico divino.
Los que no queremos a Dios
desde que Dios no quiere a nadie,
llegamos al campo, temprano,
a Rumay, junto a Melipilla,
y nos pensamos lentamente,
nos rechazamos con fervor,
con paciencia nos desunimos
y nos juntamos otra vez
para seguir siendo los mismos.
PN
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Esta es mi casa
No cabe duda esta es mi casa
Aquí revivo aquí sucedo
ésta es mi casa detenida
en un capítulo del tiempo
llega el otoño y me defiende
la primavera y me condena
mis pobres huéspedes se ríen
copulan duermen comen juegan
llega el invierno y me marchita
llega el verano y me renueva
mis pobres huéspedes retozan
discuten bailan lloran tiemblan
junto a mi casa se detienen
los perros y los campanarios
y sin embargo las palmeras
saludan y pasan de largo
ésta es m casa transparente
aquí me espera la almohada
aquí me encuentro con mis señas
con mi memoria y mis alarmas
ésta es mi casa con mi gente
con mis pasados y mis cosas
mis garabatos y mi fuego
mis sobresaltos y mi sombra
no cabe duda ésta es mi cas
la reconozco lentamente
por los sabores en el humo
y por el tacto en las paredes
por mi cansancio arrepentido
y mis descansos a deshoras
la ceremonia de las luces
y el comentario de las moscas
ésta es mi casa o mi región
o el laberinto de mi patria
pero me gusta repetir
no cabe duda ésta es mi casa
MB
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Hagamos un trato
“…pero hagamos un trato
nada definitivo
yo quiero contar con usted es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
quiero decir contar
hasta dos hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
y así quedar tranquilo
que usted sabe que puede
contar conmigo.”
MB
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Comentarios
5 respuestas a “Mario y Pablo”Deje su comentario
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15 de Septiembre de 2009 a las 5:48 pm
No es fácil simplificar lo que se siente en una hoja de papel. Pero permite seguir una línea sin las necesarias interrupciones aclarativas y al no aclarar se crean las dudas que vamos dejando en lo escrito, que al no ser oportunamente aclaradas, son un token para activar la máquina de los consuelos para un eventual plan de retorno, después de haber explorado extrañas nebulosas recargadas de dolores del alma disimulados con abalorios de marfil.
Se puede imponer cierto ritmo, pausado o acelerado, para llegar o no llegar nunca, a algún punto. El pensamiento se hace sueño y con frecuencia incurre en contradicciones e imposibles que caben perfectamente en cualquier hoja de papel Bond 20 tamaño carta de 75 gm/m2. O sea en una hoja de 21 x 27 cm., que equivale a 0,0567 m2 y pesa apenas 4,25 gr. Menos de la quinta parte de un espíritu convencional. Después de todo, la contradicción es inherente al pensamiento humano. Al cabo de los años, sólo los simples pueden ser lineales y consistentes.
Pero lo que se escribe, aun cuando sea parte del sueño, se hace real. La realidad de quien escribe en ese momento, una realidad quizás de minutos, de horas, días, meses o una vida entera. No hay nada escrito que pertenezca a lo irreal. Existe. Existió en la mente y quedó en el papel.
Por eso mismo es tan peligroso leer, porque se le impone al lector la realidad que diversos autores van forjando, lo cual le añade complejidad a la vida. Como con frecuencia ocurre que se lee más a mayor edad, se termina con complejidades de magnitudes mayores a las soportables por un cuerpo ya quebrantado. Quizás por ello resultan tantas enfermedades como reumas, artritis y arritmias, sin mencionar cosas peores como el asma y los catarros del alma.
Cuando se trata de escribir la emoción de escuchar esos cuartetos de la etapa final de Beethoven, por ejemplo, donde todas las almas queridas flotan y van transcurriendo ante los ojos que, con el cansancio que tiene acumulado, no puede distinguir cuáles están en este mundo y cuáles están quien sabe dónde y cómo, el lápiz rompe el papel, los dedos dañan el teclado, mientras el escritor, apresado por sus emociones trata de entender el color y la forma de cada nota que languidece frente a él, cada nota corpórea, cuyo fluir se entremezcla con el de las almas amadas y ambas, almas y notas, florecen de pronto y se marchitan de inmediato, mientras la mano que escribe se entumece en su propio declive y no puede tomar el token para volver a algo. Solo el largo silencio activa nuevamente su casa, lentamente, pinchando, como cuando despierta un pie dormido, para decir como el amigo “ésta es mi casa con mi gente, con mis pasados y mis cosas, mis garabatos y mi fuego, mis sobresaltos y mi sombra” y volver otra vez a tratar de simplificar, en una sola hoja que pesa menos de la quinta parte de un espíritu, los garabatos que ese mismo espíritu traza, quizás para retenerlo, para evitar que un mal viento se lo lleve entre las sombras que ahora rodean la mesa donde escribe. Sabe que debería, le conviene, encender las luces, que la penumbra no le va bien, pero quiere reconocer que esa es ciertamente la casa donde arde su fuego y que no es una metáfora más, sino una realidad tangible. La metáfora del amigo o del amigo del amigo, que quiere traducir al lenguaje de los garabatos, monocorde, blanco y negro, cuidando que no se enreden, como el cable del teléfono. Que no se enmarañen, porque no tiene tiempo de descifrar.
El escritor por fin enciende la luz y pone a sonar el Skima de Wilkinson, con la esperanza de traspasarle la penumbra que se hospedó en sus articulaciones todas, en las de sus huesos y de su cerebro. Piensa que de vez en cuando un poco de realidad refresca, lo que es raro oírle, sabiéndose que está acostumbrado a refugiarse en meras fantasías, esquemas simplificados de ese mundo que cree vivir.
16 de Septiembre de 2009 a las 12:20 am
Escribir por puro arte
desde la esencia de ser
interpretando sentires
o por el simple placer
de encontrarse con las letras
entrelazadas al ser
y esgrimirlas como ofrenda
a quienes quiéranlas leer
No importa de qué se escribe
si te hace sentir placer
y lo disfrutan cofrades
que comparten tu interés
siempre han de elevar las letras
la existencia de tu ser
bien inspiradas por Mozart
un Borges o sólo un él
Que pesa a penas la tinta
sobre el delgado papel
y tiñe de garabatos
las ansias de sustraer
los deseos, los pasados
o el dormido de una sien
o la sombra de una luz
que se inspira ante una piel
esa que sólo percibe
porque no ha podido ver
pero que asume de aljófares
por lo dulce de ese ser.
Monocorde o solazado
se enciende la luz del verbo
y con su tinta de teclas
nos deleita entre sus versos
exponiendo de penumbras
de avatares o contentos
pero siempre engalanando
lo puro de un sentimiento
en el dolor articulado
del músculo del lado izquierdo.
Ya que estamos, un regalito… porque los quiero… y he vuelto jeje.
Mis Besos
Jud.- ♥
16 de Septiembre de 2009 a las 8:05 am
AYER (P.Neruda)
Todos los poetas excelsos
se reían de mi escritura
a causa de la puntuación,
mientras yo me golpeaba el pecho
confesando puntos y comas,
exclamaciones y dos puntos
es decir, incestos y crímenes
que sepultaban mis palabras
en una Edad Media especial
de catedrales provincianas.
Todos los que nerudearon
comenzaron a vallejarse
y antes del gallo que cantó
se fueron con Perse y con Eliot
y murieron en su piscina.
Mientras tanto yo me enredaba
con mi calendario ancestral
más anticuado cada día
sin descubrir sino una flor
descubierta por todo el mundo,
sin inventar sino una estrella
seguramente ya apagada,
mientras yo embebido en su brillo,
borracho de sombra y de fósforo,
seguía el cielo estupefacto.
La próxima vez que regrese
con mi caballo por el tiempo
voy a disponerme a cazar
debidamente agazapado
todo lo que corra o que vuele:
a inspeccionarlo previamente
si está Inventado o no inventado,
descubierto o no descubierto:
no se escapará de mi red
ningún planeta venidero.
Página en blanco (M.Benedetti)
Bajé al mercado
y traje
tomates diarios aguaceros
endivias y envidias
gambas grupas y amenes
harina monosílabos jerez
instantáneas estornudos arroz
alcachofas y gritos
rarísimos silencios
página en blanco
aquí te dejo todo
haz lo que quieras
espabílate
o por lo menos organízate
yo me echaré una siesta
ojalá me despiertes
con algo original
y sugestivo
para que yo lo firme
Rescates (M.Benedetti)
«muriendo de costumbre / y llorando de oído»(C.Vallejo)
Este regreso no era obligatorio
sin embargo
la mano encuentra su cuchara
el paso su baldosa
el corazón su golpe de madera
el abrazo su brazo o su cintura
la pregunta su alguien
los ojos su horizonte
la mejilla su beso o su garúa
el orgullo su dulce fundamento
el pellejo su otoño
la memoria su rostro decisivo
los rencores su vaina
el reloj su lujuria tempranera
el dolor su no olvido o su neblina
el paladar sus uvas
el loor su desastre
la nostalgia su lecho
o sea
perdón vallejo
aquí estoy otra vez
viviendo de costumbre
celebrando de oído
22 de Septiembre de 2009 a las 11:34 am
Nok Nok… alóoo alóooo… ay dónde andan? los extraño
Y bueno, ya que no están, pues aporto algo más… lo último que escribí…
Desesperanza
En el instante que se apaga la luz
comienza mi alucinación,
la silueta de tus pasos marchándose, alejándose…
y mi horizonte desdibujándose en cada pisada que abandonas.
Persigo la luna en una carrera contra el tiempo
buscando obedezca mis ojos cuando le imploran se detenga…
si la alcanzo, no te vas,
si la alcanzo, me quedaré parada en tu huella.
Y amanece…
Besos esperanzados…
Jud.- ♥
23 de Septiembre de 2009 a las 12:30 pm
Página en blanco es lo que yo vivo ahora!! Ja, Ja!
Hola amigos.
Que suerte que existe Jud, no?
Vino a mi casa,
tocó a mi puerta.
Como no le abrí
pateó mi puerta (como hacen lo amigos.)
Y me sacó al sol
tironeándome del brazo(como hacen los amigos.)
Los quiero
Socorro