Estos fantasmas que me parecen

He estado pasando por todo tipo de virus. Desde en la computadora hasta en el cuerpo. Con todas las letras de abecedario incluidas. Aún no pueden conmigo.

Luego del trastorno del modem quemado, al poco tiempo la máquina comenzó a jugar desconectando Internet a cada rato. Primero pensé que era la red, luego los servidores y realicé todo tipo de reclamos. Luego el antivirus pegó un grito, y yo otro!, y a formatear. Anduve unos días angustiado por la información que podía perder, pero he tenido suerte y aquí estamos de nuevo. Les agradezco la paciencia.

 

Estos fantasmas que me parecen

 

Halle donde me halle, me encuentran.

Van conmigo. No puedo escaparles.

Siempre parezco percibirlos pasar desde un ángulo muy abierto de mi visión, a izquierda o derecha. Van tan rápido que, al tratar de mirarlos, ya se han ido y no los puedo descubrir.

Se esconden detrás de cualquier cosa. Obsesivamente intento sorprenderlos pero se esfuman antes de poderlos ver.

Quiero creer que es la imaginación la que me juega una mala pasada, que no existen, que me parece. Pero cierro los ojos y los escuchos, duermo y los sueño.

Ellos ciertamente trajinan por aquí.

Andan siempre juntos, de a dos o más, con excepción de uno del que sólo puedo descubrir su sombra; son oportunistas y despiadados, no sé lo que buscan.

Hay unos pequeños que parecen niños y pasan como en bandadas por detrás de las puertas; sus grititos se escuchan como ecos distantes y breves.

Les he prestado atención, o la que me permiten.

Puedo creer que, entre ellos, descubrí el espectro de un niño hijo. Parece llevar un listado con marcas heredadas garabateadas en los trozos de papel que tiene en sus manos. A veces parece pasar leyéndolas con expresión de no entender. Otro, puede ser el duende de un niño hermano y creo, por lo que he alcanzado a deducir, anda arrastrando un carrito con cargas pesadas. Hasta me ha parecido que pasa preguntándole a los demás si lo que lleva son suyas, o cuales. Hay otro que pasa siempre por último y es el más pequeño y olvidado que sugiere ser el espectro de un niño padre. Parece pasar resignado y siguiendo a los demás porque sí. No es más alto que los zócalos.

A uno de ellos no logro ver jamás, digo, parecerme verlo. Sé que está porque despide un penetrable aroma a mujer. En ocasiones lo descubro porque simplemente siento que me está mirando desde atrás, a mis espaldas. Hasta a veces, me descubro sintiendo la candidez de su mano sobre la mía. Y hasta me ha pasado querer sorprenderlo entre las toallas, o en el ropero o en la mesa de luz, donde creí estaba. Es traicionero e inescrupuloso. También suelo creer que aparece detrás de las imágenes de las fotos del cajón. Muchas veces parezco sentir que toma mi mano y pretende guiarme. Al principio le hacía caso. Creía que así, en algún momento, lo podría encontrar de cara. Pero le haga caso o no, es lo mismo, no se muestra. Me descubrí haciendo cosas que nunca quise, por él. Hasta en el reflejo de la pantalla parecen verse sus burlas. Hasta llegué a cuestionarme si aquellas cosas las quise o no realmente, y si ese fantasma es un deseo, una ocasión o una necesidad.

No llevan carteles ni se definen a sí mismo. Solo trasmiten estas sensaciones que pretendo comprender. Los hay de todo tipo, aunque a veces pienso que es solo uno que se disfraza y multiplica.

Hay otro que hace mucho ruido, siempre. Cuando llego ya se fue pero deja sus construcciones en hierro y madera. Construye aparatos que hacen cosas útiles y, aunque hay quienes se los atribuyen, se sabe que fue él. Es difícil defenderlo, creo que cuando ya no esté lo extrañaré. Suele dejarme comida cuando llego, taparme por las noches cuando no hace ruido y, en si, trasmite la sensación de un refugio. Creo que puedo contar con él. Da la impresión que solo quiere que se sepa que existe y que sus edificaciones sean bien tratadas; no parece tratar que se las pretendan exclusivas, sino hechas para algo. Ese parece ser su modo. Quizás crea que fabrica cosas para el futuro.

Suelo creer ver a uno muy pizpireta, que se asoma detrás de las ramas, o desde los pretiles, o detrás de los vehículos, o inclusive junto al sol. También me parece verlo detrás de las nubes, o de las columnas, o hasta dentro de la impresora y que va a salir estampado en una hoja. Creo que posee siempre una sonrisa o al menos la contagia. Éste anda generalmente delante de mí. Parece querer mostrarse, o querer que lo busque; que ande detrás de él, siguiéndolo.

Aparece cada vez menos.

Otro que hace mucho que no aparece es aquel que me inducía ciertos deseos. Me hacía creer que eran instintivos y propios, luego me dí cuenta de su incidencia. Cuando comenzó a faltar.

El que aparece cada vez más seguido es uno que aparentemente anda en el aire. Es que suelo creer verlo entre las formas que dibuja el humo del cigarrillo. O cuando pasa volando una paloma parece seguirla. Creo que va en la estela de los aviones y hasta parece viajar con los sonidos e, increíblemente, me parece verlo cuando percibo algún aroma que me transporta a ligarme con una asociación. Es agradable su sensación y realmente lo quiero. A veces lo invento y parece ser él en realidad. Creo que existirá mientras tenga conciencia.

Hay uno que transita en las sombras. Es el que más me intriga y preocupa. Parece no estar decidido en su rumbo y se mueve por medio de cada imperceptible flujo de aire, como una burbuja. Con precaución y vergüenza. A veces se cruza con los duendes niños, y creo que se separa y luego los sigue. Me sugiere un otoño incierto. Las veces que suele parecerme que toman mi mano, un instante antes sé que va a suceder porque creo verlo hacer piruetas a un lado. También me parece verle blandir armas cuando se deja sentir saliendo de lo oscuro. Tengo temor de esas armas que no descubro qué son. No estoy seguro que sean para defenderme o atacarme. Puedo contar heridas que no sé de donde salieron ni como me las hice, aunque tampoco puedo atribuírselas.

Todos son vanidosos y soberbios.

Eso me parece.

Pero como son míos y aparentemente ningún otro los percibe, tengo el temor que sea yo mismo convertido en fantasmas. Los que aparecen entre los delirios de fiebre. O las que los delirios de fiebre hacen aparecer. Esto me perturba.

Lo que más me molesta y a la ves enternece y seduce, es esa sombra de aquel fantasma que está solo. Del que arrulla y adula el silencio. Del que se lame y lame a mis demás fantasmas. Del que de alguna manera nos sana. Que proyecta sus sombras de la que no se escuchan sus llamados, pero le pertenecen. Quisiera comprenderlo.

Quisiera comprenderla.

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Comentarios

17 respuestas a “Estos fantasmas que me parecen”
  1. Mora Torres dice:

    Gracias Osvaldo. Dentro de algunas horas cumplo sesenta años y de verdad que no lo creo, no lo puedo creer. Quiero brindar con vos especialmente. Por la Vida. Porque tu corazón está en mi corazón de una manera extraña, como si hubiéramos compartido años… Te quiero tanto como a nuestro Hugo Mandón. Besos

  2. Osvaldo Bonini dice:

    Tus besos, Morita, son de lo mejor que me puede pasar. No solo por ellos en sí, también porque llevan algo de lo que Confucio decía y una vez recordaste “cosas que acuerdan en el tono, vibran juntas”.
    Brindemos por tu vida de sesenta años hasta ahora y por más, ¡todos brindemos contigo!
    Hasta seguro, seguro, estará Hugo con su tinto, quien diría “…en procura de que tales campanas suenen y en su repique quieran unirse a mis campanas echadas a volar cuando escribo…”
    …Reverberando con cierta armonía, ¡¡Feliz Cumpleaños, mi sueño!!

  3. Jose Itriago dice:

    ¿Cómo era que nadie más los percibe?. Después de todo mis fantasmas, porque son míos, se manifiestan de una manera suficiente.

    Quisiera asirte otra vez, sentir el calor de tu cuerpo, quisiera sentir el aroma tuyo, quisiera oír tu voz incluso para reclamarme, deslizarme entre tus sueños como un sueño más, ver debajo de tu cuerpo las curvas que se forman entre las sábanas que nos acogieron y hoy me apego a esos fantasmas que se deslizan y emergen de las oscuridades de mi conciencia destruida por mi soberbia.

    ¿Cómo es que nadie más percibe mi estado, este estado de deterioro pronunciado y fantasmagórico al que he llegado por no saber acercarme, por el temor a perder un algo que desconozco, no sé, ahora no sé, pero porqué nadie más puede ver tu ausencia escalar paredes, arrastrarse en techos y pisos y asfixiarme casi hasta la muerte cada tarde, cada noche que no estás?

    Quisiera dulcemente, muy suavemente, decirte todo lo que no te dije nunca y que seguramente, por fin, alguien te lo estará diciendo. Mis fantasmas son celosos, yo no, yo sólo quisiera poderte decir dulcemente, muy suavemente lo que nunca te dije. Cantarte en un murmullo, casi en silencio, canciones jamás escritas, ni siquiera pensadas, cantarte en un murmullo de viento entre las ramas, de olas bajas que se retiran y decirte dulcemente muy suavemente las palabras que jamás he dicho y que están reservadas para ti y estarán reservadas para ti, por siempre, dulcemente tanto que ni se oyen, como la brisa de las alturas que uno imagina que surca los cielos rezando amor.

    Y hoy, en mi pálida penumbra, te hiciste fantasmas de ríos que surcan cada una de mis venas en un rumor de ausencia para resurgir como una catarata silente, de espumas blancas silenciosas que brillan a veces tan solo para demostrar qué oscuro está todo, una catarata de desesperaciones, de fantasmas desesperados ante la angustia de saber que estás viva mientras yo muero.

    ¿Cómo es que nadie más percibe mis fantasmas si después de todo se manifiestan suficientemente? ¿Qué mas esperan?

  4. Iván Salazar Urrutia dice:

    -¿Quién eres?
    -Un fantasma.
    -¡¿Un fantasma?!
    -Sí. Soy un fantasma.
    -¿Y qué haces?
    -Pues, nada; no hago nada.
    -Pero tú vives; debes hacer algo…
    -No; es cierto vivo. Pero no hago nada. Ahora converso contigo…
    -Sí, pero además de conversar conmigo ¿haces alguna otra cosa? Por ejemplo yo hago clases en un Liceo; tengo alumnos…
    -¿Qué les enseñas a tus alumnos?
    -Enseño Historia…
    -¿Qué historia?
    -Pues… enseño Historia de Chile.
    -¿Y cuál es la Historia de Chile?
    -No es fácil explicarla…
    -Es por eso que tú haces clases de Historia; porque es difícil explicarla.
    -No. Bueno, sí. En verdad es difícil explicarla.
    -Eso haces tú. Enseñas lo que es difícil de explicar.
    -Sí. Eso hago. ¿Y tú, fantasma qué haces?
    -Yo soy fantasma de ti.
    -¿Qué?
    -Soy un fantasma de ti.
    -Pero yo no necesito fantasmas…
    -Pero los tienes.
    -¿Y qué hace un fantasma de mí?
    -Es difícil de explicar.
    -Ah.
    VANCHO

  5. Osvaldo Bonini dice:

    La entrada de José me sugiere aquella hermosa canción de Silvio, “…te confundiste con mis sabanas, te me enredaste en la sien…” Hermoso.
    Pero Vancho ha volado más alto, ¡habla con sus fantasmas! y como si fuera poco le pide explicaciones.
    Son personas excepcionales. Los admiro demasiado.
    Vendré luego con otro fantasma, de los que llenan la casa de música y candidez. Por ahora un fuerte abrazo de agradecimiento infinito.
    ¿A alguien se le ha ocurrido la idea de que soy el primer fantasma de todos estos?

  6. Osvaldo Bonini dice:

    Parece que este blog está algo dormido…Insinuar la provocación de la existencia de fantasmas propios no parece haber sido buena idea. Pocos parecen querer presentárnoslos y no digan que no existe. Decía Doña Sara “no creo en los fantasmas, pero que los hay los hay”.
    Mis besos repartidos a ton a son.

  7. Iván Salazar Urrutia dice:

    Se han visto muertos…
    Ayer pasé por lo de Jub(th), ella no estaba; pero uno de sus fantasmas me saludó. Miró hacia mí sin levantar la cabeza y me dijo escuetamente:
    -No está.
    -¿Quién?
    -Ella.
    -¿No está?
    -Eso dije.
    -Y usted ¿por qué no se fue con ella?
    -Alguien tenía que duedarse…
    -¿Por qué?
    -Por si venía usted…
    VANCHO

  8. Osvaldo Bonini dice:

    JA JA bueno, muy bueno Vancho ¿No te conto si vió a un viejo de baraba blanca haciendo equilibrio sobre la cola de un meteorito con rumbo norte?

  9. Iván Salazar Urrutia dice:

    –Que sí, que lo vió… que era viejo… que tenía barba blanca…
    –¿Y…?
    –Que no hacía ningún equilibrio… que más bien dormía borracho, porque el cometa iba para el Sur…

  10. Júdith Mora V dice:

    Precioso, todo, precioso… mi bello Jose y mi dulce Vancho, son sencillamente estupendos, yo también los admiro mucho.

    Vanchito, me alegra que mi fantasma cumpliera su misión, me alegra saber que cumplen sus promesas, que no son órdenes, sólo les pido estén pendientes y me los cuiden… te quiero, y bastantooote, con abrazo apretujado incluido…

    Osvaldito, mis fantasmas se parecen a los tuyos, y a veces pasa que no sé si son o si soy, pero siempre andan, me rodean (¿o me rodeo?) como a ti… y sé que todos tenemos al menos uno, al menos ese, ese…
    Y si mi Osvaldito, lo vi, y era jueves, y vi las estrellitas y la estela de besos, y surgió con olor a hierba entre la niebla y el inmenso cielo despejado, y la palabra susurró mi cara en el viento… y sé que eras tú, porque en medio de la presbicia que desobedece mi vista, se parecía a Sean Connery jajaja… viste? no hay forma de equivocarse así, eh? eso si, no parecías borracho como dice Vanchito, si algo aturdido por el cambio de rumbo jajaja… gracias mi cielo, gracias por estar… te quiero inmensamente.

    Les respondí aquí, porque sé que en mi sitio quizá no lo percibirían, y es que no ando jeje… me escapé al pueblo un ratito a comprar unas cosas y dije: “jumm yo como que me conecto dos minutos a ver cómo andan”, y me encontré con sus dos hermosos mensajes, y 120 más, a la pucha me dije, y nada, que sólo abrí 4, los más importantes, y entre ellos, los dos de ustedes… que sepan los llevo en mi corazón, bien guardaditos, para que no se pierdan…

    Feliz Cumple a Morita, dichosos sesenta… que papá Dios y la Virgencita te sigan protegiendo.

    Les dejo mis besos… llevan color a paz y olor a sonrisa plácida…
    Dios me los guarde
    ♫ Jud (th) ♥

  11. Osvaldo Bonini dice:

    Hey Jud, creo que borrachito sí, puedes ser. Lo que no recuerdo es venir del norte, aunque no sé si tomar muy en serio lo que dice Vancho, el suele delirar.
    Gracias por extrañar tanto, eres muy especial.
    Ah!, saludos a Parrandita.

  12. Karli Rodríguez dice:

    Ah los fantasmistas que habitan entre nosotros y con nosotros! Más de alguno me hace alguna jugarreta para que no les meta en la maleta del olvido… pero es que eso no se puede, no? Uno nunca podría olvidarlos!

  13. Jorge A Rodriguez V dice:

    Hola a todos, especial a Osvaldo:

    A pesar de lo ausente, los estoy leyendo y los fantasmitas como que me provocan normalmente no hago esto de escribir a capella pero en esta ocasion te envío lo que llega a la mente en el primer impulso, sensaciones para evitar prejuicios.

    Te deja algo así como ansioso o mejor creo que te causa vértigo o fobia (sin llegar a ser enfermiza) con la captura de las presencias sin seres.

    Whiskysosa o cimarronamente logrado el efecto; es que no encuentro el término: sabrosa, sobria, oxigenánte, no lo encuentro pero lo busco. Como cuando vas a la caza de una mujer y sin ser Don Juan sin tener cayo en esas lides aún sentís la sensación de “la agonía de la derrota o el éxtasis de la victoria” (no es el anuncio, simplemente me traicionó el subconsciente), ese instante de indefinición, sin pretender el thanatos.

    Tremenda travesura o gran habilidad con el espacio y el tiempo o con el espacio intemporal que de repente te lleva muchos años después de los que tienes y que una vez allí tu mente comienza a jugar con tus percepciones.

    Te lleva a pensar que los fantasmas o el ánimo o las ánimas son los juegos que el espaciotiempo le hace a las personas.

    Que hastío y vaguedad (no peyorativo) de los sentidos. Es como un sonido agudo que te hala el nervio de la imaginación hacia el universo.

    Con el último párrafo, debo decir que percibí algo de Cortázar en uno de sus cuentos o quizá Borges o Gabo, o algo de esas escuelas:

    “Lo que más me molesta y a la ves enternece y seduce, es esa sombra de aquel fantasma que está solo. Del que arrulla y adula el silencio. Del que se lame y lame a mis demás fantasmas. Del que de alguna manera nos sana. Que proyecta sus sombras de la que no se escuchan sus llamados, pero le pertenecen. Quisiera comprenderlo.

    Locuras que me producen los fantasmas.

    Saludos aprovechando lo rapidito, a Mora la felicito por sus 60 tuve una experiencia disforica al leer su sinfonia de otoño; al cumpita Vancho, a Joise, a Jose a todos los demas que han preservado su presencia en los blogs de Mora mi infinito afecto.
    Carpe diem
    Jorge

  14. Osvaldo Bonini dice:

    Gracias Jorge, gracias por tus opiniones y comentarios. Gracias también por aparecerte por entre nosotros.
    Siempre se te extraña, mucho más, sino léela a Jud –más arriba-que lo dice muy bien.
    Hay muchos que preguntan por ti. Haces falta.
    Mi abrazo grandísimo de siempre.

  15. Jose Itriago dice:

    Si, es una maravilla que Jorge, cual fantasma, haya aparecido. Muy apreciado, sabio y mesurado en sus comentarios, es a veces el canal que necesita la fantasía desbordada de sus compadres de estos Blogs. No me gusta decir que lo recoradamos, me suena a distancia, sino que siempre estamos a al espera de su presencia.

  16. Iván Salazar Urrutia dice:

    Jorge: ¡A la P…! Apareciste. Me dan ganas de …pero mejor no; esperaré que se me pasé el cariño. Un abrazo. Cuatro tiros al aire… al tiempo de la distancia.
    ¡Cimarrona! cuánto te extraño. No es lo mismo tomarse una solo que acompañado. Te cuento que se vende mucho nuestro Ron Flor de Caña; sólo que mandan lo que no se toman los cumpas: sólo del café, ese que nos parte la cabeza al día siguiente. Igual lo tomo; lejos es el mejor… aunque los de la isla se mueran de envidia y sectarismo.
    No te vayas.
    Escribí un relato de cuando lo de la casa del Chema Castillo: yo estaba asilado en Honduras y Osvaldo López Arellano, compadre de Somoza, nos quería entregar como moneda de cambio… te gustará.
    Quiero escribir algo sobre el poeta Martínez …pero el susto no me deja empezar.
    Otras puteadas, de despedida.
    VANCHO

  17. Júdith Mora V dice:

    Pasé un rato por casa a dejar unas cosas en orden y era obvio que vendría por aquí si tenía algo de tiempo, es que los extraño como muchote… entonces me encuentro conque Jorgito re aparece como fantasmita blanco, qué dicha, como dice el bello Jose: “siempre estamos a la espera de su presencia”… un beso Jorger, grandote, cuídate mucho, ojalá sigas por aquí cuando haya regresado.

    Vanchito, dale, publícalo, es estupendo…

    Les dejo besos muchos a tod@s y que Dios me l@s cuide… díganle a mi Soco que le dejo besote, tronado, que a mi dulce flacucha ya le dejé mensajito.

    Por cierto Osvaldito, Parrandita murió, lo picó una culebra :( … y bueno, está en el cielo como corcel de San Pepe jejeje…

    LOS QUIEROOOOOOOOOOO!!!!!

    Jud (th) ♥



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