Kao Joi Lin

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¿Qué ha hecho ganar a Donald Trump?

Donald John Trump (Nueva York, 14 de junio de 1946) es un empresario, político, personalidad televisiva y escritor estadounidense.

Su campaña para obtener la candidatura republicana a la Casa Blanca para las elecciones de 2016 se caracterizó en una gran campaña mediática a nivel nacional e internacional desarrollada con una sucesión de declaraciones polémicas. Sus propuestas más repetidas consistieron en la construcción de un muro a lo largo de la frontera con México y una política dura contra la inmigración ilegal, además de una prohibición temporal de la entrada de musulmanes en los Estados Unidos.

En un reciente artículo Deepak  Chopra afirma lo siguiente:

“Donald Trump no es extraño o anómalo. Respalda algo universal, algo justo delante de nuestros ojos. Es un aspecto de la psiquis humana del que nos sentimos turbados y avergonzados, lo cual lo convierte en nuestro secreto colectivo. Retrocediendo un siglo en el campo de la psicología profunda, el lado secreto de la naturaleza humana adquirió un nombre especial: la sombra.”

Chopra, supongo, critico desapasionado, muestra una cara de lo consciente contra lo inconsciente que posee la especie humana, no obstante, dejarle fuera de la racionalidad a un hombre que ha hecho un imperio inmobiliario en Panamá y otros países sin escatimar esfuerzo para lograrlo, seria mezquindad. Trump, que no es Santo de mi devoción, a jugado un póker de puros arlequines, sabe manejar las barajas, por tanto, desarrolla y maneja la estrategia para lograr objetivos, contando con las fallas del contrincante y la retaguardia (la masa) a su favor, su nacionalismo sajón ha dado frutos, lo menos que quiere es perjudicar a quien no perturba, es un espíritu patriota y no patriarca, pero que contempla una obra no salomónica y fundada en un optimismo exacerbado que es la base de su triunfo. Y, que le hace otro mesiánico

Ser triunfador, denota un espíritu elevado, una autonomía sólida. El resentimiento es un patrón de conducta que, precisamente, hace “al malo” voluntario de poder como lo plantea Nietzsche. Su patriotismo, no es una condición de mérito profundo, más bien es la versión minúscula del patriotero, un burdo cancerbero del patriarcado (Estado). Sin embargo, su fórmula convincente ha sido exacerbar un nacionalismo obtuso apoyado en una –populismo– masa defraudada y apenada por condiciones que creen son inmorales (inmigración ilegal, narcotráfico, terrorismo, prostitución etc.) Su ímpetu impacta negativamente. Podría ser un traumado parental resentido, empero, ésta condición ha dado pie a pescar en rio revuelto y llegar al triunfo, es el tahúr que aprovecha la oportunidad mínima de debilidad de sus opositores. Malo o bueno, consciente o no, es un triunfador, su retórica perversa ha sido efectiva. Es lo que plantea Chopra; Trump, aprovechó la sed de venganza inquisitiva de aquellos a quienes el yo oculto “la sombra” les ha aflorado con su discurso maquiavélico.

Es el antípoda del líder anti indispensable de LaoTse, quien afirma: “El líder no se proclama, el pueblo mismo se dice: ¡a este lo hicimos nosotros!”

En esta condición, devenida de este mesianismo bizarro: la masa, la prole, el pueblo, la plebe o populacho, según Hannah Arendt, sucumbe a la enajenación, al lavado de cerebro colectivo, se muestra palpable el inconsciente con euforia de foca, todo lo inverso al planteamiento de Juan el apóstol, que desafortunadamente sucede:

“Y el verbo se hizo carne y habito entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del padre, lleno de gracia y de verdad” Juan 1:14

De esto anterior, Luis J. Uzcátegui afirma y compara con lo que acontece a Venezuela actualmente, lo siguiente:

“El apóstol Juan sigue teniendo mucha vigencia, porque cuando el verbo se hace carne, es lógico que habite entre nosotros. Si se tiene mensaje, éste se convierte en persona, en este caso política. El pueblo lo siente amigo, acepta, cree, sigue y vota por él. Logra mover las emociones adecuadas para el momento (…) El oficialismo sigue teniendo el control de la vocería, con un mensaje atroz y soez, que, al mantenerse en el tiempo, logra confundir más y entonces pareciese que líderes de oposición y gobierno se ponen de acuerdo para activar las emociones más negativas de un puñado de humanos: el pueblo venezolano. Seres que cada día necesitan, esperan y se merecen un líder o grupos de líderes, que necesitan que el verbo se haga carne y entonces habiten y dirijan a millones de seres que todos los días sufren y mueren.”

En Venezuela, esta creciente una herida económico social que está impactando negativamente la calidad de vida del ciudadano; que va ser muy difícil y de larga duración que cicatrice. El gobierno ha creado un caos político que redunda inminentemente en lo social, caso que es, la estrategia para aparecer como el mesías que plantea Juan “el apóstol”. En otras palabras, han creado la enfermedad para proveer como únicos poseedores, la medicina.

Trump, como muchos líderes populistas en Latinoamérica y el mundo socialista –inclúyase Chávez- ha observado lo que afirma Zygmunt Bauman acerca de los inmigrantes –“los refugiados son parecidos a nosotros” – en una entrevista del reciente lanzamiento de su obra “Un extraño llamando a mi puerta”. En esa oportunidad, el sociólogo respondió al entrevistador quien le preguntó: “Si los refugiados son tan parecidos a nosotros, ¿por qué reaccionamos con pánico en vez de empatía?”  lo siguiente

“Sí, supongo que podríamos. Pero también hay motivos para sentirnos temerosos, inseguros, llenos de ansiedad. Por algo los llamo extraños. Tú sabes, más o menos, lo que tus amigos van a hacer. También sabes, más o menos, lo que tus enemigos van a hacer. Pero los extraños no son amigos ni enemigos: simplemente son otros. Y no traen una etiqueta que diga «ámame», ni «ódiame», ni «devuélveme a casa» o «méteme en un campo de concentración». Sólo generan incertidumbre total. Y a nadie le gusta la incertidumbre.”

Considerando el planteamiento de Bauman, Trump ha descubierto lo que Gramsci, observó en una oportunidad:

“La antigua forma de hacer las cosas ya no funciona, pero aún no hemos encontrado la nueva forma de funcionar.”

El elegido presidente de USA, ha dado en la llaga a los políticos populistas de la derecha con un nuevo populismo de ultraderecha, cínico, descarado y exageradamente mediático, o sea, una nueva forma de medir la angustia del Estado y, equilibrar la anarquía del hombre masa de Ortega y Gasset, al cual no le interesa obedecer ni cumplir reglas, aunque, no es ni será el hombre “nuevo” –utópico- de Marx, es, el combatiente de una revolución que comenzó cuando se colocó en Europa al hombre medio —a la gran masa social— en condiciones de vida radicalmente opues­tas a las que siempre le habían rodeado. Volvió del revés la existen­cia pública.

Trump no quiere la sublevación contra el orden pre­existente, sino erradicar y evitar la implantación de un nuevo orden que cree: está tergiversando el tradicional.

Os ama

Joise

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Comentarios

Una respuesta a “¿Qué ha hecho ganar a Donald Trump?”
  1. linda verlliui dice:

    Gracias a su sitio que acabo de appendre varias cosas. Sigue adelante!

    voyance sérieuse et gratuite



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