Kao Joi Lin

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Relativismo de felicidad

Felicidad

Definición general: Estado de ánimo de la persona que se siente plenamente satisfecha por gozar de lo que desea o por disfrutar de algo bueno.

“la felicidad debería ser el objetivo último del ser humano, y la riqueza (es decir, la propiedad libre, individual y absoluta), su principal motor o baluarte”

Etimología: del griego griego (ευδαιμονια) eudemonia, del latín (felicitas). Traducible como “fértil”.

RAE: Estado de ánimo que se complace con la adquisición de un bien.

LARROUSE: Estado de ánimo de la persona que se siente satisfecha por la situación en que vive.

En términos filosóficos:

Aristóteles: La felicidad se identifica con muy diversos bienes: con la virtud, con la sabiduría práctica, o con la sabiduría filosófica, y/o con todas ellas acompañadas o no de placer, y la prosperidad, como consecuencia de las mejores actividades benefactoras que la producen.

Boecio: Es «el estado en el cual todos los bienes se hallan juntos». La felicidad no tiene, pues, sentido sin los bienes que hacen felices.

Santo Tomás: Es «un bien perfecto, de naturaleza intelectual». La felicidad no es simplemente un estado del alma, sino algo que el alma recibe desde fuera, pues de lo contrario la felicidad no estaría ligada a un bien verdadero.

Kant: destaca este punto en “la Crítica de la razón práctica” como el nombre de las razones subjetivas de la determinación, y, por tanto, no es reducible a ninguna razón particular. Para el, la felicidad es un concepto que pertenece al entendimiento; no es el fin de ningún impulso, sino lo que acompaña toda satisfacción.

Ferrater Mora: la felicidad no es presentada nunca como un bien en sí mismo, ya que para saber lo que es la felicidad hay que conocer el bien o bienes que la producen. De esta forma los conceptos antiguos, medievales y modernos se correlacionan al coincidir en que, para que haya felicidad debe haber la obtención de bienes, sean materiales o espirituales. La felicidad no esta sujeta a la voluntad del individuo sino a la oportunidad de lograr aspiraciones en algunos casos y la obtención de prosperidad inesperada en el devenir cotidiano.


Ángel Lombardi, la felicidad, ésta es un derecho humano fundamental y se materializa en la idea de felicidad objetiva, entendida como progreso material y felicidad subjetiva, que serían indicadores de oportunidad y satisfacción general de necesidades y expectativas.

Según lo anterior la felicidad, en un estado de ánimo independiente de los posibles «bienes» o «males» supuestamente -externos-, por tanto no debe definirse objetivamente si no se define un cierto bien (por «subjetivo» que éste sea).

Dado que la felicidad no es un valor intrínseco de la voluntad del individuo o colectivo, sino el producto de deseos logrados, y/o consecuencias de lo fortuito, preliminarmente se puede definir que: “la felicidad es lograr el mínimo de frustraciones posibles respecto a los deseos del individuo y/o del colectivo y la obtención de cosas para bien particular y común”. A esto se debe agregar el mínimo de decepciones respecto a lo inesperado. En general la felicidad es haber alcanzado un máximo de satisfacción.

Debido a que la felicidad es producto de un proceso, no será eterna, “por lo menos por ahora” Su perecimiento –valga el termino- depende del esfuerzo efectivo del individuo o colectivo por alcanzarla y mantenerla.

En religión:

San Agustín: Habló de la felicidad como fin de la sabiduría; la felicidad es la posesión de lo verdadero absoluto y, en último término, la posesión (fruitio) de Dios; todas las demás «felicidades» se hallan subordinadas a aquélla.

JPII en la encíclica “Fides et Ratio” concreta una simbiosis que seria la que impulsaría estos bienes que necesita el individuo humano para alcanzar la felicidad, esta simbiosis está constituida por una coyuntura o necesaria relación entre lo que piensa el hombre en el sentido de la omnipresencia de Dios y el uso de la inteligencia; o sea, fe y razón. Para ello necesariamente el individuo debe conocer sus alcances y limitaciones como ser en si y, entender o comprender, que ellos - alcances y limitaciones- son el producto de la creación y lo trascendente de sí mismo como ser en el mundo.

Osho: más o menos parecido a lo planteado por su santidad JPII, dice: La emoción y el intelecto son como dos alas: cuando utilizamos solamente un ala el resultado será frustración. Entonces la dicha que llega al usar ambas alas simultáneamente, en equilibrio y armonía, nunca es alcanzada. Para el la dicha es felicidad, la fe, emoción, el intelecto la razón. Son dos alas que deberían batir fuerte y simultáneamente para dar impulso al espíritu y con ello obtener el más deseado estado de ánimo “la dicha o felicidad”.

En política

Lao Tse: determina que un pueblo feliz es aquel que recibirá beneficios manejados por la administración pública, no obstante quien ostentare el poder (líder, gobernador) debía manejar como característica principal no hacerse imprescindible, ni auto alabarse por las obras hechas en función de su pueblo. Para el sabio, un “buen líder” es aquel al que su pueblo orgulloso le aclama como hecho por el mismo.

Platón[1] y Maquiavelo[2]: aunque para el segundo lo importante es el poder (principalmente monárquico) y, para el primero el ejercicio de la democracia como la perfección política; ambos conciben que: la felicidad del pueblo es una herramienta indispensable para mantenerse en el poder, para ello debe conceder Justicia (estabilidad jurídica, económica y social) para ellos la felicidad estriba en mantener al pueblo conforme, no con miserias al estilo J. Stalin (control de la alimentación) sino sufragándoles sus necesidades tanto materiales como espirituales de forma equitativa y general, sin soslayar el mérito que corresponde a quienes en función del pueblo generan beneficio, tanto peculiar como colectivo y, sin alterar el orden constitucional y el desenvolvimiento sano del gobierno.

Simón Bolívar afirmaba “un buen gobierno es el que provee la mayor suma de felicidad a su pueblo”

De modo que derivado de manejos impropios de la cosa pública donde: el recaudo fiscal sea oneroso, los servicios públicos sean deficientes, la delincuencia no se controle, haya escases y desabastecimiento de alimentos, mala calidad de educación, restricciones para movilizarse tanto interna como internacionalmente, restricciones cambiarias, opresión política, terrorismo de Estado, violación a los artículos de la constitución; no puede esperarse un pueblo feliz. Por muchas razones habría infelices, devenidos de las gestiones erradas del gobierno.

En psicología:

Alberto E. Fresina en “las leyes del psiquismo” Afirma que La felicidad en sentido objetivo o absoluto se refiere al resultado positivo del balance de placer-displacer vivenciales, como promedio de un determinado período de tiempo (días, semanas, meses o años). (…) Más allá de las distintas estrategias o tipos de valores virtuales, si las cosas no terminan en aquella relación anímica concreta, significa haber fracasado.

Para Fresina, El producto anímico más favorable consiste en el trabajo frecuente e intermitente de las neuronas del placer en la máxima intensidad y mínima duración, y en el continuo trabajo de las neuronas del displacer en la máxima duración y la más leve intensidad. Toda alteración de esa relación implicaría alejarse de la felicidad y aproximarse a la infelicidad objetiva. Esta condición generaría el entusiasmo como estado anímico y se traduciría en actividades continuas e intensidad mínima de las neuronas del displacer (deseo, expectativa, incertidumbre, suspenso, tensión de concentración) y la paralela presentación de reiteradas irrupciones de actividad intensa de las neuronas del placer (reacciones de alegría, júbilo y “emoción”).

Por tal motivo, la ventaja de vivir con entusiasmo se constituye en organizarse la vida para funcionar en sociedad. No se decide “espontáneamente” comenzar a vivir con entusiasmo. es absurdo suponer tal cosa. Ese estado depende de las condiciones objetivas de vida y de las posibilidades que ellas ofrezcan al respecto. De lo contrario, desde hace mucho tiempo todo el mundo viviría lleno de entusiasmo y felicidad.

Conclusión

Haciendo un análisis breve de lo expuesto anteriormente podemos concluir:

Determinar y concebir positiva y trascendentalmente las características, condiciones y necesidades primordiales que afectan el mundo y manejarles con propiedad para el bien común, por ende, usufructuarles; abren el camino a un placer universal. De esta manera se goza de felicidad

La felicidad es gozar del placer que generan la tenencia de elementos materiales y los estados espirituales, positivamente. Lo negativo es antagónico a la felicidad, alcanzar estos objetivos y no haberles disfrutado en vida es: la muerte física y ontológica.


[1]Platón en La republica o el estado,  (libro VIII) define la democracia como el sistema político aunque más débil el más perfecto por sus libertades.

[2] Maquiavelo en “el Príncipe” capítulos XVII-XVIII-XIX, comportamiento del príncipe acerca de la avaricia y como no hacerse odioso ante el pueblo

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