Kao Joi Lin

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La comunión y los pueblos ¿Qué se debe compartir? y ¿Qué distribuir?

La sabiduría de Jesús era inmensa, su mensaje siempre llevaba consigo una formula de vida, mas que desiderata, de proceder en sentido productivo y armonioso; de lo cuál, sus apóstoles se nutrían para llevar la buena nueva al mundo desamparado y huérfano de amor.

“No le arrojéis perlas a los cerdos (…)”

Traduce en un sentido, la necesidad de enseñar al desposeído de conocimientos benévolos y de sentido común, en función de otorgar a su voluntad opacada por la ignorancia la oportunidad de ser prudentes y, acertados en sus acepciones. En otras palabras, tener poder de discernimiento, para poder lograr un consenso, someterse al concurso con quienes tienen en su haber la conducción de las masas, el colectivo, por tanto, tener derecho a opinar, a ser parte de l aparato productivo de los pueblos y de su conducción política. Por otro lado, desenmascarar el volumen de perversidad y la vileza de quienes al no poder comprender, discernir la buena fe de los enunciados y los mensajes, en vez de tomarlos como herramienta de soluciones, los utilizan como armas en contra de quienes promoviendo una razón en beneficio colectivo, entorpece y neutraliza su mal proceder, vicios y bajas pasiones, en total, sus crímenes.

“si tenéis dos cobijas dadle una a quien desposeído de abrigo padece de frío”

El mensaje, equitativo, social y filantrópico, además de caritativo, encierra el sentido más elevado el uso de la razón ¿Porque? Simple y llanamente porque promueve compartir una idea, una forma de ayudar sin caer en el problema dialéctico del desposeído de recursos.

Con ello se hace la distribución de la cosa material, que en definitiva pertenece al mundo sin valor, en cambio enseña una máxima del mundo espiritual y de valor verdadero. La idea no es traspasar la miseria de uno a otro, ni para asimismo sino saber distribuir lo material en función de un beneficio común, y ejercer la ayuda verdaderamente necesaria y benigna. No es darle la única cobija de uno a otro, total alguien moriría de frío, sino de distribuir apropiadamente, ¡Enseñar a producir para poder distribuir!. De esto se deriva : la muy conocida máxima, “regla de oro”:

“compartir es el secreto de vivir”

Empero, no es compartir, lo material, no, compartir lo material involucra la idea de producir, y para producir efectivamente en función de un beneficio común, social, debe haber una comunión de: voluntades, ideas, y sobre todo de ingenio, éste que se cultiva y se cosecha con el uso apropiado de la inteligencia, ¡debe haber algo mas! Que es insoslayable e imprescindible. ¿Cual es ese elemento? Ese elemento a compartir es: “el conocimiento” un conocimiento obtenido a base de esfuerzos de horas de abstracción, de análisis y, por supuesto de trabajo constante y tenaz, primero en beneficio peculiar e individual y luego mediante esa comunión de voluntades señaladas anteriormente, colectivo.

Esta comunión no se logrará sino se comparte el conocimiento, por cuanto al desconocerse formas y modos de producir, cualquier empresa irá directa al fracaso.

Luego de este surgimiento de formulas para el progresar, y concertadas con la praxis de las mismas, estaremos en la capacidad de ejercer el verdadero modo de generar paz y armonía en función del beneficio común y colectivo, por ende social. Este es aprender a trabajar para producir. Por ende, poder distribuir los bienes materiales resultado del uso de la inteligencia mediante la razón y la mano.

Esta es la verdadera cosa que se distribuye, la cosa material. Por lo tanto pasa a un segundo plano respecto a lo que se debe compartir, en cambio, el conocimiento se comparte para ser mejores de lo que se ha sido hasta antes de adquirirlo y/o concederlo u otorgarlo e impartirlo, esta es sin más: la educación.

La educación lleva intrínseca una labor social, bien sea local o universal, con ello se identifican los grados de cultura y los adelantos civilizados de los pueblos. Por tal motivo en un pueblo donde se comparta el conocimiento apropiadamente, y se distribuya razonablemente el producto del trabajo, es un pueblo de elevada civilización, y de una gran cultura.

¡Donde no se comparte conocimiento, no hay forma de distribuir la cosa apropiadamente!

Relacionado con lo anterior, me tomo la atribución de citar textualmente, un análisis muy conciso del investigador Argentino Marcelo Alem, en una entrega de Monografias.com donde hace un análisis de los resultados basados en procesos comparativos de educación para producir o ser productivos (para el trabajo).

Es el siguiente:

Lo que ha sido efectivo

Asia Pacífico: cuenta con una fuerza de trabajo joven, móvil y flexible. Allí se busca el desarrollo del empleado y la retención de ejecutivos.

Europa: es la región que menos acento pone en la medición y en el uso de datos específicos de capital humano. A pesar de ello, se tiene una marcada estrategia de aprendizaje.

Lo controversial y evolutivo

América del Norte: pone el acento en el ahorro de costos y la flexibilidad laboral. Esto se ve reflejado en que hay una baja inversión en el desarrollo y la retención de las personas, pero por razones sociales, muestra un fuerte compromiso con la diversidad.

Lo menos fructífero

América Latina: muestra una gran dicotomía, ya que tiene el mayor número de días destinados al aprendizaje y el más alto nivel de despidos. También es la región más propensa a generar planes de sucesión para el personal general y gerencia intermedia, y también a analizar individuos por su competencia profesional o técnica.

Con lo hasta aquí expuesto se ha podido ver que los países cuyas organizaciones obtienen mayor rentabilidad realizan una mayor inversión en programas de capacitación y desarrollo, pudiendo establecer una correlación entre la creación de talento y la rentabilidad. Aún así en la Argentina esto parece no verse reflejado y tal vez tenga que ver con que si bien se reconoce la importancia de la gestión del talento, ésta no está siendo recompensada. (Alem Troncoso, M.)

Para Carol Wojtyla, la solución para el desarrollo en armonía y paz de los pueblos esta en la comunión de la fe y la razón.

Para Piaget, las formas de educación se fundamentan en un desarrollo preciso y efectivo de la conducta del individuo.

Ambas acepciones en comunión fomentarían un desarrollo óptimo en el sentido de consolidar una firme convicción en la necesidad de producir. Lo importante es desarrollar de tales ideas la dirección exacta respecto a que enseñar y como, para que y porque. Sin embargo, es necesario en hacer énfasis en eliminar el dogma y las demagogias que plantean las desavenencias de los ineptos para erradicar con ellos intereses perversos.

Para ejercer la bondad –tener una buena conducta, ser productivos- no es necesario temer a Dios. (Richard Rorty).

En tal caso no es temerle a Dios sino creer en su existencia.

Prefiero equivocarme creyendo en un Dios que no existe, que equivocarme no creyendo en un Dios que existe. Porque si después no hay nada, evidentemente nunca lo sabré, cuando me hunda en la nada eterna; pero si hay algo, si hay Alguien, tendré que dar cuenta de mi actitud de rechazo. (Ernesto Sábato)

Os ama

Joise

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Comentarios

3 respuestas a “La comunión y los pueblos ¿Qué se debe compartir? y ¿Qué distribuir?”
  1. Jose Itriago dice:

    Como siempre, muy acertado.
    El meollo ha sido siempre la educación. Desde el principio.
    Creo que, al menos en parte, la visión religiosa de la enseñanza fue vital para los desarrollos de los pueblos. Mientras los reformistas, para cumplir su labor, debieron enseñar a leer al pueblo y les repartieron material de lectura (la propia Biblia), los católicos se empeñaron a mantener la ignorancia y consideraron inútil enseñar a leer. Era un punto importante para ambos grupos. Los católicos no permitían, ni permiten, la libre interpretación de la Biblia y de allí que su difusión se considerara inconveniente.
    A cambio, sustituyeron las escrituras con magníficos cuadros, especie de comics bíblicos, que explicaban a la plebe analfabeta, los dogmas y la doctrina de manera gráfica.
    Desafortunadamente, América Latina cayó en la parte no educada, que permanecía en la ignorancia bajo el cobijo de la fe. Muy bello, casi romántico, pero a la larga, sin las debidas herramientas de la lectura, sin libros ni esperanzas de tenerlos (ni siquiera interés) la educación fue muy pobre.
    Ahora, que tenemos conciencia del valor de la educación, nuevamente nos gobiernan los hacedores de ignorancia, los adversarios de la cultura, del pensamiento libre. En el horizonte, de tanto en tanto, se asoma la revolución cultural a lo Mao o a lo Fidel.
    Es difícil. Pasaré y ese será, quizás, el principal problema que debnerán enfrentar mis hijos. Ojalá ellos sepan resolverlo mejor.

  2. Tilio Coronel dice:

    La educaciòn abre puertas,incluso para aprovechar mejor la ayuda recibida.Quiènes viven de la ayuda humanitaria internacional (de loables objetivos,nadie lo duda) se entierran cada día màs en esa ayuda
    y limitan su horizante tan solo a recibir.A veces no hay tantos “pobres”,sino màs bien “necesitados”,no solo en lo material,sino tambièn espiritu.Saludos.Tilio

  3. Joise Morillo dice:

    excelente José y Tilio



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