Kao Joi Lin

Blog en Monografias.com

 

Las barbas en remojo

Podrían  entenderse o considerarse pertinentes, argumentos, cuando quien los refiere habla con honestidad, claridad: libre de situaciones embarazosas, y que cuyos contenidos no tenga la mas mínima posibilidad de revertirse en su contra, por ejemplo, sus objeciones respecto a lo que se aboca.

 

En toda institución seria,  para aceptar a un miembro, tomando en cuenta lo rancio de la empresa, prestigio y solides, no es para menos que le exijan certificados de honestidad, probidad y solvencias financieras, si es que de negocios lucrativos se trata y/o en su defecto  en puestos claves en cualquier organismo productivo. Es preciso ser verdaderamente cínico para defender y alentar críticas en contra de organizaciones serias que tengan como modo de evitar fraudes y acciones vandálicas en sus predios y desenvolvimientos, pedir referencias.

 

Un medio productivo es un ente de servicio al mundo humano, al hablar de producción me refiero a todo lo que hace mantener en números azules la economía general del mundo. Industrias pesadas, medianas, pequeñas, fábricas artesanales. Todo involucrado en el proceso ecológico, en fundamento al bienestar terrenal. En tanto que sus variables configuren un modelo sólido y fuerte donde las situaciones adversas se tornen expugnables. He ahí donde estriba la necesidad de  proveerse o requerir de certificados de buena conducta.

 

En tal sentido es aun más, aberrante considerar que los certificados de buena conducta, los requerimientos gremiales, y/o normas de organismos internacinales, son estúpidos, absurdos  y no usables. O sea, sin sentido, claro cuando al barbudo de al lado se le están quemando las barbas la propia debe ponerse en remojo

 

http://www.laverdad.com/detnotic.php?CodNotic=55198

 

Pero de nada debe preocuparse el aludido, pues su pueblo, sumiso, por demás, aunque muy noble y sabio, no va a reaccionar, desafortunadamente han tomado el papel de mártires, estoicamente,  es triste ver cómo como sus opresores, a cuenta gotas, les están dando la razón al resto del mundo. No en balde desde 1995 “el nuevo periodo” les ha hecho responder con mas astucia en busca de –ese- “la Historia me absolverá” tan deseado, 500.000 personas, empleados en diferentes puestos gubernamentales van a dejar de gozar de los privilegios del despotismo ilustrado a la caribeña; en los próximos meses, los huertos urbanos  han sido unas de las formulas pingues  adoptadas de igual modo para aliviar la carencia de recursos alimenticios y fomentar un desenvolvimiento  peculiar entre los ciudadanos, 52 presos políticos  irán al exilio, que ironía no pueden vivir en su propio país solo por pensar distinto al o los “dueño de la casa” –que triste-.

 

Volviendo a los certificados de conducta. Tal circunstancia, define a:  cual, quien y que se debe escoger como ente responsable del proceso  afectado; por ende, su complemento sería: cuando, como y porque. Lo contrario, en términos políticos; sería un “nepotismo” en otras palabras, escoger a dedo a quienes van a desempeñar cargos de relevancia absoluta en pro del supuesto bien común. Pero, ¿que común puede ser esa grosera diferencia de privilegios?

 

¿Es que acaso quienes conforman un colectivo deben ser clasificados por concupiscencia o por sumisión?

 

“Que el gato cace no es por diversión ni capricho, es un asunto ontológico” y el que tiene  la destreza suficiente para ser mejor cazador, por ningún motivo vuelca o debe volcar su poderío en contra de su especie, a menos que  sufra de  un síndrome esquizofrénico o sea un perverso de verdad, entonces, si esto es así, padece de un trastorno de conducta, por lo cual no está apto para desempeñar cargos que involucren el bienestar y la seguridad de quienes conforman el colectivo, en su defecto y necesariamente en legítima defensa propia.

 

Aun cuando el progreso de la civilización no ha logrado hacer un baremo exacto de comportamiento político en función de la economía colectiva y el  fundamento ecológico social, su más grande ingenio político es el sistema llamado “Democracia”, Aristóteles, Bolívar, lo determinan como el más perfecto y a la vez observan su debilidad por el despliegue de libertad que gozan los miembros del colectivo que conforman la nación afectado por tal sistema.

 

Para Platón, un Estado es como una familia y, debería desenvolverse como tal, la diferencia es el numero de sendos constituyentes. Eso no debería confundirse con los términos anacrónicos del patriarcado, pues, el mundo civilizado salvó los sistemas despóticos de otrora, definitivamente. En contra, de convertir en patriota a cuanto ser quiere apoderarse de bienes y almas de una nación. No, esos retrogradas, y recalcitrados patrioteros suelen ser como el “Avaro de Moliere” –lo veremos más abajo- con  la diferencia que además del las especies (dinero) lo que más aman es el poder y temiendo perder el segundo se forran de armaduras y serviles con esperanza de ser perennes en el mismo, siempre, en detrimento de alguien, de algo y de muchos.

 

Se debería saber que, cuando un negocio de determinado rubro abre sus puertas, en un circuito delimitado, lo negocios de la misma índole, desarrollan automáticamente un proceso de competencia, quienes tienen en su haber más recursos de venta de seguro obtendrán más ganancias, los demás seguro se verán apretados en los números, eso se convierte en una competencia asimétrica también automáticamente, pero no desleal, pues bien, de igual modo, cuando un sector de la nación por esta clase de necesidad planteada en el párrafo anterior recibe mejores salarios, vindicaciones y toda clase de emolumentos para mantenerse fieles al sistema, la otra parte inminentemente  pasa a padecer calamidades, aqui si hay d lealtades.

 

¡Parece, o es irónico! Marx, elogiaba el desenvolvimiento sindicalista de los obreros norteamericanos, su mayor obra: El Capital es un vivo reflejo de como este sistema económico funciona,  de lo cual poco le faltó si no fue solo la palabra, para llamarlo perfecto, sin embargo el maldito -por los comunistas- sistema  catalogado erróneamente como político, no ha podido ser sustituido por ningún otro sistema, es más, desde que se desarrolló el capitalismo, no ha existido otro sistema de mercadeo más que el antiguo trueque, Marx califica al capitalismo, con un chauvinismo romántico y sutil; como un tipo  sofisticado de trueque, dinero por cosas –dinero-cosas-más dinero- que se multiplica si se hacen las cosa como deben ser, en proporción geométrica. Para él, el problema radica en la plusvalía. Empero, Adam Smith  y mas contemporáneo Keynes, tenían en su haber acepciones que fomentaban, más que mejores  sueldos y distribución justa de las ganancias entres quienes producían y trabajaban, un empeño de vindicar al trabajador con beneficios sociales, ¿no es esto lo que hacen los comunistas?

 

Perdonen mi ignorancia pero me maravilla, como después de haber alabado a Engel, Marx, y otros que festejaron la historia respecto al desarrollo político de la humanidad donde sistemas por ejemplo feudalismo, burguesía –por cierto este ultimo desacreditado por el comunismo, siendo la emancipación del artesano- hayan sido desplazado por el sistema democrático, aun existan naciones donde impera el despotismo patriarcal, donde el derecho del ciudadano está limitado a la voluntad de quienes manejan el poder, firmemente nepotico y con evidente síntomas dinásticos.

 

Por último me refiero a aquellos quienes usualmente tienen como filosofía perversa:

 

-“las cosas no son de quien las tiene sino de quien las necesita”-

 

Que si se rascan es porque algo hay de escozor, tratar de justificar un comportamiento fuera de la ética y las normas, es como querer ser un delincuente con justificación. El ladrón no roba por que tiene hambre, el ladrón roba porque es ladrón, estar hambriento es otra cosa y, quien la padece, a lo mejor no tiene ni la moral ni la ética y menos la voluntad de apoderarse de la propiedad de otros, entonces apoyar Tiranías y sistemas políticos donde se le prive de la voluntad a un individuo de escoger su preferencia políticas, es apoyar la perversidad. Es como dejar que los demás sean malos para que suya maldad  pase desapercibida.

 

Escena octava en: “El Avaro” de Moliere donde Valerio trata de explicar a Elisa el comportamiento de su padre “Harpagón, el avaro” terco, necio,  tacaño sumamente egoísta, le plantea  una estrategia para luchar contra sus pretensiones respecto al casamiento forzado de  ella.

 

“(….) Herir de frente sus sentimientos sería estropearlo todo; hay ciertos espíritus con los que no hay que proceder sino oblicuamente , temperamentos enemigos de toda resistencia, naturalezas reacias a las que la verdad irrita, que se resisten siempre al recto camino de la razón, y a las que no se llega sino por rodeos a donde se las quiere conducir. Aparentad  que consentís en lo que desea, alcanzareis mejor vuestros fines y…”

 

Esta es la filosofía del acolito, sin embargo no dejan de tener razón puesto su interés más que de admiración por el líder que apoyan; es un interés particular, por lo que el tirano oyendo siempre lo que quiere oír no otra cosa y menos exhortativas; la historia pasa desapercibida entre sus manos. De modo que, la indulgencia que podrían obtener ante cualquier juicio, les vale poco por la cuantía de sus actos perversos, en tanto siempre habrá quienes asuman decisiones más drásticas y violentas en contra de ellos, Ej. La ONU.

 

Os ama

 

Joise

Sin categoría

Si le ha gustado esta entrada, por favor considere dejar un comentario o suscríbase al feed y reciba las actualizaciones regularmente.


Deje su comentario

Debe para dejar un comentario.

chatroulette chatrandom