Kao Joi Lin

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Quemadores de libros

Honestamente queridos lectores, la capacidad interpretativa de algunos, especialmente la gente que se dedica al estudio de la humanidad, sin -por supuesto- considerar la inmensa cantidad de imperfecciones de lo cual somos prolijos y la mínima cantidad de aciertos respecto a lograr, por ejemplo, el máximo de felicidad para todos y no para muchos o pocos –de lo cual adolecemos- es totalmente variopinta.

No obstante bajo los términos del uso de la razón sin mucho rebusque, y consciente de los mínimos juicios que se deben concebir, la mayoría de la especie humana reconoce una inmensidad de errores que se cometen cotidianamente, en función -la mayoría de las veces- de un proceso grosero y mezquino que beneficiará a un sector y convertirá en detrito sino polvo a otro.

En tal sentido hasta la ironía, casi siempre propia de los intelectuales como chanza de comedia en algunos se torna sumamente odiosa y perversa.

Es el caso de Fidel Castro “la globalización es inminente” en La guerra Fría, bueno, su fin es prepararse para ella la cuestión es ¿cómo? Indudablemente ya la consiguió, “vivir de Venezuela” hasta 1992 vivió de Rusia, nada menos que 65, 000, 000,000 millones de dólares en deuda, con razón la llama la deuada eterna en vez de externa. Y seguimos, “Colombia no atacará a Venezuela” por muchas razones una de ellas es porque no le conviene, pareciera que este señor estuviera descubriendo “el agua mojada” y “ahora la guerra no es con las armas sino con la comunicación” –gran descubrimiento- por algo tiene alienado y desinformado de la realidad del mundo a su pueblo desde hace casi 50 años” Bueno el desayuno de los –mártires- cubanos es oír el discurso rayado en contra del imperio. En otras palabras el fastidio.

Parece que se mimetizaran entre ellos. Mao en el año 1962 todavía no le permitía a la población rural -que era su fuerte- obtener una televisión, vestían todos del mismo color, y comían arroz (del picado) el bueno era para la Cúpula del partido. La Rusia de los soviéticos produjo el mayor numero de alcohólicos en las estadísticas del siglo XX, desde luego EEUU le tuvo que meter la mano con el azúcar porque ya lo que producían las agotadas 200 factorías cubanas no le bastaban, en fin, todos estos lujos se los gastaban los comunistas con la desinformación –perdón con la propaganda para “informar al pueblo”- que ostentaban.

Eso si, eran un verdadero paraíso, y todavía hay intelectuales que se jactan –ufanan- de alabar a semejantes “adoctrinamientos como las revoluciones de los siglos” yo creo que no necesitan Dicción ni lexico, de eso tienen de sobra –son maestros- pero si, un poco, no mucho de humildad. Bueno eso no se lo auto prodigan los autodenominados lideres, los salvadores de la humanidad.

El asunto es que: siempre temerosos que les descifren sus estratagemas –llámense estrategias- vicios, perversidades, hipocresías, pretenden por todos los medios mantener al mundo que les rodea desinformado, bajo una ignorancia bien administrada y, en función del beneficio de quienes manejan tales procesos, es por ello que al no quedarles otra opción respecto a la difusión de la verdad en contra de ellos, atacan, a los que pueden ilustrar a ese mundo –llámese pueblo- consecuentemente a los opositores, a los intelectuales, a los medios de comunicación imparciales y paremos de contar, de forma que toda información que pueda de alguna forma acarrear el mínimo indicio de desprestigio –que de hecho lo perdieron hace mucho- a tal proceso, queda abolido. Uno de los métodos de parar esa difusión es Quemando información, libros y cualquier bien que contenga tal valor.

“Donde se quema libros, se acaba quemando hombres”. Heine, 1820

-Ultimamente los fusilan o los matan de hambre-

Sigmund Freud, cuyos libros fueron seleccionados para ser destruidos, en la Alemania nazi de1933, dijo, irónicamente a un periodista, que,

“a pesar de lo que pudiera comentarse, semejante hoguera era un avance en la historia humana”

Y continua “En la Edad Media ellos me habrían quemado. Ahora se contentan con quemar mis libros.”

Lo que no descifró Freud con su gesto lúdico fue que; hubiera sido quemado si se hubiera quedado en Alemania.

Ante tales manifestaciones de horror y terror, además o después de Auschwitz, G. Steiner afirma: “esta monstruosidad es innombrable, tales escenas imponen silencio”. Sin embargo, manifiesta, “los intelectuales tiene el deber de transmitir aquellas experiencias que están en el límite de la posibilidad de articularlas, y entonces se sigue creando poesía, teatro, cine, política de investigación”

“Cuando Adorno, después de Auschwitz, señaló que ya no se podría escribir más poesía, había algo de verdadero en su afirmación.” Eduardo Pavlovsky

Esta práctica de destrucción de bibliotecas, libros e informacion, tiene una larga historia y, pertenece a los lamentables capítulos de la censura, el fanatismo, la guerra y/o capricho de entes perversos que indudable y cobardemente no tienen el mas minimo conocimiento del valor de lo escrito.

Pasó en China, quemaron libros y gentes, en el año 212 a. C.; muchos intelectuales que desobedecieron las ordenes de Qin Shi Huang fueron enterrados vivos.

Previamente en 292 fueron quemados los libros de alquimia de la enciclopedia de Alejandría por el emperador Diocleciano.

En el año 367, Atanasio el obispo rebelde de Alejandría, desapareció todo escrito que fuera para la iglesia cristiana inaceptable, salvados, aquellos que él particularmente etiquetó como canónicos. Esto último constituyo el Nuevo Testamento. De esta forma, muchos textos de principios de la era cristiana se perdieron como si estos hubieran sido públicamente quemados.

A comienzos del siglo XVI, los andalusíes –españoles- tenían la obligación de entregar a las autoridades castellanas los libros escritos en árabe, siéndoles devueltos; los que versaran sobre medicina, filosofía o historia, y quemados los demás.

Manuscritos Mayas fueron incinerados por la inquisición en México.

Sabonarola , acabó con libros pergaminos obras de arte.

Italia medieval

El 7 de febrero de 1497 en la plaza de la Señoría en un monumental acto de fe, se quemaron cientos de libros y obras de arte, episodio que pasó a la Historia como La hoguera de las vanidades.

La alemania Nazi

La noche del 10 de mayo de 1933, en Berlín, se quemaron +/- 20.000 publicaciones de filósofos, científicos, poetas, escritores. Perpetrado por el régimen nacionalsocialista. El nombre de los autores pasó a integrar las “listas negras”.  Muchos de ellos fueron asesinados, arrestados o enviados al exilio.

Estados Unidos en 1966, se dieran a la tarea de quemar los discos de John Lenon en señal de protesta a la declaración siguiente: “los Beatles son más populares que Jesucristo”.

La Revolución Cultural Chinad en el 68 convirtió a Li Zhensheng –un fotógrafo amateur Chino- en un mártir más de la represión totalitaria del comunismo Chino, particularmente el ha hecho pocos comentarios de la misma, pero, sintetizó su opinión diciendo: «Fue un desastre humano como otros desastres que azotaron la humanidad a lo largo de la historia. Pero como dice un proverbio chino ‘todo lo malo puede convertirse en bueno’». Tenía una acepción peculiar de tal revolución igualmente, tenía una gran sensibilidad respecto al carácter esencialmente teatral de aquella revolución, capto la quema de libros budistas, las denigraciones públicas de terratenientes, y como ironia de la naturaleza el sublime paisaje de la primavera emergiendo de la nieve en el campo de castigo, un fusilamiento de siete hombres y una mujer. Todo producto de la saña de los represores en contra de la disidencia.

En Chile después del Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 los militares chilenos requisaron y quemaron miles de libros de política, aunque en febrero de 1987 el Ministerio del Interior chileno solo admitió haber quemado 15.000 copias de Las aventuras de Miguel Littín clandestino en Chile el 28 de noviembre de 1986 en Valparaíso bajo órdenes del dictador Augusto Pinochet.

En Argentina

El 29 de abril de 1976, Luciano Benjamín Menéndez, -un alto jefe militar-con en Córdoba, ordenó una quema colectiva de libros, entre los que se hallaban obras de Proust, García Márquez, Cortázar, Neruda, Vargas Llosa, Saint-Exupéry, Galeano…

Justificó su acción con lo siguiente: “a fin de que no quede ninguna parte de estos libros, folletos, revistas… para que con este material no se siga engañando a nuestros hijos”.

Agregó: “De la misma manera que destruimos por el fuego la documentación perniciosa que afecta al intelecto y nuestra manera de ser cristiana, serán destruidos los enemigos del alma argentina”.

Luego en febrero del 77, bajo las órdenes del capitán Esteban César Molina saqueo, quemo y destruyó los 80.000 ejemplares que contenía la biblioteca del edifico Biblioteca Popular Constancio

Función: ligado al terrorismo de estado peronista había sido Jefe del Servicio de Informaciones. He ahí el paradigma.

Sin embargo no solo a los totalitarios y sanguinarios mandatarios le es imputable tales prácticas en nuestro terruño también tenemos ejemplos de destrucción de libros aun cuando la causa de tan lamentable pérdida no sea la quema sino la apatía la desidia y/o el poco interés de conservar literatura que de alguna forma pueda tergiversar la supuesta bondad de sus regímenes es el caso de nuestro mesías revolucionario caribeño, mencionado anteriormente quien más por conveniencia que por mala praxis deja destruir una importante parte de la obra literaria de sus bibliotecas.

Tomado de: CUBANET, INDEPENDIENTE

En Cuba, bajo el régimen castrista en noviembre de 1968, a petición de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, mediante órdenes gubernamentales, la unidad productora Mario Reguera Gómez, del Instituto del Libro, convirtió en pulpa  los libros correspondientes a los premios de poesía y teatro del IV Concurso de Literatura de ese año, Fuera del juego, de Heberto Padilla y Los siete contra Tebas, de Antón Arrufat, por estar supuestamente ligados a la propaganda imperialista de Estados Unidos y contrarios a la ideología de la Revolución.

No en balde la propaganda que hace el castrismo sobre sus logros culturales, el 14 de noviembre de 2007 el periódico Juventud Rebelde publicó un artículo titulado Libros al cementerio, lamentando que 16 mil 513 libros de gran importancia histórica, pertenecientes a la antigua biblioteca municipal de San Juan y Martínez, provincia de Pinar del Río, fueran quemados al llenarse de hongos, “a causa del deterioro que sufren dichas instalaciones culturales” -según aclara la información.

Según Tania Díaz Castro, en Cuba -como para cerrar con broche de oro- suelen calentar agua con páginas de libros. Tanto que también es de lamentar y no lo publica la prensa castrista a lo largo de sus casi cincuenta años de vida, la quema de libros que ocurre, sobre todo en los meses de invierno, en las 220 cárceles con que cuenta el régimen. Su población penal -más de cien mil  entre hombres y mujeres-, calientan el agua del baño haciendo pequeñas fogatas con los libros de las bibliotecas. [1]

Os ama

Joise


[1] Dias Castro, T. Quema de libros a la cubana, Cubanet.com, 5 de febrero, 2002 www.cubanet.org

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