Kao Joi Lin

Blog en Monografias.com

 

El Gobierno y la perversidad de la ignorancia Vs. La virtud del conocimiento.

Lao Tze, afirmaba de la bondad de un gobierno; así: “el buen gobierno es el que no se hace sentir”, hablaba de forma sensitiva en  “non personare tempo” (….) “un verdadero líder es aquel al que el pueblo define como obra suya” ¡a ese lo hicimos nosotros!  De este modo, parecía parafrasear la inquietud y los deseos alcanzados por el pueblo o nación que vio: nacer,  crecer y hacerse   a ese líder  virtuoso. No por las hazañas de rango guerreo que deberían ser tácitas, sino, por la capacidad de administrar felicidad al pueblo que tuvo la certeza en reconocer en él a un verdadero líder.

Pitágoras, decía, “un buen gobierno es aquel que produce el mayor número de clase media”. Su argumento se fundaba en que: “el rico es insolente y el pobre es vil”, de tal forma concebía una clara acepción de la condición humana; donde se supone un balance ético entre la costumbre y el desenvolvimiento cotidiano, que sin más, merecía  un valor nivelado en la sociedad. Para él, esta clase comprendía la parte productiva de cualquier nación; puesto que se instalaba en el ámbito de la necesidad de ser útil y la negación a  la opulencia de la elite de mandatarios y mercaderes; bien sea en el orden de económico como en el orden cultural (política, educación y cultura).

Apreciar esto tiene como fundamento entender que: si bien, el rico es insolente por su posible perversidad, abuso del poder que le confiere el dinero, arbitrio, vanidad –una actitud de trata a las otras personas de forma descortés o irrespetuosamente-  Despectivo  y desafiante. El pobre se torna  vil, porque tiene en su haber precario desencadenar  bajas pasiones,  precisamente a causa de necesidades insalvables,  de hecho,  cae en el ámbito de lo Innoble y digno de desprecio, que entraña maldad, servilismo, cobardía, falsedad,  incluso:  infamia, envidia e intriga.

No obstante, todo esto, no es más que el producto de la ignorancia radicada en ambos sectores, aun cuando lo anterior señalado respecto a los antivalores de la insolencia y la vileza,  sus efectos no son propiedad exclusiva del uno ni del otro sino de la escasa proporción de conocimientos respecto  al verdadero valor de las cosas y las costumbres que deben encumbrar  a cualquier sociedad organizada; considerando, principios morales y éticos en función del beneficio común.  Esta carencia de capacidad de aprehender el concepto verdadero del  valor es producto: por el lado opulento; de la poca voluntad que caracteriza a las elites poderosas de asumir una responsabilidad genuina, respecto de fomentar el desarraigo de la ignorancia y la miseria en los sectores menos favorecidos del  pueblo o colectivo en cuestión, la clase gubernamental, los políticos y toda la trama administrativa (burocracia); bien sea, en el orden judicial, económico y social, se abocan a un populismo (populacho, según  Hanna Arendt) mediante la propaganda de alto volumen y habilidad, lo cual crea una conciencia colectiva (adoctrinamiento) para conseguir apoyo y haberse del poder indefinidamente, mediante el uso del concepto se verifica lo que llamaría Clemenceau, apoderarse de la vos de Dios. Mientras tanto el populacho ignorante y pobre sufre un detrimento progresivo gracias al discurso falas de falsos líderes y su ardiente demagogia, la cual,  si crea algo, es únicamente odio y rencor entre los ciudadanos civiles (ricos y pobres).  

La clase precaria, no el pueblo,  porque el pueblo  comprende todos los estratos de la sociedad, en cambio el populacho siempre víctima del populismo comprende los residuos de todas las clases, en otras palabras, está formado por la masa de individuos que no han tenido la voluntad suficiente y/o la determinación de fomentarse respecto al desarrollo civil, es el grupo de individuos con una clara evidencia de auto-abandono, siempre esperando la dadiva del gran hombre –el líder-, que lo mantiene mediatizado o en un proceso –propaganda- de mediocridad, puesto que el populacho odia la sociedad que lo tiene excluido igual que al parlamento que supuestamente no lo representa, he ahí la eficiencia de los plebiscitos, y con ellos el conformismo, la apatía y la pereza  que tanto repugnaba a Bolívar por minar  la virtud  y la libertad de acción del ciudadano venezolano de la post guerra de independencia.

En cambio la clase media que es la más digna representación del pueblo; que ha luchado también y de verdad en todas las revoluciones, se presenta como un balance ante el fenómeno político,  en aras de lograr una verdadera representación parlamentaria  y acorde con el concepto prístino de la política y la democracia como proceso de desarrollo de todas las sociedades civilizadas, donde como norma de vida en armonía, se concentran y desarrollan los más dignos conceptos: ética y moral, como emulándose así mismo, y/o  afirmando la sabiduría del pueblo: “también ayuda el que no estorba”. 

En conclusión citare la concepción del bien y la belleza de  de Platón en  “El Banquete”  donde plantea la sabiduría como la virtud más elevada del individuo humano:

“Por inmortal virtud y por tal ilustre renombre todos hacen todo, y cuanto mejores sean, tanto más, pues aman lo que es inmortal. En consecuencia, los que son fecundos según el cuerpo se dirigen preferentemente a las mujeres y de esta manera son amantes, procurándose mediante la procreación de hijos inmortalidad, recuerdo y felicidad, según creen, para todo tiempo futuro. En cambio, los que son fecundos según el alma… pues hay, en efecto, quienes conciben en las almas aún más que en los cuerpos, aquello que corresponde al alma concebir y dar a luz. ¿Y qué es lo que le corresponde? : La sabiduría moral y las demás virtudes, de las que precisamente son procreadores todos los poetas y cuantos artistas se dice que son inventores. Pero el conocimiento mayor y el más bello es, con mucho, la regulación de lo que concierne a las ciudades y comunidades, cuyo nombre es mesura [moderación] y justicia”.

Actualmente, como producto de la labor de Deng Xiao Ping y su proceso político económico, basado en la sentencia: “no importa el color del gato, lo importante es que case ratones” -en otras palabras, no importa el sistema lo importante es la felicidad del pueblo-  China posee alrededor de 350 millones de individuos de clase media.

Os ama

Joise

 

 

Sin categoría

Si le ha gustado esta entrada, por favor considere dejar un comentario o suscríbase al feed y reciba las actualizaciones regularmente.


Deje su comentario

Debe para dejar un comentario.

chatroulette chatrandom