Kao Joi Lin

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Archivo de Abril, 2010

El Gobierno y la perversidad de la ignorancia Vs. La virtud del conocimiento.

Lao Tze, afirmaba de la bondad de un gobierno; así: “el buen gobierno es el que no se hace sentir”, hablaba de forma sensitiva en  “non personare tempo” (….) “un verdadero líder es aquel al que el pueblo define como obra suya” ¡a ese lo hicimos nosotros!  De este modo, parecía parafrasear la inquietud y los deseos alcanzados por el pueblo o nación que vio: nacer,  crecer y hacerse   a ese líder  virtuoso. No por las hazañas de rango guerreo que deberían ser tácitas, sino, por la capacidad de administrar felicidad al pueblo que tuvo la certeza en reconocer en él a un verdadero líder.

Pitágoras, decía, “un buen gobierno es aquel que produce el mayor número de clase media”. Su argumento se fundaba en que: “el rico es insolente y el pobre es vil”, de tal forma concebía una clara acepción de la condición humana; donde se supone un balance ético entre la costumbre y el desenvolvimiento cotidiano, que sin más, merecía  un valor nivelado en la sociedad. Para él, esta clase comprendía la parte productiva de cualquier nación; puesto que se instalaba en el ámbito de la necesidad de ser útil y la negación a  la opulencia de la elite de mandatarios y mercaderes; bien sea en el orden de económico como en el orden cultural (política, educación y cultura).

Apreciar esto tiene como fundamento entender que: si bien, el rico es insolente por su posible perversidad, abuso del poder que le confiere el dinero, arbitrio, vanidad –una actitud de trata a las otras personas de forma descortés o irrespetuosamente-  Despectivo  y desafiante. El pobre se torna  vil, porque tiene en su haber precario desencadenar  bajas pasiones,  precisamente a causa de necesidades insalvables,  de hecho,  cae en el ámbito de lo Innoble y digno de desprecio, que entraña maldad, servilismo, cobardía, falsedad,  incluso:  infamia, envidia e intriga.

No obstante, todo esto, no es más que el producto de la ignorancia radicada en ambos sectores, aun cuando lo anterior señalado respecto a los antivalores de la insolencia y la vileza,  sus efectos no son propiedad exclusiva del uno ni del otro sino de la escasa proporción de conocimientos respecto  al verdadero valor de las cosas y las costumbres que deben encumbrar  a cualquier sociedad organizada; considerando, principios morales y éticos en función del beneficio común.  Esta carencia de capacidad de aprehender el concepto verdadero del  valor es producto: por el lado opulento; de la poca voluntad que caracteriza a las elites poderosas de asumir una responsabilidad genuina, respecto de fomentar el desarraigo de la ignorancia y la miseria en los sectores menos favorecidos del  pueblo o colectivo en cuestión, la clase gubernamental, los políticos y toda la trama administrativa (burocracia); bien sea, en el orden judicial, económico y social, se abocan a un populismo (populacho, según  Hanna Arendt) mediante la propaganda de alto volumen y habilidad, lo cual crea una conciencia colectiva (adoctrinamiento) para conseguir apoyo y haberse del poder indefinidamente, mediante el uso del concepto se verifica lo que llamaría Clemenceau, apoderarse de la vos de Dios. Mientras tanto el populacho ignorante y pobre sufre un detrimento progresivo gracias al discurso falas de falsos líderes y su ardiente demagogia, la cual,  si crea algo, es únicamente odio y rencor entre los ciudadanos civiles (ricos y pobres).  

La clase precaria, no el pueblo,  porque el pueblo  comprende todos los estratos de la sociedad, en cambio el populacho siempre víctima del populismo comprende los residuos de todas las clases, en otras palabras, está formado por la masa de individuos que no han tenido la voluntad suficiente y/o la determinación de fomentarse respecto al desarrollo civil, es el grupo de individuos con una clara evidencia de auto-abandono, siempre esperando la dadiva del gran hombre –el líder-, que lo mantiene mediatizado o en un proceso –propaganda- de mediocridad, puesto que el populacho odia la sociedad que lo tiene excluido igual que al parlamento que supuestamente no lo representa, he ahí la eficiencia de los plebiscitos, y con ellos el conformismo, la apatía y la pereza  que tanto repugnaba a Bolívar por minar  la virtud  y la libertad de acción del ciudadano venezolano de la post guerra de independencia.

En cambio la clase media que es la más digna representación del pueblo; que ha luchado también y de verdad en todas las revoluciones, se presenta como un balance ante el fenómeno político,  en aras de lograr una verdadera representación parlamentaria  y acorde con el concepto prístino de la política y la democracia como proceso de desarrollo de todas las sociedades civilizadas, donde como norma de vida en armonía, se concentran y desarrollan los más dignos conceptos: ética y moral, como emulándose así mismo, y/o  afirmando la sabiduría del pueblo: “también ayuda el que no estorba”. 

En conclusión citare la concepción del bien y la belleza de  de Platón en  “El Banquete”  donde plantea la sabiduría como la virtud más elevada del individuo humano:

“Por inmortal virtud y por tal ilustre renombre todos hacen todo, y cuanto mejores sean, tanto más, pues aman lo que es inmortal. En consecuencia, los que son fecundos según el cuerpo se dirigen preferentemente a las mujeres y de esta manera son amantes, procurándose mediante la procreación de hijos inmortalidad, recuerdo y felicidad, según creen, para todo tiempo futuro. En cambio, los que son fecundos según el alma… pues hay, en efecto, quienes conciben en las almas aún más que en los cuerpos, aquello que corresponde al alma concebir y dar a luz. ¿Y qué es lo que le corresponde? : La sabiduría moral y las demás virtudes, de las que precisamente son procreadores todos los poetas y cuantos artistas se dice que son inventores. Pero el conocimiento mayor y el más bello es, con mucho, la regulación de lo que concierne a las ciudades y comunidades, cuyo nombre es mesura [moderación] y justicia”.

Actualmente, como producto de la labor de Deng Xiao Ping y su proceso político económico, basado en la sentencia: “no importa el color del gato, lo importante es que case ratones” -en otras palabras, no importa el sistema lo importante es la felicidad del pueblo-  China posee alrededor de 350 millones de individuos de clase media.

Os ama

Joise

 

 

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Gorbachov, Deng Xiao Ping vs. El marxismo leninismo.

Desde 1906 y 1949, Rusia y China, la primera gobernada para aquel  entonces por la duma –un parlamento mixto de injerencia monárquica y popular creado por Sergei Witte y, a quienes  llamaron los Bolcheviques “lacayos del Tsar”-  se vio involucrada en constantes lides, bélicas y emergentes políticas internas, hasta la llegada  definitiva de Lenin _exiliado en Suiza- y  sus bolcheviques a Petrogrado,  el 3 de Abril de 1917,  quienes mediante su bodrio socialista de corte totalitario y autocrático “Tesis de abril”,  imponen lo que se constituyo el poder supremo del Soviet, todo un órgano reductivo para concentrar el manejo económico y político en el gobierno (El Soviet Supremo),  no obstante de las inconsistencias políticas y sociales, la economía nacional había operado un crecimiento significativo mediante las aplicaciones administrativas del antes mencionado Witte,  quien puso en desarrollo en menos  de 10 años la industria precaria de la antigua Rusia monárquica, colocándose en la saga de corte industrial de la Europa Occidental.

De este  modo la mal Llamada “Dictadura del Proletariado” tuvo en su haber una economía emergente, lo cual, hubiera dado frutos en los límites de lo optimo de no ser encaminado en contra del entendimiento, renovación y transparencia que luego de 60 años promovió Gorbachov (no sin antes haber pasado por el Kremlin, varios secretarios generales del partido, incluyendo al genocida Stalin). Sin embargo, aun cuando el pueblo ruso sufrió el martirio de la opresión, en función de mantener un sistema político improcedente y perverso por su acoso a la libertad de expresión y pensamiento, su desarrollo económico limitado, se conservó (antes de los soviets, Rusia estaba industrializada), tenía autonomía producía, poseía inmensas fabricas y su agricultura provenía de campos de la calidad agronómica de los Kulaks. Ahora con  Glasnost y Perestroika, Rusia goza de un sistema democrático con una economía capitalista y un sistema político más socialista que el de los Soviets.

La segunda, China, con un gobierno Socialista-comunista de sesgo confuciano, se debatió entre el dogmatismo Maoísta y la saga renovadora de los inmensos y poderosos partidos de corte comunista –se  podrían llamar conservadores y  liberales - los primeros con la mentalidad autocrática encendida y de estirpe ancestral, si se quiere heredada de la potestad dinástica de los antiguos mandarines, quienes concentran todo el poder en un solo punto, el gobierno. Por ende  tanto la economía como la política se encaminó  en una sola senda,  el control impositivo, mediante el manejo de la industria, el ejército, el arte, la ciencia y todo lo concerniente a la administración pública, de corte Marxista-Leninista y, no progresa,  mientras en sus predios se manifiesta el espíritu dogmatico de Mao, y sus 5 tesis filosóficas, donde se suprime de forma sublime y anestésica: la libertad  de expresión y pensamiento del individuo, por ende la tan despreciada  marxista  enajenación y alienación, en función de: la explotación no del hombre por el hombre, sino, del pueblo  por el estado, no es sino hasta los años  80 mediante las cuatro pequeñas sentencias de Deng Xiao Ping,  cuando  se produce la máxima  instancia económica y política china, paradoja  que señala, el inminente gozo de su triunfo,  donde  “el político”, logró evitar el colapso del  comunismo  chino a costa de descargar de contenido ideológico al régimen, en vez de intentar una reelaboración del marxismo-leninismo.

Por tal motivo,  consiguió, en definitiva, lo que intentó Gorbachov en Rusia: diluir –a  base de pequeñas sentencias de escaso contenido 1)”la práctica es el único criterio de la verdad” 2) “busca criterio de los hechos”3) “da igual el gato negro o blanco; lo importante es que cace ratones”  4) “no sabemos qué es el socialismo”- los principios totalitarios. Por ende han dado al traste con las ideas dogmaticas de un materialismo dialectico que no considera la conciencia humana aun cuando la inteligencia se defina como: “la capacidad que tiene la especie humana de transformar la naturaleza con la mente y la mano.”  

Por lo antes expuesto, afirmo que: el socialismo no hace crecer ningún pueblo, ni económica ni socialmente,  mientras exista: represión, ostracismo, autocracia y especialmente, donde no haya libertad de expresión y desenvolvimiento particular en función de criticar las malas acciones de un mal gobierno.

Os ama

Joise

 

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