Kao Joi Lin

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Archivo de Enero, 2010

La Belleza, beldad, bellitas

Para el mas del común, beldad –belleza- usualmente utilizado para definir la belleza de la mujer, del mismo modo, el mismo ente colectivo, determina la belleza como: la armonía entre la geometría y  asimetría de las estructuras, tanto naturales como culturales, entre ellas la figura humana, e igualmente su relación cromática como conjunto de necesidades en función de ser constituida la antes señalada como tópico de análisis en este post. La belleza en si, no tiene genero, no obstante gramaticalmente es un sustantivo femenino.

Para Platón, la belleza en las artes plásticas, es una imitación que no produce ningún conocimiento, en tanto que produce una acepción estética dependiendo del grado de  sublimidad, este último, es un  concepto tratado por Kant como propio y exclusivo  de la naturaleza del Universo.

“Los objetos artísticos son una imitación (mímesis), de lo que ya es una copia (mundo natural), y por lo tanto, gnoseológicamente pertenecen al ámbito de la eikasía, de la conjetura, no pudiendo aportar conocimiento alguno”.  Platón en el Banquete

Igualmente concibe definitivamente, que  la belleza es relativa al espíritu del ámbito donde se presente la cosa tomada como bella. En tal sentido las cosas bellas no son la apariencia perfecta de una relación pragmática, sino la concepción espiritual, la actitud y la conciencia acerca de algo que va mas allá de las virtudes visibles, en cambio pertenece al campo de lo subjetivo en el sentido del espíritu colectivo y la acepción inmediata de lo que produce agrado a los sentidos especialmente a la vista. Más bien, ¡como producto de las  virtudes que la cosa representa!.

De lo antes planteado, Ferrater Mora,  analiza  acerca de la Belleza, según Platón,  lo siguiente:

“La belleza (to kalon) es, en Platón, una idea que se refleja en las cosas. Lo bello es tal porque en él relumbra la idea que lo determina y que nos transporta más allá de la apariencia inmediata. En el “aparecer” de las cosas bellas se da o aparece la idea como idea. Por ello Eros, el Amor, es impulso hacia la belleza porque es un impulso a ser arrancado de la mera apariencia y trascender hacia lo inteligible, utilizando las bellezas parciales como escalones hacia la verdadera sabiduría”.

De este modo se plantea “la belleza” como causada por la sabiduría y la bondad, ejemplo: de las virtudes del amor a las cosas y a los seres, por ello se siente “lo bello” cuando se aman cosas, cuando se le da merito a los actos y a las creaciones de la naturaleza y los humanos. Sin embargo dejando de tener la cosa virtud, para unos, puede haber sesgo de virtud de la misma cosa para otros.

Para Kant, el criterio de lo bello se reduce a la forma, no al contenido. El placer nace del acuerdo entre imaginación y entendimiento.  Lo bello es subjetivo, pero “en todos los hombres, las condiciones subjetivas de la facultad de juzgar son las mismas”. Es bello “lo que gusta universalmente sin concepto”. El placer y la belleza estética son de naturaleza paradoxal.

Kant distingue lo bello de lo sublime, opuestos, pero ambos portadores del placer estético, aunque este último nace del conflicto entre la pena y el placer. Concluye que:  La estética se define como crítica de los juicios del gusto (“pensar es juzgar”)

Según  Shopenhauer,   para concebir “belleza” se debe sentir y ejercer piedad,  porque es la única forma de evitar  la representación encarnada en la voluntad de vivir, que es mala, por ello –opina-   que nuestros actos  están llenos de fealdad. Schopenhauer piensa que la piedad es la que suprime las distancias entre los seres y el arte, por ende ¡suprime la voluntad! (Wagner)

Para Honore de Balzac, la belleza se funda en la capacidad del individuo de inspirar amor y bondad  (moral) . esta concepción queda definida en una comparación que hace de la virtud de la posición materialista de la belleza con la economía del espíritu de quienes profesan y representan las virtudes antes señaladas, esto  se hace  evidente con el siguiente párrafo donde se refiere a Mademoiselle de Temninck  (madame Claës) y sus imperfecciones fisiológicas:

 

“Esa mujer posee gracias ignoradas por el mundo, cuya critica elude; es Bella a su hora y recoge la gloria de hacer olvidar sus imperfecciones…. La mayoría de las mujeres a quienes el amor hizo famosas,  no carecían de imperfecciones ni achaques, en tanto a quienes se citan por su belleza vieron acabar desastrosamente sus amores…..¿Será que el hombre vive mas por el sentimiento que por el placer? ¿O es que el encanto puramente físico de una mujer hermosa  tiene limitaciones mientras que el hechizo esencialmente  moral de una mujer de mediana belleza es infinito? [1]

 

Para Mario Bunge, la belleza es un valor y, como tal, es analizable mediante un principio lógico de los elementos que se involucran en definir determinado valor, su naturaleza debe ser determinada de acuerdo al espectro que lo determina como valor mismo, igualmente lo determina como un valor calculable de forma heurística principalmente matemático (teoría matemática del valor)  

 

Considerando la belleza  como: X se plantea,  X = V/RUCK,  en otras palabras; la belleza es un valor respecto a R para la unidad U en las circunstancias C y a la luz del cuerpo K.[2]  ello

 

Conclusión, considerar algo bello involucra, ciertamente, una inmensa empatía con la cosa determinada, las características morfológicas y las ideas de la representación de la misma no son óbices para definir tal valor, al contrario siendo analizadas respecto a los conocimientos que definen algo materialmente y en determinadas circunstancias como bello, podrían observar a tales elementos analizados como no constitutivos de tal valor (lo bello)  en tal sentido, concebir,  algo adverso como higiene de lo estudiado, y no la sensación del espíritu del universo que de algún modo concibe la cosa analizada como bella.

 

Con lo antes expuesto, recordando al Escoto, me atrevo a afirmar que: la belleza es absoluta, no en la materia, porque ésta se corrompe,  pero si en el espíritu humano, principalmente de carácter restringido al universo que le concierne a determinado colectivo. Más aun, tal espíritu trasciende y evoluciona en la esfera de la Historia..

 


[1] De Balzac, H. 1834, En la búsqueda de lo absoluto, Ed. A-Z , págs. 47-48, Argentina.

[2] Bunge, M. 1976, Análisis del valor en Ética y Ciencia. Ed. Siglo XX, Argentina.  

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