Kao Joi Lin

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El terrorismo de Estado

Hanna Arendt, hace un análisis socio político, en su libro “Los orígenes del totalitarismo”, donde define como causas principales dos fenómenos, uno el Antisemitismo, otro el imperialismo, no obstante refleja en la obra, el modelo de coerción más injusto de la historia política del mundo “El Terrorismo de Estado”.

Hanna, aun siendo de origen hebreo y, firme defensora de su estirpe semita (judía) interpreta el holocausto –conferido por los nazi- en la segunda guerra mundial, como una evidente estrategia, como crisol de un deseo peculiar de Hitler de lograr adeptos para su proyecto hegemónico –nacionalista – y con ellos cristalizar sus más firmes propósitos totalitaristas en el orden del concepto político.

Definitivamente ella no duda de la inminente agresión del imperialismo emergente en los albores del siglo XX. Empero, ella, lo observa de forma brillante; como producto de la exclusión –por largo tiempo- de la clase social y económicamente dominante (burguesía), de la injerencia en los asuntos políticos (con origen en la revolución francesa). E igualmente por la falta de interés de las “Naciones-Estados” –principalmente las llamadas del tercer mundo- en los asuntos de orden público, por lo cual concibe al imperialismo como; la Emancipación de estos, los antes señalados como excluidos. Igualmente, se puede afirmar que: esta genio de la filosofía política concibe claramente la necesidad de vindicar a una clase superior, en el sentido de la productividad antes que de la manipulación de las ideologías y la radicalidad del dogma, en tal sentido se puede señalar una justa comparación con el pensamiento pitagórico, específicamente, la preferencia de una clase media. Como ejemplo observaremos lo que Pitágoras decía respecto al orden social:

“El hombre de estado debe aprender la ciencias de los números para saber colocar a los humanos (….) Es necesario mantener al pueblo en término medio, entre la riqueza y la indigencia. El pobre, es vil. El Rico, insolente”

Igualmente afirma que la clase burguesa antes que aspirar gobernar, su deseo verdadero es que el Estado le asegúrela protección del derecho a la propiedad, esa falsa modestia ha ocasionado su poca injerencia en la política, y remata que la clase media antes que súbditos de una monarquía o ciudadanos de una república, prefieren ser unos simples particulares. Lo que da como producto una sociedad de competidores. También nuestra filosofa, determina, el terrorismo de estado como la consecuencia más nefasta de los gobiernos pro totalitario, por lo que afirma lo siguiente:

“El desarrollo del terror como gran arma gubernamental le ha otorgado a la víctima propiciatoria un crédito mayor que el que antes tenía, porque esta como chivo expiatorio; ha creado una diferencia fundamental entre las dictaduras modernas y todas las tiranías del pasado. En las primeras el terror no era empleado como medio de exterminar y atemorizar a los oponentes, sino como instrumento para dominar masas de personas que son perfectamente obedientes. El terror, como hoy lo conocemos, ataca sin provocación previa, y sus víctimas son inocentes incluso desde el punto de vista del perseguidor”.

Este fue el caso en la Alemania nazi cuando se desencadenó el terror contra los judíos, es decir, contra personas con ciertas características comunes que eran independientes de su conducta específica. En la Rusia soviética la situación es más confusa, pero los hechos, desgraciadamente, resultan muy claros. Por un lado, el sistema bolchevique, a diferencia del nazi, jamás admitió teóricamente que pudiera practicar el terror contra personas inocentes, y aunque, a la vista de ciertas prácticas, esta posición pudiera parecer hipócrita, constituye toda una diferencia. La práctica rusa, por otro lado, se muestra aún más «avanzada» que la alemana en un aspecto: la arbitrariedad del terror ni siquiera es limitada por la diferenciación racial, pues ls categorías de clases han sido desechadas desde mucho tiempo atrás, cualquiera en Rusia puede convertirse repentinamente en víctima del terror político. ¿No ven algo similar ocurriendo por estos lares?

Ahora bien, afirma acerca del Estado y la propiedad privada que: “El Leviathan de Hobbes expuso la única política según la cual el Estado se halla basado no en algún género de ley constituyente —sea ley divina, ley natural o ley del contrato social— que determine los derechos y los perjuicios del interés del individuo con respecto a los asuntos públicos, sino en los mismos intereses individuales, de forma tal que «el interés privado es el mismo que el público»”. Texto extraído de los orígenes del Totalitarismo (Arendt, H.)

os ama

Joise

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Comentarios

2 respuestas a “El terrorismo de Estado”
  1. Jose Itriago dice:

    El terror se sustenta en el uso de la fuerza contra el débil. El Terrorismo de Estado por lo general, tiene un solo objetivo: la perpetuación en el poder de un grupo o un dictador. Lo que dices es muy cierto, más ahora cuando toda Latinoamérica se debate y trata de defenderse de los “imprescindibles” y los “militaristas”. En Venezuela: Chávez; en Ecuador: Correa, en Colombia: Uribe; en Bolivia: Morales. En Argentina le dieron la vuelta con la elección familiar, igual que en cuba: Raúl por Fidel, después de como 50 años.de “imprescindibilidad”, en Nicaragua: Ortega; en Honduras: Zelaya. Todos imprescindibles.

    Como siempre, las banderas son las ansiadas por toda la población consciente: mayor participación (o democracia participativa), honestidad en el manejo de la cosa pública, imparcialidad de la justicia, de todo lo cual debería resultar una mejor distribución de la riqueza (y consecuente disminución de la pobreza, con todas sus manifestaciones -como los niños de las calles, tormento de nuestros pobres países- ). Pero también como siempre, el tirano de turno, con la máscara que le corresponda, se abroga la representación unipersonal del pueblo, se dice que èl es el “pueblo” y en su nombre se enriquece y envilece hasta las esperanzas de algún día ver la luz, naturalmente con los aderezos de soberanía amenazada y periódicos magnicidios, instrumentos necesarios para reducir a cualquier opositor o peor, disidente, porque esos duelen más.

    Por aquí estamos en el proceso de destruir cualquier fuente de protesta. El terror es que los mismos que fueron del gobierno, al no poder discutir sus contratos laborales, al padecer el horror delincuencial sostenido, quieren hablar, reclamar salarios, pedir mejoras, lo cual es, por definición, imposible en un estado donde todo debería estar perfecto porque el líder se ocupa de todo. Por eso van cerrando televisoras y ahora emisoras de radio. Ayer cerraron 53 emisoras, coincidentemente todas opositoras, por supuestos incumplimientos formales en las tramitaciones de sus frecuencias.

    El terrorismo de estado está en su apogeo y cada vez se acerca más a cada uno. Los gobiernos Latinoamericanos necesitan sumisión y silencio y para ello hay que adoctrinar. Son cosas tan manidas que da vergüenza que le ocurra a unos pueblos que se creían tan libres. Pero allí están las botas para pisar y las armas para silenciar.

  2. Joise Morillo dice:

    Si Jose I. Estoy completamente de acuerdo con vos, esos que en nombre de la vindicacion social y supuestas reformas revolucionarias, con formulas no utópicas sino erradas -comprobado- que no tiene nada que ver con el progreso sano de la sociedad, sino mantenerse per secula seculorum en el poder, asumen esa actitud, para silenciar toda mínima manifestacion democratica, que puede denunciar sus atropellos. aplican la coercion, la ley del miedo porque por medio de la convicción solamente lo logran mediante el engaño para luego poder usurpar y limitar todos los derechos que le deben al soberano, y nace la tiranía.



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