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Archivo de Agosto, 2009

La revolución del XXI, ¡Muy parecida a las Presocráticas!

Revolución, definiciones

 

Según la R.A.E.

 

· Acción y efecto de revolver o revolverse.

· Cambio violento en las instituciones políticas, económicas o sociales de una nación.

· Inquietud, alboroto, sedición.

· Cambio rápido y profundo en cualquier cosa.

 

Respecto al poder

 

Es el cambio o transformación radical y profunda, respecto al orden: económico, cultural, religioso, político, social y, militar, precedente inmediato en un Estado. Se puede producir en varios ámbitos del desarrollo civilizado al mismo tiempo, pero también parcialmente. Estos cambios radicales y profundos, suelen generar consecuencias trascendentales, son de percepción súbita y violenta, con el rompimiento de un orden anterior y/o una discontinuidad evidente con el estado previo de las constituciones, afecta de forma decisiva a las estructuras socio políticas del lugar originario. De otra forma podría ser: una evolución, transición o crisis. Si no hay trascendencia entonces; ¡sería una revuelta!

Las revoluciones son consecuencia de procesos históricos y de construcciones colectivas, para que una revolución exista es necesario que haya una nueva unión de intereses frente a una vieja unión de estos.

Origen de la revoluciones.

Si creéis que las revoluciones solo suceden en contra de las oligarquías y monarquías, debéis revisar mejor vuestras acepciones, es importante destacar que las revoluciones mas resaltantes y comunes suelen suceder en los sistemas de gobiernos democráticos. En tal sentido, tanto Aristóteles, como Bolívar, plantearon tal fenómeno en: Politica , el primero y en el discurso de Angostura el segundo. Tomando en consideración la tendencia filosófica de este trabajo, planteare, que características determinan el concepto revolución; con conceptos aristotélicos principalmente, sin embargo también habrán planteamientos de otros también filósofos y autores de variada índole.

Primero empezaré, manifestando una afirmación brillante de Aristóteles; acerca de la más severa de las causas de la revolución en cualquier país democrático, el citado filósofo dice:

“Es preciso tener en cuenta, que, en general, todos los que han adquirido para su patria, algún nuevo poder, sean particulares o magistrados, tribus, o en alguna otra parte de la ciudad, cualquiera que sea ella, son para el Estado un foco perenne de sedición. O se revelan los envidiosos contra ellos por la envidia que tienen a su gloria; o ellos, enorgullecidos con sus triunfos, intentan destruir la igualdad que ya no quieren.

Lo anterior refleja una reflexión respecto a la imprudencia de quienes ostentan el poder, que, creyéndose dueños absolutos de los Estados que representan; destruyen ignorantemente las bases y el fundamento de una sana Democracia, de esto Pitágoras “precede a los helenos” exhorta a los jóvenes estudiantes iniciados en su Universidad y con visible tendencia a la gesta de gobernantes, con una máxima muy didáctica, valga la redundancia:

“Mantengan al pueblo en un término medio, entre la riqueza y la indigencia (pobreza). El pobre, es vil. El rico, insolente.

Igualmente, Aristóteles, concibe como origen de las revoluciones, la ausencia o poca cantidad de clase media, clase que: califica como meritoria, ya que comprenden el sector productivo, pero estando en minoría la sedición es casi nula o muy poca, en cambio la polaridad entre ricos y pobres, estimula a la parte mayoritaria entre ambos sectores; la tendencia a incentivar guerras con propósito siempre hegemónico. De donde afirma lo siguiente:

“La misma igualdad de fuerzas entre las partes del Estado, que parecen entre sí enemigas; por ejemplo, entre los ricos y los pobres, cuando no hay entre ellos una clase media, o es poco el numero que hay” (…) “Pero tan pronto una de ellas adquiere superioridad, incontestable y perfectamente evidente, la otra se libra muy bien de arrostrar inútilmente, el peligro de una lucha. Por esto, los ciudadanos que se distinguen por mucho merito, nunca provocan por decirlo asi, la sedición, debido a la excesiva minoría en que están”.

Luego, en el libro octavo o quinto –según el historiador- de su “Política”, en: Teoría general de las revoluciones, Aristóteles, tomando en consideración los principios constitucionales (cuales se toman versus cuales se abandonan) –queda tácito, de una ya establecida- afirma que tienen como atribución, o como causa primera y general en todas las constituciones; que: todos los sistemas políticos deben asegurar la igualdad y los derechos cada uno de los ciudadanos del Estado. En este caso (democrático) observa lo siguiente:

“La demagogia ha nacido casi siempre del empeño de hacer absoluta y general una igualdad que solo era real y positiva en ciertos conceptos; ¡porque todos son igualmente libres se ha creído que debían serlo de una manera absoluta!”

En tal sentido afirma que los oligarcas, siempre han deseado una desigualdad, porque: siendo desigualmente en fortuna, han supuesto que deben serlo en todas las demás cosas y sin limitación alguna, con esto aumentar sus privilegios también, diferentemente, los demagogos, promueven que el poder político debería ser repartido por igual con todas sus atribuciones, para el filosofo todos los sistemas, bien que justos en el fondo, son, sin embargo radicalmente falsos en la práctica. De esto, Hanna Arendt, en Orígenes del totalitarismo, afirma: “la burguesía francesa, previa a la revolución, no hubiera tenido un desenlace tan trágico, sino le hubieran arrebatado: en vez del dinero; los privilegios políticos que ostentaban. De esta forma tanto los unos como los otros, al no obtener los privilegios políticos y todo lo que tan falsamente creen merecer, apelan a la revolución.

Luego refiriéndose a una clase meritoria, a una clase sabia y que produce, haciendo caso “casi” omiso al desenvolvimiento político, debido a su apego a sus labores cotidianas y desempeños productivos, a la cual califica como la única con derecho al uso de la insurrección, afirma:

“Ciertamente, el derecho de insurrección a nadie debería pertenecer con mas legitimidad que a los ciudadanos de merito superior, aunque jamás usen de este derecho; realmente, la desigualdad absoluta solo es racional respecto a ellos”

Esta desigualdad se hizo patética con “El Holodomor”, durante la dictadura soviética de Joseph Stalin, en contra del pueblo de Ucrania, respecto a los Kulak: a quienes se les aplico un mecanismo represivo, motivo a su posición y riqueza, estos logran sobrevivir por sus estrategias de abastecimiento, mientras que la imparcialidad de la clase media, fue motivo de su propia casi aniquilación, los pobres recibieron su ración alimentaria; proveniente de la metódica confiscación de la producción de los ricos Kulak, aplicada por el ejército rojo soviético.

Sin embargo, Aristóteles, no defiende a la clase con merito por descendencia ni herencia de la virtud de sus antepasados, y niega el derecho a insurrección a quienes por el solo hecho de creerse con desigualdad como virtud y no compatibles con una igualdad común, lo merecen.

Con esta explicación, Aristóteles, concibe el motivo de las revoluciones.

Consecuencias de las revoluciones.

Cuando estas están dirigidas al gobierno opositor o derrotado, la tendencia es sustituir la vigente constitución con otra, sustituyendo: la oligarquía por democracia, democracia por oligarquía, la república por monarquía o monarquía por república, o las dos primeras por las dos segundas. En otra forma de revolución, la constitución no se cambia, sigue la misma en vigor, esta simplemente tiene un sesgo personalista, muy común en los Estados oligárquicos y monárquicos, cuando sucede este tipo de revolución, si el sistema es oligárquico: lo aumenta o lo restringe, si el sistema es democrático: lo fortifica o lo debilita. Por otro lado, la revolución solo sustituye parte de la constitución, por ejemplo, eliminando o fundando magistraturas, sustituyendo senado con jefes de tribus (asambleas nacionales) en tal sentido afirma respecto:

“De igual modo en Epidamno solo se altero un punto de la constitución, sustituyendo al senado a los jefes de las tribus. Hoy mismo basta el decreto de un solo magistrado para que todos los miembros del gobierno estén obligados a reunirse en asamblea general; y en esta constitución el arconte único es un resto de oligarquía, la desigualdad es siempre, lo repito, las causas de las revoluciones, cuando no tienen compensación los que son víctimas de ella”.

No conforme con detestar la falsa idea de vindicación de la igualdad ciudadana, profesada con las revoluciones, las cuales imponen necesariamente, gobiernos de facto y, que para él solo hacen es sustituir una oligarquía por otra, de este modo señalado anteriormente, afirma que el poder en manos de un solo gobierno por mucho tiempo es insoportable, manifiesta los siguiente:

“Un reinado perpetuo (gobierno) entre iguales es una igualdad insoportable; y en general puede decirse que las revoluciones se hacen para conquistar la igualdad (…) de aquí procede que la mayor parte de los gobiernos son oligárquicos o democráticos. La nobleza y la virtud son el patrimonio de pocos; y las cualidades contrarias, el de la mayoría”

En concordancia con lo antes expuesto, el libertador Simón Bolívar, tiene una magnifica apreciación, que la manifiesta ante los futuros legisladores de Venezuela en ocasión del congreso de angostura de 1819 en donde expuso lo siguiente.

“La continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos. Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle, y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía. Un justo celo es la garantía de la libertad republicana, y nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo magistrado, que los ha mandado mucho tiempo, los mande perpetuamente”.

Como fundamento de promover una solución al error de las pretendidas revoluciones, respecto a ricos, pobres y clase media, en función de la igualdad social y política de las naciones concluye:

“Lo más prudente es combinar la igualdad relativa al número con la igualdad relativa al merito. Sea lo que fuere, la democracia es más estable, y esta mas sujeta a trastornos que la oligarquía. En los gobiernos oligárquicos, la insurrección puede nacer de dos puntos, según que la minoría oligárquica se insurrecciona contra sí misma o contra el pueblo; en los democráticos solo se combate a los oligarcas. El pueblo no se insurrecciona jamás contra sí propio, o, por lo menos, los movimientos de este género no tienen importancia, La república en que domina la clase media, y que se acerca más a la democracia que a la oligarquía, es también el más estable, de todos estos gobiernos.

Conclusión.

En conclusión, Aristóteles, designa tres causas principales de las revoluciones y las enumera así:

1. La disposición moral de los que se revelan

Ejemplo: los ciudadanos se sublevan en defensa de la igualdad cuando se consideran sacrificados en privilegios, bien sea por el predominio político (desigualdad de privilegios) o aun no habiendo desigualdad se consideran con menos derechos que los demás (privilegiados)o son iguales a los de la gente común, estas pretensiones se pueden señalar como racionales pero también injustas, de modo que estos supuestamente maltratados se revelan para obtener igualdad, luego obtenida, se sublevan para dominar. Esta insurrección, tiene como fin: librar, a algunos ciudadanos o a amigos, de alguna mancha infamante o el pago de grandes deudas con el gobierno. Pero, la mayoría de las veces, su propósito revolucionario es simplemente alcanzar fortuna y honores, o también evitar la oscuridad y la miseria.

2. El verdadero espíritu egoísta de los insurrectos

Esta insurrección, además que tiene como fin: librar  algunos ciudadanos o  amigos de alguna mancha infamante, o, el pago de grandes deudas con el gobierno, a alcanzar fortuna y honores, o también; evitar la oscuridad y la miseria, Sin embargo, puede suceder que, se haga solamente por discordia, por la indignación que les causa a los insurrectos; ver las riquezas y los honores en manos de otros

3. El escarnio, la negligencia, y la superstición

A estas dos primeras causas se unen: el insulto, el miedo, la superioridad, el desprecio, el crecimiento desproporcionado de parcialidades de derechos y privilegios, sectarismo, las creencias dogmaticas: cabalas, causas imperceptibles, en fin una diversidad de origen.

También es causa probable de revolución, cuando los que gobiernan; son codiciosos e insolentes, contra ellos y las instituciones: se subleva la gente por su injusticia respecto a privilegios, no importando su acumulación de riqueza, en contra de los particulares o en contra del pueblo. Debido a que unos son honrados y otros envilecidos de modo que la repartición de poderes no se hace en función del merito del ciudadano ni elecciones sino por la fuerza del poder y el despotismo.

Otra es producto del ostracismo que se somete a la disidencia, y sediciones, donde evidentes lideres se le criminaliza por sus fortunas, antes que monetarias, políticas.

Causas de las revoluciones en las democracias

Estas, suceden principalmente, del carácter turbulento de los demagogos, con relación a los particulares –muy bien podría ser la empresa privada, los entes no públicos-los demagogos con sus denuncias, obligan a los mismos ricos a reunirse para conspirar, porque el común peligro aproxima a los que son mas enemigos; y cuando se trata de asuntos públicos, procuran arrastrar a la multitud a la sublevación.

Los demagogos propician metódicamente la destrucción de la democracia, con su estrategias criminalizadoras precisan a los ciudadanos ricos, disidentes y opositores políticos a abandonar sus lugares de origen, países (ostracismo), ajustando las leyes a su capricho, en defensa de sus procesos revolucionarios demagógicos, usurpan los poderes en nombre del pueblo y la libertad, con falsas afirmaciones y medias verdades (sofismas)

Los demagogos, confiscan propiedades en aras de ponerlas en las manos de sus adeptos como cosa de la administración pública, caso que repugna a Aristóteles, quien invita a que si se debe confiscar algún bien con evidencia justa, se debe ofrendar el producto que provenga de estos bienes al concepto religioso.

De forma que los demagogos, queriendo congraciarse con el pueblo (populismo) irritan las clases superiores del Estado, como forma de presión por las supuestas injusticias que comenten contra el pueblo (los pobres), promoviendo la repartición de tierras confiscadas a los ricos productores –muchas veces entregándolas a quien no sabe explotarlas, y convertirlas en solares improductivos-, y haciendo que corran a su cargo todos los gastos públicos, igualmente levantándoles calumnias para confiscarles sus fortunas. Desde la antigüedad se conoce que cuando la demagogia tiene injerencia o sesgo militar los gobiernos degeneran fácilmente en Tiranía, puesto que todos los tiranos han empezado como demagogos.

Actualmente con el uso del discurso, especialmente con la facilidad de la retorica, la usurpación de los poderes se obtiene con aseveraciones maquiavélicas goebbelianas, en la antigüedad era más difícil pero los militares siempre han sido los mejores demagogos, por tanto los que han manejado frecuentemente la tiranía.

Ahora basta un discurso convincente, veras o no, para llegar al corazón del pueblo, como se le dice en: No llores por mí Argentina a Evita; “el pueblo es manipulable” sin embargo los civiles casi nunca usurpan los poderes a causa de su ignorancia Militar.

Para lo antes dicho, Aristóteles tiene un ejemplo en su Política:

Cita:

“Lo que hacía que fueran las tiranías en aquel tiempo (Antigua Grecia, presocrática) más frecuente que en el nuestro (era helenica), era que se concentraban poderes enormes en una sola magistratura (Pritaneo de Mileto), donde los magistrados que estaban revestidos de semejante autoridad reunía numerosas y poderosas atribuciones (…) Ocupado el pueblo en las labores del campo, que le proporcionaba la subsistencia, dejaba que los jefes nombrados por el alcanzaran la tirania, a poco que fueran hábiles militares. Para realizar su propósito les bastaba ganarse la confianza del pueblo; y para ganársela solo les bastaba declararse enemigo de los ricos (…) Dionisio, acusando a Dafneo y a los ricos, consiguió que se decretara a su favor la tiranía, el odio que profeso a los ciudadanos opulentos le sirvió para ganar la confianza del pueblo, que le consideraba su amigo más sincero”.

¿No ven algo parecido en nuestra Latinoamérica de nuestros tiempos?

Moraleja . “la ignorancia es la madre de los vicios”, “es el instrumento ciego de la propia destrucción de un pueblo”. SB.

Os ama

Joise

 

 

 


Aristóteles, 1997, Política, ed.: Espasa Caspe, Pág. 287, Madrid España.

Gómez, M.A., 2004, Pitágoras, 2004, Ed. TOMO, Pág. 75 México

Aristóteles, Ibíd.

Aristóteles, ibíd. Pág. 279

Bolívar, S., 1990, Escritos Fundamentales de Simón Bolívar, el congreso de angostura, Editorial: Monte Ávila, pág. 113

Aristóteles, ibíd., pág. 290

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El terrorismo de Estado

Hanna Arendt, hace un análisis socio político, en su libro “Los orígenes del totalitarismo”, donde define como causas principales dos fenómenos, uno el Antisemitismo, otro el imperialismo, no obstante refleja en la obra, el modelo de coerción más injusto de la historia política del mundo “El Terrorismo de Estado”.

Hanna, aun siendo de origen hebreo y, firme defensora de su estirpe semita (judía) interpreta el holocausto –conferido por los nazi- en la segunda guerra mundial, como una evidente estrategia, como crisol de un deseo peculiar de Hitler de lograr adeptos para su proyecto hegemónico –nacionalista – y con ellos cristalizar sus más firmes propósitos totalitaristas en el orden del concepto político.

Definitivamente ella no duda de la inminente agresión del imperialismo emergente en los albores del siglo XX. Empero, ella, lo observa de forma brillante; como producto de la exclusión –por largo tiempo- de la clase social y económicamente dominante (burguesía), de la injerencia en los asuntos políticos (con origen en la revolución francesa). E igualmente por la falta de interés de las “Naciones-Estados” –principalmente las llamadas del tercer mundo- en los asuntos de orden público, por lo cual concibe al imperialismo como; la Emancipación de estos, los antes señalados como excluidos. Igualmente, se puede afirmar que: esta genio de la filosofía política concibe claramente la necesidad de vindicar a una clase superior, en el sentido de la productividad antes que de la manipulación de las ideologías y la radicalidad del dogma, en tal sentido se puede señalar una justa comparación con el pensamiento pitagórico, específicamente, la preferencia de una clase media. Como ejemplo observaremos lo que Pitágoras decía respecto al orden social:

“El hombre de estado debe aprender la ciencias de los números para saber colocar a los humanos (….) Es necesario mantener al pueblo en término medio, entre la riqueza y la indigencia. El pobre, es vil. El Rico, insolente”

Igualmente afirma que la clase burguesa antes que aspirar gobernar, su deseo verdadero es que el Estado le asegúrela protección del derecho a la propiedad, esa falsa modestia ha ocasionado su poca injerencia en la política, y remata que la clase media antes que súbditos de una monarquía o ciudadanos de una república, prefieren ser unos simples particulares. Lo que da como producto una sociedad de competidores. También nuestra filosofa, determina, el terrorismo de estado como la consecuencia más nefasta de los gobiernos pro totalitario, por lo que afirma lo siguiente:

“El desarrollo del terror como gran arma gubernamental le ha otorgado a la víctima propiciatoria un crédito mayor que el que antes tenía, porque esta como chivo expiatorio; ha creado una diferencia fundamental entre las dictaduras modernas y todas las tiranías del pasado. En las primeras el terror no era empleado como medio de exterminar y atemorizar a los oponentes, sino como instrumento para dominar masas de personas que son perfectamente obedientes. El terror, como hoy lo conocemos, ataca sin provocación previa, y sus víctimas son inocentes incluso desde el punto de vista del perseguidor”.

Este fue el caso en la Alemania nazi cuando se desencadenó el terror contra los judíos, es decir, contra personas con ciertas características comunes que eran independientes de su conducta específica. En la Rusia soviética la situación es más confusa, pero los hechos, desgraciadamente, resultan muy claros. Por un lado, el sistema bolchevique, a diferencia del nazi, jamás admitió teóricamente que pudiera practicar el terror contra personas inocentes, y aunque, a la vista de ciertas prácticas, esta posición pudiera parecer hipócrita, constituye toda una diferencia. La práctica rusa, por otro lado, se muestra aún más «avanzada» que la alemana en un aspecto: la arbitrariedad del terror ni siquiera es limitada por la diferenciación racial, pues ls categorías de clases han sido desechadas desde mucho tiempo atrás, cualquiera en Rusia puede convertirse repentinamente en víctima del terror político. ¿No ven algo similar ocurriendo por estos lares?

Ahora bien, afirma acerca del Estado y la propiedad privada que: “El Leviathan de Hobbes expuso la única política según la cual el Estado se halla basado no en algún género de ley constituyente —sea ley divina, ley natural o ley del contrato social— que determine los derechos y los perjuicios del interés del individuo con respecto a los asuntos públicos, sino en los mismos intereses individuales, de forma tal que «el interés privado es el mismo que el público»”. Texto extraído de los orígenes del Totalitarismo (Arendt, H.)

os ama

Joise

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