Geología, Peligros Naturales y GeoTecnología

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Un científico acusa en «Nature» a Japón de utilizar un método erróneo para prevenir terremotos

Un mes después de que un terrible terremoto de magnitud 9 y un posterior tsunami asolaran Japón, en lo que fue el mayor desastre de este tipo en la historia del país, la metodología utilizada por las autoridades del país para prevenir los seísmos ha sido puesta en cuestión. Robert J. Geller, investigador del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Tokio, ha acusado al gobierno nipón utilizar un método «defectuoso» para hacer previsiones de movimientos telúricos a lago plazo que, a su juicio, son completamente «inútiles» y suponen «una pérdida de tiempo». El científico ha pedido a los sismólogos japoneses que dejen de esperar al ya famoso terremoto de Tokai, un gran seísmo que se produciría cada cien o 150 años y que se espera en la costa sudeste de Japón. Geller, que expone sus críticas en la última edición de la revista Nature, considera incluso que si Japón hubiera utilizado un método distinto, hubiera podido predecir que el terremoto de Tohoku del 11 de marzo -en el que hasta la fecha han muerto más de 13.000 personas y otras 14.300 permanecen desaparecidas-, aunque, matiza, conocer el momento en que se produjo, el epicentro exacto y su magnitud hubiera sido imposible.

Geller asegura que los mapas nacionales de amenaza sísmica realizados por el gobierno japonés tienen una base científica «obsoleta». Cada año, las autoridades presentan un nuevo mapa con los puntos «calientes» de riesgo, pero, desde 1979, los terremotos que han causado diez o más muertos en la isla han ocurrido en lugares designados como de «bajo riesgo». El científico incluso aboga por la derogación de la ley de contramedidas contra los grandes terremotos, que responde a las iniciales LECA, porque supone, «implícitamente y sobre la base de escasas pruebas», que es posible prevenir un terremoto con unas horas o días de antelación. El investigador no está de acuerdo en absoluto y considera que el gobierno japonés debería admitirlo públicamente.
Fukushima podría haber sido preparada

A su juicio, si en vez de haber utilizado esta metodología «errónea» se hubiera tenido en cuenta como base para la estimación de riesgos la sismicidad global y el registro histórico de Tohoku -como el tsunami de 38 metros de 1896-, el terremoto en ese lugar podría haber sido fácilmente previsto, aunque, por supuesto, no podría señalarse ni la fecha en la que produciría ni su epicentro ni su magnitud. «Las contramedidas para hacer frente (al seísmo) podrían y deberían haberse incorporado plenamente en el diseño inicial de la central nuclear de Fukushima», afirma.

El científico recuerda que todo Japón se encuentra en riesgo de terremotos, y que «las futuras investigaciones en sismología deberían tener una base sólida en física, imparcialmente examinada, y ser guiadas por los mejores científicos de Japón y no por burócratas sin rostro».

El autor también se refiere al terremoto de Tokai, algo así como el «big one» que se espera en la costa sudeste de Japón y que produce 1,78 millones de resultados en lenguaje japonés en Google. Considera que esta «profecía» confunde a los ciudadanos, que temen que un movimiento de al menos magnitud 8 ocurra inexorablemente en el futuro. Para Geller, semejante término «debería ser eliminado».

Cortesia ABC, España

Sismologia

NASA: Terremoto en Japón desplazo la isla unos 2,4 metros

El terremoto en Japón, el mayor de su historia, con nueve grados de intensidad escala Richter parece haber desplazado la isla en unos 2,4 metros, según muestran imágenes de satélite tomadas por la NASA antes y después de la tragedia, datos sustentados en los cálculos del Servicio Geológico de EU (USGS)

“En este momento, sabemos que una estación de GPS se desplazó (2,4 metros) y hemos visto un mapa de la GSI (Autoridad en Información Geoespacial) en Japón que muestra el patrón de cambio en una gran superficie y concuerda con el cambio de la masa terrestre”, señaló el geofísico del USGS Kenneth Hudnut.

Las imágenes de satélite tomadas por la NASA indican que Honshu, la isla principal del archipiélago, se ha movido.

La agencia espacial estadounidense (NASA) publicó dos sorprendentes imágenes que ilustran el desplazamiento de la isla del Japón. Las fotografías fueron tomadas por Espectro radiómetro de Imágenes (MODIS, por su sigla en inglés) de su satélite Terra. Ambas imágenes muestran el litoral oriental de Japón y sobre todo la región de Sendai, el epicentro de la tragedia humana tras el terremoto, con la diferencia de que una fue tomada el 26 de febrero y la segunda el sábado 12 de marzo 2011.

El eje terrestre se habría desplazado
Richard Gross, científico del Jet Propuksion Laboratory, de la NASA, comprobó que, tras el terremoto en Japón, el eje de la Tierra se ha desplazado cerca de 15 centímetros, el doble que durante el terremoto de Chile de 2010.

“Según mis cálculos la duración del día se ha acortado en 1,8 millonésimas de segundo”, indicó tras precisar que es un tiempo al que hay que añadir las 1,2 millonésimas de segundos que perdimos tras el terremoto chileno.

Los datos iniciales sugerían, el viernes, que el terremoto desplazó 2,4 metros la isla de Honsu, la principal del archipiélago, y que movió el eje de la Tierra unos diez centímetros. Pero análisis posteriores y más detallados hicieron crecer esa cifra hasta los 17 centímetros lo que tiene una consecuencia directa sobre la duración de los días.

Al principio se dijo que como consecuencia del seísmo los días se habían acortado en 1,6 millonésimas de segundo. Ahora los expertos creen que se han acortado en 1,8 millonésimas de segundo y advierten que posteriores estudios podrían volver a modificar estas cantidades.

Un día terrestre dura cerca de 24 horas, o lo que es lo mismo, unos 86 mil 400 segundos. A lo largo del año, esa duración varía cerca de un milisegundo (o mil millonésimas de segundo), debido a las variaciones estacionales en la distribución de la masa del planeta.

Además, la Tierra realiza, de forma natural, sus propias redistribuciones de masa, la mayor parte de las cuales tiene lugar como consecuencia de las interacciones de las placas tectónicas.
Cortesia Geobase 80

Sismologia

Tsunami arrasó Tenerife hace 150.000 años

Hace 150.00 años, un tsunami con olas de 50 metros de altura arrasó la isla de Tenerife. Esta es la conclusión a la que ha llegado un grupo de investigadores tras descubrir distintos restos arrastrados por las olas en el extremo noroccidental de la isla canaria. Se trata de fósiles como conchas de bivalvos, corales, erizos y restos de peces cuyo origen era incierto hasta la fecha, pero que los investigadores asocian con este terrible fenómeno. Según todos los indicios, el tsunami provocó también destrucción de lo que se conoce como edificio volcánico de Las Cañadas, anterior al actual Teide.

El descubrimiento, que ha hecho público el Ministerio de Ciencia e Innovación, se ha realizado en el marco de un proyecto de investigación en el que participan científicos del Instituto Geológico y Minero de España y de distintas universidades españolas y de Lisboa. El hallazgo supone un hecho excepcional, ya que es muy difícil encontrar en Canarias depósitos de tsunami debido a las costas acantiladas y la ausencia de plataformas costeras sobre las que se pudieran depositar los materiales arrastrados por las olas. Estos restos, entre los que se encuentran conchas, corales, erizos de mar y restos de peces, se depositaron sobre la plataforma de lavas de Teno, en el extremo noroccidental de Tenerife, donde se han conservado hasta la actualidad gracias a su litificación y recubrimiento por una potente capa de suelos.

Origen desconocido
Los depósitos de Teno se habían descrito y catalogado hace décadas como yacimientos paleontológicos, pero su origen era completamente desconocido. Son sedimentos detríticos con cantos y fragmentos angulosos de todo tipo, conchas y moluscos. Ocupan varios kilómetros cuadrados e extensión, llegando los afloramientos hasta casi un kilómetro tierra adentro, y tienen un espesor de hasta un metro y medio. En base a su situación actual y a los datos que se conocen sobre los cambios en la altura del nivel del mar puede estimarse que las olas alcanzaron al menos una altura de 50 metros.

Las características y composición de los depósitos indican su relación con erupciones explosivas ocurridas hace entre 150.000 y 180.000 años, y que provocaron el desmantelamiento del edificio volcánico existente y la creación de la caldera de Las Cañadas. Los análisis y dataciones de los materiales depositados por los tsunamis permitirán verificar su origen y antigüedad, y su relación con episodios concretos ocurridos en la isla.

Cortesia ABC, España

Sismologia

El primer tsunami registrado en la costa Atlántica ocurrió entre el 218 y el 210 a.C.

Los sedimentos del parque de Doñana han servido de evidencia para que investigadores de la Universidad de Huelva hayan conseguido datar el primer tsunami que golpeó la costa atlántica andaluza, ocurrido entre los años 218 y 210 antes de Cristo, un hallazgo que permitirá conocer mejor estos desastres naturales.

También será posible comprender la historia de las civilizaciones, ya que se podrá descifrar si, por ejemplo, los romanos ocuparon la zona después de que la abandonaran otros pueblos a causa de estas catástrofes.

“Ahora podemos tratar de descifrar si los romanos ocuparon el suroeste peninsular a partir de su triunfo exclusivo en las guerras púnicas o por el debilitamiento de la civilización asentada y desaparecida a causa de fenómenos catastróficos como el de este tsunami”, aventura el investigador principal del proyecto, Joaquín Rodríguez Vidal.

Doñana es uno de los lugares donde se observaron evidencias morfológicas y sedimentarias no acordes con la evolución normal de una costa y que ha sido objeto de la investigación de tres tesis doctorales.

El método de trabajo se ha centrado primero en la reconstrucción del paisaje costero onubense a partir de fotografías aéreas suministradas por el Instituto Andaluz de Cartografía y otras fotografías realizadas por los satélites de observación de la tierra Landsat y Spot. Con estos datos “vimos cómo se posicionan las barreras de la costa, sus avances y retrocesos”, explica el investigador.

El siguiente paso fue contrastar los datos obtenidos a pie de campo. Para ello, los científicos extrajeron sedimentos (arenas y conchas, principalmente) de las diferentes barreras litorales de Doñana (marismas y lagunas) y estudiaron la composición de las arenas, las turbas (restos de vegetación rica en carbono) y las conchas, todos ellos residuos llegados a la costa onubense a raíz del tsunami provocado por el terremoto de Lisboa de 1755.

Con toda esta información los científicos advirtieron en los sedimentos onubenses “características similares a las de los tsunamis”, aclara Joaquín Rodríguez, tras su comparación con los sedimentos estudiados hoy a raíz de otros tsunamis como el de Indonesia en 2004.

Estos geólogos se han apoyado también en los estudios realizados en torno al terremoto de Lisboa el 1 de noviembre de 1755, un desastre que señaló el nacimiento de la sismología moderna por ser uno de los primeros en estudiarse y que provocó más de mil muertos solo en algunos pueblos de la provincia de Huelva como Ayamonte, cambiando para siempre el contorno costero.

Repetición en el futuro
El investigador explica que el proyecto continuará estudiando el fenómeno para tratar de determinar la capacidad de repetición futura de los tsunamis en la costa Atlántica del Golfo de Cádiz, “pues esta es una de las zonas más propicias a sufrir terremotos submarinos y que podría tener efectos en la costa onubense, portuguesa y marroquí”.

Por ello, una de las líneas de trabajo principal del equipo de expertos es averiguar nuevos datos acerca de estos desastres naturales a partir del análisis de la recurrencia pasada, “con la dificultad de que hasta ahora sólo teníamos la evidencia histórica del tsunami de Portugal de 1755″, añade Rodríguez Vidal.

Este grupo de investigación está centrado en estudiar procesos de dinámica externa de la Tierra en conflicto con el ser humano desde la perspectiva reciente y su relación con la ocupación humana del territorio, es decir, la acción de tormentas, tsunamis y cualquier otro tipo de desastre natural.

Cortesia elmundo.es

Sismologia

Sismos en el Salvador

No se registraron víctimas o daños materiales.

El Servicio de Estudios Territoriales (SNET) de El Salvador reportó este miércoles la ocurrencia de cuatro temblores de tierra en las últimas horas, sin que se registraran víctimas o daños materiales.

Dos de los sismos ocurrieron en la madrugada con intensidades de 3,5 y 3,6 grados en la Escala de Richter, ambos frente a las costas del país en el océano Pacífico, en las zonas occidental y oriental.

El más fuerte de los movimientos telúricos fue reportado hace 24 horas, también en el Océano, en la región occidental de la nación.

Expertos consultados por la prensa explicaron que la actividad sísmica contribuye a la liberación de energía y reduce las posibilidades de un temblor de mayor magnitud.

Hace una década, dos devastadores terremotos, el 13 de enero y el 13 de febrero de 2001, causaron centenares de muertos y casi nueve mil heridos, además de cuantiosos daños materiales.

Sismologia

Terremoto arrasa en Nueva Zelanda

Una de las ciudades más grandes de Nueva Zelanda quedó en ruinas el martes, arrasada por un poderoso terremoto que derribó edificios altos e iglesias y mató a por lo menos 65 personas.

El temblor rompió un enorme trozo de hielo de un glaciar 200 kilómetros (120 millas) al este de Christchurch, donde se produjeron los mayores daños.

Había más de 100 personas, entre ellos una decena de estudiantes japoneses, atrapados bajo los escombros al caer la noche del martes, en medio de llovizna. Rescatistas con perros recorrían la ciudad en busca de sobrevivientes, algunos de los cuales pudieron enviar mensajes de texto o hacer llamadas telefónicas desde abajo de los escombros.

Fue el segundo terremoto en cinco meses que afectó Christchurch, una ciudad de 350 000 habitantes, aunque el terremoto de 6,3 del martes causó mayor destrucción que el sismo de septiembre que fue más fuerte.

Estamos ante un escenario de absoluta devastación, dijo el primer ministro John Key al arribar a la ciudad horas después del terremoto. dijo que la cifra de muertes era de 65 y podría aumentar. Es probable que seamos testigos del día más sombrío de Nueva Zelanda, destacó.

La torre de la conocida catedral de la ciudad cayó a una plaza céntrica, edificios de muchos pisos se derrumbaron y dejaron las calles llenas de ladrillos y trozos de concreto.

Se abrieron grietas en calles y aceras, por las que deambulaban miles de personas aturdidas, ensangrentadas y llorando a gritos, en medio de los bocinazos y las sirenas. Los servicios de ambulancias se vieron superados inmediatamente y se vio a personas gravemente heridas, transportadas en autos particulares o en camillas improvisadas con alfombras.

Nathanael Boehm, un diseñador de redes de Internet, dijo que esperaba un tranvía cuando se produjo el temblor poco antes de las 13 y los aleros de edificios circundantes empezaron a caer a las calles.

Fue terrorífico. Gente cubierta de escombros, bajo toneladas de concreto, dijo Boehm.

El alcalde de Christchurch, Bob Parker, declaró estado de emergencia y ordenó que los residentes evacuaran el centro de la ciudad. Se enviaron soldados para ayudar a la gente a movilizarse y para formar cordones de seguridad en las áreas afectadas, informó el viceprimer ministro, Bill English.

Este será un día muy negro para esta ciudad, agregó Parker.

Radio Nueva Zelanda informó por su parte que el personal que labora en su sala de redacción en Christchurch tuvo que aferrarse a sus escritorios durante el sismo mientras caían cajones de archivadores.

El aeropuerto interrumpió sus actividades y el hospital de la ciudad fue evacuado. Los cables de la electricidad y teléfono habían caído en algunas partes y las tuberías del servicio de agua potable se reventaron, inundando algunas calles. Vehículos estacionados al costado de las aceras quedaron enterrados bajo los escombros.

Algunas personas quedaron atrapadas en edificios de oficinas y los bomberos subieron con escaleras para evacuar a las personas atrapadas en los techos de esos edificios para llevarlos a lugares seguros.

Los detalles son muy preliminares. El gran temor, ciertamente es que este sismo ocurrió en un momento en el que la gente se dirigía a sus trabajos, en una zona muy poblada, con gente en sus empleos, con los niños en las escuelas. Por desgracia, no puedo descartar que hayan ocurrido fallecimientos, dijo el primer ministro al Parlamento.

Sin embargo, destacó que estamos conscientes de los graves daños que sufrieron los edificios que tenían personas en su interior en ese momento del sismo, agregó Key.

El primer ministro indico que se había pedido a las personas que salieran de la ciudad por su propia seguridad.

La Policía de Nueva Zelanda dijo a través de un comunicado que había varios informes de varias muertes en la ciudad, incluido un informe en el que se destaca que dos autobuses fueron aplastados por edificios que se derrumbaron.

El comunicado policial agregó que hubo también informaciones de incendios.

Cortesia Internet

Sismologia

Cientificos alertan otro terremoto en Chile

Según un estudio publicado este fin de semana en Nature Geoscience, la región central de Chile, la misma que el pasado mes de febrero sufrió un terremoto de magnitud 8,8, podría volver a experimentar en breve otro seismo de similares características e intensidad. El temblor del año pasado costó la vida a 520 personas y causó daños materiales por valor de 30.000 millones de dólares.
Se trata, una vez más, de la misma falla que desde 1835 ha provocado seis terremotos en la misma región, entre ellos uno de magnitud 9,5 en el año 1960. Y los sismólogos están convencidos de que la falla está volviendo a acumular una gran cantidad de energía. De hecho, los científicos se han dado cuenta de que la presión a lo largo de la falla no sólo no ha decrecido después del terremoto del año pasado, sino que probablemente se ha incrementado, especialmente al este y al norte de la ciudad de Concepción.
“Podemos concluir -puede leerse en el estudio- que el aumento de estrés en la zona se puede traducir en un incremento de probabilidades de otro gran terremoto allí en un futuro próximo”.
Separada 19 metros
En concreto, los sismólogos se dieron cuenta de que la falla se había deslizado unos 19 metros a lo largo de un segmento que se encuentra al norte del epicentro del terremoto del pasado año, muy cerca de la ciudad de Constitución, que en 1928 también fue sacudida por un temblor de magnitud 8.
Stefano Lorito, del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia y autor principal de la investigación, cree que si el terremoto finalmente sucede, tendrá una intensidad entre siete y ocho grados. “Se trata de una zona muy próxima al epicentro del evento del año pasado”, asegura el investigador.
El estudio no puede predecir el momento preciso en que el terremoto se desencadenará, algo que, por desgracia, no ha conseguido aún la moderna sismología. Pero sí es capaz de alertar sobre las condiciones de la falla. Y esas condiciones son propicias para que se produzca un nuevo seísmo en la zona.
El primer terremoto del que tenemos noticia en la región fue observado en 1835 por el mismísimo Charles Darwin, que en aquél momento visitaba el área. El padre de la teoría de la Evolución describió el hecho en “El viaje del Beagle” y ya sugirió, cerca de 80 años antes de formularse la teoría de la deriva continental, que las montañas se creaban como consecuencia de una sucesión de pequeños eventos, y no de un único y gran evento explosivo.

Cortesia ABC, España

Sismologia

Sismo de 5.1 grados afecta a Costa Rica

Un sismo de 5.1 grados en la escala de Richter, con epicentro en el oriente costarricense, ocurrió la mañana de este miércoles, informó el Instituto Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori).

El fenómeno telúrico, percibido principalmente en el centro de la oriental provincia de Limón que abarca a la costa caribeña de este país-, al parecer no provocó daños ni dejó víctimas, según información proporcionada por la Comisión Nacional de Emergencias (CNE).

El temblor ocurrió a las 11:13 horas locales, con epicentro a ocho kilómetros al sur de la portuaria ciudad de Limón la capital provincial- y a 13 kilómetros de profundidad, indicó el Ovsicori, entidad de la estatal Universidad Nacional.

En materia de potenciales consecuencias no tenemos reportes de víctimas ni daños materiales, dijo una fuente de la CNE a manera de informe preliminar.

Por su parte, una fuente de la Cruz Roja Costarricense informó que de inicio sólo se reportan caídas de objetos, pero ninguna víctima.

Cortesía Internet

Sismologia

El terremoto de 1972 ha sido olvidado

He vivido tanto. He sufrido tanto. He gozado tanto. He hecho tanto de tanto. He amado tanto. Aquí estoy mientras tanto.

 A 38 años del sismo.

 Managua no ha muerto. Managua vive en mí. En usted. En todos. Managua con sus defectos estructurales sigue viva en el corazón de todos.  Viva en la mente de los que le conocieron antes de 1931 y que se han ido amando a su Capital, viva en la que le conocimos antes de 1972 y que aun conservamos en nuestras mentes sus calles, avenidas, referencias populares, sus personajes, en fin, no podemos olvidar a lo inolvidable. 

Managua era y seguirá siendo una ciudad muy bella. Muy hermosa. Muy galana. Hablamos algunas veces mal de Managua, que es fea, que no se sabe donde inicia menos donde termina pero al final la amamos. Somos fieles amantes. Amantes de la novia del Xolotlan.

Señales históricas:

“Managua se perderá. Un día de estos Managua se va a perder. Ya ocurrió en el pasado” decía la Mama Rosa –Bisabuela- desde su silla abuelita allá en el Jinotepe querido. Los chavalos jamás pusimos oídos a los “cuentos” “leyendas” sobre el terremoto ocurrido un tenebroso 31 de marzo de 1931,  un Viernes Santo, a las diez con veinte y tres minutos de la mañana cuando Managua fue destruida. Jamás le creímos todo el “cuento”.

Los adultos de los años sesenta y setenta del siglo pasado hablaban del terremoto de 1931 como algo infernal. Que Managua significa Mana-agua, un sitio que mana-agua y que por tanto se perderá, que por su posición  a orilla del lago la tendencia es que Managua sea inundada, todos los comentarios desembocaban en que la capital nicaragüense estaba destinada a desaparecer. Las historias algunas veces aburrían y nos distraían de nuestros juegos infantiles.

Sin embargo, el comentario era coincidente entre personas adultas de la capital y gente mayor del interior del país. Managua podría perderse. Estamos en el ciclo, Managua podría desaparecer. Así paso el tiempo sin que los jóvenes del sesenta e inicios del setenta le otorgáramos siquiera el mínimo sesgo de interés a las pláticas de los y las abuelas. Lo cierto es que tanto y tanto abordar el tema y escucharlo, pues, sin duda que mucho sobre la trágica vida de la Managua querida quedó en nuestras mentes.

Managua, antes del sismo de 1931, ya había enfrentado sismos como los sucedidos en 1844 Y 1885 con resultados catastróficos. Nuestra Capital ignoraba lo que le deparaba el destino en lo relacionado a terremotos de gran magnitud.

Hace casi ochenta años Managua fue destruida por un terremoto de 5.8 de intensidad en la escala Richter. 31 de Marzo de 1931, viernes Santo, diez con veinte y tres minutos de la mañana. Mil quinientos muertos y más de dos mil heridos. La Capital sucumbió por el fuerte temblor y sus respectivas replicas, luego el incendio se encargó de hacer lo suyo en materia destructiva. El sismo destruyó el Palacio de Comunicaciones, los Mercados Central y San Miguel, el Teatro Variedades, la Casa del Águila,  templos de Candelaria, San Antonio, San Pedro, la Penitenciaría Nacional. Los edificios que quedaron en pie fueron arruinados por el terremoto. Muchos cadáveres fueron a las fosas comunes. La mayoría de estas víctimas no fueron identificadas. En la Penitenciaria murieron muchos marinos norteamericanos veinte y cuatro soldados y casi todos los reos. En los mercados se identificaron 65 cadáveres de mujeres y 17 varones los que fueron recogidos por sus deudos.

Diversas construcciones que quedaron en pie fueron reparadas pero sus entrañas habían sido dañadas considerablemente  debido a esto, 41 años, 8 meses y 23 días después  sucumbieron ante otro horroroso terremoto. Aquí vamos…

NUESTRA VIVENCIA DEL TERREMOTO DE 1972:

Discurría diciembre de 1972 con su frio incomparable. Con su gritería, gofios, gorras, matracas, cohetes, bombas y carga cerradas. Misas del Niño Dios, café caliente y atol por las madrugadas, luces  dicembrinas que alumbraban a la bella Capital. Las golondrinas-por millares- de la Roosevelt revoloteaban de alegría frente al Jardín Central, un salón  cervecero incomparable. Este ultimo vive en la conciencia de los que le visitamos, jamás volveríamos  a tomarnos un stain de cerveza acompañado de cebichito en el jardín Central, entre la intersección de la calle quince de setiembre y la avenida Roosevelt de nuestra Managua.

El Cine Salazar exhibiendo las películas del momento, la época de Gary Cooper, John Wayne, se disipaba la euforia del Llanero Solitario con su caballo “Plata” y su eterno compañero “Toro”, Roy Roger, sin faltar, por supuesto, la figura inmortal de Johnny Wesmuller el verdadero Tarzán. El cine mejicano hacia de las suyas con Arturo de Córdoba, Roberto Cañedo, Enrique Guzmán, Silvia Pinal, César Costa, los Teen Top, quien no bailó al ritmo de Popotito por esa época, quien no amó a los Beatles, Triny López –con su Martillo-, Shubby Sheker –con su Twist- Barrabas Power,-grupo español- Music Máster, Los Panzer, Carlos Santana con Chepito Áreas en los timbales entre otros. Inolvidable.

Un comercio atiborrado de clientela preparándose para la noche buena. Artistas nacionales y extranjeros exhibiendo su arte. Managua resplandeciente. Bella. Las luces de navidad y música de diciembre invitaban al jolgorio, al baile, a la alegría. Comenzaban largas vacaciones ese viernes veinte y dos de diciembre de 1972 para retornar al trabajo el siete de enero del año entrante.

Los jóvenes de esa época habíamos salido de la universidad ese mismo viernes, finalizaba  ese veintidós de diciembre el semestre. El Estado había otorgado vacaciones, el sector privado otro tanto. Las fiestas de Navidad en la Managua sonriente e iluminada en toda su plenitud.

Lleno total en cantinas como el Chilamate, Guayacán, la Costillita o el Luky Seven, correcto, el que estaba costado noreste  del Mercado Bóer. Las platicas  recurrentes sobre nuestro deporte rey. Nicaragua AMIGA 72  había logrado una odisea poco común: había derrotado a la novena cubana aquel diciembre inolvidable  del siglo pasado. Un poco al sur en el Versalles Marcos Antonio Muñiz nos hacia bailar con su “Escándalo” y en el Rincón Español frente a la vieja Casa del Obrero Luisito Rey-Papá de Luis Miguel- nos estremecía con su tema “Soy como quiero ser”.

NUESTROS BARRIOS.

Campo Bruce con la “Caimana” lanzando sus mejores cohetes y bombas, la cantina El Cuervo, donde los bolos eran tus mejores aliados en las noches de bohemia.  Campo Bruce donde un gringo cayó en un avión sobre ese hermoso campo al sur este de nuestra capital y de allí el Bruce, Campo Bruce. El Barrio Largaespada por Tiscapa creciendo, embelleciéndose con buenas familias que venían del lado del Barrio Santo Domingo y San Sebastián. Justo Pérez Mora con su familia adornaban, al igual que don Carlos Sevilla al naciente barrio Largaespada.
Santo Domingo, San Sebastián con los Yokotas y sus motos ronroneando, con su gente preciosa, en donde la solidaridad se burlaba de la política para convivir en paz, en armonía, compartiendo el pan nuestro de cada día. Algo así  era como se vivía en el barrio San Sebastián allá por los Dormitorios Públicos, muy entrelazado con la Hormiga de Oro, Las Brisas, Monseñor Lezcano con sus cebadas bien heladitas y sus fritangueras hermosas ofreciendo la rica carne asada como queriendo competir con la carne asada del gran Hotel. Jamás. Carne asada como la del gran Hotel o mejor dicho la carne asada frente al gran Hotel, casi cerca del hermoso edificio de la inmobiliaria. ¿Cuántas veces estuvo de pie comiendo usted su carne asada allí, precisamente, en la Carne Asada? Observando la avenida Roosevelt, mirando hacia el lago y con el rabillo del ojo observando al Gran Hotel en donde Cantinflas, Agustín Lara, Dámaso Pérez Prado, Pedro Infante y otros grandes  de la canción popular consumieron Santa Cecilia a orilla de la piscina en ambiente tropical.

San Antonio, el Eskimo, el Lacmiel, Cafetería la India en donde los poetas, cuentistas, pintores y bohemios literatos discutían, discutían y entre sorbos de cerveza fresca  componían los mejores versos sin faltar los cuentos cortos y largos que adornan gran parte de nuestra literatura nacional. Cafetería la India vive en nuestra mente, en nuestro diario vivir. Es eterna.

El Club de Clases al solo iniciar la Bolívar, más abajo, sobre la calle Colón el Almendarez junto a este la Galletería Cristal, un poquito arriba la Embotelladora Cristal propiedad de don Arón Guerrero Salomón, un poco hacia el lago el Doctor  Fernando Agüero Rocha. El Cementerio San Pedro con sus muertos y los vivos recordando las historias de sus inquilinos. El Bóer, el mercado Bóer, con la farmacia Pataky de Lazlo, los buses de Carazo, Granada y Rivas, las comiderias  ofreciendo a tres pesos la tamuga de comida rica, riquísima hecha por la propia esposa de Jorge Hernández, el famoso “Conejo Hernández” cátcher del Cinco Estrella y estrella del base Bal por esos días. Hacia el sur del  Bóer “Juan Culón” con su cantina y sus rielazos.

“Juan Culón” era todo un espectáculo mirarlo caminar. Señorial, con unas nalgas hermosas. Muy hermosas, siendo chiquitín se miraban más hermosas, cintura alta, serio, circunspecto, hacia honor a su apodo. JUAN CULON. Cebollón Papa de Alexis Arguello-q.e.p.d.-,  allá por Monseñor Lezcano era competencia de Juan Culón, Pedro “Tuco”, Pedrito García, era parte de la competencia. Quien brindara el mejor trago y el mejor trato. Había mercado para estas tres cantinas  populares.

“Peyeyeque” –personaje popular,- cuya picardía inspiró al Gato Aguilar-fundador de Ciudad Sandino- quien le compuso una canción llamada “la Manguella de “Peyeyeque” era parte del escenario de Managua. Don Melico,-Masayés- el Santa Claus nica, cuya barba frondosa, bien cuidada y arreglada, vestido de Santa hacia la vida feliz a niños y adultos en el corazón de Managua. La Quince de setiembre, Roosevelt, Momotombo, Candelaria entre otras calles y avenidas fueron la cuna de Mélico el Santa Claus de carne y hueso nicaragüense cuya imagen aun está fresca en la memoria de los que nunca olvidamos nuestra querida Capital.
La calle Momotombo, Candelaria, Adlon Club en donde su azulado ambiente quien  de la época no compartió los mejores momentos de juventud, la Financiera un poco arriba, al sur El Plaza, la Roosevelt con sus coyotes, las minifaldas en las escaleras eléctricas de Tienda Carlos Cardenal- novedosas- era todo un espectáculo.

Del Chilamate a la Costillita de allí para el Luky Seven, el 747 del Balmoral, de este último sitio observamos a la Managua deslumbrante, coqueta, bella, bellísima. Allí, el Hotel Balmoral nos sorprendió el temblor de las diez y treinta de la noche del viernes veinte y dos de diciembre de 1972. Bailamos  en el 747 de dicho Hotel, antes habíamos  pernoctado brevemente por casi todas las cantinas y bares más representativos de aquella Managua inolvidable. Todo era cerca, caminando visitabas una y otra cantina para saborear buen trago con buena boca. El temblor de las diez y media de la noche no lo sentimos. Alguien lo comento. Bajamos en el ascensor a la planta baja del Balmoral. Observe el cielo. Feo. Sentí  el frio de diciembre. La Avenida Bolívar resplandeciente, Managua más viva que nunca, estaba cerca donde vivía. A Lo feo del cielo no le hice caso, no le puse atención.
Alquilaba un modesto apartamento de trabajador estudiante frente a Pedro Tuco, en las cercanías del Mercado Bóer y apenas a escasos metros del viejo Hospital del Seguro Social en donde por primera vez mi primer hija Irilene vio la noche estrellada de un siete de noviembre de 1967. Me acosté, espere a varios compañeros de apartamento inútilmente, Raúl Tijerino Sandoval, un blufileño  blanco que jamás volví a mirar, un salvadoreño que era locutor de una radio capitalina, incluso nunca volví a ver. La Abuelita que nos alquilaba el apartamento, si mal no recuerdo, era la Madre de Auxiliadora Moncada, una bella mujer que animaba programas de televisión en el canal 6 de Somoza. Esta bella dama había sido en algún momento candidata a “Mis Nicaragua”. Un  palo de hembra.

Allá en la lejanía se escuchaba aquella bonita e infaltable canción de la Sonora Matancera en época de navidad: “otra navidad, otro año más de recordación, yo estaré muy triste para mí no habrá fiesta ni alegría…”

Acostado en un catrecito de esos que llaman sándwich, con algunos tragos consumidos, solo en un cuarto del segundo piso de una vetusta casona. Sentí hambre, baje al refrigerador de la Abuelita y no había siquiera un tomate estudiantil. Aborde  la Avenida del Ejército buscando comida. Nada. Todo cerrado. Decidí ir al Ron Ron Club, ubicado este ultimo frente a los Bomberos, muy cerca del Estadio Nacional Somoza, después Rigoberto López Pérez Hoy Denis Martínez,  donde servían un rico bistec entomatado por siete cincuenta córdobas.

Una cerveza en mano, arrimado al Bar, solo, cuando de repente José Muñoz,-Contador Público- ex compañero de labores en la Nabisco Cristal me tomó del hombro y procedió a presentarme a una hermosa mujer, muy joven como yo, me comprometió a bailar con la joven  una canción popular del momento “La Negra Celina”. Nunca supe como era el nombre de esta mujer simpática, se que enfrentó el terror igual que yo y cuando menos en el Ron Ron Club no murió. No sé si aun viva o este ya en la presencia del Señor.

EL TERROR ME TOMO POR SORPRESA BAILANDO “LA NEGRA CELINA”

Fue todo de repente. Ruidos por doquier acompañados de un horrible movimiento bajo los pies. Difícil mantener el equilibrio. Gritos de hombres, mujeres, niños gritos que gritaban por algo que no se conocía y que se comenzaba a experimentar. La energía eléctrica desapareció dando paso a las luces vehiculares, salimos  DEL RON RON CLUB y como una pesadilla mire caer en pedazos el edificio de los Bomberos, postes del tendido eléctrico cayeron a mis pies. Nadie sabía que estaba ocurriendo en  Managua.

El edificio de Pollos Rostizados diagonal al actual MTI casi me sepulta y desde el parquecito del viejo Plantel de Carreteras pude observar como el Estadio Nacional de forma rítmica sin salirse de su circunferencia me brindaba  un macabro espectáculo. ¿Qué está ocurriendo? Pregunte a una anciana que se cobijaba con el cielo de Managua esa madrugada, y ella, de rodillas, serena muy segura de sí misma me contesto.: ¡¡¡Se perdió Managua!!!    Este es un terremoto y vos muchacho no sabes que cosa es esto  señaló la humilde mujer. El reloj marcaba las doce de la madrugada con veintiocho minutos  del veinte y tres de diciembre de mil novecientos setenta y dos. Había comenzado una odisea en el mismo infierno. No concluí de bailar “La negra Celina”. Lo cierto es que jamás volví a tener la oportunidad de bailar esa canción, sobre todo con una bella mujer que mire en la penumbra de fiesta navideña una sola vez en mi vida.
Macabro recorrido:

Corrí y llegué al Rincón Español, un hoyo en la pared permitía salir nerviosamente a todas las personas que disfrutaban de una noche navideña en la propia calle Colón. La empresa Alka Seltzer celebraba  la navidad con sus empleados en ese local. Ayudamos a salir a varios amigos y amigas que  estaban  gozando de la música de Luisito Rey En vivo. Un taxi nos condujo sobre la Avenida del Ejército.  Muchas casas caídas comenzaban a  obstruir el tráfico.  Llantos, gritos desgarradores y aun no comprendía nada de lo que ocurría. Pellizque mi brazo izquierdo, sentí, no era pesadilla.  Otro temblor y  las viviendas pequeñas, medianas y grandes caían frente a nuestros ojos como naipes, tolvaneras rojizas alumbradas por faroles de vehículos que  con rumbo fijo y otros sin el comenzaban a deambular por la Managua atacada por un terrible terremoto. Llegue con muchas dificultades al barrio Largaespada, de la vieja Mansión Somoza seis cuadras al sur. Allí nos recibió un tercer temblor que concluyo la obra infernal.
El edificio la Protectora frente a la otrora Embajada Americana resistió el embate telúrico pero los daños fueron irreversibles al final el polvo se convirtió en polvo. El barrio Largaespada, al igual que la mayoría que conformaban la Managua sucumbieron ante un feroz terremoto no comparado con los ocurridos en 1844, 1885 y 1931. Esto, el terremoto del veintitrés de diciembre de mil novecientos setenta y dos era otra cosa. Era algo horrible. No se supo en que instante la fiesta navideña se convirtió en dolor. No podemos decir que brotaron lágrimas en esos momentos. Muchas veces –el terremoto lo puso al descubierto- era tan grande el dolor que las mismas lagrimas sufren tanto que no quieren siquiera dar la cara.
La Miscelánea “Angelita” en el corazón del barrio Largaespada, destrozada, en sus escombros estaba el hijo de la propietaria Angelita Reyes de Lai, lloraba esta gran mujer ante los escombros de su vivienda, igual cosa hacia Ramón Lai su marido. Chonin, el hijo de estos estaba enterrado en los escombros.  Sin medir consecuencias, propia acción de joven, penetre entre piedras, bloques, polvo y logré llegar donde estaba semienterrado el niño. Hale bruscamente de su brazo y logré rescatarle, aun vivía, aun vive en Brasil convertido en Ingeniero. De prisa llevamos al niño al Hospital Bautista ubicado a escasas cuatro cuadras. ¡Decepción! El Bautista en el suelo, ya muchos heridos y muertos estaban en sus costados esperando una inútil atención.
Un pavoroso incendio en el corazón de la Capital surgió posterior inmediato al terremoto. Mercado Central, San Miguel, los dos más grandes y populosos de Managua fueron calcinados por las llamas. Farmacia Ramos, Sabas Acosta eran parte de la antorcha que ponía punto final a la existencia de Managua. Las llamas avanzaron y a su paso destruían todo. Imposible ayudar  a las miles d personas que habían quedado atrapadas en ascensores, oficinas, edificios comerciales y casas particulares. Feo decirlo pero los que vivimos el terremoto de 1972 estuvimos en el mismísimo infierno.
Esa madrugada friolenta, cargada de pesadilla real, me recordó el momento agradable que horas antes había gozado en el barrio San Sebastián en casa de nuestro compañero de estudio  Julio Chacón. Logre llegar en  Jeep Scout prestado por Justo Pérez Mora, ya fallecido, al famoso barrio. Julio Chacón de rodillas, frente a los escombros de su vivienda, toda su familia había quedado sepultada, una familia entera, no podía aceptarse esa triste realidad, apenas minutos antes nos tomamos un par de tragos en la acera de esa casa atendido por su propia Madre. “Todos están allí” me señaló Julio Chacón. Procedimos a quitar  destrozos y a evacuar muertos. Se profundizaba en ese instante la tarea  sin par de rescatar heridos, ilesos y muertos. Julio no se detenía y continuaba tarareando ante estas horribles escenas la   Canción de la alegría de Beethoven. No habían lagrimas, estas vendrían después, siguen surgiendo hoy al recordar a los más de diez mil muertos que dejó a su paso el sismo Sin bomberos, sin policía, sin cruz roja, sin nada. Solo aferrados a la voluntad de Dios.
Ataúdes hicieron falta. Tipitapa fue solidario, nos obsequió ocho Cajas mortuorias que  sirvieron para dar cristiana sepultura a un número igual de muertos. La mayoría de victimas  compartieron tumba.  Palas mecánicas cavaron fosas de ocho por veinte por tres metros. Camiones de volquete depositaron centenares y centenares de cadáveres en las tumbas comunes. Muchos amigos, familiares de estos quedaron enterrados para siempre. En el cementerio Oriental, ante estas escenas nadie lloró a sus muertos, tal como dijéramos anteriormente las lagrimas vendrían después y es por eso que muchos de los que vivimos ese terrible experiencia lloramos, incluso, ante la ternura infinita de un pajarito.
Casa Vargas y el edificio del Diario Novedades tampoco estuvieron al margen del desastre, Nunca más Managua que nos recibió y acogió en su seno con  ese amor que no se compra ni se vende. Nunca más Managua con sus barrios sanos, cafeterías y poetas, cuentistas, ensayistas, pintores y declamadores ávidos de cultura progreso y amor. Nunca más volvería a ser Managua como la Managua que vivió hasta las doce y veintiocho minutos de la madrugada del veintitrés de diciembre de mil novecientos setenta y dos.
El saqueo también dio la cara para concluir la obra infernal. Muchos  indiferentes al dolor ajeno  llegaron de los departamentos  a saquear, a robar, a hacer más daño a los damnificados. La guardia de Somoza  también saqueaba y arrebataba bienes a aquellos que se querían aprovechar. No había duda, había comenzado  otra triste acción contra Managua. El saqueo.
Managua sin luz, sin agua, sin alimentos y sin casas. Tratábamos de cuidar los pocos enseres en regular estado que habían quedado a familias amigas. Hicimos un alto en la pesadilla ante la noche del veinticuatro de diciembre en plena media calle del barrio Largaespada. “Feliz Navidad” dijera don Carlos Sevilla, conocido como Chale Sevilla, ya fallecido, a decenas de personas sentadas y acostadas en plena calle alumbrada por la luna decembrina,  Managua seguía temblando. Un trago de whisky evacuado quién sabe por quien y donde supo a nada. Surgieron abrazos, feliz navidad, simple como por llenar un vacío, cumplir con un requisito establecido. Todos sin regalos, sin gallina, pavo y pollos, sin tragos, sin uvas peras y manzanas. Sin nada. Con mucho dolor y sin poder llorar.
La ayuda internacional no se hizo esperar., países amigos  enviaron aviones cargados de medicinas, ropa y alimentos. Anastasio Somoza Debayle  nombró Coordinador de la ayuda internacional a su propio hijo del mismo nombre apodado el “Chigüín”,  malas costumbres que aun prevalen desde el poder político, la mayor parte de la ayuda llegada del exterior quedó en poder de los Controladores de turno en el Aeropuerto Las Mercedes hoy Augusto César Sandino. El capital de los otrora dueños de Nicaragua se incrementó con la desgracia de los capitalinos y allí recomenzó el fin de la dinastía Somocista. Ya había iniciado el 21 de setiembre de 1956 en León. Todo acaba. Todo tiene su tiempo.
Cómo no recordar en este triste pasaje la figura morena del inmortal Roberto Clemente, el big leguer, que nos había visitado durante el XX Campeonato Mundial de Base Ball Aficionado, “Nicaragua Amiga 72”. Roberto cargó de víveres  y medicinas su avión y salió de Puerto Rico rumbo a Managua con mucha ayuda. Lo hizo de noche. Roberto Clemente se perdió para siempre el 31 de diciembre de 1972 pero su gesto e imagen quedaron estampados en el corazón de todos los nicaragüenses en  particular de los que sufrimos la embestida del terremoto.
Somoza Debayle no perdió un segundo para hacer negocio a costa del sufrimiento de todos los que habitábamos la Capital. “Abandonen Managua, abandonen Managua…” decía un sujeto con megáfono en mano desde  un helicóptero que volaba  sobre los escombros de la Capital. Advertían que la epidemia podía iniciar de un momento a otro. El hedor de muertos –humanos- ya era una molestia para los que nos resistíamos a abandonar nuestra querida Capital. Al final el éxodo. Miles de familias ordenadamente dejaron atrás a Managua físicamente, la Managua intacta iba en sus corazones.  Para principios de febrero  de 1973 ese éxodo  fue retornando a Managua, poco a poco. Muchas familias quedaron para siempre viviendo en el interior del país, otras tantas se fueron de Nicaragua para nunca más volver.

Managua jamás volvió a ser lo que era. El terremoto de 1972 todo lo destruyó, sin embargo, como el Ave Fénix la Capital con el apoyo de sus hijos ha venido surgiendo de las cenizas. Aunque para ello se ha tenido que hacer un recuento del daño que nos ocasionó el sismo que hoy a treinta y ocho años de distancia le recordamos con nuestras viejas referencias. Referencias destruidas físicamente pero que están intactas en nuestras memorias.
Papum, los Balcanes, el Infierno, el Abanico, el Plaza, el Adlon Club, el Club Managua, el Cuarto Bate, la Conga Roja, el Eskimo, el Salazar, el Lacmiel la Financiera Tienda de Carlos Cardenal, Panadería  Cagnoni, la Sopa de Arriba, en medio y abajo, la Noche Criolla con sus patitas de chancho, Chico Toval, los Coyotes de la Roosevelt, Tropigas, el Versalles, el Mouling Rouge, el Almendarez, la Galletería Cristal, el Club de Clases, los Dormitorios Públicos,  las Honorables putitas lindas de La Hortensia, Cafetería La India, el Foker, la Colonia Montoya, el Café Vargas, la Carne Asada del Gran Hotel , el Jardín Central, los Juzgados del Trébol, el Bóer, el Luky Seven, la Palmera, el Charco de los Patos, el  Mercado Central y San Miguel, el Buen Tono , la Estela Alfaro con sus galanas muchachas, la Cumbancha, el Gato Abraham el Mamón las Dos y media, el Nilito Blanco que aún este último se resiste a morir.
Jamás resucitó Cafetería la India  en cuya sala principal los poetas, ensayistas periodistas de la época se daban cita para resolver el problema de Nicaragua. Tampoco Casa Vargas con su inolvidable y humeante café nos volvió a albergar. Las minifaldas, los escotes y los coyotes de la Roosevelt se fueron con el terremoto, también Cebollón, Pedro Tuco y Juan Culón y hasta Peyeyeque se confundieron en la argamasa del brutal sismo que paralizó el corazón de nuestra Capital.
Managua fue destruida por el terremoto de 1972 en treinta segundo, igual que Hiroshima, sueños, aspiraciones, toda una frustración, impotencia, pero lo fundamental. Nadie se rindió. Todo producto de un sismo 6.4 es la escala Richter. 320 mil afectados, sin viviendas, sin dirección. 10 mil muertos. Muchos perdieron a sus familias. Cuarenta y nueve minutos después del primer sismo el otro, luego otro y Managua cayó a mis pies hecha pedazos. Sin previo aviso, muy propio de la naturaleza. Muy intimo del Creador.
Los temblores no dejaron a la Capital en paz, sismos de menor intensidad mantuvieron su ritmo después de la catástrofe. Centenares de movimientos telúricos se suscitaron después del veintitrés de diciembre, aun para marzo de 1973 Managua sufría los embates de la falla sismológica de Tiscapa que se había activado a las 12:28 de la madrugada del 22 de diciembre de 1972, teniendo como epicentro las orillas del lago de Managua.  De la alegría a la tristeza. Del canto a  la agonía. De la risa al llanto sin lágrimas. De la indiferencia a la solidaridad, de la estabilidad a lo incierto, de la hermandad navideña al siempre amor de los managuas. Fueron variables que el terremoto de 1972 nos impuso..Ah… cómo olvidar La Costillita –cantina popular- en donde conocí el sabor de la cerveza y a consumir Gato en vez de Conejo

Como olvidar Papum-cerca del Cine Méjico- frente al Batimercado propiedad de don Enrique Lang papá de Emett y de Evelyn, jamás podre olvidar los Dormitorios Públicos, los Yokotas en San Sebastián a Justo Pérez Mora este último con su risa jovial, cantarina recordándonos al pájaro guis de la Paz Centro. Difícil no llorar al recordar lo que fue nuestra Managua. Somoza cubrió de alambre la cintura de Managua destruida pero jamás pudo alambrar el amor que hemos  tenido y tenemos para Managua. Se dislocó la familia mediante el terremoto, pero se unió aun más en la reconstrucción  individual y colectiva. No padecimos hambre, sed y frio. Siempre surgieron familias solidarias que nos brindaron no solo su mano y techo si no también sus alimentos y medicinas hasta trabajo al interior del país. La solidaridad del nicaragüense estuvo a prueba…y que solidaridad ¡¡Dios Mío!!
Enterramos a nuestros muertos, elevamos una oración por los que quedaron sepultados por siempre en sus destrozadas viviendas. Oramos también por los qué aun deambulan ya ancianos y ancianas debido al sismo por las calles de nuestra Capital. Aun oramos para que no vuelva un terremoto similar a destruir nuestras obras y esperanzas.

Justo reconocer la compañía de muchos y muchas que hicieron posible brindar  ayuda a los más afectados cerca de nosotros mediante y pos terremoto, justo mencionar a: León Hilario Silva-hoy convertido en Ingeniero, vive en Bolonia, Managua- Noelia Pérez Quintana-radicada en Usa- Justo Pérez Mora –q.e.p.d.-, su esposa Victoria Quintana, sus hermanas Maruca y Graciela, estas dos últimas fallecidas, Leslie Pérez-hoy Ingeniero radicado en Brasil-, Don Heberto Bermúdez, un gran señor que me enseño el don de la caballerosidad, Azalia Álvarez y su hermano Saúl Álvarez que durante la Insurrección Sandinista en el fragor del combate se ganó el honroso titulo de Subcomandante, Saúl fue asesinado  de forma vil en la carretera norte mediante una protesta callejera, un gran muchacho antes de la guerra, durante el terremoto un chavalo valiente, un gran hombre después de la guerra de liberación y tantos otros y otras que estarán por siempre en mi corazón. Todos ellos y ellas sufrieron igual o más que yo ante esta tragedia. Que Dios les guarde y bendiga donde se encuentren.
Cortesía eldiarionica.com

Sismologia

Terremoto en Indonesia provocó 108 muertos

Al menos 108 personas murieron y más de 500 se encontraban desaparecidas tras un fuerte terremoto de magnitud 7,7 que afectó el lunes por la noche la costa oeste de Indonesia, provocando un tsunami con olas de tres metros de altura en varias islas. Unas olas de tres metros de alto devastaron una decena de poblados costeros del archipiélago de Mentawai, a lo largo de la isla de Sumatra, una de las zonas más amenazadas por los sismos en Indonesia. Un grupo de turistas australianos señalaron haber visto una pared de agua blanca de espuma derrumbarse sobre su barco y destruirlo, dejándoles tan solo el tiempo de lanzarse al agua. Hemos sentido una sacudida bajo el barco. Unos minutos más tarde, hemos oído un rugido. Inmediatamente pensé en un tsunami y hemos visto la pared de agua blanca precipitarse sobre nosotros, declaró Rick Hallet, un tour operador basado en Indonesia. Todos los pasajeros sobrevivieron, algunos volvieron a la tierra firme al agarrarse a las ramas pese a la oscuridad. El balance provisional era el martes por la noche de 108 muertos y 502 desaparecidos, declaró Hendri Dori Satoko, diputado de las islas Mentawai. El sismo se produjo a las 21H42 locales del lunes (14H42 GMT) a una profundidad de 14,2 kilómetros y provocó un tsunami significativo, según el Instituto Geofísico de Estados Unidos (USGS). La zona está situada a unos 240 km al oeste de Bengkulu en la isla de Sumatra y 280 km al sur de Padang, en una región muy frecuentada por los turistas. Entre los desaparecidos se encuentran nueve australianos, que se encontraban a bordo de un barco turístico, el Southern Cross, que se dirigía hacia una de las islas y que no ha dado ninguna señal de vida desde el lunes. El director de la ONG SurfAid International, Andrew Judge, dijo que no se había podido establecer contacto con la embarcación, en la que se encontrarían nueve australianos. El temblor se sintió hasta en Padang, la capital de Sumatra Occidental. Otro desastre natural que golpeó las islas fue la erupción del volcán Merapi, ubicado en la isla de Java, que mató a un bebé de tres meses. Las autoridades habían ordenado el lunes la evacuación de los 19 000 habitantes que viven en los alrededores, pero muchos hombres, principalmente granjeros, prefirieron no ser evacuados. Indonesia se encuentra en el cinturón de fuego del Océano Pacífico, donde el choque de placas continentales provoca una fuerte actividad volcánica y frecuentes temblores de tierra a menudo de gran intensidad. En junio pasado, un sismo de magnitud 7,1 mató a 17 personas y dejó miles de damnificados en la costa norte de Papúa. La inmensa isla de Sumatra fue epicentro en diciembre de 2004 de un tsunami provocado por un sismo de magnitud 9,3 frente a sus costas, que mató a unas 168.000 personas sólo en Indonesia y que resultó mortífero también para otros países del sudeste asiático y el subcontinente indio. Cortesía Internet

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