Geología, Peligros Naturales y GeoTecnología

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LOS CAMPOS ELECTROMAGNÉTICOS Y LA PREDICCIÓN DE TERREMOTOS: ¿CÓMO PODEMOS PREDECIR TERREMOTOS?


El secreto es revelado, después de 20 años de estudios geológicos y mineralógicos, he desenmascarado  que la predicción de terremotos es posible.

Todo está oculto en los minerales de cuarzo, turmalina, zincita y berlinita, el cual se halla en las profundidades de la Tierra como roca granito, anortosita, gneis, granodiorita, monzonita, sienita, diabasas, gabros, cuarzodioritas, tonalitas, cuarcitas, etcs.

Al momento de la subducción de placas tectónicas o reactivación de fallas geológicas locales se producen cargas eléctricas que se mueven del interior a la superficie terrestre alcanzando la Ionosfera, en donde se combinan y reaccionan los iones electrificados ocasionando electroluminiscencia del cielo previo al terremoto ( en muy pocas horas o días). Se tratan de iones cargados positiva y negativamente que perturban el aire, y afectan las condiciones del clima. Incluso ocasionan olas de calor sofocante. A su vez, se generan perturbaciones magnéticas que ocasionan que las manecillas del reloj se detengan.

Estos fenómenos luminosos y magnéticas se manifestaron con el terremoto del año 1972 en la ciudad de Managua ( Nicaragua) y en países como Chile y Japón.

Razón por el cual, la Editorial Académica Española ha publicado el libro “La predicción sísmica y los campos electromagnéticos” bajo mi autoría. En este libro usted podrá encontrar los últimos hallazgos sísmicos resultantes de investigaciones científicas de muchos años de estudios.

La propiedad física de los minerales es por siguiente indicadores que relacionan los esfuerzos aplicados con las respuestas obtenidas. El esfuerzo produce deformación elástica y el campo eléctrico se traduce en flujo de corriente. Este fenómeno de polarización inducida en cristales minerales se denomina EFECTOS PIEZOELECTRICO. Con todo, el cuarzo es sin duda el más popular de todos los piezoeléctricos.

Esperando esta información sirva para que las nuevas sismología redirija sus esfuerzos hacia este campo de estudio.

Sin más que decir,

Gracias por su atención, deseándoles éxitos.

Atentamente

Tupak Ernesto Obando Rivera

Geólogo sísmico/ Ingeniero Consultor

Telf. (505) 86514404

Correo: tobando_geologic@yahoo.com

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El tsunami de Japón desprendió icebergs en la Antártida

Dice un proverbio chino que «el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo». Hasta ahora, esta cita ha sido utilizada por la sabiduría popular para explicar la teoría del caos: en sistemas complejos, como la bolsa de valores o el tiempo meteorológico, un mínimo detalle puede cambiar drásticamente el resultado previsto para unas condiciones iniciales.

Un artículo de la revista científica «Journal of Glaciology» publicó, ayer, una demostración geológica de este efecto: los científicos de la NASA observaron cómo el tsunami provocado por el terromoto que asoló Japón el 11 de marzo, un fenómeno natural imponente, causaba, unas 18 horas después, la fractura de icebergs en los mares de la Antártida. Ambos territorios están separados por 13.600 kilómetros de distancia.

La NASA siguió el efecto del tsunami
Las razones del nacimiento de un iceberg son variadas. Normalmente, los científicos se pierden el proceso: observan los fragmentos de hielo abriéndose paso en las frías aguas y tratan de averiguar, en retrospectiva, la fuente.

Por eso, cuando el tsunami Tohoku se desencadenó en el océano Pacífico el 11 de marzo, el equipo de investigadores dirigido por Kelly Brunt, especialista de la criosfera en el Goddard Space Flight Center en Greenbelt, Maryland, comenzó a mirar hacia el sur.

Los científicos analizaron los registros de las caras más vulnerables de la costa de la Antártida y estudiaron modelos probables de propagación de las olas del tsunami. En solo 18 horas, el bravo oleaje viajó 13.600 kilómetros y llegó a la Antártida.

Dos nuevos icebergs
Utilizando imágenes de satélite, Brunt, junto con Emile Okal, de la Universidad de Norhtwestern, y Douglas MacAyeal, de la Universidad de Chicago, fueron capaces de observar dos nuevos grandes icebergs y pequeños bloques de hielo flotando en el mar de Ross, poco después de que el oleaje del tsunami alcanzara el continente del Polo Sur. Junto, el hielo desprendido equivalía a un área de 125 kilómetros cuadrados, dos veces el tamaño de la isla de Manhattan. No se había desprendido un bloque de tal tamaño en los últimos 46 años.

«Esto es un ejemplo no solo de la forma en que los eventos están conectados a través de grandes cadenas de distancias oceánicas, sino también como los acontecimientos de un tipo en el sistema de la Tierra, como el sistema de placas tectónicas, pueden conectarse con otro tipo de eventos aparentemente no relacionados: la aparición de icebergs en la capa de hielo de la Antártida», manifestó MacAyeal.

Brunt explicó el éxito de la investigación: «Sabíamos de inmediato que (el tsunami) era uno de los mayores fenómenos de la historia reciente y sabíamos que iba a provocar mucho oleaje. Esta vez, teníamos primero una fuente». «

Las olas del tsunami tenían solo 30 centímetros cuando llegaron a la plataforma de hielo Sulzberger, donde se produjeron los desprendimientos. Su consistencia, sin embargo, fue como el aleteo de la mariposa: suficiente para causar la fractura del hielo

Cortesia ABC, España

Sismologia

Sismo de 5,6 grados estremece Caribe hondureño

Un sismo de 4,6 grados en la escala de Richter se registró en el Caribe de Honduras y causó solamente daños materiales.

Ellos se registraron en dos comunidades del departamento de Colón, informó este martes la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco).

El fenómeno se registró hacia las 06.58 hora local (12.58 GMT), con epicentro a 20,5 kilómetros al este del municipio de Limón y a 64 kilómetros al este de la ciudad puerto de Trujillo, Colón, indicó el organismo de protección civil.

Cortesia Internet

Sismologia

Temblor sacudió este domingo zona costera de El Salvador

Un temblor de 4.1 grados en la escala abierta de Richter y con epicentro en el océano Pacífico, sacudió este domingo la zona costera de El Salvador.

El Departamento de Sismología del Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET) informó que, hasta el momento, no se han reportado víctimas ni daños materiales a causa del sismo.

El movimiento se produjo a las 5.39 horas locales (11.39 GMT) y tuvo su epicentro 40 km al sur de la bocana La Chepona, en el departamento de Usulután, unos 120 km al sureste de San Salvador, de acuerdo a las informaciones divulgadas.
Cortesia Internet

Sismologia

Descubren dos nuevo tipos de olas desconocidas hasta ahora que se asocian con los Tsunamis

Entre todas las cosas del mundo físico que creemos conocer bien, el agua ocupa un lugar destacado. Sin embargo, un grupo de investigadores de la Universidad de Nice-Sophia Antipolis, en Niza, acaba de realizar un descubrimiento sorprendente: dos nuevos tipos de olas de las que no se tenía noticia hasta ahora.

En un estudio recién publicado en Physical Review Letters, Jean Rajchenbach, Alphonse Leroux, y Didier Clamond explican cómo se toparon con las nuevas olas. Primero confinaron agua en una celda Hele-Shaw, un contenedor hecho de dos placas paralelas de cristal separadas por un estrecho vacío, y lo montaron sobre una plataforma capaz de vibrar a frecuencias determinadas y de realizar con exactitud los movimientos programados. Después hicieron vibrar el contenedor con el agua dentro, controlando la frecuencia y la amplitud de las vibraciones y grabaron las deformaciones (las olas) que se producían sobre la superficie del agua con una cámara.

A medida que los científicos iban incrementando las oscilaciones, empezaron a formarse “olas solitarias”, las llamadas “olas de Faraday”, que se forman sobre la superficie de un fluido que vibra cuando la frecuencia de esa vibración excede unos valores determinados y la superficie se vuelve inestable.

Una ola simétrica y otra no
Entonces los investigadores observaron dos tipos diferentes de olas, una simétrica y otra no. La primera daba lugar a dos crestas simétricas, como una imagen en el espejo, a izquierda y derecha del experimento. La segunda también generaba dos crestas, pero una era mayor que la otra. El primer tipo de ola nunca había sido observado en el agua, pero sí en otros experimentos sobre la superficie de una capa de pequeñas cuentas de bronce en vibración. El segundo tipo, sin embargo, jamás había sido observada por científico alguno.

“Hasta ahora -explica Jean Rajchenbach- habían sido descritas dos clases principales de olas solitarias. Las que hemos visto pertenecen a una nueva categoría”.

Cuando Rajchenbach y su equipo trataron de comprender de qué forma la inestabilidad de la superficie del agua había podido crear estas olas, se encontraron con serias dificultades y su mecanismo no ha sido aún comprendido del todo. Pero la investigación se aplicará de inmediato al estudio de las olas marinas. “Obviamente -asegura Rajchenbach- el interés principal de nuestro trabajo es aplicarlo a las olas no lineales que tienen que ver con la formación de olas oceánicas de gran amplitud (olas gigantes y tsunamis)”.

Las olas gigantes, que surgen inesperadamente en alta mar y que pueden llegar a medir hasta treinta metros, no tienen que ver con tormentas ni con terremotos y constituyen una seria amenaza para la navegación, incluso para las embarcaciones más grandes.

Cortesia ABC, España

Sismologia

Sismo de magnitud 6,2 estremeció este lunes Isla Negros, en Filipinas

Un sismo de magnitud 6,2 sacudió este lunes la isla Negros, en Filipinas, de acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos.

El sismo, ocurrido a las 8:47 de la tarde, tuvo su epicentro a 126 kilómetros (78 millas) al oeste-noroeste de la ciudad de Dumaguete, en la isla de Negros, a 576 kilómetros (357 millas) al sur-sureste de Manila, la capital filipina, y a una profundidad de 19 kilómetros (11,8 millas).

Minutos después, a las 9:03 pm, le siguió una réplica de magnitud 5,1.

No se emitió alerta de tsunami después del sismo y no hay reportes hasta el momento de daños o heridos.

Cortesia Internet

Sismologia

Temblor afectó el norte de Colombia

Un temblor de magnitud 4,7 grados en la escala de Richter se registró este lunes en el norte de Colombia sin que se reporten víctimas o daños materiales, informó la Red Sismológica Nacional.

El sismo ocurrió a las 08H14 locales y tuvo como epicentro la población de San Pablo, en el departamento de Bolívar, con una profundidad superficial, inferior a 30 km, puntualizó el informe.

La ciudad de Bucaramanga, a 115,5 km del epicentro del temblor, es la más cercana del lugar, agregó el informe.

Autoridades locales no informaron de inmediato de víctimas o daños materiales, según radios de Bogotá.
Cortesia Internet

Sismologia

Terremoto en Nueva Zelanda derrumba una iglesia

Las autoridades de Christchurch, en Nueva Zelanda, ordenaron el lunes evacuar varios edificios de la ciudad después de que un terremoto de 5,2 grados de magnitud en la escala abierta de Richter causara el derrumbamiento de una iglesia.

La Policía indicó al canal neozelandés de televisión que dos personas fueron rescatadas de los escombros de la iglesia de Saint Johns, situada en el centro de la ciudad.

Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, que vigila la actividad sísmica mundial, el epicentro del seísmo se localizó a 11 kilómetros de profundidad y a 10 kilómetros al este de Christchurch, la ciudad más poblada del país.

A este seísmo, que el servicio sísmico neozelandés indicó fue de 5,5 grados en la escala abierta de Richter, le siguió una réplica de 4,4 grados.
Cortesia Internet

Sismologia

Falta un día menos. El terremoto chileno

Las causas más frecuentes de tsunami son cuatro: la caída de un meteorito, las remociones en el lecho marino, la erupción de un volcán submarino y un terremoto. Lo primero parece de ciencia ficción, pero un maremoto provocado por un meteorito es lo que se supone que acabó con los dinosaurios hace 60 millones de años. Todo, en cualquier caso, parece de película, aunque hay una regla que no falla: si un seísmo de más de siete grados en la escala de Richter tiene su epicentro en el mar, el tsunami está garantizado. El tiempo que tarden las olas en llegar a la costa es el que tiene la gente para ponerse a salvo.

       Ante la torpeza de las autoridades, la gente hablaba en Concepción del hombre que había advertido de lo que podía pasar: Adriano Cecioni, un geólogo nacido en Italia hace 62 años que fundó hace más de treinta el Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Concepción. “Somos el único Departamento de Ciencias de la Tierra que existe en el mundo que está en una facultad de Ciencias Químicas. Suele estar en la de ingeniería de la construcción, relacionada con arquitectura”. En la ciudad la gente pronuncia su nombre de todas las maneras posibles, pero sobre todo Sesioni. “Se escribe Cecioni”, dice él, “y se pronuncia Chechioni, a la italiana, claro, pero si lo pronunció así, en Chile me lo escriben con ch, por eso yo mismo me acostumbré a decir Sesioni, por el seseo”.

       Desde su casa en lo alto de una colina se ve el campus. Allí, una semana después del terremoto, bronceado y fibroso, el profesor se disculpa por no ofrecer café -”no tengo agua”-, pero ofrece tabaco. Como si formara parte de una puesta en escena, la tierra tiembla mientras enciende un cigarrillo. “Me faltan datos todavía, pero creo que entre el sábado y el domingo pasados hubo varias réplicas superiores a siete grados”, explica. “Por eso hubo olas durante tanto tiempo. Aunque el epicentro estuvo fuera de la bahía. De haber estado dentro, el resultado habría sido más devastador todavía. Las olas del tsunami llegaron como reflejadas. Todos los terremotos históricos habían tenido lugar dentro de la bahía. Si éste lo hubiera estado también, habría habido olas de hasta 18 metros. Como un edificio de ocho plantas. Y ahí no lo cuentas dos veces”.

       ¿Y esa leyenda de que él estaba delante del sismógrafo en el momento de la sacudida? Eso: leyenda. Estaba durmiendo. Le despertó el seísmo y se sentó en la cama “para ver cómo se comportaba la casa”. No salió al jardín: las tejas de la cubierta podían convertirse en una guillotina. “La estructura de la vivienda aguantó bien. Me estafaron en los acabados”, dice. Y señala la grieta de un tabique.

       Cecioni subraya con las manos las explicaciones. “Las ondas de un tsunami son concéntricas. Es como tirar una piedrecita en un estanque”, dice mientras insiste en que le faltan datos. “No tengo electricidad para hacer funcionar el ordenador. Tendría que consultar al Geological Survey”. Lo que contaba la Inspección Geológica de Estados Unidos era que el sábado 27 de febrero de 2010 la piedra en el “estanque” del océano Pacífico fue un terremoto de 8.8 grados en la escala de Richter que empezó a las 3 horas, 34 minutos y 14 segundos cuyo epicentro se localizó a 35 kilómetros de profundidad, a mar abierto en la región del Maule, a 105 kilómetros de Concepción, a 335 de Santiago.

       Cuando la placa de Nazca, que sirve de lecho al océano, se deslizo bajo la Sudamericana, en un fenómeno que llaman subducción, el terremoto resultante liberó alrededor de 50 gigatones de energía, el equivalente a más de 100.000 bombas como la de Hiroshima. Sin embargo, como reza un ejemplo clásico de la geología, un barco que hubiera estado encima del epicentro en ese instante no habría notado nada, casi nada, apenas una ola de cincuenta centímetros. Y no obstante, habría estado asistiendo al nacimiento del maremoto, cuya capacidad de destrucción no se acumula en la altura de las olas sino en su longitud -la distancia entre una ola y la siguiente-. Los veinte centímetros de longitud de onda en el famoso estanque pueden ser cien kilómetros en el mar. Aunque las réplicas superiores a siete grados produjeron una larga sucesión de olas, la del terremoto original debió llegar a la costa entre quince y veinte minutos después de producirse.

       Cuando la ola, que puede superar los 400 kilómetros por hora, se aproxima a la costa reduce su velocidad a medida que va encontrándose con la empinada barrera de un fondo marino cada vez menos profundo. Al reducirse la velocidad de una onda, su longitud se acorta pero crece su altura. Otro clásico de los manuales. De ahí que las más altas se produzcan siempre al lado de la playa. En la región del Maule la ola principal pudo alcanzar diez metros, dice Cecioni. Se lo dijo un amigo de su hijo, arquitecto, “alguien acostumbrado a calcular a ojo la altura de los edificios”. “Estaba terminando sus vacaciones en una cabaña, en la playa, cerca de Constitución. Notó una sacudida muy fuerte y se acordó de lo que yo le había dicho: en 20 minutos va a llegar la ola. Tomó a su polola [su chica] y se fueron al cerro. Lo vieron desde allí. Cuando volvieron, la cabaña no estaba”.

       Junto a la negligencia de unas autoridades que no advirtieron del riesgo de tsunami o de gente que no atendió a las advertencias, aparecen los relatos de gente que supo leer correctamente el aviso de la naturaleza: el amigo del hijo de Cecioni y su polola y una niña que en el archipiélago de Juan Fernández avisó a sus vecinos en cuanto vio que el mar se retiraba, la señal de que venía un tsunami. El responsable de vigilar la costa esperaba entre tanto que la Marina confirmara el peligro.

       Más del clásico: las olas no son uniformes, tienen picos y valles, partes altas y bajas. Si lo primero en alcanzar la costa es un valle, quiere decir que la ola gigante que se forma detrás está succionando el agua que la precede. De ahí que el océano pueda retirarse hasta quinientos metros. Es el aviso de lo que viene, algo que algunos interpretan correcta y otros, fatalmente.

Cortesia Fronterad.es

Sismologia

El terremoto premonitorio que no lo fue

Los dos terremotos y la cadena de réplicas que ayer dejaron ocho muertos en la ciudad de Lorca ocurrieron de una forma que, según algunos sismólogos, resulta algo peculiar. Generalmente, explica Pedro Expósito, del Servicio de Análisis Sísmicos de la Red Sísmica Nacional, primero se produce el seísmo de mayor magnitud y luego le siguen una serie de réplicas, pero las placas tectónicas sobre las que se asienta Murcia tuvieron una respuesta diferente que sorprendió a los científicos. «Era imposible predecir que iba a suceder de esta forma», reconoce Expósito. Lo que ocurrió es que primero azotó la tierra un terremoto premonitorio -que nadie se lleve a engaño por su nombre, solo se sabe que lo es después de que le suceda otro mayor-, el de magnitud 4,5 que se produjo pasados unos minutos de las cinco de la tarde. Después se repitieron una serie de réplicas más pequeñas y, casi dos horas más tarde, a las 18.47, inesperadamente, llegó el mayor azote, de 5,1.

«Ha sido sorprendente, nos ha resultado algo extraño», insiste Expósito. «Era imposible prever que iba a haber otro más grande, ninguna ley científica lo dice y no es lo habitual, no hay manera de saberlo. Hasta que se produjo el mayor, en la Red pensábamos que estábamos registrando las réplicas del primer terremoto». Sin embargo, Juan Rueda, jefe del Servicio de Detección Sísmica del Instituto Geográfico Nacional, asegura que los seísmos premonitorios sí son más habituales. Han ocurrido en otras ocasiones en España, «por ejemplo, los de Lugo de 1997 se produjeron así, al principal de 5,2 le precedió otro menor», recuerda.
Un epicentro muy cercano

El terremoto premonitorio puede ocurrir en cualquier zona sísmica, sin que ninguna regla científica indique dónde o cuándo, ni cuánto tiempo puede pasar entre un temblor y otro, aunque, por supuesto, sí tiene que ver con las presiones que sufran las fallas. «El sureste de España es una zona muy propensa a los terremotos -explica el sismólogo-, está muy cerca de los bordes de las placas euroasiática y africana, que van desde la dorsal atlántica hasta la isla de Alborán, por todo el norte de África, y esas placas están en movimiento chocan». Las fallas que hay alrededor se rompen y se libera una energía que provoca el terremoto.

Un terremoto de esta magnitud no es habitual en España, y mucho menos que provoque el derribo de un edificio -desde el Colegio de Geólogos se indicó ayer que es probable que existan «daños previos»-, pero hay que tener en cuenta que el epicentro «se produjo muy cerca, solo a cinco kilómetros de Lorca, una ciudad de 90.000 habitantes; si hubiera pasado a 40 kilómetros en una zona más despoblada, con casas más bajas, no hubiera causado esos daños».
Atentos a las réplicas

Los murcianos viven ahora con el alma en vilo por el temor a que se produzcan nuevas réplicas. Incluso muchos han dormido fuera de sus casas. La mala noticia para los afectados es que, de momento, continúa la incertidumbre. «No sabemos si puede ocurrir otro terremoto. Esperamos que la sismicidad vaya a menos, pero estamos atentos a las réplicas -durante la noche y por la mañana llevamos unas 40 ó 50 de escasa magnitud-. Si ahora se produce uno, aunque no llegue a magnitud cinco, si está próximo a la zona urbana, también puede causar daños en los edificios que ya hayan sufrido roturas antes», advierte Expósito. «La gente tiene que tener prudencia y atender a lo que digan las autoridades». De la misma forma, Rueda señala que es imposible predecir si otro movimiento telúrico sacudirá Murcia en unos días o una semana.

Cortesia ABC, España

Sismologia
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