Geología, Peligros Naturales y GeoTecnología

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Sur de Chile es declarado zona de desastre por fuertes nevadas

El gobierno decretó el miércoles zona de catástrofe una región del sur de Chile en donde han caído hasta tres metros de nieve, lo cual ha causado el corte de caminos, la muerte de animales domésticos y dejado casas prácticamente cubiertas.

Guillermo Vásquez, alcalde de la comuna rural de Lonquimay, 730 kilómetros al sureste de Santiago, dijo al periódico La Tercera que caen de 60 centímetros de nieve hasta un metro en un año normal, pero ahora tenemos tres metros de nieve.

Precisó que tenemos localidades con más de 2,30 metros de nieve. Eso significa que hay muchas viviendas sepultadas.

La precordillera de la Araucanía es una zona de comunas rurales, con un importante porcentaje de pobladores indígenas de escasos recursos, cuyo sustento son unos pocos animales.

La temperatura en el área ha descendido hasta 23 grados centígrados bajo cero en los últimos tres días, provocando la congelación de las tuberías de agua.

La fuerza aérea distribuyó el miércoles cajas de alimentos a los campesinos aislados, a quienes no es fácil contactar pues la densidad poblacional es de 2,9 habitantes por kilómetro cuadrado, y efectivos del ejército trabajan despejando de nieve techos, calles y accesos a servicios públicos.

Está en riesgo la vida de muchas personas y sus bienes, especialmente la de sus animales, agregó Vásquez.
Cortesia Internet

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Analizan multiamenazas de desastres en Managua

Científicos japoneses están trabajando en Nicaragua en un estudio de multiamenzas en la Cuenca Sur, de donde viene la mayor parte de efectos negativos, como deslizamientos ocasionados por las lluvias, y que incluso pueden causar hasta terremotos.

En este caso, están analizando el graven de Managua y las fallas locales, entre las que destacan la de Nejapa, Tiscapa, Mateare, falla de los bancos, estadio y Cofradía, las más activas y peligrosas.

También están analizando los tipos de suelos en la parte baja de Managua, que ocasiona que las ondas de los sismos sean mayores y provoquen serios daños estructurales.

Entre las propuestas que pretenden hacer está un plan de ordenamiento, y que se difunda la nueva cartilla de la construcción que hace poco modificó el Ministerio de Transporte e Infraestructura, como parte de la prevención de catástrofes.

Los dos científicos japoneses expondrán mecanismos y la situación vivida en Japón tras el terremoto y tsunami, mañana jueves a las tres de la tarde en el Cigeo-UNAN.

Los científicos, que pertenecen al Instituto Nacional de Investigación para Ciencias de la Tierra y Prevención de Desastres (NIED, por sus siglas en inglés) señalaron que si bien los desastres naturales no se pueden predecir, la clave está en la prevención y en los planes que se ejecuten con las diferentes entidades, así como un monitoreo continuo del fallamiento local.

El caso de Japón

Los científicos señalaron que no se pensó que el terremoto de 8.9 grados en la escala de Richter ocurrido recientemente al este de Sendai, Japón, fuera tan imponente, como el registrado en otra ciudad de ese país (Kobe) en 1995.

Naoki Sakai, experto del NIED, señaló que el potente sismo comenzó en la primera de tres secciones que estaban monitoreando por el comportamiento histórico del suelo.

Para el monitoreo, los científicos elaboraron un mapa, tomando en cuenta elementos históricos de estos movimientos en Japón.
Sakai señaló que de las tres secciones del país que empezaron a vigilar, la ciudad de Tohoku era la que representaba un 99% de probabilidades para que se produjera un terremoto.

Aunque el cálculo no estuvo alejado, pues fue en esta ciudad de 400 kilómetros de longitud donde comenzó el movimiento telúrico. Con lo que no contaban era que las otras dos secciones también se activarían.

El experto señaló que aunque mantuvieron vigilancia permanente en la zona, era muy difícil ver el comportamiento del suelo, debido al gran espesor de la corteza, razón por la cual esto lo hacían con GPS.

Sakai indicó que antes del terremoto la corteza sufría un desplazamiento de unos 10 centímetros por año, y que después del desastre, la variación fue importante, ya que pasó a 30 metros en el área donde se reportó el epicentro.

Naturaleza impredecible
“Alrededor de Japón hay 14 segmentos, nosotros estudiamos la distribución de los epicentros en cada uno, y fue en Tohoku, la zona más activa, donde se produjo el terremoto, pero no pensamos que los otros dos segmentos se activarían”, agregó el experto.

Por su parte, Saiichi Sakajo, también científico del NIED, señaló que en Japón causó más destrozos el tsunami que el terremoto, y enfatizó en que lo que marcó la diferencia fueron las medidas de prevención, entre las que destacó la calidad y nivel de las construcciones y las vías de ese país.

Explicó que hay que entender por qué ocurren los fenómenos, y con base en hechos trabajar mecanismos. En el caso de Japón, se están desarrollando métodos geológicos para monitorear el fallamiento.

Lecciones para Nicaragua
En el caso de Nicaragua, el director del Centro de Investigaciones Geocientíficas de la UNAN-Managua, Dionisio Rodríguez, señaló que las experiencias de Japón dejan lecciones, y que gracias al financiamiento del JICA se logró traer a los expertos, y que geólogos nicaragüenses vayan a capacitarse a otros países.

Cortesía END.com.ni

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Promueven el bambú para mitigar desastres naturales

El ministro de la Serna, Rigoberto Cuéllar, manifestó que en la reciente cumbre conocieron de expertos que el bambú se está convirtiendo en un aliado del cambio climático por su flexibilidad tanto en la construcción de muros como de viviendas.

“El bambú es barato y resistente, no requiere de mucha agua, crece rápido y es inmensamente fuerte. Además, el bambú tiene una alta capacidad de absorber dióxido de carbono, lo que lo convierte en un aliado para mitigar los efectos del calentamiento global”, expresó Cuéllar.

El funcionario indicó que si la población comienza a tomar estas prácticas en el uso del bambú, se pueden reducir los desastres provocados por las lluvias, ciclones, terremotos y tormentas porque la fibra de este material es flexible.

Por su parte la directora general de la Red Internacional del Bambú y Ratán (Inbar, Coosje Hoogendoom, por sus siglas en inglés) informó que el bambú “es un gran recurso para impulsar el desarrollo económico y se puede adquirir fácilmente en los países más pobres de África, Asia y Latinoamérica”, en la reciente conferencia de la ONU sobre el cambio Climático en México.

Pero aún cuando el uso de la fibra de bambú en la región tiene una tradición centenaria, su verdadero valor es poco apreciado pues se percibe como la “madera del hombre pobre”, indicó Álvaro Cabrera, coordinador regional de la red Inbar para América Latina y el Caribe.

El bambú, en términos relativos a su peso, “es más resistente que el acero, más barato que la madera, utiliza mucho menos energía en su procesado que el cemento, y puede sortear los terremotos”, agregó Cabrera.

La producción de fibra de bambú, según el representante de INBAR, requiere de poca inversión inicial y es un material que debería ser conocido como “la madera del hombre inteligente”.

Cortesía de contruccion.com.ni

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Los desastres climatológicos han matado a 21.000 personas

La organización Oxfam International ha colocado un mensaje en una botella gigante que llegó a las playas de Cancún para pedir a los participantes de la Cumbre Mundial Sobre Cambio Climático aplicar medidas urgentes que frenen los desastres naturales extremos, que han costado la vida de 21.000 personas en 2010.

Esta cifra duplica el número de muertos por las mismas causas de todo el año 2009, cuando se alcanzaron las 10.000 víctimas. El asesor de incidencia de campañas para Latinoamérica y el Caribe de Oxfam, Antonio Gil, comentó que el mensaje “es urgente salvar vidas en Cancún”, escrito en inglés y español, es una demanda de millones de niños alrededor del mundo que sufren los efectos del cambio climático.

Así se desprende del informe “Ahora más que nunca: unas negociaciones a favor de quienes más lo necesitan”, que la organización Oxfam Internacional ha hecho público coincidiendo con el inicio de la Cumbre del Clima de la ONU de Cancún (México), que se celebra desde este lunes hasta el 10 de diciembre.

Según el informe, este año va así “camino de superar la media de fenómenos meteorológicos extremos registrados de los últimos diez años”, que se sitúa en 770. Oxfam advierte también de que el año 2010 ha sido, además, uno de los años más calurosos, alcanzando los 53,7°C en Pakistán, “la temperatura más alta jamás registrada en Asia”. Por esta razón, Oxfam pide a los participantes en las negociaciones de la ONU que “actúen con urgencia y encuentren soluciones”, tras un año “lleno de desastres climatológicos, temperaturas récord, inundaciones y un incremento notable del nivel del mar”.

En Cancún, Oxfam demanda la creación de un fondo para el cambio climático, “para que el dinero llegue a quienes más lo necesitan y quienes mejor lo van a emplear”.

Las organizaciones ecologistas también han lanzado sus reivindicaciones para esta cumbre. Así, Greenpeace espera que los gobiernos sienten las bases de un compromiso internacional legalmente vinculante “que salve el clima”. Para ello, reclama a España que trabaje para que se alcance un acuerdo sobre el límite de aumento de la temperatura global de 2ºC “como frontera infranqueable” y para fomentar el avance en la definición de “fuentes innovadoras” de financiación de la lucha internacional contra el cambio climático.

Aunque no espera “que en Cancún se cierre el acuerdo que el mundo necesita” para combatir el fenómeno, WWF “sigue pidiendo un acuerdo ambicioso, justo y vinculante”. Entre los puntos que esta organización considera imprescindibles, destaca la necesidad de consolidar a la ONU como el marco adecuado para un acuerdo global y de reconocer la gran brecha que existe entre las promesas de reducción de la Cumbre de Copenhague y los compromisos necesarios.

Cortesía elmundo.es

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Más de 236.000 muertos desde principios del año por desastres naturales

Desde principios de año, más de 236.000 personas han muerto debido a desastres naturales, sobre todo terremotos, y alrededor de 256 millones han sido afectadas, según la Estrategia Internacional para la Reducción de Catástrofes de la ONU (ISDR, siglas en inglés).

“Aunque el número de víctimas a causa de catástrofes naturales ha ido descendiendo en los últimos veinte años gracias a la mejora de la prevención y las respuestas, los costes de la recuperación van en aumento”, dijo hoy en Ginebra Margareta Wahlstrom, representante especial de ISDR, con motivo del Día de la Reducción del Desastre.

Así, se estima que 235 desastres naturales ocurridos el pasado año han costado a los países afectados y a los donantes 81.000 millones de dólares (61.500 millones de euros).

Una de las causas que encarece la reconstrucción y multiplica los efectos de los desastres es, según la ISDR, el aumento de la población que vive en áreas urbanas y la consecuente pérdida de peso demográfico de las zonas rurales.

“Al menos un 90 por ciento de los damnificados por las catástrofes del pasado año vivía en ciudades”, las cuales, en opinión de Wahlstrom, “tienen que mejorar la infraestructura urbanística para poder hacer frente a posibles desastres”.

“Millones de endebles viviendas -dijo- situadas cerca de cauces de ríos, en laderas de montaña o en zonas de alta actividad sísmica exponen a sus habitantes a desastres que podrían ser evitados”.

Y agregó: “Seis de cada diez grandes ciudades están localizadas a lo largo de fallas sísmicas”.

La precariedad de las zonas urbanas potencia el desastre
La panacea de la fragilidad urbanística son las barriadas de los países más pobres, donde más de mil millones de personas enfrentan los mayores riesgos ante un repentino desastre.

“En el 2030, el número de personas que vive en barriadas se doblará y el 60 por ciento de la población se ubicará en ciudades”, destacó Walhstrom.

Para ilustrar cómo la precariedad de la infraestructura de determinadas zonas y países aumenta la incidencia del desastre, Walhstrom remarcó que, si bien el terremoto de Chile del pasado año fue 500 veces más fuerte que el de Haití, el primero mató a una persona de cada 595 afectadas y el segundo a una de cada 15.

Así como la masificación de las ciudades y su precariedad aumentan la incidencia de los desastres, Walhstrom aseveró que éstos son “cada vez más frecuentes e impredecibles”.

“Basta con observar la situación en Pakistán o en el Oeste de África tras las recientes inundaciones para darse cuenta de que los fenómenos climatológicos son cada vez más extremos”.

Ciudades más seguras
Para paliar sus efectos, la ISDR dirige una campaña en la que insta a los gobiernos, la sociedad civil y las instituciones internacionales financieras a “convertir las ciudades en lugares más seguros”.

“No podemos frenar el crecimiento de las ciudades, pero sí gestionarlo de un modo más sostenible”, concluyó Walhstrom.

Cortesía elmundo.es

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Más de 236.000 muertos desde principios del año por desastres naturales

Desde principios de año, más de 236.000 personas han muerto debido a desastres naturales, sobre todo terremotos, y alrededor de 256 millones han sido afectadas, según la Estrategia Internacional para la Reducción de Catástrofes de la ONU (ISDR, siglas en inglés).

“Aunque el número de víctimas a causa de catástrofes naturales ha ido descendiendo en los últimos veinte años gracias a la mejora de la prevención y las respuestas, los costes de la recuperación van en aumento”, dijo hoy en Ginebra Margareta Wahlstrom, representante especial de ISDR, con motivo del Día de la Reducción del Desastre.

Así, se estima que 235 desastres naturales ocurridos el pasado año han costado a los países afectados y a los donantes 81.000 millones de dólares (61.500 millones de euros).

Una de las causas que encarece la reconstrucción y multiplica los efectos de los desastres es, según la ISDR, el aumento de la población que vive en áreas urbanas y la consecuente pérdida de peso demográfico de las zonas rurales.

“Al menos un 90 por ciento de los damnificados por las catástrofes del pasado año vivía en ciudades”, las cuales, en opinión de Wahlstrom, “tienen que mejorar la infraestructura urbanística para poder hacer frente a posibles desastres”.

“Millones de endebles viviendas -dijo- situadas cerca de cauces de ríos, en laderas de montaña o en zonas de alta actividad sísmica exponen a sus habitantes a desastres que podrían ser evitados”.

Y agregó: “Seis de cada diez grandes ciudades están localizadas a lo largo de fallas sísmicas”.

La precariedad de las zonas urbanas potencia el desastre
La panacea de la fragilidad urbanística son las barriadas de los países más pobres, donde más de mil millones de personas enfrentan los mayores riesgos ante un repentino desastre.

“En el 2030, el número de personas que vive en barriadas se doblará y el 60 por ciento de la población se ubicará en ciudades”, destacó Walhstrom.

Para ilustrar cómo la precariedad de la infraestructura de determinadas zonas y países aumenta la incidencia del desastre, Walhstrom remarcó que, si bien el terremoto de Chile del pasado año fue 500 veces más fuerte que el de Haití, el primero mató a una persona de cada 595 afectadas y el segundo a una de cada 15.

Así como la masificación de las ciudades y su precariedad aumentan la incidencia de los desastres, Walhstrom aseveró que éstos son “cada vez más frecuentes e impredecibles”.

“Basta con observar la situación en Pakistán o en el Oeste de África tras las recientes inundaciones para darse cuenta de que los fenómenos climatológicos son cada vez más extremos”.

Ciudades más seguras
Para paliar sus efectos, la ISDR dirige una campaña en la que insta a los gobiernos, la sociedad civil y las instituciones internacionales financieras a “convertir las ciudades en lugares más seguros”.

“No podemos frenar el crecimiento de las ciudades, pero sí gestionarlo de un modo más sostenible”, concluyó Walhstrom.

Cortesia Pais.es

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Se derrite a ritmo acelerado último glacial de Indonesia

El último glacial de Indonesia, el Puncak Jaya, se derrite a ritmo acelerado debido al calentamiento global, advirtió un experto en dichas elevaciones.

El científico estadounidense Lonnie Thompson, investigador de los glaciales, teme que la desaparición de los glaciales sea cuestión de años y no de décadas, como calculaba hasta hace poco.

Thompson escaló los 4884 metros del Puncak Jaya para estudiar los efectos del calentamiento global en estas formaciones del oriente indonesio, pero la situación es peor de lo que esperaba.

Luego de tres décadas estudiando glaciales en 16 países, Thompson vivió la experiencia inédita de ver como el Puncak Jaya perdía 30 centímetros de nieve en las dos semanas de su expedición.

Para Thompson, los glaciales de Papua constituyen una suerte de eslabón perdido, por su cercanía al océano más cálido del mundo.

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Cortesia Internet

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Víctimas mortales por temporal en Brasil llegan a 56

A 56 se elevan los muertos por las intensas lluvias de los últimos días en los estados brasileños de Alagoas y Pernambuco, donde los pobladores intentan retornar a la normalidad y comienza la reparación de los severos daños.

Medios de prensa desde Recife, capital de Pernambuco, precisan que los muertos en ese estado suman 17, 26 200 perdieron sus viviendas y se encuentran en refugios habilitados y otras 54 66 tuvieron que abandonar sus lugares de residencia debido a las inundaciones causadas por las fuertes precipitaciones.

En Alagoas son 39 los fallecidos, 26 618 personas quedaron sin hogar y están en refugios y otras 47 897 salieron de sus lugares de origen. De acuerdo con la Defensa Civil más de 14 mil casas fueron destruidas, así como 76 puentes y más de dos mil kilómetros de carreteras.

Mientras, los pobladores de las zonas donde ha bajado el nivel de las aguas, vuelven a sus hogares e intentan retornar a la normalidad, con la colocación de pasarelas provisionales donde estuvieron los puentes que fueron llevados por la fuerza de las aguas.

La situación llevó al presidente brasileño a suspender su viaje a Canadá este fin de semana para participar en la Cumbre del G-20, a fin de seguir de cerca las medidas adoptadas, entre ellas la liberación de millonarios recursos, para ayudar a los damnificados y para la recuperación lo más rápida posible de esos territorios.

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Cortesìa Internet

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Provocan daños en Guatemala lluvias de la tormenta Alex

Numerosas inundaciones, derrumbes, hundimientos y deslizamientos de tierra se reportan este domingo en Guatemala producto de intensas lluvias provocadas por la tormenta tropical Alex, reforzada con una onda del este.

El más reciente boletín de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED) menciona esos daños, pero no se refiere a la posibilidad de dos personas muertas, comentada por la prensa local.

Los fallecimientos supuestamente fueron ocasionados por la caída de un peñasco en un poblado del centroccidental departamento de Sololá, percance señalado por la CONRED pero sin ofrecer balance de víctimas. En esa aldea se encontraban al menos 20 personas trabajando en un camino de terracería de acceso a la comunidad cuando comenzó a llover, explica el diario Prensa Libre en su edición digital.

Algunos se dispersaron agrega- y cuatro buscaron refugio bajo un peñasco, el cual por la humedad se desmoronó y mató a dos de ellos, mientras la Coordinadora expresa solo que la carretera está afectada.

El parte oficial relaciona otros problemas provocados en varios puntos del territorio nacional por las precipitaciones pluviales asociadas a Alex, degradado ya a categoría de depresión tropical.

Vaticina la continuación de lluvias en las próximas horas en toda la nación, por lo cual recomienda a la población estar atenta a las informaciones que a través de los medios de comunicación trasladen las autoridades.

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Cortesia Internet

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Para evitar un nuevo desastre en Haití

Semanas después del cataclismo generado por el terremoto que mató a más de 220.000 personas en Haití, una nueva tragedia acecha a los haitianos a menos de que haya ayuda inmediata. El daño físico es rápidamente visible. Menos obvia, pero igual de real, es la amenaza de una crisis de alimentos causada por el colapso del sector agrícola.

Por lo tanto, la prioridad absoluta hoy es ayudar a los agricultores haitianos a que produzcan sus propios alimentos, equipando al menos 100.000 familias rurales con semillas, herramientas y otros insumos para la temporada de siembra de primavera que comienza este mes y genera el 60% de la producción nacional de alimentos. Otras 100.000 familias urbanas deben recibir ayuda para que produzcan vegetales frescos para su propio consumo.

Pero de los 70 millones de dólares EE UU que el llamamiento urgente de ayuda de las Naciones Unidas busca para las necesidades agrícolas inmediatas de Haití, sólo se ha recibido el 17% de los fondos.

Si los agricultores no pueden sembrar sus campos puede ser que abandonen sus granjas y se sumen a las filas de desempleados y desposeídos que ya se acumulan en la ciudad y en el campo, hacia donde ya han huido 500.000 personas.

Inmediatamente después del terremoto, la atención se centró -correctamente- en la ayuda alimentaria, el agua, la sanidad, los servicios médicos y en el refugio. Pero al ignorar la agricultura hoy ponemos en peligro la capacidad de los haitianos de alimentarse por si mismos el día de mañana.

Esto es más grave aún ya que la agricultura representa la mayor esperanza para un mejor futuro para el país. Haití tiene un enorme potencial, como lo demostró en el pasado cuando exportaba azúcar, café y otras cosechas.

Hoy ese potencial se puede dar una vez más y traer un renacimiento haitiano surgido de las ruinas del terremoto. Según el Banco Mundial, el crecimiento del PIB liderado por la agricultura es cuatro veces más efectivo a la hora de aumentar los ingresos de los extremadamente pobres que cualquier otro tipo de crecimiento.

El gobierno de Haití, junto con sus aliados de las Naciones Unidas y de otras agencias, han preparado un plan de 700 millones de dólares EE UU para impulsar la producción agrícola y los ingresos rurales, reparar la infraestructura y comenzar a rehabilitar un medio ambiente gravemente degradado.

Se requiere de un apoyo significativo de parte de los donantes de manera urgente para implementar este plan. De lo contrario, el país perderá una gran oportunidad para reconstruir su agricultura, que en 2009 creció en cuánto a sus cereales en un 14% con respecto a 2008, bajo el liderazgo del gobierno de Haití apoyado por la FAO.

Las agencias de la ONU con sede en Roma -FAO, PMA y FIDA- han establecido un Grupo de Trabajo Conjunto sobre Haití con el fin de aportar una respuesta firme y coordinada para ayudar al gobierno haitiano a restablecer la seguridad alimentaria. Pero Haití necesita un compromiso fuerte de los donantes para poner el plan en acción.

El camino hacia la seguridad alimentaria sostenible requerirá de una compleja combinación de esfuerzos regionales, multilaterales y de gobierno, con la participación necesaria de todos los actores, incluido el sector privado y la sociedad civil. Estoy convencido que un esfuerzo coordinado de todas las partes interesadas en invertir en la agricultura haitiana durante los próximos meses y años reducirá la pobreza y la inseguridad alimentaria.

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Cortesía elpais.com

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