Geología, Peligros Naturales y GeoTecnología

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Ciencia

La mejores fotografías científicas del año

La ciencia plasmada en fotografías. De esta forma se presenta Fotciencia, el octavo certamen de fotografía científica. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), han concedido los premios de este certamen nacional que tiene como objetivo acercar la ciencia y la tecnología a los ciudadanos.

En esta edición, el jurado ha otorgado el primer premio en la Categoría General a ‘El comienzo del ámbar’ de Pedro Ramos. En esta fotografía se puede observar el comienzo de un proceso que dura millones de años a partir del momento en que el árbol muere y la gota de resina, con el mosquito dentro, se polimeriza ayudada por el enterramiento entre areniscas o calizas. En la misma categoría, en segundo lugar, ‘Derivador’ de Marc Gasser i Rubinat en la que se muestra la medusa Physalia physalis.

La ganadora en la categoría Micro ha sido ‘Noche estrellada de Van Gogh’ de Martí Busquets Fité. Una imagen de microscopía óptica en la que se ven hilos de cobalto formados a partir de nanopartículas magnéticas de cobalto de 8 nanómetros previamente sintetizadas. En segundo lugar, ‘Del desorden al orden’ de Ramón Fernández‐Ruiz en la que se aprecia el proceso de crecimiento cristalino.

En un nuevo apartado, ‘La ciencia y tú’ para sensibilizar sobre la importancia de la ciencia en el avance de la sociedad, Beatriz Fernández Muñoz retrata una imagen que muestra dos células expresando una proteína verde fluorescente en su citoplasma. Según la autora, esta foto representa lo que la ciencia nos produce a los que trabajamos directamente en ella: admiración.

Con motivo del Año Internacional de la Química, el jurado ha concedido un premio extraordinario a la mejor imagen sobre química. La ganadora ha sido ‘Sakura’ de Eva Terrado Sieso en la que se aprecia una serie sobre la flor del cerezo.

Cortesía elmundo.es

Ciencia

Descifran genomas de hace 3.000 millones de años

Hace unos 580 millones de años, la vida en la Tierra experimentó un cambio radical. Fue entonces cuando se produjo lo que la Ciencia conoce como “explosión del Cámbrico”, un periodo durante el que surgieron todas y cada una de las variedades de seres vivientes que, millones de años después, desembocarían en la diversidad biológica que observamos en la actualidad. Desde la aparición de aquellos primeros seres pluricelulares, los fósiles han ido dejando pistas a los paleontólogos para que pudieran seguir, desde entonces y hasta nuestros días, la evolución de miles y miles de formas de vida diferentes.
Pero, ¿y antes? La vida, en forma de seres unicelulares, existe en la Tierra desde hace cerca de 3.700 millones de años. Pero todas las criaturas que vivieron antes de la explosión del Cámbrico eran demasiado “blandas” y ligeras como para dejar fósiles bien definidos. Por eso, establecer los caminos seguidos por la vida durante los 3.000 millones de años que precedieron al Cámbrico es una tarea extraordinariamente difícil. Sin embargo, toda esa multitud de seres primitivos sí que ha ido dejando tras de sí una gran cantidad de fósiles microscópicos: los de su ADN.
Y dado que todos los seres vivos han heredado sus genomas de otras criaturas más antiguas, resulta teóricamente posible ir remontándose, en un extraordinario viaje hacia el pasado, desde el ADN actual hasta sus mismísimos orígenes, perdidos en la noche de los tiempos. Eso es precisamente lo que ha hecho un grupo de biólogos del MIT (Instituto de Tecnología de Massachussetts), sirviéndose de potentes programas informáticos y de modelos matemáticos especialmente diseñados para tal fin.
Utilizando genomas modernos, razonaron los investigadores, debe ser posible reconstruir su evolución en microorganismos antiguos. Y así, combinando toda la información disponible de las más completas librerías genómicas de la actualidad, e introduciendo esos datos en un modelo matemático desarrollado por ellos mismos, los científicos han logrado averiguar cómo esos genomas primitivos evolucionaron hasta los actuales.
Para empezar, Eric Alm y Lawrence David, científicos del MIT, rastrearon cientos de genes de cien genomas modernos hasta su primera aparición en la Tierra, de forma que crearon una especie de “genoma fósil” capaz de decirnos no sólo el momento en que esos genes empezaron a existir, sino también qué clase de criaturas los poseyeron. El trabajo sugiere que la totalidad de este “genoma colectivo”, que comparten todas las formas de vida, sufrió una gran expansión entre hace 3.300 y 2.800 millones de años. Un tiempo durante el que, en efecto, surgieron hasta el 27 % de todas las familias de genes conocidos en el presente.
El momento más catastrófico
Debido a que la mayor parte de los nuevos genes que identificaron están relacionados con el oxígeno, Alm y David llegaron a pensar que fue precisamente el surgimiento del oxígeno el responsable de esta expansión. El oxígeno, de hecho, no existió en la atmósfera terrestre hasta hace cerca de 2.500 millones de años, período en el que empezó a acumularse, acabando con la vida de incontables criaturas anaerobias (que viven sin oxígeno) en un evento que la Ciencia conoce como “La gran Oxidación”. Para Alm, fue precisamente ese “el acontecimiento más catastrófico en toda la historia de la vida celular, pero no tenemos ningún registro”.
Una inspección más detallada, sin embargo, muestra que los genes capaces de utilizar oxígeno no aparecieron hasta el mismísimo final de la expansión del Arcáico de hace 2.800 millones de años, lo que es altamente consistente con las fechas que los geoquímicos han establecido para la Gran Oxidación. En lugar de eso, Alm y David creen haber detectado el nacimiento de la cadena de transporte de electrones moderna, el proceso bioquímico responsable de llevar electrones al interior de las membranas celulares.
El transporte de electrones es necesario para las criaturas que respiran oxígeno y para las plantas y muchos microorganismos durante la fotosíntesis, momento en que obtienen su energía directamente del Sol. Se cree que, precisamente, fue una forma de fotosíntesis basada en el oxígeno la responsable de generar el la cantidad de oxígeno necesaria para provocar la Gran Oxidación. Un evento, por cierto, sin el cual no existiría el aire que respiramos hoy.
Fotosíntesis y respiración
La evolución de la cadena de transporte de electrones durante la Expansión del Arcáico podría, pues, haber desencadenado diversos procesos clave en la historia de la vida, incluidos la fotosíntesis y la respiración. “Nuestros resultados -asegura David- no pueden decir si el desarrollo de la cadena de transporte de electrones fue la causante directa de la Expansión del Arcáico. Aún así, podemos decir que el hecho de tener acceso a una cantidad mucho mayor de energía capacitó a la biosfera para albergar ecosistemas microbianos mucho mayores y más complejos”.
Alm y David investigan también la forma en que, después de la Expansión, los genomas microbianos evolucionaron. Observando los metales y las moléculas asociadas a los genes y la manera en que su abundancia y distribución cambió a lo largo del tiempo, los investigadores se dieron cuenta de que iba aumentando el porcentaje de genes capaces de utilizar oxígeno, algo que resulta consistente con los registros geológicos.
“Lo que resulta realmente asombroso en estos hallazgos -concluye Alm- es que prueban que las historias de eventos muy antiguos pueden quedar registradas en el ADN que comparten todos los organismos vivientes. Y ahora que hemos empezado a comprender cómo descodificar esa historia, espero que podremos reconstruir con gran detalle algunos de los primeros eventos en la evolución de la vida”.

Cortesía ABC, España

Ciencia

La científica de la bacteria del arsénico se defiende las críticas

La controversia sobre el hallazgo de la NASA de una bacteria que parece ser capaz de utilizar el arsénico para sobrevivir ha cumplido un nuevo capítulo. Después de que parte de la comunidad científica criticase duramente la investigación, porque, a su juicio, no demostraba suficientemente que se tratara de una forma de vida diferente, Felisa Wolfe-Simon, la autora principal del estudio, han respondido a sus detractores. La joven científica ha asegurado que los comentarios y críticas generadas por sus experimentos serán revisados y una respuesta se publicará en un próximo número de la revista Science.
En el estudio original, publicado por la prestigiosa publicación científica el 2 de diciembre, Wolfe-Simon y su equipo anunciaban haber encontrado en el lago Mono, en California, una nueva y extrañísima forma de vida que desafía todo lo establecido, unas bacterias que han sustituido el fósforo por el arsénico, uno de los más poderosos venenos de la Tierra, para sustentar su crecimiento.
La impactante investigación no fue recibida igual por toda la comunidad científica. Algunos investigadores consideraron que el anuncio, realizado por la NASA a bombo y platillo, había sido «precipitado». Los investigadores críticos no ponen en duda la capacidad de la bacteria para sobrevivir a altas concentraciones de arsénico. Sin embargo, no están de acuerdo en que el estudio haya demostrado que la bacteria sea capaz de pasar a depender únicamente del arsénico. Una de las primeras voces discordantes fue la de Rosie Redfield, una microbióloga de la Universidad de Columbia Británica, que calificó el estudio como un fraude y aseguró en su blog que Wolfe-Simon y sus compañeros eran «malos científicos». Otros dicen que la toma de ADN de la muestra no se realizó con las debidas precauciones y que estaba contaminada.
Durante las últimas semanas, los científicos del lago Mono han mantenido un mutismo que sólo ha sido roto ahora por la autora principal de la investigación para decir que ofrecerá más información sobre los experimentos. Además, permitirá el acceso a sus muestras a otros científicos para que puedan analizarlas. «Esperamos con interés trabajar con otros científicos», ha señalado. En una nota preliminar, la científica también ha recapitulado los procedimientos que utilizó para purificar el ADN cargado de arsénico y se ha reafirmado en la validez de su trabajo.

Cortesía ABC, España

Ciencia

Los diez hallazgos científicos que han cambiado la década

Cada año, los editores de la prestigiosa revista Science, ofrecen su lista con los principales descubrimientos. En esta ocasión, además, han escogido los hallazgos que consideran han marcado la última década.
-La importancia de la «basura genética»: Los genes se han llevado todo el protagonismo científico, pero hay una parte del material genético que hasta ahora se consideraba prácticamente «basura» y que han resultado ser tan importantes como los genes.
-La composición de la materia del Universo: Durante la pasada década, los investigadores han deducido de forma muy precisa el contenido del Universo, que consiste en materia ordinaria -aquella que compone todo lo que vemos-, materia oscura y energía oscura, además de cómo se relacionan entre ellas. Estos avances han transformado la cosmología en una ciencia de precisión con una teoría común.
- El ADN de los que ya no están: El descubrimiento de que biomoléculas como el ADN antiguo o el colágeno pueden sobrevivir durante miles de cientos de años y proveer importante información sobre plantas y animales que ya no existen y sobre nuestros ancestros ha resultado un «boom» en la paleontología. Los análisis de estas pequeñas «máquinas del tiempo» nos permiten conocer características físicas que los esqueletos, aunque los tengamos, no pueden probar, como el color de las plumas de un dinosaurio o cómo los mamuts lanudos resistían al frío.
-Hay agua en Marte: Media docena de misiones a Marte durante la última década han aportado evidencias claras de que el Planeta rojo tuvo en algún momento suficiente agua como para alterar las formaciones rocosas y, posiblemente, sostener la vida. Es probable que el agua estuviera presente en Marte cuando la vida comenzó a aparecer en la Tierra, pero todavía hay suficiente humedad en el planeta para animar a los científicos a seguir buscado alguna forma de vida.
-La reprogramación de las células: Los investigadores han descubierto la manera de reprogramar las células para convertirlas en pluripotenciales, células que pueden convertirse en cualquier tipo de célula del cuerpo. Los científicos esperan que este técnica sirva en el futuro para poder crear tejidos y órganos de reemplazo.
-El microbioma o los seres que viven en nosotros: En 2007, el NIH (National Institutes of Health) de EE.UU. inició el Proyecto Microbioma Humano. Uno de sus objetivos es producir el genoma de referencia de al menos 900 bacterias del microbioma humano, las criaturas que llevamos encima. Esto nos ayudará a conocer cómo los genes microbianos pueden afectar a la cantidad de energía que absorbemos de nuestros alimentos y cómo nuestro sistema inmunológico responde a las infecciones.
-El hallazgo de planetas fuera del Sistema Solar:
En el año 2000, los investigadores sólo eran conscientes de la existencia de 26 exoplanetas. Ahora, el número ha aumentado a 502 y sigue sumando. Con las nuevas tecnologías, los astrónomos esperan encontrar abundantes planetas similares a la Tierra en el Universo.
-La inflamación, detrás del cáncer o el Alzheimer:
Hasta no hace mucho tiempo, la inflamación se consideraba un compañero de nuestra máquina de curación tras un trauma o una infección. Hoy, sin embargo, los investigadores creen que la inflamación es también una fuerza propulsora detrás de enfermedades crónicas como el cáncer, el Alzheimer, la arteriosclerosis, la diabetes o la obesidad.
-Los metamateriales:
Con la síntesis de materiales propiedades ópticas nada convencionales, físicos e ingenieros han conseguido orientar y manipular la luz de forma que incluso han podido crear capas de invisibilidad.
-Las verdades sobre el cambio climático:
En la última década, los investigadores han consolidado algunos hechos fundamentales en torno al cambio climático global: el mundo se está calentando y los seres humanos están detrás del calentamiento global. Sin embargo, los próximos diez años determinarán cómo los científicos y los políticos manejan esta información vital para el planeta.

Cortesía ABC, España

Ciencia

Contaminados por plomo

Las aceitunas le jugaron una mala pasada a un trabajador del Hospital Clínico de Madrid. No se atragantó con ellas, no sufrió una indigestión y tampoco estaban en mal estado, pero este aperitivo era el responsable de los altos niveles de plomo que presentaba en sangre (38,2 microgramos por decilitro, cuando a partir de 4,5 microgramos ya se han detectado efectos nocivos para la salud).
El problema no eran las aceitunas en concreto, sino la antigua vasija de barro en la que se preparaban, ya que al añadir el vinagre ésta liberaba plomo a los alimentos. Una de sus compañeras también presentaba altas concentraciones de este metal dañino para la salud por su afición a comer truchas escabechadas en vinagre, también preparadas en una fuente de barro.

Estos casos corroboran que cocinar en barro es un factor de riesgo de exposición al plomo, tal y como recoge un estudio de la Sociedad Española de Bioquímica Clínica y Patología Molecular (SEQC). Pero hay más. Habitar en casas deterioradas y viejas -que conservan restos de plomo en las tuberías generales- o dedicarse a determinadas profesiones como instructor de tiro -si trabaja con municiones de plomo-, restaurador de mueble, artistas o trabajadores que utilizan cerámica y pinturas… aumentan el riesgo de contaminarse por este metal.

Aunque las concentraciones de plomo y cadmio en sangre de la población española han descendido en los últimos años, es necesario controlar estos contaminantes en el ambiente porque sus efectos tóxicos se producen cada vez con niveles más bajos de exposición a los mismos, según el estudio de la SEQC.

Estas consecuencias negativas van desde el déficit intelectual y de atención hasta trastornos de audición, del lenguaje o un comportamiento antisocial en los niños. En los adultos, los efectos adversos tienen más que ver con problemas cardiovasculares y con un deterioro de la función cognitiva.

En cuanto a los grupos más vulnerables, la doctora Montserrat González Estecha, miembro de la SEQC, señala a ELMUNDO.es que los más vulnerables son “los niños, los ancianos y las mujeres embarazadas y quienes están en situaciones de mayor riesgo como es la menopausia, la osteoporosis o la exposición al humo del tabaco”.

De hecho, las mujeres posmenopáusicas presentaron en su investigación concentraciones de plomo en sangre superiores a 2 microgramos por decilitro con cuatro veces más frecuencia que las no menopáusicas. “Esto se debe a que el plomo se acumula y se deposita en los huesos y, durante la menopausia, que afecta al esqueleto, no puede excretarse del organismo. Este riesgo es de especial interés, ya que las enfermedades cardiovasculares que se han asociado a esta concentración de plomo son más prevalentes en este grupo”, indica la experta, que recomienda “dar suplementos de calcio a estas mujeres y llevar una dieta equilibrada”.
Control ambiental

La doctora González indica que “es de vital importancia el control ambiental de estos contaminantes, así como la monitorización de estos tóxicos en la población, porque sigue siendo un problema de salud pública” y destaca que “conocer la situación de la población española es esencial así como ir eliminando las fuentes de exposición que todavía quedan”.

El trabajo, en el que participaron los hospitales Clínico San Carlos de Madrid, el de Getafe, el Hospital Santa María de Rosell de Cartagena, la Universidad de Santiago de Compostela, la Consejería de Sanidad y Consumo de Cartagena y la Universidad Politécnica de Cartagena, recoge que las vías de exposición al plomo más importantes son la inhalación y la ingestión.

Por inhalación, desde la retirada del tetraetilo de plomo de la gasolina, que en España se produjo en agosto de 2001, la principal vía de exposición es a través de las partículas de polvo que hay en las viviendas antiguas que tienen pintura en mal estado anterior a 1991.

Asimismo, los especialistas señalan que los millones de toneladas de plomo que se lanzaron al aire por el uso de gasolina con plomo han contaminado los suelos de las áreas urbanas. Por ejemplo, “los niños que gatean por el suelo pueden estar exponiéndose al plomo, más teniendo en cuenta que ante la misma exposición, los pequeños absorben el 50% del tóxico mientras que los adultos sólo el 10%”, dice González.

Por vía oral, las fuentes de exposición al plomo son el agua contaminada procedente de tuberías con plomo -cuyo uso se abandonó en España en la década de los 80-, los recipientes y utensilios de cocina recubiertos de esmaltes plomados, la pintura rascada de las paredes y los juguetes que contienen plomo.

“Lo bueno es que una vez confirmada la fuente, si se retira la exposición disminuyen rápidamente los niveles de plomo en sangre”, concluye la autora.

Ciencia

El algoritmo del día del fin del mundo

El matemático británico John Horton Conway es considerado -con justicia- uno de los mayores creadores y divulgadores de pasatiempos matemáticos de todos los tiempos. Una de sus más interesantes contribuciones es el denominado “algoritmo del día del fin del mundo”, que permite determinar -mentalmente y en menos de 30 segundos- que día de la semana fue o será una fecha cualquiera del calendario Gregoriano. Te mostramos, paso a paso, cómo realizar ese truco.
Es posible que alguna vez hayas visto en la tele algún “mentalista” adivinar que día de la semana corresponde a una fecha cualquiera, proporcionada por el conductor o alguna llamada telefónica. Seguramente habrás imaginado que detrás de todo el numerito montado por el “artista” había un algoritmo lo suficientemente simple como para ser “ejecutado” mentalmente, sin errores y en unos pocos segundos. Dicho sistema existe, y ha sido diseñado por uno de los matemáticos especializados en divulgación y pasatiempos más famoso de todos los tiempos: John Horton Conway.
Este británico, de 72 años, es una verdadera leyenda viviente, responsable de cientos de pasatiempos y acertijos sumamente interesantes. Uno de ellos es el que le permite “adivinar” que día de la semana fue (o será) una fecha cualquiera. Se dice que la clave de su ordenador se basa en este algoritmo: la máquina le muestra una fecha aleatoria y en menos de 30 segundos Conway debe responder que día de la semana fue. Obviamente, como protección dista mucho de ser segura, ya que cualquier instruso con un segundo ordenador y un software de calendario a mano podría responder a la pregunta planteada sin problemas, pero Conway lo utiliza como una forma de “mantener su mente despierta”. El matemático ha denominado a su sistema como “algoritmo del día del fin del mundo” (“Doomsday algorithm” o “Doomsday rule”).
El funcionamiento del “Doomsday algorithm” se basa en la premisa de que para cualquier año existen una serie de fechas fáciles de recordar que “caen” siempre en el mismo día de la semana. Los años bisiestos -aquellos en que febrero tiene 29 días- suponen una complicación adicional, ya que todas las fechas posteriores a ese día se “corren”, pero Conway evita este problema de la misma forma como lo hacían los romanos: considerando el primer día del año al 1 de Marzo, y como “fin de año” el último día de febrero. Las fechas que debemos recordar son las siguientes:
- El “0”de Marzo” (el último día de Febrero, en realidad)
- El 4 de Abril
- 9 de Mayo
- 6 de Junio
- 11 de Julio
- 8 de Agosto
- 5 de Septiembre
- 10 de Octubre
- 7 de Noviembre
- 12 de Diciembre
- 2 de Enero (del año siguiente)
- 13 de Febrero (del año siguiente)
¿Crees que es imposible recordar esas fechas? Pues te equivocas. Si miras con detenimiento la lista anterior, notarás que -dejando de lado los meses de enero y febrero, todas las correspondientes a meses pares tienen la forma “n/n” :4/4, 6/6, 8/8, 10/10 y 12/12. Y las que corresponden a los meses impares son 9/5, 11/7, 5/9 y 7/11. Estas cuatro pueden resultar un poco más difíciles, pero los anglosajones lo tienen fácil gracias al mnemónico “I work from 9 to 5 at the 7-11″ ( “Trabajo de 9 a 5, en el Seven-Eleven”, una cadena de tiendas muy famosas en Estados Unidos). Como sea, esa frase nos permite recordar las cuatro fechas en cuestión. Y la dos restantes corresponden al día de la toma de Granada y la víspera de San Valentín, así que con poco trabajo lograrás memorizar la lista.
El día del Juicio
Esas fechas, caen todas en el mismo día de la semana, y Conway las denomina “Día del Juicio”, de donde proviene el nombre del algoritmo. Determinando que día de la semana es el que corresponde para el año de la fecha que queremos “adivinar”, podemos calcular sin problemas el dato que estamos buscando. Para encontrar el “Doomsday” aprovechamos que el calendario Gregoriano (el mismo que usamos todos los días en nuestra vida cotidiana) se repite cada 400 años, o lo que es lo mismo, cada cuatro siglos. Para simplificar los cálculos, vamos a asumir que cada siglo comienza en los años acabados en “00″ y finalizan en los años acabados en “99″. Conway llama al primer “Doomsday” de cada siglo “marcador de siglo”, y se repite cada 400 años. Esos días son:
- Siglo 1800-1899: Viernes
- Siglo 1900-1999: Miércoles
- Siglo 2000-2099: Martes
- Siglo 2100-2199: Domingo
Veamos ahora cómo calcular el “Doomsday” de un año cualquiera. Si llamamos “y” a los dos últimos dígitos del año en que estamos trabajando, el “Doomsday” correspondiente se calcula con la siguiente fórmula:
 Antes de que cierres el navegador espantado por semejante sarta de símbolos matemáticos, lee la siguiente explicación: El Doomsday se calcula sumando al marcador del siglo el resultado de la división (sin tener en cuenta los decimales) entre los dos últimos dígitos del año y 12, más el resto de dicha división, más ese mismo resto dividido 4. En otras palabras, tomamos “y”, lo dividimos por 12 para obtener un cociente (“g”) y un resto (“r”). A “r” lo dividimos por 4 y obtenemos un nuevo cociente (“s”). El “Doomsday” del año es igual a y+q+r+s. Si ese valor es mayor que 7 (algo muy probable) lo dividimos entre 7 y nos quedamos con el resto. ¡Es fácil!
Veamos un ejemplo. Supongamos que queremos calcular que día de la semana fue el 14 de Octubre de 1968. El marcador para ese siglo (1900-1999) es Miércoles, y el valor de “y” es 68, que al dividir entre 12 nos da 5, con resto 8. Al dividir el resto entre 4 nos da 2, así que el “Doomsday” es igual a 68 + 5 + 8 + 2 = 83. Dividimos por 7 y obtenemos el resto: 6. Como el marcador de ese siglo es Miércoles, el 10/10 nuestra referencia para ese mes, y 6 nuestro “Doomsday”, contamos hacia delante 6 días: Miércoles, Jueves, Viernes, Sábado, Domingo y Lunes. Es decir, el 14 de Octubre de 1968 es Lunes. ¿Interesante, verdad? Otro ejemplo rápido: hoy es 12 de Noviembre de 2010 ¿Que día de la semana es? Fácil: Marcador de siglo: Martes. “Doomsday” igual a 6 (te dejamos calcularlo a ti, recuerda que para 2010 “y” = 10). El 7/11 es nuestro marcador más cercano, y es Domingo (6 días contando a partir de Martes). Si el 7/11 fue Domingo, el 12/11 es Viernes. Sabiendo todo esto: ¿Te animas a calcular que día de la semana fue cuando naciste?

Cortesia de ABC, España

Ciencia

La Nueva arca de Noé es una torre de 100 metros

Un zoológico vertical de más de 100 metros ha sido propuesto para ser construido en Buenos Aires, en la Reserva Ecológica Costanera Sur. El proyecto, denominado Eco-Cliff, consiste en una espectacular torre que podría servir como punto de anidación para miles de aves migratorias y un hábitat ecológico para todo tipo de animales.
Una de las estructuras conceptuales más interesantes presentadas en los últimos tiempos ha sido la torre de burbujas del MIT, que estaba planeada para las Olimpiadas de 2012 en Londres. Sin embargo, ahora estamos frente a un concepto aún más interesante, que podría construirse en Argentina. La torre ha sido diseñada por Hila Davidpu, Tal Gazit, Eli Gotman y Hofi Harari para participar de una competición para construir un zoológico vertical frente a Puerto Madero, en la Reserva Ecológica Costanera Sur.
Sería un verdadero espectáculo para la vista si se hiciera realidad. Según explican los responsables, para minimizar el uso de vehículos a motor, la torre solo sería accesible mediante teleférico y utilizaría un sistema de células fotoeléctricas para autoabastecerse de energía. Y no solo sería un impactante diseño, sino que también sería un zoológico y hábitat para varios tipos de animales. Todos los visitantes podrían ver a los animales a través de senderos artificiales que serpentearían a lo largo de la torre, ofreciendo una experiencia fuera de lo común.
Con la idea de simular un acantilado, la torre tendría varias aperturas para que ingresen los rayos del sol, la lluvia y el aire fresco, y se serviría de un sistema de redes y cables para cumplir distintas funciones. La pregunta que quedaría por responder es si muchas especies animales serían capaces de vivir en una torre de más de 100 metros del altura, en condiciones que, sin más detalle, parecen distar bastante de las de su hábitat natural. Si llegan a hacerlo posible, sería una cita obligada como muchas otras fantásticas construcciones alrededor del mundo.

Cortesía ABC, España

Ciencia

El Nobel de quìmica premia un trabajo con moléculas de Carbono

El norteamericano Richard Heck y los japoneses Ei-ichi Negishi y Akira Suzuki han sido galardonados con el Nobel de Química por su trabajo con moléculas de carbono, según ha informado la Real Academia de Ciencias sueca. Los tres investigadores compartirán el galardón tras haber desarrollado por separado tres reacciones químicas distintas que emplean catalizadores de paladio para crear enlaces de carbono-carbono mediante emparejamientos cruzados.
“Estas herramientas químicas han mejorado enormemente las posibilidades de los científicos para crear (compuestos) químicos sofisticados, por ejemplo moléculas basadas en el carbono tan complejas como las presentes en la naturaleza”, ha informado la Academia. En concreto, estos descubrimientos servirán para sintetizar moléculas nuevas con aplicaciones para la medicina, la agricultura, el sector industrial químico e incluso para el desarrollo de componentes electrónicos.
La química orgánica, o química del carbono, es la base de la vida pero, según los expertos, los átomos de carbono no reaccionan entre sí fácilmente, con lo que los científicos necesitan agentes externos para provocar su reacción y, a partir de ahí, sintetizar nuevas moléculas.
Heck, nacido en 1931 en Springfield (EEUU), se doctoró en 1954 por la Universidad de Los Angeles, California, y es profesor emérito de la Universidad de Delaware, en Nueva York. Su colega japonés Negishi nació en 1935 en Changchun (actualmente, China) y se doctoró en 1963 en la Universidad de Pensilvania, para ejercer posteriormente en la Purdue University (West Lafayette, EEUU). Suzuki, nacido en Japón en 1930, se doctoró en 1959 por la Universidad de Hokkaido, de la que es actualmente profesor.
El Nobel de Física está dotado con 10 millones de coronas suecas (1,1 millones de euros o 1,5 millones de dólares) y, como el resto de estos galardones, se entrega el 10 de diciembre, coincidiendo con el aniversario de la muerte de su fundador, Alfred Nobel. El anuncio del Nobel de Química sigue al correspondiente a Física, ayer, que fue otorgado a los investigadores de origen ruso Andre Geim y Konstantin Novoselov, por sus revolucionarios descubrimientos sobre el material bidimensional grafeno. El correspondiente a Medicina, anunciado el lunes, fue para el británico Robert G. Edwards, por sus investigaciones sobre la fecundación in vitro.

ABC, España

Ciencia

La profunda erosión psicológica del desempleo

Así lo explica José Buendía, profesor de Psicopatología de la Universidad de Murcia, en su libro El impacto psicológico del desempleo. Lo más usual es la sensación de derrota y fracaso. Tener un empleo es una «expectativa social y cultural desde la infancia, reforzada a través de los años en la escuela, la familia…», explica Buendía.

Además, el trabajo tiene una serie de funciones que se pierden. Funciones no sólo manifiestas como es el salario, sino también latentes, ya que el empleo supone imponer una estructura de tiempo, implica experiencias compartidas y relaciones personales más allá de la familia, lleva al individuo a alcanzar metas más allá del propio yo, determina y clarifica un estatus social y una identidad personal y requiere de una actividad cotidiana y habitual. Perder o carecer de esto puede resultar destructivo en la personalidad del sujeto que pierde un trabajo.

Uno de los impactos psicológicos destacados por Buendía es el llamado «síndrome de la invisibilidad», por el que la persona sin empleo siente que no le ven, que no forma parte de un mundo (el mercado de trabajo y el engranaje productivo) que no deja de funcionar a su alrededor, pero del que no forma parte. Se agrava cuando la persona no pide ayuda por vergüenza u orgullo.

DIFERENCIAS POR EDADES
Los efectos psicológicos de no tener trabajo son distintos entre jóvenes y mayores. En el primer grupo, prolongar la dependecia de los padres tiene consecuencias adversas de muchos tipos: desde un aumento de agresividad del sujeto, hasta el aumento de la pasividad, la depresión, reducción de la capacidad para relacionarse con personas o búsqueda de otras vías de socialización, como la delincuencia.

Al final, repetidos fracasos en la búsqueda de empleo suelen acabar en apatía, vergüenza ante allegados y resignación, incluso en un sentimiento de culpabilidad al pensar que es uno mismo el principal responsable de la situación. En muchos casos, esa apatía se traduce en pasar largas temporadas en casa, dedicando la mayor parte del tiempo a ver la televisión o escuchar música dando de lado a la búsqueda activa de trabajo.

Generalmente se llega a un sentimiento de culpabilidad y gran sensación de vacío, pero en jóvenes y mayores se sufre de forma diferente. En el caso de personas con más edad se pasa por varias fases: shock (sorpresa, desorientación y miedo), creencia de que se trata de un periodo vacacional (por no interiorizar que se han quedado sin trabajo), hiperactividad en el hogar (se hacen cargo de aquellos arreglos pendientes en casa), ansiedad e irritabilidad (ante repetidos fracasos al buscar empleo), hasta trastornos psicofisiológicos.

Al final, como en el caso de los jóvenes, aceptan su condición de desempleados, pero como un fracaso personal y social. Esto desemboca en largas temporadas en casa, dormir más horas de lo habitual y una gran sensación de vacío. Dependiendo de la salud de la persona y el estilo de vida que lleve, existe el riesgo también de desarrollar enfermedades cardiovasculares.

AYUDANDO A UN DESEMPLEADO
Este especialista ve muy importante no transmitir lástima ni ser caritativo con el desempleado. Debe percibir un mensaje en el que entienda que es una situación transitoria hacia otro trabajo. Mientras tanto ha de forzársele a mantener una actitud denominada como ´de las 3 C´s´: combativa, comprometida y controlada (control de la situación).

Cortesía Geobase80

Ciencia

Poseídos por el I+D+i

Inmersos en el epicentro de la crisis económica-especulativa-financiera y bajo el espejismo de la Ley de Economía Sostenible, una nueva pasión se abre, desde hace unos años, en la mente de los dirigentes políticos españoles: el I+D+i. Una poderosa fuerza que ha de convertirse en el motor de un cambio de modelo económico que nos ha de guiar de nuevo por la senda de la prosperidad -real y no virtual- y del bienestar hacia un Sangri-La. Ahora bien, todos estos políticos se olvidan de un hecho fundamental: todos los pasos hacia el progreso se han realizado pisando sobre el terreno de la ciencia.

Así, el huevo que dio lugar a la gallina de oro de la revolución industrial –donde dicen que se originó el salto al futuro- se llamaba impulso a las sociedades científicas, facultades de matemáticas o física, o institutos tecnológicos que se desarrollaron uno o dos siglos antes. Ellos, y no otros, crearon la mentalidad que propició el desarrollo tecnológico que les precedió.

Tradicionalmente, y de manera especial una vez que se han puesto al aire las vergüenzas de los neocom, se argumenta que la pujanza económica de un país está íntimamente ligada a su capacidad para la innovación e invención, que a su vez depende de la inversión estatal (inicialmente) en investigación básica y aplicada.

En este contexto, no resultaron extrañas declaraciones como las del presidente del Consejo de Investigaciones Científicas, argumentando que necesitábamos 50.000 nuevos científicos antes de 2010 para poder abordar con ciertas garantías los retos que planteaba la sociedad del conocimiento.

Ha llegado la fecha. Sin duda se han cumplido los números -o se está muy cerca de hacerlo-, pero la realidad es bastante más compleja que un discurso político: no siempre las grandes inversiones estatales en I+D+i han sido garantía de desarrollo económico.

La vitalidad de un país precisa, más que de ingentes cantidades de fondos, de un cambio de mentalidad y una apuesta decidida por la Ciencia, porque sin ella no fue posible ni el capitalismo, ni la revolución industrial -ni la primera ni la segunda ni tampoco la que dicen será la tercera- ni será posible el progreso.

Este proceso requiere su tiempo y a tenor del desarrollo de la Ley de Ciencia, de los escasos cambios que se han producido en el modo de trabajar en la universidad española y de la situación de los investigadores -también llamados precarios- dista mucho de alcanzar un grado de excelencia.

Es evidente que una de las peculiaridades de la sociedad española es su falta de tradición científico-técnica. Una sociedad en la que uno de sus grandes iconos intelectuales, don Miguel de Unamuno, que condenó el desarrollo científico con el nefasto “que inventen ellos”, difícilmente albergará un cierto interés por la ciencia. Aun así, hemos pasado en poco más de cien años a esa apuesta por el I+D+i. Por el camino se atravesó el desierto de la autarquía del comienzo del franquismo (salvo esa pequeña luz que supuso el non nato proyecto de la II República), la euforia del Spain is diferent con el desarrollismo de los sesenta basado en la especulación -ya sea del ladrillo o del dinero-, o la economía social de mercado de la democracia. Pero ni por asomo se produjo un movimiento similar al que llevó a Europa a la Revolución Industrial: la pasión por la Ciencia.

El nacionalismo tecnológico

Desde mediados del siglo pasado, se justifica el esfuerzo inversor de los estados en ciencia y tecnología con una hipotética relación de causa-efecto entre la inversión estatal en investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) y la pujanza económica de una nación.

Este nacionalismo científico-técnico parte de la premisa de que sólo se llegará a ser un país rico si se consigue inventar e innovar tanto o más que el resto. Consecuentemente, las naciones más importantes y punteras serán aquellas que han hecho -y hacen- los mayores esfuerzos para financiar la investigación en Ciencia y Tecnología.

Un modelo capitalista que se basa en dos conceptos: el primero de ellos (podría llamarse el problema del parásito) afirma que en una sociedad de mercado, los particulares jamás harán un gran esfuerzo del que puedan beneficiarse todos y, por lo tanto, la financiación de la investigación (especialmente la investigación básica) corresponde al Estado.

Y el segundo, (podría denominarse la oportunidad nacional) señala que los resultados de la investigación van a favorecer en primer lugar a la nación que los ha desarrollado. El descubridor de una nueva tecnología parte con ventaja a la hora de sacarle rentabilidad.

Cortesia Fronterad.com

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