Geología, Peligros Naturales y GeoTecnología

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Ciencia

Necesitamos una nueva ciencia, una nueva idea

Los datos del hielo en el Ártico indican que este océano se está quedando sin hielo en verano. Las empresas de petróleo ya tienen planes maravillosos para explorar los depósitos de crudo a 3000 metros de profundidad, que podrán extraerse solo unos 4 meses al año. La pena es que no hay dinero para financiar el proyecto, en este mundo en ‘crisis’.

¿Para qué dar más pruebas de la realidad? Suban a las montañas y busquen los glaciares. Vayan al Ártico, o busquen fotografías del mismo (las reales, no las de un osito blanco sobre un témpano de hielo), hablen con los viticultores acerca de las uvas, con los epidemiólogos, hablen con los habitantes de América, sometidos a inundaciones, tornados, tifones y huracanes.

Hemos vivido 200 años bajo una idea implícita, no explicitada, subyacente en nuestras mentes: Los recursos son casi gratis e ilimitados. Podemos quemar el planeta. La ciencia (¿la magia?) siempre vendrá al rescate. Y si no viene, eliminémosla y busquemos el culto a la Santa Muerte, el hada (de plástico) en un jarro de formol, o la estafa económica.

Escribo sobre la sociedad, y sobre la economía, porque no hay medidas tecnológicas para parar el cambio climático. La única forma de hacerlo es entrar en otro esquema que, adicionalmente, proporcionará mucha más riqueza a los seres humanos, y mantendrá la armonía de un planeta que no fué otorgado por los dioses para el dominio de aquellos.

Durante la segunda mitad del siglo XVIII los ‘intendants’ que habían pagado por sus cargos para entrar en la alta sociedad francesa empezaron a pedir participación en el gobierno.  Pero era imposible. Las ideas subyacentes de los que controlaban la política francesa, los nobles hereditarios y sus primos (eran familia), los nobles de la iglesia francesa, no podían, sencillamente, no concebían esa posibilidad.

El rey de España, Carlos III experimentó un motín, que no pudo comprender: Era incapaz de entender que ni siquiera una persona, ni mucho menos una cierta parte del pueblo, no aceptara su reino como algo ordenado por dios.  Sencillamente, no entraba en su mente. Era como si viésemos las piedras del camino ascender hacia el cielo delante de nosotros, en un día sin viento. Sencillamente, la posibilidad de un gobierno de plebeyos, y que su posición en el mismo no fuera divina, sino la de un gestor, era imposible no solo de aceptar, sino de concebir. Hoy muchos, no reyes, pobrecitos, sino presidentes de cabildos, comunidades, ayuntamientos, estados federados, presidentes de fondos monetarios, etc.,  no pueden concebir que son meros gestores, trabajadores como otros cualesquiera, y además trabajadores con contrato temporal. Muchos se creen Carlos III. Sencillamente, ser lo mismo que otros no cabe en sus cabecitas.

Pues bien, hoy en día las ideas que se necesitan, no solo para salir del marasmo económico y social (crisis y revueltas en Inglaterra, hace unos años en Francia, guerras en oriente, revueltas en los países del Islam, …) sino para rescatar al planeta del desastre, y para aumentar la riqueza de miles de millones de seres humanos miserables que viven mirando la opulencia de unos pocos,  (los panaderos franceses viento las carrozas de Maria Antonieta?), esas ideas existen, están enunciadas, pero son tan incomprensibles por la religión actual, la teoría económica tradicional, desde el neo-liberalismo al neo-marxismo, como un gobierno del pueblo para Luis XVI, la misma Maria-Antonieta y Carlos III. ¿Entra en la cabeza de un financiero de Londres que un afro-americano de Totenham sea miembro de su club, cene en su restaurante, se mueva en Rolls-Royce?

Cuando uno lee los hechos: Falta de dinero, falta de iniciativa, y las respuestas: Deuda pública, déficit, crédito, fiscalidad, bonos europeos, eliminación del papel del gobierno en la economía, derechos sociales, interés( 2%, 1%, …) de los bancos centrales, etc., etc., uno recuerda la insistencia en las medidas tradicionales de la Europa de entre, digamos 1749 y 1789, que permitieron un déficit tan monstruoso como el actual: La idea era gastar sin producir.

Ninguna de las medidas políticas tomadas en ese siglo, en la Europa continental, sirvieron más que para aumentar el déficit, hasta que se cambió radicalmente de mentalidad, para lo que fue necesaria una revolución sangrienta, y una guerra europea de millones de muertos (la guerra napoleónica de Francia contra todos).

Podemos pensar que lo que impedía el cambio necesario en el siglo XVIII era la idea subyacente del ‘Derecho Divino de los Reyes’. Ese ‘derecho divino’ había sido eliminado en Inglaterra un siglo y medio antes en una serie de guerras civiles y revoluciones menos sangrientas. Tanto en Francia como en Inglaterra la eliminación de ese pensamiento profundo y subyacente implicó la ejecución del rey de turno.

Hoy estamos dentro de un pensamiento similar al del derecho divino de los reyes, similar en su aspecto de pensamiento no explicitado, no puesto en cuestión, no rechazado.

Cualquier reforma actual naufraga de la misma manera que lo hicieron todas las reformas en Francia antes de la revolución francesa. La idea de Rousseau de que todos los hombres son iguales era realmente revolucionaria, y la única que podía cambiar el sistema hacia otro nuevo.  Hasta entonces todo lo escrito defendía (desde la China, hasta el cabo Finisterre, hasta California, marchando desde el Este hacia el Oeste) que los hombres nacían en estratos diferentes que no podían ni  debían ser cruzados.

Hoy los dogmas económicos son tan fuertes como los religiosos de hace 200 años. El crédito, el capital (privado en el liberalismo, publico en el socialismo), los sindicatos, los ‘logros sociales’, etc., etc., son ‘verdades’ tales que se quema en efigie a quien hoy las pone en cuestión (habiendo avanzado en civilización lo suficiente como para que, al menos en una mayoría de países, la quema sea solo en efigie y no en persona).

Se asume la doctrina económica como una ciencia con el mismo valor que la mecánica newtoniana, con el añadido de la cuántica para interacciones atómicas y relativista para velocidades muy elevadas.Con el mismo valor que el electromagnetismo.

Al asumirla como ciencia positiva (aunque sus modelos no han podido ser verificados en la realidad)  cualquier rechazo aparece como un rechazo a la verdad intelectual, un rechazo a un dogma, similar al rechazo al dogma de la Trinidad, mantenido por dos de las ramas del dogma cristiano, católicos y calvinistas, rechazo por el cual Miguel Servet fue quemado en Ginebra en 1553. Hoy no hay quema física, pero si expulsión y ridículo a quienes intentan comunicar que las ideas económicas actuales en todas sus denominaciones o herejías diversas, son como la del derecho divino de los reyes, en la Europa continental del siglo XVIII, o la de la trinidad en la Europa cristiana del  siglo XVI.

¿Qué ideas nuevas necesitamos? Es difícil saberlo, pero es claro que necesitamos ideas distintas de las actuales. El primer esfuerzo, como el rechazo al derecho divino de los reyes, debe ser un rechazo al ‘mercado’ y a la economía financiera como centro de la vida social.Y un rechazo a la idea de los sindicatos.

Este blog se leerá poco,  pero si se leyera, el rechazo al mercado (privado, de Wall Street; o público, de Beijing o de la Habana), el rechazo a los sindicatos, promovería una quema (espero que simbólica) en la plaza, no se si de Ginebra, o de Alcalá de Henares.

El ser humano vive dentro de burbujas de ilusión. Cuando alguien las pincha, el rechazo es universal.

Pero las burbujas acaban desinfladas.

Cortesia elmundo.es

Ciencia

¿Es posible la prosperidad sin crecimiento económico?

La escritora y periodista Irene Lozano moderó la cuarta mesa del Foro, Crecimiento vs. decrecimiento. Hacia nuevas formas de consumo y producción, que reunió a Antonio Calvo Roy, Gustavo Nombela, Antonio Burgueño y Cristina García Rosales. El quinto invitado, Luis González Reyes, coordinador estatal de Ecologistas en Acción, no pudo participar por una desgraciada urgencia de última hora.

       Lozano centró enseguida el debate con una introducción breve y clara. No parece que nuestro planeta puedan soportar el ritmo actual de producción industrial. La huella ecológica es cada vez mayor. En 2010, el 21 de agosto ya habíamos consumido lo que nos correspondía para ese año. El crecimiento económico no solo esquilma recursos y produce residuos, sino que genera injusticia social. Al mismo tiempo, desde el poder se sigue insistiendo en el consumo como única salida a la crisis. Recuperar la confianza del consumidor mediante datos positivos de crecimiento es hoy el anhelo de cualquier gobernante. En principio, la disyuntiva es sencilla y terrible: Si no crecemos se colapsa la economía, si crecemos se colapsa el planeta. ¿Es posible crecer de forma responsable y sostenible, o solo queda la opción radical del decrecimiento inducido?

       Antonio Burgueño, director de Calidad y Medio Ambiente de FCC Construcción, tiene claro que decrecer no es la solución. Es como montar en bicicleta, si paras te caes. La clave está en redefinir continuamente las condiciones y las reglas de ese crecimiento. La sostenibilidad es un concepto dinámico que evoluciona constantemente. Lo que hoy es sostenible aquí, mañana puede no serlo allí. Calvo Roy, director de RSC (responsabilidad social corporativa) de Red Eléctrica, comparte esta opinión. En el sector eléctrico echar el freno es hoy una cuestión imposible. La electricidad no solo es la energía que alimenta a la actual y omnipresente sociedad de la información, sino que también es la que permite que puedan gestionarse otro tipo de energías. Aunque intentemos decrecer, la electricidad seguirá creciendo a nivel global, porque además una gran parte del mundo no desarrollado está reclamando y consiguiendo su acceso a ella. La gran –y diabólica- paradoja del crecimiento económico es que, a la vez que genera más desigualdad social, incita a las victimas de esas injusticias a querer disfrutarlo.

       Según Gustavo Nombela, director del área de Economía, Sostenibilidad y Bienestar de la Fundación Ideas, la crisis nos ha dado un toque de atención que deberíamos aprovechar para cambiar nuestro paradigma de progreso, tanto comunitario como personal. La forma actual de medir el crecimiento de un país, basada en el PIB, es muy limitada, y ya se ha quedado obsoleta. Es absolutamente necesario introducir nuevos indicadores de prosperidad más próximos a cuestiones inmateriales, como felicidad o socialización. Para la arquitecta Cristina García Rosales, esta reinvención de lo que entendemos por calidad de vida es especialmente urgente en las ciudades, donde el crecimiento económico ha dado lugar a un urbanismo paranoico al servicio del disfrute privado y la seguridad en el consumo, un urbanismo de recintos vallados, centros comerciales y grandes desplazamientos que obligan a gastar más. Ciudades pensadas para quienes Mª Angeles Durán llama varavos –varones sanos productivos y motorizados-. Afortunadamente cada vez se habla más de conceptos como urbanismo de los afectos y sostenibilidad afectiva (ambos de Adriana Bisquert), o urbanismo emergente (Juan Freire). Además, una nueva generación de arquitectos está abandonando su tradicional pleitesía al poder y a su ego y acercándose cada vez más a una concienciada sociedad civil que está aprendiendo a usar las redes sociales como altavoz de su descontento y como vehículo para la toma de iniciativas.

 

Cortesia fronterad.es

Ciencia

Vida primitiva en Nueva Zelanda

La Tierra y Marte fueron muy similares durante sus orígenes, hasta que éste agotó su combustible interno hace unos 3.500 millones de años. El Planeta rojo podría considerarse, por tanto, un fósil a escala planetaria de la Tierra cuando se desarrollaron los hábitats potenciales primigenios. Cinco regiones terrestres con características análogas a ciertos ambientes del pasado de Marte serán analizadas por científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial, para evaluar la posible presencia de restos de vida en él. La cuestión es que si aquí la vida se conserva en un ambiente tan exigente, ¿por qué no va a ocurrir en Marte?

Cada una de las regiones seleccionadas posee diferentes características comunes a estos entornos primitivos. “La integración de todas ellas es la que aporta una visión conjunta del entorno marciano”, explica el responsable del proyecto, el paleontólogo del Centro de Astrobiología (centro mixto del CSIC y del Instituto Nacional de Tecnología Aeroespacial) David Fernández. La presencia de restos de biomoléculas en minerales formados en estos ambientes terrestres será extrapolable a Marte, donde los resultados se utilizarán para localizar las áreas de estudio más adecuadas.

Dos de los análogos terrestres están en Parakiri y Rotorua (Nueva Zelanda), hacia donde el equipo partirá el próximo lunes. Ambas zonas poseen depósitos de sílice asociados a fluidos hidrotermales ácidos derivados de la actividad ígnea del subsuelo. Recientemente, la sonda Spirit de la NASA descubrió sedimentos similares en la superficie marciana. El reto será dilucidar si son capaces de preservar información biológica.

Cuando la Tierra era Marte
La zona de Barberton (Sudáfrica) es otro de los entornos seleccionados para el proyecto, ya que está formada por rocas cuya antigüedad ronda los 3.500 millones de años. En aquella época, las condiciones ambientales de la Tierra eran parecidas a las de Marte, lo cual permitirá inferir el ambiente en el que pudieron surgir las primeras evidencias de vida en el Planeta rojo. Mientras, el desierto de Atacama (Chile) se asemeja a la superficie del Planeta rojo por sus condiciones de sequedad extremas influidas por vulcanismo que han promovido el desarrollo de depósitos salinos similares a los detectados en Marte.

El río Tinto (Huelva) es la última región seleccionada. El emplazamiento español ya ha sido objeto de múltiples estudios debido a sus singulares condiciones de acidez y oxidación, capaces de albergar vida. Los análisis han revelado que su ambiente “preserva biomoléculas de gran tamaño que permiten definir los organismos de los que proceden”, asegura el paleontólogo.

Las biomoléculas que el proyecto pretende descubrir son fósiles moleculares de seres vivos, desde microorganismos hasta grandes vertebrados. “Es posible que no se averigüe la procedencia de cada una de ellas, pero su hallazgo implica la existencia de vida en estas regiones”. Fernández se muestra optimista: “si alguna vez hubo vida en Marte, la encontraremos antes o después”.

Cortesia ABC, España

Ciencia

Un material mas fuerte que el acero y flexible como el plástico

Imagine un material más fuerte que el acero pero igual de versátil que el plástico, capaz de asumir una variedad aparentemente infinita de formas. Durante décadas, los científicos han tratado de alcanzar semejante sustancia, que pueda ser moldeada en formas complejas con la misma facilidad y el bajo coste del plástico, pero sin sacrificar la resistencia y durabilidad del metal. Ahora, un equipo dirigido por Schroers Jan, un científico de la Universidad de Yale, ha demostrado que algunos vidrios metálicos desarrollados recientemente pueden ser moldeados por soplado como los plásticos, adquiriendo formas complejas que no se pueden lograr utilizando metal normal pero sin sacrificar ni su fuerza ni su durabilidad. Estas nuevas aleaciones conocidas como Bulk Metallic Glasses (BMG) podrían revolucionar para siempre los procesos de fabricación.

«Estas aleaciones de metal parecer normales, pero pueden ser moldeadas por soplado tan barata y tan fácilmente como el plástico», dice Schroers. Hasta ahora, el equipo ha creado una serie de formas complejas, incluyendo botellas metálicas perfectas, cajas de relojes, resonadores en miniatura y e implantes biomédicos, que pueden ser moldeados en menos de un minuto y son dos veces más fuerte que el acero normal.

El coste de los materiales es el mismo que el del acero de alta gama, pero puede ser procesado de forma tan barata como el plástico. Las aleaciones se componen de diferentes metales, como el circonio, níquel, titanio y cobre.

Nuevas aplicaciones
El equipo moldeó las aleaciones a bajas temperaturas y bajas presiones, donde el cristal metálico se suaviza y fluye como el plástico, pero sin cristalizar como un metal regular. Esto permitió a los científicos dar forma al vídrios metálicos macizos con una facilidad sin precedentes.

Schroers y su equipo ya está utilizando su nueva técnica de procesamiento para la fabricación de resonadores en miniatura para sistemas microelectromecánicos -dispositivos mecánicos diminutos alimentados por electricidad-, giroscopios y otras aplicaciones.

Cortesia ABC, España

Ciencia

‘La ciencia española está enferma y malnutrida’

“Empezamos el año 2010 en una situación mala y en 2011 estamos peor”, asegura Joan Guinovart, presidente de la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE) y director del Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona. Así arrancaba la presentación del ya tradicional análisis de la partida de los presupuestos generales de Estado (PGE) destinada a investigación.

“Cuando se presentaron los presupuestos del año 2010, todos los investigadores esperábamos que en 2011 mejorara la situación”, explica Guinovart, “pero si en 2010 nos sometimos a una cura de adelgazamiento y muchos institutos de investigación sobrevivieron gracias a las ‘reservas de grasa’, en 2011 la ciencia entra en un periodo de malnutrición y de enfermedad”.

Aurelia Modrego, secretaria ejecutiva de la Comisión de la COSCE para el estudio de los PGE, aseguró que, para acabar con esa enfermedad es necesario aplicar “un tratamiento de choque”, que pasaría por la creación “urgente” de una Agencia Estatal de Investigación y la recuperación de la senda de aumento inversor en ciencia rota desde el año pasado.
Tendencia de disminución del gasto en I+D

Guinovart, por su parte, ha lamentado el descenso de recursos públicos dedicados a I+D+i en los últimos presupuestos de un 7,38% en términos corrientes y de en torno al 10% en términos constantes, añadida la inflación prevista. Gasto que lleva desde 2008 una preocupante tendencia de disminución.

El presidente de la COSCE, organismo que aglutina a más de 30.000 científicos españoles, ha lamentado la desaparición de “aquella atmósfera de excitación” creada en los años de bonanza económica en España en la comunidad científica, cuando las inversiones públicas aumentaban progresivamente, al contrario de lo que ocurre ahora.

Los responsables de la COSCE han criticado la lentitud de los políticos para poner en marcha una Agencia Estatal de Investigación, incluida ya en el programa electoral del PSOE en 2004, y cuya creación queda recogida en el proyecto de Ley de la Ciencia, en tramitación parlamentaria, informa Efe.

Para los científicos, este organismo debería seguir el modelo de funcionamiento de instituciones europeas como el European Research Council y disponer de gran nivel de autonomía respecto de las contingencias políticas, así como un alto nivel de corresponsabilidad de todos los agentes relacionados con la investigación y la innovación.

Según Aurelia Modrego, esta entidad debería “proporcionar mayor estabilidad y eficacia a un sistema que se enfrenta al reto inaplazable de generar conocimiento, ideas y capacidades”.

Cortesia elmundo.es

Ciencia

Descubren reloj interno en los Seres Humanos

Equipos de investigadores pertenecientes a las universidades de Cambridge y Edimburgo han descubierto insospechadas características del mecanismo que controla el “reloj interno de 24 horas” que poseen todas las formas de vida. Este descubrimiento podría servir para evitar los problemas relacionados con los ritmos circadianos que experimentan quienes trabajan en turnos rotativos y eliminar el “jet lag”. Estos mecanismos han estado presentes en las células vivas desde hace miles de millones de años, tanto en los simples organismos unicelulares como en los seres humanos.
La ultima edición de la revista Nature incluye un artículo en el que investigadores de las universidades de Cambridge y Edimburgo, ambas en Inglaterra, dan cuenta de los últimos avances producidos en la comprensión del funcionamiento del reloj biológico de 24 horas que poseen los seres vivos. El trabajo realizado por estos dos equipos sugiere que el reloj circadiano que poseen las células del cuerpo humano es el mismo mecanismo que se halla en las algas y otros organismos, incluso en aquellos que tienen millones de años de antigüedad. Se trata de un descubrimiento que -según los especialistas- podrá ayudar a resolver los problemas que experimentan aquellas personas que realizan actividades en turnos rotatorios o que sufren el efecto llamado “jet lag”. En estas personas el “ritmo” que marca su reloj biológico se ve alterado, produciendo una serie de síntomas molestos.
Los científicos de la Universidad de Cambridge, autores del primer estudio, encontraron que los glóbulos rojos tienen un ritmo de 24 horas. Se trata de un importante descubrimiento que convierte en obsoleta la idea de que los ritmos circadianos están ligados al ADN y a la actividad genética, ya que diferencia de casi todas las demás las células de nuestro cuerpo, los glóbulos rojos no poseen ADN. Akhilesh Reddy, que dirigió el estudio en Cambridge, dice que “las implicancias que tiene este descubrimiento para la salud son múltiples. Sabemos que las interrupciones que se producen en el ritmo de los relojes biológicos se asocian a diferentes desórdenes metabólicos como la diabetes, problemas de salud mental e incluso con el cáncer.”
Incluso en las algas
A lo largo de los últimos tiempos, diferentes estudios han demostrado la existencia de vínculos entre los turnos irregulares de trabajo y el aumento casos de diabetes, enfermedades cardíacas y obesidad. Las empresas farmacéuticas también han “experimentado” con sustancias que permiten modificar los ritmos circadianos. El año pasado, un equipo utilizó un fármaco experimental desarrollado por Pfizer para restaurar los relojes biológicos alterados de ratones. Este tipo de experimento demuestran que en el futuro cercano será posible crear medicinas capaces de restaurar el ritmo correcto en aquellas personas que, por su forma de vida, están expuestas a un desorden de este tipo.
El equipo liderado por Reddy utilizó glóbulos rojos provenientes de pacientes voluntarios y saludables, que se incubaron en la oscuridad y a la misma temperatura del cuerpo humano. Las muestras se tomaron durante varios días, y a diferentes horas. Luego, los integrantes del equipo analizaron los niveles unas proteínas llamadas peroxiredoxinas, indicadores bioquímicos que se encuentran en casi todos los organismos y que se producen en gran cantidad en la sangre. Los datos demostraron que se producía una modificación en los niveles de esas proteínas, siguiendo un patrón que se repetía -una y otra vez- cada 24 horas. Un segundo equipo, dirigido por Andrew Millar de la Universidad de Edimburgo, reveló que existe un ciclo similar, también con una duración de 24 horas, en las algas marinas. Esto sugiere que los relojes corporales internos han sido importantes para la vida siempre, aun para una forma de vida tan primitiva y antigua como las algas.
Un fármaco para «relojes alterados»
La independencia de los ciclos circadianos y el ADN quedó de manifiesto cuando, en uno de los experimentos realizados en Edimburgo, se mantuvo las algas en la oscuridad. En estas condiciones su ADN no estaba activo, pero los indicadores bioquímicos mostraban que sus relojes seguían en funcionamiento. Tanto en las algas como en los glóbulos rojos, las células son capaces de “marcar el compás” independientemente de la existencia de genes. Para Millar esto demuestra que “los relojes corporales son mecanismos ancestrales que han estado presentes a través de los miles de millones de años de evolución de la vida. Deben ser mucho más importantes y complejos de lo que pensábamos hasta ahora”, explicó. Ahora, solo falta convertir este conocimiento en un medicamento útil que recomponga los “relojes alterados” de las personas pertenecientes a los grupos de riesgo, tarea que seguramente encararán con gusto las farmacéuticas, ya que un medicamento como ese tendría un enorme mercado a nivel mundial.

Cortesia ABC, España

Ciencia

Meditacion

No lo dice un grupo «new age», ni unos amantes de la pseudociencia o de la falsa espiritualidad, sino un equipo de psiquiatras liderado por el Hospital General de Massachusetts, que ha realizado el primer estudio que documenta cómo ejercitar la meditación puede afectar al cerebro. Según sus conclusiones, publicadas en Psychiatry Research, la práctica de un programa de meditación durante ocho semanas puede provocar considerables cambios en las regiones cerebrales relacionadas con la memoria, la autoconciencia, la empatía y el estrés. Es decir, que algo considerado espiritual, nos transforma físicamente y puede mejorar nuestro bienestar y nuestra salud.
«Aunque la práctica de la meditación está asociada a una sensación de tranquilidad y relajación física, los médicos han afirmado durante mucho tiempo que la meditación también proporciona beneficios cognitivos y psicológicos que persisten durante todo el día», explica la psiquiatra Sara Lazar, autora principal del estudio. «La nueva investigación demuestra que los cambios en la estructura del cerebro pueden estar detrás de esos beneficios demostrados, y que la gente no se siente mejor solo porque se han relajado», apunta.
Lazar ya había realizado estudios previos en los que había encontrado diferencias estructurales entre los cerebros de los profesionales de la meditación, con experiencia en este tipo de prácticas, y los individuos sin antecedentes, como, por ejemplo, un mayor grosor de la corteza cerebral en áreas asociadas con la atención y la integración emocional. Pero entonces la investigadora no pudo confirmar si este proceso había sido fruto de, simplemente, haber pasado unos ratos de reflexión.
Conciencia sin prejuicios
Para el estudio actual, los científicos tomaron imágenes por resonancia magnética de la estructura cerebral de 16 voluntarios dos semanas antes y después de realizar un curso de meditación de ocho semanas, un programa para reducir el estrés coordinado por la Universidad de Massachusetts. Además de las reuniones semanales, que incluían la práctica de la meditación consciente, que se centra en la conciencia sin prejuicios de sensaciones y sentimientos, los voluntarios recibieron unas grabaciones de audio para seguir con sus cavilaciones en casa.
Los participantes en el grupo de meditación pasaron 27 minutos cada día practicando estos ejercicios. Sus respuestas a un cuestionario médico señalaban mejoras significativas en comparación con las respuestas antes del curso. El análisis de las imágenes por resonancia magnética encontró un incremento de la densidad de materia gris en el hipocampo, una zona del cerebro importante para el aprendizaje y la memoria, y en estructuras asociadas a la autoconciencia, la compasión y la introspección. Además, se descubrió una disminución de la materia gris en la amígdala cerebral, un conjunto de núcleos de neuronas localizadas en la profundidad de los lóbulos temporales, lo que está relacionado con una disminución el estrés. Ninguno de estos cambios fueron observados en el grupo de control formado por otros voluntarios, lo que demuestra que no fueron resultado solo del paso del tiempo.
«Es fascinante ver la plasticidad del cerebro y cómo, mediante la práctica de la meditación, podemos jugar un papel activo en el cambio del cerebro y puede aumentar nuestro bienestar y calidad de vida», dice Britta Hölzel, autora principal del estudio. El hallazgo abre las puertas a nuevas terapias para pacientes que sufren problemas graves de estrés, como los que soportan un agudo estrés post-traumático tras una mala experiencia.

Cortesia ABC, España

Ciencia

Lo mejor de la ciencia en 2010 (I)

Durante el 2010 hemos hablado de células madre, nuevos tratamientos contra el cáncer, alimentos transgénicos,  religión, abuelas y salmones gigantes. Y nos quedaron muchos temas en el tintero, lo que demuestra una vez más que la ciencia avanza de forma imparable. Hoy, siguiendo la tradición que iniciamos el año pasado, vamos a hacer un repaso general a los principales avances biomédicos de los últimos doce meses.

Empezamos con el estudio del envejecimiento, donde últimamente se han hecho descubrimientos cruciales. No han venido por el lado de la  hormona de crecimiento o los antioxidantes, tratamientos que se venden en algunos sitios como eficaces pero que ya discutimos que aún no se ha podido  demostrar científicamente que sean realmente útiles. En cambio, parece ser que el secreto podría estar en los telómeros, unas estructuras que sabemos hace tiempo que están relacionadas con la edad de nuestras células.

Algunos estudios de variantes genéticas apuntaban a principios de año a los telómeros como determinantes de la longevidad humana, aunque pocos meses después un trabajo polémico señalaba a otros genes. Hace unas semanas, un estudio con ratones modificados genéticamente aportaban más datos al debate demostrando la posibilidad de ‘dar marcha atrás’ al reloj biológico si se encuentra la manera de manipular la longitud de los telómeros. De todos los datos que hemos ido acumulando sobre las bases biológicas del envejecimiento, éste es el que parece demostrar de forma más clara que el proceso no tiene porqué ser unidireccional, lo cual es un cambio importante en la forma de ver las cosas. Eso dará alas a los científicos que piensan que la inmortalidad no es un concepto teórico sino una posibilidad a nuestro alcance. Pero, de momento, dista mucho de ser una estrategia que podamos aplicar a humanos.

Hace unas semanas se propuso que tomar aspirina regularmente protege contra el cáncer, algo que hace tiempo que se viene discutiendo y que podría revolucionar la prevención de esta enfermedad. Los datos son prometedores, pero debido a los posibles efectos secundarios es recomendable ser un poco cautos hasta que no tengamos más datos. Recordemos que hay ya una estrategia de prevención muy útil que una gran parte de la población española parece aún reacia a aplicar: dejar de fumar. Esto es mucho más efectivo que no tomar aspirina. No en vano, mueren 1,3 millones de personas anualmente en el mundo de cáncer de pulmón, muchos de ellos evitables si tiráramos el tabaco a la basura.

Otro momento importante del 2010 fue el décimo aniversario del final del Proyecto Genoma Humano. Se habló mucho de los cambios que tendrían lugar gracias a la base de datos que el Proyecto había creado, y en esta primera década ya hemos visto alguno de ellos. Hablamos, por ejemplo, de los primeros pasos hacia una terapia personalizada contra enfermedades como el cáncer, basada en la información genética de cada paciente. Las predicciones dicen que éste será un campo que aumentará considerablemente en los próximos años. Las mejoras en las técnicas de secuenciación nos han permitido también algo tan sorprendente cómo leer el genoma de los Neandertales a partir de fósiles, y entender así un poco mejor la historia de nuestros antepasados.

Pero, quizás el experimento más espectacular del año, consecuencia también de nuestros avances en genética, haya sido sintetizar un genoma en el laboratorio y conseguir que ‘funcione’ correctamente en un ser vivo, en este caso una bacteria. Es un avance importante en el campo de la Biología Sintética, que por su proximidad al concepto de ‘crear vida’, encendió un caluroso debate sobre las implicaciones éticas de este tipo de estudios. Tecnológicamente impresionante, aunque de momento no hay aplicaciones prácticas a la vista, por lo menos a corto plazo.

Lo dejamos aquí de momento. Acabaremos de repasar la ciencia del 2010 en la próxima entrada. Aprovecho para desear a los lectores del blog unas felices fiestas. ¡Hasta el año que viene!

Cortesía elmundo.es

Ciencia

Una cena navideña ’sostenible’

Ante la delicada situación en que se encuentran algunas especies pesqueras consumidas en España, WWF desea que estas Navidades los ciudadanos se comprometan con el mar evitando el consumo de las más amenazadas, como el atún rojo, la anguila, el caviar de esturión o el rodaballo salvaje.

La organización recuerda que hay opciones más sostenibles en el mercado, como la sardina o el arenque, el pulpo de nasa, la nécora, el centollo o el percebe. WWF propone a los consumidores que reflexionen sobre las especies que van a conformar su menú y elijan aquellas que estén en mejor estado de conservación y cuya captura tenga un impacto menor en los ecosistemas.

Así, recomienda, a quienes quieran poner freno al agotamiento de los recursos, evitar adquirir especies como la anguila europea, el caviar de esturión salvaje, el rodaballo salvaje de aguas europeas, o el atún rojo del Atlántico.

La organización hace hincapié en la importancia de conocer la procedencia del pescado (pesca extractiva o acuicultura), así como el caladero del que proviene o el arte de pesca utilizado. Señala que, en líneas generales, es preferible optar por especies que provienen de la pesca de bajura o pesquerías próximas, artes con un menor impacto en el medio y que hayan sido extraídas respetando las regulaciones como las tallas mínimas, límites de captura y las vedas.

Especies protegidas
WWF recuerda que la anguila europea está al borde de la desaparición y asegura que apenas queda un 2% de su población original, lo que ha llevado a prohibir su pesca en Andalucía durante diez años.

En cuanto al rodaballo salvaje, añade, que se encuentra fuertemente sobreexplotado en la mayoría de los caladeros europeos, por lo que debe también eludirse, así como el pez espada del Mediterráneo para el que aún no existe un plan de gestión.

En la misma situación, afirman, está el cotizado caviar de esturión salvaje que se obtiene de una especie altamente amenazada, pese a estar protegida por convenios internacionales.

Por último, el atún rojo del Atlántico se ha convertido en un símbolo de las graves consecuencias de la sobreexplotación y pesca ilegal, hasta el punto de rozar el colapso.

Cortesía elmundo.es

Ciencia

Mandelbrot, domador de fieras matemáticas

Por qué tienen las coliflores forma de nube? Las preguntas infantiles a menudo revelan misterios que los adultos, a fuerza de habernos acostumbrado al mundo, hemos dejado de ver. Por supuesto que podemos desembarazarnos fácilmente de ellas. Decimos, por ejemplo, que todas las nubes son diferentes y que algunas no se parecen en absoluto a una coliflor, y añadimos que en realidad no se puede hablar de la forma de algo tan variable e irregular. Las nubes no tienen una forma, sino cualquier forma. Por eso, a veces parecen coliflores y a veces ovejas o señores barbudos. Dicho esto, volvemos a nuestros quehaceres cotidianos sin haber tenido que responder “no lo sé”.

Sin embargo, algo tendrán en común las nubes si somos capaces de reconocerlas como tales, y ocurre lo mismo con montañas, ríos, costas, árboles y muchos otros fenómenos naturales, como el rayo. Aunque en el colegio no aprendiéramos los nombres de estas figuras, las utilizábamos constantemente, pues dibujábamos la luna con un círculo, pero el rayo como una grieta cruzando el cielo.

¿En qué consiste la forma de un árbol si no existen dos árboles idénticos? La respuesta a esta pregunta, que recuerda a las de Platón, no fue posible hasta los estudios de Benoît B. Mandelbrot. Su libro más conocido, La geometría fractal de la naturaleza, comenzaba con las siguientes palabras:

“¿Por qué se suele decir que la geometría es fría o seca? Una razón reside en su inhabilidad para describir la forma de una nube, una montaña, una costa o un árbol. Las nubes no son esferas, las montañas no son conos, las costas no son círculos y la corteza del árbol no es suave, y tampoco viaja el rayo en línea recta”.

Mandelbrot se dio cuenta de que todos estos fenómenos eran en algún sentido autosimilares. Si cortamos una coliflor, por ejemplo, encontramos que cada parte parece una coliflor más pequeña, que a su vez se puede subdividir en diminutas coliflores. Del mismo modo, cada pico de una montaña es, cuando nos acercamos, como una pequeña montaña con sus picos, que están formados también por picos menores y así sucesivamente. El mismo principio nos permite utilizar una rama de pino para representar un pino en el belén, puesto que la rama se asemeja al árbol completo.

Los matemáticos ya conocían la propiedad de autosimilaridad (o autosemejanza) mucho antes de la obra de Mandelbrot. La línea recta era un caso bien conocido. Al dividirla, obtenemos líneas rectas. También se habían estudiado formas más complejas, como la curva de Koch y el espacio de Peano, con implicaciones tan sorprendentes y extravagantes (como veremos a continuación) que fueron almacenadas como curiosidades patológicas, consecuencias de una especulación teórica que nada tenía que ver con el mundo real. Mandelbrot emprendió la tarea de convertir esta galería de monstruos matemáticos en un museo de la ciencia, en el que elementos geométricos considerados hasta entonces aberrantes se revelaban como la clave para entender muchos aspectos del mundo natural.

Costas y dimensión fractal

Centremos nuestra atención en la curva de Koch dibujada junto a estas líneas. Se ha marcado en rojo un fragmento que reproduce a escala la forma de la imagen entera. No hay duda de que se trata de una curva abrupta (Mandelbrot se resistía a llamarla irregular porque su construcción se realiza, al fin y al cabo, siguiendo una regla sencilla muy bien definida). A pesar de que es imposible medir su longitud utilizando una regla, se puede intentar determinar por un método indirecto. Primero, escogemos una vara de extensión conocida y contamos cuántas veces cabe a lo largo de la figura. A continuación, repetimos el proceso con una vara más corta. Ésta se ajustará mejor a los salientes que la anterior, por lo que obtendremos una distancia mayor. Al escoger varas cada vez menores, la longitud medida debería aproximarse cada vez más a la longitud real de la curva.

Sorprendentemente, mediante este procedimiento no nos acercamos a ningún valor concreto sino que, a medida que escogemos varas más diminutas, la longitud que observamos aumenta sin límite, y se puede demostrar rigurosamente que la extensión de la curva de Koch es de hecho infinita, aunque el área que queda debajo (en gris) sí tiene un valor numérico limitado.

Los datos de costas reales muestran las mismas características. Cuando se utilizan escalas más precisas, y se tienen en cuenta los cabos y bahías que pasaban desapercibidos en mapas de áreas mayores, el número de kilómetros de costa crece sin límite aparente. A los constructores de hoteles de playa quizás les desilusione averiguar que, si bien la longitud de las costas se puede hacer tan grande como uno desee (utilizando el metro adecuado), el área de las playas delimitadas por ellas sigue sin ser infinita.

Concediendo que no se puede definir con precisión cuál es la extensión del contorno de una isla, Mandelbrot demostró que era posible comparar unas con otras, siempre que se aceptara que, en lugar de tener dimensiones cero, uno o dos como corresponde, respectivamente, al punto, la línea y el plano, estas formas tenían dimensiones que no eran números naturales. Así, la curva de Koch tiene dimensión 1,26 y la costa oeste de Gran Bretaña 1,25. Esta noción (conocida como dimensión Hausdorff) permite definir los conjuntos fractales como aquellos con dimensiones Hausdorff entre medias de dos números naturales. En infografía se utiliza a menudo este descubrimiento, porque la creación de imágenes realistas de montañas, nubes y plantas exige solamente el conocimiento de un número tomado de la naturaleza: la dimensión fractal del fenómeno.

Cortesía Fronterad.es

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