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Geología, Peligros Naturales y GeoTecnología

Blog en Monografias.com

 

Astrofisica

Suelo lunar contiene amplia variedad de elementos químicos

El suelo lunar contiene una gran variedad de elementos químicos y metales, como la plata, según resultados de análisis de una estela de material que siguió al impacto de un proyectil de la Nasa en  octubre de 2009, revelaron trabajos publicados el jueves.

La agencia espacial estadounidense precipitó una unidad de 2,3 toneladas sobre el cráter Cabeus, en el polo sur de la Luna, seguido de cerca por la sonda LCROSS, cuyos instrumentos pudieron analizar los materiales que se proyectaron por el choque que cavó un agujero de 20 a 30 metros de diámetro.

La Nasa había ya anunciado en noviembre de 2009 que había detectado cantidades importantes de agua congelada en esta estela.

La última serie de análisis de restos y polvo muestra que el suelo lunar contiene no sólo agua, sino además monóxido de carbono, dióxido de carbono (CO2), amoníaco, sodio, plata, hidrógeno y mercurio, señaló el geólogo Peter Schultz de la Universidad Brown, principal autor del trabajo publicado en la revista Science de fecha 22 de octubre.

Este cráter parece ser un tesoro de elementos químicos que están en este lugar en una permanente oscuridad”, señala el investigador. Según él, gran cantidad de estos elementos provienen del bombardeo incesante de la Luna por parte de cometas y meteoritos desde hace miles de millones de años.

El geólogo piensa que un grupo de átomos y partículas de estos elementos depositados en la superficie de la Luna podrían haber sido liberados por otros impactos de meteoritos el calor del Sol, que los cargó de energía.
Cortesia Internet

Astrofisica

La NASA descubre plata en la cara oculta de la Luna

El impacto sobre la superficie lunar, provocado por un cohete de la NASA en octubre del año pasado, ha revelado que, bajo la superficie del cráter Cabeus, en el polo sur, hay un 5,6% de agua helada, y también otros elementos como hidróxido, monóxido de carbono, amoníaco, mercurio, magnesio, sodio y hasta la preciada plata.

La NASA lanzó el Satélite de Observación del Cráter Lunar, conocida como misión LCROSS, el 18 de junio del año pasado. Llevaba a bordo un cohete, el Centauro, que tres meses y medio después, el 9 de octubre, se estrellaba contra la Luna, generando una gran nube de más de más de 750 metros sde altura obre su superficie. Según el artículo que se publica en ‘Science’, se estima que fueron expulsados hacia el espacio entre 4.000 y 6.000 kilos de restos y vapor de agua.

A los cuatro minutos de la explosión, la sonda LCROSS atravesaba esa nube para recoger muestras, que durante un año han sido analizadas por varios grupos de investigación en Estados Unidos.

Los resultados del equipo de Anthony Colapetre, del Centro de Investigación Ames de la NASA, revelan que el impacto expulsó unos 155 kilos de vapor de agua y hielo, y estiman que un 5,6% de la masa total del interior del cráter Cabeus es agua helada. También encontraron hidrocarburos, sulfuro y dióxido de carbono.

Geología compleja

En la Universidad de Brown, otro equipo, dirigido por el geólogo Peter Schultz, ha analizado las características del cráter y los minerales que contiene, encontrando que la composición de la Luna es mucho más compleja de lo que se pensaba. Además de agua, también contiene compuestos como el amoniaco, el sodio y la plata.

Todos estos elementos combinados, les han dado pistas sobre el origen de estos minerales y el proceso por el cual acabaron los cráteres polares, que no han visto la luz del Sol en miles de millones de años.

Schultz cree que los elementos detectados llegaron a la Luna por impactos de cometas, asteroides y meteoritos a lo largo de su historia. Apunta que se fueron depositando por todas las parte del satélite terrestre, pero que después fueron liberados de la superficie por otros impactos menores o se calentaron con el Sol, lo que les dio energía suficiente para volar hasta alcanzar los polos, donde habrían quedado atrapados entre las sombras de los cráteres.

Además, mantiene la hipótesis de que la variedad de elementos volátiles implica que hay una especie de guerra constante entre lo que se acumula y lo que se pierde continuamente en la tenue atmósfera lunar. “Hay un equilibrio entre lo que llega y lo que se va, aunque creo que va ganando lo que está llegando”, afirma el experto, que ha estado estudiando la Luna desde los años 60.

Cortesia elmundo.es

Astrofisica

Descubren agua y plata en el cráter lunar donde chocó nave de la NASA

El 13 de octubre del pasado año, la NASA empotró un cohete contra un cráter de la Luna en una misión sin precedentes que tenía el objetivo de buscar agua, un hallazgo vital para el desarrollo de la exploración espacial. Ahora, prácticamente doce meses después, los científicos se prestan a ofrecer la primera explicación detallada de qué fue lo que la sonda de detección y observación LCROSS, encargada de registrar lo que sucedía, encontró tras el violento impacto. Los resultados, que se publican en la revista Science, desvelan un secreto guardado durante miles de millones de años. 155 kilos de vapor de agua y hielo salieron disparados durante el choque, por lo que los investigadores creen que el 5,6% del total del interior de ese hoyo lunar está compuesto solo por agua helada, una cantidad nada desdeñable si se tiene en cuenta que hasta hace muy poco creíamos que la Luna era un desierto seco. Además, también se han detectado dióxido de carbono, azufre e incluso plata.
El día de la misión «kamikaze», el cohete Centaur chocó contra el cráter Cabeus, un agujero de 98 kilómetros de ancho en el polo sur selenita, y levantó una polvareda de 10 kilómetros de altura. Dos toneladas de partículas salieron disparadas. La LCROSS atravesó esa nube y la examinó con su espectómetro. Antes de acabar destrozada contra el suelo siguiendo el destino de su cohete, pudo enviar toda esa información a la Tierra. «Si existe agua ahí, o cualquier otra cosa interesante, vamos a encontrarla», aseguraba tras impacto Anthony Colaprete, responsable de la misión y principal investigador de la LCROSS. No se equivocaba.
El impacto, que causó un nuevo cráter de 25 a 30 metros de ancho, mostró que el suelo y el subsuelo de la Luna son mucho más complejos de lo que creíamos. En el regolito, las capas que forman el piso lunar, ha aparecido una considerable cantidad de agua y otros compuestos como monóxido y dióxido de carbono, amoníaco, azufre y… plata, algo que también localizaron los astronautas de las misiones Apolo, aunque en un punto muy distinto de nuestro satélite. «Este lugar parece el cofre del tesoro de los elementos», afirma Peter Schultz, geólogo planetario del Centro Ames de Investigaciones de la NASA en Moffett Field (California) y uno de los principales autores de la investigación.
Atrapados en las sombras
No es para menos, ya algunos de estos compuestos volátiles pudieron haberse originado durante las lluvias de cometas, asteroides y meteoros que azotaron la Luna de forma continuada hace miles de millones de años. Desde entonces, han permanecido atrapados en las sombras, en uno de los lugares más fríos del Sistema Solar, hasta que ahora han sido descubiertos.
A pesar de que la misión ha sido considerada un éxito, Schultz advierte de que plantea tantas preguntas como respuestas. «Hay un archivo de miles de millones de años en los cráteres permanentemente en sombra de la Luna», advierte Schultz. «Podrían darnos pistas de la historia de la Tierra, del Sistema Solar y de nuestra galaxia. Y esta historia oculta está allí, pidiéndonos a gritos que regresemos».

Cortesía ABC, España

Astrofisica

El Caza Asteroides WISE

Quizás la seguridad del planeta dependa algún día de esta pequeña sonda. Se llama WISE (siglas en inglés de Wide-Field Infrared Survey Explorer), caza asteroides y se ha convertido en el principal vigilante espacial de la Tierra. Fue lanzada al espacio el 14 de diciembre de 2009 desde la base aérea de Vandenberg (California), como una respuesta de la NASA a las voces que criticaban la escasa atención que la agencia espacial norteamericana había prestado hasta entonces a los programas de protección del planeta de amenazas exteriores. Cuando están a punto de cumplirse once meses de su puesta en órbita, los responsables del proyecto han hecho públicos algunos de sus logros. Su trabajo no puede ser más impresionante.
Nada escapa al objetivo de este telescopio espacial con aspecto de vieja cámara fotográfica. Ha detectado alrededor de 30.000 nuevos asteroides —un centenar de ellos cercanos a la Tierra, que, por fortuna, no parecen un peligro inminente— y 19 cometas jamás vistos antes, además de espiar a cientos de posibles enanas marrones y galaxias luminosas. En total, ha tomado más de 1,8 millones de imágenes y ha completado un extensísimo catálogo de millones de objetos celestes que ahora analizan los astrónomos. Su última foto conocida, publicada esta misma semana, es del Hartley 2, un cometa que la nave Deep Impact sobrevolará el 4 de noviembre para explorarlo.
Los sigilosos del universo
Estos descubrimientos han sido posibles gracias a las extraordinarias capacidades de WISE para sacar a la luz lo que Richard Binzel, investigador del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) llama los objetos «sigilosos» del Universo. WISE escanea todo el cielo en luz infrarroja, en cuatro longitudes de onda, con una sensibilidad cientos de veces mayor a la de sus predecesores, lo que le permite detectar a través de impenetrables nubes de polvo cuerpos celestes que hasta ahora permanecían ocultos a los telescopios ordinarios porque son fríos o polvorientos, o porque se encuentran muy lejanos.
El telescopio rodea la Tierra sobre los polos y explora todo el cielo una vez y media cada nueve meses, así que ya se encuentra en su segunda tournée. Cada vez que descubre un objetivo, nos avisa de dónde está y nos ofrece una pormenorizada descripción del objeto.
El telescopio también rastreará frías enanas marrones. Los investigadores especulan con que es posible que haya alguna más cerca de lo que creemos. Si es así, la sonda revelará su existencia. Los datos obtenidos por la sonda servirán de carta de navegación para otras misiones. Los telescopios Hubble y Spitzer de la NASA, el Herschel de la Agencia Espacial Europea (ESA) y los próximos SOFIA y James Webb seguirán las pistas que marque WISE.

Cortesia ABC, España

Astrofisica

Dos satélites alemanes vuelan casi pegados en una arriesgada maniobra

El objetivo: crear un mapa tridimensional de la Tierra, el más completo realizado hasta ahora. Dos satélites alemanes, el TanDEM-X y el TerraSAR-X vuelan estos días a tan sólo 350 metros de distancia el uno del otro para fotografiar la misma zona del mundo al mismo tiempo. Están casi pegados, por lo que el más mínimo error puede desbaratar el proyecto. Las sondas deberán volar prácticamente juntas durante tres años para conseguir su objetivo.
Hasta el 14 de octubre, los dos satélites orbitaban a 20 kilómetros separados el uno del otro. Entonces, su vals espacial también era arriesgado, ya que un fallo les podía hacer chocar en tan solo tres segundos. Ahora, las sondas han pasado a bailar un chotis sobre la misma baldosa, así que un error podría suponer la destrucción instantánea.
Según explican los científicos del Centro Aeroespacial Alemán (DLR), con sede en Colonia, el TerraSAR-X y el TanDEM-X son como una doble hélice, giran alrededor el uno del otro sin cruzarse. Al equipo le llevó tres días preparar el vuelo definitivo en formación. El trabajo pasó por modificar el período orbital de la segunda sonda, para que pudiera alcanzar a su gemelo espacial. De esta forma, la distancia de 20 kilómetros entre ellos se redujo a tan solo 350 metros, un prodigio de precisión en el espacio.
Sincronizados por primera vez
Esta distancia tan reducida implica que los dos sistemas de radar pueden ser sincronizados por primera vez. Además, cada sonda puede «vigilar» el buen estado de la otra. «Estamos en un territorio completamente desconocido. Nunca antes dos satélites habían trabajado tan cerca durante un período de varios años», asegura Manfred Zink, director de proyectos para el equipo que controla el TanDEM-X desde tierra.
Los satélites ya han comenzado a enviar fotografías tridimensionales de gran precisión. En julio, los científicos recibieron unas fantásticas imágenes de un grupo de islas rusas cercanas al Polo Norte. El DLR calificó las fotos de «sorprendentes», ya que nunca antes se había podido calcular con absoluta exactitud por medio de fotografías espaciales las medidas de los glaciares y de los icebergs con una precisión de centímetros. Ahora, las fotos que envíen desde su nueva formación, casi pegados el uno al otro, pueden ser aún más espectaculares y precisas.
El TanDEM-X fue lanzado al espacio el pasado junio, mientras que su hermano orbita la Tierra desde 2007.

Cortesía ABC, España

Astrofisica

Confirmado: el primer choque de asteroides detectados por el ser humano

Cuando este extraño objeto espacial fue descubierto en enero de 2010, los científicos creyeron que se trataba de un cometa. Sin embargo, algo no encajaba. Su extraño aspecto «descabezado» y su órbita en medio del cinturón de asteroides, algo así como encontrar un pura sangre en medio de un desfile de mulas, indicaban que, en realidad, el intruso en forma de «X» tenía que tratarse de otra cosa. Ahora, nuevas observaciones realizadas por la sonda espacial Rosetta y el telescopio Hubble han confirmado algo que se sospechaba desde entonces. El objeto, bautizado como P/2010 A2, es en realidad el resultado del choque de dos asteroides, el primero en ser detectado y observado por el ser humano. La brutal colisión, equiparable a la de una pequeña bomba atómica, ocurrió en realidad un año antes de que el objeto saliera a la luz. La investigación aparece publicada en el último número de la revista Nature.

«Cuando vi la imagen del Hubble sabía que era algo especial», explica la astrónoma Jessica Agarwal, que trabaja para la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), una de las especialistas junto a científicos del Instituto Max Planck de Investigación del Sistema Solar en Katlenburg-Lindau (Alemania) y de la Universidad de California en Los Ángeles (Estados Unidos) que han estudiado las imágenes de la extraña roca celeste. «El núcleo parecía casi separado de la nube de polvo y había intrincadas estructuras entre los escombros», explica.
Después de utilizar el Hubble para realizar el seguimiento del objeto durante cinco meses, los expertos se sorprendieron al comprobar que la colisión no era reciente, que no se había producido hacía una semana de la primera detección, como ellos creían, sino que ocurrió un año antes de lo que sospechaban. Llegaron a esta conclusión tras observar que el campo de escombros no se expandía de manera espectacular, como la metralla de una granada de mano, sino que se expande «muy, muy lentamente», en palabras de David Jewitt, responsable de las observaciones del Hubble.
Raro y de 120 metros
P/2010 A2 fue localizado en el cinturón de asteroides, un depósito de millones de cuerpos rocosos entre las órbitas de Marte y Júpiter. Se cree que los encuentros entre asteroides son comunes y destructivos, pero Jewitt estima que los choques entre asteroides de tamaño modesto se producen al menos una vez al año. Cuando chocan, inyectan polvo hacia el espacio interplanetario.
Según los cálculos de los científicos, el encuentro entre los dos asteroides que dio lugar al P/2010 A2 se produjo en febrero o marzo de 2009. Los investigadores están entusiasmados con las imágenes obtenidas por el telescopio espacial, ya que recogen la primera secuela de la colisión de dos asteroides de la que se tenga noticia.

Las imágenes de Hubble, tomadas entre enero y mayo de 2010 con la Wide Field Camera 3, revelan un objeto puntual de 120 metros de ancho, con una larga cola y una rara forma de «x» que nunca se había observado antes. Los tamaños de partículas de la cola varían entre el milímetro a 2,5 centímetros de diámetro. Los astrónomos creen que se trata de la prueba del choque de un asteroide de unos 3 a 5 metros de ancho con otro más grande a una velocidad de 18.000 kilómetros por hora. El encuentro violento fue tan poderosos como la detonación de una pequeña bomba atómica. Los escombros formaron una larga cola, que contiene el polvo suficiente como para hacer una pelota de 20 metros de ancho.
Golpe tras golpe
Probablemente, los dos asteroides que impactaron ya habían sufrido algo semejante con anterioridad. Ellos mismos pueden ser reliquias de otros impactos entre cuerpos más grandes hace decenas o cientos de millones de años atrás. El proceso que reduce a las rocas espaciales de grandes a pequeños cuerpos se denomina colisión de molienda y se cree que es uno de los procesos principales por el que los asteroides son destruidos.
«La captura con una cámara de asteroides que chocan entre sí es muy difícil -explica Jewitt- porque los grandes impactos son poco frecuentes, mientras que los más pequeños, como el que produjo P/2010 A2, son muy débiles». Esta colisión fue observable porque ocurrió cuando lo asteroides se encontraban en la misma dirección que el Sol.

Cortesìa ABC, España

Astrofisica

Dios, Hawking y la gravedad

La fascinación que ha ejercido siempre el universo sobre el ser humano se remonta a las civilizaciones más antiguas como la sumeria o la egipcia. En todas las edades los hombres han percibido el misterio y la grandeza del firmamento como un signo inequívoco de la majestad divina.Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos (Sal. 19:1). Sin embargo, al llegar el siglo XX y desarrollarse el naturalismo positivista, muchos dejaron de escuchar este anuncio del firmamento y cambiaron su fe en un Dios creador por otro tipo de fe en las leyes de la naturaleza, que por azar se habrían hecho a sí mismas y a todo el cosmos existente, incluido el propio ser humano.
Este es también el sentido de las palabras del salmista:
Dios ya no resultaba necesario para el materialismo cientificista. Esto es precisamente lo que vuelve a afirmar el mediático físico inglés, Stephen Hawking, en su última obra The Grand Design.

La idea que el hombre posee acerca del origen del universo es tan importante que determina toda su filosofía de vida. Si el cosmos se formó a sí mismo de manera casual sin ninguna intervención sobrenatural, entonces nada tiene sentido. Ni el universo, ni la vida, ni la existencia del propio ser humano. Solamente seríamos polvo de estrellas sin propósito ni destino.

No obstante, mediante la aparición de la cosmología contemporánea parecía que se ponía de manifiesto que la unidad y precisión del cosmos apuntaban a la existencia de un Dios sabio y bueno.Un creador que lo habría hecho todo con exquisita perfección y además habría puesto en el ser humano la capacidad intelectual para conocer el mundo y reconocerle a él. La cosmología dejaba así de ser una disciplina fría y distante para adquirir profundas implicaciones teológicas y filosóficas.

Por el contrario, quienes intentaban por todos los medios expulsar al creador del universo, como procuraba el profesor Stephen Hawking en sus libros de divulgación, se veían obligados a hacerlo desde su filosofía personal ya que los planteamientos de la verdadera ciencia no le ayudaban en nada a ello.

Es curioso cómo en nuestra cultura occidental se le hace tanto caso a los científicos que hablan de temas que no son de su especialidad, como filosofía o teología. Toda la obra de este famoso catedrático de física teórica de Cambridge ha perseguido siempre el mismo fin, confeccionar un modelo matemático de universo que haga innecesario a Dios. Para ello ha buscado desacreditar la teoría del Big Bang que requiere un acto creador inicial. Sin embargo, sus propuestas suelen presentar varias deficiencias fundamentales: pecan de cientifismo, no hacen buena filosofía, carecen de la suficiente información teológica y, por último, se basan en una falacia.

En efecto, Hawking se refiere en su antigua obra, Historia del tiempo, a la ciencia físico-matemática como si ésta poseyera el monopolio de toda la verdad. Y poco después, subraya lo contrario al decir que “cualquier teoría física es siempre provisional, en el sentido de que es sólo una hipótesis: nunca se puede probar. A pesar de que los resultados de los experimentos concuerden muchas veces con la teoría, nunca podremos estar seguros de que la próxima vez el resultado no vaya a contradecirla” (Hawking, 1988: 28.) Así pues, ¿en qué quedamos? Si nunca se pueden probar sus teorías cosmogónicas, ¿por qué prestarles tanta atención y divulgarlas con tanta vehemencia y seguridad?

En sus escritos se mezclan continuamente los niveles físico y metafísico sin aclarar nunca de cuál de los dos se está hablando. Por ejemplo, a las preguntas de carácter metafísico como, ¿por qué existe algo en vez de nada? ¿Cómo es que el orden puede salir del desorden? ¿Es científica la cuestión de creación a partir de la nada absoluta, no de la nada de los físicos? ¿Cómo a partir de seres inconscientes sin inteligencia pueden salir seres humanos conscientes e inteligentes? ¿Tiene sentido creer que del azar y la necesidad pudiera haber salido la libertad? A tales cuestiones, que no son físicas, se responde más bien con constataciones de hecho que con razones reales. Pero describir un fenómeno no es explicarlo adecuadamente.

Cuando se dice que en experimentos de mecánica cuántica ciertas partículas parecen salir de la nada, ¿qué se entiende por nada? ¿Es esta nada la misma nada original? Es evidente que aquí se está mezclando deliberadamente la nada cuántica de las partículas elementales de la física con la nada primigenia metafísica a partir de la cual Dios creó el cosmos. Sin embargo, el vacío cuántico a que se refiere la física nunca será la nada ontológica de la metafísica y la teología. He aquí una mezcla confusa de términos pertenecientes a dos disciplinas diferentes. A las preguntas de la física no se puede responder mediante soluciones metafísicas y viceversa.

Aunque a primera vista las palabras comprensión y descripciónpudieran parecer equivalentes, lo cierto es que no significan lo mismo. El error de intercambiarlas entre sí es con frecuencia cometido por varios divulgadores científicos. No obstante, describir cómo funciona un organismo o una máquina no es lo mismo que comprender cómo o por qué llegó a existir. Detallar una por una las funciones de los cuerpos celestes y explicar cómo se comportan en la actualidad, no tiene absolutamente nada que ver con su creación original o con el proceso por el que pasaron para llegar a ser lo que son.

Hawking habla de Dios con una ingenuidad que raya en lo infantil. Lo concibe como alguien incapaz de actuar fuera de las leyes de la naturaleza y que sólo existe desde el origen de la creación. Se pregunta, tal como hacen los niños, acerca de quién creó a Dios, sin darse cuenta que al formular dicha pregunta está negando lo que pretende afirmar. Mencionar la palabra Dios implica referirse a una causa no creada. Pues si tuvo un creador anterior ya no sería Dios. Se puede creer o no en la existencia de Dios, pero quien acepta tal hipótesis no puede preguntarse por su origen sin caer en contradicción.

Cuando Hawking habla de Dios, siempre se está refiriendo a una especie de mecanismo físico que habría puesto en marcha el universo. No aparece nunca en su obra el concepto cristiano de un Dios personal. Y esto, en teología, es fundamental para entenderlo todo. Si Dios no es una realidad personal, inteligente y libre, entonces el mundo es naturaleza en vez de creación. Una naturaleza que se habría originado, según afirman el panteísmo y el dualismo, como una emanación de la totalidad de lo real y que estaría sometida al imperio de la necesidad. Ésta parece ser la idea de Dios que tiene Hawking. Sin embargo, la imagen bíblica del Creador es muy distinta. El Dios personal de la Escritura hace un mundo que es creación y no naturaleza, en el que la necesidad es sustituida por la libertad. Dios ama a sus criaturas, por eso las crea, y se comporta con ellas como un padre que desea comunicarse.

No es nada serio preguntarse por Dios desde la ciencia física y pretender responderse desde esa misma especialidad. La física sólo puede dar respuestas físicas, nunca teológicas o metafísicas. Sería como analizar el David de Miguel Angel desde la geología, llenando una pizarra con las fórmulas químicas de las variedades del mármol. Las cuestiones de arte debe responderlas el arte, no la geología. Pues bien, este inconveniente es el que se detecta también en la obra de Stephen Hawking.

Finalmente, la pregunta que deja en suspense acerca de si el universo se ha creado a sí mismo sin necesidad de Dios, encierra una falacia. En primer lugar se basa en la aplicación de la teoría cuántica. Pero no está claro que esta teoría se pueda aplicar a la totalidad del universo, ya que fue desarrollada sólo para partículas ultramicroscópicas y esto generaría serias dificultades matemáticas. Aparte de esto, la idea de un cosmos autocreado no tiene base científica sólida pues, hoy por hoy, no existe una teoría cuántica de la gravedad, imprescindible para desarrollar una hipótesis como la que propone Hawking. Sus planteamientos son por tanto provisionales. Veamos en qué consiste su principal falsedad. En su libro, Historia del tiempo dice: “Si el universo tiene un principio, podemos suponer que tiene un creador. Pero si fuese completamente autocontenido, no tendría principio ni fin: simplemente sería. ¿Para qué, pues, un creador?” (Hawking, 1988: 187.)

Ahora bien, el universo no solamente está formado por objetos materiales como estrellas, planetas, animales o átomos, sino también por leyes físicas que rigen sobre todas estas cosas, como la gravedad, el electromagnetismo o las leyes de la teoría cuántica. Si toda la materia del cosmos hubiera surgido de una fluctuación natural de la ley gravitacional sin necesidad de Dios, lo habría hecho siguiendo ciertas leyes que por definición serían anteriores a la materia. ¿De dónde habrían surgido esas leyes tan perfectas? ¿Quién las habría diseñado? La falacia del argumento de Hawking está en suponer que las leyes de la física son tan perfectas que precisamente por esa perfección deben existir. Pero necesidad lógica no implica necesidad real o física. Se trata del mismo antiguo argumento de San Anselmo acerca de la existencia de Dios. Como Dios es tan perfecto debe existir. No obstante, ambos argumentos fallan por la misma razón. Por muy perfecta que sea la idea de algo, eso no le da necesariamente la existencia. La hipótesis de Hawking acerca del universo completamente autocontenido que se crea a sí mismo es una entelequia que sólo existe en su imaginación.

La existencia de Dios, sin embargo, es un hecho abierto al sentido común del ser humano, sea éste creyente o no . La admiración y el asombro que produce el universo creado sigue siendo un punto de apoyo importante para concluir que Dios existe.

La verdadera ciencia actual, libre de prejuicios cientificistas y de filosofías parasitarias, contribuye a ampliar esa admiración a que se refería el salmista al contemplar el firmamento. La ciencia moderna no es contraria a la existencia del creador o al sentido trascendente de la vida humana, sino que confluye cada vez con mayor intensidad en esa dirección porque descubre que el mundo está bien hecho y la inteligencia del hombre está también diseñada para comprenderlo. La cosmovisión científica actual es coherente con la existencia de un Dios personal que gobierna su creación.

Aunque el último libro de Hawking llegue a ser un éxito de ventas, sus argumentos contra la existencia de Dios ni son nuevos ni, por supuesto, determinantes. Es cierto que la ciencia humana jamás podrá demostrar la existencia de Dios. Pero mucho menos su no existencia.

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Cortesìa Geo Base 80

Astrofisica

Stephen Hawking dice que Dios no fue el creador del Universo

Uno de los físicos más eminentes del mundo, Stephen Hawking, dice haber cambiado de parecer con respecto a la creación del Universo y ahora afirma que Dios no tuvo nada que ver en ello.

En el pasado, Hawking expresó que la idea de un creador divino no era incompatible con el entendimiento científico del cosmos.

Pero en su libro más reciente, “El gran diseño”, sostiene que las nuevas teorías dejan en claro que el fenómeno conocido como el Big Bang(la explosión que dio origen al Universo) fue una consecuencia inevitable de las leyes de la física.

 

Al parecer nos encontramos nuevamente delante de “supuestos”  con relación a la creación del universo y esta vez de parte del científico Stephen Hawking, ya que  toda teoría es eso mismo, solo teoría y por lo tanto entra en el terreno de los supuestos y no de lo probado y comprobado. Según como exige la ciencia para dar por válido los hechos y las cosas.

Stephen según la noticia ha cambiado de parecer con respecto a la creación del Universo y hace un especial énfasis en la no intervención de Dios en estos hechos, a lo cual nos sentimos comprometidos a invitar a que se reflexionen dichos comentarios y teorías, ya que la Palabra de Dios es solida y en ella se nos informa con toda claridad que, todas las cosas fueron creadas por el Creador Todopoderoso.

Stephen Hawking por medio de sus investigaciones, que en realidad no son sino más que el atisbo de un hombre creado delante de una portentosa creación; afirma una teoría que en definitiva reiteramos, solo es eso una teoría. Decimos atisbo por que aun no existe manera alguna de saber con exactitud la forma en la que las cosas visibles fueron compuestas y hechas,

Cabe recordar el significado de la palabra teoría el diccionario de la real academia dice así:

Teoría: f. Conocimiento especulativo.

También tenemos los sinónimos: Suposición, creencia, hipótesis, conjetura, probabilidad, especulación.

Hipótesis: f. Suposición sin pruebas, que se toma como base de un razonamiento.

Queda entonces claro que lo la gente hallara en el libro “El gran diseño”,  de Stephen Hawking  serán supuestos e hipótesis que de manera alguna pueden ser dadas por validas.

Para los que somos de la fe en Las Sagradas Escrituras, nos queda muy claro que Dios es el Creador de todas las cosas, como dice en el libro de génesis, Dios por medio del poder de su palabra tan solo hablo y dijo: Sea la luz y la luz fue hecha; el modo de si la luz broto de una explosión o del conjunto de leyes que dieron origen a esta a ciencia cierta no lo sabemos pero lo que sí sabemos es que Dios le dio origen a todas las cosas y que a la sola voz de su palabra, los elementos se generan y toda ley que da origen y mantiene la creación, son y han sido hechas por, reiteramos la Palabra creativa del Dios Todopoderoso.

La creación

Gn 1:1  En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

Gen 1:3  Y dijo Dios: Sea la luz;  y fue la luz.

Gn 1:6  Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.

Gn 1:14  Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años,

Gn 1:15  y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así.

Gn 1:16  E hizo Dios (A través del hablar v14)  las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas.

Gn 1:17  Y las puso Dios (A través del hablar) en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra,

Stephen dijo que: “No es necesario invocar a Dios para encender la mecha y darle inicio al Universo”, concluye el científico.

Lo cual es precipitado e imprudente decirlo de su parte y o tomarlo como  valido ya que solo se basa en teorías y supuestos.

Dios, quien es el ser Supremo, dador de toda vida y existencia, hablo y dijo y las cosas por medio de su hablar de la nada se dieron a la existencia.  La forma en que estas se conjugaron, si fue en medio de una explosión potente, o si fue en medio de melodiosa y calmada armonía, lo sabremos luego… lo que sí sabemos por la fe en su poder, es que él quiso, de su buena voluntad, darnos vida y existencia y que todas las cosas hasta hoy son sustentadas por la fuerza de su Palabra y poder.

2Pe 3:5  Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste.
En su anterior libro de 1988, el popular “Una breve historia del tiempo”, Hawking pareció aceptar la mano de Dios en la creación del cosmos.

“Si pudiéramos descubrir una teoría completa, sería el máximo triunfo de la razón humana, porque entonces conoceríamos la mente de Dios”, escribió entonces.

Sin embargo, en su última obra, el físico más famoso del Reino Unido disputa la creencia de Isaac Newton, quien afirmó que el Universo debió haber sido diseñado por Dios y no pudo haber surgido del caos.

De la nada

Hawking identifica el descubrimiento, en 1992, de un planeta en órbita alrededor de una estrella diferente a nuestro Sol como la primera grieta en la teoría divina.

“Eso  hace que las coincidencias de nuestras condiciones planetarias -un único Sol, la combinación de la distancia entre el Sol y la Tierra y la masa solar- sean mucho menos excepcionales y mucho menos convincentes como evidencia de que la Tierra fue cuidadosamente diseñada sólo para satisfacer a los seres humanos”, sostiene.

Cabe recordar que la actual condición de las cosas creadas, no es la misma que en su origen ya que después de la caída, la creación misma también sufrió las consecuencias, de esto no sería sorpresa que la ciencia halle desequilibrios y fallas en el cosmos, eso no desdice de manera alguna la maravilla del poder creador de Dios y de su ordenada intervención; la caída del género humano trajo desorden y el final de los elementos será destrucción total.

2Pe 3:7  pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.

El científico explica que es por la ley de la gravedad que el Universo puede crearse de la nada.

“La creación espontánea es la razón por la que hay algo en lugar de nada, el porqué de la existencia del Universo, el porqué de nuestra existencia”.

El coautor del libro es el físico estadounidense Leonard Mlodinow y saldrá a la venta el 9 de septiembre.

La publicación de “El gran diseño” ocurrirá una semana antes de que el papa Benedicto XVI visite el Reino Unido.

Concluimos con estos versos bíblicos que dan una clara respuesta a estas mentes “envanecidas”

Rm 1:21  Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.
Cortesìa Geo Base 80

Astrofisica

La NASA alerta de efectos devastadores por una probable tormenta solar en 2013

Durante el lanzamiento del Observatorio de Dinámica Solar de la NASA en febrero pasado, investigadores del Rutherford Appleton Laboratory, de Oxfordshire (Inglaterra) habían alertado sobre los efectos de los vientos solares durante los Juegos Olímpicos en 2012.

Ahora, los expertos de la agencia espacial están preocupados por el peligro que puede suponer para la Tierra la explosión de una única y gran tormenta espacial, generada a más de 150 millones de kilómetros de distancia, sobre la superficie del Sol. «Creo que estamos en una nueva era en la que el clima espacial puede llegar a ser tan influyente en nuestra vida cotidiana como el clima terrestre común», ha afirmado Richard Fisher, jefe de la División Heliofísica de la NASA. «El Sol está despertando de un profundo sueño y en los próximos años esperamos ver niveles mucho más altos de actividad solar. Al mismo tiempo, nuestra sociedad tecnológica ha desarrollado una sensibilidad sin precedentes a las tormentas solares», expuso el especialista.

Por eso investigadores, legisladores y políticos norteamericanos se han reunido en el Foro de Clima Espacial en Washington para perfeccionar el enfoque en la protección de infraestructuras críticas. El objetivo final es mejorar la capacidad del ser humano para prepararse, mitigar y responder a fenómenos meteorológicos del espacio potencialmente devastadores. La NASA cree que gran parte del daño puede ser mitigado si se conoce con la mayor exactitud posible la llegada de una tormenta, con acciones que, por ejemplo, protejan los satélites o desconecten los transformadores.

Las sondas como STEREO, ACE o SDO proporcionan información actualizada al minuto sobre lo que está sucediendo en el Sol, lo que permite monitorear y analizar las erupciones solares permanentemente.

Cortesía GEObase 80

Astrofisica

Así es el impacto de una erupción solar contra la Tierra

Un equipo internacional de astrónomos acaba de conseguir toda una hazaña científica al reconstruir, paso a paso, una gran erupción solar en su rápido viaje desde el Sol hasta la Tierra. Esta clase de fenómenos puede afectar seriamente a los satélites de comunicaciones, las redes GPS y las centrales eléctricas de nuestro planeta. El trabajo será presentado hoy mismo por Mario Bisi, de la Universidad de Aberystwyth, durante un encuentro de la Royal Astronomy Society en Glasgow.
Las eyecciones de masa coronal (CME) son los fenómenos más violentos de cuantos se producen en el Sol. Se trata de gigantescas erupciones durante las que el astro rey se desprende, de un solo golpe, de una parte de su masa superficial, eyectándola al espacio. De un tamaño muchas veces superior al de la Tierra, una eyección de masa coronal típica puede contener más de mil millones de toneladas de materia que, una vez expulsada, se desplaza a varios millones de km por hora (a velocidades que pueden oscilar entre los 200 y los 2.000 km. por segundo), arrollando todo cuanto se cruza en su camino: cometas, asteroides y planetas, incluído el que nosotros habitamos.
El campo magnético de la Tierra, sin embargo, actúa como un escudo natural que proteje, en la mayor parte de los casos, a nuestro mundo de los vientos solares y también de las nefastas consecuencias que pueden acarrear las CME. A pesar de ello, una parte de la radiación solar que nos llega es capaz de romper ese escudo, atravesándolo y proyectando chorros de partículas hacia las regiones polares, donde causan el bello y sobrecogedor fenómeno de las auroras boreales y australes.
Una catástrofe
Sin embargo, las eyecciones de masa coronal más violentas no se limitan a regalarnos esos grandiosos espectáculos de luz y color, sino que pueden tener, y tienen, graves consecuencias para nosotros, desde sobrecargas en los transformadores eléctricos, lo que puede causar cortes de suministro, a interferencias en las telecomunicaciones y graves daños a los satélites que orbitan la Tierra. Por no hablar del grave riesgo directo para la salud de los astronautas que pudiera haber en el espacio al mismo tiempo que uno de estos eventos alcanza nuestro planeta.
Hasta ahora, la mayor de las eyecciones de masa coronal jamás registrada se produjo en el año 1859. Toda la red de telégrafos europea y norteamericana de la época se colapsó en cuestión de minutos. Se produjeron centenares de incendios en numerosas oficinas de telégrafos a causa de la sobrecarga de energía eléctrica en la atmósfera, y se vieron auroras incluso en zonas tropicales. Si un evento de la misma intensidad se produjera en la actualidad, en un mundo que depende ya por completo de la electricidad y las telecomunicaciones, las consecuencias serían desastrosas.
Por eso resulta tan importante comprender cómo se producen exactamente esta clase de fenómenos solares, algo que los astrónomos llevan décadas intentando con un éxito relativo. Ahora, el equipo dirigido por Mario Bisi ha logrado reunir, utilizando tanto intrumentos con base en tierra como satélites, datos exhaustivos sobre una espectacular eyección de masa coronal que tuvo lugar hace cinco años. Y han reconstruido paso a paso su “viaje” a lo largo de los 150 millones de km que separan el Sol de la Tierra.
Los investigadores eligieron la eyección de masa coronal que se produjo el 13 de mayo de 2005 y que fue lanzada por el Sol en nuestra dirección. A medida que la gran masa de materia se aproximaba a la Tierra, iba interactuando con los vientos solares, el material que fluye continuamente desde el Sol hacia nosotros de una forma más o menos constante.

La mayor tormenta solar
La cantidad de masa expulsada durante este evento no fue muy diferente a la de otros CME, pero su campo magnético fue especialmente intenso, razón por la que causó la mayor tormenta geomagnética de todas las registradas durante ese año. En aquellos momentos, el ciclo solar número 23 estaba llegando a su fin (cada ciclo dura once años) y la actividad solar estaba descendiendo tras los máximos registrados entre 2002 y 2004, hasta llegar a su periodo de actividad mínima, entre 2008 y 2010 (actualmente acaba de comenzar el ciclo número 24).
Los datos usados para llevar a cabo este estudio fueron obtenidos de diferentes fuentes y formas, desde imágenes del Sol tomadas por el satélite de observación SOHO a datos de la nave Wind, el satélite GOES y observatorios terrestres.
Al principio del evento los astrónomos pensaron que estaban ante una eyección de masa coronal típica, pero pronto reveló una extraordinaria complejidad, que iba en aumento a medida en que la materia eyectada se extendía por el espacio y se dirigía hacia la Tierra. El evento fue causado por múltiples llamaradas consecutivas en la superficie del Sol, que liberaron una gran cantidad de energía magnética y dieron lugar a la CME propiamente dicha.

Contra la Tierra
Centenares de millones de toneladas de material solar se desplazaron entonces rápidamente hacia nuestro planeta, adoptando la forma de una gran “nube magnética”. (ver figura). Cuando alcanzó nuestro planeta, empezó a comprimir nuestro escudo magnético natural, hasta reducirlo a una distancia de 38.000 km desde la superficie terrestre (cerca de un tercio de su tamaño natural). A su llegada, el CME causó numerosos problemas en muchos satélites, aunque ninguno de gravedad, y generó hermosas auroras en los polos.
Bisi considera este análisis como un paso decisivo hacia nuestra comprensión de cómo surgen las eyecciones de masa coronal y cómo afectan a nuestro planeta. “Aprendimos muchísimo del evendo de 2005. Incluso un CME aparentemente simple puede convertirse en algo de increíble complejidad. Y la intensa reacción del campo magnético terrestre aunte este rápido pero no especialmente potente evento fue toda una sorpresa”.
“Ahora -afirma Bisi- estamos mucho mejor preparados para enfrentarnos a futuros eventos de este tipo y por lo menos sabemos cómo manejar una cantidad de datos tan grande. Todo ello se añade a nuestro conocimiento sobre cómo se originan los CME, cómo se desarrollan y cuál puede ser su impacto en nuestra vida diaria”.

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Cortesía ABC, España

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