Geología, Peligros Naturales y GeoTecnología

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Antropología

Descubierta una nueva especie fósil humana en una cueva de Siberia

Un equipo científico internacional, liderado por el Instituto Max Planck de Alemania, ha descubierto en Siberia los restos de una nueva especie humana que no se conocía hasta ahora, y que compartió el planeta hace unos 30.000 años con los neandertales, los ’sapiens’ modernos y los ‘Homo floresiensis’ de Indonesia.

El nuevo linaje, bautizado como los denisovanos, porque sus restos se encontraron en la cueva siberiana de Denisova, es el primero descrito gracias a una investigación genética: en concreto, la secuencuación de ADN nuclear de la falange de un dedo de una hembra infantil de esta nueva especie.

Tras comparar su genoma con el de los neandertales (que se conoció este año) y el de ‘Homo sapiens’ actuales de Europa, África y Asia, se comprobó que los denisovanos no eran ninguna especie conocida, aunque parte de su ADN (menos del 3%) está presente en las poblaciones de Melanesia.

La paleogenética ha revelado, según se publica en la revista Nature esta semana, que estos homínidos son más parecidos a los neandertales que a nosotros, lo que significa que descienden de la misma población ancestral, que se dividió en estas dos ramas hace unos 600.000 años. Antes de ello, hace unos 800.000 años, su rama común se habría separado de la que dió origen a nuestra especie.
Un dedo y un diente

Una muela, localizada en la misma cueva, confirmaría también que su morfología es mucho más primitiva que la nuestra. Se parece a la dentadura que tuvieron los ‘Homo erectus’, otros homínidos del intricado árbol evolutivo humano de hace 1,8 millones de años.

«Todo parace indicar que los denisovanos se dispersaron ampliamente en el pasado», argumentó el jefe del equipo científico, Svante Pääbo, en referencia a los 7.000 kilómetros que separan la región rusa de Siberia de la isla de Nueva Guinea, en Oceanía.

Mientras estos homínidos se extendían por Asia, los neandertales lo hicieron por Eurasia durante cientos de miles de años, hasta que los ’sapiens’ abandonaron África, momento en el que también se cruzaron, dejando su marca de ADN en todos los humanos actuales no africanos.

«Como se ve, la historia es mucho más compleja de lo que se pensaba. Ya no se trata de una clara historia de humanos saliendo de África y reemplazando a los neandertales. Ahora vemos que hay linajes entrelazados con más jugadores y más interacciones de las que conocíamos», apunta Richard Green, de la Universidad de California, otros de los firmantes del artículo.

De momento, y a falta de más fósiles en los que fundamentar el hallazgo (sólo hay un fragmento de dedo y un diente), los descubridores de este nuevo homínido han preferido no denominarle como una nueva especie.
La opinión de los expertos

La mayoría de los expertos en Paleontología preguntados por ELMUNDO.es consideran este trabajo «de un gran interés científico».

Para Manuel Domínguez Rodrigo, que excava en la Garganta de Olduvai (Tanzania), «muestra que en el Pleistoceno medio las poblaciones humanas euroasiáticas no establecieron barreras reproductivas entre ellas y abre el misterio de cómo unos homínidos en las estribaciones occidentales de Siberia pudieron haberse mezclado con los ancestros de una población geográficamente tan distante como la Melanesia actual».

Antonio Rosas, experto en neandertales del Museo Nacional de Ciencias Naturales, cree que planteará «la reconsideración de lo que es un ser humano porque la condición humana es un laberinto cada vez más complejo». «Debemos acostumbrarnos a que hubo un gran diversidad de especies humanas en un periodo muy reciente», afirma el paleontólogo.

Juan Luis Arsuaga, codirector en Atapuerca, cree que habrá que esperar para confirmar si los denisovanos son una nueva especie «porque con una molécula no se puede saber» y apunta que algunos fósiles hallados en China, que no eran ni ‘Homo erectus’ ni ‘Homo sapiens’, «igual tienen que ver con estos homínidos primitivos».

Cortesía elmundo.es

Antropología

Una amputación quirúrgica en la Edad de Piedra

Los antropólogos que trabajan en el yacimiento de Butiers-Boulancourt (sur de París) se han encontrado con la evidencia de una amputación quirúrgica. Que no tendría nada de extraordinario si no fuera porque la antigüedad del paciente se remonta a unos 6.900 años. Es la manera de probar que existían las intervenciones médicas en el Neolítico. De otro modo, no podría explicarse que el antebrazo del esqueleto encontrado por la profesora Buquet-Marcon hubiera sido seccionado de manera tan precisa y ortodoxa.

Ha permitido reconstruir la operación el recurso de un escáner superdotado. Gracias a él se ha advertido que había un traumatismo y que se había realizado una amputación mediante un escarpelo de sílex, ya que entonces no se habían generalizado los útiles en metal.

«La limpieza del corte descarta la posibilidad de que el hueso se hubiera seccionado en razón de un accidente o de una pelea», explica Cécile Buquet-Marcon. Llegando a la conclusión, por tanto, de que un especialista con oficio y criterio llevó a cabo un “acto quirúrgico”.

No es la única sorpresa. El análisis de la osamenta ha permitido reconocer señales de cicatrización posteriores en meses e, incluso, en años al trance de la amputación. Se produjo por debajo del codo y no impidió al paciente reintegrarse entre sus congéneres.

Un hombre grande con artrosis

El detalle es importante a juicio de la profesora Buquet-Marcon porque sobrentiende los hábitos “sofisticados” de una sociedad solidaria y porque implica el reconocimiento y la integración de los disminuidos físicos en el seno de las tribus neolíticas.

De ahí la importancia polifacética que ha adquirido el paciente. No se le ha puesto un nombre, pero se le han encontrado muchas otras referencias. Sabemos, por ejemplo, que vivió entre 4.700 y 4.900 años antes de Cristo, que era un hombre grande (2 metros), que padecía artrosis en las vértebras cervicales y que había perdido íntegramente la dentadura.

Así se lo encontró el equipo de Buquet-Marcon cuando los subalternos cavaron en una profundidad de 1,5 metros. Ha facilitado la conservación del esqueleto el cúmulo calcáreo que rodeaba al amputado, y ha llamado la atención, igualmente, que el difunto compartiera semejante tumba de circunstancias con una oveja y un hacha.

Es la primera vez que aparece en Francia y en la Europa meridional un ejemplo tan concluyente de cirugía neolítica, aunque el hallazgo de mayor valor y de más antigüedad fue exhumado en el yacimiento de Vedrovice (República Checa). Fue allí donde apareció la prueba de una amputación realizada hace unos 7.500 años.
‘Excelentes cirujanos’

“Ni en aquel caso ni el ejemplo francés puede hablarse de cirujanos tal como podemos entenderlos hoy”, advierte la profesora Buquet-Marcon. “En cambio sí puede decirse que había una cierta especialización y un cierto conocimiento. De los restos hallados se desprenden, por ejemplo, condiciones idóneas de asepsia y se puede acreditar que la sección del hueso se hizo con criterio y escrúpulo”, añade la antropóloga.

Más entusiasta parece su colega Éric Crubézy, profesor en la Universidad Paul-Sabatier de Toulouse. En su opinión, puede hablarse de excelentes cirujanos y se los puede hasta diferenciar en dos grandes escuelas. La primera correspondería a la zona de influencia del Danubio, como probaría el caso de Vedrovice, mientras que la segunda se desarrollaba en el Mediterráneo.

¿Había contacto entre ellas? Es una de las dudas que se plantean los especialistas. Se antoja verosímil que unos y otros pueblos compartieran el conocimiento, pero también cabe la posibilidad de que no existiera contacto, de modo que la cirugía habría aparecido como una solución específica e imprescindible a los contratiempos de la guerra y de la caza.
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Cortesìa de elmundo.es

Antropología

El sofisticado cerebro de los neandertales

Un rostro tosco, casi sin barbilla, con una gran nariz, piernas cortas y un cuerpo robusto. El retrato de los neandertales, a partir del análisis de sus huesos, ha cimentado la idea de que aquellos humanos que vivieron en Europa desde hace 230.000 y hasta hace 28.000 años, eran torpes, incapaces de progresar y, por tanto, sucumbieron ante la llegada, desde África, de una especie mucho más inteligente, la nuestra.

Pero este egocéntrico retrato de la historia se tambalea tras los hallazgos que se han producido en los últimos años. El más reciente, unos adornos corporales realizados con conchas y recipientes para guardar sus pinturas decorativas que han sido encontradas en Murcia por el equipo del investigador portugués Joao Zilhao, actualmente en la Universidad de Bristol.

Estas piezas del rompecabezas neandertal se suman a otras que representan a unos seres humanos que no eran nada tontos y que, probablemente, acabaron extinguiéndose por un crisol de factores como el cambio en el clima, su dispersión geográfica, una población genética muy pequeña y, ya en su declive, la llegada de competencia.

Hoy sabemos que se comunicaban entre ellos (tienen el gen FOX P2 del lenguaje, pero se desconoce si su capacidad lingüística era como la del ‘Homo sapiens’), que vivían en bandas dentro de cuevas-campamento que acondicionaban y que cubrían el suelo con pieles , como ha comprobado el director del IPHES, Eudald Carbonell, en el yacimiento de Abric Romaní en Capellanes (Barcelona); también usaban trípodes para asar la caza que acompañaban con frutos recolectados. Sabemos que enterraban a sus muertos y, en 2009, el norteamericano Metin Eren incluso defendía en un trabajo que sus herramientas fueron más eficientes y duraderas que las de los sapiens.

Todo ello no ha hecho sino echar leña a un debate que no cesa en torno a su capacidad de innovar o solamente copiar lo que hacían los vecinos recién llegados.

Los adornos encontrados por el equipo de Zilhao en la cueva de los Aviones y la de Antón, publicados en ‘Proceedings of National Academy of Science’ (PNAS), podrían poner fin a la polémica. “Estas decoraciones corporales indican un pensamiento simbólico hace 50.000 años, 10.000 años antes que de llegaran los ’sapiens’ a Europa, así que no les pudieron copiar. Y son adornos que identifican a las personas, lo que indica que tenían redes sociales complejas. También fabricaban un pegamento mediante un sofisticado proceso con calor. Todo ello evidencia que sus cerebros eran como los nuestros”, dice Zilhao.

El paleontólogo luso está entre los defensores de la conocida como teoría indigenista, que defiende que entre ambas humanidades hubo intercambio genético, dado que eran especies casi iguales. Es decir, que los neandertales fueron absorbidos y dejaron su huella. Esto es algo que, de momento, el ADN prácticamente ha descartado.

“Puede que se cruzaran sin tener descendencia”, apunta el arqueólogo Enrique Baquedano. Para este experto, director del Museo Arqueológico de Madrid, la polémica sigue: “No creo que los neandertales hicieran herramientas más sofisticadas. Los ’sapiens’ tenían flechas y arcos, lo que les permitía atacar y defenderse a distancia. Los yacimientos neandertales más avanzados son los chapelterronienses, muy tardíos, y pudieron ser fruto del intercambio cultural”, apunta dando alas a la teoría de la copia.

El catedrático Valentín Villaverde, de la Universidad de Valencia, coautor del hallazgo con Zilhao, sin embargo, cree que las diferencias son adaptativas: “Hay un fondo común en el origen del simbolismo, de un antepasado lejano de ambas especies, pero la evolución dependió de factores externos e internos. Su capacidad cognitiva era la misma, pero los neandertales eran pocos y dispersos;puede que no tuvieran arcos porque no habían llegado a desarrollarse hasta ese punto cuando desaparecieron. Ellos eran eficaces en la caza. Su derrota no fue por su incapacidad, sino por las circunstancias», defiende el experto.

Es lo mismo que defiende Carbonell:”Si el ‘Homo heilderbergesis’, hace 400.000 años, ya tenía un comportamiento simbólico, no me sorprende nada que lo tengan los neandertales, que ya hacían grabados y son una forma de escritura incipiente. Ya el enterramiento en la Sima de los Huesos de Atapuerca fue consciente, y ello ya es simbólico. Sin diferencias físicas, serían igual que nosotros. Pero tenían muchos factores en contra y hubieran desaparecido con o sin ’sapiens’”, asegura.

Su colega Antonio Rosas, paleobiólogo del Museo Nacional de Ciencias Naturales, que codirige las excavaciones en la cueva de El Sidrón (Asturias), es más cauto. “Me creo el último hallazgo en un 95%. Yo creo que ambas especies son humanidades distintas y sus capacidades debían ser diferentes. Quizá la datación de las conchas varíe con nuevas técnicas o quizá la cueva estuvo sumergida en el mar y todo se movió. También puede que la naturaleza inventara lo mismo dos veces”, argumenta.

Rosas no niega que sigue el debate porque en el registro arqueológico siempre falta información. “Lo analizamos como el escenario de un crimen, pero no tenemos nunca testigos que nos confirmen lo que vemos”, apunta.

“Se trata de entender que hubo otra forma de ser humano y que somos únicos por casualidad. Ellos vivían felices en Europa y llegaron unos de África y se extinguieron, pero hubo muchos factores en esa desaparición y los cromagnones sólo les dieron el tiro de gracia”, concluye.
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Cortesìa de ABC, España

Antropología

Los neandertales también se maquillaban

Los neandertales decoraban su cuerpo con pinturas y ornamentos varios hace más de 50.000 años. Así lo acaba de constatar un grupo de científicos, que ha obtenido la primera evidencia de que esta población se ‘maquillaba’, lo que los arqueólogos consideran como una conducta moderna y un pensamiento simbólico característicos de los seres humanos actuales.

Para llegar a esta conclusión, el equipo -compuesto por antropólogos españoles, portugueses y franceses- se ha basado en el análisis de conchas marinas que los neandertales usaban como adornos y que fueron encontradas en la Cueva de los Aviones y la Cueva Antón, en la provincia española de Murcia. Según sus datos, el análisis de las pigmentaciones rojas y amarillas en las conchas sugiere que fueron usadas como cosméticos.

“Ésta es la primera prueba concluyente de que diez milenios antes de que se registrara la llegada de los seres humanos modernos en Europa procedentes de África, el comportamiento de los neandertales ya estaba simbólicamente organizado”, ha explicado Joao Zilhao, profesor del Departamento de Antropología y Arqueologia de la Universidad de Bristol, en el Reino Unido y coordinador del estudio, que se publica en ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’. Este gusto por ornamentarse quiere decir que la capacidad intelectual de los neandertales en Europa era similar a la de los primeros sapiens.

Según el trabajo, en las cuevas de Murcia se encontraron conchas del molusco ‘Spondylus gaederopus’ que contenía residuos de pigmentación roja hecha con lepidocrocita y mezclada con hematita y pirita. Los autores señalan que los elementos que forman ese tipo de piedras son negros y reflectantes, lo que sugiere que con su uso se buscaba un resultado cosmético.

Por otra parte, en la Cueva de los Aviones se hallaron concentraciones de un colorante amarillo, que probablemente se utilizó en cueros u otros materiales perecederos, y que estaba constituido por natrojarosita, un mineral de hierro también usado mucho después como cosmético en el Antiguo Egipto.

Intercambio cultural
Según los científicos, ya se habían descubierto materiales similares en sitios vinculados a los neandertales, pero se creyó que habían sido robados a los homosapiens modernos o constituían una especie de imitación.

Ya antes Zilhao y sus colegas habían asegurado que se trataba de objetos neandertales genuinos que demostraban una evolución independiente.

Según el antropólogo, “las pruebas encontradas en los sitios de Murcia eliminan las últimas nubes de incertidumbre que ponían en duda la capacidad intelectual de los neandertales”.

Zilhao añadió que “cuando se considera la naturaleza de los intercambios culturales que ocurrieron entre neandertales y seres humanos modernos en el momento de contacto en Europea debemos reconocer que ambos habían llevado a niveles de logro cultural idéntico”.
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Cortesía de elmundo.es

Antropología

Presumían, luego pensaban

Hasta la fecha, los científicos estaban convencidos de que los neandertales habrían obtenido pobres resultados en un test de inteligencia, si semejante prueba se les hubiera puesto delante de los ojos, y de que su capacidad cognitiva distaba mucho de la de un humano moderno. Hasta la fecha, porque una nueva investigación de la Universidad de Bristol pone en duda que fueran tan simplones como creíamos. La prueba es que se adornaban con «joyas» prehistóricas y se pintaban y «maquillaban» el cuerpo, un comportamiento que puede parecernos de lo más frívolo pero que, según los arqueólogos, supone un ejemplo concluyente de un pensamiento realmente avanzado. El estudio, publicado esta semana en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), tiene interés porque es el primero que confirma esta práctica entre los neandertales -y con ello sube la escala de su inteligencia- y para nosotros, además, por un componente extra de cercanía: se basa en collares de conchas y pigmentos de pintura encontrados en la Cueva de los Aviones y Cueva Antón, en la provincia de Murcia, y que tienen una antigüedad de 50.000 años.
El profesor Joao Zilhao y sus colegas examinaron pigmentos de colores y conchas marinas perforadas, sin duda utilizadas como collares, encontrados en los yacimientos murcianos. Una concha del tipo Spondylus gaederopus contenía residuos de una masa hecha con pigmentos rojizos de lepidocrocita mezclados con trozos de tierra de hematita y pirita que, cuando están frescos, lucen un negro brillante. En una concentración de masas de colorante amarillo que pudo haber sido guardada en un bolsa de piel o de algún otro material perecedero, se encontró natrojarosite puro, un mineral de hierro utilizado como cosmético en el Antiguo Egipto. Todo ello pasó una prueba de radiocarbono en la Universidad de Oxford, que lo dató en 50 milenios.

Como «body painting»El análisis de los trozos de pigmentos rojos y amarillos les llevó a pensar que fueron empleados con un uso cosmético, algo así como un tipo de «body painting». La práctica de la ornamentación corporal es ampliamente aceptada como prueba concluyente para el pensamiento y la conducta simbólica moderna entre los primeros humanos modernos, pero no había sido reconocida nunca antes entre los neandertales.
«Es la primera evidencia segura de que hace unos 50.000 años -10.000 años antes de que los humanos modernos aparecieran en Europa- el comportamiento de los neandertales era simbólicamente organizado», afirma Zilhao.

Para el especialista, su descubrimiento puede ayudar a aclarar la controversia que rodea otros yacimientos, como los que pertenecen a la cultura Châtelperroniense en Francia. A su juicio, los dientes perforados y los punzones de hueso decorados datados hace 40.000 ó 45.000 años y considerados por mucho obra de humanos modernos -que ya habían comenzado a disperarse por Europa en esa época, son artefactos realizados por neardentales. «Al considerar la naturaleza de los intercambios culturales y genéticos que se produjeron entre los neandertales y los humanos modernos en el momento de contacto en Europa, debemos reconocer que los niveles idénticos de progreso cultural había sido alcanzado por ambas partes», dice Zilhao.
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Cortesía de ABC, España

Antropología

Gestionan declarar “Huellas de Acahualinca” Patrimonio Cultural de la Humanidad

La Alcaldía de Managua se encuentra en negociaciones con la UNESCO para lograr que se declare Patrimonio Cultural de la Humanidad a las “Huellas de Acahualinca” de más de seis mil años de antigüedad, las cuales constituyen los vestigios más antiguos de Managua.

La información fue divulgada por Clemente Guido, Director de Cultura y Patrimonio Històrico de la Alcaldía, tras la firma de un convenio de coadministración y colaboración con el Instituto Nicaragüense de Cultura para dar más seguridad y promocionar este sitio arqueológico e  histórico.

El licenciado Clemente Guido Director de Cultura y Patrimonio Histórico de la Alcaldía de Managua, dijo que en la rehabilitación de la infraestructura,  principalmente el techo que protege las “Huellas”, así como los servicios higiénicos,  se invirtió aproximadamente medio millón de córdobas.

En la firma del  convenio también participaron la vicealcaldesa Reyna Rueda, Blanca Aráuz directora de Patrimonio Histórico del Instituto Nicaragüense de Cultura y el señor Pedro Rodríguez, quien a partir de este viernes es el primer administrador de las “Huellas de Acahualinca” por parte de la Alcaldía de Managua
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Cortesìa de Internet

Antropología

Aparecen vestigios de una antigua civilización

Vestigios de una antigua civilización considerada de avanzada fueron hallados en la región fronteriza que comparten Bolivia y Brasil, de acuerdo a informaciones de la Universidad Federal de Pará.

El hecho ocurrió al realizarse la depredación de bosques en una extensa área de la cuenca del río Amazonas y todo parece indicar que los pobladores de aquel lugar residían en la mencionada faja fronteriza.

Según el matutino El Diario, se detectaron desde el aire unos 260 caminos gigantes, zanjas y formas geométricas que apuntan a descalificar la visión tradicionalista sobre la inexistencia de sociedades complejas en esa zona, establecida tras la llegada de españoles y portugueses en el siglo XV.

Dense Schaan, arqueóloga de la Universidad Federal de Pará, en Brasil, realizó los nuevos descubrimientos en sobrevuelos y reveló el acontecimiento que ahora copará la atención de  especialistas y científicos, los cuales deberán comprobar esa importante noticia.

Ocurrió en la región fronteriza compartida por Bolivia y Brasil, de acuerdo a la Universidad Federal de Pará

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Cortesía de Internet

Publicó:

Doctor Tupak Ernesto Obando Rivera,

 Geólogo, y Gestor Ambiental

Antropología

La maldición de los humanos

Partimos de una ecuación sencilla: sólo sobreviven las especies más inteligentes. Así, pensamos que los Australopithecus -nuestros primeros primos lejanos hace unos cuatro millones de años- eran poco más listos que un chimpancé. Llevaron una existencia miserable, estaban doblegados por una naturaleza hostil y vivieron confinados en un pequeño territorio del África austral. No fueron lo suficientemente inteligentes y por eso se extinguieron. Eran pequeños (poco más grandes que un niño de 10 años), tenían cerebros apenas la tercera parte del nuestro, caminaban perfectamente erguidos y comenzaban a utilizar herramientas sencillas. Con el Homo erectus llegó el fuego, y con el desarrollo de la tecnología la vida se hizo más fácil: comienza el dominio y la conquista del planeta.

       Las sucesivas especies de homínidos (Kenianthropus, Paranthropus,…) alcanzaron tamaños más grandes. También su cerebro era mayor y sus manifestaciones tecnológicas se fueron sofisticando. Esa tendencia mostrada en la evolución del Erectus se aceleró enormemente dos millones de años atrás al aparecer las distintas especies de hombres (Homo habilis, Homo rudolfesis, Homo ergaster, Homo antecessor, Homo neandertalensis…) hasta llegar a la máxima expresión evolutiva de momento conocida, el Homo sapiens –o sea nosotros- hace unos 120 mil millones de años. El Sapiens pronto se expandió por el planeta, se multiplicó y, probablemente, extinguió a los Neandertales hace 30.000 años, quedando como la única especie de seres humanos sobre la Tierra. Solos, como especie dominante y al albur de un cerebro muy desarrollado –aunque no tanto como algunos piensan de sí mismos-, el Sapiens empieza a desarrollar una civilización tecnológicamente compleja, un proceso que se acelera sobremanera a lo largo de las últimas dos centurias.

 
Cuando más se convierte en menos

Sin embargo, si se realiza un análisis pormenorizado de lo ocurrido a las especies que han poblado la Tierra a lo largo de los últimos cuatro millones de años, llegamos a una conclusión que resulta bastante inquietante. La rapidez con la que se han extinguido las especies ha corrido en paralelo a su grado de inteligencia y a su capacidad de desarrollo tecnológico. Cuanta más inteligencia más rápidamente se ha producido su extinción. Es decir, ser humano resulta un mal negocio con fecha de caducidad temprana.

       Existe conocimiento detallado y científico de la capacidad craneal -un indicador del tamaño del cerebro- de las distintas especies de homínidos. También de cuándo y cuánto tiempo poblaron la Tierra. Si se procesan estos datos mediante el análisis de regresión, una poderosa herramienta matemática que no deja lugar a errores, los resultados aportan algunas evidencias sorprendentes:

 
       - La capacidad cerebral ha ido en aumento en una tendencia sostenida que ha ido acelerándose recientemente. Para los aficionados a la cuantificación, señalar que la capacidad cerebral de nuestros ancestros ha ido aumentando en casi 35 mililitros (como una taza de café de un bar) por cada 100.000 años. Además, la época de aparición de una especie explica más del 85% de su capacidad cerebral.

       - Mientras más grande es el cerebro de una especie de homínido, menos tiempo vive sobre la Tierra antes de extinguirse. Para los cuantificadores, destacar que por cada ml de aumento del tamaño del cerebro que consigue una especie de homínido se extingue unos 850 años antes. Además, el tamaño del cerebro explica más del 90% del tiempo de vida de la especie.

 
       Los resultados ofrecen pocas dudas. El Australopithecus affarensis no pasará a la historia por su excepcional cerebro (tres veces y media más pequeño que el nuestro) ni por sus manifestaciones culturales (apenas unos cuantos pedruscos y palos), pero fueron capaces de sobrevivir durante más de un 1.200.000 años sin extinguirse. En el otro extremo, los Neanderthales desarrollaron cerebros incluso mayores que los nuestros y, pese a ser protagonistas de la impresionante cultura lítica del período Musteriense, se extinguieron tras poco mas de cien mil años de existencia por los valles y montañas de la Tierra.

       Un ejemplo intermedio lo tenemos en el Homo erectus. Con un cerebro un 35% menor que el nuestro y una cultura más sencilla, la lítica Achelense del Paleolítico inferior, fue capaz de sobrevivir durante 700.000 años.

       La inteligencia, como era de esperar, también resulta funesta para la biodiversidad de las propias especies de homínidos. Hace dos millones y medio de años, cuando comenzaron las primeras culturas que utilizaban la piedra tallada (cultura Olduvaiense), convivían en África al menos cinco especies de homínidos (dos especies de Australopithecus, dos de Paranthropus y un Homo habilis). Hace 800.000 años, en pleno auge de la cultura Acheliense, había sólo dos, el Homo ergaster y el Homo erectus. Hoy en día solo queda una. ¿Cuántas quedarán mañana?

       Utilizando el análisis de regresión (a partir de los datos de todas las especies de homínidos), y si la tendencia no varía, podemos estimar que en función del tamaño de nuestro cerebro duraremos poco más de 120.000 años antes de extinguirnos. Ese es, más o menos, el tiempo que llevamos sobre la Tierra.

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Cortesía de Fronterad.com

Antropología

Descubren restos de una civilización desconocida en el Amazonas

Numerosos restos de lo que a todas luces forma parte de una antigua y hasta ahora desconocida civilización han aparecido bajo los árboles de la selva amazónica. 260 enormes avenidas, largos canales de riego y cercados para el ganado han sido divisados desde el aire casi en la frontera entre Bolivia y Brasil. Las ruinas han quedado al descubierto debido al proceso acelerado de deforestación que sufre la selva que todavía hoy es uno de los mayores pulmones de nuestro planeta. Un proceso que está dejando al descubierto lo que antes permanecía oculto bajo la vegetación.
La idea tradicional es que, antes de la llegada de españoles y porqugueses en el siglo XV, y a diferencia de lo que sucedía, por ejemplo, en los Andes, no existían civilizaciones avanzadas en la cuenca del Amazonas. Sin embargo, la tala indiscriminada de árboles está dejando al descubierto numerosas pruebas de que las cosas no fueron realmente así. Las cada vez más numerosas imágenes aéreas y de satélite están revelando, en efecto, un complejo entramado de pueblos, ciudades, carreteras y estructuras que hasta ahora habían permanecido ocultas bajo luna impenetrable capa verde.
Geoglifos
“Es la historia de nunca acabar”, asegura Denise Schaan, de la Universidad Federal de Pará en Belem, que ha realizado ya numerosos descubrimientos desde el aire e, incluso, examinando con cuidado imágenes de Google Earth. “No hay semana en la que no encontremos nuevas estructuras”, asegura la investigadora. Algunas de ellas son cuadradas o rectangulares, mientras que otras forman círculos concéntricos o complejas figuras geométricas como hexágonos y octágonos, todos ellos conectados por una red de amplias avenidas. Los científicos llaman a estos hallazgos “geoglifos”.
El último descubrimiento, Publicado por la revista Antiquity, cubre un área que se extiende en el norte de Bolivia y el oeste de Brasil. Un hallazgo que sigue a otros de grandes extensiones urbanas y pueblos interconectados, conocidos como “ciudades jardín”, descubiertos en la zona central de Brasil y cuya antiguedad se cifra en unos 1.400 años. Pero sus formas y características, asegura Schaan, no se parecen en nada a los geoglifos.
“Creo firmemente que las ciudades jardín de Xingu y los geoglifos no están directamente relacionados”, asegura por su parte Martti Pärssinen, del Instituto Cultural finlandés de Madrid, que trabaja en estrecha colaboración con Schaan. “Sin embargo, ambos descubrimientos demuestran que grandes áreas de la Amazonia estaban densamente pobladas mucho antes de las primeras incursiones europeas”. Los geoglifos están formados por zanjas y cunetas de once metros de ancho por dos de profundidad. Sus diámetros oscilan entre los 90 y los 300 metros y se piensa que su periodo de construcción se sitúa entre hace 2.000 años y el siglo XIII de nuestra era.
Las excavaciones han sacado a la luz piezas de cerámica, piedras talladas y otros signos de ocupación humana, aunque en algunos de los sitios no se ha encontrado objeto alguno, lo que sugiere que algunos de ellos podrían tener funciones ceremoniales mientras que otros podrían haber estado destinados a tareas defensivas.
A pesar de que no existen evidencias de que los antiguos habitantes de la Amazonia hayan construido pirámides o desarrollado un lenguaje escrito (como hicieron, entre otros, los egipcios), sí que dieron muestras de una gran complejidad social y de su capacidad para domesticar el entorno, algo muy distinto a lo que hacen, incluso en la actualidad, las tribus aisladas que viven en la selva.

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Cortesía de ABC, España

Antropología

¿Por que? (Resumen)

¡Oh Señor!, el mundo anda muy mal. La sociedad se desquicia. ¿El pez grande se come al chico?. Nada vale ya sino el oro miserable. ¿No ve usted tanto ricachón con la camisa como si fuese de porcelana, y tanta señorita estirada envuelta en seda y encaje? Entre tanto las hijas de los pobres desde los catorces años tienen que ser prostitutas. Son del primero que las compra.
[....]; yo quisiera que sonara ya la hora de la rehabilitación, de la justicia social. El infeliz sufre la lluvia de plagas; el rico goza. La prensa, siempre venal  y corrompida, no canta sino el invariable salmo del oro.
[....]: en el hombre el crimen y el alcoholismo; en la mujer, así la madre, así la hija y así la manta que las cobija. ¡Conque calcule usted! El centavo que se logra, ¿para qué debe ser sino para el aguardiente?.
Todo anda de esta manera. Yo no sé cómo no ha reventado ya la mina que amenaza al mundo, porque ya debía haber reventado. En todas partes arde la misma fiebre.
[....]. Pero los anuncios del cataclismo están ya a la vista de la humanidad y la humanidad no los ve; lo que verá bien será el espanto y el horror del día de la ira.

[....]; y el cielo verá con temerosa alegría, entre el estruendo de la catástrofe redentora, la venganza suprema y terrible de la miseria borracha!
 -¿Pero quién eres tú? ¿Por qué gritas así?
- Yo me llamo Juan Lanas  y no tengo un centavo.

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Autoría y Cortesía de:
Rubén Darío, poeta y escritor Nicaraguense

Patrimonio de la Humanidad

Antropología

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