Geología, Peligros Naturales y GeoTecnología

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Archivo de Abril, 2011

El enigma del agua en Marte pasa por Lleida

La búsqueda de agua en Marte puede pasar por una pequeña localidad de Lleida, Isona. Una investigación abierta sobre unos pequeños volcanes localizados en esta área del prepirineo catalán, en Conca de Tremp, pretende arrojar luz sobre el origen de estas formaciones, que se originaron por descargas de agua subterránea de hace más de 250.000 años y que sólo han sido descritas con anterioridad en Australia, en la gran cuenca artesiana que ocupa el interior del continente. El estudio, que ha sido coordinado por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), ha sido publicado en un número especial de la revista Geodinamica Acta.

La base de la investigación coordinada por el profesor del Departamento de Geologia e investigador del Gabinete Geológico de Análisis Territorial y ambiental de la UAB es la mecánica del origen de estos extraños volcanes, que se crearon en unas condiciones particules de humedad del acuífero y con unas características geomorfológicas únicas. De hecho, el interés de la investigación nace de la similitud de estos montículos excavados por el agua con unas formas gigantescas identificadas en la superficie del planeta Marte. Esta analogía hace la investigación clave en la búsqueda de agua en el planeta rojo.

En la investigación participa Alexis Rodríguez, del Instituto de Ciencias Planetarias de Tucson, en Arizona, que es uno de los especialistas mundiales en aspectos hidrogeològicos en Marte, y también participarán otros investigadores de Estados Unidos, Japón y China en la ampliación del estudio sobre el terreno.
Cortesia elmundo.es

Geología

Fosiles marinos en Egipto

Esqueletos fosilizados de ballenas, tortugas y serpientes marinas, así como colmillos de tiburones gigantes que vivieron hace millones de años han sido descubiertos en 150 zonas situadas en el desierto que rodea el oasis de Siwa, en el noroeste de Egipto.

Según ha informado hoy el diario oficial Al Ahram, un equipo del Ministerio del Medio Ambiente egipcio asegura que entre los fósiles de ballenas al menos uno tiene más de 37 millones de años. En ese mismo desierto, los científicos hallaron una zona que al parecer fue habitada por los antecesores de los elefantes, lo que el ministro de Medio Ambiente, Maged George, calificó de importante descubrimiento.

Algunos tipos de ballenas desenterradas en Siwa son similares a las que se encuentran en el famoso «valle de las Ballenas» en el oasis de Fayum, a 200 kilómetros al suroeste deEl Cairo. En la depresión de Wadi Rayan (provincia de Al Fayum) se encuentra uno de los conjuntos más ricos del mundo en fósiles marinos.
Cortesia ABC, España

Paleontologia

Hallan yodo radiactivo 7,5 millones de veces más del permitido en Fukushima

La empresa Tepco ha informado de que en aguas marinas próximas a la central nuclear de Fukushima se ha detectado un nivel de yodo radiactivo 7,5 millones de veces superior al límite legal (un primer análisis apuntó a 5 millones), , mientras el cesio-137 lo excede en 1,1 millones de veces.

Una muestra recogida a primera del lunes 4 de abril en un área marina próxima al reactor 2 de Fukushima reveló una concentración de yodo-131 de 200.000 becquerelios por centímetro cúbico.

Los análisis también mostraron una presencia de cesio-137 que superaba el límite legal en 1,1 millones de veces, según fuentes de Tepco citadas por la televisión pública NHK.

Mientras el yodo-131 tiene una vida media relativamente breve, de ocho días, el periodo de semidesintegración del cesio-137 es de 30 años.

Verter agua radiactiva para almacenar más
Los resultados de estos análisis llegan horas después de que la empresa anunciara el vertido de 11.500 toneladas de agua contaminada al mar.

El objetivo es evacuar el agua con niveles de radiación relativamente baja (procedentes de las unidades 5 y 6 de la central) al océano para dejar espacio libre y que los contenedores de la central puedan albergar agua más contaminada que anega las unidades 1, 2 y 3.

El estado de los reactores y de las piscinas es lamentable, como se ha demostrado en las imágenes difundidas por las agencias japonesas.

Tepco ha informado que hasta el momento ha vertido al Pacífico unas 3.430 toneladas de agua contaminada, del volumen total previsto de 11.500 toneladas.

Las autoridades calculan que ya se han acumulado en el sótano de la central y en canales subterráneos 60.000 toneladas de agua radiactiva, cuya presencia obstaculiza la labor de los técnicos para estabilizar la planta, gravemente dañada por el terremoto y posterior tsunami del 11 de marzo.

¿Qué se hará con el agua más radiactiva?
El portavoz del gobierno nipón, Yukio Enano, ha vuelto a defender esta actuación, iniciada el lunes, con el argumento de que esta medida es necesaria para evitar males mayores.

Una vez drenada, el agua más radiactiva será almacenada en tanques y depósitos para basura nuclear en la propia planta, además de en buques de EEUU y una plataforma flotante que será llevada a Fukushima a finales de este mes, según la agencia local Kyodo.

El ministro japonés de Agricultura y Pesca, Michihiko Kano, ha asegurado que se estrecharán los controles sobre los productos marinos de la zona de Fukushima y las provincias colindantes ante la continua filtración de agua radiactiva al mar.

Las inspecciones se reforzarán en la región de Ibaraki y también en la costa cercana a la ciudad de Choshi, en la provincia de Chiba y al este de Tokio, dijo el ministro, citado por Kyodo.

Radiactividad en productos del mar
En su afán por tranquilizar a la ciudadanía, el Gobierno japonés ha decidido este martes, además, fijar un límite de radiactividad en los productos procedentes del mar.

“Aplicaremos provisionalmente las tasas establecidas a las hortalizas, peces y marisco”, ha señalado el portavoz del Ejecutivo nipón, Yukio Edano.

El límite ha quedado establecido en 2.000 becquerelios/kg para el yodo-131, que puede provocar cáncer, y en 500 becquerelios/kg para el cesio-137. Los peces han sido considerados no aptos para el consumo.

La decisión ha sido adoptada tras el descubrimiento, en los últimos días, de niveles anormalmente altos de radiactividad en las anguilas de arena pequeñas capturadas frente a la prefectura de Ibaraki, al sur de Fukushima y al norte de Tokio. El resto de pescado analizado no ha mostrado niveles elevados de radiactividad, han especificado las autoridades

Cortesia elmundo.es

Medio Ambiente

Fukushima amenaza la lucha contra el cambio climático

En la Cumbre del Clima de Cancún (México) 2010, Japón destacó por su oposición a prolongar el Protocolo de Kioto y por su apuesta de un acuerdo en la ONU para que tanto los países firmantes como las economías emergentes limitasen sus emisiones gases de efecto invernadero.

Unos meses más tarde y tras el desastre de Fukushima, la firme posición japonesa frente al cambio climático pierde fuelle. Japón podría reconsiderar su promesa de reducir las emisiones para el 2020, según declaraciones de un funcionario del Ministerio de Medio Ambiente aparecidas en la prensa nipona.

La reducción de emisiones, en el aire
Más tarde, Yukio Edano, jefe de Gabinete del Gobierno salió a la palestra a matizar las malas noticias: Tokio tendrá que analizar el impacto de la crisis de Fukushima sobre multitud de políticas e industrias, y el cambio climático será una más. Japón tiene previsto reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 25% en 2020 hasta alcanzar los niveles de 1990. Sin embargo, la consecución de este objetivo parece ahora un poco más difusa. “En este momento, no hemos decidido si revisaremos esa meta y no estamos en una etapa en la que podamos tomar una decisión”, añadió Edano.

Más directo se mostró Hideki Minamikawa, viceministro administrativo del Ministerio de Medio Ambiente: “Es cierto que nuestra meta de reducción [de emisiones] se verá afectada significativamente”, reconoció según recoge el diario ‘Yomuri’. Minamikawa se encuentra estos días en la Reunión en Bangkok sobre cambio climático, antesala de la próxima cumbre de la ONU en Durban (Sudáfrica).

Lo cierto es que el complejo de Fukushima representaba un quinto de toda la potencia nuclear de Japón y el desastre obliga replantear la política energética nipona. Mientras se revisan las medidas de seguridad de varias centrales a lo largo del país, los representantes internacionales que se dan cita en Bangkok expresan su preocupación por el futuro.

Futuro incierto para los acuerdos internacionales
El negociador jefe de la Comisión Europea, Artur Runge-Metzer, ha reconocido que la crisis de confianza en las nucleares repercutirá en las negociaciones internacionales sobre el clima. “La nuclear es una de las opciones energéticas que emiten pocos gases de efecto invernadero, origen del cambio climático”, declaró el europeo en rueda de prensa. Runge-Metezer también hizo hincapié en la necesidad de repensar nuestro modelo de desarrollo, las tecnologías alternativas y las energías renovables.

Por su parte, el jefe economista de la Agencia Internacional de la Energía (IEA), Fatih Birol, se sumó el viernes a las voces de alerta sobre las consecuencias de la catástrofe de Fukushima en la lucha contra el cambio climático. Tras la paralización anunciada de algunas centrales nucleares en Alemania y la creciente presión en algunos países contra la prórroga de las centrales o la construcción de nuevas instalaciones, el futuro más próximo se parece mucho al pasado.

¿Segunda juventud para energías fósiles?
El gas y el carbón vuelven a estar sobre la mesa. Con la vista en casa, a finales de febrero, Miguel Sebastián defendía la apuesta del Gobierno español por el carbón para garantizar nuestra seguridad e independencia energética. Un mes más tarde, los datos dijeron que la principal fuente de energía en España durante marzo había sido la eólica.

Sin embargo, desde los organismos internacionales advierten: el abandono de la energía nuclear recurriendo a energías fósiles aumentarían en 0,5 gigatoneladas las emisiones de CO2 para 2035, según Fatih Birol. Y Durban espera.
Cortesia elmundo.es

Medio Ambiente

La radiactividad amenaza la pesca mundial

El agua utilizada para refrigerar desde el exterior los reactores dañados por el accidente se ha convertido en un residuo nuclear más en Fukushima. Hasta ahora, la compañía que opera la central (Tepco) la ha estado almacenando en un tanque del circuito de condensación para evitar que fuese a parar al mar de forma incontrolada. Eso en el mejor de los casos, porque la planta atómica aún tiene grietas por las que el agua contaminada está llegando al mar sin control. Los técnicos de la central llevan días tratando de encontrar las vías de agua por donde se filtra, pero aún no han dado con ellas.

En las últimas jornadas, la filtración de agua altamente contaminada hasta los edificios de turbinas de la planta ha obligado a verter 11.500 toneladas de agua radiactiva al océano. Se trata de un agua de radiación baja que Tepco llevará al mar para dejar espacio en el tanque de condensación y poder albergar el agua presente en los edificios de turbinas, que contiene 1.000 veces más radiactividad de la que debe recibir una persona en un año. Los técnicos aún no saben de dónde procede el líquido que ha ido a parar a las turbinas.

Sin embargo, aunque sea un agua de radiactividad baja puede tener un efecto grave sobre los ecosistemas marinos y sobre los productos pesqueros. Los cálculos de Tepco indican que el impacto sobre un adulto que comiera pescado procedente del agua contaminada sería de 0,6 milisieverts al año, el 25% de la dosis anual de radiación a la que la población está expuesta en la naturaleza. Quizá no suponga un problema a corto plazo, pero puede convertirse en una amenaza en los próximos años, según los expertos.

Se acumula en los depredadores marinos
“El mayor problema es que las corrientes oceánicas transportan las partículas radiactivas por todo el mundo. Ya se han detectado en la costa este de Estados Unidos niveles de radiactividad que no son tan mínimos”, asegura Eduardo Rodríguez-Farré, profesor de investigación del CSIC y miembro del Comité Científico de la UE sobre riesgos para la salud. “Estas partículas entran en la cadena trófica y se van acumulando en los organismos”.

Pero el problema está en la acumulación de las partículas de vidas largas. Y no sólo para los consumidores del pescado japonés. Algunos expertos señalan que la presencia de cesio es una amenaza para la pesca mundial a largo plazo. La mayor parte de las partículas radiactivas vertidas al mar son de yodo-131 y no preocupan mucho a las autoridades debido a que se vuelven inocuas en 40 días. Sin embargo, también se ha detectado la presencia de cesio-137, cuya vida media es de 30 años y tarda 150 en volverse inofensivo.

La radiactividad es acumulativa, o que supone un problema grave en las partes altas de la cadena alimenticia. Los depredadores -como el atún o el pez espada- retienen las partículas radiactivas que contienen las presas que se comen durante toda su vida. La radiactividad va aumentando en ellos de forma constante. “Habría que hacer controles rutinarios en el pescado, no de todos los productos, pero sí de una muestra de ellos, por precaución”, asegura Rodríguez-Farré.

Por cierto que en España sólo se hacen análisis de radiactividad a alimentos cuando son producidos cerca de una central nuclear española. Un producto pesquero radiactivo procedente de Japón, o de cualquier otra parte del mundo, podría llegar a las tiendas españolas sin problema alguno.
Cortesia elmundo.es

Ciencia y tecnología

Detectan una destrucción récord del ozono en el Polo Norte

La capa de ozono en el Polo Norte sufre un nivel de destrucción sin precedentes a causa de excepcionales condiciones meteorológicas, según informa hoy el organismo francés Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS).

A finales del pasado mes, la disminución de la capa que protege a la Tierra de los rayos ultravioleta fue del 40% y se registró en una “zona extensa”, un fenómeno nunca antes observado, señala el CNRS en un comunicado.

El motivo de esta degradación se encuentra en “un invierno estratosférico muy fío y persistente” que ha conducido a una destrucción de ozono “importante” y “prolongada excepcionalmente hasta la primavera”.

La Agencia Espacial Europea (ESA) detalla que este récord en la capa de ozono se debe a los fuertes vientos conocidos cómo ‘vórtice polar’. Este fenómeno aísla la masa atmosférica sobre el Polo Norte e impide que se mezcle con el aire procedente de latitudes medias. Como resultado, la situación -de frías temperaturas- se asemejó mucho a la que se da cada invierno en la Antártida. El satélite Enviasat, de la ESA, ha proporcionado datos para medir los niveles de ozono.

Gases perjudiciales
La destrucción de la capa de ozono está ligada a la presencia en la atmósfera de diversos gases, emitidos por los aerosoles.

A 80ºC bajo cero esos gases se convierten en nocivos para el ozono, un fenómeno “recurrente” en la Antártida, donde las temperaturas son extremadamente bajas” cada invierno, pero menos común en el Polo Norte, donde la temperatura es más elevada y las condiciones meteorológicas más variables.

“No siempre se reúnen las circunstancias para que se produzca una disminución importante del ozono” en esa región, indicó el CNRS, que señaló que “las condiciones meteorológicas extremas son responsables del récord alcanzado” este año.

Los científicos franceses, apoyados en los datos que envían las estaciones de observación destacadas sobre el terreno, tratan ahora de determinar el impacto que este fenómeno tendrá cuando las masas de aire pobre en ozono se desplacen una vez que suban las temperaturas con el avance de la primavera.

Lenta recuperación
El CNRS advirtió de que el deterioro de la capa de ozono hubiera sido mayor si en 1987 no se hubiera firmado el Protocolo de Montreal, que limita el uso de aerosoles.

Estos productos, que emiten gases ricos en cloro y bromo, permanecen durante años en la atmósfera, por lo que los científicos franceses no descartan que una destrucción de la capa de ozono similar a la de este año se repita si vuelve a haber inviernos excepcionalmente fríos.

Según el último informe de evaluación de la capa de ozono, este gas no recuperará su nivel de 1980 hasta los años 2045-2060 en el Polo Sur y una o dos décadas antes en el Norte.
Cortesia elmundo.es

Medio Ambiente

Cientifico detectan destruccion del Ozono en el polo Norte

La capa de ozono en el Polo Norte sufre un nivel sin precedentes de destrucción a causa de excepcionales condiciones meteorológicas, informó hoy el Centro Nacional de Investigaciones Científicas francés (CNRS).

A finales del mes pasado, la disminución de la capa que protege a la Tierra de los rayos ultravioleta fue del 40% y se registró en una “zona extensa”, un fenómeno nunca antes observado, señaló el CNRS en un comunicado.

Destrucción «hasta la primavera»
El motivo de esta degradación se encuentra en “un invierno estratosférico muy fío y persistente” que ha conducido a una destrucción de ozono “importante” y “prolongada excepcionalmente hasta la primavera”, señaló.

La destrucción de la capa de ozono está ligada a la presencia en la atmósfera de diversos gases, emitidos por los aerosoles.

Condiciones meteorológicas influyentes
A 80 grados bajo cero esos gases se convierten en nocivospara el ozono, un fenómeno “recurrente” en la Antártida, donde las temperaturas son “extremadamente bajas” cada invierno, pero menos común en el Polo Norte, donde la temperatura es más elevada y las condiciones meteorológicas más variables.

“No siempre se reúnen las circunstancias para que se produzca una disminución importante del ozono” en esa región, indicó el CNRS, que señaló que “las condiciones meteorológicas extremas son responsables del récord alcanzado” este año.

Los científicos franceses, apoyados en los datos que envían las estaciones de observación destacadas sobre el terreno, tratan ahora de determinar el impacto que este fenómeno tendrá cuando las masas de aire pobre en ozono se desplacen una vez que suban las temperaturas con el avance de la primavera.

Protocolo de Montreal
El CNRS advirtió de que el deterioro de la capa de ozono hubiera sido mayor si en 1987 no se hubiera firmado el Protocolo de Montreal, que limita el uso de aerosoles. Estos productos, que emiten gases ricos en cloro y bromo, permanecen durante años en la atmósfera, por lo que los científicos franceses no descartan que una destrucción de la capa de ozono similar a la de este año se repita si vuelve a haber inviernos excepcionalmente fríos.

Según el último informe de evaluación de la capa de ozono, este gas no recuperará su nivel de 1980 hasta los años 2045-2060 en el Polo Sur y una o dos décadas antes en el Norte.

Cortesia ABC, España

Geografìa

El Campo gravitatorio de la Tierra

El satélite GOCE de la Agencia Espacial Europea (ESA) ha logrado obtener el modelo más preciso visto hasta ahora del campo gravitatorio de la Tierra, que se parece más a una patata que a una esfera con los polos aplanados.

Así lo dijeron expertos en observación de la Tierra reunidos en la Universidad Politécnica de Múnich (sur de Alemania) para presentar los primeros resultados del satélite europeo GOCE (acrónimo en inglés de Explorador de la Circulación Oceánica y de la Gravedad).

El satélite de la ESA ha tomado en dos años todas las medidas necesarias para trazar la superficie del geoide de referencia de la Tierra. El geoide, que es la forma que tendría un océano imaginario que cubriese todo el planeta sin tener en cuenta corrientes o mareas, es una superficie de referencia fundamental para medir con precisión la circulación oceánica, los cambios del nivel del mar o la dinámica del hielo.

Estos tres fenómenos están afectados por el cambio climático, al que se pueden aplicar los resultados obtenidos por el satélite. El nuevo modelo del geoide ilustra que hay importantes diferencias en la gravedad en diversos puntos del planeta.

El punto de menor gravedad de la Tierra se sitúa en el Sur de India. La región de América del Norte tiene un campo gravitatorio bajo, lo que en la nueva imagen del geoide distribuida por la ESA se representa con el color azul.

Sin embargo, el color amarillo representa las zonas de mayor gravedad, por ejemplo la región de España y parte del norte de Europa. La parte occidental de América del Sur, la región correspondiente a la cordillera de los Andes, y Australia también tienen una gravedad alta.

La importancia de las corrientes
Los datos también muestran cómo se mueven los océanos y cómo se distribuye el calor del Sol por el planeta. Los científicos han descubierto también con el satélite GOCE que las corrientes del Atlántico Norte tienen una importancia crucial en regular el clima de la Tierra y que las corrientes de la superficie de los océanos pueden dispersar polución a grandes distancias.

Según destacaron los científicos, es prácticamente seguro que el terremoto de 9 grados en la escala de Richter que sacudió a Japón el pasado 11 de marzo ha modificado la forma de los océanos debido a su fuerte intensidad. Roland Pail, experto de la Universidad Politécnica de Múnich, dio por seguro que el terremoto de Japón ha influido en la forma de la Tierra ya que fue “un movimiento masivo”.

Pail explicó que el satélite GOCE pasó por la zona del terremoto un día después de la catástrofe, por lo que los datos y las imágenes recopiladas mostrarán “con seguridad” una modificación en la forma del geoide al compararla con la información anterior.
Cortesia ABC, España

Geología
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