lig tv izle
justin tv

Geología, Peligros Naturales y GeoTecnología

Blog en Monografias.com

 
promosyonbank.com promosyon canta

Archivo de Enero, 2011

Fenómeno La Niña durará cuatro meses más

El actual episodio climático La Niña, considerado una de las causas de inundaciones recientes como la de Australia, es uno de los más intensos que se han registrado y podría seguir actuando cuatro meses más, dijo el martes la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

En términos atmosféricos, cabe considerar que se trata de uno de los más intensos episodios de La Niña, afirmó Rupa Kumar Kolli, quien tiene a su cargo las secciones relativas al clima de la OMM.

El impacto más importante que hemos visto en los últimos meses son las devastadoras inundaciones en Australia, declaró en rueda de prensa.

La OMM, cuya sede está en Ginebra, afirma en su último boletín que el episodio sigue siendo significativo en la parte tropical del Océano Pacífico y sus efectos se extienden a océanos adyacentes.

Todos los científicos pronostican la continuación de La Niña durante por lo menos los próximos dos o cuatro meses, agrega.

Si bien prevemos que La Niña se debilite en los próximos meses, seguirá teniendo consecuencias, afirmó Kumar Kolli.

Para la OMM, La Niña también está relacionada con el aumento de la media de precipitaciones en la parte meridional de África, la disminución del promedio  de lluvias en la parte oriental de este continente y en el sudeste de América del Sur.

En lo relativo a sus efectos atmosféricos, como vientos, nubosidad y presiones, este episodio de La Niña es el tercero más intenso registrado, tomando en cuenta los conocidos en el siglo XX, mientras que sus efectos de enfriamiento del Océano Pacífico se consideran entre moderados y fuertes,  explicó.

Contrariamente a El Niño, el cual sucede con frecuencia, La Niña es un fenómeno meteorológico caracterizado por temperaturas anormalmente bajas en las aguas de la superficie del sector central y oriental del Pacífico.

En el siglo XX hubo en total 17 episodios de la Niña y 25 del Niño, cuyas  intensidades fluctuaron entre moderadas y fuertes.

Cortesia Internet

Meteorologia

Los árboles mediterráneos pierden el doble de hojas a causa del cambio climático

El aumento de sequías en los últimos 20 años como consecuencia del cambio climático ha duplicado la superficie defoliada en la copa de los árboles de los bosques mediterráneos. Este proceso contribuye a la reducción global de absorción de CO2 en los bosques.

Así lo afirma un estudio de la Unidad de Ecología Global, unidad mixta entre Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales. El equipo de científicos ha publicado los resultados en la prestigiosa revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’(PNAS).
Menos hojas todo el año

Los investigadores apuntan apunta que entre 1987 y 2007 los árboles de los bosques mediterráneos del sur de Europa han modificado sustancialmente la estructura de sus copas y han aumentado su defoliación en las partes más secas. Los árboles habrían reaccionado de esta manera ante el aumento de sequías en los últimos años.

“En la cuenca mediterránea y Europa del sur, el análisis de series meteorológicas de larga duración indica que el cambio climático ha provocado un aumento significativo de la frecuencia e intensidad de los periodos de sequía en las últimas décadas”, explica el investigador del CSIC y director de la Unidad de Ecología Global, Josep Peñuelas. “Esta situación se traduce en un declive generalizado de la frondosidad de los árboles. Las plantas tienen menos hojas porque tienen menos agua, es decir, se adaptan a la cantidad de agua de la que disponen”, añade.

Asimismo, esta defoliación coincide con un aumento significativo en la mortalidad de los árboles en aquellas zonas ya de por sí más áridas. El problema se agrava porque la pérdida de masa forestal también afecta negativamente a la temperatura, a los animales y a los hongos.
Repercusiones en el cambio climático

Los efectos de la defoliación también pueden retroalimentar las dinámicas del cambio climático. “Se sabe que los bosques captan y retienen anualmente cerca de un tercio de las emisiones de CO2 generadas por las actividades humanas”, explica Peñuelas. Sin embargo, durante los últimos años varios estudios han constatado una reducción en la capacidad de los bosques para retener carbono y han declarado el impacto de las sequías como una las causas principales, según el investigador del CSIC.

La pérdida prematura de las hojas de los árboles del sur de Europa también puede reducir el efecto regulador de la temperatura de los bosques durante los periodos de sequía y los golpes de calor. Diversos estudios han demostrado que los bosques europeos moderan la subida de temperaturas en verano como resultado de la evaporación de agua que se produce cuando las hojas la transpiran.
Peligro para animales y hongos

Las comunidades de animales y hongos que dependen directa o indirectamente de los árboles para su alimentación también sufren las consecuencias. “Es el caso de los hongos y los insectos defoliadores, los hongos que crecen en las raíces de los árboles, y los insectos depredadores e hiperparásitos que se alimentan de todos ellos”, desgrana Jofre Carnicer, investigador del Centro de Estudios Ecológicos y Evolutivos de la Universidad de Groninga (Holanda). “Las sequías pueden llevar a estas comunidades al colapso por falta de alimento”, concluye Carnicer.

Esta situación puede aumentar el riesgo de extinción de numerosas especies endémicas, raras y protegidas que habitan específicamente la cuenca Mediterránea, importante reserva de biodiversidad.

Los expertos predicen un aumento de los impactos por sequías y olas de calor en el área mediterránea en esta zona durante las próximas décadas.

Cortesia elmundo.es

Cambio climatica

La Tierra ‘ardió’ en el Pérmico

Masivas erupciones volcánicas, al quemar la gran cantidad de carbón que había en la Tierra, extendieron una capa de cenizas abrasadoras por todo el planeta, convirtiéndolo en un brasero gigantesco. Este fenómeno aceleró la emisión de gases con efecto invernadero, lo que está detrás de la gran extinción que tuvo lugar hace 250 millones de años.

Fue la llamada Gran Mortandad del Pérmico, cuando desaparecieron el 90% de las especies marinas y el 70% de las terrestres debido a un gran calentamiento global.

Hasta ahora, los científicos manejaban varias teorías sobre las causas de esta hecatombe biológica, desde el impacto de un meteorito (como el que más tarde acabaría con los dinosaurios) hasta la explosión de una supernova o la liberación de hidratos de metano hasta entonces fijos en el fondo de los océanos.

Rocas encontradas hace unos años en Siberia indicaban que también había habido una gran actividad volcánica en los millones de años que duró la extinción, pero no había pruebas de su relación con el cambio climático que provocó la desaparición de especies.

Ha sido un grupo de investigadores de la Universidad de Calgary (Canadá), dirigidos por Stephen Grasby, quienes han descubierto capas de ceniza de carbón en unas rocas, en el norte de Canada, que proceden de aquel momento. “Esta es la primera investigación que ha encontrado evidencias directas de que hubo erupciones volcánicas masivas que causaron una masiva combustión de carbón, generando un enorme volumen de gases con efecto invernadero”, afirma Grasby, quien publica sus resultados en ‘Nature Geoscience’.

Al final del Pérmico, en la Tierra había un solo gran continente, llamado Pangea, con extensas capas de carbón casi en superficie, procedentes del periodo Carbonífero anterior.

Con las nubes ardientes que generaron los volcanes, este carbón se prendió, emitiendo grandes cantidades de C02, metano y otras partículas contaminantes que llegaron a las capas altas de la atmósfera. Pangea acabó por convertirse casi en un desierto, sin bosques.

Durante el Pérmico los animales terrestres se habían diversificado. Había reptiles, anfibios y sinapsidos, un grupo de respitles de darían lugar, más adelante, a los mamíferos. Pero en los últimos cinco millones de años de este periodo desaparecieron 27 de las 37 familias de anfibios y reptiles, en torno al 98% de las especies).
Cenizas diferentes

La toxicidad alcanzó también a todos los oceános del planeta. El 96% de los gusanos, bivalvos, esponjas, etcétera, dejaron de existir.

Fue Hamed Sanei, profesor adjunto en Calgary y coautor de la investigación, quien se percató de que las cenizas del Lago Buchanan tenían una gran cantidad de materia orgánica que era exactamente igual a la generada por el carbón vegetal, muy diferente de las provocadas por la quema de madera.

Estas cenizas habrían sido la ‘puntilla’ para un planeta cuyo clima ya estaba en proceso de calentamiento y cuyos océanos comenzaban a sufrir la falta de oxígeno.

Para el geólogo del CSIC Alfonso Sopeña, “se trata de un trabajo novedoso, que ayuda a interpretar un tremendo cambio climático global que tuvo lugar en el pasado”. “Hasta ahora se manejaban varias hipótesis sobre lo que ocurrió, pero este equipo ofrece pruebas de lo que ocurrió”, indica el investigador español.

Sopeña hace unos años investigó lo ocurrido, a principios del Pérmico, en el bosque fósil de Arangoncillo (Guadalajara), donde no descarta que tuviera lugar un proceso parecido.

Cortesia elmundo.es

Geología

El coste económico de los desastres ambientales en 2010 triplicó al de 2009

Los daños económicos causados por desastres naturales en 2010 fueron de unos 109.000 millones de dólares, una cifra tres veces superior a la del año anterior, según un informe publicado este lunes por la ONU que también señala que Chile y China son los que se llevaron la peor parte.

Unas 373 catástrofes naturales causaron la muerte de más de 296.800 personas el año pasado y afectaron a cerca de 207 millones más, según el informe, basado en datos del Centro para la Investigación sobre la Epidemiología de los Desastres (CRED, por sus siglas en inglés).

Los dos hechos que más muertes ocasionaron son el terremoto que ocurrió el 12 de enero en Haití -más de 225.000- y la ola de calor estival que se produjo en Rusia -unas 56.000-, que han convertido 2010 en el año con más fallecimientos por catástrofes desde hace al menos dos décadas.

Hasta ahora las cifras sobre las víctimas de la ola de calor que sufrió Rusia en verano se centraban en los muertos por los incendios forestales, que rondaban las 60 víctimas mortales, y las víctimas por la ola de colar en Moscú, que ascendía a unas 5.000 personas.
Terremotos e inundaciones

El terremoto de 8,8 grados que sacudió Chile el pasado febrero costó unos 30.000 millones de dólares, mientras que las inundaciones y los desprendimientos de tierra del verano pasado en China causaron unas pérdidas de 18.000 millones de dólares. Estas cifras están lejos de las correspondientes a las inundaciones que afectaron a Pakistán entre julio y agosto (9.500 millones) y al seísmo de Haití (8.000 millones).

Con todo, las pérdidas económicas totales de 2010 no han superado a las de 2005, cuando solo los daños ocasionados por los huracanes ‘Katrina’, ‘Rita’ y ‘Vilma’ sumaron 139.000 millones de dólares. En 2008, el terremoto de Sichuán (China), originó unas pérdidas económicas valoradas en 86.000 millones de dólares, elevando el total de ese año a unos 200.000 millones.
‘Si no actuamos, habrá más catástrofes’

La representante especial del secretario general de la ONU para la Reducción de los Desastres, Margareta Wahlström, ha declarado en una rueda de prensa en Ginebra que aunque “estas cifras son malas”, “podrían considerarse buenas en los próximos años”.

“Si no actuamos ahora, habrá más y más catástrofes a causa de la urbanización no planificada y a la degradación del medio ambiente. Y, desde luego, los desastres relacionados con las condiciones meteorológicas aumentarán en el futuro debido a factores como el cambio climático”, ha advertido.

Las condiciones generadas por la oscilación climática conocida como ‘La Niña’ han arraigado en la zona ecuatorial del océano Pacífico y probablemente continuarán al menos hasta finales del primer trimestre de 2011, según la Organización Meteorológica Mundial.

Se cree que ‘La Niña’ está en el origen de las inundaciones y desprendimientos de tierra que se produjeron en Colombia entre abril y diciembre y con las recientes inundaciones de Queensland (Australia), desencadenadas por las lluvias que comenzaron a finales del pasado diciembre.
Adaptarse al cambio climático

Wahlström ha señalado que es “crucial” que las autoridades nacionales y locales de todos los países “incorporen a la planificación urbana la adaptación al cambio climático”, ya que este tipo de medidas “han dejado de ser opcionales”.

“Lo que llamamos ‘reducción del riesgo de desastres’ (…) es una herramienta estratégica y técnica para ayudar a los gobiernos nacionales y locales a cumplir sus responsabilidades para con los ciudadanos”, ha añadido.

Por su parte, la directora del CRED, Debarati Guha-Sapir, profesora en la Universidad de Lovaina (Bélgica), ha afirmado que “hay que actuar ya” y ha recalcado la importancia de “comprender las causas directas de las muertes y la destrucción del sustento que provocan las catástrofes naturales para atajarlas eficazmente”.

“Hay que revisar y poner a punto la preparación a todos los niveles”, ha indicado Guha-Sapir, que ha agregado que “el año 2010 ha demostrado que hay que mejorar no solo la respuesta (a las catástrofes) sino también la preparación”.
América, el continente más afectado

Por primera vez, el continente americano ha sido el más perjudicado por los desastres naturales, pero el 75 por ciento de los fallecimientos se debieron a un único suceso, el terremoto de Haití.

Le sigue Europa, que concentró una quinta parte del total de muertes causadas por las catástrofes en 2010, principalmente por la ola de calor de Rusia pero también por la tormenta ‘Xynthia’, que afectó a varios países de Europa occidental en febrero, las graves inundaciones de junio en Francia y el duro invierno que castigó a todo el continente en diciembre.
Víctimas en Asia

En Asia hubo menos víctimas mortales derivadas de desastres naturales (el 4,7 por ciento del total mundial) pero siguió siendo el continente más afectado, ya que cerca del 89 por ciento de las personas que resultaron afectadas por catástrofes el año pasado vivían en países asiáticos.

En la lista de los diez desastres naturales que más fallecimientos provocaron, cinco ocurrieron en Asia: China, Pakistán e Indonesia. Un total de 2.968 personas murieron en China en abril y otras 530 en Indonesia en octubre a causa de terremotos.

Además, entre mayo y agosto murieron en China 1.691 personas por inundaciones y otras 1.765 por desprendimientos y aludes de tierra en agosto, mientras que las inundaciones de Pakistán (que afectaron a una quinta parte de su territorio) desencadenadas por las lluvias que se produjeron entre julio y agosto dejaron casi 2.000 muertos.

Cortesía elmundo.es

Geología

Grandes erupciones volcánicas provocaron la mayor extinción sobre la Tierra

Hace 250 millones de años, alrededor del 95% de la vida en el mar y el 70% de la que existía sobre la tierra fue aniquilada en una gran extinción, la mayor que se ha producido nunca sobre el planeta. Pocos fueron los seres vivientes que sobrevivieron. Primitivos antepasados de los mamíferos, primeros reptiles y otras familias de especies perecieron en el intento. Las causas de esta hecatombe biológica mundial, conocida como la Gran Mortandad, son todavía desconocidas para los científicos, que, hasta ahora, han barajado distintas hipótesis para encontrarle una explicación. Una de ellas es la posibilidad de que una masiva erupción volcánica convirtiera nuestra bola azul en un infierno, quemando grandes volúmenes de carbón y produciendo gigantescas nubes de ceniza que cubrieron los océanos. Un equipo del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Calgary cree haber encontrado las primeras evidencias para apoyar esta teoría. Se trata de unas capas de cenizas de carbón descubiertas en el lago Buchanan, situado en el Alto Ártico, en Canadá. La investigación aparece publicada en la revista Nature Geoscience.

«Esto puede ser, literalmente, la prueba irrefutable que explica la última extinción masiva del Pérmico», asegura Steve Grasby, responsable de la investigación. A diferencia del fin de los dinosaurios hace 65 millones de años, que es ampliamente admitido que fue provocado por el impacto de un meteorito -al menos como causa parcial-, no está claro qué provocó que la vida agonizara al final del Pérmico. ¿Otro asteroide de gran tamaño? ¿La explosión de una supernova cercana? ¿O un volcán?

Investigaciones previas han sugerido que erupciones volcánicas masivas pueden generar importantes gases de efecto invernadero provocando el calentamiento global. La investigación de Grasby puede ser la primera en demostrarlo. Cuando se produjo la extinción, la Tierra contenía una única masa de Tierra, un gran supercontinente conocido como Pangea con paisajes que variaban desde el desierto a los bosques frondosos. Los vertebrados de cuatro patas eran cada vez más diversos. Entre ellos se encontraban los anfibios primitivos, los primeros reptiles y los sinápsidos, la familia que, tiempo después, incluiría a los mamíferos.

La localización de los volcanes, conocida como las escaleras siberianas, se encuentra ahora en el norte de de Rusia, en torno a la ciudad siberiana Tura, y también abarcan Yakutsk, Norilsk e Irkutsk. Cubren un área de poco menos de dos millones de kilómetros cuadrados, un tamaño mayor que el de Europa. Los penachos de ceniza de los volcanes viajaron hasta las regiones que ahora ocupa el Ártico de Canadá, donde se encuentran las capas de cenizas de carbón.

Los investigadores analizaron las capas e inmediatamente determinaron que son «exactamente iguales que las producidas por las modernas plantas energéticas que queman carbón», señala Benoit Beauchamp, investigador de la Universidad de Calgary. «Nuestro descubrimiento proporciona la primera confirmación directa» de la existencia de ceniza de carbón durante la extinción.

Cortesía ABC, España

Vulcanologia

Una nueva teoría matemática revela la naturaleza de los números

Durante siglos, algunos de los matemáticos más importantes han tratado de dar sentido a las particiones de los números, la base para sumar y contar. Muchos matemáticos han añadido piezas importantes al puzzle, pero todos se quedaron cortos al tratar de ofrecer una teoría completa que explicase las particiones. Por el contrario, su trabajo ha generado más preguntas sobre esta área fundamental de las matemáticas. Ahora, Ken Ono, matemático de la Universidad de Emory, ha desvelado nuevas teorías que responden a los interrogantes. Ono y su equipo de investigación han descubierto que las particiones de un número se comportan como fractales. De esta forma, han desarrollado una teoría matemática para «ver» su súper estructura infinitamente repetida. Así, han ideado la primera fórmula finita para calcular las particiones de cualquier número. El trabajo ha sido patrocinado por el Instituto Americano de Matemáticas (AIM) y la Fundación Nacional de Ciencia.
«Nuestro trabajo trae ideas completamente nuevas a estos problemas», dice Ono. «Hemos demostrado que las particiones de números son ‘fractales’ para cada primo. Nuestro procedimiento de “aumento” resuelve varias conjeturas abiertas, y cambiará la forma en que los matemáticos estudian las particiones».
«Ken Ono ha logrado unos avances absolutamente sobrecogedores en la teoría de particiones», asegura George Andrews, profesor de la Universidad Estatal de Pennsylvania y presidente de la Sociedad Matemática Americana. «Ha demostrado propiedades (…) asombrosas. Es un fenómeno»
Un juego de niños
A primera vista, las particiones de números parecen un juego de niños. La partición de un número es una secuencia de enteros positivos que se suman para formar ese número. Por ejemplo, 4 = 3+1 = 2+2 = 2+1+1 = 1+1+1+1. Por lo que decimos que hay cinco particiones para el número 4. Suena simple, y aún así la partición de números crece a un ritmo increíble. La cantidad de particiones de 10 es 42. Para el número 100, la partición explota a más de 190 millones.
«La partición de números es una loca secuencia de enteros que rápidamente se va a infinito», señala Ono. «Esta provocadora secuencia genera asombro, y ha fascinado desde hace mucho a los matemáticos». Hasta el avance del equipo de Ono, nadie había sido capaz de desvelar el secreto del patrón complejo subyacente a este rápido crecimiento.
A principios del siglo XX, Srinivasa Ramanujan y G. H. Hardy inventaron el método del círculo, el cual arrojaba la primera buena aproximación a las particiones de números por encima de 200. «Es como Galileo inventando el telescopio, permitiéndote ver más allá de lo que se ve a simple vista, aunque la visión es tenue», apunta Ono. En 1937, Hans Rademacher encontró una fórmula exacta para el cálculo de valores de particiones. Aunque el método era una gran mejora respecto a la fórmula exacta de Euler, requería sumar infinitamente muchos números que tienen infinitas cifras decimales. En las siguientes décadas, los matemáticos han seguido trabajando sobre estos avances, añadiendo más piezas al puzzle. Ono batalló con los problemas durante meses y su eureka llegó en septiembre, cuando estaba de excursión con sus colegas en las Cataratas Tallulah, en el norte de Georgia. Cuando andaban entre los bosques, notando los patrones en los cúmulos de árboles, pensaron que podría ser similar a «andar» entre las particiones de números. Se echaron a reír. Ya casi lo tenían.
El trabajo de Ono y sus colegas ha dado como resultado dos artículos disponibles en la web de la AIM.

Cortesía ABC,España

Matematicas

Iniciar sesión

Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com

   
 

Regístrese gratis

¿Olvidó su contraseña?

Ayuda