Geología, Peligros Naturales y GeoTecnología

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Archivo de Febrero, 2010

Tres sismos sacudieron costa del Pacífico nicaraguense

La costa del Pacífico de Nicaragua fue sacudida este martes por tres sismos de moderada intensidad que no causaron víctimas.

El estatal Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (INETER) informó a la prensa que un sismo de 3.6 grados de magnitud en la escala abierta de Richter ocurrió  a las 07.07 hora local (13.07 GMT), frente al puerto de San Juan del Sur, 150 kilómetros al sur de Managua.

INETER asimismo reportó a las 05.45 locales (11.05 GMT) un sismo de 3.2 grados Richter frente a Puerto Sandino, 80 kilómetros al oeste de de Managua, y otro movimiento telúrico de 2.8 grados según la misma escala cercano al volcán Momotombo, a 40 kilómetros de la capital.

De acuerdo a los repotes de INETER, no se informó de ningún tipo de daños por los sismos los que fueron considerados de origen tectónico y volcánico.

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Cortesía de Internet

Sismologia

Réplica sísmica estremece Haití

Una réplica de 4,7 grados de magnitud en la escala abierta de Richter, del sismo que asoló a Haití en enero pasado, se registró el lunes en Puerto Príncipe, sin que se reportaran nuevas víctimas o daños.

El temblor ocurrió en las primeras horas de la mañana y se sintió en el centro de la capital haitiana.

Algunas personas sintieron temor de revivir los sucesos del pasado 12 de enero, cuando el gran terremoto inicial destruyó esa ciudad y causó la muerte a más de 200 mil personas.

Tras ese trágico suceso, los sismógrafos han registrado casi 100 réplicas.

La ayuda humanitaria al devastado país caribeño es uno de los temas de la Cumbre de la Unidad: América Latina y el Caribe, que sesiona hasta el martes en el hotel Gran Velas, de la Riviera Maya, en México.

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Cortesía de Internet

Sismologia

Las ocho grandes chapuzas de la historia de la ciencia

Aunque la ciencia nos ha hecho la vida mucho más segura y, sin duda, es uno de los asideros a los que la humanidad tendrá que agarrarse con todas sus fuerzas para garantizar su futuro, no deja de ser una actividad humana y, por lo tanto, por muy rígidos que sean sus métodos de trabajo, no está exenta de cometer errores. Precisamente, la confianza pública hacia la ciencia ha descendido en los últimos tiempos a causa de algunas noticias contradictorias, como la confusión que rodea a la investigación sobre el cambio climático o los problemas casi cómicos que ha tenido el Gran Colisionador de Hadrones para ponerse en funcionamiento -desde el fracaso que supuso su parón pocos días después del primer «on» en septiembre de 2008 hasta el cortocircuito provocado por una miga de pan dejada por un pájaro el pasado noviembre-. Eso por no hablar de los fraudes científicos, como el cometido por el sur coreano Hwang Woo-suk, condenado por falsear una investigación sobre clonación de embriones humanos, aunque esa es otra historia en la que la mala fe entra en escena. Como nadie es perfecto, el físico y periodista británico Michale Brooks, colaborador de la revista NewScientist y del diario Daily Telegraph, enumera algunos de los errores garrafales de los científicos a lo largo de la historia, un escenario que no estamos acostumbrados a conocer:
1- El empecinamiento de Galileo Galilei: Para demostrar ante el Papa Urbano VIII que la Tierra giraba alrededor del Sol, el sabio florentino escribió una fórmula matemática. Desgraciadamente, utilizó las mareas como base de su argumentación. Sus cálculos señalaban que debía haber una marea alta al día en lugar de dos, pero Galileo se negó a reconocer su error, ridiculizando a aquellos que apuntaban que las mareas estaban, efectivamente, influidas por la Luna. Obviamente, se equivocaba.
2- La energía de las ancas de rana: Un siglo después, pero todavía en Italia, Luigi Calvani, pionero de la electricidad, cometió un famoso error. Después de colgar una hilera de ranas en la cerca de hierro de un jardín, las piernas de los animales comenzaron a temblar. Sorprendido, Calvani dedujo rápidamente una nueva teoría de la «electricidad animal», afirmando que el tejido biológico genera su propia corriente. Sin embargo,la contracción muscular experimentada por las extremidades de los batracios había sido provocada al tocarlas Galvani con unas tijeras metálicas durante una tormenta eléctrica.
3- Un trago de vómito negro: A principios del siglo XIX, el doctor Stubbins Ffirth estaba convencido de que la fiebre amarilla disminuía en invierno porque era fruto del calor y el estrés, y que no era contagiosa. Estaba tan convencido de sus teorías que decidió beber vómito negro directamente de la boca de un enfermo. Logró sobrevivir, pero no porque la fiebre amarilla no sea contagiosa, sino porque el virus tiene que ser transmitido directamente al torrente sanguíneo. En realidad, tuvo mucha suerte.
4- Los rayos X, un absurdo: Corría el año 1896 cuando el matemático y físico británico Lord Kelvin, que había ya había dimitido como presidente de la Royal Society de Londres, declaraba que los recientes informes de los rayos X «eran tan absurdos que, sin lugar a dudas, debían de ser un engaño». Tuvo que tragarse sus palabras. Ese mismo año, después de ver la evidencia por sí mismo, Kelvin dio marcha atrás e incluso aceptó ver su mano a través de los rayos. Rectificar es de sabios.
5- ¿Malos consejos para Einstein?: En 1917, antes de publicar su famosa teoría de la relatividad, Albert Einstein preguntó a un grupo de astrónomos si el universo estaba en expansión. Necesitaba saberlo porque sus ecuaciones describían un universo que podría estar creciendo o menguando. Los astrónomos le contestaron que nada de eso, que estaba estable, así que Einstein introdujo en sus cálculos una «constante cosmológica». Una década más tarde, Edwin Hubble descubrió que el Universo está en expansión.
Einsten llamó a la inserción de esta constate su «mayor error», pero lo cierto es que no lo fue tanto. Recientes descubrimientos sobre la naturaleza del tiempo y del espacio muestran que sí necesitamos una constante cosmológica después de todo.
6- La teoría fundamental del universo: En 1921, el astrónomo Sir Arthur Eddington descubrió una serie de coincidencias en algunas cifras relacionadas con la cosmología, y se dedicó a demostrar que esto era una pista que podría conducir a una teoría fundamental del universo. La teoría se desmontó fácilmente cuando otro colega vio que uno de los números no era correcto.
7- Una sonda se estrella por confundir los metros con los pies: En 1999, la sonda de la NASA Mars Climate Orbiter se encontró misteriosamente 60 kilómetros más ceca del Planeta Rojo de lo esperado. El supuesto enigma no fue provocado por un viaje en el espacio-tiempo, más nos hubiera gustado, sino porque los responsables de la nave no se entendieron. Los científicos de la NASA habían estado trabajando en metros y centímetros, mientras que los ingenieros de la multinacional Lockheed Martín, que suministraban el software de navegación, lo hacían en pies y pulgadas. El resultado es que, incapaces de alcanzar una órbita estable, la nave se precipitó sobre la superficie de Marte. Un garrafal fallo de principiante.
8- Un virus que sí es infeccioso: Biólogos franceses de la Universidad del Mediterráneo en Marsella anunciaron en 2003 que habían descubierto el virus más grande del mundo, el «Mimivirus», treinta veces más grande que los rinovirus que provocan un resfriado y prácticamente indestructible. Se anunció que el virus no podía infectar a los seres humanos, pero un año más tarde, uno de los técnicos de laboratorio enfermó de neumonía inducida por mimivirus. El virus era nuevo para la ciencia, pero no para el ser humano: el 10% de los enfermos de mimivirus tienen anticuerpos en su sangre.

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Cortesía de ABC, España

Ciencia y tecnología

La tormenta solar del fin del mundo

El escenario podría ser cualquier gran ciudad de Estados Unidos, China o Europa. La hora, por ejemplo, poco después del anochecer de cualquier día entre mayo y septiembre de 2012. El cielo, de repente, aparece adornado con un gran manto de luces brillantes que oscilan como banderas al viento. Da igual que no estemos cerca del Polo Norte, donde las auroras suelen ser comunes. Podría tratarse perfectamente de Nueva York, Madrid o Pekín. Pasados unos segundos, las bombillas empiezan a parpadear, como si estuvieran a punto de fallar. Después, por un breve instante, brillan con una intensidad inusitada… y se apagan para siempre. En menos de un minuto y medio, toda la ciudad, todo el país, todo el continente, está completamente a oscuras y sin energía eléctrica. Un año después, la situación no ha cambiado. Sigue sin haber suministro y los muertos en las grandes ciudades se cuentan por millones. En todo el planeta está sucediendo lo mismo. ¿El causante del desastre? Una única y gran tormenta espacial, generada a más de 150 millones de kilómetros de distancia, en la superficie del Sol.
Y no es que de repente hayamos decidido alinearnos entre las filas de los catastrofistas que predican el fin del mundo precisamente para 2012. Pero lo descrito arriba es exactamente lo que pasaría si el actual ciclo solar (que acaba de empezar después de más de un año de completa inactividad) fuera sólo la mitad de violento de lo que se espera. Así lo dice, sin tapujos, un informe extraordinario financiado por la NASA y publicado hace menos de un año por la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos (NAS). Y resulta que, según el citado informe, son precisamente las sociedades occidentales las que, durante las últimas décadas, han sembrado sin quererlo la semilla de su propia destrucción.
«Un posible desastre»
Se trata de nuestra actual forma de vida, dependiente en todo y para todo de una tecnología cada vez más sofisticada. Una tecnología que, irónicamente, resulta muy vulnerable a un peligro extraordinario: los enormes chorros de plasma procedentes del Sol. Un plasma capaz de freir en segundos toda nuestra red eléctrica (de la que la tecnología depende), con consecuencias realmente catastróficas. «Nos estamos acercando cada vez más hasta el borde de un posible desastre», asegura Daniel Baker, un experto en clima espacial de la Universidad de Colorado en Boulder y jefe del comité de la NAS que ha elaborado el informe.
Según Baker, es difícil concebir que el Sol pueda enviar hasta la Tierra la energía necesaria para provocar este desastre. Difícil, pero no imposible. La superficie misma de nuestra estrella es una gran masa de plasma en movimiento, cargada con partículas de alta energía. Algunas de estas partículas escapan de la ardiente superficie para viajar a través del espacio en forma de viento solar. Y de vez en cuando ese mismo viento se encarga de impulsar enormes globos de miles de millones de toneladas de plasma ardiente, enormes bolas de fuego que conocemos por el nombre de eyecciones de masa coronal. Si una de ellas alcanzara el campo magnético de la Tierra, las consecuencias serían catastróficas.
Nuestras redes eléctricas no están diseñadas para resistir esta clase de súbitas embestidas energéticas. Y que a nadie le quepa duda de que esas embestidas se producen con cierta regularidad. Desde que somos capaces de realizar medidas, la peor tormenta solar de todos los tiempos se produjo el 2 de septiembre de 1859. Conocida como «El evento Carrington», por el astrónomo británico que lo midió, causó el colapso de las mayores redes mundiales de telégrafos (imagen bajo estas líneas). En aquella época, la energía eléctrica apenas si empezaba a utilizarse, por lo que los efectos de la tormenta casi no afectaron a la vida de los ciudadanos. Pero resultan inimaginables los daños que podrían producirse en nuestra forma de vida si un hecho así sucediera en la actualidad. De hecho, y según el análisis de la NAS, millones de personas en todo el mundo no lograrían sobrevivir.

El informe subraya la existencia de dos grandes problemas de fondo: El primero es que las modernas redes eléctricas, diseñadas para operar a voltajes muy altos sobre áreas geográficas muy extensas, resultan especialmente vulnerables a esta clase de tormentas procedentes del Sol. El segundo problema es la interdependencia de estas centrales con los sistemas básicos que garantizan nuestras vidas, como suministro de agua, tratamiento de aguas residuales, transporte de alimentos y mercancías, mercados financieros, red de telecomunicaciones… Muchos aspectos cruciales de nuestra existencia dependen de que no falle el suministro de energía eléctrica.
Ni agua ni transporte
Irónicamente, y justo al revés de lo que sucede con la mayor parte de los desastres naturales, éste afectaría mucho más a las sociedades más ricas y tecnológicas, y mucho menos a las que se encuentran en vías de desarrollo. Según el informe de la Academia Nacional de Ciencias norteamericana, una tormenta solar parecida a la de 1859 dejaría fuera de combate, sólo en Estados Unidos, a cerca de 300 de los mayores transformadores eléctricos del país en un periodo de tiempo de apenas 90 segundos. Lo cual supondría dejar de golpe sin energía a más de 130 millones de ciudadanos norteamericanos.
Lo primero que escasearía sería el agua potable. Las personas que vivieran en un apartamento alto serían las primeras en quedarse sin agua, ya que no funcionarían las bombas encargadas de impulsarla a los pisos superiores de los edificios. Todos los demás tardarían un día en quedarse sin agua, ya que sin electricidad, una vez se consumiera la de las tuberías, sería imposible bombearla desde pantanos y depósitos. También dejaría de haber transporte eléctrico. Ni trenes, ni metro, lo que dejaría inmovilizadas a millones de personas, y estrangularía una de las principales vías de suministro de alimentos y mercancías a las grandes ciudades.

Los grandes hospitales, con sus generadores, podrían seguir dando servicio durante cerca de 72 horas. Después de eso, adiós a la medicina moderna. Y la situación, además, no mejoraría durante meses, quizás años enteros, ya que los transformadores quemados no pueden ser reparados, sólo sustituidos por otros nuevos. Y el número de transformadores de reserva es muy limitado, así como los equipos especializados que se encargan de instalarlos, una tarea que lleva cerca de una semana de trabajo intensivo. Una vez agotados, habría que fabricar todos los demás, y el actual proceso de fabricación de un transformador eléctrico dura casi un año completo…
El informe calcula que lo mismo sucedería con los oleoductos de gas natural y combustible, que necesitan energía eléctrica para funcionar. Y en cuanto a las centrales de carbón, quemarían sus reservas de combustible en menos de treinta días. Unas reservas que, al estar paralizado el transporte por la falta de combustible, no podrían ser sustituidas. Y tampoco las centrales nucleares serían una solución, ya que están programadas para desconectarse automáticamente en cuanto se produzca una avería importante el las redes eléctricas y no volver a funcionar hasta que la electricidad se restablezca.

Sin calefacción ni refrigeración, la gente empezaría a morir en cuestión de días. Entre las primeras víctimas, todas aquellas personas cuya vida dependa de un tratamiento médico o del suministro regular de sustancias como la insulina. «Si un evento Carrington sucediera ahora mismo -asegura Paul Kintner, un físico del plasma de la Universidad de Cornell, de Nueva York- sus efectos serían diez veces peores que los del huracán Katrina». En realidad, sin embargo, la estimación de este físico se queda muy corta. El informe de la NAS cifra los costes de un evento Carrington en dos billones de dólares sólo durante el primer año (el impacto del Katrina se estimó entre 81 y 125 mil millones de dólares), y considera que el periodo de recuperación oscilaría entre los cuatro y los diez años.
Por supuesto, el informe no se limita a describir escenarios de pesadilla sólo en los Estados Unidos. Tampoco Europa, o China, se librarían de las desastrosas consecuencias de una tormenta geomagnética de gran intensidad.
Tomar precauciones
La buena noticia, reza el informe, es que si se dispusiera del tiempo suficiente, las compañías eléctricas podrían tomar precauciones, como ajustar voltajes y cargas en las redes, o restringir las transferencias de energía para evitar fallos en cascada. Pero, ¿Tenemos un sistema de alertas que nos avise a tiempo? Los expertos de la NAS opinan que no. Actualmente, las mejores indicaciones de una tormenta solar en camino proceden del satélite ACE (Advanced Composition Explorer). La nave, lanzada en 1997, sigue una órbita solar que la mantiene siempre entre el Sol y la Tierra. Lo que significa que puede enviar (y envía) continuamente datos sobre la dirección y la velocidad de los vientos solares y otras emisiones de partículas cargadas que tengan como objetivo nuestro planeta.
ACE, pues, podría avisarnos de la inminente llegada de un chorro de plasma como el de 1859 con un adelanto de entre 15 y 45 minutos. Y en teoría, 15 minutos es el tiempo que necesita una compañía eléctrica para prepararse ante una situación de emergencia. Sin embargo, el estudio de los datos obtenidos durante el evento Carrington muetran que la eyección de masa coronal de 1859 tardó bastante menos de 15 minutos en recorrer la distancia que hay desde el ACE hasta la Tierra. Por no contar, además, que ACE tiene ya once años y que sigue trabajando a pesar de haber superado el periodo de actividad para el que había sido diseñado. Algo que se nota en el funcionamiento, a veces defectuoso, de algunos de sus sensores, que se saturarían sin remedio ante un evento de esas proporciones. Y lo peor es que no existen planes para reemplazarlo.

Para Daniel Baker, que formó parte de una comisión que hace ya tres años alertó de los problemas de este satélite, «no tener una estrategia para sustituirlo cuando deje de funcionar es una completa locura». De hecho, otros satélites de observación solar, como SOHO, no pueden proporcionarnos alertas tan inmediatas ni tan fiables como las de ACE. Para Baker y los demás investigadores que han elaborado el informe, el mundo probablemente no hará nada para prevenirnos de los efectos de una tormenta solar devastadora hasta que ésta, efectivamente, suceda.
Algo que, según el informe, podría ocurrir mucho antes de lo que nadie imagina. La «tormenta solar perfecta», de hecho, podría tener lugar durante la primavera o el otoño de un año con alta actividad solar (como lo será 2012). Y es precisamente en esos periodos, cerca de los equinoccios, cuando serían más dañinas para nosotros, ya que es entonces cuando la orientación del campo magnético terrestre (el escudo que nos proteje de los vientos solares), es más vulnerable a los bombardeos de plasma solar.

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Cortesía de ABC, España

Astrofisica

Atrapando el tiempo

El 5 de septiembre de 1906, Ludwig Boltzman, uno de los físicos más eminentes de todos los tiempos, realizó su último experimento que resultó ser irreversible. Ató una soga a los barrotes de una ventana de su casa, hizo un nudo corredizo alrededor de su cuello y se ahorcó. Minutos más tarde, cuando la señora Boltzman regresó al hogar después de haber llevado un traje a la tintorería, se encontró a su marido muerto, quieto como el péndulo de un reloj al que se le ha acabado la cuerda.

Nunca se perdonó haber tardado en llegar a casa o incluso haber salido de ella y así evitar el desenlace fatal que la convirtió en viuda. Cuando el ser humano se enfrenta a una situación final, seguro que en más de una ocasión desearía tener la capacidad de retroceder en el tiempo para cambiar su manera de comportarse.

       Manejar las manecillas del reloj es un pensamiento que ha torturado a más de uno, y resulta una constante en la literatura, en la psicología, en la filosofía o en la física… En definitiva, en todas y cada una de las disciplinas en las que el hombre desarrolla una actividad intelectual.

       Hoy, el tiempo sigue dándonos quebraderos de cabeza. Si nos detenemos en la física y damos un breve repaso a todas sus teorías, ya sean las newtonianas, las de la relatividad o la cuántica, observaremos que no se hace ni una sola referencia a la existencia de una flecha que marque la dirección del tiempo. En ellas, su transcurrir podría ir tanto hacia adelante como hacia atrás.

       Esta paradoja fue llevada al extremo por Richard Feynmam, quien llegó a proponer que en todo el Universo podría haber un electrón que estuviese en todas partes a la vez. Es decir, que podría viajar en el tiempo en todas direcciones y, por lo tanto, ser omnipresente.

       También Einstein creía en la reversibilidad de la variable tiempo. Un relativista como él pensaba que el antes y el después no son más que meras clasificaciones de un proceso reversible. Existen abundantes notas de su pensamiento al respecto en la correspondencia que mantenía con la viuda de Michelangello Beso, su mejor amigo.

       Es ciencia y son hipótesis demostradas a nivel teórico… ¿Vértigo?  No, simplemente son la expresión de un hecho aceptado -pero a regañadientes- por el hombre: existe un límite que nadie hasta ahora -por más sensaciones de déjà vu que podamos tener- ha podido traspasar. Un límite que marca nuestras vidas y que no es otro que la irreversibilidad del tiempo.

 

Modificar el tiempo manejando el calendario

Manejarlo a nuestro antojo es algo que nos ha obsesionado, sobre todo desde que se descubrió cómo los periodos luz y oscuridad determinan y conforman nuestra existencia, determinan el flujo de las mareas o marcan el crecimiento de las cosechas. Y en ese tránsito de controlar los ciclos vitales, el tiempo también ha sido protagonista de problemas mucho más prosaicos.

       Preocupaciones que llevaron a tomar drásticas medidas a Julio César, que llegó a imponer su propio calendario. Originariamente, los romanos utilizaban un calendario de 304 días distribuidos en 10 meses (seis meses de 30 días y 4 de 31 días). Los desfases producidos  (el año solar tiene 365 días) se ajustaban en el último mes del año, pero se hacían con criterios políticos y no astronómicos. Por ejemplo, determinar el día de pagar a la servidumbre o para prorrogar cargo de un funcionario, adelantando o retrasando las votaciones (eso que ahora se hace en la Unión Europea cuando deciden parar el reloj hasta que se llegue a un determinado acuerdo), o sea utilizando razones científicas de peso. Luego, con Numa (el primer rey romano), se pasó a un calendario de 12 meses, de 30 días cada uno.

       El año empezaba a finales de marzo, que era el primer mes de primavera y cuando se decidían las campañas militares del año. Los meses iban desde Martium hasta Februarium en este orden: Martium: mes de Marte, dios de la guerra. April: mes de apertura de flores (por la primavera, en el hemisferio norte) o mes de Afrodita. Maium: mes de Maia, diosa de la abundancia y madre de Mercurio. Junium: mes de Juno, diosa del hogar y la familia. Quintil: mes quinto. Sextil: mes sexto. September: mes séptimo. October: mes octavo. November: mes noveno. December: mes décimo. Januarium: mes de Jano, dios de los portales y Februarium: mes de las hogueras purificatorias (februa).

       Tan absorto estaba Julio César con los problemas que le causaba el año solar, que en el 47 a.C. hizo el primer viaje a través de esta coordenada. Se sacó literalmente de la manga 83 días más. Ese año, el 47 a.C., entró por méritos propios en el Libro de los Récords, ya que duró 445 días.

       El divino César, hasta el laurel de los ajustes de tiempo, decidió poner el  contador a cero, ya que la continua modificación de días (cada año romano de 360 días quitaba cinco al año solar de 365) se iba de las manos y acababa por alterar las estaciones (una convención humana). Así, cada seis años se alteraba un mes y se producía la paradoja de que crecían las plantas en invierno o se producía la caída de las hojas en pleno verano, algo realmente molesto para cualquier mente mínimamente ordenada. Además del año más largo de la historia, impuso su calendario, conocido como juliano, que pasó a tener 365 días y se introdujo el famoso año bisiesto.

       Pero tampoco los cálculos del bueno del César eran exactos y unos 15 siglos después hubo que revisarlo. Los astrónomos imperiales consideraban que el año trópico estaba constituido por 365,25 días, pero la cifra correcta es de 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45,16 segundos. Es decir, que cada año se agregaban 11 minutos de más, y poco a poco se convirtieron, allá por el año de 1267, en 10 días.

       Fue entonces cuando se planificó el segundo viaje en el tiempo, más modesto que el del César. El promotor fue ni más ni menos que el mismísimo papa Gregorio XIII, quien decidió -por voluntad divina- que del 4 de octubre de 1582 se pasara directamente al 15 del mismo mes. Había nacido el calendario gregoriano (el actualmente en vigor).

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Cortesía de Fronterad

Ciencia y tecnología

Los residuos informáticos de la India aumentarán un 500% antes de 2020

Los residuos de productos electrónicos desechados se incrementará dramáticamente en los países en proceso de desarrollo dentro de una década, según un estudio de las Naciones Unidas publicado el lunes. El informe indica que los residuos informáticos en la India, en particular, aumentarán en un 500% de los niveles de 2007 para el año 2020.

Los ‘e-residuos’ -término que describe los productos electrónicos obsoletos, como pueden ser los teléfonos, televisores, refrigeradores y otros aparatos obsoletos- crecen por 40 millones de toneladas cada año a escala mundial. Aunque muchas personas se dedican a recuperar las partes más valiosas de estos residuos -los componentes de cobre u oro-, estas operaciones frecuentemente suponen la quema de partes de los aparatos, lo que termina por soltar toxinas.

El informe, publicado en Bali por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP, según sus siglas en inglés), prevé que para el 2020 los ‘e-residuos’ también crecerán en un 400% de los niveles de 2007 en China y Sudáfrica.

“Este informe da una nueva urgencia al establecimiento de ambiciosos procesos de recopilación y gestión de los ‘e-residuos’. Es particularmente importante crear grandes instalaciones para esta labor en China “, declaró Achim Steiner, director ejecutivo del UNEP.

“China no es el único que enfrenta a un serio desafío. La India, Brasil, México y otros países también se verán afectados por serios daños al medioambiente y la salud pública si no se regula el asunto de los ‘e-residuos’. El tratamiento y reciclaje de estas materias no se puede dejar al sector privado”, señaló en el informe.

El informe, co-escrito por el EMPA -la rama de investigación del Instituto Federal de Tecnología de Suiza-, el grupo Umicore y la Universidad de las Naciones Unidas, dijo que Estados Unidos es el mayor productor de ‘e-residuos’, generando en torno a 3 millones de toneladas al año.

En segundo lugar: China, que produce alrededor de 2,3 millones de toneladas cada año, y que recibe muchos de los residuos de países desarrollado, según el EMPA.

Tráfico ilícito
El informe de la ONE prevé que los residuos de teléfonos móviles en China en 2020 serán cerca de siete veces mayor que los niveles registrados en 2007; en la India serán alrededor de 18 veces mayor.

El informe aboga por el transporte de algunos ‘e-residuos’, tales como tableros de circuitos y baterías, de los países más pobres a los países que estén en mejores condiciones para disponer de ellos apropiadamente.

El ministro de Medio Ambiente de Indonesia, Gusti Muhammad Hatta, resaltó que su país es particularmente vulnerable al tráfico ilegal de ‘e-residuos’. Por su parte, Jim Puckett, de la ONG Action Network, dijo que las autoridades de Indonesia habían recientemente interceptado un cargamento de nueve contenedores llenos de ‘e-residuos’, enviados ilegalmente desde el estado de Massachusetts en EE.UU.

“Ellos estaban llenos de tubos de rayos catódicos, pantallas de ordenador… Son trastos viejos que la gente quería deshacerse de porque todos quieren pantallas planas ahora”, dijo.

Las autoridades de Indonesia han enviado el traslado de vuelta.

Si se gestiona adecuadamente, sin embargo, los ‘e-residuos’ representan una oportunidad de negocio, dijo Konrad Osterwalder, rector de la Universidad de las Naciones Unidas.

“Este informe combina el uso inteligente de las nuevas tecnologías con las políticas nacionales e internacionales; pretende el uso correcto de los ‘e-residuos’, y su conversión en activos que pueden generar nuevas empresas con puestos de trabajo verdes”.

“En el proceso, los países pueden ayudar a reducir la contaminación relacionada con la minería y la manufactura, y con la eliminación de aparatos viejos”, dijo Osterwalder.

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Cortesia de elmundo.es

Informática

El hombre que quiso crear un nuevo continente

Diariamente encontramos en la blogosfera historias fascinantes y estremecedoras. El poder que tienen las bitácoras para analizar noticias, contrastar opiniones y sobre todo contar relatos de una forma pormenorizada y sin las prisas “del directo”, resulta incuestionable. Por eso nos gustaría destacar una de las anotaciones más relevantes en las últimas horas, que nos traslada hasta el año 1927, en pleno periodo de entreguerras y momento en el que Herman Sorgel, un arquitecto alemán que quería hacer reflotar a la vieja Europa de la grave crisis que la azotaba, comienza a idear “Atlantropa”.
Se trataba de un ambicioso proyecto para construir una gigantesca presa de 35 kilómetros de largo, 300 metros de alto y 500 de ancho en el estrecho de Gibraltar, que no sólo supondría una importante fuente de electricidad y de puestos de trabajo, sino que permitiría interrumpir el flujo de agua proveniente desde el atlántico y rebajar el nivel del mar Mediterráneo unos doscientos metros en sesenta años. De esta forma, el Mar Nostrum poco a poco se iría evaporando y en ese tiempo se ganarian unos 600.000 kilómetros cuadrados de tierra, que podrían ser aprovechados para la agricultura y la ganadería generando riqueza a unos 150 millones de personas. Europa y África quedarían unidos por un titánico programa de obras de ingeniería encabezado por este gran dique del estrecho y el nuevo continente engendrado se llamaría Atlantropa.
Sin entrar a valorar las repercusiones medioambientales de un proyecto como este, los planes del incansable Herman Sorgel iban más allá que el terreno méramente arquitectónico y estaban cargados de un claro interés colonialista, que por otra parte, era la tónica reinante en la Europa de aquella época. Por este motivo, entre sus “revolucionarias” ideas también estaban construir otra presa para aprovechar las crecidas del río Congo que inundaría los “improductivos” bosques que ocupaban la mayor parte de ese país, borrando del mapa un número incontable de pueblos y especies, la creación de nuevos puertos de mar, por delante de muchos de los actuales (Nuevo Tánger, Nuevo Nápoles, Nueva Génova…) y la búsqueda de una capital para el nuevo continente llamada Porte du Rhone cerca de la actual Marsella.
Afortunadamente, las ideas de nuestro particular creador de continentes, si bien captaron cierto interés de algunos escritores y filósofos de la época, no terminaron por convencer a sus comptariotas nazis y la llegada de la energía atómica y el fin del colonialismo se encargaron del resto.

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Cortesía de ABC, España

Ciencia y tecnología

Calentamiento global impactará en hambre mundial

En los próximos años el calentamiento global y su efecto sobre el clima tendrán un duro impacto en los precios de los alimentos y el hambre en el mundo, afirmó un estudio presentado ante la reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de las Ciencias (AAAS) en San Diego, California.

Pero así como sus consecuencias serán especialmente duras para muchos sectores, habrá otros que resultarán beneficiados por la situación, indicó el estudio realizado.

Según los investigadores, las temperaturas más altas podrían reducir de manera considerable la producción de trigo, arroz y maíz, ingredientes básicos en la dieta de millones de personas que subsisten con un ingreso de menos de un dólar diario.

La escasez resultante de esas cosechas probablemente empuje al alza los precios de los alimentos y aumente la pobreza de amplios sectores.

Pero, por otro lado, otros grupos, especialmente de agricultores, saldrán de la pobreza como consecuencia del alza de precios de los alimentos básicos que producen, según David Lobell, científico experto en asuntos agrícolas de Stanford.

El impacto sobre la pobreza no depende sólo de los precios de los alimentos sino también de los ingresos que tiene la gente pobre, indicó.

Según el científico, la mayoría de las proyecciones dan por sentado que con el alza de los alimentos se incrementará paralelamente la pobreza porque los más pobres gastan la mayor parte de sus ingresos en esos alimentos.

Entre ellos se cuentan los trabajadores rurales a sueldo y los pobres que viven en las ciudades.

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Cortesia de Internet

Cambio Climático

Copernicio, nombre de nuevo elemento químico

La Unión Internacional de Química Pura y Aplicada anunció que decidió bautizar como copernicio, en  honor al astrónomo Nicolás Copérnico, al elemento químico de número atómico 112 descubierto el año pasado por el Centro de Investigación de Iones Pesados de Darmstadt, Alemania.

El nuevo elemento, el de mayor número atómico reconocido por la Unión, era conocido con el nombre provisional de ununbio, y su símbolo será a partir de ahora Cn.

La posibilidad del copernicio, un metal de transición” fue descubierta en pruebas de laboratorio, y el elemento aún no fue producido, por lo que su apariencia física todavía no se conoce, aunque probablemente sea plateado blanco o gris, dijeron expertos.

Los metales de transición son los químicos que están situados en la parte central de la tabla del sistema periódico de elementos, en el bloque D.

El flamante nombre fue propuesto en julio de 2009 por el grupo científico conducido por el profesor Sigurd Hofmann, en honor del científico y astrónomo Nicolás Copérnico (1473-1543), quien popularizó la visión heliocéntrica del sistema solar.

Sin embargo, fuentes de la Unión Internacional de Química explicaron que no se pudo adoptar el símbolo Cp -que se hubiera derivado de Copérnico- porque esa abreviatura ya existía para el cassiopio (cuyo nombre oficial es lutecio) y para el ciclopentadieno.

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Cortesía de Internet

Ciencia

Las redes sociales de la naturaleza

Este 2010 ha sido declarado por la ONU como el Año de la Biodiversidad. Una de esas efemérides oficiales que, a menudo, pasa sin pena ni gloria. El objetivo de Naciones Unidas era que, en 2010, se hubiera frenado la extinción de especies en todo el mundo. Y este año debería ser, por tanto, el de la celebración del éxito. No es así, pues el organismo internacional reconoce que muchas especies siguen amenazadas y desapareciendo en nuestros días.

Llamar la atención sobre esa emergencia es el objetivo de una serie de iniciativas surgidas en Internet y que están generando un animado debate en las redes sociales. Facebook y YouTube son el terreno de juego al que se ha lanzado la Fundación Biodiversidad, institución ligada al Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, para animar a la sociedad a implicarse en el debate. La campaña ‘Habla de biodiversidad’ tiene como punto de arranque la web de la Fundación Biodiversidad, en la que cada día se ofrecen informaciones y gráficas con las que impulsar la discusión pública.

Lo explica Julia Vera, directora de Formación, Comunicación y Sensibilización de la fundación: “Nuestro objetivo es dinamizar a la sociedad e implicar al público de las redes sociales, dinámico y joven, en el debate sobre la biodiversidad. Y hay que decir que hasta el momento está siendo un éxito. En muy poco tiempo son ya 1.500 los usuarios registrados en el grupo de Facebook, que es una de las iniciativas que hemos puesto en marcha”.

Una mirada a ese sitio web permite descubrir los asuntos sobre los que los internautas están discutiendo. Son temas para el debate planteados desde el site de la Fundación Biodiversidad: “En Europa, uno de cada seis empleos depende directa o indirectamente del medio ambiente”. “En Canarias, las ballenas y otros cetáceos atraen cada año a un millón de visitantes y generan cerca de 20 millones de euros”. “Diez de los 25 medicamentos más vendidos tienen un origen natural y, en China, una de cada seis plantas tiene un uso medicinal conocido”. “Hay 300 plantas usadas por el hombre que dependen de los murciélagos”.

Son datos reales, sorprendentes, pero poco conocidos. Para Julia Vera, darlos a conocer es la fórmula para lograr que la sociedad sea consciente del valor que tiene la biodiversidad, que no es más que eso que antes llamábamos naturaleza, es decir, la suma de todos los seres vivos, de la diversidad de especies, de genes y de ecosistemas.

Con todo, la iniciativa en la Red es sólo una parte de la tarea. En este semestre de Presidencia española de la UE, la fundación apoya también la organización de los foros políticos internacionales sobre medio ambiente que España organiza. Y además continúa con sus programas de apoyo a iniciativas ambientales. El fomento de las actividades agropecuarias respetuosas con el medio ambiente es una de sus líneas maestras.

JIRAFAS CON GPS
Sólo hay 200 ejemplares de la jirafa de Níger, la más escasa de las variedades de esta especie africana, y los técnicos de una ONG británica han puesto en práctica con ellas un método radical. Ocho jirafas llevan ahora un collar para localizarlas vía satélite y vigilar que no corren peligro. Los aparatos han costado 28.000 euros y colocarlos no es fácil. Hay que capturar y anestesiar al animal, que puede sufrir daños en la operación debido al estrés.

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Cortesía de ABC, España

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