Geología, Peligros Naturales y GeoTecnología

Blog en Monografias.com

 

El AUTOR DE ESTE BLOG LAMENTA EL SENSIBLE FALLECIMIENTO DEL COLEGA Y AMIGO GEÓLOGO JOSÉ ANTONIO ALVAREZ CASTILLO. QUE EL SEÑOR LE TENGA EN SU GLORIA Y DESCANSE EN LA PAZ DE NUESTRO SEÑOR. MIS SINCERAS CONDOLENCIAS A FAMILIA Y AMIGOS (AS) DOLIENTES. DIOS LES BENDIGA SIEMPRE.


PARTIDA FINAL

FELICES FIESTA Y PROSPERIDAD EN EL NUEVO AÑO 2014. BENDICIONES PARA TODOS(AS) USTEDES EN COMPAÑIA DE SU FAMILIA Y AMISTADES. GRACIAS POR TODO


mensaje

Homenaje en vida a una persona especial. Orgullo Nicaraguense 2012

Estimados Lectores(as),

Saludos.
Por este medio me dirijo a Ustedes para agradecer, y valla mi reconocimiento a la Licenciada Ana Victoria Rivera Rivas, Química de profesión, por sus aportes diversos y completos a la ciencia y tecnología y los beneficios que sus  trabajos han generado a la sociedad civil y comunidad  científica actual;  con más de 40 años de experiencia en el ramo, actualmente dedica sus esfuerzo y tiempo a la formación de valores humanos, espirituales  y éticos en la comunidad universitaria y científica de la Universidad Nacional Agraria (UNA, sede en Managua), y en todos aquellos sectores académicos y profesionales en donde se ha desempeñado satisfactoriamente, transcendiendo las fronteras de Nicaragua. 
La Licencia Ana V. Rivera R., es una persona altamente calificada con vastos conocimientos teóricos y prácticos que ha desarrollo con el pasar de los años hasta la fecha.
Con múltiples y amplios estudios en química, postgrados hasta grado de maestría, ha sabido cultivar en las personas, sobretodo en sus estudiantes, el conocimiento en toda la extensión de la palabra. Por esto, y más agradecemos  el entusiasmo, motivación, solidaridad, humanismo, perseverancia  y alto carácter científico-técnico de la Licenciada Ana Victoria Rivera Rivas, siendo un orgullo Nicaragüense, valores que heredaremos de parte ella para las generaciones futuras.
Dios le bendiga, le ilumine y continúe guiando su camino hacia un buen puerto al final de su recorrido en todos los ámbitos de su  vida y existencia.  Sabemos, que la  Lic. Ana V. Rivera Rivas   después de su tránsito en la  vida como docente universitaria, se dedicará a la realización de  investigaciones científicas, y trabajos de consultorías independientes en materia de medio ambiente, química, y otros afines. Por el cual Ustedes pueden establecer comunicación con su persona  al (505) 22803022.

Sin más que decirles, agradeciendo su atención, y buenas intensiones,

Atentamente,
Autor del Blog Geología, Peligro Naturales y Geo-tecnologìa
Telf. Móvil: (505) 87999027/Consultor individual en Geología, y Gestión Ambiental
e-mail: tobando_geologic@yahoo.com; E.obandogeologic@gmail.com

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Estimados Lectores (as),

 

Buenos días.
Por este medio me dirijo a Usted (es) para informar los nuevos adelantos en la línea de ingeniería sanitaria y medio ambiente que se desarrollan en la actualidad a través de los trabajos desarrollados por mi persona en Universidad Nacional de Ingeniería (UNI, sede Managua) en materia de Diseño y Evaluación de Proyectos de Agua Potable y Saneamiento con la colaboración de catedráticos  de esa institución y especialistas en la materia. De ello se han obtenido resultados enteramente satisfactorios y productivos sostenibles en el tiempo, en donde he tenido la oportunidad de participar en el ramo científico –técnico en la UNI.
Por otro lado, les informo que mi actuales datos de contacto  se presentan abajo para efecto de de desarrollar trabajos académicos, y profesionales de vuestro  interés.
No. Teléfonos:
 Móvil. 87999027
 Fijo. (505) 22803022
Correos electrónicos:
tobando_geologic@yahoo.com ; E.obandogeologic@gmail.com; tupacobando@hotmail.com; eriverageologic@yahoo.com
Sin más por el momento,
Agradeciendo su atención, y buenas intensiones.
Atentamente

Dr. Tupak Ernesto Obando Rivera
Consultor Geólogo
Lic. TOR006. INETER

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Amasia: el supercontinente que fusionará América y Asia

La fuerte atracción hacia el polo norte provocará dentro de millones de años la fusión de América y Asia dando lugar a Amasia, el nombre con el que científicos estadounidenses han bautizado al que creen que será el próximo supercontinente de la Tierra.

Según sus cálculos, esta gran masa de tierra llegará a formarse dentro de entre 50 y 200 millones de años, de acuerdo con una investigación publicada en la revista británica ‘Nature’.

Así, ambos continentes se unirán por el polo norte, mediante una cordillera montañosa que permitirá cruzar de Alaska a Siberia y viceversa, de acuerdo con expertos de la Facultad de Geología y Geofísica de la Universidad de Yale (EEUU).

América permanecerá situada sobre el anillo de fuego del Pacífico, una zona de intensa actividad sísmica y volcánica, pero su orografía cambiará radicalmente porque la atracción hacia el Polo fusionará América del Sur con el Norte.

Este desplazamiento provocará a su vez la desaparición del océano Ártico y del mar Caribe, según explicó Ross Mitchell, geólogo de Yale y uno de los autores del artículo.

Nuna, Rodinia y Pangea
Han pasado alrededor de 1.800 millones de años desde que se formó el primer supercontinente, Nuna, al que siguieron Rodinia y Pangea, última gran masa de tierra con centro en el África actual y que con el tiempo y la acción de las placas tectónicas conformó los continentes actuales.

El estudio del magnetismo de las rocas de entonces ha servido en el presente al equipo de Mitchell para determinar la distancia que existió entre uno y otro y estimar dónde se situaría Amasia, cuyo centro localizan en algún punto del actual océano Ártico, a noventa grados de distancia del centro del supercontinente anterior, Pangea.

Esta teoría, a la que han denominado ortoversión, desafía los dos modelos tradicionales defendidos hasta el momento para predecir la evolución de las masas terrestres, según detalló Mitchell.

De estas dos últimas hipótesis, una sugiere que la próxima gran masa continental se formará sobre la región en la que existió el supercontinente anterior (introversión), y la otra, todo lo contrario, defiende que será en un punto opuesto a donde se encontraba su predecesora (extroversión).

De esta forma, los partidarios de la introversión localizan el centro del próximo supercontinente en África, mientras que los defensores del modelo de extroversión lo sitúan en el océano Pacífico, en algún punto entre las islas de Hawaii, Fiji y Samoa.

Según estos modelos, la unión se produciría a través del océano Atlántico o del Pacífico respectivamente, mientras que el modelo de Mitchell se decanta por una unión a través del Ártico.

Cortesia ABC, España

Geología

De la gravedad de los cuerpos a los cuerpos gravemente enfermos

Una de las investigaciones más hermosas y apasionantes que en estos momentos están teniendo lugar en España es la llevada a cabo por el profesor Antonio Brú, de la facultad de Matemáticas de la Universidad Complutense, y su equipo interdisciplinar. El profesor Brú pertenece la saga de científicos que, nacidos con Galileo, utiliza las matemáticas para estudiar y entender el comportamiento de los sistemas dinámicos —esto es, los hechos que involucran cosas cuyo estado cambia con el tiempo—.

 

“La filosofía está escrita en ese grandioso libro que está continuamente abierto ante nuestros ojos (lo llamo universo). Pero no se puede descrifrar si antes no se comprende el lenguaje y se conocen los caracteres en que está escrito. Está escrito en lenguaje matemático, siendo sus caracteres triángulos, círculos y figuras geométricas. Sin estos medios, es humanamente imposible comprender una palabra: sin ellos, deambulamos vanamente por un oscuro laberinto” (Galileo Galilei, Saggiatore, § 6).

 

Poco a poco, y a lo largo de miles de años, la humanidad se fue dando cuenta de que los hechos de la naturaleza tienen muchas regularidades y de que, si tomamos nota, analizamos y estudiamos estas regularidades, podemos utilizarlas para  predecir, ordenar y entender lo que ocurre en el mundo que nos rodea. También fue comprendiendo que una de las herramientas más útiles y fiables para llevar a cabo esta tarea es la matemática. Uno de los momentos culminantes en este proceso, que como casi todos los procesos está lleno de altibajos, fue la Revolución Científica Europea del siglo XVII. Fue entonces que se desarrolló el método científico que caracteriza hoy nuestra cultura, y que consta de dos fases. En la primera observamos la naturaleza que nos rodea, buscando identificar los hechos que en ella ocurren. En la segunda estudiamos el comportamiento que los hechos ilustran, y lo ordenamos en un modelo (construido frecuentemente con ayuda de las matemáticas) coherente con los hechos, que nos permita entender lo que ocurre y predecir lo que va a ocurrir.

 

El primero en estudiar los sistemas dinámicos utilizando este método fue Galileo, que era un gran observador, pero no era especialmente ducho en matemáticas. Por eso sólo se leyó la introducción del libro de Copérnico Sobre las revoluciones de las esferas celestes (escrito por a lo largo de unos veinticinco años de trabajo, entre 1507 y 1532, y publicado póstumamente en 1543). Llevado por el entusiasmo ante la defensa del método científico que encontró en dicha introducción, Galileo abrazó de inmediato el modelo de círculos construido por Copérnico para describir el sistema dinámico formado por los planetas. Desafortunadamente, el modelo de círculos de Copérnico era erróneo, pero eso Galileo no lo podía saber porque no había revisado los trabajos —las cuentas— de Copérnico, unas matemáticas que él no estaba capacitado para entender (véase I. Stengers, Los episodios galileanos, en ‘Historia de las Ciencias’, Michel Serres ed., Ed. Cátedra 1991). Las ideas de Copérnico y Galileo sobre el sistema solar, eran el lugar común entre las gentes de su época cultas en humanidades y sin formación matemática, pero  ya se sabían obsoletas en los medios académicos más avanzados del momento gracias a los trabajos de Kepler. En cualquier caso, en aquel entonces el clero de la Iglesia de Roma tampoco era especialmente culto en matemáticas, y el detalle de si las órbitas de los planetas son circulares o no carecía de importancia para la curia del Vaticano: en círculos o no en círculos, los planetas giran alrededor de la Tierra y punto, mantenían, y encerraron a Galileo por blasfemo.

 

La comprensión de los sistemas dinámicos gravitatorios comenzó con Newton, gracias a que éste no desconfió de los modelos matemáticos creados por Kepler, que le habían llevado a construir un modelo planetario elíptico. La matemática empleada por Newton era, en su momento, matemática de vanguardia, mucha de ella desarrollada por él mismo y sus contemporáneos. Los modelos matemáticos desarrollados en los siglos XVI y XVII permitieron a los científicos de la época avanzar en la comprensión del comportamiento de sistemas dinámicos gravitatorios, y los desarrollados a finales del XIX y principios del XX permitieron a Einstein acabar de comprenderlos.

 

Hasta mediados del siglo XX la física y las matemáticas lideraron el camino de la investigación científica. Las secuelas de la Segunda Guerra Mundial cambiaron esa situación, y la biología sustituyó a la física en su papel motor de mucha de la investigación llevada a cabo por los científicos. Curiosamente, la muerte y la destrucción incentivaron el estudio de la vida, tanto la que conocemos en nuestro planeta como otras posibles vidas en otros planetas. Así, desde mediados del siglo pasado matemáticos, físicos, geólogos, químicos, médicos y biólogos, entre otros, han aunado esfuerzos y han conseguido empezar a entender el comportamiento de algunos sistemas vivos. Concretamente, un tipo de modelos matemáticos desarrolladas a lo largo del XX están permitiendo al profesor Brú y su equipo entender el comportamiento de algunos sistemas dinámicos vivos, entre los cuales un ejemplo importantísimo son los complicados bordes de los tumores sólidos. Comencemos por describir estos modelos, conocidos por el nombre de fractales.

No existe una definición matemática de lo que es un fractal. Dicho de otro modo, existen muchas definiciones de lo que es un fractal, pero ninguna en que estén de acuerdo todos los matemáticos (conjunto con dimensión topológica distinta de su dimensión Hausdorff, conjunto con dimensión topológica menor que su dimensión Hausdorff, conjunto con dimensión Hausdorff no entera, conjunto con dimensión Hausdorff entera pero con estructura irregular, etcétera). Explicar cualquiera de estas definiciones sin usar maquinaria matemática pesada sería tan difícil como explicar qué es el rojo sin utilizar la idea de longitud de onda o cualquier otro concepto de la física. Por otro lado, si queremos hacer entender a alguien qué es el rojo, no tenemos más que señalar con el dedo hacia cualquier objeto de dicho color. Si mostramos algo ya no hace falta decirlo. La mejor manera de entender qué es un fractal es construirse uno.
En cada una de las etapas reflejadas en las figuras, cada vez que repetimos el proceso obtenemos otra figura cuyo perímetro es el doble que el de la anterior y cuyas áreas coinciden. Por eso,  si el perímetro del cuadrado inicial mide, digamos, P centímetros y su área A centímetros cuadrados, tras llevar a cabo este proceso 100 veces obtendremos una nueva figura con un perímetro  P·2100 cms. y cuya área seguirá siendo de A centímetros cuadrados; y después de 1.000.000 de etapas el perímetro de la figura aumentará hasta P·21.000.000 cms., y el área seguirá siendo de A centímetros         cuadrados.  Repitiendo el proceso cuántas veces haga falta, podemos conseguir una línea tan larga como queramos que contenga en su interior la misma área A. La línea que va surgiendo en este proceso ilimitado —un sistema dinámico— se llama un fractal; a éste concreto se le conoce como la isla (o curva) de Koch.

 

Las figuras fractales son figuras que van surgiendo en procesos dinámicos interminable con un patrón de comportamiento bien definido. Por decirlo de alguna manera, son figuras en las que el borde se está moviendo y está constantemente cambiando, y en las que el cambio tiene lugar paso a paso y siguiendo un comportamiento muy preciso en cada paso. Algunos fractales, como la isla de Koch, están creados por el hombre. Pero la mayor parte de ellos se encuentran por todas partes en la naturaleza que nos rodea: las líneas de las costas, las turbulencias en el agua de los ríos, las superficies de arcillas, etcétera.

 

Las figuras del tipo de los fractales se han venido estudiando en matemáticas desde principios del siglo veinte por matemáticos como Borel (1895), Lebesgue (1904), Carathéodory (1914), Hausdorff (1919) y Besicovich (hasta su muerte en 1970) y Mandelbrot. Clásicamente, las figuras se caracterizan por dos atributos: su forma y su tamaño. Y cuando estudiamos las figuras según su forma y su tamaño, decimos, para entendernos, que estamos haciendo geometría. En el caso de las figuras fractales tamaño y forma resultan muy difíciles de describir. Pensemos en la isla de Koch que acabamos de aprender a construir. ¿Cómo describir su forma, si la forma nunca acaba de estar terminada, por decirlo de alguna manera? Y el tamaño de la isla tampoco es asunto fácil de encarar. Para describir el tamaño de un cuadro, por ejemplo, damos indistintamente las medidas de su alto y ancho —su perímetro— o de su área en metros cuadrados. Pero la isla de Koch se trata de una figura con un perímetro ilimitadamente largo pero con área finita. ¿Cuál de ellos ha de considerarse su tamaño? ¿Como caracterizar una figura sin forma o tamaño fijos? ¿Se pueden estudiar figuras sin prestar atención a tamaño o forma? Sí, haciendo topología en vez de geometría. Veamos mediante un ejemplo lo que es la topología.

 En topología se estudia la configuración esencial de figuras como el mapa del metro o la isla de Koch. La configuración esencial de la gráfica de una línea de metro la da el orden y conexión entre las paradas. Hausdorff llamó a la configuración esencial de figuras fruto de sistemas dinámicos, como la isla de Koch, su dimensión. La dimensión de un conjunto es un número que nos da una medida de su complejidad como objeto, y no depende de su tamaño ni de su forma, por lo que no se trata de una noción geométrica sino topológica. Por ejemplo, un punto (o conjunto finito de puntos) tiene dimensión 0, una línea (o trozo de línea) tiene dimensión 1 y una superficie tiene dimensión 2. Durante mucho tiempo, en matemáticas se manejó una idea intuitiva de la dimensión de un conjunto (el número de coordenadas independientes necesarias para determinar la posición de un punto en tal conjunto), y hasta mediados del siglo XIX no se necesitó dar mayor precisión al concepto de dimensión. Pero cuando surgió la posibilidad de utilizar modelos distintos del espacio euclídeo tridimensional —el que se estudia en la escuela— para describir el mundo de los hechos físicos, se necesitó dar una definición precisa de lo que es exactamente la dimensión de un conjunto.

 

Definir con precisión qué es la dimensión de un conjunto no resultó tarea fácil, y costó mucho años conseguirlo. Los primeros en encarar la tarea de definir con precisión la dimensión de un conjunto fueron Richard Dedekind y Georg Cantor. En su correspondencia de 1874 [FG], encontramos trazos de sus reflexiones sobre la idea intuitiva de dimensión, y también nos hacemos una idea del tipo de dificultades que encararon. Por ejemplo, Cantor y Dedekind pensaban que no debería ser posible establecer una correspondencia biunívoca entre conjuntos de distinta dimensión, por ejemplo una recta (dimensión 1) y una superficie (dimensión 2). Para sorpresa de toda la comunidad matemática, en 1877 Cantor logró construir una correspondencia biunívoca entre un segmento y un cuadrado, un segmento y un cubo y, en general, un segmento y una caja de cualquier dimensión positiva p, contradiciendo la idea intuitiva de dimensión, y abriendo el camino a una manera nueva de pensar estas cuestiones. Este nuevo modo de pensar permitió a Felix Hausdorff dar el gran salto y concebir una noción de dimensión que puede ser utilizada tanto para conjuntos y figuras euclídeas —triángulos o esferas, por ejemplo— cuyas dimensiones son números enteros (0, 1, 2, etcétera), como para figuras sofisticadas del estilo de las que forman la isla de Koch, que es mucho más que una línea, pero no llega a ser una superficie “terminada”, con lo que habrá de tener por dimensión un número entre 1 y 2, que en este caso resulta ser (log 4)/(log 3). La definición de dimensión Hausdorff de un conjunto es sofisticada, y requiere bastante maquinaria técnica. Pero en el caso de algunos fractales, como por ejemplo el borde de la isla de Koch, hay maneras sencillas de describirla y, a veces, de calcularla. Aunque la forma y el tamaño de estos fractales estén cambiando constantemente y paso a paso, la relación forma/tamaño permanece constante siempre. El número que mide esta relación constante entre los tamaños y formas que va tomando un fractal en sus distintas etapas es lo que llamamos dimensión del fractal, relacionada, aunque no coincidente, con otra noción “nueva” de dimensión: la dimensión de autosemejanza.

 

 En el primero de los trabajos [Br-1] que en los últimos años han publicado, Antonio Brú y su equipo estudian algunos ejemplos de los sistemas dinámicos vivos que son los tumores sólidos, y demuestran que estos sistemas forman un fractal (de dimensiones que abarcan en los casos estudiados tanto in vivo como in Vitro, desde 1.12 hasta 1.34). Reconocer, entender y analizar el fractal que forma su contorno, ha permitido a este equipo de científicos entender, a su vez, cómo tiene lugar el crecimiento de un tumor sólido, algo que está teniendo importantes consecuencias tanto en la investigación como en el tratamiento de los tumores sólidos. Veamos tres ejemplos concretos de propiedades del crecimiento de los tumores sólidos que se han podido entender gracias a las investigaciones del profesor Brú y su equipo.
Las nuevas células que se forman al dividirse en dos las células del borde del tumor, se van moviendo por él hasta que encuentran una posición cóncava en la que están rodeadas por el mayor número posible de células. Hasta ahora se suponía que las nuevas células tumorales que van surgiendo se van colocando allá donde tienen mayor acceso a los nutrientes. Las investigaciones de Antonio Brú demuestran, sin embargo que las nuevas células buscan refugio en las concavidades del borde del tumor, precisamente allá donde la el acceso a  nutrientes es mucho menor que en cualquier saliente del mismo. Esto ha permitido entender que la auténtica competencia celular no se debe a la lucha por los nutrientes (como se suponía hasta ahora y en lo que se basan las terapias antiangiogénicas) sino por el espacio. Las nuevas células buscan colocarse allá donde su posición aumente al máximo posible el tamaño global del tumor. Esto demuestra que, en contra de lo que se creía hasta ahora (que los tumores invaden primero y destruyen después), los tumores han de destruir primero para luego poder invadir el espacio que queda libre. Así pues el mecanismo de desarrollo del tumor lo constituye la difusión espacial en el borde del tumor, y este mecanismo se puede anular —y por lo tanto detener el crecimiento del tumor— activando a los encargados  de esta anulación: los neutrófilos del sistema inmune, unos actores completamente imprevistos hasta el momento.

 

3. El crecimiento de la colonia cancerosa es lineal en el tiempo (salvo, claro está, en el período inicial, cuando hay pocas células, en que crece de manera exponencial). Ante este hecho, es inevitable enfrentarse al problema que supone el que las terapias actuales de radioterapia y quimioterapia estén basadas en el supuesto de que el crecimiento de las células del tumor es exponencial en el tiempo.

 

El trabajo del profesor Brú y su equipo les ha colocado (a ellos e, indirectamente, a la Universidad Complutense) entre los pioneros del estudio de los sistemas dinámicos vivos. Se trata de un terreno poco explorado hasta mediados del siglo XX, y en el que la comunidad científica de este país lleva ya un par de décadas haciendo contribuciones fundamentales (por ejemplo, las investigaciones del ecosistema de Riotinto llevadas a cabo por el equipo del profesor Ricardo Amils del Centro de Biología Molecular de la UAM, en el que actualmente colaboran el CSIC, el INTA y la NASA, está resultando esencial en el estudio de la posibilidad de vida en otros planetas).

 

La importante novedad que el trabajo de Antonio Brú aporta es la utilización de modelos matemáticos. Las matemáticas están funcionando, por así decirlo, como un microscopio a través del cual se puede ver y entender el rol indispensable y benigno que en la lucha contra el tumor desempeñan células que, como los neutrófilos, permanecían hasta ahora ocultas a los ojos de médicos y biólogos. Como tantas otras veces a lo largo de la historia de la ciencia, al desvelar lo que hasta su uso permanecía oculto, las matemáticas están aportando nuevas claves, claves que ya se empiezan a buscar también en disciplinas como la hidrología, geología o astrofísica, donde la incorporación de matemáticas nuevas en el estudio del comportamiento de los correspondientes sistemas dinámicos está permitiendo, por primera vez desde hace décadas, avanzar en su comprensión.

 

 

Bibliografía

[Br-1] A. Brú, S. Albertos, J. L. Subiza, J. López García-Asensio, I. Brú, The Universal Dynamics of Tumor Growth, Biological Journal, Vol. 85, Nov 2003, 2948-2961.

[Br-2] Brú A, Del Fresno C, Soares-Schanoski A, Albertos S, Brú I, Porres A, Rollán-Landeras E, Dopazo A, Casero D, Gómez-Piña V, García L, Arnalich F, Alvarez R, Rodríguez-Rojas A, Fuentes-Prior P, López-Collazo E., Position-dependent expression of GADD45alpha in rat brain tumours, Medical Oncology 24-4 (2007), 436-444.

[FG]  J. Fauvel, J. Gray, eds., The History of Mathematics —a Reader—, The Open University, Macmillan Pr. 1987.

 

 

 

Capi Corrales Rodrigáñez es profesora del departamento de Álgebra de la facultad de Matemáticas de la Universidad Complutense de Madrid. En FronteraD ha publicado La saga Crepúsculo: Los Libros. Escribe el blog http://www.mat.ucm.es/~ccorrale/

 

 

 

Sobre fractales en FronteraD, véase el artículo de Marc Meléndez Mandelbrot, domador de fieras matemáticas
 

1. La mayor parte de la actividad celular —reproducción, búsqueda de alimentos, etcétera— de los tumores sólidos se concentra en la banda externa (el borde) de los mismos. Las consecuencias de conocer esta propiedad del comportamiento y crecimiento de los tumores sólidos son enormes. Por ejemplo, el que la proliferación esté restringida al borde de la colonia de células tumorales significa que las células interiores proliferan a un ritmo distinto que las de fuera. Esto implica necesariamente la existencia de un mecanismo inhibidor del crecimiento de las células interiores. El que la actividad tumoral se concentre en el borde, tiene también consecuencias muy importantes a la hora de decidir dónde se pincha para tomar biopsias de un tumor. Hasta ahora básicamente no se sabía dónde pinchar y se pinchaba en el centro para asegurar el acierto, lo contrario de lo que parece adecuado a la vista de estos descubrimientos. Habría que pinchar donde mayor actividad tumoral hay, esto es, en el borde.

 

3. Es fácil comprobar que el plano del Metro de Madrid que regalan en cualquiera de sus paradas no se ajusta a la realidad del tramado de la red que forman las vías —basta buscar Sol, Tirso de Molina y Antón Martín en un callejero de Madrid y comparar la forma de los recorridos—, salvo en dos aspectos: el orden en que las paradas están situadas en la red y las conexiones entre las distintas líneas. Todos los demás detalles los ignora, y no reproduce fielmente ni las distancias ni los recorridos. Dicho con otras palabras, no respeta el tamaño ni la forma real de las vías. Sin embargo, esto no supone ningún problema para los viajeros. Estos sólo necesitan que la gráfica les proporcione con toda exactitud el nombre de los lugares donde subir y bajar en su orden correcto, así como el nombre de las paradas en las que hacer trasbordo y cambiar de línea. Si imprimiésemos la gráfica del Metro sobre una hoja de goma elástica y fuésemos deformándola hasta hacerle coincidir con la forma real de la ciudad de Madrid, ¿qué pasaría? Pues que la configuración esencial de la gráfica no cambiaría, y el plano no resultaría ni más ni menos útil que antes. Podemos estirar, podemos contraer, podemos cambiar su forma o su tamaño, pero mientras no rompamos nada, no alteraremos su configuración y se tratará, esencialmente, de la misma gráfica.

Física

La primera bombilla que está viva

Generar luz sin consumir energía eléctrica puede parecer una utopía, pero la biología tiene una respuesta a ese desafío a través de la bioluminiscencia. El truco está en aprovecharla de forma tal que se convierta en una alternativa viable y amigable con el medioambiente. Philips ha comenzado a explorar un concepto de bioluz basado en bacterias alimentadas con metano. Sus aplicaciones podrían alcanzar a muchos entornos de baja luz, desde cines y discotecas hasta sistemas de señalización y salidas de emergencia.

Se dice que lo esencial es invisible a los ojos, y esto es particularmente cierto a la hora de consumir energía. Encender una luz puede ser lo más natural del mundo para nosotros, ¿pero cuánta energía estamos desperdiciando que no vemos? Desde los cargadores de los móviles hasta aquellos equipos de audio que reportan la hora incluso estando “apagados”, el desperdicio de energía puede ser muy importante, aunque ya se han activado diferentes regulaciones que buscan reducir esta pérdida. Una simple señal que ilumina la palabra “salida” o las flechas indicatorias de las salas de cine necesitan de energía eléctrica a pesar de emitir una luz muy baja, por lo tanto, si los resultados son tan humildes, y el consumo está allí de todas formas, ¿no se podría hacer algo al respecto?

De acuerdo con la gente de Philips, sería posible implementar un sistema de bioluz, basándose en la bioluminiscencia de algunas bacterias. Su concepto tiene la apariencia de células montadas en la pared utilizando un marco de acero, interconectadas entre sí por tubos de silicio que alimentan a las bacterias con metano. El resultado es la emisión de una luz verde, pero puede ser alterado con la introducción de proteínas fluorescentes. El metano es obtenido del digestor instalado como parte del concepto “Microbial Home” de Philips, un hogar en el cual lo que normalmente es considerado como desperdicio puede ser reutilizado para el funcionamiento de otros dispositivos.

Señalizaciones
Señalización en caminos, luces de emergencia, salidas para cines, luz ambiental y hasta indicadores para sistemas de diagnóstico (como monitores de diabetes) serían algunas de las aplicaciones teóricas para este tipo de iluminación. Una bioluz no sería adecuada para iluminar un hogar entero, pero también contribuye a que la “iluminación estética” pueda volverse mucho más verde y eficiente de lo que es ahora. Apenas se trata de un concepto, y sería algo apresurado hablar de una aplicación comercial, sin mencionar el hecho de que estas luces necesitan metano para “trabajar”. Sin embargo, si la generación de metano a partir de material de desperdicio se convierte en una opción para los hogares del futuro, ¿entonces por qué no?
Cortesia ABC.es

Ciencia y tecnología

Los 13 años más cálidos de la Historia se han registrado en los últimos 15

Los 13 años más cálidos han sucedido, sin excepciones, durante los 15 años transcurridos desde 1997. Las temperaturas mundiales de 2011 son actualmente las décimas más altas registradas, y superan a las de cualquiera de los años anteriores durante períodos La Niña, que suelen influir a la baja en la temperatura. La extensión del Mar Ártico fue en 2011 la segunda más pequeña registrada, con el volumen más bajo en términos absolutos.

Tales son algunos de los datos más destacados de la Declaración anual de la Organización Meteorológica Mundial sobre el estado del clima mundial, que, junto con una evaluación de la temperatura mundial, ofrece una instantánea de la evolución meteorológica y climática en el mundo durante 2011. Fue hecha pública hoy en la Conferencia Internacional sobre el Clima que está teniendo lugar en Durban, Sudáfrica.

“Nuestra tarea estriba en ofrecer conocimientos científicos para ayudar a los decisores en su labor”, señaló el Secretario General de la OMM, Michel Jarraud. “Nuestra ciencia es sólida, y demuestra inequívocamente que el mundo se está calentando y que este aumento de temperatura es atribuible a las actividades humanas”, declaró.

Nuevos máximos de gases de efecto invernadero
“La concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera ha alcanzado nuevos máximos. Se está acercando muy rápidamente a unos niveles que podrían reflejar un aumento de 2 a 2,4 ºC en la temperatura media mundial, que, según los científicos, podría desencadenar cambios irreversibles y de amplio alcance en nuestro planeta, así como en nuestra biosfera y océanos”, manifestó.

Según la estimación provisional de la OMM, durante 2011 (entre enero y octubre) la temperatura del aire en la superficie de la tierra y del mar se situó en 0,41 ºC ± 0,11 ºC por encima del promedio anual del período 1961-1990, que fue de 14,00 ºC, según la declaración provisional. Éste es, pues, el décimo año más cálido desde que comenzaron los registros en 1850.

El período 2002-2011 fue, junto con 2001-2010, el decenio más cálido registrado, con 0,46 ºC por encima del promedio de largo período.

Durante 2011, el clima mundial estuvo fuertemente influenciado por el intenso La Niña, que se gestó en el Pacífico tropical durante el segundo semestre de 2010 y prosiguió hasta mayo de 2011.

Temperaturas máximas en Rusia
Fue uno de los más intensos de los últimos 60 años, y estuvo estrechamente asociado a las sequías padecidas en el África oriental, en las islas del Pacífico ecuatorial central y en el sur de los Estados Unidos, y a las crecidas sobrevenidas en el sur de África, Australia oriental y sur de Asia.

Los años en que La Niña ha sido intenso suelen ser entre 0,10 y 0,15 ºC menos cálidos que los años precedentes y posteriores al fenómeno. Las temperaturas mundiales de 2011 siguieron esa misma pauta, y fueron inferiores a las de 2010, aunque fueron considerablemente más altas que en los episodios de intensidad moderada a intensa de los últimos fenómenos de La Niña: 2008 (+0,36 ºC), 2000 (+0,27 ºC) y 1989 (+0,12 ºC). En las últimas semanas ha vuelto a manifestarse un La Niña débil, aunque sin alcanzar la intensidad de finales de 2010 y comienzos de 2011.

Durante 2011 la temperatura del aire en la superficie fue superior al promedio de largo período en la mayoría de las áreas de tierra firme del mundo. Las diferencias respecto del promedio fueron máximas en Rusia, especialmente en su parte septentrional, en que las temperaturas fueron entre enero y octubre aproximadamente 4 ºC superiores al promedio en algunos lugares.

La extensión mínima estacional de los hielos marinos en el Mar Ártico, que se alcanzó el 9 de septiembre, fue de 4,33 millones de kilómetros cuadrados. Esta cifra fue un 35% inferior al promedio de 1979-2000, y sólo ligeramente superior al mínimo registrado, que se alcanzó en 2007. A diferencia de lo que sucedió ese año, tanto el corredor marítimo noroccidental como el nororiental estuvieron exentos de hielo durante ciertos períodos en el verano de 2011. El volumen del hielo marino fue nuevamente inferior al promedio, habiendo alcanzado según las estimaciones un nuevo mínimo, sin precedentes, de 4.200 kilómetros cúbicos, inferior a su vez a los 4.580 kilómetros cúbicos alcanzados en 2010.

En la mayoría de las regiones polares septentrionales, las temperaturas superiores al promedio coincidieron con el valor mínimo del volumen de los hielos marinos y con la segunda extensión mínima jamás registrada de los hielos en el Mar Ártico.
Cortesia Elmundo.es

Meteorologia y climatologia

El agua embotellada seca la sed de México

Cada mexicano bebe 234 litros de agua embotellada al año, lo que convierte al país en líder mundial, con el 13 % del consumo en todo el mundo. La falta de acceso a un servicio potable sólo explica parte de un problema que coquetea con la privatización del sistema y que deja en mal lugar a los gobernantes. Las grandes multinacionales están a la cabeza del negocio. Es un fenómeno social de insospechadas consecuencias.

 

El reportaje comienza en una taquería. “Una orden de barbacoa, y agua, por favor”. Diez minutos más tarde, el mesero deja un suculento plato de tortillas mexicanas dobladas y rellenas con diferentes tipos de carnes. Y una botella. “Disculpe, ¿puede ser del grifo?”. “Es que no nos hacemos responsables”. “Entonces, ¿cocinan y friegan también con agua embotellada?”. “La usamos para todo, no se preocupe”. La anécdota la cuenta María Luisa Torregrosa y simboliza lo difícil que es en México escapar del omnipresente mercado del agua embotellada.

 

Torregrosa es investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO): “No es rentable privatizar toda la red y por eso el negocio se ha trasladado al envase. Las botellas son el negocio”.

 

El consumo por persona alcanza en México los 234 litros al año, el mayor del mundo, por encima de los 119 litros de España y los 110 litros de Estados Unidos. Y las cifras aumentan más de un 8 % anual, según revela un reciente estudio de Beverage Marketing Corporation, que no hace sino poner números a un fenómeno visible en gran parte del país azteca. Los mexicanos parecen llevar una botella a cuestas. Es como una pulsión primitiva. Como si fuera la única manera de buscar una solución a problemas que no pueden resolver.

 

Canek Sandoval entra en la biblioteca de la Universidad. Se sienta y abre su mochila: portátil, libros, apuntes, lapicero y la pequeña botella de medio litro que siempre le acompaña. La comunidad universitaria, el punto focal donde muchas veces se mira todo un país, tampoco falta a su cita con el plástico. Casi ocho de cada diez estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) no beben agua del grifo, según revelan las encuestas internas que maneja el centro. Sólo en Ciudad Universitaria, que acoge a cerca de 130.000 estudiantes, las ventas de agua purificada superan diariamente el millón de pesos (54.000 euros).

 

 

La ‘generación botella’

 

“La humanidad vivió durante siglos llevando todo a cuestas. Pero es inconcebible que actualmente, en la segunda ciudad más grande del mundo, carguemos agua todo el día. Y hay gente que no puede vivir sin sentir el peso de su botella”, explica el psicólogo de la UNAM Javier Urbina. Los universitarios mexicanos estudian hoy con la botella bajo el brazo. La generación que nació a partir de finales de los años 80 abrazó la moda del agua embotellada, espoleada por dos fatalidades históricas.

 

La primera se remonta al 19 de septiembre de 1985 y dejó literalmente temblando a la zona centro, sur y occidente del país. Es todavía el terremoto más mortífero de la historia escrita de México, con una magnitud de 8,1 en la escala de Richter. El temblor se cobró más de 10.000 muertes y dejó el Distrito Federal entre escombros. “Se rompieron un gran número de tuberías y la ciudad estuvo desabastecida. Entonces se generó la creencia de que el agua había quedado contaminada”, recuerdan Mireya Imaz y Ana Beristain, del Programa Universitario de Medio Ambiente de la UNAM.

 

La epidemia de cólera que desde 1991 registró más de medio millón de casos en el mundo recogió el testigo de las desgracias. El continente americano fue el más afectado y aunque esta vez México no fue el epicentro de los daños la cicatriz en la sociedad todavía es visible. La investigadora del Instituto de Ecología de la UNAM, Ana Cecilia Espinosa, lo vivió como estudiante: “Hubo toda una revolución sobre cómo tenía contacto la gente con el agua, que tenía que ser embotellada o, como mal menor, tratada”.

 

Los mexicanos nacidos a rebufo de estas fatídicas fechas nunca supieron lo que es tomar agua directamente del grifo. “Hay que enseñarles a beber de nuevo”, advierte Mireya Imaz. Lo que no está tan claro es si el agua que llega hoy a los hogares es un peligro serio para la salud o basta con tratarla mediante filtros y gotas de desinfección. “La calidad se soluciona la mayoría de las veces hirviéndola. El problema entonces es el gasto energético. Y si recurres a las gotas, el sabor deja mucho que desear”, resume Torregrosa. “A mí me da pavor consumir agua de la llave, a pesar de los filtros, que terminan siendo una cosa monstruosa. Sé que es mil veces más cara y que estoy usando unos plásticos PET que no quisiera, pero me dedico a la salud y no quiero jugar con la mía”, confiesa Marisa Mazari, otra de las investigadoras del Instituto de Ecología de la UNAM.

 

Depende también de la zona. Porque hay calidades distintas y preocupaciones focales diversas. Por ejemplo, el Estado de Hidalgo presenta riesgo de metales, mientras el de México tiene problemas de cromo, y el de Guanajuato de arsénico. Un elemento común es la densidad de microorganismos que tiene el agua en México. “Somos un país tropical, con las facilidades que ello implica de reproducción para los microorganismos. Entran en juego entonces las plantas de tratamiento, que son escasas y además operan a menos de la mitad de su capacidad”, denuncia Mazari.
Cortesia Fronterad.es

Ciencias del agua

La fecha 11/11/11 genera inquietud

El próximo viernes 11 de noviembre es una fecha esperada por los numerólogos de todo el mundo, pues coincidirán los números del día, mes y año (11/11/11) incluso se suma la hora 11:11.

Para los adeptos a las ciencias ocultas, esta casualidad podría indicar la ocurrencia de eventos inusuales, mientras que para la mayoría de la gente esta coincidencia de reloj y calendario, que se produce una vez en cien años, pasará totalmente desapercibida, los numerólogos y otros esotéricos buscan las señales que esto podría tener.

Miles de aficionados a las ciencias ocultas planean reunirse ese día para ceremonias o danzas y ya han aparecido varias páginas dedicadas a esta fecha en las redes sociales como Facebook.

Algunos numerólogos atribuyen al número once poderes paranormales que proporcionan un canal de comunicación con el subconsciente. Otros, sostienen que el once representa la dualidad del bien y del mal en la humanidad

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Cortesia Internet

Ciencia y tecnología

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