Presentación “Kazafy Troupe”. Danza Oriental Egipcia
Los domingos 2 y 9 de agosto, a las 19,30 hs, se presenta “Kazafy Troupe” en el Teatro Empire. Hipólito Irigoyen 1934. 19,30 hs. Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La troupe nació en Buenos Aires en octubre de 2008, luego de la tercera visita del Maestro Egipcio Mohamed Kazafy; su objetivo es la difución de la danza oriental egipcia tradicional con coreografías acompañadas de música y vestuario típicos.
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“Estampas de Buenos Aires”. Blog de Carlos Szwarcer. Monografías.com http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires/
Onetti: Escritor Rioplatense
Nos interesa recalcar su condición de escritor rioplatense… No faltará el lector que nos salga al paso afirmando que nuestra pretensión tiene mucho de perogrullesco, pero le pedimos un poco de paciencia y que siga con atención el planteo de esta hipótesis.
Es bien conocido que el lugar de nacimiento de Onetti fue la ciudad de Montevideo, y que por lo tanto a todos los efectos documentales es uruguayo. Y que siempre reafirmó –en entrevistas a través de los años- esa condición. Por otra parte, también es cierto que vivió muchísimos años en Buenos Aires, donde iba a escribir y a publicar novelas fundamentales, mojones de su obra, como Tierra de nadie, Para esta noche y La vida breve (que ubican su acción en la gran urbe platense). Además escribió y publicó en la Argentina una nouvelle como Los adioses, y muchos de sus cuentos más significativos. Pasados los años, a partir del año 1974 se exiliaría en Madrid, hostigado por la dictadura uruguaya, y aunque retornó el país a la vida democrática diez años más tarde, el escritor nunca quiso volver y residió en España hasta su muerte.
Pero más allá de las peripecias vitales, vamos a considerar ahora qué rasgos nos permiten calificarlo como escritor rioplatense y no meramente uruguayo. Veamos sus temas, por ejemplo: Los adioses transcurren en un lugar de serranías del interior argentino, en Córdoba. Sus notables y decisivas novelas ya nombradas: en medio del entramado urbano de Buenos Aires. Y en La vida breve el personaje, Brausen, imagina una ciudad, Santa María. Esta localidad de provincia, ribereña de un gran río, está inspirada por las que en la realidad bordean, efectivamente, el río Paraná. Pero más todavía: el propio escritor aclaró en un reportaje que el modelo para Santa María se lo dio la ciudad de Paraná, en la provincia de Entre Ríos. Toda la saga de Santa María, que abarca novelas imprescindibles como Juntacadáveres y El Astillero, y unos cuantos relatos antológicos, tienen el marco –el clima, el aire, el color peculiar- de los parajes ribereños del Paraná. Por cierto: su primera novela –la mítica El Pozo- transcurre en Montevideo, y también una de las últimas: Dejemos hablar al viento. De alguna forma su obra arranca y en cierto modo se cierra en su ciudad de origen, que sin embargo no ocupó en absoluto un rol relevante en su vasta obra narrativa.
Naturalmente: un narrador de la dimensión de Onetti no se puede calibrar desde la ubicación geográfica de sus ficciones. Por eso, y profundizando un poco más, reparemos en algunos de sus referentes y en sus inquietudes literarias. Como buen uruguayo de clase media de su tiempo comenzó a escribir teniendo un sedimento educativo universalista, pero fiel a su camino personal –no intelectualizado, y lejos de lo académico- Onetti creó su propio canon de lecturas. A William Faulkner lo ubicó en el primer lugar en sus preferencias porque fue quien le inspiró –con su saga novelística de Yoknapatawpha- la creación de su propio mundo creativo en torno a Santa María. Y el norteamericano marcaría también los rasgos, barrocos, de su estilo. ¿Pero, qué de sus contemporáneos, los cercanos?
Al todavía joven y casi desconocido Onetti le impactó la lectura de los cuentos de Jorge Luis Borges, a quien siempre tuvo entre sus referentes literarios; tal admiración no fue empañada siquiera por el mal resultado del único encuentro personal que tuvieron, en una confitería de la calle Corrientes, presentados por el crítico uruguayo Emir Rodríguez Monegal. Trataba asiduamente en sus años porteños a Ernesto Sábato, y tenían buen diálogo más allá de las diferencias en sus obras, marcadas sin embargo –ambas- filosóficamente por el existencialismo. Y mantenía un vivo interés en los aconteceres literarios de la gran ciudad.
En Montevideo, cuyo ambiente cultural y literario había fustigado con lucidez desde el semanario Marcha en 1939, amparado en el seudónimo Periquito el Aguador, mantuvo en los cuarenta y comienzos de los cincuenta un magisterio lejano sobre un puñado de jóvenes –que luego conformarían, junto a otros, la Generación del 45- alimentado por viajes fugaces. Pero en su ciudad de origen no tenía pares, ni siquiera para la controversia. Y siguió sin tenerlos. Cuando retornó al Uruguay ya bordeando los años sesenta era un escritor consagrado, un maestro para muchos y motivo de rechazo para otros (los más volcados hacia una literatura social o política), pero no participó de polémicas y agitaciones que entendía provincianas, parroquiales, y que no sentía que le incumbieran. Ahí surge justamente el mito onettiano del escritor solitario, algo misógino, escuchando tangos y bebiendo vino, entregado a su obra y al diálogo con jóvenes narradores talentosos pero alejados de las férreas capillas culturales que establecieron los del45. Con Mario Benedetti por ejemplo –el máximo exponente y paradigma de esa generación- lo único que lo unía en lo profundo era la terminación italiana de sus apellidos (más allá de la cordial relación personal que establecieron luego en Madrid, donde ambos pasaron a residir). Algún lector informado podrá alegar: ¿y su vinculación con Idea Vilariño? Más allá de la grandeza de Idea, la mayor poeta uruguaya de la segunda mitad del siglo pasado sin duda, ese romance –de acuerdo al propio testimonio de la poeta- fue uno más para un hombre como Onetti, amador de muchísimas mujeres.
En definitiva: sin negar su condición de uruguayo, Juan Carlos Onetti estuvo más vinculado en lo cultural a Buenos Aires, y ubicó en escenarios y climas argentinos la parte nuclear de su narrativa. Por eso es que afirmamos que fue un escritor rioplatense; porque lo sustancial de su obra interactúa con el corpus literario de la otra orilla, y no se explica en lo profundo sino vinculada a ese universo cultural.
Lo que planteamos es algo evidente, y sólo podría ofender a algún compatriota del escritor aquejado del síndrome de trasnochado nacionalismo, o a tantos ingenuos aferrados todavía al relato que sobre Onetti realizaron varios exponentes de la Generación del 45 –no por cierto Emir Rodríguez Monegal, ni tampoco Ángel Rama, demasiado lúcidos y universalistas como para eso- mediante el cual se intentó disimular la vinculación profunda del gran narrador y su obra con Buenos Aires y con la Argentina, y se procuró constreñirlo –a fórceps sofísticos- a las estrechas fronteras nacionales.
Fuente: Alejandro Michelena para “Estampas de Buenos Aires”
Datos sobre el autor: http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires/category/colaboradores/
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Aniversarios barriales del mes de julio
San Telmo - La Paternal - Boedo
San Telmo: 9 De Julio
Historia:
Durante los siglos XVII y XVIII Buenos Aires comenzó a expandirse y a poblar este barrio del sur, que comenzaría a ser identificado con el nombre de Alto de San Pedro, a causa de su posición más elevada. Conocido también como “barrio del puerto”, fue testigo en el año 1600 de la aparición del culto a San Pedro González Telmo, designado entonces patrono del viejo convento de Santo Domingo. Este se encontraba en la manzana de Perú, México, Bolívar y Chile actuales. En 1734 los jesuitas decidieron fundar una iglesia en la zona, llegando la autorización real para ello sólo en 1748. En ese año se inició la construcción de la Iglesia de Nuestra Señora de Belén, en el terreno donado por don Ignacio Bustillo y Zeballos. Junto a ella nacería después una Casa de Ejercicios Espirituales para hombres. El conjunto adoptó el nombre de “La Residencia”, el cual se extendería luego también al barrio y a la plaza del Alto, la que en 1822 sería denominada “del Comercio”. Desde 1861 funcionará en ella el mercado del mismo nombre, hasta que en 1897 la plaza volvió a tomar su fisonomía de tal, recibiendo en 1900 la denominación de Coronel Dorrego que aún ostenta. Con la expulsión de los jesuitas en 1767, las obras de construcción de la iglesia quedaron inconclusas y dos años más tarde la zona quedó bajo la dependencia de la parroquia de la Inmaculada Concepción. En 1785 los padres Bethlemitas se hicieron cargo del templo, trasladando a la casa anexa su hospital. La casa de Ejercicios comenzó ya por entonces a ser usada como cárcel, función con la cual sobrevivirá hasta nuestros días. En 1806 se creó la Parroquia de San Pedro González Telmo, designándose a la iglesia de Nuestra Señora de Belén como sede de la misma hasta tanto se erigiera el templo cabecera, cosa que nunca se realizó. Nuestra Señora de Belén fue concluída en 1876, y la costumbre ha hecho ignorar su verdadera denominación, perpetuando en cambio la de Iglesia de San Telmo. El barrio sufrió una brusca transformación luego de la epidemia de fiebre amarilla de 1871, cuando fue despoblado por sus familias más pudientes; éstas buscaron mejores condiciones climáticas y sanitarias en el norte o en el oeste de la ciudad, perdiendo de esta manera el barrio sur la importancia de antaño. Siguiendo la calle Defensa, eje histórico del barrio, llegamos al Parque Lezama. El lugar era conocido como “quinta de los ingleses”, ya que desde 1812 estuvo en manos del inglés Daniel Mackinlay, y desde 1845 en las del norteamericano Carlos Ridgely Horne, quien la vendió finalmente a don Gregorio Lezama. En 1894 la quinta fue comprada por la Municipalidad, creándose allí el hermoso parque que conocemos.
Fuente: CEDOM
La Paternal: 12 de julio
Historia:
Este barrio se encuentra atravesado por el que en el pasado siglo fuera el “camino a Moreno”, hoy avenida Warnes. Zona de chacras y quintas, formó parte de la ya referida Chacarita de los Colegiales. En 1887 el Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico (hoy General San Martín) inauguró allí su estación Chacarita, la que en 1904 modificó su nombre por el de Paternal. El cambio de denominación se debió a las gestiones realizadas por la Sociedad de Seguros “La Paternal”, que era propietaria de terrenos en las inmediaciones y en los cuales estaba edificando numerosas casas para obreros, proviniendo precisamente de ello el nombre que aún ostenta el barrio.
Fuente: CEDOM
Boedo: 25 de julio
Historia:
Breve reseña
Este barrio debe su nombre a Mariano Joaquín Boedo, prócer de la independencia argentina y diputado nacional por la provincia de Salta. Fue abogado y jurisconsulto. Participó activamente de las jornadas de 1816 que aquel 9 de julio declararon la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata del rey de España. Como Vicepresidente del Congreso de Tucumán fue uno de los firmantes del Acta de la Independencia. Nuestra Ciudad rescató su recuerdo y lo incorporó al catastro municipal el 6 de marzo de 1882, dando origen a la calle que hoy lleva su nombre, por iniciativa del entonces presidente de la Corporación Municipal Torcuato de Alvear.
Con el correr del tiempo la zona semi-rural que rodeaba la calle Boedo se fue transformando. Era una importante vía de circulación utilizada por vehículos de tracción a sangre y por tropillas de animales arriadas a los antiguos mataderos. Más adelante, y con la llegada de los primeros tranvías, la zona se pobló y se convirtió en barrio.
El barrio fue habitado por inmigrantes que pronto comenzaron a organizarse. Las nuevas corrientes políticas definidas por anarquistas y socialistas se hacían presentes y se expresaban culturalmente con grupos literarios y artísticos, además, diferentes expresiones del tango como un nuevo mensaje social suburbano surgían en la zona.
El Grupo Boedo, parte integrante de la historia del barrio
En Boedo 837/39, un local ubicado en el fondo de la construcción que ha llegado a nuestros días, Antonio Zamora se reunía con jóvenes escritores; Elías Castelnuovo, Álvaro Yunke, Leonidas Barletta, Roberto Arlt, Nicolás Olivari, Roberto Mariani, y otros, que constituyeron el “Grupo Boedo”. Eran jóvenes proletarios representativos de intereses de perfil popular coherente con su formación política y su calidad de vida. Expresaban las necesidades de cambio ante una sociedad cargada de injusticias sociales, desequilibrios e iniquidades, en una realidad que ellos estaban convencidos de poder cambiar.
La contraparte del “Grupo Boedo” era el llamado “Grupo Florida”, que se reunía en un local de la calle Tucumán, a escasos metros de Florida, de ahí su nombre. Escribían en la publicación Martín Fierro, representaban otra realidad y se dirigían a otro público. La ubicación geográfica de estos grupos es significativa si pretendemos establecer un plano de comparación. Oliverio Girondo, Leopoldo Marechal, Gonzáles Lanuza, Jorge Luís Borges, Jacobo Fijman, y Roberto Ledesma son los más representativos de un grupo donde predominó la expresión poética, cargada de influencias caricaturescas, metáforas y rasgos y rasgos irónicos que le otorgaban cabida a un público determinado, incorporando nuevas tendencias europeas.
Un barrio en donde se respira tango
El tango es otra de las expresiones populares que recalaron en Boedo. No es casualidad que sus cafés históricos hayan sido campos propicios para el encuentro de los nuevos músicos tangueros, lugares para dar rienda suelta a su vena poética y musical y a compartir espacios de encuentro. Su carácter de barrio residencial y tranquilo, su efervescencia cultural que originó a un nutrido grupo de escritores reunidos bajo el nombre de Grupo Boedo, el tango y la vida deportiva completan el cuadro de la diversidad y la riqueza cultural de este barrio que nos regala imágenes características de la porteñidad.
Fuente: Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires. “Boedo, un barrio con historias”, Buenos Aires: Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, 2006.
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Aniversarios barriales del mes de junio
Historia:
Breve reseña
Hace mucho tiempo atrás, alrededor del año 1880, nacía muy tímidamente un barrio que luego seria uno de los más poblados de nuestra Ciudad. Era una zona de grandes quintas aledaña a la Chacarita de los Colegiales que por aquellos años, siendo intendente de la Comuna de Buenos Aires el Dr. Antonio Crespo, comenzó a lotearse. Aún no existe un acuerdo general, de todas maneras, se cree que este barrio debe su nombre a aquel Intendente Municipal. A fines del siglo XIX, su calle principal, un ancho camino de tierra, se denominaba Boulevard Corrientes, que desde entonces, y nunca dejó de serlo, esa avenida era la columna vertebral y el centro del barrio. Con el correr del tiempo el nombre de la avenida cambió, se la llamó avenida Triunvirato, para más adelante llamarse definitivamente Corrientes. Otra arteria importante y de acceso era la Calle larga del Ministro Ingles, hoy Scalabrini Ortiz. Los límites del barrio no eran muy precisos, pero aproximadamente se encuadraban entre el Arroyo Maldonado, la calle Rivera (Córdoba), la Calle de Moreno (Warnes) y la calle del Ministro Inglés (Scalabrini Ortiz).
Era un barrio muy tranquilo, el testimonio de uno de sus primeros pobladores, el inspector municipal Pablo Grannone, que vivió primero en el centro de la Ciudad, en la intersección de las calles Lavalle y Esmeralda, dan cuenta del clima de paz que reinaba en la zona. La mujer del inspector sufría una difícil enfermedad y los médicos le recomendaban que “se mude a ese barrio que se está formando cerca del Maldonado que se llama Villa Crespo”.
Sin dudas, lo que dio un gran impulso al barrio fue la Fabrica Nacional de Calzado impulsada por Salvador Benedit que funcionaba en el barrio desde 1888, se encontraba en Acevedo y Padilla. Además, aportaron un gran progreso la curtiembre La Federal y los talleres metalúrgicos de Maspero.
Para muchos decir Villa Crespo es referirse exclusivamente a viejos tangos, pintorescos cafés, que eran escenarios de poetas y reductos de orquestas de la vieja guardia, o lugar donde podían tener escenario oscuros dramas cuyo fondo era el curso irregular del arroyo Maldonado. Este fue el barrio narrado por Alberto Vacarezza, el de los sainetes cargados de color y generalmente exagerados, el de los enormes conventillos, en donde siempre había una hermosa mujer que alteraba la inestable calma diaria. Pero existe otro Villa Crespo, el de hoy, el cosmopolita, el elegido por la colectividad israelita o por los sirio libaneses para desarrollar sus actividades comerciales. Un territorio que oscila entre el presente y el pasado, entre la realidad y el mito.
Fuente: Del Pino, Diego. El barrio de Villa Crespo. Buenos Aires, Cuadernos de Buenos Aires, 1974.
Historia:
El nacimiento de este barrio se encuentra vinculado con don Juan Manuel de Rosas, quien hacia 1836 adquirió estas tierras construyendo en ellas su residencia. La misma estaba ubicada en la esquina sudeste de las actuales avenidas del Libertador y Sarmiento. Luego de Caseros, ocupó la casa Urquiza, y con posterioridad a esos agitados años, la misma fue sede de la Escuela de Artes y Oficios, del Colegio Militar y de la Escuela Naval. El 11 de noviembre de 1875 tuvo concreción la iniciativa de Sarmiento y se inauguró el parque Tres de Febrero. Poco después fueron creados el Jardín Botánico y el Jardín Zoológico. El tango se afincó también en Palermo y Hansen fue su mitológico escenario, por el tiempo en que aún el arroyo Maldonado se encontraba abierto al cielo, y las esquinas del barrio no soñaban que tiempo después cobijarían la leyenda de acunar en sus ochavas a infinitos guapos y malevos. Poco a poco desaparecieron los restos del pasado. En 1889 fue demolida la vieja casa del Restaurador; en 1917 desaparecieron los célebres portones que servían de ingreso al parque, y cuyo nombre adoptó la toponimia popular para designar a la Plaza Italia y sus inmediaciones. Con respecto al origen del nombre de este barrio, las discusiones aún continúan. La primera de las dos hipótesis más difundidas y posibles vincula esta denominación con Juan Domínguez Palermo, quien a principios del siglo XVII era el propietario de las tierras; la segunda nos dice que el mismo deriva de un oratorio en el que se veneraba una imagen de San Benito de Palermo.
Fuente: CEDOM
El 28 de junio de 1869 la Legislatura de Buenos Aires, de acuerdo con las autoridades eclesiásticas, procedió a crear la parroquia de San Cristóbal. El decreto establecía que la misma no se consideraría erigida hasta tanto fuera construído su templo, cosa que sólo se materializó el 10 de febrero de 1884. En esa fecha, con la presencia del presidente Julio A. Roca, se inauguró parte de la actual iglesia. Por entonces esta zona de quintas vio aumentar rápidamente su población, mientras comenzaban a delinearse sus calles y a edificarse sus primeras casas. El 1º de noviembre de 1892 se inauguró en la manzana de Independencia, Rioja, Estados Unidos y Caridad (General Urquiza), la célebre plaza Euskara con sus canchas de pelota, con una capacidad para cuatro mil personas y otras instalaciones deportivas. El famoso frontón nació en el seno de la sociedad vasca Laurak Bat. Cabe referirse también a la plaza Martín Fierro, inaugurada el 14 de julio de 1940 en los terrenos donde se levantaron los talleres metalúrgicos de Pedro Vasena, escenario de las tristes jornadas de la Semana Trágica en el sangriento enero de 1919. Como en todo barrio de Buenos Aires, también el tango se afincó en él, y como testimonio imborrable de ello basta citar el nombre de la casa de baile de María La Vasca. Ubicada en el 2721 de la calle Carlos Calvo, fue un legendario escenario de la historia del tango y de este típico barrio porteño.
Fuente: CEDOM
Retiro 30 de junio
Historia:
Con esta denominación se reconoce a esta zona de Buenos Aires desde principios del siglo XVIII. Su nombre proviene de la Casa del Retiro, construida a principios de este siglo en la intersección de las actuales Arenales y Maipú por el gobernador Agustín de Robles, muy próxima de la ermita de San Sebastián, allí existente ya en 1608. Poco después la casa fue vendida a la compañía de Mar del Sur, y tuvo por destino alojar a los esclavos llegados a Buenos Aires. En 1800 se iniciaron las obras de construcción de la Plaza de Toros, cuyo contorno aún se mantiene en la plaza San Martín, sobre la avenida Santa Fe. Durante las invasiones inglesas tuvo lugar en ella un memorable enfrentamiento, a raíz del cual el lugar recibió el nombre de Campo de la Gloria. Allí también recibieron instrucción los granaderos al mando del general José de San Martín, y el lugar comenzó a tener importancia por los cuarteles que desplazaron así a la plaza de toros. A partir esto, el sitio pasó a ser denominado Campo de Marte. El 13 de julio de 1862 se inauguró en la plaza el monumento al Libertador, adquiriendo la misma entonces el nombre del Padre de la Patria.
Fuente: CEDOM
Fuente: http://www.buenosaires.gov.ar/areas/barrios/buscador/?menu_id=18092
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Aniversarios barriales del mes de mayo
14 de mayo Nueva Pompeya
Historia:
Breve reseña histórica
Como es sabido, no existe consenso entre los historiadores sobre cual habría sido el sitio de la fundación de Buenos Aires, es así como algunos, basados en las notas del padre Guillermo Furlong, la ubicarían en la zona de los Hospitales Penna y Churruca, y el desembarco se habría realizado en las cercanías del actual Puente Alsina.
Destruido ese primer asentamiento, y producida la segunda fundación de Buenos Aires por don Juan de Garay, las tierras de este barrio, bajas y anegadizas, no fueron adjudicadas y quedaron en manos de la corona. Es así como estas tierras fueron pasando de mano en mano hasta que llegaron a Bartolomé Burgos, quien diera el nombre al vado que pasó a llamarse, Paso de Burgos.
Era una zona poco poblada y de quintas, sin embargo, fue adquiriendo importancia por ser uno de los pocos lugares en que era posible atravesar el Riachuelo, era una zona estratégica y una puerta de entrada para los que venían desde el sur. Por otra parte, hasta esa altura del Riachuelo era posible navegar, razón por la cual se facilitaba el contrabando, una de las formas de comercio más activas en la época del Virreynato.
A fines del siglo XIX, la zona comienza a crecer. Favorecida por la instalación de los mataderos, se desarrollaron a su alrededor saladeros, curtiembres e industrias relacionadas derivadas de la actividad de los mataderos. Más adelante, ya a finales del siglo, con la llegada de la inmigración y el crecimiento de los medios de comunicación, el barrio tomó un gran impulso y crecimiento convirtiéndose en una de las zonas más industriales y pobladas de nuestra Ciudad.
Puente Alsina
Este puente es uno de los principales símbolos del barrio y su primera construcción data del año 1855. Enrique Ochoa, un comerciante español, firma un convenio con el entonces gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Valentín Alsina, para la construcción de un puente, cercano al Paso de Burgos. Este pasaje estaba destinado al uso público bajo el pago de un peaje.
Los primeros dos puentes, construidos en 1855 y 1856, fueron destruidos por las crecientes del Riachuelo. El tercer intento estuvo a cargo del arquitecto alemán Otto von Lobbe, realizado en madera de lapacho, quebracho y urunday. Se inauguró en 1859 bajo el nombre de Valentín Alsina, en homenaje al gobernador. Este puente subsiste hasta el año 1910, luego fue reemplazado por uno de hierro. Finalmente, el 26 de noviembre de 1938 se inaugura el actual puente bajo el nombre de Puente José Félix Uriburu. Este nombre siempre fue resistido por el pueblo que lo seguía llamando Puente Alsina hasta que en el año 2002 la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires restituye su original nombre.
Barrio de tango
Así lo bautizó el poeta Homero Manzi, y el nombre se ajusta perfectamente al perfil del barrio. El tango, nacido en el suburbio orillero, tiene en Pompeya uno de los primeros lugares de crecimiento y expansión. En sus boliches, bares, lugares de entretenimiento, comienzan a sonar los primeros compases de la música que con el tiempo se transformaría en el símbolo por excelencia de la Ciudad de Buenos Aires.
Joulie, Pedro. “Nueva Pompeya. Apuntes sobre su historia”. Buenos Aires, Foro de la Memoria de Pompeya, 2008.
14 de mayo Monte Castro
Historia:
A mediados de 1703 don Pedro Fernández de Castro se constituyó en el nuevo propietario de estas tierras. Fernández de Castro falleció muy poco después, el 18 de julio del mismo año, heredándolo su hija Ana. El lugar comenzó a ser identificado como Chacra de Castro o Montes de Castro, debido este último nombre a la fisonomía arbolada de la chacra. Allí se alojará en 1806 el Virrey Sobremonte, en camino hacia Córdoba al producirse las invasiones inglesas. En 1810 Francisco Ortiz de Ocampo y Antonio González Balcarce impartieron instrucción al primer ejército patrio que en junio sale en campaña hacia el interior del país. La chacra por entonces era propiedad de don Juan Pedro Córdova, pero el lugar quedó identificado ya para siempre con el nombre de sus antiguos dueños.
Fuente: CEDOM
15 de mayo Pque Chacabuco
Historia:
Vecino de Caballito y nacido en lo que fuera el antiguo partido de San José de Flores, este barrio se originó alrededor de la vieja Fábrica Nacional de Pólvora o “polvorín de Flores”, que se encontraba ubicado en la parte sud del actual parque. Merece recordarse la gigantesca explosión que destruyó la fábrica casi totalmente, el 26 de enero de 1898. En 1902 la Municipalidad gestionó ante el gobierno nacional la cesión de esos terrenos, originándose de esa forma el actual Parque Chacabuco, rodeado por entonces de numerosos baldíos y quintas. Con el pasar del tiempo, éstos se irían poblando hasta conformar el barrio que hoy conocemos.
Fuente: CEDOM
Fuente: http://www.buenosaires.gov.ar/areas/barrios/buscador/?menu_id=18092
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Aniversarios barriales del mes de abril
1 de abril Balvanera
Historia:
Podemos iniciar su historia en 1799, cuando fray Damián Pérez, religioso franciscano, recibió en donación un terreno en el que tiempo más tarde se levantó una capilla dedicada a Nuestra Señora de Balvanera. Durante mucho tiempo, esta capilla proveyó a las necesidades espirituales de los escasos vecinos del lugar. El 1º de abril de 1831, monseñor Mariano Medrano y Cabrera procedió a erigir la Parroquia de Nuestra Señora de Balvanera, con lo cual se reconocía la importancia que iba cobrando la zona. Cinco años después la Parroquia contaba con 3.635 vecinos. Se encuentra dentro de los actuales límites de este barrio la tradicional plaza de Miserere, cuya denominación alude al apodo con que era conocido don Antonio González Varela, dueño de estas tierras durante el siglo XVIII. La plaza fue un importante escenario durante las invasiones inglesas y desde allí don Santiago de Liniers intimó la rendición del general Guillermo Carr Beresford.
Fuente: CEDOM
13 de abril Villa Devoto
Historia:
Incorporados los partidos de Flores y Belgrano a Buenos Aires, en febrero de 1888 se aprobó el nuevo plano de la ciudad confeccionado por los ingenieros Blott y Silveyra. En el mismo se integraron también a sus nuevos límites estas tierras, que en el mencionado plano aparecen como de propiedad de don Manuel Santiago Altuve, y que pertenecían al partido de San Martín. A cambio de ellas, la Capital cedió a la provincia dos triángulos que sumaban igual superficie que la recibida, pertenecientes a los hasta entonces partidos de Flores y Belgrano. Las tierras fueron adquiridas por don Antonio Devoto, acaudalado inmigrante italiano llegado en los años cincuenta del siglo, quien se propuso organizar allí una villa. El 30 de setiembre de 1888 el ingeniero Carlos Buschiazzo realizó el trazado de la misma y poco después, el 13 de noviembre, se inauguró la estación perteneciente al Ferrocarril Buenos Aires Pacífico. La zona se fue urbanizando de esa manera con lujosas quintas y caserones, que le dieron el aspecto residencial que aún conserva.
Fuente: CEDOM
26 abril Villa Ortúzar
Historia:
Ocupa parte de los que fueran terrenos de la Chacarita de los Colegiales y posteriormente de Santiago Ortúzar, cuyo nombre adopta el barrio. Ortúzar había recibido esos terrenos como recompensa por sus servicios militares durante el gobierno de Rosas, levantando en ellos su casa en la manzana comprendida por las actuales Giribone, Heredia, 14 de Julio y Alvarez Thomas. Instaló también allí grandes palomares, razón por la cual el lugar fue identificado como “El Palomar de Ortúzar”. Luego de habilitado el Cementerio del Oeste, su propietario loteó las primeras fracciones de terrenos, que fueron poblándose así de gente humilde, mucha de la cual trabajaba en el vecino cementerio. En 1888 se creó la escuela “General Acha” en terrenos donados por don Santiago Ortúzar, verdadero benefactor del barrio, y cuyo nombre quedó desde entonces perpetuado en la nomenclatura de la Ciudad.
Fuente: CEDOM
27 de abril Núñez
Historia:
Don Florencio Emeterio Núñez fue el fundador del barrio que lleva su nombre. A principios de 1873 formó una sociedad, “Núñez y Cía”, cuyo principal objetivo era la fundación de un pueblo que se llamaría Saavedra. La sociedad contrató al ingeniero Laurentino Sierra Carranza y al arquitecto Juan Antonio Buschiazzo, quienes trazaron el plano de la nueva población. El domingo 27 de abril de 1873 se lleva a cabo lo que podríamos considerar fundación de los barrios de Nuñez y Saavedra. Ese día llegó a la zona un tren que conducía unas dos mil personas, que al llegar a Núñez se dirigieron al lago artificial de Saavedra, en el parque que actualmente ostenta ese nombre. Allí fue bendecida una góndola, realizándose luego un banquete tras el cual don Florencio Núñez y el doctor José Francisco López pronunciaron discursos alusivos a los actos. En esa misma jornada había sido inaugurada la estación del Ferrocarril del Norte que recibió el nombre del fundador del barrio. En poco tiempo se iniciarían los remates de terrenos y el lugar comenzaría a ver perfilar de esa manera su particular y apacible fisonomía.
Fuente: CEDOM
27 de abril Saavedra
Historia:
Su origen es como vimos, común con el del barrio de Núñez, asociándose ambos en la figura de su fundador don Florencio Núñez, quien estableció el nuevo pueblo en las tierras que fueran de don Luis María Saavedra. Por decreto del 26 de octubre de 1889, se autorizó la construcción de la estación de ese nombre. La misma se inauguró el 1º de febrero de 1891, recordando con su denominación al dueño de la enorme estancia cuyo casco es en la actualidad la sede del Museo Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, “Brigadier General Cornelio Saavedra”.
Fuente: CEDOM
Fuente: http://www.buenosaires.gov.ar/areas/barrios/buscador/?menu_id=18092
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Otoño Porteño (poema)
Por Rodolfo Álvarez Russó
Bajo el gris y encapotado cielo
de mi Buenos Aires
lloran los árboles sus lágrimas
amarillas y marrones
desparramando hojas muertas
por doquiera.
Un sol desteñido se cuela
entre nubarrones
entibiando apenas.
En un haz de luz, casi imperceptible
se acurrucan gorriones y palomas
añorando quizás la primavera.
Otoño Porteño,
melancólico y triste
de húmedas calles y avenidas
de balcones sin malvones
de patios sin glicinas
y jardines sin flores
Otoño Porteño,
tu pertinaz llovizna
y, a veces, rudo aire mojado
convierten a la gran ciudad
en un remoto desierto,
inmenso y misterioso,
tras la espesa y densa niebla
que se levanta desde el Riachuelo.
Los árboles desnudos
semejan enanos con los brazos en alto,
preparados a luchar con las moles gigantes
de alineados edificios en desigual batalla.
Así es el otoño en mi Buenos Aires
gris en el cielo, gris en el alma
y un húmedo eco que se pierde en el aire
de algún jilguero cantándole al alba…
Fuente: Rodolfo Alvarez Russó para “Estampas de Buenos Aires” .
Datos del autor, que reside en Puerto Rico: http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires/category/colaboradores/
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Presentación del libro “Buenos Aires Sefaradí” (Gacetilla de Prensa)
GACETILLA DE PRENSA
BUENOS AIRES SEFARADÍ
10 de Mayo de 2009.
GCBA – Ministerio de Cultura. Presentación del libro: “Buenos Aires Sefaradí”.
Domingo 10 de mayo de 2009. Sala Javier Villafañe. 18,00 hs. 35ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.
La presentación estará a cargo de la Prof. Josefina Delgado, Subsecretaria de Cultura, la Lic. Liliana Barela, Directora General de Patrimonio e Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, la Lic. Leticia Maronese, Secretaria General de la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural, el Sr. Antonio Prats Marí, Consejero Cultural de la Embajada de España y el historiador Carlos Szwarcer (Compilador).
“… Se presentara el libro Buenos Aires Sefaradí, el número 22 de la colección Temas de Patrimonio Cultural, que recoge los trabajos presentados en la Jornada del mismo nombre realizada en agosto de 2008. Compilado por Carlos Szwarcer, los diversos artículos que lo componen dan cuenta de la historia de las migraciones, los asentamientos en distintos lugares de la Argentina, y particularmente en los diferentes barrios porteños, sus asociaciones, la lengua judeo-española, las tradiciones, la comida, la música, la literatura, los testimonios y la importancia de la historia oral, entre otras cuestiones.”
(http://buenosaires.gov.ar/areas/cultura/cpphc/boletines_online_anteriores/mayo09/noticias1.php)
Links relacionados:
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“Estampas de Buenos Aires”. Blog de Carlos Szwarcer. Monografías.com http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires
Entrevista a Carlos Szwarcer, compilador de “Buenos Aires Sefaradí”
Entrevista a Carlos Szwarcer, compilador de “Buenos Aires Sefaradí”
¿De qué se trata Buenos Aires Sefaradí y cuál es su importancia para el patrimonio cultural de la Ciudad?
La Jornada Buenos Aires Sefaradí tuvo origen en un proyecto iniciado entre la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural y la Dirección General de Patrimonio e Instituto Histórico del Ministerio de Cultura de la Ciudad, como parte de la organización de las actividades dedicadas a la divulgación de los aportes de las diferentes colectividades. La investigación y difusión de todo el patrimonio cultural de Buenos Aires es importante y en especial el despliegue de las particularidades de la cultura sefaradí en la ciudad ha sido una interesante contribución para el mejor conocimiento de una idiosincrasia tan marcada por la pluralidad.
¿Cuáles son los aspectos más positivos que se pueden rescatar de las Jornadas que dieron origen al libro?
La tarea de coordinar la Jornada que se desarrolló en la Manzana de las Luces y luego la de compilar las ponencias y actividades que en ella se organizaron, fue una tarea ardua y sumamente gratificante. Fueron doce horas que vigorizaron el espíritu. Rescato el hecho de que se haya presentado la sapiencia y la experiencia de vida de nuestros mayores en una atmósfera casi mágica con la vital expresión de la cultura popular “in situ”, junto a la metodología de los especialistas.
No faltaron temas que impusieron momentos de una profunda reflexión, así como la alegría de la música o los aromas de la gastronomía. Si a esto le sumamos la presencia de la juventud, como parte de los proyectos de la preservación del patrimonio cultural, a través de metodologías como la Historia Oral, ha sido, desde todo punto de vista, un evento sumamente enriquecedor en un espacio común a toda la ciudad, y que mostró el sumo interés que despertó en un público llamativamente heterogéneo.
¿Cómo considera que se desarrolla la cultura judeo-sefaradí en la Ciudad?
La llegada de los sefaradíes a estas tierras, prácticamente desde el origen mismo de la fundación de la ciudad, y a través de las oleadas inmigratorias de fines del siglo XIX y la primera parte del XX, ha tenido, en general, un carácter de rápida inserción y adaptación a la sociedad porteña. En el marco de costumbres llegadas de lugares muy distintos y lejanos, sin embargo, uno de los datos a tener en cuenta es que gran parte de estos grupos hablaban en djudesmo, el antiguo español, que conservaron aún cinco siglos después de la expulsión de la Península Ibérica.
Poder entenderse con la población local sin mayores dificultades, sin duda, permitió una sencilla y poco traumática relación con sus vecinos en cada uno de los barrios en los que se asentaron. Como otros grupos migratorios, fueron fundando sus instituciones, abriendo sus lugares de culto y, conservando fuertemente sus tradiciones, se adaptaron perfectamente al medio, crecieron y se desarrollaron en todas los ámbitos con presencia en lo comercial, profesional, artístico, etc.
¿Cómo considera los mecanismos de preservación de esta cultura?
La vasta cultura judeo-sefaradí que exhibe un amplio y rico abanico de costumbres se encuentra, como la del resto de las colectividades, frente a un gran desafío: preservar su identidad dentro de la problemática cultural que impone el proceso histórico de la globalización. En este sentido se observa que, luego de algunos años de cierto “quietismo” y ante el peligro de una gradual pérdida de las tradiciones, hay una clara intención de defender la identidad. La realidad ha mostrado la necesidad de una mayor participación en la acción de preservación de la cultura.
Las nuevas generaciones asumen la exigencia de rescatar su rica cultura, lengua, canciones, dichos, refranes, en fin, sus múltiples expresiones cotidianas. Se recogen testimonios, historias y anécdotas de los mayores y ancianos. Se escribe y se da a conocer las propias vivencias de la niñez. Se percibe una reacción, un movimiento, muchas veces de individuos, antes que de las propias instituciones, a modo de voluntades que tomaron conciencia del peligro que existe de una pérdida irremediable.
Este es el gran desafío de estos tiempos. Lo sefaradíes de Buenos Aires se están esforzando por conservar su patrimonio en el contexto de la globalización mencionada y dentro de la diversidad propia de esta particular metrópoli.
Fuente: http://buenosaires.gov.ar/areas/cultura/cpphc/boletines_online_anteriores/mayo09/noticias2.php
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“Estampas de Buenos Aires”. Blog de Carlos Szwarcer. Monografías.com http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires
“Buenos Aires Sefaradí” y “De Milongas y Milonguer@s” en la Feria del Libro 2009.
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http://buenosaires.gov.ar/areas/cultura/cpphc/boletines_online_anteriores/mayo09/noticias1.php |
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