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Uruguayos

A 50 AÑOS DE LA MUERTE DE JULIO SOSA. UN RECUERDO TANGUERO DE MI INFANCIA

Por Carlos Szwarcer

Mis padres me preguntaban ¿qué hacés escuchando a esos melenudos? Ávido de nuevas expresiones artísticas, era un pibe Inquieto y rebelde. La bandeja de mi prehistórico tocadiscos “winco” en ese 1964 no hacía más que girar con“A Hard Day’s Night” (Anochecer de un día agitado), aunque en los programas radiales - sintonizados arbitrariamente por mi madre - casi no se escuchaba otra cosa que tangos, tangos y más tangos… “Los Beatles” irrumpieron impactándome hasta la médula, como a casi todos mis amigos del barrio.

Los acontecimientos de la niñez nunca pasan en vano. En esos años sesenta empezaron a mezclarse caótica y saludablemente en mi cabeza el tango con “la nueva ola”. Los cuatro de Liverpool y las incipientes bandas de rock and roll que comenzaban a popularizarse hicieron sospechar a mis padres que su hijo se estaba convirtiendo en un apasionado militante de música foránea y revolucionaria, o algo así, en fin…, y que “iba por mal camino”. De todas formas, el lavado de cerebro al ritmo del 2 x 4  ya había logrado su objetivo mediante mandato “paterno”, “materno” y por la difusión del tango durante años en la radio, la televisión y el cine.

Intentaba enfrentarme o discutir con mis padres con un traicionero “a mí… el tango no me gusta“. Pero la gran realidad era que en mi espíritu ya habían entrado -sin pedir permiso- el bandoneón de Aníbal Troilo, las letras de Discépolo…, y aquellas voces inigualables de Carlos Gardel y Julio Sosa que dejaron una surco profundo en mi corazón juvenil. Sus voces me atraían misteriosamente, me motivaban a escuchar con atención, era para mí imposible abstraerme - aunque intentara resistirme - del contenido de las letras maravillosas de esas canciones a través del sentimiento puesto por esos intérpretes.

Hacía décadas que Gardel se encontraba instalado en el alma de porteño…y, secretamente, en mi infancia fui uno de sus fans. No podía ser de otra modo:  “el Morocho del Abasto” me llegó con la fuerza del vendaval del mito y por el fanatismo gardeliano de mi madre que era una niña de seis años cuando su ídolo murió trágicamente y, casi enfermizamente, me llevaba al cementerio de la Chacarita no menos de dos o tres veces al año para rendirle culto al “Zorzal Criollo”.

Sin duda, también me caló profundo Julio Sosa, su voz varonil y potente personalidad en memorables interpretaciones: Cambalache, La Cumparsita, María, Nada, En esta tarde Gris. La última copa. Uno, Sur y tantas otras. El “Varón del Tango”, que había nacido en Las Piedras, Uruguay, un 2 de febrero de 1926 con el nombre de Julio María Sosa Venturini, había llegado a Buenos Aires en 1949, a los 23 años, con unas pocas monedas pero un gran bagaje de talento y sueños. En 15 años se ganó un lugar privilegiado en el mundo tanguero y una popularidad extraordinaria hasta que ocurrió ese inesperado accidente el 25 de noviembre de 1964 cuando a gran velocidad su auto deportivo DKW Fissores se estrelló en la esquina de Avenida Figueroa Alcorta y Mariscal Castilla contra el pilar de hormigón armado del semáforo. Al día siguiente falleció en Sanatorio Anchorena. La triste noticia provocó una inmensa conmoción.

La gran cantidad de admiradores que quisieron estar presentes en el último adiós ocasionó que se lo velara en el “Luna Park”, y de allí partió el cortejo fúnebre, a pie, por Avenida Corrientes, a las 16 hs del día 27.

Recuerdo perfectamente ese día lluvioso. Tenía 11 años, y le dije a mi madre: “…vuelvo en un rato”….Caminé impaciente por Padilla, doblé en Acevedo hasta la Avenida Corrientes, a tres cuadras de mi casa. Me encontré con un mundo de gente esperando que pasara el ídolo… Nunca olvidé esa eternidad en aquella esquina de Villa Crespo en la que me quedé parado inútilmente entre la muchedumbre lánguida y apesadumbrada. Dos horas después decidí desandar le camino y volver a mi casa para que mis padres no se preocuparan por mi ausencia.

Triste, frustrado, no había podido ver pasar por mi barrio su cajón sembrado de flores bajo la garúa. Luego supe que el recorrido se había demorado por las muestras de cariño a lo largo del doloroso peregrinaje y que, finalmente, llegó al cementarlo de la Chacarita a las 22,10 hs. Ya cerrado, tuvieron que ingresarlo al Panteón de Sadaic en la mañana del día siguiente. Veinitres años después sus restos fueron repatriados y depositados en el panteón familiar en su ciudad natal, en la vecina orilla.

Detrás del velo de esos tiempos el recuerdo me devuelve su estampa y su voz que continúan emocionándome. Fue para mí uno de los más grandes cantantes de tango de toda la historia. Por entonces, su recitado en “La Cumparsita”, aún sin comprenderlo del todo, me llegaba hasta los huesos:“porque el tango es macho… porque el tango es fuerte! Tiene olor a vida, tiene gusto… a muerte”. Y no sé porqué me quedaba extasiado y meditabundo con su extraordinaria interpretación de “Uno”: en esos versos magistrales de Enrique Santos Discépolo, Julio Sosa con su voz épica y quejumbrosa ya me presagiaba que “… uno va arrastrándose entre espinas, y en su afán de dar su amor, sufre y se destroza hasta entender que uno se ha quedao sin corazón”.



Carlos Szwarcer © Noviembre 2014

Artículos Periodísticos, Barrios, Colectividades, Crónicas-Ensayos, Efemérides, Fotos e imágenes de la Ciudad, Narrativa-Cuentos-Relatos, Poesías y otros territorios de las musas, Uruguayos

China Zorrilla, algo más que una gran actriz

por Alejandro Michelena


La semana que pasó todos los temas habituales de la agenda periodística rioplatense pasaron a segundo plano y entraron en un cono de sombra, al difundirse la noticia de la muerte de China Zorrilla. De ahí en más: cataratas de información, imágenes del sepelio, declaraciones de famosos de variado pelo y de políticos ídem, comentarios variopintos, semblanzas, evocaciones, llenaron páginas de diarios, semanarios y revistas. La televisión y la radio apostaron a sus movileros en lugares estratégicos durante los fastos fúnebres, cubriendo tanto los momentos culminantes como nimiedades, al tiempo que se repetían en el audio lugares comunes alusivos a los hechos. Y las redes sociales tornaron virales decenas de fotografías de la actriz, de todas sus épocas y de muy diversa entidad (desde escenas teatrales culminantes, pasando por teleteatros, escenas hogareñas, encuentros casuales, e incluso no faltaron lo que hoy se denomina “selfies”).

En este pandemónium, que tuvo de todo, escasearon sin embargo las perspectivas más profundas. Se echaron de menos las semblanzas y retratos desde el lugar de la crítica teatral y de espectáculos, y más todavía los análisis que tan larga y variada trayectoria merecen. Habrá que esperar que las aguas mediáticas amainen su agitación, para que asomen las miradas de mayor profundidad en torno a la figura de Concepción Zorrilla, conocida por todos por el sobrenombre de China.

CHINA ZORRILLA - comienzos de los 60 en París
en gira con Teatro de la Ciudad de Montevideo
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VELAR SE DEBE LA VIDA DE TAL SUERTE…

El lema de los Zorrilla de San Martín, que ocupa un lugar destacado en la casa solariega del poeta de La leyenda patria y Tabaré en Punta Carretas, y que fue además la máxima que rigió su existencia, bien se puede aplicar a su nieta famosa recientemente fallecida. El mismo reza: “Velar se debe la vida de tal suerte que viva quede en la muerte”.  La de China fue una vida vivida a su aire, a su manera, desarrollando una vocación de actriz que cubrió todos los registros y formatos posibles, dándose el lujo de ser apreciada por los espectadores exquisitos y a la vez querida por el gran público. Y queda “viva en la muerte” gracias a su enorme e innegable talento, que se puede apreciar en tantas películas en las que participó, en filmaciones teatrales, y hasta en los culebrones argentinos que contaron con su presencia.

Y este recuerdo vinculado a su célebre ancestro nos puede ayudar a ubicarnos frente una figura más compleja de lo que puede dar a entender la visión mediática predominante sobre ella. En los comienzos fue Concepción Matilde Zorrilla de San Martín Muñoz, de origen patricio por ambas ramas familiares (su madre, Guma, era hija de Daniel Muñoz, que fuera intendente de Montevideo y también escritor, ejerciendo la crónica bajo el seudónimo de Sansón Carrasco). En ella el catolicismo estricto de los Zorrilla se matizó con el talante liberal de los Muñoz, con el agregado de la condición de artista de su padre el escultor José Luis Zorrilla de San Martín, lo que en gran parte explica la amalgama que forjó la peculiar personalidad de China. En los años cuarenta era inimaginable que una señorita de clase alta montevideana estudiara teatro, y que muy joven viajara sola a estudiar teatro a Europa; tal la regla general, pero no en su caso por lo esbozado antes.

CHINA ZORRILLA - con Mario Benedetti

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Sin embargo, su bautismo teatral en 1943 tuvo por escenario un grupo –diríamos  hoy- “políticamente correcto” acorde a su entorno social y formación de colegio de monjas: Ars Pulcra, de la Asociación de Estudiantes Católicos. Allí debutó en La anunciación a María, de Paul Claudel –prestigioso escritor católico francés- dirigida por Román Vignoli Barreto. Atrás había quedado su infancia transcurrida en París, donde su padre perfeccionaba sus recursos expresivos con el célebre escultor Antoine Bourdelle; donde ideó y ganó el concurso para el Monumento al Gaucho, que oficia de eje en la leve curva de 18 de Julio en el límite entre el Centro y el Cordón.

La beca del British Council ganada en 1947, que le permitió iniciar la aventura europea residiendo en Londres para estudiar en la Real Academia de Arte Dramático, aparte de las herramientas técnicas del oficio la liberó definitivamente de un destino convencional.  A su retorno, en el 49, se integra a la Comedia Nacional y comienza su etapa más conocida.  Durante diez años actuó en ochenta obras de variado perfil; dirigida por la gran actriz catalana Margarita Xirgú se la vio en La Celestina, de Fernando de Rojas, Bodas de sangre, de Federico García Lorca, en Sueño de una noche de verano y Romeo y Julieta, de Shakespeare, en Tres hombres y una mujer, de Calderón de la Barca. Y también trabajó allí bajo la batuta de grandes de la dirección rioplatenses como Armando Discépolo (en Locos de verano) y Orestes Caviglia (Nuestro pueblo de Thornton Wilder,  y El soldado de chocolate de Bernard Shaw).

Esta síntesis de sus participaciones en los espectáculos de la Comedia Nacional viene a cuento para recordar el rigor artístico que la marcó, en un período de actividad profesional pero todavía formativo, y la ayudó en esa su proverbial versatilidad para  papeles muy diversos. Ejemplos de lo dicho: su composición notable de la Madre coraje de Bertold Brecht, su protagónico en La Gaviota de Chejov, su brillante participación en Los gigantes de la montaña de Pirandello.

Una comediante de raza
Pero sin duda donde más ha descollado el arte interpretativo de China Zorrilla fue en la comedia. Tal cualidad fue –más allá de su extensa carrera- lo que le permitió lograr en muy poco tiempo, al cruzar a Buenos Aires en 1971, un rápido suceso. Pero vale hacer un balance de su trayectoria en la comedia, siempre signada por la excelencia.

Desde sus protagónicos en aquella aventura que fue en 1961 el Teatro de la Ciudad de Montevideo, junto a Antonio “Taco” Larreta y Enrique Guarnero, con éxitos resonantes y giras internacionales, pasando por  Fin de semana, de Noel Coward, Filomena Marturano, de Eduardo de Filippo, Plaza suite, de Neil Simon, Sabor a miel, de Shelagh Delaney, entre muchísimos otros espectáculos de permanente éxito de público.

Illio témpore con Enrique Guarnero
en la Comedia Nacional
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Al cruzar a Buenos Aires proyectó su talento al cine y también a la televisión, donde incluso se la pudo ver en muchos teleteatros. Alberto Migré logró convencerla de dar ese paso, algo que le había generado  algunas dudas; a la larga la presencia de China en esos culebrones los calificó con sus geniales composiciones de personajes de barrio y costumbristas. Pero el punto más alto de su presencia en la televisión argentina estuvo en el recordado ciclo de Alta Comedia, donde actuó con otros grandes de la escena como Narciso Ibáñez Menta, Inda Ledesma y Pepe Soriano. En ese ciclo se la pudo ver en El tobogán, de Jacobo Langner (había participado en la versión teatral montevideana años antes), y nada menos que haciendo de la malvada Elvira en Esperando la carroza. Encarnó también atractivos personajes de Oscar Wilde, Antón Chejov y Eugene O`Neill, y participó en ciclos unitarios como Atreverse, Mi mamá me ama y La salud de los enfermos, con la dirección de Alejandro Doria.

TRIUNFO EN BUENOS AIRES

Con problemas con la censura en el Uruguay que se precipitaba hacia la dictadura, China Zorrilla cruzó el Plata contratada para actuar en Un guapo del Novecientos, dirigida por Lautaro Murúa. Allí comenzó un romance con el cine que la llevó a trabajar bajo la batuta directriz de Leopoldo Torre Nilsson en La Maffia, de Luis Puenzo en La Peste, de María Luisa Bemberg en Señora de nadie, de Alejandro Doria en Darse cuenta y Esperando la carroza, de Marcos Carnevale en Elsa y Fred y Tocar el cielo, de Oscar Barney Finn en Contar hasta diez y Cuatro caras para la victoria, de Raúl de la Torre en Pubis angelical y Pobre mariposa, de Edgardo Cozarinsky en Guerreros y cautivas, de Adolfo Aristariain en Últimos días de la víctima, de Carlos Gallettini en Besos en la frente, de Manuel Antín en La invitación, de Juan José Jusid en Los gauchos judíos, de Héctor Olivera en Las venganzas de Beto Sánchez, de Fernando Ayala en Dios los cría, entre muchos otros.

La pudimos ver en un pequeño papel en La tregua, dirigida por Sergio Renán, secuencia especialmente escrita para ella por Mario Benedetti. También la dirigió en cine su compañero de tantas aventuras, Taco Larreta, en su debut en la pantalla oscura, con Nunca estuve en Viena. Y su presencia cinematográfica siguió hasta avanzado el nuevo milenio, actuando en el 2008 en Sangre del Pacífico, dirigida por Boy Olmi.

Pero en la orilla porteña lo suyo siguió siendo el escenario teatral. Las obras de Noel Coward fueron uno de sus caballos de batalla. Querido mentiroso –basado en la correspondencia entre la actriz Patrick Campbell y George Bernard Shaw- fue un éxito resonante, con su compatriota Villanueva Cosse (otro actor que triunfó en Buenos Aires) como partenaire. Jacobo Langsner le proporcionó textos de lucimiento como Una corona para Benito y Una margarita llamada Mercedes. Participó en El camino de la Meca, de Athol Fugard. Logró otro suceso con El diario de Adán y Eva, de Mark Twain, junto a su también compatriota y exitoso en la calle Corrientes, Carlos Perciavalle. Y con el monólogo Emily, basado en la obra La bella de Amherst de William Luce en torno a la poeta norteamericana Emily Dickinson, con la que recorrió Latinoamérica y llegó a Nueva York. Este monólogo pretextó su retorno triunfal a Montevideo en 1984, luego de los años de exilio.

Pero también se animó a probar la dirección teatral: había empezado con óperas en el Sodre, todavía en Montevideo. En teatro dirigió Ha llegado un inspector y Esquina peligrosa de Priestley, Arlecchino servidor de dos patrones de Carlo Goldoni, La pulga en la oreja de Feydeau, Perdidos en Yonkers de Neil Simon, para nombrar algunas.

LAS CEREMONIAS DEL ADIOS

En el año 2008 la gran actriz –ya rioplatense a esa altura, por elección y fervor de los públicos de ambas márgenes del gran río- sufrió una insuficiencia respiratoria y debió ser internada. Y al cumplir noventa años, en el 2011, se retiró de la escena volviendo al poco tiempo a Montevideo, donde se fue de este mundo la semana que pasó.

El teatro, ese oficio apasionante y único, donde ante nuestros ojos los actores encarnan historias y personajes que nos transportan y nos alegran, nos entristecen, sacuden y conmueven, tiene una condición efímera. Quedan los textos, pero de quienes ponen el arte y la vida en el escenario quedan apenas los comentarios y críticas, las fotos, las referencias, tal vez algún video. Por suerte –en el caso de China Zorrilla- su larga presencia en el cine y su paso por la televisión nos ayudarán a mantener viva de alguna forma la memoria de su arte.

Eva y Victoria

Fue uno de los tantos sucesos escénicos de China Zorrilla en sus largos años en Buenos Aires. Lo peculiar era el tema de la obra: una posible entrevista –que no tuvo lugar- entre Eva Perón y Victoria Ocampo.

Esta fue una intelectual de clase alta, de enorme prestigio internacional y de talante progresista (había apoyado a la República Española en la Guerra de España), que llevaba adelante la revista y la Editorial Sur. Allí se publicaba la gran literatura de entonces a nivel mundial, aparte de lo más calificado de la región y Latinoamérica. Cayó en desgracia después del año 45 por sus cuestionamientos al Peronismo.

China Zorrilla y Soledad Sylveira en Eva y Victoria
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Esta fue una intelectual de clase alta, de enorme prestigio internacional y de talante progresista (había apoyado a la República Española en la Guerra de España), que llevaba adelante la revista y la Editorial Sur. Allí se publicaba la gran literatura de entonces a nivel mundial, aparte de lo más calificado de la región y Latinoamérica. Cayó en desgracia después del año 45 por sus cuestionamientos al Peronismo.

En la entrevista de ficción que dramatiza la obra, Luisina Brando encarnó a Eva y China Zorrilla a la Ocampo. A esa altura China se sobraba, y aparte de “bordar el personaje” como se suele decir,  se dio el lujo de hacer guiñadas al público acerca de su propio origen patricio. Fue otro éxito rotundo en una trayectoria cargada de aplausos.

Otras parejas de actrices interpretarían ese diálogo, pero esta versión –por ambas actrices, es de justicia decirlo- quedará en la memoria de los miles que lo pudieron ver.

Alejandro Michelena
Esta semblanza de la trayectoria de China Zorrilla apareció publicada, originalmente, en el semanario montevideano 7n (miércoles 24 de setiembre de 2014).
Artículos Periodísticos, Crónicas-Ensayos, Desde afuera..., Teatro, Uruguayos

Ecos de América – Yábor

Por Fernando Marinelli
Diariofolk (Revista de actualidad Musical).
España

Por diversas razones, la República Oriental del Uruguay es una verdadera fábrica de músicos talentosos, cuya enumeración excedería las posibilidades de este espacio. Y por una cuestión de magnitudes de mercados, el principal cliente de su producción es la vecina Argentina. No es casual, entonces, que el cantante y compositor uruguayo Yábor haya grabado su primer disco -en 1973- al otro lado del Río de la Plata, secundado por músicos argentinos. Ni que haya residido muchos años en Buenos Aires, donde se lo considera como uno de los pioneros del rock de este país y de la introducción del candombe en ese género. Ni tampoco es casual, finalmente, que su música haya logrado fundir, en un mismo crisol, las múltiples influencias de sus predecesores y contemporáneos.

El producto de esta particular conjunción de géneros, madurada a lo largo de más de tres décadas, se revela exquisitamente depurada en éste, su último disco, Ecos de América. Aquí encontramos, hilvanados por el hilo de la tradición murguera y candombera que es el sello de identidad de Yábor, un taquirari que prologa el álbum, un forró dedicado a la diosa Yemanjá, una bossa nova que homenajea al enorme poeta Vinicius de Moraes, un tango rockeado y cantado con acento “canyengue” por Lucila Dotti, aires de reggae y country music y hasta una milonga con influencias del flamenco, Milonga de lo que soy, sobre un poema del argentino Héctor Negro.

¿Música rioplatense de raíz folklórica? ¿Canto popular uruguayo? ¿Fusión afroamericana? La definición de estilo que acompaña el último track, El entierro de Momo, da una pauta de la dificultad que implica encasillar la música de este disco: murgandombe-rock-carnavalero.

Afortundamente, Yábor escapa a las definiciones, pero no a sus raíces, y con su voz cálida y sin estridencias nos brinda un álbum de audición agradable y placentera, pero no exento de ritmo, que conforma un mosaico bastante completo del sonido rioplatense. Puestos a elegir, en un álbum de calidad muy pareja, nos inclinamos por Los ecos de los ecos, Sosteniendo la pared y la ya mencionada Milonga de lo que soy.

Fuente-. http://www.diariofolk.com/criticadisco/ecos-de-america-yabor/

Artículos Periodísticos, Canciones, Desde afuera..., Uruguayos

YÁBOR en Concierto Acústico. Sábado 26 de abril. 21.30 hs. en “Macedonio - Café del Lector-”

YÁBOR en “MACEDONIO” (Café del lector).

“Cronos Cultural” presenta:
YÁBOR en Concierto Acústico Sábado 26 de abril. 21.30 hs.
“Ecos de América”
En “Macedonio- Café del Lector-”
(Ubicado en Jardines de la Biblioteca Nacional)
Aguero 2502 (CABA) -

En este espectáculo presentará canciones de su nuevo Álbum “Ecos de América” e interpretará clásicos de su sobresaliente carrera: “De vuelta por el barrio”, “Memoria azul”, “No Dejes de Cantar”, el Candombe del 6 de enero, entre otros.

Considerado uno de los pioneros del rock nacional, y precursor del Candombe dentro del mismo, es el heredero de la tradición murguera y candombera del barrio montevideano de La Unión. En 1974 se radicó en la República Argentina, alternando sus actuaciones en ambas orillas del Plata. Sus canciones, a través de artistas y agrupaciones corales, han trascendido las fronteras hacia varios continentes

YÁBOR (guitarra y voz),
Eduardo Louzada (percusión)

“MACEDONIO” (Café del Lector)
Agüero 2502 (CABA)
Valor entrada: $ 70
Reservas: Tel 4804-8045 y 15 3334 9989
macedonioresto2013@yahoo.com.ar

Cafés - Bares: Su Historia, Canciones, Colectividades, Desde afuera..., Eventos Culturales, Poesías y otros territorios de las musas, Preservación del Patrimonio Cultural, Uruguayos

YÁBOR en “BORIS CLUB” el viernes 10 de enero de 2014. 21.30 hs.

CRONOS CULTURAL PRESENTA:


YÁBOR en “BORIS CLUB” el viernes 10 de enero. 21.30 hs. Con Eduardo Louzada (percusión). Roberto Moreno (bajo) Artista Invitado-: MARIO PARMISANO

Comunicado de Prensa:

YÁBOR, Considerado uno de los pioneros del rock nacional, y precursor del Candombe dentro del mismo, transita, además, diversos géneros: milonga, milongón, bossa nova, plena danza, chamarrita, aires flamencos, Jazz-rock.

En este espectáculo, “ECOS DE AMÉRICA”, presentará canciones de su nuevo álbum e interpretará clásicos de su sobresaliente carrera: “De vuelta por el barrio”, “Memoria azul”, “No Dejes de Cantar”, entre otros.

YÁBOR (guitarra y voz), estará acompañado por Roberto Moreno (Bajo), cuyas actividades artísticas han sido declaradas de interés cultural por Secretaria de Cultura de la Nación y Eduardo Louzada (percusión), participe de los shows de importantes músicos argentinos y del exterior.


Artista Invitado

MARIO PARMISANO. Pianista, compositor, productor musical de amplia trayectoria nacional e internacional. Compartió actuaciones y grabaciones junto a Al Di Meola, Chick Corea, y las Orquestas: Sinfónica de Moscú, Sinfónica de Kiev, Sinfónica de Toronto, Amadeus de Polonia, del Kremlin de Moscú y del Inst. Sup. de Arte del Teatro Colón de Buenos Aires.

Radicado nuevamente en Argentina, continúa llevando la Obra del Maestro Astor Piazzolla, con su Tango Jazz Trío, a los mas prestigiosos escenarios locales e Internacionales.

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Viernes 10 de enero. 21,30 hs. Boris Club

Gorriti 5568. (Palermo Hollywood) CABA

Tel. 4777-0012

Canciones, Concursos-Exposiciones- Convocatorias, Eventos Culturales, Poesías y otros territorios de las musas, Uruguayos

ENCUENTRO CORAL RIOPLATENSE (COLONIA. URUGUAY. 23-11-2013)

“CORAL DEL MUNDO” (ARGENTINA) Y CORO “VOCES DE MI CIUDAD”(COLONIA.URUGUAY).

CON LA PRESENTACIÓN Y ACTUACIÓN de YÁBOR.

ARTISTA INVITADA LUCILA DOTTI.

YÁBOR CON EL CORO "VOCES DE MI CIUDAD" (COLONIA)

VISTA PARCIAL DEL PÚBLICO ASISTENTE

"CORAL DEL MUNDO". MUSEO CASA DE NACARELLO. COLONIA . URUGUAY

YÁBOR Y LUCILA DOTTI CANTANDO EN EL ENCUENTRO CORAL RIOPLATENSE.

Izq a der: CARLOS SZWARCER (Gestor Cultural del evento). YÁBOR, SILVIA MADDALENA(Dir. del Coro "Voces de mi Ciudad"), y ESTEBAN ROLDÁN (Dir. "Coral del Mundo")

ESTEBAN ROLDÁN Y YÁBOR

Izq a der. CARLOS SZWARCER, YÁBOR y FERNANDO MADDALENA (Dir Coro Municipal de Colonia)

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YÁBOR Y CORAL DEL MUNDO en CONSULADO ARGENTINO. DE COLONIA. URUGUAY. (22-11-2013)

CONSULADO ARGENTINO EN COLONIA DEL SACRAMENTO (URUGUAY).

PRESENTACIÓN DEL “CORAL DEL MUNDO” y “YÁBOR”
EN EL AUDITORIO DEL CONSULADO( 22-11-2013)

De izq a der. ESTEBAN ROLDAN (Dir. del CORAL DEL MUNDO,

YABÓR, el Cónsul Adjunto CARLOS CHIAPPE, CARLOS SZWARCER y PALOMA WIGODZKY

CONSULADO ARGENTINO EN COLONIA. ACTUACIÓN DEL “CORAL DEL MUNDO”
YÁBOR Y CARLOS SZWARCER (GESTOR CULTURAL DEL EVENTO) EN EL CONSULADO ARGENTINO RECIBIENDO UN PRESENTE ENTREGADO POR EL “CORAL DEL MUNDO”, LUEGO DE LA PRESENTACIÓN QUE SE REALIZARA EN EL AUDITORIO
CORAL DEL MUNDO y de izq a der. ESTEBEN ROLDÁN, YÁBOR, el Cónsul Adjunto
CARLOS CHIAPPE, CARLOS SZWARCER y LUCILA DOTTI
YÁBOR y LUCILA DOTTI cantando en el CONSULADOARGENTINO DE COLONIA (URUGUAY)
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OPUS CUATRO en “Los 36 Billares”. Artista invitado: YÁBOR

PRESENTACIÓN DE OPUS CUATRO “45 aÑOS DE CANTO CON AMIGOS”

en “BAR LOS 36 BILLARES”

ARTISTA INVITADO: YÁBOR

Viernes 25 de octubre 21 hs.

Av de Mayo 1265. Ciudad de Buenos Aires

Reservas 4381-5696

“Estampas de Buenos Aires”. Blog de Carlos Szwarcer. Monografías.com

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“Un misterio llamado Baldomero”

Ya está en librerías “Un misterio llamado Baldomero” , novela de Alejandro Michelena publicada por Arca Editorial.

El autor de este libro es bien conocido en su carácter de cronista de las tertulias de café en ambas márgenes del Río de la Plata.  Pero también ha cultivado la narrativa, y sus relatos han ido apareciendo en diversas revistas y suplementos culturales y antologías, además de publicar dos novelas que llamaron la atención de la crítica. En Un misterio llamado Baldomero, su nueva propuesta, el lector encontrará una historia atrapante desde el comienzo, donde se entremezclan el suspenso con las peripecias por ciudades como Nueva York, Buenos Aires y París. Pero además están presentes los arcanos filosóficos y esotéricos, el desamor y los dilemas existenciales. La acción gira en torno a la inquietante figura de Baldomero Sanabria, que condiciona las vidas de todos los personajes pese a haber muerto antes de comenzar el relato… En definitiva: una novela que entretiene sin dejar de ser profunda, y que compromete al lector inteligente.

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YÁBOR. Concierto Acústico en “Clásica y Moderna” (5-09-2013)

YÁBOR en CONCIERTO ACÚSTICO
“De vuelta por el Barrio”

Jueves 5 de Septiembre en “Clásica y Moderna”. 21 hs


Considerado uno de los pioneros del rock nacional, y el precursor del Candombe dentro del mismo, Yábor transita, además, diversos géneros: milonga, milongón, bossa nova, plena danza, chamarrita, aires flamencos, Jazz-rock.
En este espectáculo, adelantará canciones de su próximo álbum e interpretará clásicos de su sobresaliente carrera, como “De vuelta por el barrio”, “Memoria azul”, “No Dejes de Cantar”, y muchos otros. Percusión: Eduardo Louzada.

“Clásica y Moderna”. Callao 892. Reservas 4813-6977

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