Estampas de Buenos Aires

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Crónicas-Ensayos

“Vivencias sefaradíes. Historia, relatos y canciones” (Crónica del Encuentro)

Por Carlos Szwarcer

El Periódico “El Amaneser” de Estambul (Turquía) publicó en su N° 106 de diciembre de este año la crónica del encuentro “Vivencias sefaradíes. Historia, relatos y canciones realizado el 15 de octubre. El evento en el que me acompañaron Liliana Benveniste (canciones) y Alberto Hassan (narraciones) fue difundido por el importante medio de la comunidad sefaradí de Turquía que, además, publicó un relato y un cuento breve de mi autoría: “La Mesa de mis Abuelos” y “Los Boios de Simbul” traducidos del castellano al djudezmo/judeo español (ladino) por Guler Orgun.

Vivencias Sefaradíes. Historia. Relatos. Canciones.

Por Carlos Szwarcer

La presentación de “Vivencias Sefaradíes. Historia. Relatos y Canciones”, se realizó en el Ciclo eSefarad 2013, organizado por Liliana y Marcelo Benveniste en la sede de NCI Emanuel, en Buenos Aires, el 15 de octubre de este año.

La idea del encuentro fue exponer algunas de mis investigaciones y mis propias vivencias sefaradíes a partir de recuerdos familiares desde un abordaje diferente al de las conferencias tradicionales. Se tendió un puente entre las reminiscencias sefaradíes de cinco siglos atrás y mediados de los años cincuenta del siglo XX del Buenos Aires en el que yo nací: ese universo de mis ancestros sefaradíes anidó en el presente expresándose a través de su historia, relatos y canciones.

De tal forma, comenzó la reunión con una mención a la importancia de la preservación del patrimonio cultural, y a la “historia oral” como una herramienta indispensable para acceder a aspectos fundamentales de las tradiciones. En el inicio de la exposición se exhibieron dos audiovisuales: el primero - originalmente presentado en la Jornada “Buenos Aires Sefaradí” (2008), en el que se mostraron fragmentos de testimonios de la inmigración sefaradí llegada a la Argentina. Luego otro, mediante el cual se expuso de qué modo llegó a ser elegido un testimonio sefaradí sobre el campo de exterminio de Auschwitz como herramientas educativa durante el Seminario “Formador de Formadores. Herramientas para la transmisión del Holocausto”, en la ciudad de Córdoba (2009). Me refiero al documental “Del Holocausto a Buenos Aires…Un lugar en el mundo” (entrevista que le realicé a David Galante en el Museo del Holocausto de la ciudad de Buenos Aires).

También se dio a conocer cómo el mencionado documento fílmico fue elegido para iniciar el proyecto de “Historia Oral” del “Colegio Babar” (Institución educativa privada, laica, bilingüe, de la zona norte del Gran Buenos Aires) en 2009/2010, y de qué forma tuvo repercusión en los alumnos, los profesores y las familias de esa comunidad educativa. Se pudo observar, además,  la visita de David Galante a dicho Colegio y las preguntas de los alumnos al protagonista de esa experiencia. Se señaló que esta iniciativa, sumada a la  visita de los estudiantes y docentes al Museo del Holocausto de Buenos Aires, permitió profundizar cuestiones inherentes al poder, la discriminación, la identidad, y trascender todas las fronteras haciendo foco en  los valores universales. Cabe destacar que el resultado de este proyecto pedagógico fue presentado en la Universidad Fasta de la ciudad de Bariloche (Argentina.2009) a docentes, integrantes de las fuerzas de seguridad, y en la Cátedra de Derecho Internacional.

En cuanto al espacio relativo a mi evocación personal recurrí a un relato autobiográfico: “La mesa de mis Abuelos”, y a un cuento breve: “Los boios de Simbul”, ambos de mi autoría, y que alzaron vuelo narrados, maravillosamente, por Alberto Hassan. Esos textos, amalgamados en recuerdos y en anécdotas derivadas de testimonios sefaradíes, se entrelazaron con otra manifestación de la tradición: la música. Canciones populares sefaradíes, seleccionadas de acuerdo a esas remembranzas, fueron cantadas deliciosamente por Liliana Benveniste.

Discurrir por la importancia de la preservación del patrimonio cultural, los recuerdos de la infancia, las  voces del djudesmo con sus cadencias inigualables, y las canciones  tan vigentes, aunque surgiendo como ecos de un pasado entrañable, brindaron  imágenes intensas y coloridas. Se manifestó una emoción instalada en el auditorio, en cada uno de los asistentes, probablemente identificados con sus propias historias, sus propios recuerdos.  “Vivencias sefaradíes, historias y relatos” resultó ser un encuentro que nos dejó una hermosa experiencia compartida.

Ver la traducción de la crónica y las narraciones al djudezmo (ladino) en: http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires/2013/12/29/vivencias-sefaradies-historia-relatos-y-canciones-publicado-por-el-amaneser-turquia/

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Libro del Teatro Maipo en el Consulado Argentino de Colonia del Sacramento

El Consulado de la República Argentina
en Colonia del Sacramento

Tiene el agrado de invitarle a la presentación en Uruguay del libro “Teatro Maipo. 100 años de historia entre bambalinas”, (Ed. Corregidor) de Carlos Szwarcer, con anécdotas uruguayas, la presencia del autor de la obra y la del cantautor y guitarrista rioplatense Yábor.


La misma se efectuará el próximo viernes 31-5-2013 a las 19:00hs en el “Centro de Promoción Cultural y de la Integración Joaquín Torres García” de este Consulado en Av. Flores 209 del Barrio Histórico de Colonia del Sacramento.
Al finalizar se realizará un brindis

”2013-Año del Bicentenario de la Asamblea General Constituyente de 1813”

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Buenos Aires desde afuera

Un juego nostálgico y siniestro a la vez: elegíamos una calle, el nombre de una calle quiero decir, para convocarla recorriéndola imaginariamente en un conjuro de la pérdida, allá lejos, en una Buenos Aires enemiga que nos había expulsado. Yo había dejado de ser porteño para convertirme en un Aladino que frotaba un zócalo o cualquier ochava para hacerla reaparecer: “Corrientes, Corrientes”, invocaba negándome a que fuera Fitz Roy, Culpina o Carabobo propuestas por Elías o por esa muchacha que insistía en jugar con Boedo y San Ignacio.
¿Después del Gato Negro qué sigue?”, provocaba a esa pareja suburbana. “¿Qué olor vas sintiendo hasta llegar a Rodríguez Peña?”. Yo no avanzaba en mi recorrido a la altura de las vidrieras —no había posibilidad de verme reflejado entre una caja de orégano o, quizás, de azafrán molido— sino que me iba adelantando arrodillado. Corrientes era una trinchera o, mejor, una mezquita hospitalaria, fugaz. Alguien podría apuntarme y me convenía fingir que ensayaba una plegaria: “¿Qué escalinata se abre antes de Callao?”, “¿Cuántos escalones tiene?”. Oremus. (…)

 

Fuente: 
Fragmento de ”Buenos Aires desde afuera”. David Viñas. (23 de Diciembre de 2006)

http://edant.clarin.com/suplementos/cultura/2006/12/23/u-01332606.htm

 

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Ciudades hermanas de Buenos Aires

 AMERICA 

Brasilia 1986 / 1997

Río de Janeiro 1996

Miami 1978

Lima 1983

Montevideo 1975

Bogotá 1986

Santiago de Chile 1992

Santo Domingo 1991

 EUROPA

Berlín 1994

Andalucía 2001

Bilbao 1992

Cádiz 1975

Guadix 1987

Madrid 1975

Oviedo 1982

Sevilla 1974

Vigo 1992

Génova 1991

Nápoles 1990

Región de Calabria 1987

Toulouse 1990

Atenas 1992

Belgrado 1990

Kiev 1993

Moscú 1990

Praga 1992

Rótterdam 1990

Varsovia 1992

 ASIA

Beijing 1991 / 1993

Damasco 1989

Osaka 1990

Seúl 1992

Tel Aviv 1988

 AFRICA

El Cairo 1992

 

Información:  http://buenosaires.gob.ar/areas/internacionales/rel_bilaterales.php

 

Información: http://es.wikipedia.org/wiki/Buenos_Aires#Hermanamientos

 

 

 

 

  

 

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El censo y la Ginecocracia

Cuadro P13-P. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Población en viviendas particulares por percepción de jubilación o pensión, según sexo y grupo de edad. Año 2010

 
 
 
         

Sexo y grupo de edad

Población en viviendas particulares

Percibe jubilación o pensión

 

No

 
       

Total

2.830.816

533.910

2.296.906

       

0-4

164.856

1.385

163.471

5-9

155.135

1.983

153.152

10-14

148.648

2.199

146.449

15-19

165.432

2.900

162.532

20-24

223.881

3.122

220.759

25-29

242.588

3.976

238.612

30-34

244.349

3.471

240.878

35-39

211.695

3.936

207.759

40-44

177.097

4.004

173.093

45-49

168.100

6.488

161.612

50-54

167.861

8.573

159.288

55-59

156.542

14.628

141.914

60-64

151.864

62.916

88.948

65-69

124.732

100.709

24.023

70-74

103.717

96.445

7.272

75-79

90.077

86.651

3.426

80 y más

134.242

130.524

3.718

       

Varones

1.304.115

176.587

1.127.528

0-4

84.013

698

83.315

5-9

78.761

995

77.766

10-14

75.763

1.133

74.630

15-19

82.158

1.333

80.825

20-24

109.521

1.574

107.947

25-29

118.182

1.931

116.251

30-34

117.216

1.475

115.741

35-39

101.823

1.588

100.235

40-44

82.930

1.552

81.378

45-49

78.894

2.663

76.231

50-54

74.970

2.798

72.172

55-59

69.170

4.403

64.767

60-64

64.133

8.220

55.913

65-69

52.333

37.327

15.006

70-74

40.432

37.127

3.305

75-79

32.957

31.743

1.214

80 y más

40.859

40.027

832

       

Mujeres

1.526.701

357.323

1.169.378

0-4

80.843

687

80.156

5-9

76.374

988

75.386

10-14

72.885

1.066

71.819

15-19

83.274

1.567

81.707

20-24

114.360

1.548

112.812

25-29

124.406

2.045

122.361

30-34

127.133

1.996

125.137

35-39

109.872

2.348

107.524

40-44

94.167

2.452

91.715

45-49

89.206

3.825

85.381

50-54

92.891

5.775

87.116

55-59

87.372

10.225

77.147

60-64

87.731

54.696

33.035

65-69

72.399

63.382

9.017

70-74

63.285

59.318

3.967

75-79

57.120

54.908

2.212

80 y más

93.383

90.497

2.886

 

     

Nota: se incluye a las personas viviendo en situación de calle.

       

Los datos que aquí se publican surgen del cuestionario ampliado, que se aplicó a una parte de la población. Los valores obtenidos son estimaciones de una muestra y por tanto contemplan el llamado “error muestral”.
Para que los usuarios puedan evaluar la precisión de cada una de estas estimaciones se presenta en el Anexo Metodológico una Tabla de Errores Muestrales, junto a ejemplos de cómo debe ser utilizada.

       

Fuente: INDEC. Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2010.

       

 

Independientemente de las profundas reflexiones que puedan merecer los números arrojados por este censo sobre viviendas, jubilaciones, pensiones, etc, a mí me dejó petrificado certificar que a partir de los 70 años de edad, aproximadamente, las mujeres  duplican la cantidad de hombres. 

Un amigo, un tanto machista, después de ver esta información me dijo: “somos más longevos y hay más mujeres que hombres, lo que es delicioso, verdad? Pero, me advirtió:  ¡ojo viejo…!, que así, en veinte años más, Buenos Aires llegará a tener una absoluta Ginecocracia”

 

Me dejó pensando…

 

Aquiles Pastenacus

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Bajo la lupa de Aquiles, Barrios, Crónicas-Ensayos

Teatro Ópera. Su historia

Teatro Ópera

Ubicación: Av. Corrientes 860. Año proyecto: 1935.

Año Inauguración: 1936.

Con el ensanche de la calle Corrientes y la demolición del antiguo “Teatro de la Ópera” proyectado por Julio Dormal, en el mismo predio se levantó el actual Cine Teatro Ópera. El 7 de agosto de 1936, el Gran Teatro Opera abrió sus puertas. En esa oportunidad, y con la asistencia del presidente de la República, general Agustín P. Justo, se ofreció un programa tan vasto como ecléctico y el público pudo apreciar las comodidades y progresos técnicos que poseía la nueva sala. Tras las interpretaciones de la Gran Orquesta Sinfónica de Radio El Mundo, se exhibieron las producciones cinematográficas “Los tres ositos”, de Walt Disney y “El sueño del Missisipi”, versión de la comedia musical “Show Boat” de Jerome Kern, con Irene Dunne y Paul Robeson. Una semana después, el Opera estrenaba la inolvidable “Tiempos Modernos”, con Charles Chaplin. Eran los tiempos de Oro de la cinematografía y de la construcción de grandes salas y Buenos Aires no era ajena a este proceso. Debería decirse, en realidad, que el Opera reabrió sus puertas ya que el solar donde se emplaza había estado destinado al gran espectáculo desde 1872, año en que se inauguró el Teatro de la Opera, obra de Ernesto Landolfi. Modificado y enriquecido en su decoración por Julio Dormal, este recinto durante años había competido, en cuanto a la calidad de sus espectáculos se refiere, con los teatros Colón y Coliseo.

Con la inauguración en 1908 del nuevo Teatro Colón, el Ópera comenzó la decadencia como escenario lírico y se dedicó a géneros más frívolos. En 1921 fueron famosos los bailes de carnaval animados por Francisco Canaro y una Jazz-band. En 1922 Madame Rasimi presentó el conjunto “Ba-Ta-Clan” que constituyó algo como un sacrilegio en el teatro de Roberto Cano. Allí actuó Linda Thelma a quien llamaron “la reina de la canción criolla”. Vestía traje de hombre en sus representaciones. Madame Rasimi la llevó a París para que cantara tangos en el “Moulin Rouge”. Allí triunfó decididamente y sus éxitos se continuaron en Buenos Aires. Conoció una vida de triunfos, halagos y comodidades pero murió pobre en una sala del Hospital Rawson, en 1939.

El género popular se adueñó del viejo bastión de los dioses. Fue entonces cuando María Esther Podestá de Pomar, con voz dulzona cantó, en la noche del 12 de mayo de 1920, el tango; Milonguita. Esto tiene una explicación. No hacía mucho que se había puesto en práctica que los tangos se dieran a conocer en la noche del estreno de los sainetes. En este caso se trató del llamado Delikatessen House; de Samuel Linning y Alberto Weisbach, uruguayos radicados en Buenos Aires. El sainete no gustó. En cambio el tango Milonguita; marcó un afianzamiento de la canción porteña.

Por el Teatro Ópera pasaron figuras del drama y la revista como Sarah Bernhardt, Hermete Zacconi y la Mistinguette, con su voz desgarrada y sus bellísimas piernas, cantando Mon homme. También actuaron Discépolo, Tania y Florencio Parravicini que fue el último actor que pisó su escenario. En un momento en que ya su uso se había apartado del género lírico, el ensanche de la calle Corrientes obligó a su demolición, -cuya entrada estaba justo sobre lo que hoy es el cordón de la vereda- y el predio fue adquirido por el empresario Clemente Lococo; empresario del Teatro Astral- en el mes de agosto de 1935, y entonces cayó el edificio de la Ópera levantado por Julio Dormal. Este empresario teatral y cinematográfico encargó al arquitecto Alberto Bourdon el diseño del nuevo edificio. Por pedido expreso del comitente debía proyectarse una sala que, además de ser de la mayor capacidad dentro de las dedicadas al tema cinematográfico, debía reunir cualidades óptimas para la actividad teatral y musical; predominando un sentido moderno aliado al deseo de dar al público todas las comodidades posibles. La arquitectura del Gran Teatro Ópera es sobria y original.

Mientras se construía llamó la atención la colocación de una viga de 65 mil kilogramos que anunciaba la monumentalidad del edificio. La sala tiene una capacidad para 2500 personas. El escenario es apto para espectáculos diversos, dotado con foso movible para orquesta. En el subsuelo, además de los camarines y salas de ensayo, se encontraba el microcine Petit Opera; para funciones privadas o para estudios internos de proyección de películas, además de realizarse reuniones culturales y donde se exhibían hermosas pinturas murales obras de Clemente Lococo;hijo-, que es un pintor destacado.

La pinacoteca del Ópera cuenta con varias telas pintadas por este artista, que constituyen un testimonio de algunos espectáculos que han desfilado por ese escenario. La pantalla para proyecciones cinematográficas, era magna;, en los comienzos medía 50 metros cuadrados, pero cuando comenzó el Cinema-Scope se le dieron 112 metros cuadrados de superficie de proyección, es decir, casi el triple. La pantalla era de material plástico y sus costuras invisibles estaban soldadas electrónicamente. El sonido, estereofónico. Por consiguiente todo el equipo y el sistema de proyección era modernísimo. El edificio estaba dotado de calefacción y de refrigeración y como comodidades para el público figuraban la instalación de teléfonos públicos (una novedad para el momento);agua helada y filtrada en surtidores provistos de vasos higiénicos, y una nursery en el subsuelo donde los asistentes podían dejar sus hijos durante la función.

En el foyer del primer piso se dispuso un bar y se destinó el lugar para pinacoteca donde se mostraban obras tanto de la colección de la empresa como de artistas invitados. Un dato a tener en cuenta es que en 1937 Clemente Lococo había formado la productora E.F.A. y de ese sello se estrenó en el Cine Teatro Ópera:;Mi suegra es una fiera; que dirigió Luis Bayón Herrera. Las primeras exhibiciones cinematográficas en la Argentina se dieron en recintos sin pretensiones arquitectónicas.

Pero en la década del ´20, con progresos en técnicas de proyección y gradual aceptación del espectáculo, comenzó la construcción de salas que seguían los modelos arquitectónicos de los teatros de los cines de Estados Unidos o Europa. Se puso cuidado en el diseño de la fachada con marquesina publicitaria, en la ornamentación del foyer y se dividió el interior de la sala con dos o tres bandejas de localidades. Sin ser el único estilo, las variaciones formales del Art Decó;de moda por entonces- influyeron notablemente en las propuestas (tales los cines Monumental o Broadway).

El Opera es tal vez el último gran ejemplo que acusa ese criterio decorativista adecuado para dar idea de suntuosidad y magnificencia. Un año después, en la misma avenida Corrientes pero en la acera opuesta, el Gran Rex sentará los principios de la nueva arquitectura para cines con predominio de los muros despojados, las superficies vidriadas, los mármoles de un único color y los bronces lisos. En cambio, el Opera se destaca por sus disposiciones ornamentales conformando dibujos geométricos en los revestimientos de mármol de varios colores en pisos y muros y en las barandas de bronce. Y también en el volumen escalonado que constituye su frente y en la gran marquesina de acceso.

El interior de la sala asume características únicas dentro de la ciudad al conformar una escenografía que traslada el espectáculo del escenario a un sitio a cielo abierto. Las paredes laterales presentan una arquitectura callejera con ventanas, balcones y miradores que se enfatizan con toques de luz difusa; en el techo las decoraciones habituales por entonces fueron suplantadas por otra simulación: la de un firmamento estrellado donde parpadean luces y se vislumbra el paso de las nubes. El espectáculo no está así sólo en la pantalla. Parte de esa decoración es del español José María Sert, artista catalán que decoró la Catedral de Vich hasta el Centro Rockefeller. A lo largo de más de cincuenta años de vida desfilaron por este edificio las figuras más importantes de diversos géneros teatrales, desde Josephine Baker a Edith Piaf y Marlene Dietrich, desde Ella Fitzgerald a Louis Amstrong. Estuvieron los conjuntos más renombrados y allí bailaron Tamara Toumanova y Dore Hayer y se presentaron los integrantes del ballets Etoiles de Paris, Ballet Theatre de Nueva York o del Teatro Bolshoi de Moscú, actuaron Ava Gadner, el Folies Berge; y el Lido de París. Se estrenaron en el país las producciones cinematográficas más famosas y se encontró presente el cine nacional en una instancia en que este dominaba el mercado de habla hispana y constituía parte principal de las actividades recreativas del gran público argentino. En 1999 el Ópera fue adquirido por la firma CIE;R & P S.A. para ser transformado en el primer escenario local apto para albergar a las grandes producciones de Broadway.

El proyecto del estudio Gloria Roberts; Ricardo Gilardi modificó solo lo indispensable y desarrolló una prolija modernización con el criterio de puesta en valor del teatro. El frustrado intento de comprar el terreno lindante con la medianera posterior impidió la necesaria ampliación de la caja escénica, la sala, de 2500 localidades fue reducida a 1852; el avance del nuevo proscenio fue aprovechado para acentuar las pendientes y el pullman, además de disponer los asientos de modo de asegurar una perfecta visión desde cualquier ubicación. El musical La Bella y La Bestia;, la obra de Disney, reinauguró el teatro. Como las grandes salas de Broadway, el recuperado Opera muestra su impecable arquitectura art Decó en todo su esplendor. Desde la monumental fachada con su marquesina de cuatro círculos hasta el foyer de triple altura y las escaleras de mármoles belgas y africanos, cada elemento fue destacado con nueva iluminación. Los vitrales y espejos vuelven a lucir y se recuperó la sala del Petit Opera en el subsuelo. La idea de instalar en Buenos Aires una cartelera de producciones de nivel internacional enriquecerá sin dudas un fenómeno tradicional en la ciudad, que desde siempre ofrece su rico panorama cultural. Y no es casual que la sala elegida haya sido el Opera, un hito que conforma con el Gran Rex un conjunto urbano único en el marco de la mítica calle Corrientes.

 

Fuente: http://www.acceder.buenosaires.gov.ar/879831

 

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Los armenios en Buenos Aires

(…) Los visitantes extranjeros que llegaban a Buenos Aires para  la   celebración   del    primer centenario de la Revolución de Mayo, en 1910, se sorprendían ante la imagen de esta gran metrópolis, de espaldas al estuario del Río de la Plata. La prosperidad creciente y los rasgos cosmopolitas hacían de Buenos Aires una ciudad atractiva a los visitantes. Opuesta a esta imagen de esplendor del centro de la ciudad se perfilaba hacia el sur el barrio de Avellaneda, sede de las industrias de tratamiento de productos agrícolas para la exportación. Pescadores italianos se instalaron en La Boca del Riachuelo, barrio cercano al sector donde se concen­traba una gran parte de la industria naciente: hornos de ladrillo, establecimientos frigoríficos, curtiembres y lavaderos de lana.

La ciudad de Buenos Aires ofrecía al inmigrante diversas posibilidades de aloja­miento. Algunos armenios se instalaron en habitaciones alquiladas en el barrio de Palermo que, luego de la construcción de la Iglesia Apostólica, los clubes y las sociedades regionales, se transformó en el corazón de la vida comunitaria arme­nia. Otros se establecieron en los barrios de La Boca, Barracas o Constitución, próximos a sus parientes o amigos, o bien cerca de sus trabajos. Gracias a la dis­ponibilidad de terrenos a precios accesibles en el perímetro de la capital, algunos se convirtieron luego en propietarios de pequeñas parcelas o de una casa. “Construir la casa propia” pasó a ser casi una obsesión para las familias armenias.

La mayor parte de los adquirentes armenios se concentraron en barrios alejados del centro neurálgico de la vida comunitaria; pocos pudieron comprar su casa en el barrio de Palermo, donde se instalaron los recién llegados en habitaciones alquiladas, atraídos por los compatriotas que los habían precedido.El hecho de que en esta primera etapa (hasta 1930) la mayoría de las personas comprara parcelas las de terreno a plazos por medio de hipotecas ilustra que no era fácil entonces acceder a la propiedad de la tierra, particularmente en algunas zonas de la Capital Federal. Es el caso de Palermo donde se encuentra la mayor concentración de residentes pero no de propietarios. En cambio, en Liniers, Vélez Sársfield, Nueva Pompeya y Flores Sur había terrenos disponibles a precios accesibles, con facilidades de pago.

Otro grupo numéricamente importante se estableció en los conventillos de la Boca, Barracas o Constitución. Algunos hallaron trabajo en los frigoríficos La Negra y La Blanca o en los armadores de coches de Chevrolet, en Avellaneda. Luego algunos se pusieron por cuenta propia como sastres, zapateros, etc. Adquirieron lotes en la zona conocida como Flores Sur donde también se creó la iglesia (Santa Cruz) y el colegio Arzruní.

En síntesis, entre los armenios como en el de la mayoría de los inmigrantes, el lugar de residencia era frecuentemente definido por la disponibilidad que ofrecía el mercado inmobiliario así como por la localización de las redes de parientes y amigos.

Fuente: Fragmento de “Los armenios en Buenos Aires. Una diáspora dinámica”. Nélida Boulgourdjian-Toufeksian. En “Buenos Aires Armenia”: Nº 28. P. 32-33. CPPC de CABA. Buenos Aires. 2011

 

 

 

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Armenios, Barrios, Crónicas-Ensayos, Preservación del Patrimonio Cultural

Las plazas porteñas del siglo XX

Las plazas y los parques deben ser analizados desde una perspectiva totalizadora del ser humano y su entorno ya que en ellos confluyen casi todas las actividades de los habitantes de las ciudades, sobre todo aquellas intangibles: deseos, sentimientos, vivencias, recuerdos.

 

Es por ello que los censos y las estadísticas deben ser entendidos dentro de un espectro más amplio que nos muestre los tipos y densidades de uso, la significación en la comunidad y sobre todo su relación con la ideología del poder de cada época.

 

Recordemos que los espacios verdes urbanos son propiedad común, de todos nosotros. Nosotros solventamos su proyecto, construcción y mantenimiento, pero, ante todo, les damos significado con nuestras vivencias cotidianas. De nada vale tener una plaza por habitante si esa plaza está enrejada y no se puede usar por el vandalismo y la falta de respeto existente. O si las condiciones sociales se asemejan a lo que Lewis Mumford llamó tiranópolis: la dictadura militar se preocupó por crear y remodelar plazas y parques pero los vecinos estaban atemorizados de usar el espacio público. La democracia nos devolvió el sano ejercicio de sentirnos dueños de la ciudad.

 

En el transcurso del siglo XX Buenos Aires experimentó un desmesurado crecimiento edilicio, una sobresaturación de uso por los millones de personas del conurbano que realizan sus actividades en nuestra ciudad, sin embargo los residentes (los que duermen acá) se mantienen casi estables desde 1936.

 

Además, los siglos son divisiones arbitrarias, así que debemos considerar cuáles fueron los hechos que dieron lugar a cambios significativos.

 

No olvidemos que las plazas y los parques son bienes patrimoniales frágiles por el material con que están construidos y por el mal mantenimiento del que fueron objeto.

 

Buenos Aires fue declarada Capital de la Nación en 1880 y la culminación del proceso de su construcción como tal fue la conmemoración del primer Centenario en 1910. Esos 30 años resultaron en una ciudad de tarjeta postal y coincidieron con el trabajo de dos eminentes Directores de paseos: Eugène Courtois (1880-1890) y Carlos Thays (1891-1913), quienes materializaron en nuestra ciudad la imagen del espacio público verde de la ansiada París.

 

Otros dos destacados profesionales fueron Benito Carrasco (1914- 18) y Carlos León Thays (hijo) (1921-46). Luego de ellos la época de los grandes directores de paseos terminó.

 

Carlos Thays fue un francés que se convirtió en el más grande paisajista argentino: su obra nos legó la imagen urbana que hoy tenemos, en la cual el verde ocupó el preponderante lugar que tenía en las principales ciudades europeas. Fue el creador de nuestro Jardín Botánico, del Parque 3 de El Febrero moderno, del barrio de Palermo Chico y de la Avenida Figueroa Alcorta como conexión con el parque, las Barrancas de Belgrano, los parques Ameghino, Los Andes, Centenario, Colón, Patricios, Chacabuco, Pereyra, las plazas Rodríguez Peña, Castelli, del Congreso, A. Brown, Solís, Olivera, Matheu, Francia, Balcarce y Britannia. Sus principales remodelaciones: Paseo Intendente Alvear, Parque Lezama (sobre la antigua quinta Lezama), Parque Avellaneda (sobre la antigua quinta Olivera), todas las plazas ya existentes, 8 plazoletas (destaco la del Teatro Colón y la de Santa Fe y Thames, hoy desaparecidas).

 

La introducción del modelo del jardín público francés a la imagen y semejanza de la París de Haussmann y Alphand, conllevó la importación de costumbres y hábitos sociales como el Corso de las Flores, las caravanas de coches de caballos primero y de automóviles después (un tipo de vuelta del perro) a lo largo de laAvenida Sarmiento y alrededor del lago de Palermo, las cabalgatas, la práctica de deportes como el cricket, el ciclismo y el footing.

 

Un rasgo muy destacado fue la incorporación de obras de arte a los paseos públicos para educación popular, convirtiéndose las plazas y parques de Buenos Aires en verdaderos museos al aire libre, con firmas de primer nivel mundial. Destaquemos el Sarmiento de Rodin, el Alvear de Bourdelle, la réplica de la Estatua de la Libertad, etc.

 

Benito Carrasco introdujo el concepto de que la Dirección de Paseos tenía una misión social que cumplir, por lo que se preocupó por organizar la práctica de deportes en los paseos públicos construyendo facilidades para ello como canchas de tenis, de fútbol, piletas de natación, etc.; fundó el teatro infantil que efectuaba funciones en distintas plazas; organizó junto a Clemente Onelli (Director del Zoológico) la producción en los paseos públicos (se cosechaban aceitunas y se hacía aceite, se producía leche en las cabrerías y vaquerías municipales, todos estos productos se distribuían en los hospitales públicos). En el aspecto científico creó el Museo, la Biblioteca, el Gabinete Fotográfico del Jardín Botánico y la Escuela de Jardineros que lleva el nombre de Cristóbal M. Hicken en la que los alumnos estaban becados y tenían asegurado un puesto de trabajo al finalizar sus estudios de cuatro años.

 

Sus principales obras paisajísticas que hoy sobreviven –aunque perdidos algunos de sus rasgos originales- son el Rosedal, la Plaza Seeber y la Costanera Sur.

 

Carlos León Thays (hijo) fue el Director de Paseos que más tiempo perduró en su función, legándonos conjuntos sumamente importantes para el desarrollo urbano de Buenos Aires como la conocemos hoy: los parques de la Recoleta; la Plaza San Martín; los jardines de la Costanera Norte y de las avenidas Gral. Paz y 9 de Julio, hoy desaparecidos; la apertura de los parques Rivadavia y Santojanni; la ampliación de la Plaza Lavalle con la quinta Miró; la construcción del Patio Andaluz del Parque 3 de Febrero, etc. Como ya no se disponía fácilmente de grandes superficies se dedicó a crear plazas barriales (50 plazas nuevas) y plazoletas (otras 50).

 

La década del 30 fue especialmente interesante por cuanto se dio una El polémica en los medios periodísticos con activa participación ciudadana referida a varios aspectos de los espacios verdes: 1. Se quitó el enrejado de los parques (antes había un horario para ingresar a los parques, días para mujeres y niños, días para caballeros). Cuando se quitó la verja del Jardín Botánico se sucedió un saqueo intensivo de las especies y pocos años después hubo que volver a enrejarlo.

 

2. Se definió que la flor nacional fuera el ceibo. En 1936 se inauguró la Plaza de la República con el Obelisco, obra del arquitecto Prebisch. A pesar de las críticas y pedidos de demolición, el Obelisco se quedó y se convirtió en nuestro símbolo, al igual que ocurrió con laTour Eiffel de París.

 

En la época de Carlos León Thays (hijo) se practicaba en los bosques de Palermo la cacería del zorro exactamente igual que la verdadera, inglesa, pero con un jinete con señal ocupando el lugar del animal. Se incorporaron las bibliotecas obreras, que eran kioscos de madera de libre acceso con libros para leer al aire libre, que se ubicaron en varios parques y plazas. Los primeros días los lectores confundidos se llevaron la mayor parte de los libros a casa, oportunos avisos aclaratorios en los diarios lograron recuperar gran parte de los volúmenes.

 

El 17 de octubre de 1945 introdujo definitivamente el uso político de la Plaza de Mayo: desde entonces quienes se apropiaran del espacio de la plaza detentaron el poder real.

 

Dos hitos en los paseos fueron construidos a principios de los 70: la Plaza Perú, única obra pública del gran paisajista brasilero Roberto Burle Marx en nuestro país, demolida en su parte principal por un Intendente del que mejor olvidemos su nombre; y la Plaza Roberto Arlt, obra de la entonces joven paisajista Marta Montero, que significó una nueva propuesta paisajística en un terreno en medio de la manzana incorporando actividades lúdicas y recreativas novedosas.

 

La dictadura nos trajo las plazas de cemento que comenzaron a surgir en baldíos o sobre antiguas plazas barriales, demostrando una vez más cómo se materializa la ideología del poder en ejercicio. En este caso, el poder fue utilizado tanto por las autoridades como por los proyectistas, quienes, con no oculta vanidad, deseaban dejar establecida su intervención en la ciudad a partir de la erección de lo moderno que debía diferenciarse de los edénicos paisajistas finiseculares. Así, nos proveyeron de columnas de hormigón en vez de árboles: allí no anidan los pajaritos ni los chicos se pueden trepar. No olvidemos que una de las más importantes características de la jardinería es su permanente cambio y crecimiento, su mutación, su fugacidad. En contrapartida, el hormigón armado, como obra del hombre que desea reafirmar para la posteridad su presencia y su acción, aspira a la permanencia, a la inmutabilidad y a la intemporalidad. Y es precisamente por esa diferencia que las plazas aparecen como treguas dentro de la ciudad: oponen su dinamismo al quietismo del entorno.

 

La herencia más importante de los terribles años de opresión es la ronda de los jueves de las Madres en la Plaza de Mayo. Luego se sumaron la Carpa Blanca de los maestros en la Plaza del Congreso y las reuniones de los lunes en la Plaza Lavalle de Memoria Activa. Nos recuerdan uno de los rasgos perdurables de todo espacio verde: la memoria.

 

Llegaron luego las plazas de la democracia. Cuando a fines de 1982 se realizó una multipartidaria concentración popular en la Plaza de Mayo reclamando la democratización del país, se presagiaban nuevos aires para el hábitat porteño. La reinstauración democrática conllevó el ineludible ejercicio de volver a integrar a los ciudadanos con su morada urbana: proceso de aprendizaje costoso pero necesario, tanto para vecinos como para gobernantes.

 

Como muestra de la nueva actitud, se inició una experiencia comunitaria: para promover la urbanidad, ese bien tan olvidado, la Municipalidad organizó un concurso de murales en una de las zonas demolidas para la construcción (luego desestimada) de la Autopista Central. A raíz de esta convocatoria y de la efervescencia que ello provocó en el vecindario, un grupo de vecinos y profesionales se organizó y autogestionó la construcción de una plaza para mejorar ese entorno tan degradado. El Paseo de la Paz, ubicado en Monroe y Holmberg, tuvo el inesperado logro de relacionar a los antiguos vecinos del barrio con los intrusos de las casas abandonadas. Se sumó la participación de los vecinos en la empresa común de construir su propia plaza barrial. Esta primera experiencia se repitió en una docena de situaciones similares, agregándose también las huertas urbanas.

 

La siguiente gestión municipal se caracterizó por implementar un sistema de padrinazgos empresariales. Las favorecidas son las plazas de los sectores habitados por las clases altas, en detrimento de las ubicadas en barriadas pobres. Además, existe el peligro de la falta de respeto al diseño original.

 

Las luchas llevadas a cabo por los vecinos en defensa de sus espacios verdes han dado algunos frutos. La Plaza de los Periodistas es el resultado de casi dos décadas de reclamos barriales. La Plaza Puerto Argentino en el antes ocupado predio por el Ski Ranch nos devolvió no solo un espacio público recuperado sino la perdida vista a nuestro Río de la Plata. La Plaza del Lector revive la práctica de la lectura al aire libre e incorpora las plazas temáticas. La tentativa de recuperación del Parque Avellaneda introdujo -aunque muy tímidamente- el tema de la restauración de jardines.

 

Sin embargo, las contradicciones son muchas y profundas. El enrejado indiscriminado insulta nuestra condición de ciudadanos libres; las usurpaciones de ingentes superficies verdes nos priva del uso comunitario de los paseos que deben ser públicos; la falta de adecuado mantenimiento ha producido un languidecimiento de la otrora excelente dotación de parques y plazas. Como ejemplo baste decir que el Parque 3 de Febrero de hoy tiene menos de 100 ha. de espacio público, cuando llegó a tener más de 500 ha. Otro de los graves problemas de este fin de siglo es la descontrolada cantidad de nuevas construcciones en las plazas, para diversos fines, todos loables pero que tendrían que tener ubicación en los sectores construidos de la ciudad y no en los espacios verdes. Los espacios verdes deben ser lugares de naturaleza y libres de todo tipo de construcción, tal como lo especificaba la ley de 1862.

 

A partir de la fundación de la Asociación Amigos del Lago de Palermo, se fue gestando una conciencia vecinal que ha fructificado en una gran cantidad de ONG(reunidas en la Asamblea Permanente por los Espacios Verdes Urbanos) que son las que realmente pueden transformar la situación vigente. Solo a partir del trabajo de los vecinos, de la exigencia a las autoridades del cumplimiento de sus obligaciones, del control permanente de los actos de gobierno y de la participación, puede llegar a revertirse la desesperada situación en la que nos encontramos. De no ser así, Buenos Aires será una ciudad inhabitable, una ciudad irremediablemente enferma de una aparente civilización que solo nos llevará a la alienación colectiva.

 

Hoy debemos rescatar la acción de los visionarios decimonónicos y de los grandes constructores del siglo XX, aquellos pioneros paisajistas y gobernantes que nos legaron las llamadas ciudades modernas, en las que el parque público respondía a básicas premisas de higiene, ornato y recreación. Es la herencia del pensamiento francés en conjunción con la decisión gubernamental Argentina, y es, en definitiva, la única posibilidad de reencontrarnos tanto con una naturaleza olvidada como con una parte esencial de nuestra identidad apropiada, la que ha terminado por pertenecernos tan genuinamente que ya no es posible imaginar una Buenos Aires sin sus parques y plazas franceses, hoy ya irremediablemente porteños.

 

 

 

Fuente: El Buenos Aires de Enrique Horacio Pucia (1910-1995). Capítulo: Las plazas porteñas del siglo xx (pág., 99 a 103). Sonia Berjman. (CPPH. Buenos Aires, 2005)

 

 

 

 

“Estampas de Buenos Aires”. Blog de Carlos Szwarcer. Monografías.com

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Pesaj y las huellas de mi pasado…

por Carlos Szwarcer

 

Fragmentos de “La mesa de mis abuelos” , Carlos Szwarcer, “Los Muestros” Nº 58. Marzo de 2005. Bruselas. Bélgica.

 

 

(…) Crecí con un fuerte concepto de familia que se afirmó en las reuniones de la calle Vera 954, la casa de mis abuelos maternos Alboger - Benghiat, sefaradíes nacidos en Izmir a principios del siglo pasado y llegados a la Argentina en los años ’20. En la gran mesa de su comedor, los platos siempre desbordantes, las risas contagiosas hasta el llanto de alegría, los ruidos de las copas de cristal que en cada brindis sonaban como agudas y finas campanadas. Y el primer lejaim (1) de mi abuelo Alejandro, que repetíamos en un eco interminable como entrando en un trance colectivo. Allí estábamos todos. El vigor de la prosapia y la efervescencia de la prole discurrían como en un sueño diáfano. Hubo un tiempo en que ésto fue más o menos así aunque parezca un cuento.

 

(…)  Y de todas las fiestas celebradas en ese espacioso comedor espejado, fue Pesaj (2) la que dejó en mí la huella más profunda. Desde chico, algo simple y contundente me marcó en cada conmemoración: el significado de libertad que emanaba de su historia. Trascendió más allá de lo religioso, de la tradición o de lo simbólico, y cada año fue adquiriendo mayor dimensión.

 

(…) En la casa de mis abuelos, donde transcurrió mi infancia y parte de mi adolescencia, había una vez un comedor de mosaicos jaspeados y amplios ventanales, en el centro la enorme mesa de madera labrada y lustrosa, en torno a la cual, en Pesaj, inauguré mi reflexión sobre los vastos dominios de la libertad. Los tiempos pasaron y mis tempranos presagios sobre las inevitables ausencias de mis seres más queridos se fueron cumpliendo inexorablemente. Sin embargo, tras el dolor por los que se iban, se agigantaba en mí, como por mandato divino, el recuerdo de los jubilosos tiempos idos y la certeza de que luchando por un presente digno y en libertad ayudaría a que el mundo fuera mejor para las generaciones venideras, para nuestros hijos.

 

Tal vez una de las más bellas consecuencias de Pesaj sea que a través de sus festejos comencé a entender algo sobre el sentido de la vida. Después me dedicaría a la solitaria indagación sobre mis orígenes y a consolidar una profunda vocación por la historia. Pesaj, al fin, me dejó la libertad como principio y la responsabilidad como modo de vida. Sirva este recuerdo en honor a las familias y sus encuentros, y a ciertas festividades que ayudan a vislumbrar las complejidades de la vida y a modificar los caminos de nuestra existencia.

 

 

 

Notas:

 

1)Del hebreo: por la vida, salud.

2)Pascua judía.

 

“Estampas de Buenos Aires”. Blog de Carlos Szwarcer. Monografías.com

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Cuando un trámite es un infierno: “Sube”

Por Aquiles Pastenacus

Imágenes históricas de un arcaico método de pase para subir a un colectivo….

Monedero de la línea de Colectivos 60

 

Expendedora de boletos de la época de las cavernas

Pehistórico boleto

A continuación presentamos un cuadro de la  increíble metamorfosis del ser humano.  De acuerdo  a las eficientes medidas que han tomado las autoridades, los ciudadanos pasamos del uso de las inútiles monedas a un práctico plástico. Aquí podemos obsevar las tribulaciones necesarias para  obtener la famosa tarjeta SUBE.

"Homo Sapiens" devenido en "Pitecantropus Subsidiado". Resultado indiscutible para conseguir la tarjeta "Sube"

Plaza de Mayo. Interminables colas debajo del sol con 40° de temperatura para obtener la tarjeta deseada.

En este proceso que habilita a ser merecedor del subsidio en el transporte, el vil Homo Sapiens se transforma  en  un responsable Pitecantropus Miserabilis, como puede observarse. Son los castigos que debe afrontar todo vecino que pretenda  definirse como un  “ser urbano de primera”. Ah…, después de que varios millones de incautos realizaron el trámite en condiciones detestables, la cordura parece haber vuelto a nuestros funcionarios: extendieron la fecha tope al 2 de marzo  para no perder aquellos beneficios - que aún se desconocen-   del bendito  subsidio.

La tarjeta que justifica todos los sufrimientos para adquirirla

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