Estampas de Buenos Aires

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Crónicas-Ensayos

LA BOCA. INAUGURACION DEL TROLEBUS. 1951

Por Carlos Szwarcer

FOTO DEL AÑO 1951, DURANTE LA INAUGURACION DEL TROLEBUS DE LA BOCA (Bs As). EN PRIMERA FILA, EN EL CENTRO, SE VE A QUINQUELA MARTIN, CON MOÑO Y EL SOMBRERO ENTRE LAS MANOS JUNTO A LOS VECINOS.

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Fuente: 5/06/2011 Clarin.com - Ciudades

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Viviendas populares e historia Oral. (Recorrido por Barracas)

Por Carlos Szwarcer


La Junta de Estudios Históricos de Barracas - dentro del Programa “Los barrios abren sus puertas” - los invita al Recorrido primaveral por Barracas: Viviendas populares e historia Oral.


La historia, las luchas y las tradiciones populares afloran en cada calle, en cada esquina y en cada vecino.


Encuentro el vernes 27 de octubre a las 15 hs en California 1925 (Se suspende por lluvia). Inscripción: juntabarracas@yahoo.com.ar


Enrique  cuenta: “Una de las típicas escenas de carga y descarga de mercaderías que era dable observar en la estación Sola a principios de siglo XX. Al fondo, a la izquierda, parte de los pabellones del “Hospital de Alienadas”.

Extraído de “Barracas: su historia y sus tradiciones (1536-1936)”

Historia Oral:

Graciela comenta “En este conventillo vivió mi padre durante 10 años, sus vivencias están plasmadas en su libro póstumo  ‘La cuadra de los locos’. Este complejo de viviendas data, como dice su frontis, de 1902…”

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Orígenes de la palabra Atorrante

Atorrante es una voz lunfardesca incorporada al Diccionario de la Real Academia que la recoge como un americanismo con el significado de vago, callejero y generalmente sin domicilio, que vive de pordiosear.

Su origen es incierto pese a las muchas teorías que tratan de explicarlo. La de mayor predicamento es la que lo vincula con la supuesta marca A. Torrent de los caños utilizados en las obras sanitarias de la ciudad de Buenos Aires.

Sin embargo este intento carece de probanzas y es sugestivo que ninguno de los muchos escritores que abordaron el tema de la vagancia y la mendicidad en Buenos Aires a fines del siglo anterior, hubiera registrado tal antecedente. Pueden consultarse las siguientes obras: Vidas y costumbres en el Plata de Emilio Daireaux (1888); Tipos y costumbres bonaerenses de Juan A. Piaggio (1889); Las causas del delito de Antonio Dellepiane (1892); La mala vida en Buenos Aires de Eusebio Gómez (1908) y muchísimos artículos y notas publicados en revistas de la época. En ninguno se menciona la existencia de la firma A. Torrent.

* LA CHISPA DE UN ESCRITOR

El 25 de abril de 1889 el médico y escritor español Silverio Dominguez publicó en las páginas de El Rio de la Plata, un artículo sobre el posible origen del vocablo, haciendo esta revelación:

“Cuando hace unos seis años la administración de las aguas corrientes de Buenos Aires, tuvo necesidad de estender (sic) una nueva cañería… se encontró en el amplio depósito de caños de hierro con unos estraños sic) seres….que un escritor chispeante bautizó con el nombre de atorrantes, sinónimo de vagabundos, aunque esta palabra no esprese (sic) fielmente el significado de atorrante que de uso frecuente ya en el país, se da al que en nada se ocupa, al que nadie sabe como puede vivir sin trabajar, ni llenar sus necesidades, siendo ahora también corriente emplear el verbo atorrar, por la expresión de matar el tiempo, holgazanear o como el dolce far niente de los italianos…”

Dominguez retrotrae los orígenes del vocablo hacia 1883 si bien no identifica al chispeante escritor que lo habría creado. Su nombre recién fue revelado en Caras y Caretas del 1º de diciembre de 1900 por Fabio Carrizo (seudónimo de José Sixto Alvarez), quien escribió en su artículo titulado “Los atorrantes”:

Eduardo Gutiérrez el genial autor de Juan Moreira, que era, además de escritor galano y original, un repórter ideal… fue el primero que usó el vocablo atorrante en nuestros diarios, para designar (a) los hombres y mujeres en quienes la vagancia llega a constituir una enfermedad perfectamente caracterizada hoy.

Es de advertir que el texto habla de la prioridad periodís-tica en el uso del término, lo que no implica concederle a Gutiérrez la paternidad del mismo. Y para que no hubiera dudas, agrega líneas más adelante:

La Patria Argentina que era el diario donde Gutiérrez creó el vocablo, no dice nada de su origen, pero nos inclinamos a creer que sea alguna vieja palabra castellana conservada en el argot de los lunfardos.

No obstante algunos autores han creído ver en estos comentarios, la confirmación de la teoría que vincula la palabra atorrante con la supuesta marca de los caños A. Torrent; otros,en cambio, se han mantenido mas cautelosos como Mario E. Teruggi por ejemplo:

También da un poco de pena que no se ha podido corroborar aquella creación que atribuía el orígen de atorrante…a unos grandes caños que llevaban la marca de su frabricante A. Torrent o A. Torrant… Hasta el presente, no se ha logrado probar la existencia de caños que portaran la marca comentada. (Panorama del Lunfardo/Edic. Cabargón. Bs.As. 1974).

La pesquisa debe orientarse, necesariamente, hacia la historia de las obras sanitarias de la ciudad. Urge investigar en sus archivos para confirmar o desmentir tal suposición.

* BREVE HISTORIA DE LAS OBRAS SANITARIAS

No es la oportunidad para comentar los antecedentes mas lejanos que corresponden a la época de Rivadavia. Baste con iniciar esta referencia en 1869 cuando se hicieron las primeras obras para el transporte y distribución de agua a través de una cañería de fierro colado de pocas pulgadas de diámetro. Por esos años la ciudad carecía aún de cloacas y red de desagües pluviales. Al respecto es muy ilustrativa la Ordenanza del 22 de julio de 1872, por la cual la Comisión de Aguas Corrientes resolvió que no atenderá nueva solici-tud sobre provisión de agua para edificios públicos ni casas particulares, mientras las obras de desagüe no estén esta-blecidas y el establecimiento dotado de máquinas competentes.

La Ordenanza se refiere a las obras proyectadas después de la epidemia de cólera de 1869, por el Ing. inglés Juan La Trobe Bateman cuyo contrato se firmó el 14 de enero de 1871.

Un cuarto de siglo después -el 14 de enero de 1896- el Honorable Richard Clere Pearson, leía en Londres la Memoria correspondiente a la obras contratadas, cuyo financiamiento tomó la casa Baring.

De ese documento surge que las obras comenzaron en 1873 y prosiguieron activamente hasta 1877 cuando surgieron dificultades financieras y políticas que dieron lugar a la suspensión de los trabajos durante varios años. A los fines del presente trabajo, importa señalar que en ese lapso sólo se construyó la parte subterránea del túnel de toma, la casa de bombas aspirantes y dos de los tres depósitos de asiento, estando las obras a cargo del ingeniero residente Sr. Alfredo Moore (hasta 1875) y del finado Sr. Jorge Higgin M. Inst. C.C. (hasta 1877).

Hay otros datos interesantes para esta investigación, como por ejemplo:1) que toda la instalación hidráulica fue provista por la firma “Chester Hydraulic Enginnerign Company (pag. 329); 2) que no se utilizaron caños de hierro ya que los conductos se construyeron in situ en hormigón con trozos de barro cocido en el fondo y los costados revocados con mezcla de cemento; 3) que la utilización de canerías para la red cloacal y el sistema de desagües pluviales ocurre recién a partir de 1883 al reiniciarse las obras suspendidas en 1877 (pag. 332 y Apéndice II) y 4) que la red clocacal domiciliaria comenzó a tenderse a partir de 1890 (nota al pié del Apéndice III) habilitándose la Primera Cloaca Máxima en 1893.

Además de la citada Memoria puede consultarse la Memoria de la Comisión Directiva de las Obras de Salubridad de la Capital 1885 editada en 1887 por la Imprenta de la Tribuna Nacional, que es la primera que se publicó después de la suspensión de los trabajos en 1877. Este documento reseña las nuevas obras autorizadas por ley del 14 de enero de 1882 -adjudicadas a don Antonio Devoto- las que recién dieron comienzo en octubre de 1883. Según puede leerse en la pag. 14 los diámetros de las nuevas cloacas colectoras a construirse variaban entre 1,52 y 1.98 metros. Sin dudas Silverio Dominguez se refirió en su nota, a esta etapa de las obras.

* EN EL PRINICIPIO FUE EL VERBO

La referencia impresa mas antigua que se tiene del vocablo atorrante, es la cita del verbo atorrar que aparece en un artículo de Benigno Baldomero Lugones -Los caballeros de industria- publicado en La Nación de Bs.As. el 6 de abril de 1879.

En la estafa el gil (sinónimo de otario) ve los objetos con que va a ser robado, pasea con los lunfardos, a veces morfila (come) y atorra (duerme) con ellos.

El cotejo de fechas revela que el modo verbal era conocido mucho antes de la utilización de las grandes cañerías en las obras sanitarias de la ciudad. La nota de Lugones es de 1879 y los caños comenzaron a instalarse en 1883/84. Así también lo confirma Miguel Cané en Prosa Ligera (1903) donde asegura que la palabra atorrante es de introducción relativamente reciente en el habla popular:

Después de haber vivido más de un cuarto de siglo, la oí por primera vez en mi tierra, allá por 1884 de regreso de Europa donde había pasado algunos años… Se me dijo entonces (no hay lomo como el de la etimología para soportar carga) que el vocablo tomaba origen en el hecho de que los individuos del noble gremio así denominado, dormían en los caños enormes que obstruían entonces nuestras calles, llamados de tormenta.

Cané confirma con toda claridad que se les llamó atorrantes porque dormían (esto es, atorraban) dentro de esos caños por carecer de domicilio y de trabajo. Por extensión el vocablo devino en sinónimo de vago y holgazán. La única y certera ocurrencia adjudicable a la chispa de Eduardo Gutiérrez, es la creación del cuño atorrante por derivación del ya existente verbo atorrar, cuya circulación debió ser conocida en el habla popular de entonces.

* EN BUSCA DE OTROS ORÍGENES

Queda demostrado que la etimología del vocablo atorrante no se vincula con el nombre de ningún fabricante de caños, teoría que, por otra parte, descalificara con recurrencia don José Gobello.

La supuesta empresa A.Torrent carece de existencia documentada en la historia de las obras sanitarias de la ciudad. No figura en las presentaciones del Ing. Coghlan (que proyectó algunos trabajos antes de la intervención de La Trobe Bateman); tampoco se la menciona en el informe Parsons ni en las sucesivas Memorias de la Comisión de las Aguas Corrientes, donde figuran en cambio, en detalle, las obras con los materiales empleados. Tampoco la citan los autores que, a fines del siglo anterior, estudiaron el tema de la vagancia y la mendicidad.

Por otra parte, el historiador Jorge Alberto Bossio me confió haber realizado una exhaustiva investigación en Barcelona y otras importantes ciudades de España, también con resultado negativo.

Refutada aquella ingeniosa fábula etimológica, cabe la pregunta del millón: ¿de dónde proviene entonces el verbo atorrar?

José Gobello (Vieja y nueva lunfardía/Buenos Aires 1963) dice con sagacidad:

Quizás sea prudente pensar en atorrar como en una palabra de importación por muy porteña que parezca. Más porteño que pibe no hay y la trajeron los inmigrantes.

Benigno Baldomero Lugones (1857-1884) documentó la existencia del verbo en 1879, aunque sin dudas su conocimiento era muy anterior. Desde 1873 se desempe-ñaba como escribiente de la Policía de Buenos Aires según se desprende de la carta que también publicara en el diario La Nación el 15 de octubre de 1879, con motivo de su cesantía motivada, precisamente, por la publicación de aquellos artículos referidos a la delincuencia.

Esto nos permite inferir que en su paso por la policía, tuvo la oportunidad de conocer de cerca la vida, las costumbres y el habla de los malvivientes de su tiempo. Seguramente durante esos años debió escuchar muchas de las nuevas expresiones que muy posiblemente ingresaron al habla lunfarda durante la década de 1870. A este respecto Luis Soler Cañas (Orígenes de la Literatura Lunfarda/Ediciones Siglo Veinte, 1965) menciona la Comunicación Nº 63 de la Academia Porteña del Lunfardo donde se documenta que en periódicos de la ciudad de Dolores, aparecieron entre 1877 y 1878 términos como espiantado, farra y otario. En la misma Comunicación su autor, el prestigioso historiador don Ricardo M. Llanes, menciona el uso de la palabra peringundin en la columnas del diario La Capital de Rosario en 1875.

No es aventurado suponer que muchas de las palabras que engrosaron el lunfardo, pudieron provenir de los pueblos del interior. En 1869 se realizó en el país el primer censo de población organizado con criterio moderno y a partir de allí es posible seguir el crecimiento demográfico con datos fehacientes. Entre 1871 y 1880 ingresaron al país 260.885 inmigrantes, muchos de los cuales poblaron la campaña bonaerense.

Esto da sustento a la tesis de Gobello sobre la posibilidad de que la mayoría de los vocablos lunfardos, sean voces importadas sometidas a mudanzas y enriquecimientos por el uso y el cruce con palabras y modismos propios del país. No es aventurado sostener que su proceso de incorporación al habla popular, haya ocurrido tanto en los coventillos de Buenos Aires, como en los boliches de la campaña y en las cárceles, sin constituir en su conjunto, una jerga profesional del delito. Por 1915 don Luis C. Villamayor (El lenguaje del Bajo Fondo) esgrimía similares argumentos:

El bajo fondo no es solamente donde proliferan los vocablos perversos y prohibidos…El lenguaje de los delincuentes es un desprendimiento de la lengua común de la cual se nutre y vive.


Es muy posible que el verbo atorrar ingresara al habla cotidiana en la década de 1870 junto con morfilar -ambos mencionado por Lugones en su artículo de 1879- que estaba en boga en los pagos de Dolores por 1875.

Pero aún así, resta la ímproba tarea de pesquisar sus orígenes.

* UNA PISTA PARA TENER EN CUENTA

Un indicio nada desdeñable aparece en el Diccionario de Argot de Juan Manuel Oliver -segunda edición aumentada- editado en Madrid s/f, que trae el siguiente comentario:

Viejos de los torraos (o torrados). Expresión despectiva hacia el anciano a que se aplica y que generalmente encarece lo desproporcionado entre su edad y el comportamiento que mantiene. Seguramente el origen de esta frase halla relacionado con el viejecillos que para ayudarse a subsistir cuando ya no podían realizar trabajos habituales, vendían torrados (garbanzos tostados) y otros frutos secos en tenderetes o de modo ambulante por las calles.

Esta definición prefigura, de algún modo, a los vagabundos que a fines del siglo anterior ambulaban de pueblo en pueblo por nuestra campaña bonaerense y sobre los cuales Gobello (Lunfardía/1953) apunta con mucho reparo, este otro conato etimológico de bastante circulación:

…en los almacenes de fin de siglo, cuando aparecía algún desocupado en busca de trabajo, lo empleaban en torrar café. Se dice que por entonces todos los almacenes ofrecían el espectáculo de un sujeto mal entrazado, junto a la tostadora a quien porque torraba el café, lo llamaban atorrante. El veneable don Julio Castellanos me aseguró que las cosas fueron así…

Gobello objeta que en tal caso el verbo atorrar debió significar tostar y no dormir, pero es posible que la versión se hubiese deformado con el correr del tiempo.

Hace unos quince años similar historia me fue narrada en Chascomús, pero con una variante que subsanaría las objeciones de Gobello. Se me dijo que los vagabundos recibían permiso en los almacenes para dormir sobre las bolsas de café a cambio de su trabajo de tostado; de allí habría nacido el verbo atorrar con esa significación.

Es una inquietante posibilidad que expongo sin ninguna certidumbre aunque, innegablemente, abre un nuevo cami-no para la investigación.

Fuente:  Origenes de la palabra Atorrante. Refutación de una fábula. Ricardo Ostuni . Artículo publicado en la Revista CLUB DE TANGO Nro.`16  octubre-noviembre-diciembre  1995

Imagen: Dos “vagos” preparan un puchero mientras se aproxima la sombra amenazante de Julio A. Roca. (Caras y Caretas, ilustración de Mayol)

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NI LAS FOTOS DEJARON EN EL HISTÓRICO BAR LA PERLA

Por Carlos Szwarcer

“Lo sospeché desde un principio”. Pasé, entré…, tanto como para seguir clavándome los puñales, de puro masoquista… NI LAS FOTOS DEJARON EN EL HISTÓRICO “BAR LA PERLA”.

Desde hace unos meses fue convertido en pizzería. Ubicado en Av. Rivadavia y Jujuy (Buenos Aires), en el lugar donde estaban la fotos de TANGUITO y varios de los famosos músicos y escritores que le dieron al sitio su valor histórico, hoy colocaron gigantografías de DOS GRANDES DE MUZZARELA.

ANTES

HOY

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Falleció Lily Sosa de Newton. (Historiadora-Biógrafa y Escritora)

Por Carlos Szwarcer

Lamentablemente a los 96 años falleció LILY SOSA DE NEWTON (Morón -Pcia de Buenos Aires- 24 de octubre de 1920 / Ciudadela -Pcia de Buenos Aires- 13 de mayo 2017). La Historiadora, biógrafa y ensayista argentina fue pionera en la investigación histórica sobre mujeres argentinas relevantes en diferentes campos.

Tuve el honor de contarme entre sus amigos. Quiero remarcar el gran impulso que significo para mí esta mujer extraordinaria. Fue decisivo - hace muchísimos años - su apoyo a mis actividades de investigación histórica, y señalarme la narrativa como uno de los caminos a seguir.

Lily, además de dedicarse a la temática de la mujer, escribió numerosas biografías de personajes históricos y fue Presidenta de la Asociación Argentina de Lectura, Miembro Honorario de Gente de Letras, la Academia Argentina de la Historia, la Junta de Estudios Históricos de San José de Flores, entre otras instituciones culturales. En 2005 fue galardonada por la Legislatura de la Ciudad de la Ciudad de Buenos Aires como “Historiadora Porteña”. En 2012 fue declarada “Mayor Destacada” también por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.

Su primer ensayo fue “Las argentinas de ayer a hoy” (1967). Autora del ya famoso “Diccionario biográfico de mujeres argentinas”, en 1970; en estos últimos años estaba escribiendo un segundo tomo de actuaización. Murió en un Geriátrico.

Vaya mi recuerdo, y un inmenso agradecimiento por haberla conocido y compartido largas horas de conversaciones sobre historia, literatura, filosofía, y más que nada… sobre nuestras vidas. Hasta siempre, amiga !!! Qué descanses en paz !!!

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Osvaldo Soriano. A 20 años de su muerte

Por Carlos Szwarcer

A 20 años de la muerte de Osvaldo Soriano (6-01-1943/ 29-01-1997) - relevante escritor y periodista argentino - en un par de imágenes y una breve frase lo podemos recordar en su entrañable relación cotidiana, serena e inspiradora, con un mamífero felino.

“Un escritor sin gato es como un ciego sin lazarillo”   (Osvaldo Soriano)


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Día del Locutor

Por Carlos Szwarcer

Día del Locutor

Esta fecha se instituyó cuando veintiún argentinos dedicados a esta profesión fundaron en Buenos Aires la Sociedad Argentina de Locutores, el 3 de julio de 1943.


Los locutores en ese momento se hallaban muy distanciados, al ser parte de radios que diferían en sus orientaciones y, en ocasiones, también competían por audiencia. Sin embargo, la propuesta de crear una entidad gremial de Jorge Omar Del Río halló eco pronto y, ese 3 de julio de 1943, en una sesión extendida hasta las cuatro de la mañana, se creó la Sociedad Argentina de Locutores.

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Mohammad Ali. Las dos visitas a la Argentina.

Por Carlos Szwarcer

Cassius Clay visitó la Argentina en dos oportunidades. En los primeros días de noviembre  de 1971 se registró el Alvear Palace Hotel de Buenos Aires como  Muhammad Ali, había cambiado su nombre anglosajón en honor a su maestro Elijah Muhammad.

Llegó auspiciado por la Unión Obrera Metalúrgica y Canal 9 en una gira promocional relámpago, su estadía duró 42 horas. Participó en el programa televisivo “Los 12 del Signo” conducido por el astrólogo Horangel. En la galería Velázquez de la calle Maipú, compró pinturas con motivos españoles para adornar el patio de su casa. Visitó el Centro Islámico de la calle San Juan, donde fue obsequiado con un artístico Corán y un pergamino. “Estoy entre mis hermanos”, comentó, “y lamento no poder quedarme a rezar, pero se me hace tarde”.


Mohammad Alí y Miguel Ángel Páez en la cancha de Atlanta


El motivo central de su viaje fue una pelea de exhibición en la cancha de Atlanta frente al argentino Miguel Ángel Páez, un rival digno pero que no estaba a la altura. La pelea fue intrascendente. Ali se movió, tiró algunos jabs pero no aceleró en ningún momento. Después de ese combate, hizo cinco rounds más ante el sparring estadounidense James Sumerville. Aunque el combate se desarrolló normalmente, fuera del ring, según la Revista el Gráfico del 9 de noviembre: “sucedieron cosas desagradables que hicieron temer lo peor”. En un estadio que lejos de estar colmado, con muchos huecos en sus tribunas, grupos incontrolados rompieron los alambrados de la cancha, invadieron el lugar reservado al ring-side y cometieron desmanes. Cuando finalizó la exhibición subieron al cuadrilátero e impidieron por largo rato que los boxeadores se retiraran. Hubo destrozo de sillas y varios heridos. A duras penas Ali, pudo regresar al vestuario. Eran épocas difíciles, los militares en el poder,  el peronismo proscripto y tensiones internas.


De izq a der. Lorenzo Miguel, Carlos Spadone, Mohammad Alí

y  José Rucci, compartiendo un asado en la Provincia de Buenos Aires.


Luego de la pelea, invitado por el industrial Lorenzo Spadone, Ali se trasladó hasta los fondos de una fábrica en Lanús para comer un asado. Allí lo esperaban José Rucci, secretario general de la CGT; Lorenzo Miguel, secretario general de la UOM; Carlos Spadone, director de la revista Las Bases, órgano oficial del Movimiento Nacional Justicialista, entre otros.

Realmente la visita  de  Ali no tuvo la  repercusión que  merecía  un    excampeón respetado y famoso, si bien aún faltaba tiempo para que se volviera leyenda. Con 29 años le quedaban por pelear algunos de sus combates más memorables.

Segunda visita

El 19 de mayo de 1979 - en plena dictadura - Mohammed Ali llegó a la Argentina invitado por Canal 13 y la revista El Gráfico, en el aniversario del número 60; lo recibieron Tito Lectoure, Mónica Cahen d´Anvers, Analía Gadé y Ernesto Cherquis Bialo, entre otros. Arribó al aeropuerto de Ezeiza con  su segunda esposa, Verónica Porsche - madre de la campeona Laila Alí-, firmó personalmente un centenar de fotos a los periodistas acreditados en la conferencia de prensa. Se alojó en el hotel Sheraton.

Tapa de la Revista El Gráfico, mayo de 1979, con Mohammed Alí en el Luna Park

levantando la copa Mundial de fútbol ganada en 1978 por Argentina,

junto a los boxeadores argentinos Víctor Galindez (Izq)

y Nicolino Locche (der)

El famoso boxeador se presentó en el mítico Luna Park. Ese mismo año anunció su retirada del boxeo, aunque el arrepentimiento lo haría volver a pelear en el año 1980. Pero aquella noche, en el Luna Park, Mohammad saludó desde el ring junto a varios boxeadores argentinos, entre ellos Víctor Emilio Galíndez y Nicolino Locche,  Horacio Accavallo, Miguel Castellini, Hugo Corro, Miguel Ángel Cuello y el promotor Tito Lectoure. Elevó la copa ganada por el seleccionado de fútbol en el Mundial 1978, y presenció el combate en el que el chubutense Juan Domingo Malvárez defendió con éxito su título Argentino y Sudamericano pluma, ante el salteño Hipólito Núñez.

En 1980 Mohammed Alí disputaría el título mundial ante Larry Holmes, con el que perdió antes del límite, volviendo a caer un año después con Trevor Berbick, pero esta vez por puntos. Tras estos combates, pondría fin a su carrera en el boxeo profesional de forma definitiva, con una marca de 61 combates disputados con 56 victorias. A pesar de estas derrotas,  por su inigualable estilo se convirtió en leyenda. Considerado por una gran mayoría como el mejor boxeador de todos los tiempos, durante muchos años tuvo que convivir con la enfermedad de Parkinson. Falleció el 3 de junio de 2016 en Phoenix, Arizona, a los 74 años, por problemas respiratorios.


Fuentes:

http://espndeportes.espn.go.com/boxeo/nota/_/id/2694416/el-dia-que-muhammad-ali-comio-un-asado-en-buenos-aires
http://www.girabsas.com/nota/23245/
http://revistauncanio.com.ar/picado/pesos-pesados-3/
http://www.lanacion.com.ar/1217825-ali-un-recorrido-por-la-vida-de-un-personaje-inigualable
http://www.radionacional.com.ar/a-los-74-anos-fallecio-cassius-clay-muhammad-ali/
http://www.perio.unlp.edu.ar/ciclopmasd/?q=node/238
http://www.elgrafico.com.ar/2016/06/04/C-10336-adios-a-una-leyenda-murio-muhammad-ali.php

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“Silencio Hospital”. Historia del famoso cartel

Por Carlos Szwarcer

Juan Craichik, ideólogo del proyecto que difundió la legendaria imagen conocida como “Silencio hospitalario”,  fue el Jefe de visitadores médicos de la empresa “Taranto”, que fabricaba instrumental médico y productos medicinales. La oportuna idea de ubicar en los hospitales la fotografía de una enfermera con un gesto típico de silencio, se le ocurrió cuando visitaba un hospital de Rosario, en 1953, y en la sala de espera - atestada de gente - una enfermera, de tanto en tanto, se veía obligada a pedir silencio. Craichik logró interesar a los directivos de su empresa que inmediatamente convocaron a varias modelos profesionales.

Juan Craichik.

Así fue que se eligió para figura del cartel a la argentina Muriel Mercedes Wabney: tenía un rostro distinto, suave, armonioso y de mirada dulce. Esa famosa fotografia fue utilizada como un obsequio para hospitales, maternidades y salas de espera.

Muriel Mercedes Wabney

La bella Muriel, que había iniciado su carrera como modelo en 1947,  tenía contrato de exclusividad para presentar las colecciones de la muy conocida “Tienda Harrod’s”, fue  también modelo exclusiva de la empresa “Ducilo” y, años más tarde, trabajó para el modisto Jean Cartier. Pero la labor que logró mayor popuaridad - y que trascendió el tiempo- fue su imagen del “silencio hospitalario”.

Fuente:

http://eltoqueguardiola.blogspot.com.ar

http://blogopinar.blogspot.com.ar

Diarios Clarín y La Nación.

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Salón Dorado de la Casa de la Cultura

Por Carlos Szwarcer


El suntuoso salón de actos de la Casa de la Cultura, conocido como Salón Dorado,  se encuentra  en el primer piso del edificio “La Prensa”, antigua sede del Diario del mismo nombre. En él funcionaba el Instituto Popular de Conferencias, que organizaba reuniones semanales. Las grandes figuras de las letras y las artes, tanto argentinas como extranjeras, pasaron por el salón, donde también se ofrecían conciertos.

Además de un ejército de artesanos, dos grandes maestros del arte de los argentinos trabajaron en las pinturas decorativas del edificio: Nazareno Orlandi (1861-1952) y Reinaldo Giudice (1853-1921). Nacido en Ascoli Picceno, Orlandi llegó a nuestro país en 1889 invitado por su compatriota el arquitecto Francisco Tamburini, para incorporarse al equipo de trabajo de la Casa de Gobierno. Se había formado en Florencia, especializándose en las grandes decoraciones. Entre sus obras recordamos las pinturas de las iglesias El Salvador, San Pedro y santo Domingo, la antigua Biblioteca Nacional, el Consejo Deliberante y el Cine Gran Splendid, hoy librería El Ateneo de la Avenida Santa Fe. En el edificio de La Prensa realizó las magníficas pinturas de los techos del salón Dorado.

Reinaldo Giudice llegó a América cuando tenía ocho. En Buenos Aires, obtuvo una beca para estudiar en Italia, eligiendo el taller de Cesare Maccari en Roma. De vuelta a nuestro país realizó una importante labor docente, fue fundador del Ateneo y uno de los creadores de la Sociedad Estímulo de Bellas Artes.

Giúdice fue autor de paisajes, retratos y grandes composiciones de carácter histórico como “La presentación de San Martín en el Congreso de 1818”. Sus magníficas grisallas (pinturas monocromas) decoran el techo de las dependencias del primer piso, originalmente áreas privadas del Dr. Paz y actualmente despacho del Secretario del Medio Ambiente de la Ciudad de Buenos Aires.


Salón Dorado - Casa de la Cultura

Dirección: Av. de Mayo 575 (Ciudad de Buenos Aires)

Teléfono: 4323-9669

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Fuente: http://www.buenosaires.gob.ar/cultura/casadelacultura/salondorado

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Ver: sobre Antigua sede del diario “La Prensa”

http://www.buenosaires.gob.ar/cultura/casadelacultura

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