Estampas de Buenos Aires

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Crónicas-Ensayos

TALLERES DE HISTORIA 2015 (Biblioteca Antonio Devoto)

TALLERES DE HISTORIA 2015

Biblioteca Antonio Devoto

Bahía Blanca 4015 (CABA)

Inicio sábado 30 de mayo a las 10 hs

Abierta la Inscripción

Fuente: Junta de Estudios Históricos de Villa Devoto

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Calles adoquinadas en Buenos Aires: historia y anécdotas

Por Mabel Alicia Crego

El empedrado en la ciudad de Buenos Aires comenzó mucho antes de la Revolución de Mayo. Muchas historias interesantes se esconden bajo nuestros pies. Los adoquines han podido resistir el paso del tiempo, por ¿cuánto tiempo mas los veremos florecer en las calles mas modestas de nuestra gran ciudad?

La ciudad de Buenos Aires durante la época colonial fue muy humilde, un caserío pobre entre el río y la inmensidad de la pampa. Sus calles eran de tierra y en tiempos lluviosos verdaderos lodazales.

Nos cuenta Antonio Wilde “algo mas que a mediados del siglo pasado, por los años 1770 y tantos, a consecuencia de una gran lluvia que continuó por muchos días, formáronse tan profundos pantanos, que se hizo necesario colocar centinelas en las cuadras de la “calle de las torres”, (hoy Rivadavia), en las cercanías de la plaza principal, para evitar que se hundieran y se ahogaran los transeúntes, particularmente los de a caballo.”

Según el historiador Vicente Quesada: en el año 1783 el virrey Vertiz solicita al Cabildo que propusiera “mejorar el estado deplorable de las calles intransitables por las lluvias y el paso de las carretas de bueyes”. Tengamos en cuenta que en aquellos tiempos se acostumbraba a arrojar las “aguas sucias” a la calle, solo a la voz de ¡agua va!, que corrían por albañales, según el desnivel del terreno, por la vía pública.

Los representantes de la ciudad mas adinerados se reunieron en el Cabildo y en principio consideraron imposible el empedrado por su altísimo costo, ya que en la ciudad no había canteras cercanas para extraer la piedra, (aquí todo era tosca y pajonal). Pero algunos vecinos que tenían sus casas en las cuadras que van desde la plaza de la Victoria hasta el Colegio de San Carlos se ofrecieron para costear el empedrado en la porción de sus frentes.

Don Antonio Melián ofreció en virtud de los pregones para la provisión de piedra, que haría conducir toda la piedra que fuera necesaria para las calles a razón de 4 pesos metálicos la carretada, con varias condiciones:

*Que la piedra se le entregara sacada y en el embarcadero de Colonia del Sacramento (hoy Uruguay).

*Que el desembarco se hiciera en el bajo llamado “asiento” o casa de Vicente Azcuénaga.

*Que no se le gravase con licencia para los viajes que se harían de arquear los buques que empleara y previo examen comisionado para verificar las carretadas.

*Que la entrega sería exclusivamente para que él y las hiciera conducir al lugar del empedrado.

*Que los barcos, carretas, bueyes y peones no fueran ocupados en otros servicios.

*Que ni en Colonia ni aquí, se le demorara el embarque de la piedra y si hubiese demora que se le pagase las estadías.

*Que el abono le fuera hecho luego de ponerla en la calle que se le designara, ofreciendo fiador.

*Que en las esquinas se le pondría el nombre de las calles y en el frente y debajo el apellido del diputado por su trabajo en el cuidado de la composición para honor suyo y en memoria de este servicio hecho a favor de sus convecinos.

Empedrado en la cidad de Buenos Aires. Al fondo la Casa Rosada y el edificio de Correos

El síndico del Cabildo Miguel de Azcuénaga, durante el gobierno de Virrey Arredondo, en seis años desde 1790 a 1796, empedró 36 calles, con piedras traídas de la isla Martín García. El pueblo pagaba medio real por vara, para socorro de los presos empleados en ese trabajo.

Se encontró un curioso manuscrito de Miguel de Azcuénaga, en la Biblioteca Nacional, donde en una nota al Virrey Melo fechada en 1795, solicita se le concedan dos corridas de toros, para que con su beneficio, se pueda ayudar a la obra del empedrado.

En el año 2008 el arquitecto Marcelo Magadán, especialista en patrimonio histórico, descubrió  en el barrio de Barracas, Jovellanos al 300 casi esquina Villafañe, donde el Gobierno de la Ciudad realizaba obras de Bacheo, un empedrado muy antiguo que seria de la época de la Colonia. “Se trata de un pavimento de piedras acomodadas en perfecto estado, debajo del asfalto de la calle”.

El arquitecto Daniel Schalvelzón, de arqueología urbana dijo: “Estos empedrados son generalmente de granito sin trabajar y se colocaron en la ciudad a partir del virreinato del Virrey Vertiz. Comienzan en la calle Bolívar en diciembre de 1780 hasta 1875-1880, cuando se los suspende para darle absoluta prioridad al empedrado con adoquines. Las piedras serían originarias de la isla Martín García  y por lo general tienen una pequeña curvatura hacia sus bordes. Algunas calles incluso tuvieron un canal central para el escurrimiento del agua, como aun se puede observar en la antigua Colonia del Sacramento. (Uruguay)”.

En   1822 con el gobierno de Rivadavia se completo el centro de la gran aldea y desde 1852 se comenzó a reemplazar muy lentamente,  por adoquines.

En 1880 Argentina logró constituirse como un estado moderno, basando su riqueza en la producción de carnes y cereales, para la exportación. Se Vivian épocas de abundancia para una clase acomodada. Esto se vio reflejado en la vida fastuosa de la “oligarquía ganadera” que construyó palacios en la ciudad y castillos al mejor estilo europeo en sus estancias, con materiales traídos exclusivamente de Europa.

Estos palacetes de barrio norte no podían levantarse frente a calles de barro, por lo que se apresuró la pavimentación de Buenos Aires, intensificándose para el Centenario de 1910.

Dice Hugo Nario  ”En 1907, solo el Ferrocarril del Sud había transportado 211.000 toneladas de piedras de las serranías de Tandil, destinadas a Buenos Aires, al año siguiente aumentó a 257.000 y para 1909 se transportaron  328.000 toneladas. La sed de adoquines de la ciudad de Buenos Aires,  parecía insaciable”.

Todavía nos quedan algunos pocos, de estos mudos testigos de una época que se va esfumando con el tiempo. Conservémoslos  para contarles estas historias a nuestros nietos.

FUENTES:

Artículo del diario La Nación  20 de diciembre 2008  “Proteger Barracas”

“Buenos Aires 70 años atrás”  de José Antonio Wilde.

“Buenos Aires”  de Manuel Bilbao

“Adoquines en la Ciudad de Buenos Aires”  Cecilia González Espul

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Se presenta el libro “Barracas. Esencia de barrio porteño”

Por Carlos Szwarcer

La Dirección General de Patrimonio de Buenos Aires presenta el libro “Barracas. Esencia de barrio porteño”, fruto del trabajo de una serie de investigadores. El acto se realizará el 9 de mayo en la Sala Sarmiento, 20,30 hs. Pabellón Blanco (La Rural) Santa Fé 5201 (CABA) 41° Feria Internacional del ibro de Buenos Aires


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Presentación del libro “Jirones de Vida” de Víctor Raik

Presentación del libro “Jirones de Vida” de Víctor Raik

Vecino barraquense que toma la palabra y la transforma

en bellos relatos y poesías al compás de su otro amor

“el tango”.

Martes 14 de abril 18 hs

Sociedad Luz: Suárez 1301. Barracas (CABA)

Fuente: Junta de Estudios Históricos de Barracas

http://jhbarracas.blogspot.com/


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NAVIDADES de 1914 y 2014. LAS GUERRAS UN SIGLO DESPUÉS.

Por Carlos Szwarcer

La Tapa de la Revista Caras y Caretas de la edición de Navidad de 1914 (Buenos Aires, 26 de diciembre de 1914) hace referencia a la Primera Guerra Mundial que se había iniciado unos meses antes.

La caricatura muestra los regalos especiales que Papá Noel lleva en su bolsa: armas a repartir entre los líderes de las potencias intervinientes. Así se ilustraba la tragedia que había comenzado.

Cierto es que 100 años después,  y a pesar de que en muchos sentidos el mundo ha progresado, proliferan ideologías extremistas, furias nacionalistas y ambiciones expansionistas. Varias de las regiones en crisis de aquel entonces también lo están ahora.

El mundo fue testigo en 2014 de no menos de diez grandes conflictos armados que dan cuenta de una realidad compleja con un orden internacional precario. Las guerras de todo tipo no han desaparecido.

Sin entrar en detalles mencionaremos algunos ejemplos:

UCRANIA

En varias áreas del Este y el Sur no reconocieron la legitimidad del gobierno de Kiev y reivindicaron la federalización del país.

GAZA

Un nuevo conflicto israelí-palestino con raíces profundas se desató a fines de junio.

LIBIA

Tres años después de la caída de Muammar Khadafy, Libia entró en una nueva guerra civil.

MALI

En agosto de 2013, Ibrahim Bubakar Keita ganó las elecciones presidenciales pero los enfrentamientos y los atentados continuaron.

REPÚBLICA CENTROAFRICANA

En una oleada de violencia interconfesional entre cristianos y musulmanes.

AFGANISTÁN

Los talibanes iniciaron una ofensiva en mayo. Se revitalizó un escenario ideal para una nueva guerra civil.

IRAK

Jihadistas se hicieron de buena parte del nordeste de Siria, y, días más tarde, anunciaron la instauración de un califato islámico en los territorios que controlan en ambos países.

SUDÁN DEL SUR

El Estado más joven del tuvo un fallido golpe de Estado y conflicto armado con violencia étnica, sufre la peor crisis alimentaria del mundo, que afecta a cuatro millones de personas, un tercio de su población.

SIRIA

Cruenta guerra civil, que ya lleva más de tres años y dejó más de 170.000 muertos.

SOMALIA

A pesar de los tímidos avances políticos de los últimos años, Somalia sigue inmersa en luchas permanentes.

Además, no menos de 35 conflictos denominados como “menores” son reflejados por datos de organizaciones especializadas en estadísticas y detección de puntos de enfrentamientos.

Albert Einstein (1879-1955) advertía: “No sé con qué armas se luchara en la tercera Guerra Mundial, pero sí sé con cuáles lo harán en la cuarta Guerra Mundial: Palos y mazas”.

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Los 150 años del Café-Bar “El Federal”

Por Carlos Szwarcer

Cumplió 150 años “El Federal”, bar ubicado en el barrio de San Telmo. Sobre este ´Café Notable´ de la ciudad de Buenos Aires escribí hace un tiempo: “… es un lugar atractivo, ya mirándolo de lejos su fachada tiene algo de secreto, como atesorando historias tan viejas como prohibidas. Tal vez, surge esa idea porque dicen que las comadres del centenario tenían ´fichada´ esta esquina como “poco santa”. Hoy, en algunas mesas, se escuchan conversaciones en inglés, inevitable. El sitio atrae a pequeños grupos de turistas. Un personaje ensimismado, detenido en su soledad, lee sin apuro el diario. Observo; saco unas fotos. Otros flashes se entrecruzan. Gente que no se conoce e intenta comunicarse entre la mesas. Breves comentarios en inglés y en castellano. En tanto, gira un tango de la “guardia vieja…” con ruido a disco de pasta, con la percepción de surcos arañandos a fuerza del paso de la púa, se saborea el transcurrir del tiempo”. (1)

Acuarela de Hugo José Iriarte

El local se encuentra en una de las esquinas de Perú y Carlos Calvo. En 1864 inició su actividad una pulpería. Más adelante se convirtió en un almacén donde “…  se conseguían buenas sardinas españolas, originales higos de Esmirna y un excelente aceite de oliva italiano”. (2)

Como se señaló, es vox populi que en los altos del edificio – tempranamente - funcionó un prostíbulo (3), atracción para muchos vecinos de la zona y, seguramente, para algunos funcionarios que llegaban desde la antigua y cercana legislatura porteña. Quizás, estas actividades motivaron que circulara en el barrio la siguiente cuarteta: “Detrás de la Concepción/ donde crecen los malvones/ destrozan los corazones/ mujeres sin corazón”.

Al excavar el pozo para colocar la barra actual del bar se encontraron cadáveres sepultados, probables víctimas de la terrible epidemia de fiebre amarilla que afectó a Buenos Aires en 1871. Otro hecho dramático habría ocurrido en el solar cuando la hija del dueño del local fue asesinada por su novio, al conocer éste que su prometida le era infiel.

A mediados del siglo XX el edificio de “El Federal” funcionaba como “almacén con despacho de bebidas”, se lo llamaba “El almacén de Don Jesús”, luego se convertiría en el clásico café-bar, recordándoselo como “La puerta verde” o “El farol verde” (4).

El poeta José Muchnick describe estos locales comerciales del siguiente modo: “Los bares, como los hombres o las ciudades, tienen un alma madurada en charlas, en copas, en amores… Los bares albergan generosos, peregrinos del mundo y parroquianos de barrio, habitués de una vida o pasantes de una noche. Los bares son mucho más que bares, son fermento de creación cultural y lazos sociales. Poesías, músicas, manifiestos, han sido a menudo dados a luz en los bares”. (5)

En todo caso, en estos espacios de encuentros existen infinidades de historias… que, conocidas o secretas, perviven en el recuerdo o se anclan en algún recodo del tiempo con destino de olvido.

Trascendiendo sucesos, relatos o reflexiones, cierta decadencia en la última década del siglo pasado, asociada al contexto socioeconómico del año 2001, obligó a los dueños de “El Federal” a cerrarlo. Lo compró, restauró y reabrió el mismo grupo que es dueño de otros cuatro cafés notables: Café Margot, Bar de Cao, Celta Bar, y Café La Poesía.

Feliz aniversario, entonces, para “El Federal” (1864-2014). Ciento cincuenta años de existencia representan una parte de la historia de la ciudad.

Notas:

1) Szwarcer, Carlos. “Un Domingo en San Telmo. Visita al Bar El Federal”, (en Estampas de Buenos Aires. Marzo de 2009. http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires/2009/03/19/un-domingo-en-san-telmo-visita-al-bar-el-federal/)

2) Parise, Eduardo. “El bar por el que pasó la historia”.  (Clarín. 6 de octubre de 2014)

3) Spinetto, Horacio. Cafés Notables de Buenos Aires Tomo ii.  Pág 56. (Buenos Aires. 2011)

4) Dema, Verónica. El Federal: el bar que en 1864 instaló el ritual de la picada y el vermut. En La Nación. Edición  31 de octubre de 2014).

5) El texto está escrito en el mantel de papel que suelen poner en las mesas del Bar Margot. (http://milanesadealma.blogspot.com.ar/ )

Imagen: Agradecemos al artista plástico Hugo José Iriarte que nos facilitó la foto de su acuarela para ilustrar este texto.

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Exposición de Horacio Spinetto en la Presentación del libro “Teatro Maipo…”, de Carlos Szwarcer (Salón Dorado).

Presentación del Libro “Teatro Maipo. 100 años de historia entre bambalinas”, de Carlos Szwarcer. Realizada en Salón Dorado de la Casa de la Cultura, el 1ro de noviembre de 2011. Mesa de presentación: junto al autor se encuentran Horacio Spinetto y Pablo Gorlero.

Aquí el video con la exposición de Horacio Spinetto

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A 50 AÑOS DE LA MUERTE DE JULIO SOSA. UN RECUERDO TANGUERO DE MI INFANCIA

Por Carlos Szwarcer

Mis padres me preguntaban ¿qué hacés escuchando a esos melenudos? Ávido de nuevas expresiones artísticas, era un pibe Inquieto y rebelde. La bandeja de mi prehistórico tocadiscos “winco” en ese 1964 no hacía más que girar con“A Hard Day’s Night” (Anochecer de un día agitado), aunque en los programas radiales - sintonizados arbitrariamente por mi madre - casi no se escuchaba otra cosa que tangos, tangos y más tangos… “Los Beatles” irrumpieron impactándome hasta la médula, como a casi todos mis amigos del barrio.

Los acontecimientos de la niñez nunca pasan en vano. En esos años sesenta empezaron a mezclarse caótica y saludablemente en mi cabeza el tango con “la nueva ola”. Los cuatro de Liverpool y las incipientes bandas de rock and roll que comenzaban a popularizarse hicieron sospechar a mis padres que su hijo se estaba convirtiendo en un apasionado militante de música foránea y revolucionaria, o algo así, en fin…, y que “iba por mal camino”. De todas formas, el lavado de cerebro al ritmo del 2 x 4  ya había logrado su objetivo mediante mandato “paterno”, “materno” y por la difusión del tango durante años en la radio, la televisión y el cine.

Intentaba enfrentarme o discutir con mis padres con un traicionero “a mí… el tango no me gusta“. Pero la gran realidad era que en mi espíritu ya habían entrado -sin pedir permiso- el bandoneón de Aníbal Troilo, las letras de Discépolo…, y aquellas voces inigualables de Carlos Gardel y Julio Sosa que dejaron una surco profundo en mi corazón juvenil. Sus voces me atraían misteriosamente, me motivaban a escuchar con atención, era para mí imposible abstraerme - aunque intentara resistirme - del contenido de las letras maravillosas de esas canciones a través del sentimiento puesto por esos intérpretes.

Hacía décadas que Gardel se encontraba instalado en el alma de porteño…y, secretamente, en mi infancia fui uno de sus fans. No podía ser de otra modo:  “el Morocho del Abasto” me llegó con la fuerza del vendaval del mito y por el fanatismo gardeliano de mi madre que era una niña de seis años cuando su ídolo murió trágicamente y, casi enfermizamente, me llevaba al cementerio de la Chacarita no menos de dos o tres veces al año para rendirle culto al “Zorzal Criollo”.

Sin duda, también me caló profundo Julio Sosa, su voz varonil y potente personalidad en memorables interpretaciones: Cambalache, La Cumparsita, María, Nada, En esta tarde Gris. La última copa. Uno, Sur y tantas otras. El “Varón del Tango”, que había nacido en Las Piedras, Uruguay, un 2 de febrero de 1926 con el nombre de Julio María Sosa Venturini, había llegado a Buenos Aires en 1949, a los 23 años, con unas pocas monedas pero un gran bagaje de talento y sueños. En 15 años se ganó un lugar privilegiado en el mundo tanguero y una popularidad extraordinaria hasta que ocurrió ese inesperado accidente el 25 de noviembre de 1964 cuando a gran velocidad su auto deportivo DKW Fissores se estrelló en la esquina de Avenida Figueroa Alcorta y Mariscal Castilla contra el pilar de hormigón armado del semáforo. Al día siguiente falleció en Sanatorio Anchorena. La triste noticia provocó una inmensa conmoción.

La gran cantidad de admiradores que quisieron estar presentes en el último adiós ocasionó que se lo velara en el “Luna Park”, y de allí partió el cortejo fúnebre, a pie, por Avenida Corrientes, a las 16 hs del día 27.

Recuerdo perfectamente ese día lluvioso. Tenía 11 años, y le dije a mi madre: “…vuelvo en un rato”….Caminé impaciente por Padilla, doblé en Acevedo hasta la Avenida Corrientes, a tres cuadras de mi casa. Me encontré con un mundo de gente esperando que pasara el ídolo… Nunca olvidé esa eternidad en aquella esquina de Villa Crespo en la que me quedé parado inútilmente entre la muchedumbre lánguida y apesadumbrada. Dos horas después decidí desandar le camino y volver a mi casa para que mis padres no se preocuparan por mi ausencia.

Triste, frustrado, no había podido ver pasar por mi barrio su cajón sembrado de flores bajo la garúa. Luego supe que el recorrido se había demorado por las muestras de cariño a lo largo del doloroso peregrinaje y que, finalmente, llegó al cementarlo de la Chacarita a las 22,10 hs. Ya cerrado, tuvieron que ingresarlo al Panteón de Sadaic en la mañana del día siguiente. Veinitres años después sus restos fueron repatriados y depositados en el panteón familiar en su ciudad natal, en la vecina orilla.

Detrás del velo de esos tiempos el recuerdo me devuelve su estampa y su voz que continúan emocionándome. Fue para mí uno de los más grandes cantantes de tango de toda la historia. Por entonces, su recitado en “La Cumparsita”, aún sin comprenderlo del todo, me llegaba hasta los huesos:“porque el tango es macho… porque el tango es fuerte! Tiene olor a vida, tiene gusto… a muerte”. Y no sé porqué me quedaba extasiado y meditabundo con su extraordinaria interpretación de “Uno”: en esos versos magistrales de Enrique Santos Discépolo, Julio Sosa con su voz épica y quejumbrosa ya me presagiaba que “… uno va arrastrándose entre espinas, y en su afán de dar su amor, sufre y se destroza hasta entender que uno se ha quedao sin corazón”.



Carlos Szwarcer © Noviembre 2014

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El Grito del Defunto (El Grito del Difunto). Publicado en el periódico “El Amaneser” (Estambul,Turquía).

Por Carlos  Szwarcer

“El grito del Defunto ” (El grito del Difunto)
* Cuento breve basado en hechos reales, publicado en el periódico “El Amaneser” el 1 de octubre de 2014. Pág 6. (Estambul,Turquía).


Originalmente fue publicado en “Los Muestros”, Nº 62. Marzo de 2006, en castellano, Bruselas. Bélgica con el título “El Grito del Difunto”. Su Versión traducida al djudesmo (judeo-español) fue ajustada para su publicación en “El Amaneser”.


Ver original en castellano en: http://cronoscultural.blogspot.com.ar/2010/11/el-grito-del-difunto.html

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CARLOS GARDEL. 2 de Octubre de 1928, debut en el Cabaret Florida (París)

Por Carlos Szwarcer

El 2 de octubre de 1928 debuta Carlos Gardel en el CABARET FLORIDA (París)

El 30 de septiembre se preparó un gran festival a beneficio para los inundados de la colonia de Guadalupe en el Teatro Fémina, donde el cantor se había lucido públicamente. Pero el magistral suceso de su debut institucional en la Ciudad Luz se produjo dos días después en el “Florida”, donde inició una memorable actuación de tres meses consecutivos de notables triunfos en las madrugadas del famoso Cabaret

Imágenes: LP de Vinilo (EMI. Argentina) de temas grabados por Carlos Gardel en París en octubre de 1928 (edición 1969)

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