Estampas de Buenos Aires

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Turcos

“Vivencias sefaradíes. Historia, relatos y canciones” (Crónica del Encuentro)

Por Carlos Szwarcer

El Periódico “El Amaneser” de Estambul (Turquía) publicó en su N° 106 de diciembre de este año la crónica del encuentro “Vivencias sefaradíes. Historia, relatos y canciones realizado el 15 de octubre. El evento en el que me acompañaron Liliana Benveniste (canciones) y Alberto Hassan (narraciones) fue difundido por el importante medio de la comunidad sefaradí de Turquía que, además, publicó un relato y un cuento breve de mi autoría: “La Mesa de mis Abuelos” y “Los Boios de Simbul” traducidos del castellano al djudezmo/judeo español (ladino) por Guler Orgun.

Vivencias Sefaradíes. Historia. Relatos. Canciones.

Por Carlos Szwarcer

La presentación de “Vivencias Sefaradíes. Historia. Relatos y Canciones”, se realizó en el Ciclo eSefarad 2013, organizado por Liliana y Marcelo Benveniste en la sede de NCI Emanuel, en Buenos Aires, el 15 de octubre de este año.

La idea del encuentro fue exponer algunas de mis investigaciones y mis propias vivencias sefaradíes a partir de recuerdos familiares desde un abordaje diferente al de las conferencias tradicionales. Se tendió un puente entre las reminiscencias sefaradíes de cinco siglos atrás y mediados de los años cincuenta del siglo XX del Buenos Aires en el que yo nací: ese universo de mis ancestros sefaradíes anidó en el presente expresándose a través de su historia, relatos y canciones.

De tal forma, comenzó la reunión con una mención a la importancia de la preservación del patrimonio cultural, y a la “historia oral” como una herramienta indispensable para acceder a aspectos fundamentales de las tradiciones. En el inicio de la exposición se exhibieron dos audiovisuales: el primero - originalmente presentado en la Jornada “Buenos Aires Sefaradí” (2008), en el que se mostraron fragmentos de testimonios de la inmigración sefaradí llegada a la Argentina. Luego otro, mediante el cual se expuso de qué modo llegó a ser elegido un testimonio sefaradí sobre el campo de exterminio de Auschwitz como herramientas educativa durante el Seminario “Formador de Formadores. Herramientas para la transmisión del Holocausto”, en la ciudad de Córdoba (2009). Me refiero al documental “Del Holocausto a Buenos Aires…Un lugar en el mundo” (entrevista que le realicé a David Galante en el Museo del Holocausto de la ciudad de Buenos Aires).

También se dio a conocer cómo el mencionado documento fílmico fue elegido para iniciar el proyecto de “Historia Oral” del “Colegio Babar” (Institución educativa privada, laica, bilingüe, de la zona norte del Gran Buenos Aires) en 2009/2010, y de qué forma tuvo repercusión en los alumnos, los profesores y las familias de esa comunidad educativa. Se pudo observar, además,  la visita de David Galante a dicho Colegio y las preguntas de los alumnos al protagonista de esa experiencia. Se señaló que esta iniciativa, sumada a la  visita de los estudiantes y docentes al Museo del Holocausto de Buenos Aires, permitió profundizar cuestiones inherentes al poder, la discriminación, la identidad, y trascender todas las fronteras haciendo foco en  los valores universales. Cabe destacar que el resultado de este proyecto pedagógico fue presentado en la Universidad Fasta de la ciudad de Bariloche (Argentina.2009) a docentes, integrantes de las fuerzas de seguridad, y en la Cátedra de Derecho Internacional.

En cuanto al espacio relativo a mi evocación personal recurrí a un relato autobiográfico: “La mesa de mis Abuelos”, y a un cuento breve: “Los boios de Simbul”, ambos de mi autoría, y que alzaron vuelo narrados, maravillosamente, por Alberto Hassan. Esos textos, amalgamados en recuerdos y en anécdotas derivadas de testimonios sefaradíes, se entrelazaron con otra manifestación de la tradición: la música. Canciones populares sefaradíes, seleccionadas de acuerdo a esas remembranzas, fueron cantadas deliciosamente por Liliana Benveniste.

Discurrir por la importancia de la preservación del patrimonio cultural, los recuerdos de la infancia, las  voces del djudesmo con sus cadencias inigualables, y las canciones  tan vigentes, aunque surgiendo como ecos de un pasado entrañable, brindaron  imágenes intensas y coloridas. Se manifestó una emoción instalada en el auditorio, en cada uno de los asistentes, probablemente identificados con sus propias historias, sus propios recuerdos.  “Vivencias sefaradíes, historias y relatos” resultó ser un encuentro que nos dejó una hermosa experiencia compartida.

Ver la traducción de la crónica y las narraciones al djudezmo (ladino) en: http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires/2013/12/29/vivencias-sefaradies-historia-relatos-y-canciones-publicado-por-el-amaneser-turquia/

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“Vivencias sefaradíes. Historia, relatos y canciones”. Publicado por El Amaneser (Turquía)

Por Carlos Szwarcer

El Periódico “El Amaneser” de Estambul (Turquía) publicó en su N° 106 de diciembre de este año la crónica del encuentro “Vivencias sefaradíes. Historia, relatos y canciones” realizado el 15 de octubre en NCI Emanuel, organizado para el Ciclo eSefrad 2013. El evento en el que me acompañaron Liliana Benveniste (canciones) y Alberto Hassan (narraciones) fue difundido por el importante medio de la comunidad sefaradí de Turquía que, además, publicó un relato y un cuento breve de mi autoría: “La Mesa de mis Abuelos” y “Los Boios de Simbul” traducidos del castellano al djudezmo/judeo español (ladino) por Guler Orgun.

Periódico "El Amaneser" (Turquía) Diciembre de 2013

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“El Café Tortoni y el Bar Izmir. Un vínculo sefaradí” (reseña)

Por Carlos Szwarcer

He tenido el placer de ser convocado para participar en el Ciclo Raíces de Sefarad, organizado por eSefarad (Liliana y Marcelo Benveniste) y la Comunidad NCI-Emanu El. El tema elegido fue “El Café Tortoni y el Bar Izmir. Un vínculo sefaradí”. El evento fue auspiciado por La Comisión de Bares Notables de la Ciudad de Buenos Aires y se presentó el martes 30 de octubre de 2012 en Arcos 2319. Buenos Aires.

Publicado en "El Amaneser". Estambul.(Turquía) Diciembre de 2012

Se desarrolló el nexo sefaradí en la historia de dos cafés: el Tortoni, el más antiguo-en pie- de Buenos Aires y el Izmir, lugar legendario de encuentro de habitués mayoritariamente sefaradíes, y de otras etnias (armenios, griegos, árabes, etc.) con las que convivieron dentro del antiguo Imperio Otomano. Aquella atmósfera fue recreada en el Café y Bar Izmir, donde se revivían aspectos culturales comunes: costumbres, idioma (turco), música, danza, gastronomía, entre otros.

En los cafés Tortoni e Izmir,  tan distintos en sus estilos pero,  a la vez, tan porteños, encontramos la historia de  dos hermanos sefaradíes oriundos de la ciudad de Izmir  (Turquía), Alejandro Alboger y Yaco Alboher. El primero, arribado a Buenos Aires en 1920, comenzó a trabajar de lustrabotas en el Café Tortoni. Escaló posiciones,  fue mozo y, finalmente,  metre (1920 a 1939). Por distintas  vicisitudes se hizo cargo del Café Izmir (1939-1965), ubicado en el Barrio de Villa Crespo, donde se concentraba gran parte de la inmigración judía.

Alejandro  ayudó económicamente a su familia para que partiera de Turquía  hacia Buenos Aires, y recomendó a su hermano menor para  trabajar en el Café Tortoni. Yaco ingresó al famoso café de Avda. de Mayo  en 1931.

Los dos hermanos izmirlíes  siguieron por muy distintos caminos. En tanto Yaco se quedó en el Tortoni, finalizando sus días como mozo y accionista del famoso e histórico café,  Alejandro se mantuvo  25 años como dueño del legendario y exótico Izmir, recinto mágico, ubicado en la calle Gurruchaga 432, al que le dio su impronta y estilo.

Hoy, el Tortoni sigue gallardo como uno de los lugares turísticos más importantes de Buenos aires. Lamentablemente, el Café Izmir ya no existe. No Obstante,  este Olimpo rectangular, fue reconocido como Café Notable de la ciudad de Buenos Aires (a fines del siglo pasado). Baluarte y punto de reunión sefaradí, por ser ámbito de relación de varias etnias, fue denominado “Ejemplo de Diversidad Cultural y de Convivencia Pacífica,  “….parte de la Esencia de Buenos Aires”, “emblema porteño” o “secretaría informal de la comunidad”, seguramente porque allí  se buscaban a los hombres que completaban  el miniam o quorum mínimo para comenzar los rituales en el Templo Sefaradí que se encontraba a la vuelta, sobre la calle Camargo.

El tiempo pasó inexorablemente. Al fallecer Alejandro Alboger (1965), el Café Izmir cambió de estilo y las transformaciones económicas y sociales lo convirtieron en un bar convencional. Pero el lugar pervive  en la memoria colectiva de la ciudad, como un sitio emblemático para la colectividad sefaradí y  como hito histórico de la Buenos Aires cosmopolita. Finalmente, el viejo café de “los turcos” cerró sus puertas en el año 2000 y fue demolido en abril de 2004 para dejar lugar a la construcción de un edificio de propiedad horizontal.

¿ Podría habérselo salvado, resguardado ? Es difícil saberlo. Muy pocos lo intentaron. Pero conviene reflexionar sobre esta cuestión que concierne a cada  ciudadano: defender los hitos históricos que son parte de la conciencia colectiva de una sociedad,  aquellos que nos dan  parte de nuestra identidad. Recuerdo las palabras de Fréderic  Mistral: Los árboles que crecen más altos son los de raíces más profundas”.

En todo caso, la pérdida del Café Izmir, este símbolo de la cultura porteña, como  otros, nos muestra la necesidad de una legislación acorde a la defensa de estos espacios.  Encontramos, a veces, una lamentable apatía instalada en buena parte de la ciudadanía que observa con los brazos cruzados la destrucción de sus sitios emblemáticos.

La mayor de las obligaciones para la preservación de estos sitios recaen en nuestras instituciones, en nuestros representantes: gobierno nacional, municipalidades, y  en las colectividades… Todos debemos ocuparnos en debatir el futuro que deseamos a partir del pasado que nos sustenta. Es poco lo que se salva, pese a la voluntad de pocos funcionarios que intentan estar a la altura de la responsabilidad que les confiere su cargo, a veces limitados por una burocracia elefantiásica o por la falta de fondos económicos. Debemos, todos, ser custodios de la memoria que nos identifica con una manera de ser…

En cierto modo, es el aporte del bagaje cultural familiar, a la idiosincrasia de nuestra aldea, de nuestra ciudad, de nuestro país, lo que nos hace quienes somos; recordar de donde venimos y conservar aquello que recibimos de nuestros mayores, las tradiciones, las costumbres, los lugares que nos identifican, es un mandato que tiene que estar presente en este complejo proceso en el que globalización e identidad son dos caras de una misma moneda. Con la desaparición de edificios representativos como el Café Izmir - que caracterizaba la diversidad cultural, la convivencia pacífica y la identidad de Buenos Aires -, no cabe duda de que toda la sociedad ha sido vulnerada, sufriendo una mutilación de su memoria física y corriendo el peligro de que se desvanezca una parte de su historia.

* Reseña publicada en el Periódico “El Amaneser”. (Estambul. Turquía). Sección: Recuerdos. Pág.24. El texto aquí presentado fue publicado en “ladino”.

Versión en ladino: http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires/2013/03/02/el-kafe-tortoni-i-el-bar-izmir-un-vinkulo-sefaradi-en-ladino/

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El Kafé Tortoni i el Bar Izmir. Un vínkulo sefaradí (en ladino)

Por Carlos Szwarcer

La versión en español: en http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires/2013/03/02/%E2%80%9Cel-cafe-tortoni-y-el-bar-izmir-un-vinculo-sefaradi%E2%80%9D-resena/

Me plazió muncho ke me invitaran al partisipar en el Sieklo “Raíces de Sefarad” organisado por eSefarad (Liliana y Marcelo Benveniste) i la Komunita NCI-Emanu El. El sujeto eskojido fue “El Kafé Tortoni i el Bar Izmir. Un vínkulo sefaradí”. La konferensia fue apoyada por la Komision de Bares Emportantes  de la Sivdad de Buenos Aires i se empresentó el martes 30 de oktuvre de 2012 en la kaye Arcos 2319. Buenos Aires.

"El Amaneser". Estambul.(Turquía) Diciembre de 2012

Se dezvelopó la union sefaradí en la istoria de los dos kafés: el Tortoni, el mas antiko –todavia en pies- de Buenos Aires i el Izmir, lugar tradisional de enkontro abitual de la más parte sefaradíes i de otras rasas komo ermenís, gregos, arabos i más… kon las ke konvivieron adientro del antiko Imperio Otomano. Akel ambiente fue re-kriado en el Kafé i Bar Izmir, ande se arevivian uzos kulturales komunes: kostumbres, lingua (turko), muzika, bayle, kumidas i mas.

En los kafes Tortoni i Izmir, tan distintos en sus kualidad ma, al mizmo tiempo, tan “porteños” (en kasteyano “del puerto”), enkontramos la istoria de dos ermanos sefaradíes nasidos en la sivdad de Izmir (Turkia): Alejandro Alboger y Yaco Alboher. El uno arivado a Buenos Aires en 1920, ampesó a lavorar de alimpiador de kundúryas (sapatos) en el Kafé Tortoni. I fue suviendo de lavoro, fue moso sirviendo las mezas i a la fin, direktor de los servidores del salón (1920 a 1939). Por algunos suksesos se enkargó del Kafé Izmir (1939-1965), ke estava en el kuartier “Villa Crespo”, ande moraban la más parte de la imigrasion djudia.

Alejandro ayudó ekonomikamente a su famiya para ke fuyera de Turkia a Buenos Aires, i avló para ke su ermano chiko fuera a lavorar en el Kafé Tortoni. Entonses Yako entró al afamado kafé de la Avenida de Mayo en el anyo de 1931.

Los dos ermanos izmirlíes sigieron por muy distintos kaminos. Mientras Yako se kedó en el Tortoni, eskapando sus diyas komo moso i asosiado del afamado i istóriko kafé, Alejandro se kedó komo patron del tradisional i eksótiko Izmir, lugar enkantado, fraguado en la kaye Gurruchaga 432, a la ke dio su sinyo i estilo.

Oy en diya, el Tortoni, todavia sige elegante, komo uno de los lugares turistikos mas emportantes de Buenos Aires. Malorozamente, el Kafé Izmir ya no eksiste. Igual, este Ganeden, fue rekonosido komo “Kafé Emportante de la sivdad de Buenos Aires” (a la fin del sieklo pasado). Palasio i lugar de enkontro sefaradí, porke era ambiente de relasion entre distintas rasas, fue nominado “Eksemplo de Diversidad Kultural i Konvivensia Pasifika” “… parte de la alma de Buenos Aires” “emblema porteño” o “ofisina informal de la komunitá”, siguro porke ahi bushkavan a los ombres para adjustar el minyan, kantida minima de ombres, para poder azer los resos en el Templo Sefaradí ke estava al torno, en la kaye Camargo.

El tiempo pazó inevitablemente. Al murir Alejandro Alboger (1965), el Kafé Izmir trokó de estilo i mizmo trokaron las ekonomias i las relasiones sosiales ke lo konvirtieron en un bar komo otros. Ma el lugar sovrevive en la memoria kolektiva de la sivdad, komo un lugar muy emportante para la komunitá sefaradí i komo un fakto istoriko de la Buenos Aires kosmopolita. A la fin, el viejo kafé “de los turkanos” serró sus puertas en el anyo 2000 i fue derokado en avril de 2004 para dejar lugar  a la fragua de un edifisio de apartamentos.

¿Se puedía ser salvado, protejido? Es difisil de saver. Muy pokos lo intentaron. Ma kale ke pensemos sovre esta kestion ke konserne a kada sivdadano: protejer los lugares istorikos ke son parte de la konsiensia kolektiva de una sosiedad, akeyos ke mos dan la mas parte de muestra identidad. Rekodro los biervos de Fréderic Mistral: Los arvolés ke kresen más altos son los de raíses más profundas”.

En todo kavzo, la piedrita del Kafe Izmir, este simbolo de la kultura “porteña”, komo otros, mos amostra el menester ke ay de una ley de akodro a la proteksion de estos lugares. Enkontramos, en vezes, un triste abandono instalado en la gran parte de las djentes ke miran kon los brasos kruzados el derokamiento de sus lugares emportantes.

La mas parte de las ovligasiones para la konservasion de estos lugares estan en muestras Institusiones, en muestros representantes: el governo nasional, los intendentes i las propias kolektividades… Kale ke todos devemos de okuparnos en diskutir el futuro ke keremos a partir del pasado ke mos sostiene. Poko es lo ke se salva, a pezar de la veluntad de pokos funsionarios ke intentan estar al karar de la responsabilidad ke les da su posto, en vezes limitados por una muy grande burokrasia o por ke les mankan las parás. Kale ke todos devemos ser guardianes de la memoria ke mos identifika kon un modo de ser…

En sierto modo, es la karga kultural famiyar, a la naturalesa de muestro pueblo, de muestra sivdad, de muestro pais, lo ke mos aze kienes somos; rekodrar de ande vinimos i mantener lo ke aresivimos de muestros parientes, las tradisiones, las kostumbres, los lugares ke mos identifikan, es un mandato ke tiene ke estar prezente en este komplekso paso en el ke “globalisazion i identidad son dos karas de una mizma moneda.” Kon la desparision  de edifisios representativos komo el Kafé Izmir – ke reprezentava la diversidad kultural, la konvivensia pasifika i la identidad de Buenos Aires - , no keda duda ke toda la sosiedad fue lastimada, sufriendo la matansa de su memoria fisika i kon el peligro de ke se despareka una parte de su istoria.

* Fuente: El Amaneser”. (Estambul. Turquía). Rekuerdos. Pág. 24.

- Autor: Carlos Szwarcer

- Trezladado del espanyol al ladino por Liliana Benveniste

- Versión en español:

http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires/2013/03/02/%E2%80%9Cel-cafe-tortoni-y-el-bar-izmir-un-vinculo-sefaradi%E2%80%9D-resena/

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El vínculo safaradí entre el Café Tortoni y el Café Izmir (fotos)

En el Ciclo Raíces de Sefarad, organizado por eSefardad y la Comunidad NCI-Emanu El, se presentó “El Café Tortoni y el Bar Izmir. Un vínculo sefaradí”, por Carlos Szwarcer. El evento se llevó a cabo el martes 30 de octubre de 2012 en Arcos 2319 (CABA) y fue auspiciado por La Comisión de Bares Notables de la Ciudad de Buenos Aires.

Carlos Szwarcer

Auditorio

Carlos Szwarcer, junto a Horacio Spinetto, integrante
de la Comisión de Bares Notables de la Ciudad de Buenos Aires.

Reina Alboger, hija de Alejandro Alboger,
dueño del Café Izmir entre 1939 y 1965.

Mercedes Vacarezza, hija de Alberto Vacarezza, autor
del famoso sainete “El Conventillo de la Paloma”
(ubicado a pocas cuadras del Café Izmir)

Liliana Benveniste recreó algunas canciones cantadas por las “muyeres sefaradíes” en las casas cercanas al legendario “Café Izmir,” del barrio porteño de Villa Crespo.

Asistentes participando con preguntas

Mercedes Vacarezza y su esposo junto a Carlos Szwarcer

Liliana Benveniste hace entrega de un recuerdo a Carlos
por su participación en  el Ciclo “Raíces de Sefarad” 2012.

Graciela Calderón (izq) y Silvia Agostino (centro)

Oscar Suárez, siempre presente: amigo personal
de Carlos Szwarcer.

Horacio Spinetto y Carlos Szwarcer
Carlos y su madre: Reina Alboger

Con su hermanas Susana y Marilú.

Con Marcelo y Liliana Benveniste, organizadores
del evento

Aquí, con David Galante y su esposa, Raquel.

Junto a la artísta plástica Meli Janín

Carlos y su familia: de izq a der. Susy, Mary, Emanuel, Dominique, Mariana, Reina y Natalia.

Carlos con su hija, Mariana Szwarcer

Las palabras de Fréderic Mistral como cierre de la presentación: “Los árboles de raíces más hondas son siempre los que crecen más alto”


Fotografías:

Natalia Zaidman

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El Café Tortoni y el Bar Izmir. Un vínculo sefaradí.

DÍA 30. Cafés históricos de Buenos Aires. El Café Tortoni y el Bar Izmir, un vínculo sefaradí”, es el título de la charla de Carlos Szwarcer que tendrá lugar el martes 30 de octubre, a las 19,30 hs, en Arcos 2319 (Buenos Aires). Se pondrá en foco la historia que relaciona estos dos cafés notables de la ciudad de Buenos Aires, el más antiguo en pie y el ya desaparecido Café Izmir, ejemplo de diversidad cultural e hito histórico sefaradí del siglo XX.

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Un canto de boda sefaradí de Marruecos

La canción anónima de origen sefaradí -cuyo texto reproducimos abajo- es de aquellas melodías con letras picarescas que se escuchaban en el Buenos Aires del siglo XX. Inmigración y cosmopolitismo.

Para escuchar la canción click aquí

Estaba el Pai Pero sentadito al sol,
con los calzones blancos y encima un cordón.
Viéronle las damas desde el mirador
Mamá!
- “¿Qué es esto Pai Pero, qué es esto, Señor?
qué es esto que asoma por el mirador?”
Dijeron las damas, - “Suba usted, señor!”
Mamá!
- “No puedo, señoras, no puedo por Dio´
para tantas damas no hay munición”.
Ay!  Sube que no sube y arriba que subió
Mamá!
Ciento veinte damas, todas las empreñó
menos la cocinera, que para ella faltó.
Ay! no faltó, señora, que aquí lo traigo yo
Mamá!
Entre los anafes, allí la empreñó
Todas paren hija, la criada varón.
Mamá!
Ciento veinte cunas, todas enderredor,
la de la cocinera, en el terrado colgó.
la la la la la
La de la cocinera en el terrado colgó.
 
* Recopilación, transcripción y adaptación de música y texto:
Eleonora Noga Alberti

Datos sobre Eleonora Noga Alberti : http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires/category/colaboradores/

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Canciones, Colectividades, Sefaradíes, Turcos

“Los retoños sefaradíes de Buenos Aires”

(Sobre la Jornada “Buenos Aires Sefaradí”, desarollada el día 4 de agosto de 2008 en la Manzana de Las Luces)

 

Por Carlos Szwarcer

 

Cada día sale el sol. La rutina de la gran ciudad nos lleva a pensar que aún con el paso apresurado del tiempo nada cambia demasiado. Y no es así. ¿Cuánto ha pasado desde nuestra niñez? Un soplo. Y mejor ni preguntarse cuánto han cambiado las cosas desde entonces. Resistirme a creer que los orígenes se desvanecen deja un ritmo de tambores desacompasados golpeando en mi corazón.

 

En la tarea de tomar testimonios muchas veces pensé, con desazón, que las voces del presente sólo eran anacrónicos y desesperados ramalazos del ayer tironeados desde el presente. ¿Qué podía esperar si los que brindaban sus historias con apasionamiento descreían sobre el futuro del legado de sus ancestros? ¿El anhelo por retener la tradición -bellas y coloridas mariposas-, no sería, acaso, una trasnochada quimera?

 

Pero poco me importó lo que vaticinaran las investigaciones sobre el futuro de las tradiciones en un mundo globalizado, ni lo que la razón me dictara. Fue más fuerte la intención de que “algo” de aquellos remotos días perduraran y de que las costumbres de nuestros abuelos no se convirtieran en polillas fosilizadas lo que, al fin, me guió con cierto instinto atávico. Vaya a saber qué me habrá hecho tan empecinado. ¡Por suerte!

 

En los claustros había escuchado: “…de nada sirve el ´saber´ si lo guardamos para nosotros. Sólo tiene valor y sentido nuestro esfuerzo cuando comunicamos lo sabido”. Estas palabras, más o menos, me signaron. Y de aquellas horas desesperadas por ordenar y articular centenares de metros de cintas de casetes con “retazos de vidas” capturados por prehistóricos grabadores, quedaron, aunque más no sea, algunas reflexiones hilvanadas, textos pergeñados en días tormentosos, en noches de insomnio, intentando recrear palabras, dichos, refranes, sabores, olores, imágenes de cinco siglos, de ayer no más.

 

Esta obsesión por preservar y divulgar me ubicó en espacios más amplios que el de las serenas y cristalinas aguas de la identidad. Si bien, de algún modo, la variedad ya había estado presente en el universo de mi primer vecindario, extendí las alas y crucé los suburbios, más allá del linaje de la casa paterna, allí donde se acentuaban los matices y las diferencias. Estalló la diversidad que enriqueció mi cosmovisión.

 

¿Quién no tiene dudas? La incertidumbre aplasta o moviliza. El conocimiento de otras realidades lejos de menguar mi pertenencia al pasado familiar, la afianzó. Aunque las palabras de los sabios me señalaban que “una generación pasa y otra… y todo es vanidad de vanidades…”, seguí adelante descubriendo que también en los laberintos de la vida están la búsqueda y los momentos de felicidad. Aprendí que desentrañar el pasado esclarece el presente y que los mejores lugares para encontrarse con uno mismo pueden estar allí donde brilla lo heterogéneo. Así pues anduve batallando por tan diversos parajes del espíritu, por senderos transitables a fuerza de un puñado de convicciones que me sostuvieron.

 

En estos últimos años, convocado por el Ministerio de Cultura, encontré espacios adecuados para participar en temas relacionados con el patrimonio cultural tangible e intangible que conforman el rompecabezas de la idiosincrasia porteña. Dar a conocer hitos históricos barriales, instar al reconocimiento y la protección de varios sitios paradigmáticos fueron parte de las acciones promovidas.

 

Exponer el portentoso patrimonio cultural de Buenos Aires marcado por la pluralidad se potenció en estos últimos años por la gestión de funcionarios del área cultural que hicieron hincapié en las inmigraciones. Se organizaron, a tal efecto, actividades y jornadas: Buenos Aires Gallega; Gitana; Idish; Negra; Boliviana… Y llegó el turno de los sefaradíes.

 

La Jornada “Buenos Aires Sefaradí”, que se desarrolló en la Manzana de Las Luces, en la antigua Sala de Representantes de la Ciudad de Buenos Aires, transcurrió en doce horas que vigorizaron el espíritu. La metodología científica de los especialistas convivió en una atmósfera mágica, casi ritual, con la vital expresión de la cultura popular “in situ”. La sapiencia y la experiencia de vida de nuestros mayores junto a la participación de la juventud. Fue todo enriquecedor, aún las molestas dificultades técnicas que sirven para recordarnos que somos seres humanos presos, a veces, de la avanzada tecnología.

 

Me asombró, como la primera vez, “Sefarad”, la historia sefaradí, la expulsión, la búsqueda de nuevos hogares, el Mediterráneo sembrado de djidios (judíos sefaradíes), la llegada a la Buenos Aires cosmopolita. La presencia en los barrios, el despliegue de las tradiciones, el humor, la gastronomía, así como la pesadumbre y el horror del Holocausto transmitido en el testimonio de un sobreviviente que rehizo su vida construyendo su familia en esta ciudad en la que encontró “su lugar en el mundo.”

 

La mejor consecuencia de mi humilde actividad como coordinador general de este encuentro quizás haya sido que la variedad de las temáticas y la participación de distintas generaciones sedujeron a un público heterogéneo que siguió con interés la propuesta. Refranes admirablemente resguardados, compilados y expresados con sabiduría y sentimiento y la presencia poco común de jóvenes, mostraron que a pesar de tantas dificultades hay historia y sangre nueva de docentes y alumnos trabajando por conocer los orígenes, tomar testimonios, preservar la identidad. ¡Excelente! Eso soñé…

 

La vasta cultura judeo-sefaradí que se exhibió tuvo también un final soñado: luego de la amplia gama del abanico de costumbres, un cierre con la música y las canciones típicas que coronaron un día inolvidable.

 

En esta Jornada, organizada en el ámbito del Ministerio de Cultura por la Dirección General de Patrimonio e Instituto Histórico y la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, lució la singularidad sefaradí en un espacio común de nuestra sociedad como parte de la esencia multicolor de esta ciudad.

 

 

Buenos Aires. Agosto de 2008.

Carlos Szwarcer © 2008.

 

Fuentes: 

http://www.cronoscultural-arg.galeon.com/aficiones2005544.html

http://letras-uruguay.espaciolatino.com/aaa/szwarcer/los_retonos_sefaradies_de_buenos_aires.htm

http://notasynoticiasoq.blogspot.com/2008/08/los-retoos-sefardes-de-buenos-aires.html

http://www.argentina.co.il/index.php?command=a%3A1%3A%7Bs%3A7%3A%22page_id%22%3Bs%3A3%3A%22296%22%3B%7D

http://inmigracionyliteratura.blog.arnet.com.ar/tag/sefarad%C3%ADes 

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Jornada “Buenos Aires Sefaradí” - Panelistas / Fotos-

Jornada organizada por la Dirección General de Patrimonio e Instituto Histórico y la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural del Ministerio de Cultura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
4 de agosto de 2008.
 
Archivo Fotográfico CS. Derechos reservados. 2008

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Mesa de apertura:
De izq a Der: Por el Ministerio de Cultura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: la Prof. Josefina Delgado, Subsecretaria de Patrimonio Cultural; la Lic. Liliana Barela, Directora General de Patrimonio e Instituto Histórico; la Lic. Leticia Maronese, Secretaria General de la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural; por la Subsecretaría de Derechos Humanos del GCBA, la Directora General de las Minorías y sus Garantías, la Lic. Beatriz De Vitas; y el historiador Carlos Szwarcer, Coordinador General de la Jornada.
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Mesa de Historia:
Mario Eduardo Cohen: Los que abrieron las puertas. Los sefardíes en la etapa colonial americana. Diana Epstein: Los judíos marroquíes en Buenos Aires. Leticia Maronese (coordinadora de mesa). José Menascé: Los sefaradíes en los barrios de Buenos Aires.
 
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Mesa de Literatura:
Jacques Farji: Refranero sefaradí. Celia Sidelnick (coordinadora de mesa). Horacio Spinetto: Lo sefaradí en la literatura, “desde afuera”. Ricardo Feierstein: Escritores sefaradíes porteños.
 
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Mesa de Historia Oral:
Laura Benadiba: La historia oral y la preservación del patrimonio cultural sefaradí en Buenos Aires. Adriana Echezuri (coordinadora de mesa). Mario Feferbaum presentó el video “Del Holocausto a Buenos Aires. Un lugar en el mundo.” (entrevista de Carlos Szwarcer a David Galante, sobreviviente sefaradí del Holocausto-Shoá).
 
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Daniela Lin, Abigail Felstein, Yessica Wecjman, Giselle Arena. Grupo de alumnas de la escuela ORT, sede Almagro, que aportaron sus enfoques y experiencias luego de la exhibición de un video de testimonios sefaraíes.
 
 
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Mesa de Gastronomía-Humor-Tradiciones: Graciela Tevah de Ryba: monólogo en djudezmo. María Esther Silberman de Cywiner: Acerca de qué es la tradición en la cultura sefaradí. Esther Cohen y Rubén Tevah: teatro leído en djudezmo. Marta Haber: Gastronomía Sefaradí.
 
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Mesa de Lengua - Costumbres:
María Cherro de Azar: Los Judíos de Siria en Buenos Aires. Laura Benadiba (coordinadora de mesa) José Menascé: El judeoespañol, lengua de sefardíes. Carlos Szwarcer: Estampas sefaradíes de Villa Crespo: vivencias y testimonios.
 
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Mesa de Música: Mario Kirlis: La música turca y árabe en los sefaradíes de Buenos Aires. María Virginia Ameztoy (coordinadora de mesa). Eleonora Noga Alberti: Romanzas y kantikas sefardíes. Un viaje del Mar Mediterráneo al Río de la Plata.
 
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Mesa de Música: Eleonora Noga Alberti con Mario Kirlis y su orquesta. Interpretaron temas orientales y típicas canciones sefaradíes. Un cierre de Jornada a todo ritmo y alegría.

 

 

 

 

Foto del Recinto de “La Manzana de Las Luces” durante la Jornada “Buenos Aires Sefaradí” -4 de agosto de 2008. (Imagen gentileza IHCBA: Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Fuente: http://www.cronoscultural-arg.galeon.com

Colectividades, Españoles, Eventos Culturales, Preservación del Patrimonio Cultural, Sefaradíes, Turcos

DEL PATIO AL UNIVERSO

por Carlos Szwarcer

 

 

El sopor de algunas tardes me hacía devanar los sesos pensando en qué podía gastar mi tiempo ocioso. Solía encontrar ocupaciones bastante útiles al vecindario. Por ejemplo, cortaba un pedazo de elástico, al que blandía como instrumento letal, que me convertía en un justiciero cazador de molestas moscas. Silente me acercaba a ellas destrozándolas con morboso placer infantil contra las paredes, las macetas, el mármol de la mesada y el piletón de Doña Dora.

 

Cruzaba ese patio y luego el zaguán que me llevaba directo a la calle, donde comenzaba el ritual de los juegos con mis amigos de aventuras: Jaime, José, Enrique, Simón, el flaco Toriani, Beto, “el Rulo”, Dumi, Salo, “Pichón” y tantos otros. Parecíamos un grupo de energúmenos poseídos detrás de una rotosa pelota, jugando a nuestro deporte favorito: el fútbol. Las figuritas, las bolitas, el balero, las escondidas, los primeros equilibrios con la bicicleta y numerosos entretenimientos formaron parte de una época en la que la diversión era más simple y las voces del barrio también eran distintas, universales. Tiempos en que casi todos nuestros padres eran argentinos, pero la mayoría de nuestros abuelos habían llegado de todos los lugares. Por eso, cuando nos llamaban los vecinos, escuchábamos: nene, pibe, íngale, ragazzo, chaval, manzebiko… (1)

 

Algunos días, a la hora del crepúsculo, me sorprendían preguntas profundas, entonces dejaba mi rol de niño juguetón, travieso, asesino de incautos insectos. Eran los años de “la guerra fría”, en los que se hablaba de “espías”, de “Vietnam”, de un Muro levantado en Berlín y de “la carrera del espacio”. Dibujaba naves espaciales de todo tipo en mi cuaderno borrador de hojas cuadriculadas, y en aquellos atardeceres rutilantes miraba absorto el cielo y el centelleo de las estrellas; filosofaba con Don León, mi vecino esmirlí (2), en el “gran patio” común del inquilinato (3), discurríamos sobre la belleza de la esfera celeste, especulábamos con la posible existencia de “marcianos” que, tal vez, habitaran en un Universo tan vasto.

 

Un chico inquieto jugando a veces, inconscientemente, con la vida de pequeños seres de la naturaleza, abierto al asombro o escrutando las alturas, era el preludio de mi desvelo por lo desconocido, la inclinación hacia la indagación, las preguntas sobre la vida y la muerte, el interés por comprender el complejo y contradictorio presente, tan perpetuo como efímero, mi obsesión por el pasado, y la incertidumbre sobre un futuro que, por aquellos días, me parecía tan enorme y lejano.

 

 

Notas:

 

1) Niño, joven: en castellano, idish (habla de los judíos ashkenazíes, italiano, djudesmo (judeo-español).

2) Natural de Esmirna (Izmir, Turquía). Ciudad con una importante presencia de sefaradíes (judeo-españoles).

3) Tipo de vivienda en la que generalmente vivieron muchos inmigrantes. Predio amplio y antiguo, cuyas habitaciones se alquilaban a varias familias. Conventillo. Casa de vecindad.

 

* Un recuerdo de la infancia del autor transcurrida en la calle Padilla, en el barrio de Villa Crespo. Ciudad de Buenos Aires. Argentina.

 

Carlos Szwarcer

Publicado en “Los Muestros” Nº 65. Diciembre de 2006. Bruselas (Bélgica).

Colectividades, Españoles, Italianos, Narrativa-Cuentos-Relatos, Sefaradíes, Turcos

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