Estampas de Buenos Aires

Blog de Carlos Szwarcer en Monografias.com

 

Cafés - Bares: Su Historia

El “Bar Defensa” fue declarado de interés cultural

Por Carlos Szwarcer

Distinguen al “Bar Defensa”

El “Bar Defensa” que se encuentra en la intersección de calles Defensa y Cochabamba de la Comuna 1, fue declarado sitio de interés cultural de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que, además, dispuso la colocación de una placa en el frente del mítico lugar de encuentro del barrio de San Telmo.

Desde hace casi 50 años es públicamente reconocido por haberse erigido en un ámbito de constante encuentro no sólo de parroquianos sino también, y especialmente, de personalidades destacadas de las letras, las artes, la comunicación y la política a través de sus periódicas reuniones o cenas de debate con alto nivel de discusión.

El artículo 32 de la Constitución local garantiza la preservación, recuperación y difusión del patrimonio cultural, la memoria y la historia de la ciudad y sus barrios. Los legisladores han entendido que el “Bar Defensa” constituye un ejemplo de ese patrimonio que debe ser valorado. Por otra parte, la Ley N° 1227 establece el marco para la promoción, acrecentamiento y transmisión a las generaciones futuras del Patrimonio Cultural porteño, entendiendo por tal al conjunto de bienes muebles e inmuebles de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que en sus aspectos tangibles e intangibles, materiales y simbólicos, y que por su significación intrínseca y/o convencionalmente atribuida, definen la identidad y la memoria colectiva de sus habitantes.

Fuente: http://www.legislatura.gov.ar

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Muestra “Restrospectiva de Cámara”. Horacio Spinetto (inauguración 3/10/2015)

Tenemos el gusto de invitarlos a la inauguración de la muestra RETROSPECTIVA DE CÁMARA de HORACIO SPINETTO, el sábado 3 de octubre a las 13 hs en el Museo Benito Quinquela Martín (Sala Victorica)

Av. Don Pedro de Mendoza 1843 (CABA)

Horacio Spinetto presenta su labor de 55 años dibujando y pintando.

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Aniversario de la inauguración del “Café de Marcos” (4 de junio de 1801)

Un 4 de junio… pero de 1801 se inauguró en Buenos Aires el “Café de Marcos” que albergó la presencia de los primeros patriotas: ¿Qué de aquel legendario café, caja de resonancia de la intelectualidad porteña, lugar de anécdotas increíbles, testigo de nuestro país en sus orígenes?

Comparto la excelente nota de Jorge Bossio sobre este lugar de tertulias, trascendentes encuentros, y metódicos excesos de algunos “prohombres”. La transcribí en “Estampas de Buenos Aires”  (Carlos Szwarcer)

Aquí lo links:

1ra parte

http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires/2011/06/06/el-cafe-de-marcos-1º-parte/


2da parte

http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires/2011/06/15/el-cafe-de-marcos-2º-parte/


3ra Parte

http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires/2011/07/18/el-cafe-de-marcos-3º-parte/


4ta parte

http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires/2011/07/30/el-cafe-de-marcos-4º-parte/

Ilustración: Ricardo Regalado

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YÁBOR en Concierto Acústico. Sábado 26 de abril. 21.30 hs. en “Macedonio - Café del Lector-”

YÁBOR en “MACEDONIO” (Café del lector).

“Cronos Cultural” presenta:
YÁBOR en Concierto Acústico Sábado 26 de abril. 21.30 hs.
“Ecos de América”
En “Macedonio- Café del Lector-”
(Ubicado en Jardines de la Biblioteca Nacional)
Aguero 2502 (CABA) -

En este espectáculo presentará canciones de su nuevo Álbum “Ecos de América” e interpretará clásicos de su sobresaliente carrera: “De vuelta por el barrio”, “Memoria azul”, “No Dejes de Cantar”, el Candombe del 6 de enero, entre otros.

Considerado uno de los pioneros del rock nacional, y precursor del Candombe dentro del mismo, es el heredero de la tradición murguera y candombera del barrio montevideano de La Unión. En 1974 se radicó en la República Argentina, alternando sus actuaciones en ambas orillas del Plata. Sus canciones, a través de artistas y agrupaciones corales, han trascendido las fronteras hacia varios continentes

YÁBOR (guitarra y voz),
Eduardo Louzada (percusión)

“MACEDONIO” (Café del Lector)
Agüero 2502 (CABA)
Valor entrada: $ 70
Reservas: Tel 4804-8045 y 15 3334 9989
macedonioresto2013@yahoo.com.ar

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CAFÉ SAN BERNARDO. (VILLA CRESPO. BUENOS AIRES) BAR NOTABLE DE LA CIUDAD

Foto del frente del edificio donde en su planta baja funciona el Café San Bernardo ( Villa Crespo. Buenos Aires). Abrió en 1912. Para su centenario fue nombrado Café Notable de la Ciudad de Buenos Aires. Recinto con historia… Foto del frente del edificio donde en su planta baja funciona el Café San Bernardo ( Villa Crespo. Buenos Aires). Abrió en 1912. Para su centenario fue nombrado Café Notable de la Ciudad de Buenos Aires. Recinto con historia…

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OPUS CUATRO en “Los 36 Billares”. Artista invitado: YÁBOR

PRESENTACIÓN DE OPUS CUATRO “45 aÑOS DE CANTO CON AMIGOS”

en “BAR LOS 36 BILLARES”

ARTISTA INVITADO: YÁBOR

Viernes 25 de octubre 21 hs.

Av de Mayo 1265. Ciudad de Buenos Aires

Reservas 4381-5696

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“El Café Tortoni y el Bar Izmir. Un vínculo sefaradí” (reseña)

Por Carlos Szwarcer

He tenido el placer de ser convocado para participar en el Ciclo Raíces de Sefarad, organizado por eSefarad (Liliana y Marcelo Benveniste) y la Comunidad NCI-Emanu El. El tema elegido fue “El Café Tortoni y el Bar Izmir. Un vínculo sefaradí”. El evento fue auspiciado por La Comisión de Bares Notables de la Ciudad de Buenos Aires y se presentó el martes 30 de octubre de 2012 en Arcos 2319. Buenos Aires.

Publicado en "El Amaneser". Estambul.(Turquía) Diciembre de 2012

Se desarrolló el nexo sefaradí en la historia de dos cafés: el Tortoni, el más antiguo-en pie- de Buenos Aires y el Izmir, lugar legendario de encuentro de habitués mayoritariamente sefaradíes, y de otras etnias (armenios, griegos, árabes, etc.) con las que convivieron dentro del antiguo Imperio Otomano. Aquella atmósfera fue recreada en el Café y Bar Izmir, donde se revivían aspectos culturales comunes: costumbres, idioma (turco), música, danza, gastronomía, entre otros.

En los cafés Tortoni e Izmir,  tan distintos en sus estilos pero,  a la vez, tan porteños, encontramos la historia de  dos hermanos sefaradíes oriundos de la ciudad de Izmir  (Turquía), Alejandro Alboger y Yaco Alboher. El primero, arribado a Buenos Aires en 1920, comenzó a trabajar de lustrabotas en el Café Tortoni. Escaló posiciones,  fue mozo y, finalmente,  metre (1920 a 1939). Por distintas  vicisitudes se hizo cargo del Café Izmir (1939-1965), ubicado en el Barrio de Villa Crespo, donde se concentraba gran parte de la inmigración judía.

Alejandro  ayudó económicamente a su familia para que partiera de Turquía  hacia Buenos Aires, y recomendó a su hermano menor para  trabajar en el Café Tortoni. Yaco ingresó al famoso café de Avda. de Mayo  en 1931.

Los dos hermanos izmirlíes  siguieron por muy distintos caminos. En tanto Yaco se quedó en el Tortoni, finalizando sus días como mozo y accionista del famoso e histórico café,  Alejandro se mantuvo  25 años como dueño del legendario y exótico Izmir, recinto mágico, ubicado en la calle Gurruchaga 432, al que le dio su impronta y estilo.

Hoy, el Tortoni sigue gallardo como uno de los lugares turísticos más importantes de Buenos aires. Lamentablemente, el Café Izmir ya no existe. No Obstante,  este Olimpo rectangular, fue reconocido como Café Notable de la ciudad de Buenos Aires (a fines del siglo pasado). Baluarte y punto de reunión sefaradí, por ser ámbito de relación de varias etnias, fue denominado “Ejemplo de Diversidad Cultural y de Convivencia Pacífica,  “….parte de la Esencia de Buenos Aires”, “emblema porteño” o “secretaría informal de la comunidad”, seguramente porque allí  se buscaban a los hombres que completaban  el miniam o quorum mínimo para comenzar los rituales en el Templo Sefaradí que se encontraba a la vuelta, sobre la calle Camargo.

El tiempo pasó inexorablemente. Al fallecer Alejandro Alboger (1965), el Café Izmir cambió de estilo y las transformaciones económicas y sociales lo convirtieron en un bar convencional. Pero el lugar pervive  en la memoria colectiva de la ciudad, como un sitio emblemático para la colectividad sefaradí y  como hito histórico de la Buenos Aires cosmopolita. Finalmente, el viejo café de “los turcos” cerró sus puertas en el año 2000 y fue demolido en abril de 2004 para dejar lugar a la construcción de un edificio de propiedad horizontal.

¿ Podría habérselo salvado, resguardado ? Es difícil saberlo. Muy pocos lo intentaron. Pero conviene reflexionar sobre esta cuestión que concierne a cada  ciudadano: defender los hitos históricos que son parte de la conciencia colectiva de una sociedad,  aquellos que nos dan  parte de nuestra identidad. Recuerdo las palabras de Fréderic  Mistral: Los árboles que crecen más altos son los de raíces más profundas”.

En todo caso, la pérdida del Café Izmir, este símbolo de la cultura porteña, como  otros, nos muestra la necesidad de una legislación acorde a la defensa de estos espacios.  Encontramos, a veces, una lamentable apatía instalada en buena parte de la ciudadanía que observa con los brazos cruzados la destrucción de sus sitios emblemáticos.

La mayor de las obligaciones para la preservación de estos sitios recaen en nuestras instituciones, en nuestros representantes: gobierno nacional, municipalidades, y  en las colectividades… Todos debemos ocuparnos en debatir el futuro que deseamos a partir del pasado que nos sustenta. Es poco lo que se salva, pese a la voluntad de pocos funcionarios que intentan estar a la altura de la responsabilidad que les confiere su cargo, a veces limitados por una burocracia elefantiásica o por la falta de fondos económicos. Debemos, todos, ser custodios de la memoria que nos identifica con una manera de ser…

En cierto modo, es el aporte del bagaje cultural familiar, a la idiosincrasia de nuestra aldea, de nuestra ciudad, de nuestro país, lo que nos hace quienes somos; recordar de donde venimos y conservar aquello que recibimos de nuestros mayores, las tradiciones, las costumbres, los lugares que nos identifican, es un mandato que tiene que estar presente en este complejo proceso en el que globalización e identidad son dos caras de una misma moneda. Con la desaparición de edificios representativos como el Café Izmir - que caracterizaba la diversidad cultural, la convivencia pacífica y la identidad de Buenos Aires -, no cabe duda de que toda la sociedad ha sido vulnerada, sufriendo una mutilación de su memoria física y corriendo el peligro de que se desvanezca una parte de su historia.

* Reseña publicada en el Periódico “El Amaneser”. (Estambul. Turquía). Sección: Recuerdos. Pág.24. El texto aquí presentado fue publicado en “ladino”.

Versión en ladino: http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires/2013/03/02/el-kafe-tortoni-i-el-bar-izmir-un-vinkulo-sefaradi-en-ladino/

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El Kafé Tortoni i el Bar Izmir. Un vínkulo sefaradí (en ladino)

Por Carlos Szwarcer

La versión en español: en http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires/2013/03/02/%E2%80%9Cel-cafe-tortoni-y-el-bar-izmir-un-vinculo-sefaradi%E2%80%9D-resena/

Me plazió muncho ke me invitaran al partisipar en el Sieklo “Raíces de Sefarad” organisado por eSefarad (Liliana y Marcelo Benveniste) i la Komunita NCI-Emanu El. El sujeto eskojido fue “El Kafé Tortoni i el Bar Izmir. Un vínkulo sefaradí”. La konferensia fue apoyada por la Komision de Bares Emportantes  de la Sivdad de Buenos Aires i se empresentó el martes 30 de oktuvre de 2012 en la kaye Arcos 2319. Buenos Aires.

"El Amaneser". Estambul.(Turquía) Diciembre de 2012

Se dezvelopó la union sefaradí en la istoria de los dos kafés: el Tortoni, el mas antiko –todavia en pies- de Buenos Aires i el Izmir, lugar tradisional de enkontro abitual de la más parte sefaradíes i de otras rasas komo ermenís, gregos, arabos i más… kon las ke konvivieron adientro del antiko Imperio Otomano. Akel ambiente fue re-kriado en el Kafé i Bar Izmir, ande se arevivian uzos kulturales komunes: kostumbres, lingua (turko), muzika, bayle, kumidas i mas.

En los kafes Tortoni i Izmir, tan distintos en sus kualidad ma, al mizmo tiempo, tan “porteños” (en kasteyano “del puerto”), enkontramos la istoria de dos ermanos sefaradíes nasidos en la sivdad de Izmir (Turkia): Alejandro Alboger y Yaco Alboher. El uno arivado a Buenos Aires en 1920, ampesó a lavorar de alimpiador de kundúryas (sapatos) en el Kafé Tortoni. I fue suviendo de lavoro, fue moso sirviendo las mezas i a la fin, direktor de los servidores del salón (1920 a 1939). Por algunos suksesos se enkargó del Kafé Izmir (1939-1965), ke estava en el kuartier “Villa Crespo”, ande moraban la más parte de la imigrasion djudia.

Alejandro ayudó ekonomikamente a su famiya para ke fuyera de Turkia a Buenos Aires, i avló para ke su ermano chiko fuera a lavorar en el Kafé Tortoni. Entonses Yako entró al afamado kafé de la Avenida de Mayo en el anyo de 1931.

Los dos ermanos izmirlíes sigieron por muy distintos kaminos. Mientras Yako se kedó en el Tortoni, eskapando sus diyas komo moso i asosiado del afamado i istóriko kafé, Alejandro se kedó komo patron del tradisional i eksótiko Izmir, lugar enkantado, fraguado en la kaye Gurruchaga 432, a la ke dio su sinyo i estilo.

Oy en diya, el Tortoni, todavia sige elegante, komo uno de los lugares turistikos mas emportantes de Buenos Aires. Malorozamente, el Kafé Izmir ya no eksiste. Igual, este Ganeden, fue rekonosido komo “Kafé Emportante de la sivdad de Buenos Aires” (a la fin del sieklo pasado). Palasio i lugar de enkontro sefaradí, porke era ambiente de relasion entre distintas rasas, fue nominado “Eksemplo de Diversidad Kultural i Konvivensia Pasifika” “… parte de la alma de Buenos Aires” “emblema porteño” o “ofisina informal de la komunitá”, siguro porke ahi bushkavan a los ombres para adjustar el minyan, kantida minima de ombres, para poder azer los resos en el Templo Sefaradí ke estava al torno, en la kaye Camargo.

El tiempo pazó inevitablemente. Al murir Alejandro Alboger (1965), el Kafé Izmir trokó de estilo i mizmo trokaron las ekonomias i las relasiones sosiales ke lo konvirtieron en un bar komo otros. Ma el lugar sovrevive en la memoria kolektiva de la sivdad, komo un lugar muy emportante para la komunitá sefaradí i komo un fakto istoriko de la Buenos Aires kosmopolita. A la fin, el viejo kafé “de los turkanos” serró sus puertas en el anyo 2000 i fue derokado en avril de 2004 para dejar lugar  a la fragua de un edifisio de apartamentos.

¿Se puedía ser salvado, protejido? Es difisil de saver. Muy pokos lo intentaron. Ma kale ke pensemos sovre esta kestion ke konserne a kada sivdadano: protejer los lugares istorikos ke son parte de la konsiensia kolektiva de una sosiedad, akeyos ke mos dan la mas parte de muestra identidad. Rekodro los biervos de Fréderic Mistral: Los arvolés ke kresen más altos son los de raíses más profundas”.

En todo kavzo, la piedrita del Kafe Izmir, este simbolo de la kultura “porteña”, komo otros, mos amostra el menester ke ay de una ley de akodro a la proteksion de estos lugares. Enkontramos, en vezes, un triste abandono instalado en la gran parte de las djentes ke miran kon los brasos kruzados el derokamiento de sus lugares emportantes.

La mas parte de las ovligasiones para la konservasion de estos lugares estan en muestras Institusiones, en muestros representantes: el governo nasional, los intendentes i las propias kolektividades… Kale ke todos devemos de okuparnos en diskutir el futuro ke keremos a partir del pasado ke mos sostiene. Poko es lo ke se salva, a pezar de la veluntad de pokos funsionarios ke intentan estar al karar de la responsabilidad ke les da su posto, en vezes limitados por una muy grande burokrasia o por ke les mankan las parás. Kale ke todos devemos ser guardianes de la memoria ke mos identifika kon un modo de ser…

En sierto modo, es la karga kultural famiyar, a la naturalesa de muestro pueblo, de muestra sivdad, de muestro pais, lo ke mos aze kienes somos; rekodrar de ande vinimos i mantener lo ke aresivimos de muestros parientes, las tradisiones, las kostumbres, los lugares ke mos identifikan, es un mandato ke tiene ke estar prezente en este komplekso paso en el ke “globalisazion i identidad son dos karas de una mizma moneda.” Kon la desparision  de edifisios representativos komo el Kafé Izmir – ke reprezentava la diversidad kultural, la konvivensia pasifika i la identidad de Buenos Aires - , no keda duda ke toda la sosiedad fue lastimada, sufriendo la matansa de su memoria fisika i kon el peligro de ke se despareka una parte de su istoria.

* Fuente: El Amaneser”. (Estambul. Turquía). Rekuerdos. Pág. 24.

- Autor: Carlos Szwarcer

- Trezladado del espanyol al ladino por Liliana Benveniste

- Versión en español:

http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires/2013/03/02/%E2%80%9Cel-cafe-tortoni-y-el-bar-izmir-un-vinculo-sefaradi%E2%80%9D-resena/

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El tango montevideano

Por Alejandro Michelena

Fue un 2 de diciembre de 1866, en un modesto rancho del barrio de Goes. Así se planteaba en un folleto editado hace muchas décadas por Ovidio Cano, colaborador del desaparecido diario El Día,  rescatado por los historiadores Washington Reyes Abadie y Anibal Barrios Pintos en su libro dedicado a esa antigua zona montevideana (en serie publicada por la Intendencia Municipal).

“Tal afirmación –consigna Cano en ese texto– pertenecía a Leonardo Durante, un argentino que vivió muchos años en la calle Libres 1620 casi General Flores, en el corazón de Goes”. Y agrega: “fue en un rancho situado en el número 1477 de la calle Isidoro de María, frente a la plaza llamada en ese tiempo De las Carretas”.

Siempre según Ovidio Cano: “Leonardo Durante afirmaba que desde la noche del 2 de diciembre de 1866, se bailó en ese rancho una deformación de la clásica habanera con parejas abrazadas”. Y luego comenta que la gente se acostumbró a decir: Vamos a bailar tango al rancho de la plaza.

El mito y sus raíces

Si bien son muchísimos los testimonios sobre los primeros pasos del tango, tanto en Buenos Aires como en Montevideo, la originalidad del que rescató Cano y recordaron Barrios Pintos y Reyes Abadie, radica en la fecha y lugar precisos.

Más allá de este dato y de la anécdota puntual –el surgimiento de estilos musicales no suele tener nunca una génesis tan acotada– musicólogos, antropólogos culturales, “tangólogos” en serio, han coincidido en las últimas décadas en filiar el origen del ritmo del dos por cuatro, de manera igualitaria a los arrabales de ambas márgenes urbanas del río marrón. Concretamente: a los prostíbulos y boliches orilleros, donde se mezclaban el paisano recién llegado del interior con el tano y el gallego que habían arribado al puerto poco antes, abrazándose a polacas, francesas y rusas que ejercían en el suburbio de las ciudades platenses el oficio más viejo del mundo.

Investigaciones significativas de los años recientes estiman que si bien el tango se propagó de manera inusitada en Buenos Aires, fue en Montevideo donde tiene su lejana génesis, fecundado por el sensual tan-gó de los afro-uruguayos. Y hoy por hoy las raíces africanas del tango no son negadas por ningún estudioso serio del tema. Y tampoco que en esa influencia fuera decisiva la música de los negros montevideanos que por 1830 iban a bailar tan-gó extramuros, por detrás del Cubo del Sur. Si no fuera por la negritud que lo vitaliza, al tango le faltaría el ingrediente rítmico, el magnetismo que lo torna mágico y vibrante, y le sobraría demasiada melancolía.

Un ritmo de dos orillas

Cuando se escribe o habla del tango por el ancho mundo, se lo asocia casi siempre en exclusividad a Buenos Aires. Esto es explicable, en la medida que en la grande y compleja urbe porteña de los años veinte –que tan bien recrearan literariamente Roberto Arlt y Leopoldo Marechal– democratizada por el irigoyenismo, el nuevo ritmo encontraría su escenario más fecundo en los cabaret y los cafés con palco, y su cantor por excelencia en Carlos Gardel. Por su parte, su mítico imaginario cosmopolita amalgamaba la Pebeta de mi barrio con las Ivonne, René y Grisetta de un brumoso quartier parisién; de Montmartre a Corrientes angosta, del Barrio Latino a la Curva de Rocha. El lenguaje, los personajes, la dramaturgia del tango, no serían lo que son de no haberse decantado en esa proteica ciudad del estuario del Plata.

Pero Montevideo ha aportado lo suyo, y mucho, al tango, como lo ha probado –con datos más que suficientes– el recordado escritor Juan Carlos Legido en su libro La orilla oriental del tango (publicado por Ediciones de la Plaza). Basta evocar a Gerardo Mattos Rodríguez y La Cumparsita, el bien llamado “himno de los tangos”, que fuera estrenado por el maestro Firpo y su orquesta en la confitería La Giralda de la Plaza Independencia (donde hoy está el Palacio Salvo). También a Roberto Fugazot y su Barrio Reo, dedicado al montevideano barrio Reus al Norte, y que fuera cantado en el viejo café Vaccaro de General Flores y Domingo Aramburu por Carlitos Roldán. Y al entrañable Pintín Castellanos y La puñalada, que tuvo su bautismo ante el fervoroso público tanguero del Tupí Nambá nuevo, en 18 de Julio. Y los compuestos por Víctor Soliño, Tito Cabana, Juan Carlos Patrón y  Alberto Mastra, que forman parte del mejor repertorio del tango canción.

Y no hay que olvidar las orquestas uruguayas: La de Laurenz y Casella, que marcó toda una época. La de Romeo Gavioli, realizando una verdadera “fusión” de tango y candombe. La tan popular y radiofónica de Oldimar Cáceres. La orquesta de Puglia-Pedroza, que dejó un recuerdo de éxitos constantes. La del maestro Donato Raciatti llenando de música típica el Montevideo de varias décadas. La más cercana en el tiempo dirigida por el maestro César Zagnoli. Y recintos hoy míticos, como el gran café Ateneo, con sus palcos donde diariamente se oían las mejores orquestas del Río de la Plata, verdadera catedral montevideana del ritmo del 2 x 4.

En definitiva, como bien lo expresa ese tango más moderno de otro uruguayo, el Ciruja Montero: las dos orillas, las dos ciudades, están hermanadas por iguales aires musicales y por historias comunes, costumbres y formas de vida. Y qué más da –parafraseando la notable milonga de Borges- que haya nacido en algún antro de la calle Yerbal o de la calle Junín… El tango es, en definitiva, tan hijo de Buenos Aires como de Montevideo. Y ambas ciudades fueron madres fecundas y amorosas para el ritmo que las identifica.

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El vínculo safaradí entre el Café Tortoni y el Café Izmir (fotos)

En el Ciclo Raíces de Sefarad, organizado por eSefardad y la Comunidad NCI-Emanu El, se presentó “El Café Tortoni y el Bar Izmir. Un vínculo sefaradí”, por Carlos Szwarcer. El evento se llevó a cabo el martes 30 de octubre de 2012 en Arcos 2319 (CABA) y fue auspiciado por La Comisión de Bares Notables de la Ciudad de Buenos Aires.

Carlos Szwarcer

Auditorio

Carlos Szwarcer, junto a Horacio Spinetto, integrante
de la Comisión de Bares Notables de la Ciudad de Buenos Aires.

Reina Alboger, hija de Alejandro Alboger,
dueño del Café Izmir entre 1939 y 1965.

Mercedes Vacarezza, hija de Alberto Vacarezza, autor
del famoso sainete “El Conventillo de la Paloma”
(ubicado a pocas cuadras del Café Izmir)

Liliana Benveniste recreó algunas canciones cantadas por las “muyeres sefaradíes” en las casas cercanas al legendario “Café Izmir,” del barrio porteño de Villa Crespo.

Asistentes participando con preguntas

Mercedes Vacarezza y su esposo junto a Carlos Szwarcer

Liliana Benveniste hace entrega de un recuerdo a Carlos
por su participación en  el Ciclo “Raíces de Sefarad” 2012.

Graciela Calderón (izq) y Silvia Agostino (centro)

Oscar Suárez, siempre presente: amigo personal
de Carlos Szwarcer.

Horacio Spinetto y Carlos Szwarcer
Carlos y su madre: Reina Alboger

Con su hermanas Susana y Marilú.

Con Marcelo y Liliana Benveniste, organizadores
del evento

Aquí, con David Galante y su esposa, Raquel.

Junto a la artísta plástica Meli Janín

Carlos y su familia: de izq a der. Susy, Mary, Emanuel, Dominique, Mariana, Reina y Natalia.

Carlos con su hija, Mariana Szwarcer

Las palabras de Fréderic Mistral como cierre de la presentación: “Los árboles de raíces más hondas son siempre los que crecen más alto”


Fotografías:

Natalia Zaidman

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