Artículos Periodísticos

Educación y Holocausto: Nuevos enfoques pedagógicos

Por Carlos Szwarcer

El Seminario Formador de Formadores 2009. Herramientas para la transmisión del Holocausto, se realizó en las ciudades de Bariloche, Buenos Aires y Córdoba,  el 20, 24  y 26 de agosto respectivamente. Su  objetivo fue la capacitación de docentes y fue organizado en forma conjunta por el Museo del Holocausto de Buenos Aires,   la Task Force for International Cooperation on Holocaust Education Remembrance and Research (ITF), el Museo del Holocausto de Washington (USHMM) y de Yad Vashem (Museo del Holocausto de Jerusalem).

Izq. a der: El presidente de la DAIA filial Córdoba, Ernesto Teicher, Carlos Szwarcer, la representante legal del Colegio Babar, Dominique Seguin y la directora ejecutiva del Museo del Holocausto de Buenos Aires, Graciela de Jinich, en el Seminario realizado en la ciudad de Córdoba.

 

Carlos Szwarcer con el Prof. Mario Sinay, Dir. del Dto de Habla Hispana de la Escuela Internacional para el Estudio del Holocausto. Yad Vashem, Museo del Holocausto de Israel.

Mario Sinay en su disertación mencionó, enfáticamente, que el de Holocausto no pertenecía al pueblo judío,  si no que trascendía, para ser parte de una temática que toca a todos los seres humanos.

 

 Izq a Der: Carlos Szwarcer, Christina Chavarría (Coordinadora Nacional de Programas de Capacitación Educativa del Museo del Holocausto de Washington) y Dominique Seguin. 

Carlos Szwarcer hace entrega del Video "Del Holocausto a Buenos Aires...Un lugar en el mundo" al Ministro de Educación de la Provincia de Córdoba.

El Ministro de Educación de la Provincia de Córdoba, Walter Grahovac, anunció que la temática del cónclave será incluida en el programa de Postítulo del recientemente creado Instituto Superior de Formación para la Gestión y Conducción Educativa.

Carlos Szwarcer presentando el video testimonial en el Seminario Formador de Formadores 2009. Córdoba. Argentina.

El video histórico testimonial “Del Holocausto a Buenos Aires… Un lugar en el mundo”,  entrevista realizada por Carlos Szwarcer a David Galante, sobreviviente del campo de exterminio de Auschwitz, fue originalmente presentado en la Jornada “Buenos Aires Sefaradí” (en agosto de 2008)- e inició el Proyecto de Historia Oral en Colegio Babar (2009). El material, además, fue seleccionado para ser entregado como material didáctico a los docentes que concurrieron al Seminario.

Links relacionados:

http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires/2009/08/26/holocausto-un-video-como-herramienta-educativa/

http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires/2009/08/26/seminario-formador-de-formadores-2009-cordoba-argentina/

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Holocausto. Un video como herramienta educativa.

Por Carlos Szwarcer

El video “Del Holocausto a Buenos Aires…Un lugar en el mundo” es un documental histórico – testimonial basado en la experiencia vivida por David Galante en el campo de extermino de Auschwitz. En su emotivo relato afirma: “poco a poco pude rehacer mi vida en Buenos Aires… y sentirme una persona “normal”.

David Galante en el Colegio Babar. Respondiendo preguntas de los alumnos.

La historia oral es una herramienta fundamental para la construcción de nuevas fuentes. La incorporación de esta metodología en el proceso educativo ha demostrado que, a través de la misma,los alumnos se comprometen con la memoria y la identidad, sintiéndose  parte de la historia. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con el video aludido -originalmente presentado en la Jornada “Buenos Aires Sefaradí” (en agosto de 2008)- se inició el Proyecto de Historia Oral del Colegio Babar. El resultado fue motivador y enriquecedor para los alumnos y el cuerpo docente. En la búsqueda de temáticas relacionadas con los valores universales surgieron, inevitablemente, variadas y originales líneas de investigación.

Tapa del video de la entrevista realizada por Carlos Szwarcer a David Galante en el Museo del Holocausto de Buenos Aires.

“Del Holocausto a Buenos Aires…Un lugar en el mundo” fue seleccionado como herramienta didáctica para entregarse en el Seminario Formador de Formadores 2009. Herramientas para la transmsiión del Holocausto. Este evento se realizó el 26 de agosto en la ciudad de Córdoba, planificado en forma conjunta con la Task Force for International Cooperation on Holocaust Education Remembrance and Research (ITF) y el Museo del Holocausto de Washington (USHMM). El Seminario tuvo lugar días antes en las ciudades de Buenos Aires y Bariloche.

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Entrevista a Luis Úbeda -responsable del archivo de Barcelona-

Por Carlos Szwarcer

Luis Ubeda y Carlos Szwarcer

Luis Úbeda es Responsable del Departamento de Fuentes Orales del Archivo de la Ciutat de Barcelona. Historiador y archivero. Redactor jefe dela revista Historia, Antropología y Fuentes Orales.  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CS: ¿Cuál ha sido el motivo de tu viaje a la Argentina. Existen proyectos de cooperación entre Barcelona y alguna Institución Argentina? 

LU: Entre los que trabajamos en el ámbito de la historia oral, es conocida la calidad y diversidad de proyectos que en este país se vienen realizando para recuperar su pasado reciente. No obstante, a mi entender y por lo que he podido comprobar in situ, existe en la mayoría de instituciones y centros de archivo un déficit en lo que se refiere al trabajo propiamente archivístico que estas fuentes orales requieren para asegurar su preservación y permitir el acceso público de ellas. Por ello, quisiera aportar mi experiencia profesional como archivero de fuentes orales del Archivo Histórico de Barcelona  y colaborar en programas de historia oral y así favorecer el conocimiento y el uso de este tipo de fuentes entre los investigadores presentes y futuros.
En relación a cooperación en materia de archivos,  quisiera destacar los trabajos iniciados en 2005 por Archiveros Sin Fronteras —ONG internacional con sede fundacional y central en Barcelona— con el “Proyecto de organización y acceso a los archivos y documentos sobre regímenes represivos de Iberoamérica”,  que en el caso de Argentina hasta el día de hoy ha representado el inventario y la posterior digitalización selectiva de los siguientes fondos documentales:
Guía y red de archivos de Córdoba.
Organización y conservación de documentos de la policía de Córdoba conservados en el Archivo Provincial de la Memoria.
Descripción, digitalización y sistematización de fondos documentales del Archivo Provincial de la Memoria.
Memoria Abierta: Recuperación de archivos sobre la dictadura argentina. Ampliación del acceso a la consulta de documentos sobre el terrorismo de estado en la Argentina (Archivo Adelina Dematti de Alaye; archivo María del Rosario Cerrutti; fondos Luis Moreno Ocampo-Fiscalía (Cámara Federal); colección del área de fotografía de la Presidencia de la Nación (1976-1978).
Por lo que a mí respecta, el motivo principal de mi estancia en Buenos Aires es el de establecer un convenio de colaboración entre el Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires y el Archivo Histórico de Barcelona en materia de archivos de fuentes orales, además de mi colaboración en el censo de archivos del proyecto de Archiveros sin Fronteras.

CS: ¿Participan en España activamente los ciudadanos en la recuperación de la memoria e identidades españolas, y en particular que ocurre en Cataluña?

LU: Como venimos de una larga dictadura militar que fue precedida de una cruenta guerra civil, desde el periodo de la llamada Transición —o sea, una reforma democrática coronada— el peso de ese pasado ha limitado y condicionado las actitudes y conciencias de políticos y de ciudadanos, estableciéndose así en nombre del consenso y del no volver a repetir errores del pasado, una especie de pacto de silencio que ha impedido restablecer los mínimos principios de búsqueda de la verdad y de la justicia.
Por consiguiente, han sido los represaliados, algunos sectores de la sociedad civil, una gran parte de los historiadores profesionales y algunos grupos en su mayoría externos al marco parlamentario, los que de forma más activa plantearon la recuperación de la memoria de los grupos que lucharon en el bando republicano, de los exiliados, de los encarcelados, de los opositores…
No obstante, treinta años después de la muerte del dictador, se inició una tímida y a veces contradictoria política pública con, en Cataluña, la creación del Memorial Democràtic y poco después en España con la aprobación de la Ley 52/2007 conocida como Ley de Memoria Histórica. En mi opinión, con ello la clase política actual pretende en parte recuperar la iniciativa que debió asumir en el momento de la Transición pero que entonces prefirió abandonar para pactar así su cuota de poder.

CS: ¿Cuál es el estado actual de la  Historia Oral y la labor archivística en España y qué diferencias encontrás con la Argentina?

LU: A nivel de proyectos de investigación de historia oral, la evolución de ambos países es similar, existiendo buenos y reconocidos especialistas en historia contemporánea,  aplicaciones pedagógicas, etc.
En el terreno de los archivos, partimos de realidades diferentes. La conservación del patrimonio documental español lógicamente tiene mucha más tradición y la idea de archivo está más enraizada en la mayoría de instituciones públicas y privadas, a pesar de que en general el archivo es el “patito feo” del patrimonio documental dado que requiere un adecuado nivel de inversión y que sus funciones y resultados son considerados por muchos gestores culturales como de poca difusión y transcendencia pública, a diferencia de museos, exposiciones, bibliotecas…
En el caso de los archivos en Argentina, por lo que he podido conocer, es un sector que se está renovando y adaptando a las nuevas demandas institucionales y sociales, aunque en muchos casos arrastra la desidia de años de dejadez, así como el hecho de reducir el archivo a un ámbito erudito e historicista propio de épocas pasadas.
En definitiva y aplicable para ambos casos, hay mucho trabajo por hacer.

CS: ¿Difieren los criterios, la metodología, etc… en ambos países?

Como archivero soy partidario de un modelo de archivos centralizados pero que orienten y faciliten las realidades e iniciativas descentralizadas. En consecuencia, me atrevo a afirmar a partir de la información que tengo, que Argentina adolece de una institución que actúe como referente nacional en materia de archivos. En el caso español, la tradición y el desarrollo actual, han dado lugar a la consolidación de unas instituciones de archivo que actúan como tales y que tienen sus funciones más integradas con el resto de organismos estatales, regionales, provinciales, etc.  

- En España existe apoyo y financiamiento para proyectos de estas actividades. ¿Qué apoyo da el estado en este sentido?

Tanto a nivel estatal, autonómico y local, existen una serie de vías de financiamiento y apoyo (becas, subvenciones) a proyectos de historia oral y de archivos y para ello han de ser previamente presentados, evaluados y finalmente reciben la ayuda pública correspondiente.
 
CS: ¿Cuál es el rol que cumplen los sponsors privados?

Lu: En algún caso, como podrían ser las fundaciones o asociaciones, éstas fomentan investigaciones en diversas áreas. Aunque en lo que respecta a la historia oral, la mayor parte de proyectos surgen de los ámbitos universitarios o de investigadores independientes que reciben la ayuda de organismos públicos.

CS:¿En torno a esta temática, qué aspectos positivos y que debilidades encontrás en nuestro país?

Lu: Como muy positivo destacaría la gran cantidad, diversidad y en general calidad de la mayoría de proyectos de historia oral que se llevan a cabo en Argentina.
Como punto débil destacaría el hecho de que una vez realizados los proyectos, es difícil que se integren como un documento más en los archivos que existen y ese es un trabajo muy importante que hay que hacer si queremos que las fuentes orales tengan el mismo estatus que cualquier otro documento que merezca la categoría de documento histórico. Si a todo esto le añadimos un cierto sectarismo político en instituciones públicas y privadas y las consabidas luchas internas por defender feudos particulares, encontraremos en definitiva un escollo más a la necesaria colaboración en que se ha de basar todo proyecto cultural que trate de elaborar una política a más largo plazo y que sirva como base estructural en donde asentar el desarrollo futuro.

 

* La entrevista fue realizada en Buenos Aires en abril de 2009.

CV de Luis Úbeda: Licenciado en Historia Contemporánea por la Universidad de Barcelona.
Ha realizado los cursos de doctorado en la UB.
Posgrado en Información y Documentación, Escola Documentació Casp, Barcelona.
Curso de historia oral en la Universidad de Columbia de Nueva York.

Miembro de:
Associació d’Arxivers de Catalunya.
Archiveros sin Fronteras.
Asociación Internacional de Archivos Sonoros y Audiovisuales (IASA).
Asociación Internacional de Historia Oral (IOHA).
Seminario de Fuentes Orales, Univ. Complutense, Madrid.

Es historiador y archivero. Forma parte de la plantilla del Archivo Histórico de la Ciudad de Barcelona y es el responsable del Departamento de Fuentes Orales desde su fundación en 1983. Redactor jefe de la revista Historia, Antropología y Fuentes Orales. Ha sido miembro del Consejo de la Asociación Internacional de Historia Oral (IOHA) y del Comité de tradiciones orales del Consejo Internacional de Archivos. Con Mercedes Vilanova ha editado el libro El repte de les fonts orals (Barcelona, 2006), primer volumen de la colección Memòria Oral. Ha colaborado en la obra Eines per a treballs de memòria oral (Barcelona, 2008), y es autor de diversos artículos sobre las fuentes orales y los archivos, publicados en revistas nacionales y extranjeras.

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Artículos Periodísticos, Entrevistas, Preservación del Patrimonio Cultural

Onetti: Escritor Rioplatense

Por Alejandro Michelena
 
El centenario del escritor Juan Carlos Onetti ha generado ya, promediado el 2009, incontables ríos de tinta. Colegas y críticos vienen abordando en estos meses su figura y su obra incesantemente, desde todas las perspectivas posibles. A la luz de esto, y procurando entonces no llover sobre mojado, intentaremos acercarnos al gran narrador desde un ángulo distinto.

 

Nos interesa recalcar su condición de escritor rioplatense… No faltará el lector que nos salga al paso afirmando que nuestra pretensión tiene mucho de perogrullesco, pero le pedimos un poco de paciencia y que siga con atención  el planteo de esta hipótesis. 

 

Es bien conocido que el lugar de nacimiento de Onetti fue la ciudad de Montevideo, y que por lo tanto a todos los efectos documentales es uruguayo. Y que siempre reafirmó –en entrevistas a través de los años- esa condición. Por otra parte, también es cierto que vivió muchísimos años en Buenos Aires, donde iba a escribir y a publicar novelas fundamentales, mojones de su obra, como Tierra de nadie, Para esta noche y La vida breve (que ubican su acción en la gran urbe platense). Además escribió y publicó en la Argentina una nouvelle como Los adioses, y muchos de sus cuentos más significativos. Pasados los años, a partir del año 1974 se exiliaría en Madrid, hostigado por la dictadura uruguaya, y aunque retornó el país a la vida democrática diez años más tarde, el escritor nunca quiso volver y residió en España hasta su muerte. 

 

Pero más allá de las peripecias vitales, vamos a considerar ahora qué rasgos nos permiten calificarlo como escritor rioplatense y no meramente uruguayo. Veamos sus temas, por ejemplo: Los adioses transcurren en un lugar de serranías del interior argentino, en Córdoba. Sus notables y decisivas novelas ya nombradas: en medio del entramado urbano de Buenos Aires. Y en La vida breve el personaje, Brausen, imagina una ciudad, Santa María. Esta localidad de provincia, ribereña de un gran río, está inspirada por las que en la realidad bordean, efectivamente, el río Paraná. Pero más todavía: el propio escritor aclaró en un reportaje que el modelo para Santa María se lo dio la ciudad de Paraná, en la provincia de Entre Ríos. Toda la saga de Santa María, que abarca novelas imprescindibles como Juntacadáveres  y El Astillero, y unos cuantos relatos antológicos, tienen el marco –el clima, el aire, el color peculiar- de los parajes ribereños del Paraná. Por cierto: su primera novela –la mítica El Pozo- transcurre en Montevideo, y también una de las últimas: Dejemos hablar al viento. De alguna forma su obra arranca y en cierto modo se cierra en su ciudad de origen, que sin embargo no ocupó  en absoluto un rol relevante en su vasta obra narrativa.

 

Naturalmente: un narrador de la dimensión de Onetti no se puede calibrar desde la ubicación geográfica de sus ficciones. Por eso, y profundizando un poco más, reparemos en algunos de sus referentes y en sus inquietudes literarias. Como buen uruguayo de clase media de su tiempo comenzó a escribir teniendo un sedimento educativo universalista, pero fiel a su camino personal –no intelectualizado, y lejos de lo académico- Onetti creó su propio canon de lecturas. A William Faulkner lo ubicó en el primer lugar en sus preferencias porque fue quien le inspiró –con su saga novelística de Yoknapatawpha- la creación de su propio mundo creativo en torno a Santa María. Y el norteamericano marcaría también los rasgos, barrocos, de su estilo. ¿Pero, qué de sus contemporáneos, los cercanos? 

 

Al todavía joven y casi desconocido Onetti le impactó la lectura de los cuentos de Jorge Luis Borges, a quien siempre tuvo entre sus referentes literarios; tal admiración no fue empañada siquiera por el mal resultado del único encuentro personal que tuvieron, en una confitería de la calle Corrientes, presentados por el crítico uruguayo Emir Rodríguez Monegal. Trataba asiduamente en sus años porteños a Ernesto Sábato, y tenían buen diálogo más allá de las diferencias en sus obras, marcadas sin embargo –ambas- filosóficamente por el existencialismo. Y mantenía un vivo interés en los aconteceres literarios de la gran ciudad.

 

En Montevideo, cuyo ambiente cultural y literario había fustigado con lucidez desde el semanario Marcha en 1939, amparado en el seudónimo Periquito el Aguador, mantuvo en los cuarenta y comienzos de los cincuenta un magisterio lejano sobre un puñado de jóvenes –que luego conformarían, junto a otros, la Generación del 45- alimentado por viajes fugaces. Pero en su ciudad de origen no tenía pares, ni siquiera para la controversia. Y siguió sin tenerlos. Cuando retornó al Uruguay ya bordeando los años sesenta era un escritor consagrado, un maestro para muchos y motivo de rechazo para otros (los más volcados hacia una literatura social o política), pero no participó de  polémicas y agitaciones que entendía provincianas, parroquiales, y que no sentía que le incumbieran. Ahí surge justamente el mito onettiano del escritor solitario, algo misógino, escuchando tangos y bebiendo vino, entregado a su obra y al diálogo con jóvenes narradores talentosos pero alejados de las férreas capillas culturales que establecieron los del45. Con Mario Benedetti por ejemplo –el máximo exponente y paradigma de esa generación- lo único que lo unía en lo profundo era la terminación italiana de sus apellidos (más allá de la cordial relación personal que establecieron luego en Madrid, donde ambos pasaron a residir). Algún lector informado podrá alegar: ¿y su vinculación con Idea Vilariño? Más allá de la grandeza de Idea, la mayor poeta uruguaya de la segunda mitad del siglo pasado sin duda, ese romance –de acuerdo al propio testimonio de la poeta- fue uno más para un hombre como Onetti, amador de muchísimas mujeres.

 

En definitiva: sin negar su condición de uruguayo, Juan Carlos Onetti estuvo más vinculado en lo cultural a Buenos Aires, y ubicó en escenarios y climas argentinos la parte nuclear de su narrativa. Por eso es que afirmamos que fue un escritor rioplatense; porque lo sustancial de su obra interactúa con el corpus literario de la otra orilla, y no se explica en lo profundo sino vinculada a ese universo cultural.

 

Lo que planteamos es algo evidente, y sólo podría ofender a algún compatriota del escritor aquejado del síndrome de trasnochado nacionalismo, o a tantos ingenuos aferrados todavía al relato que sobre Onetti realizaron varios exponentes de la Generación del 45 –no por cierto Emir Rodríguez Monegal, ni tampoco Ángel Rama, demasiado lúcidos y universalistas como para eso- mediante el cual se intentó disimular la vinculación profunda del gran narrador y su obra con Buenos Aires y con la Argentina, y se procuró constreñirlo –a  fórceps sofísticos- a las estrechas fronteras nacionales.

 

Fuente: Alejandro Michelena para “Estampas de Buenos Aires”

Datos sobre el autor: http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires/category/colaboradores/

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Estampas de Buenos Aires. Blog de Carlos Szwarcer. Monografías.com

 

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Artículos Periodísticos, Uruguayos

Carlos Páez Vilaró: pinceles y tamboriles

 Alejandro Michelena
                                                       

El año 2008 la municipalidad de El Tigre realizó –con el apoyo del área de Cultura de la Provincia- una muestra retrospectiva como homenaje a Carlos Páez Vilaró, artista uruguayo que desde hace muchos años se afincó en el Gran Buenos Aires.

En los veranos se instala en su querido rincón en el mundo, en medio del paisaje privilegiado de Punta Ballena (muy cerca del balneario uruguayo de Punta del Este) donde construyó ese prodigio de arte, arquitectura y naturaleza que bautizó Casapueblo. Y en los días de Carnaval no falta a la cita de siempre en el Barrio Sur de Montevideo, tocando con su querida comparsa Morenada el tamboril (algo que viene haciendo desde sus tiempos bohemios, cuando tenía su atelier en el legendario conventillo Medio Mundo, corazón de la comunidad afro-uruguaya). Pero su vida transcurre, el resto del año y desde hace mucho, en la otra margen del río como mar.

Por tanto, Carlos Páez Vilaró, el pintor que después de Figari hizo conocer en todo el mundo las escenas y personajes del Candombe, es uno de los muchos uruguayos notables que eligieron Buenos Aires para vivir y para crear.

 

Un artista popular

 

No es común que se conozcan popularmente los nombres de pintores y escultores, salvo los más célebres. Y es raro —al menos en las últimas décadas— que la gente común identifique a los artistas vivos. Pero en todo hay excepciones, y una muy notoria es la de Páez Vilaró.

Desde sus inicios este infatigable creador se ha hecho notar. Primero con sus grandes murales de los años cincuenta y sesenta —en lugares públicos, en comercios y en el acceso a algunos edificios; tanto en Montevideo como en Buenos Aires, pero también en Nueva York, en París y en otras partes del mundo— donde fue desarrollando su peculiar visión de la cultura afro-rioplatense; una mirada dinámica y plena de ritmo, con suficiente fuerza para distanciarse de la poderosa influencia de Figari.

Carlos Páez no es un artista que desde la lejanía de su taller evoca el tam tam del tamboril. Siendo joven instaló su atelier en el mítico Medio Mundo, compartiendo con sus habitantes alegrías y tristezas, consustanciándose con la esencia de las raíces negras.

Desde el punto de vista formal ha sido siempre un inquieto renovador. Se dejó galvanizar por el aire de vanguardia de los primeros años sesenta, integrando el pequeño puñado de audaces que —en aquellas muestras que organizaba Artes y Letras del diario El País, en la plaza Cagancha de Montevideo— se animó a ensayar propuestas de pop art. Y más tarde, cuando conoció a Pablo Picasso, el gran artista malagueño lo sedujo desde su costado de notable ceramista, y de ahí en más cultivó la cerámica con dedicación, empeño y logros estimables.

 

La fama: más allá de lo artístico

 

Si bien aquellos murales con candombes de los sesenta lo hicieron muy popular, supo además auto promocionarse. De joven había trabajado en publicidad y aprovechó con eficacia tales conocimientos aplicándolos a la difusión de su nombre y su figura. Esto no le quita méritos, por supuesto, pero nos da las claves que peculiarizan su relación con la fama más allá de lo artístico.

Así fue que comenzaron a llegar noticias —multiplicándose en diarios y revistas a partir de los años sesenta— de la participación de Páez Vilaró en safaris en África, o de sus viajes en yate por el Mediterráneo con un conocido play boy del momento y la actriz francesa Brigitte Bardot.

Ha sido especialmente proteico —cultivando el mural, el cuadro de caballete, la cerámica, la escultura y el grabado— desplegando su talento a través de una vasta producción. Sin embargo, se ha considerado que su obra mayor es Casapueblo, ese laberinto blanco con reminiscencias de ciudad mora del norte de África que es uno de los distintivos de Punta Ballena. Páez diseñó y construyó esa extraña edificación, y allí instaló su taller de verano. Visto desde el mar o desde la ruta, el conjunto opera como una gran escultura que irradia fuerza y se integra con armonía al hermoso paisaje de la Ballena.

 

Merecido homenaje

 

La retrospectiva organizada el año pasado en el museo de El Tigre reunió obras de todas sus etapas, desde la juventud hasta la actualidad, cuando con más de ochenta años sigue creando con el entusiasmo y la energía del primer día. Fue un homenaje más que merecido a una trayectoria coherente.

Más allá de la estricta valoración de su obra, Carlos Páez Vilaró es un personaje popular y querido en ambas márgenes platenses.

 

Fuente: Alejandro Michelena para “Estampas de Buenos Aires”

Datos sobre el autor: http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires/category/colaboradores/

   Foto: La Nación
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   “Estampas de Buenos Aires”. Blog de Carlos Szwarcer. Monografías.com
 

Artículos Periodísticos, Uruguayos

Un joven dominicano en Buenos Aires

Carlos Szwarcer

 

Primera Parte:

 

Joan Rodríguez, dominicano, de 24 años de edad, trabaja en la Compañía Orange en el rubro telecomunicaciones. Especialista en “mercadeo”,  diseño e implementación de servicios para celulares, aprovechó sus vacaciones para llegarse, por primera vez, a la Argentina. Buenos Aires era un destino ansiado por varios motivos; la estadía de una semana le permitió conocer en vivo y en directo la ciudad.

 

 

Nuestro encuentro en el Café Tortoni -el 26 de marzo- tuvo como objetivo entregarle para su padre Pedro, con quien me conecto vía mail desde hace unos años, compartiendo inquietudes culturales, algunas grabaciones de canciones de artistas argentinos que no se consiguen en República Domicana. Me hallé con un exceso de gentileza: mi amigo caribeño me hizo llegar varios productos típicos de la isla. Un diálogo sumamente ameno alentó mi curiosidad por saber qué pensaba su joven hijo sobre Buenos Aires, cómo la imaginaba y qué encontró, a horas de partir hacia su tierra.

 

- Joan: La cerveza ustedes la toman caliente casi… No caliente pero a temperatura normal.  Allá se la toma lo más fría posible y aquí no se le agrega hielo tampoco a las bebidas.

 

- Carlos: Nosotros el hielo lo usamos. Tal vez no tanto. Será por una cuestión de clima.

 

En tanto Joan elogia la carne argentina y señala algunas diferencias entre los cortes vacunos de los dos países, decido preguntarle cómo ve Buenos Aires:

 

- ¿Cuál era tu imagen antes de viajar? ¿Qué es lo que pensabas que era, qué es lo que encontraste?  ¿Qué imagen… qué sensación te llevás de la ciudad?

 

- “Justamente venía pensando sobre lo que antes creía y lo que me voy a llevar. Estaba identificando las cosas que más me llamaban la atención. He tenido la oportunidad de visitar otras metrópolis en América y Europa. Veo que aquí se mezcla un poco la  influencia de las colonizaciones europeas… y también veo la fuerte influencia que tiene Latinoamérica en general. Muchas personas migran de Venezuela, de Perú, buscando mejoría. Aparentemente… tengo conocimiento de que  la  economía argentina es una de las más fuertes que hay en toda la región. Lo que más me ha llamado la atención y lo que más me ha gustado es la gente. Pero lo curioso es que pensaba que era lo que menos me iba a gustar, por el hecho  de que del argentino allá se escucha, se piensa, y sobre todo del porteño, que es una persona un poco prepotente, supersticiosa, y que no iba a ser el más dulce, el más agradable para compararlo, por ejemplo, con el venezolano o el brasilero. En realidad no sabría explicar las razones por las cuales es la imagen que tenía”.

 

- ¿Por que vías te llegó esa imagen?

 

- “La manera más directa es a través de la televisión, las telenovelas, lo que se transmite a través de los medios. Y, tal vez, es de cierta forma el acento, que sea tan distinto del acento cantado caribeño, tal vez suene un poco altanero…”.

 

Joan trata de reflejar con un juego de palabras la forma de hablar del porteño, lo hace con un murmullo, casi sin palabras, imitando el tono repite: tan… tan… tan… tan…,e intenta mostrarme cierta soberbia nuestra con una expresión en el rostro que parece caracterizarnos. Nos imita forzando la postura corporal con una cabeza erguida, la pera levantada y mirando de costado. Me impacta la forma en que intenta reproducir el tono y la expresión de un porteño. Le expreso lo interesante que es observarle sus gestos al describirnos y amablemente me dice que si quiero puedo grabarlo con su cámara. Me pareció buena la idea y continuamos la charla. Mientras lo filmaba hacíamos un resumen de lo hablado, tratamos de repetir la escena pero, lamentablemente, sus palabras, sus mímicas tan frescas y contundentes, no fueron las mismas con la cámara delante. No pudimos recuperarlas. Ya se sabe que dos escenas nunca se repiten exactamente. Sin embargo, agrega otros elementos para tener en cuenta. Prueba reflejar nuestros modos con un ejemplo.

 

-“Viste…me traés la cuchara. No te estás dando cuenta que te estoy diciendo que necesito la cuchara ahora”.  Y enfatiza el modo imperativo en pedir las cosas en un sencillo “… tenés más azúcar…”

 

Joan procura encontrarle una explicación a esa sensación inicial que se tiene al escucharnos, y aclara: “…tal vez la forma,  el caribeño no se siente familiarizado con ese tipo de comunicación. El colocar las eses, la pronunciación crea una imagen, es un acento diferente”.

 

Aclara el joven dominicano que está hablando de los porteños y que  no quiere “hacer una acusación general”. Reconoce que se tiene una imagen del lugar por “…lo que se dice, por los medios, la televisión… He conocido algunos argentinos que por cierto me han sido personas de mucho agrado… también he escuchado hablar que el argentino es una persona no muy cálida… y prepotente, por sentirse diferenciado de personas latinas, de otros países”. Joan hace una pequeña mueca y explica: “Pero no se debe confiar. He escuchado cosas buenas y he escuchado cosas malas… Y tenía que venir y comprobarlas, y me doy cuenta que es totalmente diferente. La gente es muy cálida, muy buena,  y le encanta nuestro acento. Entonces…, bueno… a nosotros nos encanta el acento igual, aunque lo veamos así. Los hombres quieren venir porque saben que son muy lindas las chicas de Argentina y que hablan muy lindo también”.

 

- El acento argentino gusta más en la mujer por lo visto…

 

- Allí retransmiten algunos programas de televisión puramente argentinos. Aunque se vea que es una persona que se cree que es superior a las demás, las personas con las que tuve contacto, veo que la gente es muy buena, muy amable.

 

¿Cómo somos y qué imagen damos? Por suerte no todo es negativo. Por ejemplo, Joan relata: “Si le preguntas algo en la calle te responden bien y sin problema, y saben sonreír de forma natural”. Algo tan habitual como la sonrisa aparece como algo no esperado de nuestras características, al menos hasta que se nos conoce mejor. Y al joven turista se le vuelve a iluminar el rostro caribeño cuando se refiere a la mujer argentina…

 

-“Estaba haciendo la comparación con el típico español y decía… bueno aquí están las chicas que no están en España…  aquí tienen el aspecto de una persona europea con ese rayito latino… Bueno eso es  algo muy personal”.

 

- Entonces hubo un cambio en cuanto a la imagen que tenías. ¿Hay algo más, con toda sinceridad, negativo, que te moleste?

 

- “Para nada, estoy fascinado. De hecho empecé a investigar un poco sobre eso para ver cuál es la causa… Y me  encontré con lo siguiente conversando con una argentina. Le pregunto: ¿Qué pasa? ¡Creía esto de ustedes y mirá qué me encuentro! ´Si realmente no todos somos así´, me dijo. Entiendo no todo el mundo es igual en el mismo sitio, pero hay una mayoría. Ella (oriunda de Los Toldos, Provincia de Buenos Aires), dijo: ´sí es así… en el  fondo, en el final es así, pero se ve mayormente en los porteños´”.

 

Tratando de encontrarle una razón a las palabras de su amiga Joan reflexiona: “Era la parte central de la ciudad donde empezó todo, donde se concentraba la gente adinerada y eso creo que  es un prototipo en todo tipo de sociedad donde la burocracia impera. Pero ella me hizo ese comentario por debajo, me dijo que sí, en realidad lo es, y utilizó una palabra: Cheto”.

 

- Ella reconoce, de algún modo, que hay algo cierto de lo que se dice. Para el resto del país también la imagen del porteño parece tener esas características.

 

Nuestro visitante pone un gesto de pregunta y cambia el ángulo de la mirada.

 

- “Saliendo un poco del tema de la gente. La organización. No hay monedas aquí. Entonces es un lugar muy lindo, la gente es muy buena, sé que hubo un período de crisis, pero a nivel político sé que hay cosas fuera de lugar que sí me impresionaron. No esperé que cosas como esas se vieran, que faltaran monedas. Si me pongo a indagar es algo mucho más profundo que simples monedas. También lo disconforme que se siente el argentino con su forma de gobierno, con el estado. Se siente indignado… también sé que tiene una historia detrás…Y eso es algo también que me impresiona mucho…”.

 

Seguimos charlando de Buenos Aires, su gente y antes de retirarnos recorrimos los recovecos históricos del Tortoni. Eso es parte de una segunda nota.

 

Continuará…

 

 

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Artículos Periodísticos, Desde afuera..., Entrevistas

Judíos gallegos: ignorancia y represión

Carlos Penelas

 

Barrio judío. Ribadavia. Galicia. España

 

 Mónica es una mujer de sensibilidad, fineza e inteligencia que nos sorprende por su serenidad y su modestia. Trasmite, con sencillez y precisión, conocimientos de gramática castellana. Es mi amiga desde los veinte años; fue testigo de  mi casamiento. Conocí a sus padres, dos seres encantadores. Don Blás Arance Vicente nació en Jaén, Linares, en 1896. Abandonó España en 1928. Era autodidacto (tiene género, reitera Mónica) y -al igual que mi padre- no terminó la escuela primaria. Era lector voraz, de memoria concreta, de juicio lúcido. Le apasionaron los Beatles. Socorro fue un film que vio en varias oportunidades. Le gustaban también The Tremeloes. Un ser simpático, lleno de vida, de energía. Y juventud.

“A pesar de ser andaluz, tenía una gracia muy sutil y nada festiva”, recuerda mi querida amiga. “Aquí se va la víctima del infortunio uncida al yugo de la desesperanza”. Si había visitas Dina, su esposa, traducía: “Se va a trabajar”. “Decir mentiras en muy complicado, es mejor decir la verdad, total nadie te va a creer…” “No sacudas el árbol que te puede caer un rabino en la cabeza”, con respecto a algún español renegando de los judíos.

Gloria de Antonio Rubio, especialista sobre el judaísmo en Galicia, escribió: “La población judía estaba sometida a unos tributos exclusivos denominados “cabezas de pecho” y “servicio y medio servicio” que se recaudaban mediante el sistema de capitación, es decir, existía un reparto previo entre los diferentes núcleos de población que tenia en cuenta el volumen de cada uno de ellos. Por lo tanto este tributo nos permite un ligero análisis demográfico. En 1442 Juan II intentó reducir el impuesto personal hebreo fijando el canon personal en 45 maravedíes por cada vecino o cabeza de familia mayor de 20 años, eximiendo del tributo a las mujeres. Partiendo de los datos del repartimiento de 1474 (no están incluidas comunidades importantes como Tuy o Mondoñedo) y teniendo en cuenta que la relación entre contribución y número de vecinos nunca es exacta, sino meramente aproximativa, se puede hablar de una población de 567 hebreos en Galicia repartidos del modo siguiente:

A Coruña, Betanzos y Ribadeo cotizan 1.800 maravedíes que divididos por el canon personal (45 maravedíes) se obtienen 40 vecinos o cabezas de familia. Multiplicados por 6 (promedio de personas por familia) se obtiene unos 240 habitantes judíos aproximadamente. En Ourense, Monforte y Ribadavia que cotizan 2.000 maravedíes, Aplicando el mismo cálculo se obtiene 267 habitantes. En Bayona que paga 450 maravedíes el número de habitantes se reduce a 60.”

   Al igual que ocurrió en el resto del país, con la firma del Edicto de expulsión, el 31 de marzo de 1492 y su entrada en vigor el 31 de mayo de 1492, se inicia la salida de los judíos de Galicia. Algunas de las vías de salida de la península quedan reflejadas en un documento de 6 de septiembre de 1492. Se cita, entre otras, a Cartagena, Granada, Sevilla, Badajoz, Ciudad Rodrigo o Zamora. Para Galicia se dice textualmente:“… otra desde donde sale el obispado de Çamora e entra el Reyno de Gallisia por todo lo que va la raya de Portogal fasta la cibdad de Tuy.-Otra…”

Conocemos de lejos como se ha sacralizado en lo cristiano tradiciones hebreas. Y también sabemos como el absolutismo político y religioso genera los nacionalismos regionales. Hay una bibliografía enorme en torno a los cristianos, moros y musulmanes en España. Y también en Galicia. De muchos de estos temas conversamos hace más de diez años con nuestro amigo Alfredo Erias Martínez, entre otros. Detrás de una fachada están los ritos hebreos-fenicios, los ritos visigodos y el priscilianismo. Y rasgos arquitectónicos que hacen sospechar un origen hebreo bajo un perfil románico. Y la estrella de David (un claro ejemplo es el sepulcro de Andrade en Betanzos, en la empuñadura de su espada) en ventanas o en los crismones de la puertas laterales de las iglesias. O los rosetones divididos en doce sectores, simbolizando las doce tribus de Israel.

Se quiere ocultar. Podemos hablar de tartessos, judíos, hebreos o marranos. De topónimos, de semitas o idumeos, de arameos o sefardíes. Pero lo fundamental es saber por qué se oculta una historia, por qué desde el poder se tergiversan hechos, qué significa apoderarse de una simbología. Por esta razón intentamos escribir estas líneas. Para conocer un poco la ambigüedad y la estructura de las historias oficiales. El problema es milenario. Apareció cuando un hombre dijo “esto es mío”. Cuando se formó el Estado y alguien desde el cetro sentenció “este es el orden”.

 

Carlos Penelas

Buenos Aires, marzo de 2009

Fuente. Carlos Penelas. Texto a publicarse en diario Nueva Rioja, de La Rioja.

Imagen: www.jorgetutor.com/

 

Datos del autor: http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires/category/colaboradores/

 

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Artículos Periodísticos, Sefaradíes

El Incomparable Florencio Parravicini

Carlos Szwarcer

Florencio Parravicini nació en Buenos Aires el 24 de agosto de 1876 y se suicidó un día como el de hoy del año 1941

 

Ha sido una de esas figuras del espectáculo que difícilmente se puedan equiparar. Tan insólito como espectacular arriba y abajo del escenario fue notable tirador al blanco, pionero de la aviación argentina, corredor de autos, esgrimista, cantante, actor y monologuista sin igual. Un excéntrico que nació dentro de una familia acomodada y prestigiosa pero a quien sus desatinos lo llevaron por el mundo con distinta suerte, pasando de la prosperidad a la estrechez de un día para el otro. Llegó, en su peregrinar por diferentes ámbitos, a pasar incluso por la política, logrando un puesto de concejal. 

 

Precursor de los grandes capo-cómicos, hacía reír con su sola presencia apenas aparecía en el escenario. Sus ocurrencias divertían a multitudes y solían superar el límite de lo tolerado por la “moral” de su tiempo. Tal como le confió preocupado el dueño del Teatro Cosmopolita a Pepe Podestá,  Parravicini decía “cosas  demasiado alegres y divertidas” pero su modo de ser ponía en su contra a parte de la prensa, que incidía sobre las autoridades municipales. Esta situación ponía en riesgo la continuidad del espectáculo y al local al borde de la clausura.

 

En 1911 el escritor y literato catalán Santiago Ruisiñol opinó sobre el actor argentino: “…artista que no puede compararse con ninguno… medio clown, medio juglar, medio cómico, medio serio, observador y desencajado, escandaloso y distinguido… improvisa, llena la escena con su presencia, dejando aturdidos a los actores, a las obras y hasta al público”.

 

Fuente: Szwarcer, Carlos. “Todo es Historia” Nº 436. Pág. 32. Noviembre de 2003. Buenos Aires. (Argentina) 

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Artículos Periodísticos, Efemérides, Teatro

Carlos Correas: Entre el escándalo, la polémica y el olvido

Por Alejandro Michelena

 

Carlos Correas

 

   A varios años de su terrible muerte, ocurrida el 17 de diciembre de 2000, llegó últimamente para Carlos Correas el tiempo del rescate del olvido. Sus libros, innencontrables hasta no hace mucho salvo en mesas de liquidación, se han empezando a reeditar. Y la crítica más atenta comienza a prestar atención a un autor hasta hace poco apenas evocado como un marginal de la cultura.

 

   En vida pagó caro su condición de precursor. Como escritor fue el primero que en Buenos Aires –mucho antes que Nelson Perlongher con su poesía y que otros en narrativa– se atrevió a reflejar la subcultura homosexual. Lo hizo de manera explícita, bizarra por momentos. El ambiente que recreaba estaba muy lejos de la actual reivindicación gay: sus escenarios eran las últimas filas de cines cercanos a Constitución dedicados a las películas “franja verde” (como entonces se llamaba a las que mostraban escenas de sexo explícito), y ciertos baños públicos céntricos propicios a los encuentros furtivos. En sus historias reinaban los afeminados algo caricaturescos,  había taxiboys que deseaban parecerse a Marlon Brando, y no faltaban los buenos muchachos de La Boca o Lanús que si bien “se cogían a los maricas” estaban tranquilos porque –al oficiar siempre como activos– nadie los iba a confundir…

 

   En 1959, cuando Correas tenía veintiocho años, la revista universitaria Centro  –dirigida por el crítico Jorge Lafforgue– da a conocer su primer cuento. El texto había pasado el tamiz de un riguroso comité de selección, que no lo consideró inconveniente. La publicación causó un gran escándalo: intervino la justicia, la edición fue requisada, Lafforgue y Correas fueron condenados en principio a seis meses de prisión por “difusión de material obsceno” (después se cambió la pena por igual período en libertad condicional). Tal fue su debut en las lides literarias.

 

   Este episodio, que dejó pendiente la amenaza de una segunda condena que lo llevaría sin remedio a prisión, tal vez explique el posterior silencio de Correas como narrador. No hay que olvidar que eran tiempos de sucesivos golpes militares y campañas morales inspiradas por la Iglesia. Siguió escribiendo por supuesto, aunque por varios años evitó publicar. Su energía se iba a volcar hacia otro centro de su inquietud intelectual: el pensamiento, a través de la docencia y el ensayo.

 

Existencialistas en Buenos Aires

 

   Eran tres inseparables. Los rebeldes de aquella Facultad de Filosofía y Letras de comienzos de los años cincuenta. Siempre se los veía juntos a Oscar Masotta, Juan José Sebreli y Carlos Correas. En los salones universitarios, en la tertulia del bar El Coto, en los paseos por los alrededores de la Estación Retiro en busca de aventuras eróticas.

 

   A través de ensayos aparecidos en la revista Contorno, colaboraron a profundizar la lectura de Jean-Paul Sartre. En sus reflexiones, combinaron el fervor por el existencialismo con una dura crítica al núcleo dominante de la cultura. Muchos analistas les auguraron un futuro intelectual brillante.

 

   En los casos de Masotta y Sebreli hubo puntos de coincidencia. Ambos lograron notoriedad y dejaron muy atrás el “malditismo”. El camino de Carlos Correas fue diferente: se mantuvo fiel a sus fervores juveniles y asumió plenamente su condición de outsider.

 

El retorno del escritor

 

   Luego de un largo silencio literario Correas publicará en 1984 un libro de más de trescientas páginas: Los reportajes de Félix Chaneton. Reúne en él tres narraciones: Pequeñas memorias, En la vida de un pueblo  y Ultimo recurso . Lo autobiográfico es ingrediente fundamental en esta obra, que tiene influencias de Jean Genet y de Roberto Arlt; su personaje vive la bisexualidad de manera vergonzante y culposa en el primer relato, en el segundo soporta con hastío la relación matrimonial en una ciudad pequeña, y en el tercero se ve envuelto en intrigas con personajes en extremo bizarros.

 

   Los reportajes…, que constituye un retrato implacable de su generación y una recorrida iniciática por los laberintos turbios de la gran ciudad, no tuvo mayor repercusión. Sólo un núcleo reducido, formado por alumnos de Correas –que como profesor podía ser tan riguroso como divertido–, lo tiene en cuenta. Pero esa fama casi secreta sirvió para estimular el mito en torno a la obra y al personaje.

 

   Publica un volumen de crítica: Arlt Literato, agudísimo análisis de un narrador fundamental en la narrativa porteña. También escribió sobre Kafka, sometiéndolo a una lectura no convencional. Paralelamente a su labor literaria iba a persistir en Correas el afán reflexivo y polémico, que logró su mejor momento en Ensayos de Tolerancia.

 

   Su libro más insólito fue Operación Masotta, que causó escándalo y rasgarse de vestiduras en los círculos intelectuales. En este ensayo, planteado como homenaje a Masotta, realiza un notable ejercicio de crítica de las ideas “a la moda” en Buenos Aires desde los años setenta influenciadas por el psicoanálisis lacaniano, y analiza la figura pública de su ex amigo –notorio seguidor de Lacan– impiadosamente. Encierra también un certero ajuste de cuentas con su generación, sus pompas y sus obras.

 

Soledad y final

 

   Un día se lo dejó de ver por los lugares habituales, como algunas librerías de la calle Corrientes y cafés como La Paz o La Academia. Y poco después impactó la noticia: Carlos Correas se había arrojado desde el noveno piso del edificio donde habitaba, a pasos de la plaza Lorea. De ese modo terrible culminaron los días de un pensador corrosivo e intransigente, un escritor interesante que había desarrollando una obra original a contrapelo de los vaivenes intelectuales.

 

   Luego de años de casi absoluto silencio en torno a su figura, circulan en Buenos Aires algunos de sus libros en cuidadas ediciones. Por ejemplo: Un trabajo en San Roque, volumen que incluye cuentos inéditos, así como dos ya publicados, El revólver y La narración de la historia. 

 

 

Fuente: Alejandro Michelena para “Estampas de Buenos Aires”

Datos sobre el autor: http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires/category/colaboradores/

Estampas de Buenos Aires. Blog de Carlos Szwarcer. Monografías.com

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Artículos Periodísticos, Crónicas-Ensayos

Un Domingo en San Telmo. Visita al Bar “El Federal”

Por Carlos Szwarcer

 

Cartel en la fachada

 

Mañana de marzo en San Telmo. Mientras en esta parte del mundo, lentamente, nos vamos acercando al otoño, camino una cuadra por la soleada calle Defensa, desde la Iglesia de Santo Domingo. Es temprano. Están terminando de armar la mayoría de los puestos callejeros… Algo de música por aquí, risas por allá, regateo por acullá. Casi todos vamos, como en procesión, hasta la Plaza Dorrego. Me dejo llevar, otra vez, por la inercia perezosa que me empuja, a fuerza de costumbre… Pero decido cambiar mi itinerario. ¿Por qué no visitar uno de los Cafés Notables de la ciudad? San Telmo tiene varios. “El Federal”, dije. Sí, el de la esquina de Perú y Carlos Calvo.

 

Me despego de la muchedumbre, desvío mis pasos a la derecha con la cámara de fotos en mano. Recorro las pocas cuadras que me separan del bar con los duendes de otros tiempos que me escoltan… Recuerdos de estudiante… Me acompañan una sensación de aventura y una dosis de ansiedad por conocer.  En la soledad de mi caminata percibo, una vez más, qué lindo es Buenos Aires. Zona de la ciudad antigua, histórica.

 

“El Federal” es un lugar atractivo, ya mirándolo de lejos su fachada tiene algo de secreto, como atesorando historias tan viejas como prohibidas. Tal vez  surge esa idea porque dicen que las comadres del centenario tenían fichada esta esquina como “poco santa”. Hoy, en algunas mesas, se escuchan conversaciones en inglés, inevitable. El sitio atrae a pequeños grupos de turistas. Un personaje ensimismado, detenido en su soledad, lee sin apuro el diario. Observo; saco unas fotos. Otros flashes se entrecruzan. Gente que no se conoce e intenta comunicarse entre la mesas. Breves comentarios en inglés y en castellano. En tanto, gira un tango de la “guardia vieja…” con ruido a disco de pasta, con la percepción de surcos arañandos a fuerza del paso de la púa, se saborea el transcurrir del tiempo. 

 

Me agradó… Este Bar tiene algo que lo hace diferente, transmite un clima extraño, como de espíritu lejano. ¿Será que conecta con la memoria ciudadana?  Perfecto para volver otro domingo o cualquier otro día, sin apuro, tomarme un capuchino, y nuevamente juntarme con el pasado.

 

 

 

Aquí, para ustedes, algunas de las fotos de “El Federal”:

 

 

El Federal. Calle Carlos Calvo

 

Mostrador de "El Federal"

 

Viejos carteles de publicidad en sus paredes

 

 

 

La historia de “El Federal”…  la dejo en manos del amigo Horacio Spinetto …

Link artículo relacionado:

http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires/2009/03/19/el-federal/ 

 

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Imágenes Archivo CS. Derechos Reservados.

“Estampas de Buenos Aires”. Blog de Carlos Szwarcer. Monografías.com http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires/

Artículos Periodísticos, Barrios, Cafés - Bares: Su Historia, Fotos e imágenes de la Ciudad

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