lig tv izle
justin tv

Estampas de Buenos Aires

Blog de Carlos Szwarcer en Monografias.com

 

Teatro Ópera. Su historia

Teatro Ópera

Ubicación: Av. Corrientes 860. Año proyecto: 1935.

Año Inauguración: 1936.

Con el ensanche de la calle Corrientes y la demolición del antiguo “Teatro de la Ópera” proyectado por Julio Dormal, en el mismo predio se levantó el actual Cine Teatro Ópera. El 7 de agosto de 1936, el Gran Teatro Opera abrió sus puertas. En esa oportunidad, y con la asistencia del presidente de la República, general Agustín P. Justo, se ofreció un programa tan vasto como ecléctico y el público pudo apreciar las comodidades y progresos técnicos que poseía la nueva sala. Tras las interpretaciones de la Gran Orquesta Sinfónica de Radio El Mundo, se exhibieron las producciones cinematográficas “Los tres ositos”, de Walt Disney y “El sueño del Missisipi”, versión de la comedia musical “Show Boat” de Jerome Kern, con Irene Dunne y Paul Robeson. Una semana después, el Opera estrenaba la inolvidable “Tiempos Modernos”, con Charles Chaplin. Eran los tiempos de Oro de la cinematografía y de la construcción de grandes salas y Buenos Aires no era ajena a este proceso. Debería decirse, en realidad, que el Opera reabrió sus puertas ya que el solar donde se emplaza había estado destinado al gran espectáculo desde 1872, año en que se inauguró el Teatro de la Opera, obra de Ernesto Landolfi. Modificado y enriquecido en su decoración por Julio Dormal, este recinto durante años había competido, en cuanto a la calidad de sus espectáculos se refiere, con los teatros Colón y Coliseo.

Con la inauguración en 1908 del nuevo Teatro Colón, el Ópera comenzó la decadencia como escenario lírico y se dedicó a géneros más frívolos. En 1921 fueron famosos los bailes de carnaval animados por Francisco Canaro y una Jazz-band. En 1922 Madame Rasimi presentó el conjunto “Ba-Ta-Clan” que constituyó algo como un sacrilegio en el teatro de Roberto Cano. Allí actuó Linda Thelma a quien llamaron “la reina de la canción criolla”. Vestía traje de hombre en sus representaciones. Madame Rasimi la llevó a París para que cantara tangos en el “Moulin Rouge”. Allí triunfó decididamente y sus éxitos se continuaron en Buenos Aires. Conoció una vida de triunfos, halagos y comodidades pero murió pobre en una sala del Hospital Rawson, en 1939.

El género popular se adueñó del viejo bastión de los dioses. Fue entonces cuando María Esther Podestá de Pomar, con voz dulzona cantó, en la noche del 12 de mayo de 1920, el tango; Milonguita. Esto tiene una explicación. No hacía mucho que se había puesto en práctica que los tangos se dieran a conocer en la noche del estreno de los sainetes. En este caso se trató del llamado Delikatessen House; de Samuel Linning y Alberto Weisbach, uruguayos radicados en Buenos Aires. El sainete no gustó. En cambio el tango Milonguita; marcó un afianzamiento de la canción porteña.

Por el Teatro Ópera pasaron figuras del drama y la revista como Sarah Bernhardt, Hermete Zacconi y la Mistinguette, con su voz desgarrada y sus bellísimas piernas, cantando Mon homme. También actuaron Discépolo, Tania y Florencio Parravicini que fue el último actor que pisó su escenario. En un momento en que ya su uso se había apartado del género lírico, el ensanche de la calle Corrientes obligó a su demolición, -cuya entrada estaba justo sobre lo que hoy es el cordón de la vereda- y el predio fue adquirido por el empresario Clemente Lococo; empresario del Teatro Astral- en el mes de agosto de 1935, y entonces cayó el edificio de la Ópera levantado por Julio Dormal. Este empresario teatral y cinematográfico encargó al arquitecto Alberto Bourdon el diseño del nuevo edificio. Por pedido expreso del comitente debía proyectarse una sala que, además de ser de la mayor capacidad dentro de las dedicadas al tema cinematográfico, debía reunir cualidades óptimas para la actividad teatral y musical; predominando un sentido moderno aliado al deseo de dar al público todas las comodidades posibles. La arquitectura del Gran Teatro Ópera es sobria y original.

Mientras se construía llamó la atención la colocación de una viga de 65 mil kilogramos que anunciaba la monumentalidad del edificio. La sala tiene una capacidad para 2500 personas. El escenario es apto para espectáculos diversos, dotado con foso movible para orquesta. En el subsuelo, además de los camarines y salas de ensayo, se encontraba el microcine Petit Opera; para funciones privadas o para estudios internos de proyección de películas, además de realizarse reuniones culturales y donde se exhibían hermosas pinturas murales obras de Clemente Lococo;hijo-, que es un pintor destacado.

La pinacoteca del Ópera cuenta con varias telas pintadas por este artista, que constituyen un testimonio de algunos espectáculos que han desfilado por ese escenario. La pantalla para proyecciones cinematográficas, era magna;, en los comienzos medía 50 metros cuadrados, pero cuando comenzó el Cinema-Scope se le dieron 112 metros cuadrados de superficie de proyección, es decir, casi el triple. La pantalla era de material plástico y sus costuras invisibles estaban soldadas electrónicamente. El sonido, estereofónico. Por consiguiente todo el equipo y el sistema de proyección era modernísimo. El edificio estaba dotado de calefacción y de refrigeración y como comodidades para el público figuraban la instalación de teléfonos públicos (una novedad para el momento);agua helada y filtrada en surtidores provistos de vasos higiénicos, y una nursery en el subsuelo donde los asistentes podían dejar sus hijos durante la función.

En el foyer del primer piso se dispuso un bar y se destinó el lugar para pinacoteca donde se mostraban obras tanto de la colección de la empresa como de artistas invitados. Un dato a tener en cuenta es que en 1937 Clemente Lococo había formado la productora E.F.A. y de ese sello se estrenó en el Cine Teatro Ópera:;Mi suegra es una fiera; que dirigió Luis Bayón Herrera. Las primeras exhibiciones cinematográficas en la Argentina se dieron en recintos sin pretensiones arquitectónicas.

Pero en la década del ´20, con progresos en técnicas de proyección y gradual aceptación del espectáculo, comenzó la construcción de salas que seguían los modelos arquitectónicos de los teatros de los cines de Estados Unidos o Europa. Se puso cuidado en el diseño de la fachada con marquesina publicitaria, en la ornamentación del foyer y se dividió el interior de la sala con dos o tres bandejas de localidades. Sin ser el único estilo, las variaciones formales del Art Decó;de moda por entonces- influyeron notablemente en las propuestas (tales los cines Monumental o Broadway).

El Opera es tal vez el último gran ejemplo que acusa ese criterio decorativista adecuado para dar idea de suntuosidad y magnificencia. Un año después, en la misma avenida Corrientes pero en la acera opuesta, el Gran Rex sentará los principios de la nueva arquitectura para cines con predominio de los muros despojados, las superficies vidriadas, los mármoles de un único color y los bronces lisos. En cambio, el Opera se destaca por sus disposiciones ornamentales conformando dibujos geométricos en los revestimientos de mármol de varios colores en pisos y muros y en las barandas de bronce. Y también en el volumen escalonado que constituye su frente y en la gran marquesina de acceso.

El interior de la sala asume características únicas dentro de la ciudad al conformar una escenografía que traslada el espectáculo del escenario a un sitio a cielo abierto. Las paredes laterales presentan una arquitectura callejera con ventanas, balcones y miradores que se enfatizan con toques de luz difusa; en el techo las decoraciones habituales por entonces fueron suplantadas por otra simulación: la de un firmamento estrellado donde parpadean luces y se vislumbra el paso de las nubes. El espectáculo no está así sólo en la pantalla. Parte de esa decoración es del español José María Sert, artista catalán que decoró la Catedral de Vich hasta el Centro Rockefeller. A lo largo de más de cincuenta años de vida desfilaron por este edificio las figuras más importantes de diversos géneros teatrales, desde Josephine Baker a Edith Piaf y Marlene Dietrich, desde Ella Fitzgerald a Louis Amstrong. Estuvieron los conjuntos más renombrados y allí bailaron Tamara Toumanova y Dore Hayer y se presentaron los integrantes del ballets Etoiles de Paris, Ballet Theatre de Nueva York o del Teatro Bolshoi de Moscú, actuaron Ava Gadner, el Folies Berge; y el Lido de París. Se estrenaron en el país las producciones cinematográficas más famosas y se encontró presente el cine nacional en una instancia en que este dominaba el mercado de habla hispana y constituía parte principal de las actividades recreativas del gran público argentino. En 1999 el Ópera fue adquirido por la firma CIE;R & P S.A. para ser transformado en el primer escenario local apto para albergar a las grandes producciones de Broadway.

El proyecto del estudio Gloria Roberts; Ricardo Gilardi modificó solo lo indispensable y desarrolló una prolija modernización con el criterio de puesta en valor del teatro. El frustrado intento de comprar el terreno lindante con la medianera posterior impidió la necesaria ampliación de la caja escénica, la sala, de 2500 localidades fue reducida a 1852; el avance del nuevo proscenio fue aprovechado para acentuar las pendientes y el pullman, además de disponer los asientos de modo de asegurar una perfecta visión desde cualquier ubicación. El musical La Bella y La Bestia;, la obra de Disney, reinauguró el teatro. Como las grandes salas de Broadway, el recuperado Opera muestra su impecable arquitectura art Decó en todo su esplendor. Desde la monumental fachada con su marquesina de cuatro círculos hasta el foyer de triple altura y las escaleras de mármoles belgas y africanos, cada elemento fue destacado con nueva iluminación. Los vitrales y espejos vuelven a lucir y se recuperó la sala del Petit Opera en el subsuelo. La idea de instalar en Buenos Aires una cartelera de producciones de nivel internacional enriquecerá sin dudas un fenómeno tradicional en la ciudad, que desde siempre ofrece su rico panorama cultural. Y no es casual que la sala elegida haya sido el Opera, un hito que conforma con el Gran Rex un conjunto urbano único en el marco de la mítica calle Corrientes.

 

Fuente: http://www.acceder.buenosaires.gov.ar/879831

 

“Estampas de Buenos Aires”. Blog de Carlos Szwarcer. Monografías.com

    Compartir este post en:
  • Facebook
  • Twitter
  • menéame
  • Delicious
  • Technorati
  • Digg
Artículos Periodísticos, Barrios, Crónicas-Ensayos, Fotos e imágenes de la Ciudad, Preservación del Patrimonio Cultural, Teatro

Si le ha gustado esta entrada, por favor considere dejar un comentario o suscríbase al feed y reciba las actualizaciones regularmente.


Deje su comentario

Debe para dejar un comentario.

Iniciar sesión

Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com

   
 

Regístrese gratis

¿Olvidó su contraseña?

Ayuda