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Estampas de Buenos Aires

Blog de Carlos Szwarcer en Monografias.com

 

Archivo de Enero, 2012

“La Escondida”. Gloria u olvido.

Uno de los juegos infantiles que más se jugaba era “la escondida”. A continuación un interesante  comentario de Alejandro Dolina.

 

  

“… Creo que es un juego delicadísimo. Sin duda, en el que se propiciaban las relaciones personales más interesantes y donde más que en ningún otro caso se podía ver la naturaleza humana. Reunía la emoción con to­do un despliegue de estrategias, partiendo del lugar que uno elegía para esconderse. Porque están los que se esconden cerca de la piedra para rápidamente salir bien librados y los que prefieren esconderse lejos y demorar el encuentro. El escondite puede tener esas dos ventajas: el fácil acceso a la piedra para librar, o la imposibilidad de ser descubierto, y allí se ven dos ideas de cómo ser y cómo ver el mundo: o se está al acecho para lograr el máximo provecho con el míni­mo esfuerzo, o uno se hace el dificultoso y busca caminos que demoren, pero que tal vez garantizan una mayor gloria. Claro, el inconveniente de esto último es lo difícil que pue­de resultar salir del escondite, con el riesgo de ser descu­bierto, penalizado y hasta olvidado, que es lo que le pasa a quien se esconde demasiado bien.”

 

 

Fragmento de “La huella imborrable del juego en la niñez”. (Entrevista de María Guisela Masarik a Alejandro Dolina. En “100 años de Vida Cotidiana. El Diario Intimo de un País”. Pág. 190 y 191. La Nación.

 

“Estampas de Buenos Aires”. Blog de Carlos Szwarcer. Monografías.com

 

Barrios, Narrativa-Cuentos-Relatos

Placeres y fatigas de los barrios* (1° Parte)

Por Mario Sabugo

* Este trabajo intenta aportar elementos para la reflexión acerca de dos cuestiones: la primera es la determinación de qué es un “barrio”; la segunda es la valoración de la relevancia del “barrio” en las políticas urbanas. Para ello, el contenido del trabajo incluye algunas definiciones sobre el concepto de “barrio”; antecedentes históricos universales y antecedentes históricos locales y, por fin, algunas consideraciones y sugerencias sobre la situación actual.

El barrio como institución y territorio

En nuestro concepto el barrio es, en primer término, una “institución”, o sea, una forma específica de orga­nización comunitaria; en segundo término, el barrio es un “territorio”, o sea, un determinado lugar poblado y construido por sus habitantes. Seguimos con esto las postulaciones generales ya enunciadas en la “Declara­ción de San Juan y Boedo”, según las cuales se trata de diferenciar el fenómeno “institucional” del fenómeno “arquitectónico-urbanístico”.

Esta distinción encuentra una formulación clásica en la cultura latina, la que separaba la idea de la civitas de la idea de la urbs, que se continúan, tal vez más confusa­mente, en nuestros conceptos de “ciudad” y “urbe”. Otros términos, como el de “ciudadanía”, conservan plenamente su significado “institucional”.

En el caso del “barrio” no disponemos de vocablos diferenciados, de modo que utilizamos el mismo término para referimos indistintamente a lo institucional y lo territorial. Es así que decimos “barrio” para personificar un sentimiento comunitario, y también decimos “barrio” para referimos a una ubicación o una dimensión espacial. La palabra “barrio” engloba ambos aspectos y se emplea de manera oscilante con uno u otro de los significados.

El barrio, además, se encuentra involucrado en una gama más amplia de fenómenos. En lo territorial, es claro que forma parte de un campo mayor, que es el de la urbe en general. En lo institucional, el barrio es sólo una de las formas comunitarias que recorre una persona, que nor­malmente forma parte de una familia, un gremio, un club, una provincia, una nación, etcétera.

De tal manera, el barrio se encuentra en una situación “intermedia”, tanto en lo territorial como en lo institucio­nal. Sin embargo, se reserva una particularidad esencial, que es la convivencia en un lugar determinado y, como consecuencia, la generación de relaciones basadas en la proximidad física: esto es, la vecindad.

En síntesis, podríamos decir que el barrio es una pe­queña ciudad, una institución con sus propias creencias y rituales, de lo que se desprende una vía de estudio relacionada con la sociología, la antropología, etcétera. A la vez, el barrio es una pequeña urbe, un territorio construido, de lo que se desprende otra vía de estudio relacionada con la geografía, la arquitectura, el urbanis­mo, etcétera. Por ello, comprender un barrio representa comprender sus poemas y su suelo, sus historias y su plano. Se trata, en otras palabras, de una cultura y de su “lugar” en el mundo.

El barrio en la historia

Apropósito de la determinación del concepto de “barrio”, no es ocioso reconocer algunos antecedentes históricos que, si bien no se acomodan puntualmente al carácter del barrio porteño, sin embargo pueden contribuir a la com­prensión del tema.

En las antiguas polis helénicas se destaca sobre todo el concepto de “demos”; palabra con obvias resonancias en nuestra cultura, ya que de ella sale el término “demo­cracia”. El demos era la unidad territorial elemental de la polis, y podía ser un distrito tanto urbano como rural. La pertenencia a un demos era un dato habitual de la identi­dad personal, junto al nombre propio y al paterno: “Yo soy Estrepsíades, hijo de Pidón, del demo de Cicina”, declara un personaje de Aristófanes.

Los conflictos sociales y políticos de una polis como Atenas fueron también conflictos entre las instituciones nobiliarias y las instituciones locales de los demos. Aquellas se basaban en el nacimiento y la religión, éstas en el domicilio. Precisamente, los reformadores del par­tido popular —como Clístenes, en el siglo VI a J.C.— trataron de disolver las instituciones nobiliarias y jerar­quizar las territoriales, en las que se homogeneizaban los derechos ciudadanos. A la vez, los demos eran dotados de un culto religioso, como para afirmar lo territorial con una cultura local.

En la Roma republicana, la dinámica política (entre instituciones nobiliarias e instituciones “plebeyas” y domiciliarias) fue similar. En cuanto a las formas dis­tritales, fueron pasando de las “cuatro regiones” urbanas de Servio hasta la gran capital de Augusto, que compren­día catorce regiones. Estas regio eran más que nada ad­ministrativas y -salvo el Capitolio y el Palatino (Vllla. y Xa.)— no se correspondían con las unidades topográficas, históricas o edilicias: una contradicción recurrente. Cada regio disponía de un magistrado anual, cuartel de policía y bomberos y un médico. Pero también había otras circunscripciones menores, que tenían un magistrado elegido por los vecinos. Estas eran las llamadas vici, que probablemente son las que más se asemejan a nuestro concepto de “barrio”.

En la experiencia medieval hispánica confluyen las apor­taciones cristianas y musulmanas. Las urbes islámicas desarrollaron en alto grado las instituciones municipales, y es de notar que bastante de nuestro vocabulario surge de ellas: “alcalde”, “arrabal”, o el mismo término de “barrio”. Generalmente, sus ciudades comprendían una “medina” —suerte de ciudadela ocupada por el “alcázar” del gobernador y la mezquita— y los rabad, barrios que disponían de murallas o cercos propios, con sus puertas cerradas de noche, su mezquita, su mercado, sus baños públicos, talleres y comercios.

Por su parte, las ciudades cristianas se daban la institu­ción del concilium, asamblea que antecede a los cabil­dos. En un escalón sucesivo se encuentran las collatio, reuniones de los vicini pertenecientes a la misma parro­quia, que llegaron a intervenir en cuestiones municipales e impositivas. Este vínculo vecinal de las collatio se in­tensifica en ciudades “repobladas” luego de su recon­quista, cuyas parroquias se forman con fieles de la misma ¡nacionalidad. Ejemplo notable de esta situación es Sa­lamanca. Todas estas experiencias, sumadas a las proposiciones renacentistas, se condensan luego en la evolución de las ciudades hispanoamericanas.

Debe reconocerse también que en el propio continente americano había, previamente a la Conquista, una actividad urbana de relieve. Los grandes asentamientos eran perfectamente comparables a los europeos contemporá­neos, sea por extensión, población o servicios. En cuan­to a los barrios, ciudades como Tenochtitlán disponían de un centro urbano y de otros cuatro centros religiosos y comerciales que encabezaban cuatro regiones urbanas divididas según dos ejes ortogonales. Notable coinci­dencia ésta de la división en cuatro: es la misma de la Roma “cuadrada”, de los “cuarteles” urbanos, y originan los quartiere o los quartiers (así se llama al barrio en italiano y francés).

La doctrina del urbanismo colonial español se encuentra en las Ordenanzas de Carlos V (1526) y, sobre todo, en las “Ordenanzas de Descubrimiento Nuevo y Pobla­ción”, dictadas por Felipe II en el bosque de Segovia el 13 de julio de 1573. Tales directivas, recopiladas más tarde en las Leyes de Indias, establecían pautas para la elección del sitio, la orientación, la planta urbana, la plaza mayor, etcétera. Ellas determinan que, al crecer la ciudad, (,..) a trechos de la población se vayan forman­do plazas menores, en buena proporción, adonde se han de edificar los templos de la iglesia mayor, parroquias y monasterios, de modo que todo se reparta en buena proporción por la doctrina”. Se traía, evidentemente, de centros secundarios, encabezados por el templo y con una plaza que tiene virtudes congregacionales; en otras palabras, núcleos barriales.

Barrios porteños: la primera generación

Como es sabido, la ciudad-puerto fundada por Juan de Caray no tiene un desarrollo significativo hasta el siglo XVIII. Esta es la época del surgimiento explícito de sus barrios, sobre la base de los dos “motores” que ya hemos sugerido: primero, los núcleos parroquiales que implica­ban condiciones barriales; segundo, las necesidades ad­ministrativas, judiciales, censales, impositivas, etcétera.

Ya hacia 1729 hay documentos, como la “Explicación de las quadras y distancias que tiene Buenos Ayres”, que mencionan la existencia de tres “arrabales” agregados al casco original: el Alto de San Pedro, el Barrio Recio y el Barrio de San Juan. Corno se advierte, se utiliza el concepto de “barrio”. En la dirección administrativa, en mayo de 1734, el Cabildo sanciona la creación de ocho “cuarteles” (sectores de tres cuadras de ancho perpendi­culares a la ribera), cada uno a cargo de un comisario, en una ciudad que albergaba unos 10.000 habitantes.

En 1769 se hace, por iniciativa del obispo de la ciudad., la subdivisión eclesiástica en seis parroquias: San Nicolás­, Socorro, Concepción, Montserrat, La Piedad y Catedral. Poco después, el virrey Arredondo (1794) establece veinte “barrios” a cargo de un alcalde. Todo indica que la dinámica de los barrios coloniales oscila entre las determinaciones parroquiales y las administra­tivas.

Esta primera generación de barrios —los barrios colo­niales— culmina en la “ciudad federal”, casi a mediados del siglo XIX. Una ciudad —como apunta Miguel Gué-rin— de unos 62.000 habitantes, que contiene 29 cuar­teles o barrios: “Junto con Santo Domingo, barrio tradi­cional… también San Ignacio, San Francisco, San Juan y San Miguel eran barrios residenciales. Montserrat, Concepción, San Nicolás, La Residencia (San Telmo) y Las Catalinas eran barrios “apartados”.

Así se configura esa primera generación de barrios por­teños, barrios esencialmente parroquiales, de nomencla­tura religiosa y de población criolla. Eran los barrios de la ciudad aldeana; cuando la “aldea” dejó de serlo, quedaron como olvidados en un mundo urbano descono­cido. Apenas algunos son todavía “barrios”; los otros subsisten sólo como parroquias.

Fuente:

Anales del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas “Mario Buschiazzo”. T 27-28. 1989-1991. Pág. 123 a 126.

Imagen: http://malapintura.blogspot.com/2010/04/el-barrio-desde-la-azotea.html

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Barrios, Crónicas-Ensayos

Palacio de Aguas Corrientes en 1920

Palacio de Aguas Corrientes (Circa 1920)

 

Las obras de este singular edificio comenzaron en 1887 y concluyeron en 1894. El autor del proyecto del exterior fue el arquitecto noruego Olaf Boye y fue director de obra el ingeniero sueco Carlos Nyströmer, ambos representantes del Estudio inglés Bateman, Parsons y Bateman , con sede en Londres y oficina técnica en Buenos Aires.

 

 

 

 

Foto: Biblioteca Gálvez.

 

Información sobre su historia: http://www.museonotarial.org.ar:8080/librosHistoria/SimboloarquitectonicodeBuenosAires.pdf

 

 

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Italianos, descendientes y doble ciudadanía *

Por Mario Santillo

 

Argentina es eminentemente un país de inmigración lo demuestra fehacientemente los datos de entrada al país de la Dirección Nacional de Migraciones, en casi ciento cincuenta años han llegado más de 5.000.000 de personas de Europa, de las cuales 1.400.000 provenían de Italia, el porcentaje de la población italiana con respecto a la población total tuvo su pico más alto en 1895 con el 12,5% y en 1914 con el 11,9%, en los años 80 el porcentaje se redujo al 1,7% de la población total en Argentina, a raíz de esto se han tejido muchos mitos en torno a la inmigración, uno de ellos es creer que la mitad de la población es de origen italiana.

 

En la II Conferencia de la emigración italiana promovida por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Italia se hablaba de 6.000.000 de oriundos italianos en Argentina, según datos del AIRE (registro de los residentes italianos en el exterior) al 17 de abril de 2007 en .Argentina había 503.223 italianos, los inscriptos por ciudadanía 19.217, y los inscriptos menos de 10 años 361.306.

 

De todos modos tendríamos que plantearnos, ¿por qué no prevaleció la lengua italiana?, ¿cuál ha sido la real influencia de la cultura italiana en la sociedad Argentina o la italianidad presente en los migrantes y sus descendientes?, ¿porqué Argentina nunca ha sido prioritaria para Italia en sus políticas, a pesar de su fuerte presencia en el exterior de sus nacionales?

 

Inciso Di Camerana (Cabeza, 2002) lo gráfica elocuentemente: “durante mucho tiempo las relaciones entre Italia y Argentina han sido relaciones privadas, administradas por los particulares, activadas en el ámbito oficial con anuncios prometedores que no pasaban a las prácticas.

 

 

(…)

 

Llegamos a la conclusión que los descendientes de italianos en Argentina, salvo algunas excepciones, no presentan signos marcado de identidad con la cultura italiana- si por esto se entiende el conocimiento de la lengua, la participación en las asociaciones o el estrecho contacto con los parientes italianos. La omnipresencia de la cultura italiana en el tejido social del País explicaría la ausencia de estas señales (Favero, 1992).

 

 

 

* Fragmento de Italianos, descendientes y doble ciudadanía Pág. 31 a 34. En “Buenos Aires Italiana”. Temas de Patrimonio Cultural. T 25. CPPHC. (Buenos Aires. Septiembre de 2009.)

 

 

  “Estampas de Buenos Aires”. Blog de Carlos Szwarcer.

Artículos Periodísticos, Colectividades, Italianos

Recordando a María Elena Walsh (1930- 2011)

A un año de su fallecimiento

 

 

Célebre por su literatura infantil, creó personajes conmovedores, como Manuelita la Tortuga, que inspiró la película “Manuelita” (1999), dirigida por Manuel García Ferré. Sus temas fueron musicalizados por personalidades como Mercedes Sosa y Joan Manuel Serrat y trascendieron las fronteras argentinas.

 María Elena Walsh nació en el barrio de Ramos Mejía, en Buenos Aires, el 1º de febrero de 1930. Falleció a los 80 años el 10 de enero de 2011 en la misma ciudad.

 

Su papá era un ferroviario inglés que tocaba el piano y cantaba canciones de su tierra; su madre era una argentina descendiente de andaluces y amante de la naturaleza.


Fue criada en un gran caserón, con patios, gallinero, rosales, gatos, limoneros, naranjos y una higuera. En ese ambiente emanaba mayor libertad respecto de la tradicional educación de clase media de la época. Tímida y rebelde, leía mucho de adolescente y publicó su primer poema a los 15 años en la revista “El Hogar”. Poco después escribió en el diario “La Nación”.


Un año antes de finalizar sus estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes publicó su primer libro (en 1947), “Otoño imperdonable”, que recibió el segundo premio Municipal de Poesía y fue alabado por la crítica y por los más importantes escritores hispanoamericanos. A partir de allí su vida dio un vuelco: empezó a frecuentar círculos literarios y universitarios y escribía ensayos. En el año 1949 viajó a Estados Unidos, invitada por Juan Ramón Jiménez.

 

En los años ’50 publicó “Baladas con Angel” y se autoexilió en París, junto con Leda Valladares. Ambas formaron el dúo “Leda y María”: actuaron en varias ciudades como intérpretes de música folclórica, recibieron premios, el aplauso del público y grabaron el disco “Le Chant du Monde”. Por esa época comenzó a escribir versos para niños. Sus canciones y textos infantiles trascendieron lo didáctico y lo tradicional: generación tras generación sus temas son cantados por miles de niños argentinos.


Realizó además recitales unipersonales para adultos. En 1962 estrenó en el Teatro San Martín “Canciones para mirar”, que luego grabó con CBS. Al año siguiente estrenó “Doña Disparate y Bambuco”, representada muchas temporadas en Argentina, América y Europa. En los años ‘60 publicó, entre otros, los libros “El reino del revés”, “Cuentos de Gulubú”, “Hecho a mano” y “Juguemos en el mundo”. En los ’70 volvió al país y en  1971 María Herminia Avellaneda la dirigió en el filme “Juguemos en el Mundo”. También escribió guiones para televisión y los libros “Tutú Maramba”, “Canciones para mirar”, “Zoo Loco”, “Dailan Kifki” y “Novios de Antaño”.

 

En 1985 fue nombrada Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires y, en 1990, Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Córdoba y Personalidad Ilustre de la Provincia de Buenos Aires. En 1994 apareció la recopilación completa de sus canciones para niños y adultos y, en 1997, “Manuelita ¿dónde vas?”.

María Elena Walsh es un verdadero juglar de nuestros tiempos, cuando recita y canta sus versos, pero también, cuando denuncia subliminalmente diversas cuestiones sociales. Toda su rebeldía, su desencanto, su oposición, su amor a la naturaleza y a los niños han quedado reflejados en numerosos poemas, novelas, cuentos, canciones, ensayos y artículos periodísticos. 

Fuente  http://mariaelenawalsh.com

Para ver y escuchar…  http://mariaelenawalsh.com/manuelitalatortuga.htm

 

  

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Canciones, Efemérides, Poesías y otros territorios de las musas

A mis Reyes Magos

Por Carlos Szwarcer

Día de Reyes. Ojeando hoy una vieja revista me sorprendí con una publicidad de hace décadas: La Motoneta “Monterrey”. En realidad era una bicicleta para chicos. Recuerdo que “Los reyes Magos” me regalaron una igual pero de color celeste. Fue a comienzos de los años `60. Ni les cuento la emoción que sentí. Recorrí feliz las baldosas de mi cuadra tantas veces con ese bólido que gasté baldosas y moto-bici. Revivo con esa imagen una parte de mi niñez. Aún hoy, al subirme en una bicicleta, vueve a mí la sensación de libertad que sentía en aquellos tiempos tempranos cuando nos conformábamos con bien poco. No está de más mencionar que no era fácil comprar una bici por entonces. Va también un recuerdo para mis viejos. Creo que los “Reyes Magos” hicieron aquella vez un gran esfuerzo para complacerme.

 

 

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Fotos e imágenes de la Ciudad, Poesías y otros territorios de las musas

“Desde el Sur” en el Espacio de Arte de ICANA

“Desde el Sur” en el Espacio de Arte de ICANA

De Arte del Mundo - Portal Internacional de Artes Plásticas ·

El 5 de enero de 2012 comienza una exposición de Artes Plásticas titulada “Desde el Sur” en el Espacio de Arte de ICANA (Instituto Cultural Argentino Norteamericano), en la sede Belgrano, sita en la calle 3 de febrero 821 de la Ciudad de Buenos Aires. La muestra está integrada por las artistas Hilda Alamán, Norma Sansó y Liliana Fabbian, integrantes del Portal Internacional “Arte del Mundo” www.artedelmundo.org - www.artedelmundo.com.ar y también forman parte del Instituto de Las Artes Bonjour, en la ciudad de Pigüé, a cargo de la Maestra Marta Bonjour.
La exposición permanecerá abierta desde el 5 de enero hasta el día 24 de febrero de 2011 en el horario de 10 a 19 horas. Todas las obras se encuentran a la venta y el contacto es directo con las artistas.

 

 

Fuente:  http://es-es.facebook.com/pages/ICANA-Instituto-Cultural-Argentino-Norteamericano/224725528731

 

 

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