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Estampas de Buenos Aires

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Archivo de Mayo, 2011

Los 36 Billares

Av. De Mayo 1265/71

 

 

Avenida de Mayo tiene su cuadra más española, entre Salta y Santiago del Estero. Todavía con ecos de aquellos enfrentamientos entre republicanos y falangistas, que se reunían en el café La Toja (hoy Iberia) y en el CaféEspañol respectivamente, allá por los años 30, durante los trágicos sucesos de la Guerra Civil, que daban a la esquina de la avenida y Salta un clima muy tenso, que tras alguna noticia radial solía explotar entre sillazos, trompadas y botellazos. Esta cuadra hispana, ofrece el gran teatro Avenida, donde entre octubre de 1933 y marzo del 34, Federico García Lorca dirigiósus obras teatrales con Lola Membrives como protagonista y donde recibió el afecto del público porteño. Al llegar al 1265 / 71, encontramos al café Los 36 Billares. Un granito rojo de gran calidad, combinado con otro más claro, debajo de las grandes ventanas, revisten su frente, iluminado por tres faroles. Las cuatro mesas en la vereda, con sombrillas, invitan a saborear un café mientras elegimos la visión en perspectiva, ejecutiva o legislativa. El salón con piso granítico rojo, tiene una boiserie con racimos de uvas taraceados. Las mesas, cuadradas y redondas, son del tipo clásico de café, lo mismo que las sillas. La concurrencia es generalmente masculina, la excepción es una señora de cabellos blancos con atildado rodete, decorosamente decadente, que cotidianamente toma un cafécon leche, mientras con una lupa lee meticulosamente el diario, unos bolsos a su alrededor completan la imagen. Por esa especie de pantalla urbana, determinada por el rectángulo de las ventanas, el tránsito de autos y colectivos transforma en intermitente la visión de los plátanos y del teatro Avenida, en la vereda de enfrente.

 

 

El ruido de los dados nos lleva al segundo salón, separado del sector del cafépor una mampara de madera. El mostrador sobre la derecha, con mesada de granito, se enfrenta a un gran espejo, en cuyo centro están pintados dos tacos de billar que contienen tres bolas, más la inscripción Los 36 Billares. Entre ambos, el ruido de los dados agitándose en el cubilete, o cayendo sobre las mesas crece. Pese a ello en algunas están jugando al ajedrez, como en otro mundo. Tampoco faltan quienes juegan a las cartas. Más atrás, el billar deja escuchar el agradable ruido de las carambolas. Un cuadro de Gardel, fileteado, estudia el panorama. Hay mucha gente, las nueve mesas están ocupadas. El humo del cigarrillo crea un ambiente espeso, a tal punto que la bocina de un auto suena como amortiguada. Alguien que entra por la puerta de Rivadavia trae consigo un poco de aire fresco.

 

Los 36 Billares tiene un subsuelo muy amplio, al cual se accede desde el salón del café, bajando por una escalera de madera cubierta con una alfombra roja. Un cartel: “3 bandas, libre, cuadro, casín, snooker”, nos pone en tema, y aún aclara; “cursos diarios, semanales y mensuales de técnica, práctica y teoría del billar en todas sus especialidades, a cargo de los profesores Osvaldo Berardi y Fabián Oliveto”.En este sector hay catorce mesas, algunas de ellas tienen sobre sus lados filas de sillas conformando gradas, para seguir el desarrollo de los partidos. Sobre las mesas, los artefactos de iluminación, con varios tubos, y vidrios decorados, exaltan el verde del paño.

 

Los 36 Billares fue fundado en 1894. Muchas historias, entre cafés, ginebra, aperitivos, medialunas, sandwiches y vino pasaron por sus mesas. Numerosos habitúes de la noche porteña lo frecuentaron, como por ejemplo, Miguel Ángel Bavio Esquiú, jefe de la sección deportes del diario El Mundo por los años 40, y creador en la revista Rico Tipo, de ese personaje de intuitivo muchacho del café, canchero por excelencia, y como tal con una buena dosis de ingenuidad, que fue el festejado Juan Mondiola. Calki, en su libro El Mundo era una fiesta, al referirse a Bavio Esquiú dice: “El hecho de que fuera un eximio billarista (alternaba en Los 36 Billares de la Avenida de Mayo con el Matungo Vergez y otros maestros del taco) y que tuviera gran disposición para los deportes, no impedía que todas las noches, sin fallar jamás, incursionara después del cierre del diario en las billares del centro…”

 

Otro de sus concurrentes fue el escritor Abelardo Arias, quien en su novela La Vara de Fuego, hace transcurrir gran parte de la historia, ambientada en los años 30, en un edificio de la misma cuadra, el hotel Lutecia( hoy Chile), en el 1293, esquina Santiago del Estero, un bello edificio art - nouveau del arquitecto francés Louis Dubois. García Lorca, el periodista y escritor Timo Zorraquín, y el pintor Miguel A. D’Arienzo, entre muchos, más también pasaron por sus mesas. Los 36 Billares, que no son 36 (como Los cien barrios porteños, que canta Alberto Castillo, que tampoco son cien), habita el corazón de miles de porteños que allí, a lo largo de tantos años compartieron, y comparten, sus sueños, sus frustraciones y sus alegrías.

 

 

 

Fuente: Texto de Horacio Spinetto en “Cafés de Buenos Aires”. Comisión de Protección y Promoción de Cafés, Bares, Billares y Confiterías Notables de la Ciudad de Buenos Aires. Año de Edición 2000.

 

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Artículos Periodísticos, Barrios, Cafés - Bares: Su Historia, Fotos e imágenes de la Ciudad, Preservación del Patrimonio Cultural

Los silencios de “Don Pelele”.

Por Carlos Szwarcer

Don Pelele en la década del `70.

 

“Fue un artista muy particular. Nacido en Mercedes, San Luis, en un hogar humilde, quiso aprender bandoneón; como los padres no se lo podían comprar juntó unas monedas y adquirió una pequeña armónica en una juguetería. Llegó a Buenos Aires acompañando a un cantor. Cuando Gogó Andreu lo vio haciendo varieté se lo llevó al Sevilla Colmao. Francisco Pablo Quiroga comenzó a ser conocido en Buenos Aires como Don Pelele; un virtuoso de la armónica, instrumento con el que era capaz de tocar cualquier género musical de manera impecable. Fue un contador de chistes que tenía el don de poner el rostro serio, casi sin muecas y que la gente se riera inmediatamente…

En otro recuerdo nos revelan su forma de ser: …era un buen tipo… la gente pensaba que él preparaba las cosas, pero no, él era así, subía y miraba a la gente y se empezaba a reír y reír, y de repente se ponía serio, se callaba, y los silencios de él eran para matarse de risa”.

 

 

 

 

Fuente: “Teatro Maipo. 100 años de historia entre bambalinas”. Szwarcer, Carlos. Pág.183-184. Ediciones Corregidor. Buenos Aires. 2010. 

Imagen: Archivo CS 

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Artículos Periodísticos, Teatro

Pirámide de Mayo. A 200 años de su inauguración

 

 

 

Traslado de la pirámide de Mayo, en 1912.                                                 
Originalmente estuvo frente a la Catedral,
pero en ese año se corrió porque se estaba
construyendo a cielo abierto el subte A
debajo de la plaza de Mayo.

La pirámide de mayo

 

Pirámide de Mayo (1811-1856)

 
Según Rómulo Zabala, en Historia de la Pirámide de Mayo, la Junta Provisional Gubernativa pedía al Cabildo, el 18 de marzo de 1811, que dispusiera la mejor forma de celebrar el aniversario del 25 de mayo. Reunido el Cabildo el día 5 de abril, se resolvió que se proponían “levantar en medio de la plaza una pirámide figurada, con jeroglíficos alusivos al asunto de la celebridad”.
 
Merece señalarse el difícil contexto en que se tomaron estas decisiones. En enero de 1811, desde Montevideo, el virrey Elío declaraba “rebelde y revolucionaria” a Buenos Aires y la sitiaba con sus naves. El 19 de ese mes los patriotas eran derrotados en la batalla de Paraguay. En febrero y marzo la Junta debe hacer frente a la agitación de los morenistas de la Sociedad Patriótica y de los realistas que resurgían de la mano de Elía. A inicios de abril, justo cuando se disponían los detalles de la celebración, estalló el movimiento cuya consecuencia inmediata fue el procesamiento de Belgrano, la separación de Rodríguez Peña, Vieytes, Azcuénaga y Larrea y la expatriación de French, Beruti, Donado y Posadas. Recién en la víspera de la celebración llegó la primera buena noticia: el 18 de mayo, Artigas había derrotado a las fuerzas realistas en Las Piedras y sitiaba Montevideo.
 

En la mañana del 6 de abril de 1811, al día siguiente de resuelta la erección, se hizo la excavación para echar sus cimientos ante la atenta mirada de los pobladores que siguieron la construcción de cerca hasta su finalización en las vísperas del 25 de mayo.

Según relata Juan Manuel Beruti en sus Memorias Curiosas “En este mismo día (25 de mayo) se concluía la Gran Pirámide que decora la Plaza Mayor”.

Es interesante resaltar la calificación de “gran pirámide” ya que es una de las únicas instancias de la historia en la que se alude de esta forma al monumento. En adelante, como se verá, en el mejor de los casos, la pirámide será vista como modesta o austera y muchas veces, lisa y llanamente, como poco representativa y pasible de ser demolida.

Hoy sabemos de este monumento sólo a través de algunos dibujos, acuarelas y litografías. El más antiguo de esos documentos gráficos es de 1817 y lo hizo el marino inglés, y pintor por afición, Emeric Essex Vidal. En su acuarela “La Plaza y el Cabildo” a un costado se perfila, nítida, la silueta de la primitiva pirámide.

En 1826, bajo la presidencia de Bernardino Rivadavia el gobierno propiciaba la erección de un Monumento a los autores de la Revolución de Mayo sin suprimir la vieja pirámide ya que daba ubicación al nuevo monumento en la Plaza 25 de Mayo. Al comienzo, la iniciativa no prosperó básicamente porque lo que se proponía era un tributo a personas y no a la gesta en sí pero finalmente se aprueba una ley, que preserva el valor testimonial mayor para la pirámide. “En la Plaza de la Victoria se levantará un monumento que subrogando al que hoy existe (en alusión a la pirámide) perpetúe la memoria del glorioso día 25 de Mayo y la de los ciudadanos beneméritos” y que “el monumento consistirá en una magnífica fuente de bronce que represente el manantial de prosperidades y de glorias que nos abrió el denodado patriotismo de aquellos ciudadanos ilustres”.

Merece citarse de estos debates la presentación del Ministro de Gobierno Julián Segundo de Agüero ya que en ella se plantean dos cuestiones bien interesantes. La primera es que el gobierno, si bien no proponía su demolición, aspiraba a reemplazar la pirámide por el nuevo monumento en su función de testimonio de la Revolución por ello dice que el gobierno “no puede convenir en que él sea un monumento que subrogue a la pirámide. El ministro que habla conoce toda la imperfección y pequeñez de ese monumento para perpetuar la memoria de un suceso tan grande”. La segunda es que para mantener su propuesta original de realizar el nuevo monumento en la plaza 25 de Mayo y no en la de la Victoria utiliza un argumento que vale resaltar. Dice tener “una consideración muy especial que impide el que se eche por tierra ese monumento y es que es sumamente perjudicial y ruinoso en todo Estado que un gobierno acostumbre a deshacer todo lo que otros anteriores hayan hecho”. Y agrega: “si hoy tratamos de levantar un monumento que sea más digno en nuestro modo de pensar, mañana los que nos sigan les parecerá que la fuente es demasiado pequeña y tratarán de quitarle y poner otro”. Un año después de sancionada la ley, Rivadavia renunciaba a la presidencia sin haber cumplido sus disposiciones y manteniéndose en pie la pirámide.

Una curiosidad. Vale mencionar que en Argos de Buenos Aires de febrero de 1822 al referirse a obras públicas planeadas por las autoridades, se alude, entre otros derrumbamientos, al de la “memorable pirámide”.

La pirámide original mantuvo su fisonomía hasta 1856. El deseo de que ese monumento representativo de la emancipación presentase un aspecto más artístico y grandioso estaba en el centro del debate. Seguramente impulsados también por el estado que según se desprende del relato del viajero chileno Vicuña Mackena presentaba el lugar hacia 1853 “en el centro había una pirámide de cal y ladrillo de triste apariencia y el inmenso cuadro no tenía más pavimento que el lodo cenagoso de las lluvias”

El Orden, en su número del 16 de abril de 1856 dice: “Era necesario embellecer nuestra pirámide y que enfrente de edificios que ostentan una arquitectura hermosa y atrevida, no apareciese como la columna destruida que el viajero suele divisar en el desierto. La pirámide llevará en su cúspide una estatua colosal de la libertad”. Agregando que Prilidiano Pueyrredón “ha puesto su talento en servicio del pensamiento de la Municipalidad trazando el plano y perspectiva de la decoración”.

El 6 de mayo el escultor francés Joseph Dubourdieu comenzaba la tarea de moldear la estatua de la Libertad que coronaría la pirámide a la que Pueyrredón alteraría el pedestal y capitel original aumentando también la altura y ancho. Dos días antes de la celebración del 25 de Mayo la Libertad estaba en su sitio. Algunas críticas constructivas y la propia visión del autor determinaron que pasada la celebración se introdujeran reformas a la figura antes de dar inicio a las cuatro esculturas que adornarían el pedestal. Para fin de noviembre, El Orden refería a las obras de remodelación bajo el título “A paso de tortuga”. Pero al año de iniciadas las tareas estuvieron finalizadas y la nueva pirámide ahora incluía “la libertad protegiendo las ciencias, las artes, el comercio y la agricultura” en forma de 4 estatuas ubicadas al pie de la pirámide y el Sol de Mayo mirando al naciente.

La Pirámide de Mayo (1883 a nuestros días)


Bajo la intendencia de de Torcuato de Alvear (1880-1887) la ciudad, que por ese entonces contaba ya con 450.000 habitantes, fue cambiando su fisonomía colonial, percibida peyorativamente como poco apropiada para una ciudad relevante como Buenos Aires, por una fuerte impronta afrancesada según la última corriente predominante en Europa.

En ese contexto, hacia 1883, de la mano del proyecto de unificación de las plazas de la Victoria y 25 de Mayo presentado por la intendencia, y de “la necesidad de contar con un monumento digno al 25 de Mayo de 1810″, el tema de la pirámide volvió a escena. La ley aprobada el 5 de octubre proponía “la erección en el centro de las dos plazas de una columna de bronce que conmemore los sucesos que elevaron a la República Argentina al rango de Nación Soberana”.

La visión de Alvear sobre el monumento era totalmente negativa tal como lo refleja su nota al Concejo Deliberante: “El pensamiento de Mayo merecía algo más que una mezquina construcción de mampostería cuyo origen no es bien conocido. Felizmente, el pensamiento grande va a estar representado por las obras de ensanche que se practican en la plaza principal y por el bello monumento que tiene que servir de centro. En la prosecución de las obras se hace necesaria la demolición de la pirámide central y aún cuando esta Intendencia debe considerarse facultada para esa demolición no ha querido proceder a efectuarla sin una autorización especial del Concejo”.

El Concejo Deliberante creyó oportuno ante la reacción y críticas que podía motivar la aplicación de esta ley, solicitar la opinión escrita de varios distinguidos ciudadanos, entre ellos los ex presidentes Mitre, Sarmiento y Avellaneda.

Mitre opinaba que la pirámide podía ser demolida “por cuanto en su forma actual no representa el monumento primitivo” pero que debía “conservarse y respetarse su piedra fundamental y su basamento” que se creían ocultos bajo el monumento y que en los estudios realizados en 1912 se demostraron inexistentes.

Sarmiento rechazaba las profanaciones hechas a la primitiva pirámide que obligaban al pueblo a adorar un ídolo sin significado pues “el feísimo revestido actual no pertenece a la historia ni a la nación” y agrega que “ninguna tradición nacional se viola trasladando las cenizas de la muerta pirámide al mausoleo que se le prepara”.

Avellaneda pedía “déjese en pié la vieja pirámide, despójesela de sus extraños adornos, restaurando sus formas primitivas y habrá siempre espacio sobrado para la construcción del nuevo y grandioso monumento dentro del vasto perímetro de las dos plazas que se reúnen”.

Valen también algunos extractos de la opinión de otros notables. Vicente F. López que apoyaba la demolición de la pirámide agregaba un punto de vista valioso en relación al sitio señalando que “el nuevo monumento no desnaturaliza el terreno sagrado que fue teatro y cuna de nuestra historia republicana y que ese mismo suelo embellecido mostrará la marcha de nuestra cultura y será testimonio de los resultados que dio el suceso que allí se conmemora, como imagen viva de la justicia y de los beneficios derivados de la Revolución de Mayo”. Estrada se oponía a la demolición protestando por los agregados posteriores y diciendo respecto a la pirámide que “por su propia modestia realza el mérito de los actores de los acontecimientos que simboliza” y el historiador Andrés Lamas sostenía que “lo que corresponde es conservarlo, y donde está, en el centro de la antigua plaza histórica, del terreno sagrado que fue el foro del pueblo de Mayo, restituyéndole su forma auténtica y su primitiva sencillez” agregando que el monumento “solo puede ser demolido por una ley expresa del Congreso”.

Aún cuando las opiniones se inclinaban mayoritariamente por la demolición sosteniendo que la pirámide, con la reforma de 1857, había sido desautorizada en su origen histórico, el Concejo Deliberante ante la diversidad de pareceres, decidió suspender toda acción inmediata y el 8 de abril de 1884 dispuso que la Intendencia debía tomar medidas convenientes para que al monumento se lo preservase de futuros daños. Mientras la intendencia remodelaba integralmente la plaza también el gobierno nacional no deseaba innovar en los que se refería a la pirámide y en cuanto al monumento proyectado por la intendencia resolvió postergar su ejecución.

Para 1899, bajo la intendencia de Bullrich, se retoma la idea del gran monumento y se solicita permiso al gobierno nacional para trasladar la pirámide al centro de la plaza. Esta iniciativa recién se llevará a la práctica varios años después cuando la Comisión Nacional del Centenario nombrada el 16 de agosto de 1906 dispuso abrir un concurso para plasmar el monumento, el cual, según las bases, debía contener en su interior a la pirámide.

Así fue como la pirámide, convenientemente encamisada con maderas para evitar daños durante el traslado, fue despojada de las cuatro estatuas que adornaban los ángulos de su pedestal y trasladada entera casi 50 metros sobre carriles colocados en la base de su deslizamiento. Las tareas comenzaron el 12 de noviembre de 1912, día en el cual la pirámide recorrió apenas 6 metros y finalizaron el 20 del mismo mes con el recorrido de los últimos 10 metros depositando la pirámide en su sitio actual sobre las imponentes fundaciones preparadas para recibir el futuro gran monumento que la cubriría. Contrariamente a lo que algunos esperaban, en el asiento primitivo de la pirámide no se encontró piedra fundamental alguna.

Algunos artículos de la época habían hecho circular la versión de que la antigua pirámide no existía dentro de la construida en 1857. Un extenso informe realizado en 1913 por una comisión nombrada por la Junta de Numismática Americana para dilucidar el tema, comprobaba la existencia de la vieja pirámide dentro de la actual estableciendo además que la construcción original no era de mampostería maciza ya que desde la base hasta la mayor parte de la aguja se había dejado el espacio central vacío. Y agregaba “es muy posible que ello se deba al apremio del tiempo y la exigua suma disponible (6000 pesos)”. De su lectura también queda claro que si bien se alude a la pirámide primitiva como “escondida ” dentro de la nueva, dice que la pirámide no sufrió otro desmedro que la supresión de la verja que la rodeaba. Quizás la ambigüedad del texto explique por qué algunos autores han creído que el monumento de 1811 quedó dentro de uno nuevo (como lo sigue creyendo la mayoría del público) cuando es evidente que la estructura primitiva solo fue modificada en 1856 mediante un ligero aumento de la altura de la aguja, retoques superficiales de revoque y molduras, y el aditamento de la estatua de la Libertad.

Por razones económicas y el advenimiento de la Primera Guerra Mundial el monumento aprobado y seleccionado no se llevó a la práctica y la modesta pirámide quedó allí, mudada a su nuevo lugar, hasta nuestros días. En 1941, la Comisión Nacional de Museos y Monumentos y Lugares Históricos se ocupó nuevamente del tema dando lugar al decrete 120412 del 21 de mayo de 1942, en vísperas de una nueva celebración del 25 de Mayo, por el cual la Pirámide de Mayo fue declarada Monumento Histórico.

 

Fuente: Romulo Zabala. Historia de la pirámide de mayo. Buenos Aires - Academia nacional de la historia. 1962

www.elhistoriador.com.ar

 

Foto pirámide 1912: http://eldespertadorteofilantropico.blogspot.com/

Foto pirámide actualidad: http://forum.skyscraperpage.com/

 

  

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El obelisco cumple 75 años

Construcción del Obelisco. 1936

Erigido en conmemoración del IV centenario de la ciudad en 1936, en relación con el primer asentamiento del adelantado Pedro de Mendoza en el Río de la Plata, suscitó polémicas por sus dimensiones y sencillez. El arquitecto que lo diseñó fue Alberto Prebisch, que lo describió como una “simple y honesta forma geométrica”. Las obras comenzaron el 19 de marzo de 1936 y su construcción demoró solamente 60 días ya que se utilizó cemento de endurecimiento rápido y se fue construyendo por secciones de dos metros para facilitar el volcado del hormigón. El obelisco fue inaugurado el 23 de mayo de 1936 y el descubrimiento estuvo a cargo del presidente Agustín P. Justo.  

 
La altura del monumento es de 67,50 metros, el máximo permitido entonces de acuerdo a la línea de edificación de la Diagonal, de los cuales 63 son hasta la iniciación del apéndice que es de 3.5 mts, y la punta es de 40 cm. sobre la cual se colocó un pararrayos. El Obelisco es hueco y a su interior tiene una escalera marinera de 200 escalones con 7 rellanos. En su ápice tiene cuatro ventanas, una hacia cada uno de los puntos cardinales. 
 

Inicialmente tenía un revestimiento en piedra blanca que, a causa de un desprendimiento parcial, se optó en 1940 por retirarlo. Vale mencionar que en un principio fue muy resistido, incluso las crónicas de la época hablan de una “obeliscofobia”, se llegaba a llamarlo de modos tales como el “zángano”, el “pinchapapeles de acero y cemento” o el “armatoste monstruoso de latón”, incluso en una sesión del Concejo Deliberante se resolvió demolerlo por abrumadora mayoría lo cual no se llevó adelante ya que el Intendente vetó la resolución aduciendo que pertenecía al patrimonio cultural de la Nación y no a la órbita de la Ciudad. Paradójicamente, el Obelisco es hoy el máximo ícono de nuestra ciudad.

 

 

 

 

 

 
http://www.buenosaires.gov.ar/areas/ciudad/historico/calendario/destacado.php?menu_id=23203&ide=36

 

 

 

 

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Semana de Mayo en la Feria de Mataderos

En la semana de mayo, la Feria de Mataderos abrirá sus puertas este domingo 22 y el miércoles 25 para celebrar el día de la Patria con un gran festival folclórico, destrezas gauchescas y comidas típicas.

  

 

Historia de la Feria de Mataderos

 

La  Feria fue creada en 1986, por iniciativa de su actual coordinadora Lic. Sara Vinocur. Su objetivo es el de crear un espacio permanente para la producción y difusión de nuestras raíces culturales, dado que los pueblos en contacto con aquello que les remite a sus orígenes, restituyen relaciones sociales más espontáneas y sanas, contribuyendo a restablecer el tejido social, base del funcionamiento de toda democracia, afirmando el derecho a la cultura que tiene todo ciudadano. Historia de la Feria

Además, uno de los objetivos de la Secretaría de Cultura fue y es el de romper, con su política cultural, con un viejo esquema que a nivel nacional se ha caracterizado como la monopolización de la actividad cultural que Buenos Aires ha ejercido respecto a las provincias.

El mismo esquema se repite entre ciertas zonas centrales de la Capital y los barrios periféricos que integran la misma.

Con la intención de revertir esta situación, la Secretaría de Cultura, apuntó a impulsar distintos proyectos.

La Feria de Mataderos es un ejemplo de que hacer esto es posible, de que esta situación se puede revertir rescatando e impulsando la difusión y producción de expresiones culturales barriales en un marco de participación y federalismo, con actividades libres y gratuitas.

Este es hoy, al cabo de 25 años de trabajo continuo, un lugar de concentración de las provincias y municipios que conforman la República, de todas sus ricas expresiones y de cada una de las modalidades que las caracterizan.

La zona es poco menos que ideal para la iniciativa, encuadrada oficialmente en una extensa denominación: Feria de las Artesanías y Tradiciones Populares Argentinas.

El viejo camino de los Corrales parece todavía hoy, convertido en Avda. de los Corrales, un puente entre el pasado y el presente, La Recova del Mercado es una de las pocas que le quedan a la ciudad y allí mismo se encuentra el Museo Criollo de los Corrales. El edificio del Mercado Nacional de Hacienda inaugurado en 1890 y declarado en la actualidad monumento histórico, es la escenografía natural de esta puesta en escena que domingo a domingo repite su fiesta desde la mañana hasta la noche.

Consta de tres áreas básicas presentes siempre: Artesanías Tradicionales, Festival Artístico y Destrezas Gauchescas, alrededor de las cuales giran distintas actividades como talleres, charlas, exposiciones, videos, certámenes, juegos tradicionales para niños y adultos y un cine-club infantil, etc. el baile popular y las comidas regionales son otras constantes. Es un espacio donde se concentran todos los aspectos culturales que caracterizan a nuestro país: sus artesanías, su música, sus comidas y sus costumbres. Un lugar de difusión y reproducción de nuestras raíces culturales. A los países hermanos con raíces comunes, también se les destina un espacio en las celebraciones.

El interés central de la Feria no es sólo crear un espacio para exhibición y venta de nuestras artesanías y productos regionales, objetivo que ya llenan otras instituciones, sino crear en la Capital un espacio que reproduzca las condiciones de los mercados artesanales populares, sin la intermediación de ningún condicionante, salvo el de la calidad y la autenticidad de lo expuesto.

Se cuenta con stands que se ofrecen a las provincias y municipios y a otras instituciones o asociaciones públicas y privadas que fomenten el desarrollo de nuestra cultura, para que a su consideración lo destinen para la exhibición y venta de artesanías y producción regional no tradicional, como dulces, vinos, libros, etc.

Se dedica al libro de un espacio especial en la programación, a través de un stand desde el que no solo se venden ediciones a precios promocionales, sino que también se arman encuentros en tomo de los mismos, se invitan escritores para presentar sus libros, etc.

La exhibición de destrezas gauchescas se realiza en un predio próximo a la Recova propiamente dicha y comprende jineteadas, doma, carrera de sortija, etc.

Los protagonistas de estas exhibiciones serán los mismos que le dan un perfil definido al Mercado de Hacienda y a Mataderos como barrio: los gauchos que habitan en la ciudad. Es el único lugar donde se une la gran urbe con el campo, las costumbres tradicionales y la gran industria, la producción rural y la transformación industrial.

Dado que las actividades, como así también el público han crecido durante estos años, se ha presentado un proyecto de ampliación de la Feria hacia el interior del Mercado Nacional de Hacienda, próximo a ser desactivado. Al aprobarse el mismo, la Feria contaría con sitios cubiertos y espacios amplios para las distintas actividades que realiza y especialmente para las destrezas gauchescas que en la actualidad cuentan con un espacio muy constreñido.

Asimismo se podrán desarrollar otras destrezas gauchescas que por carecer de¡ espacio adecuado en la actualidad no se realizan, y constituyen una gran atracción para el público, especialmente para los turistas que asiduamente nos visitan.

Brindaríamos, de esta manera, una mejor infraestructura, solicitada por los especialistas en varias oportunidades para recibir al turismo internacional. Esto es todavía una tarea pendiente, posible de ser incorporada en los planes de desarrollo urbano planificados para esas 32 hectáreas del Mercado Nacional de Hacienda.

La Feria cada domingo tiene un color diferente, ya que se celebran distintas fiestas regionales, homenajeando desde los artistas hasta los productos típicos de cada zona del país.

Durante el año en la Feria se celebran distintas fiestas relevantes, como la de la Pachamama, el Día Internacional del Folklore, el Carnaval Salteño, el Carnaval de NOA y Bolivia (Oruro), elección de la Flor del Pago, Independencia del Brasil, Fiestas Patrias: 25 de Mayo y 9 de julio, Aniversario de la muerte de Güemes, Día de la Tradición, etc.

También se desplaza dentro de la Capital, en escuelas clubes, sociedades de fomento y también en Festivales del interior del país, donde ha sido premiada numerosas veces, por su calidad y por la tarea que realiza.

De abril a diciembre se desarrolla la Feria: de enero a marzo la Kermese de las Sábados, que consiste en una fiesta de la comunidad en la que los vecinos se reúnen a jugar en los juegos típicos de toda kerrnese, a bailar, a participar en talleres con la presencia de artistas plásticos que crean juegos originales ad Oc., directores de teatro que proponen juegos novedosos y dramatizaciones ad hoc, etc. Cuenta además con animadores culturales para la coordinación de las actividades.

El espacio privilegia difundir las nuevas tendencias artísticas sin desdeñar la presencia de los grandes del folklore. Se trata de que sea convocante la propuesta de la Feria no el espectáculo artístico en si.

Artistas como Víctor Heredia, Antonio Tormo, Eduardo Falú, Ramona Galarza, Chango Spasiuk, Suma Paz, son algunos de los grandes del folklore a los que tienen acceso las 8. 000 personas por encuentro que fluyen desde las 11 horas en que se inicia, hasta su Finalización al anochecer.

Ha sido declarada de interés nacional por la subsecretaria de cultura de la nación , Declarada de interés municipal por el honorable concejo deliberante y declarada de interés turístico nacional por la secretaria de turismo de la nación.

 

 

Fuente: http://www.feriademataderos.com.ar/

 

 

 

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El Rey del Pochoclo. Historias y penas

Bajo la Lupa de Aquiles

Puerto de Olivos. Buenos Aires. Exclusivo para Estampas de Buenos Aires

Por Aquiles Pastenacus

 

 

Luego de mi trágico recorrido por las calles de la “Reina del Plata”, informado con abundantes detalles para “Estampas de Buenos Aires” (“Viernes Negro”.  4 de mayo), pude  salir del letargo postraumático y, este fin de semana, recobré mi confianza en la profesión. Decidí visitar el Puerto de Olivos en un  día magnífico de sol. Ya se sabe que nada es perfecto: repentinamente, un viento cruzado me dejó las mejillas, y otros sectores, de color azul, haciéndome notar que era otoño y que había salido para verano. Tuve la necesidad de entrar en calor cuando a unos metros vi un carrito de venta de pochoclo, higos y  manzanitas, que trajo a mi mete que alguna vez fui niño y - en parecidas circunstancias - le tiraba de la pollera a mi mamá o del saco cruzado de mi papá para que me comprasen alguna golosina. Siempre, o casi siempre –coscorrones  mediante, sin ningún efecto -  me salía con el gusto. Fui muy perseverante desde chico…

 

Pero, ya no tenía cinco años, lamenté recordarlo, así que puse la mano en el bolsillo, saqué un billete de $ 10 y pedí un palito de higo acaramelado con pochoclo. El pochoclero, con aire de italiano que llegó hace medio siglo, pero no perdió el acento, me dijo “gracias”, en un castellano que por suerte  entendí  inmediatamente, aunque no soy bueno para los idiomas…

 

 

Mientras recibía los $ 2.- de vuelto del quiosquero, observé que se había formado una cola de tres personas para adquirir los exquisitos dulces. De puro curioso, no me retiré. Entonces… mientras se transformaba en mi boca el riquísimo caramelo en un verdadero elixir, un muchacho le gritó al puestero: - Antonio, cuánto tiempo che… ¡!!  Te acordás de mí….??? No puedo dejar de buscarte cada vez que paso cerca…. Dame una manzana, un higo y una bolsa de pochoclo. Antonio rió con felicidad. Una vieja clienta le comentó que ella también quería llevarles pochoclo a su hijo (de treinta añitos) y a su nieto. Que su vástago siempre le dice que no hay mejor pochoclo que el de Antonio. Y así, sorprendido por las muestras de afecto, fui demorando mi partida  escuchando los distintos comentarios de los vecinos sobre el vendedor.   

 

Me dije: este hombre representa para los vecinos del lugar el recuerdo vivo. Así que, cayéndoseme un imperceptible hilo de baba, preparé mi grabador…  Pero cada vez que me iba a acercar aparecía otro cliente, y otro: una vuelta más de tuerca al pasado… Me quedé esperando el momento oportuno para aproximarme.

 

Antonio era todo un personaje, de impecable delantal blanco, gorrito, y motoneta gris, naranja y fucsia; en su carrito tenía pegado varias certificados de habilitación, notas de reconocimiento de diputados y del Concejo Deliberante. Por fin, se produjo un breve relax y me abalancé abruptamente sobre su humanidad para conocer mejor su historia, antes de que llegara otro molesto cliente.

Antonio Tullio Capelli. El Rey del Pochoclo

Antonio Tullio Capelli había nacido en Italia en 1933. A poco de finalizar la Segunda Guerra llegó a Buenos Aires con su familia. Adolescente, de unos 15 años, trabajó en una marmolería del Barrio de Chacarita. No le era muy grato el contacto cercano con el Cementerio, pero el salario le permitía sobrevivir.  Tres años después llegó a Olivos. Asegura que se encuentra en la zona vendiendo pochoclo desde hace 60 años (¡!!) Las banderas de su carrito dicen en letras coloradas: “El Rey del Pochoclo. Antonito”. Y parece que es verdad, afirman que tiene el mejor pochoclo de la zona norte. Este laburante, que se ha convertido en un pintoresco habitante del puerto, al contarnos su historia  pasa de la sonrisa al llanto.

 

Muestra orgulloso la nota del Ejecutivo Provincial habilitándolo a trabajar allí, en reconocimiento a los años que lleva en el lugar, una esquela  de agradecimiento de una Diputada Nacional, por su buena disposición a cada pedido de colaboración. Antonio afirma  que su forma de ejercer la solidaridad ha sido siempre regalar bolsas de pochoclo,  que es lo que tiene, que es lo que sabe hacer. Señala un recuerdo clavado en el carrito, es de la provincia de Corrientes - donde tiene una hija de 17 años-, el de la escuela 351 que lo distingue con la palabra “amigo”por los cientos de bolsas de pochoclo que envía para cada  Día del Niño.

 

Pero no todo era sonrisa para el italiano. Repentinamente, cambió el semblante, mencionó su preocupación porque alguien lo desaloje, que lo corran del lugar donde ha trabajado toda su vida. Se le escapó una pena devenida en puchero… una lágrima con sabor a angustia. A mí me empezó a temblar la mano con la que sostenía el grabador, los pies me pesaban, siempre me pasa cuando me emociono…. Terminé de tragar con dificultad el último higo acaramelado y le alcancé a preguntar: ¿de quienes habla….?

 

Don Antonio, el Rey del Pochoclo, marcó con el índice hacia algún lugar distante, o no tanto… y, evidentemente, prefirió el silencio. Se recompuso, y con una nueva sonrisa, un poco forzada para despedirse, me dijo: gracias… y siguió atendiendo a su florida clientela…

 

 

 

 

“Estampas de Buenos Aires”. Blog de Carlos Szwarcer. Monografías.com http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires/

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No es tan distinto

 

Liliana Benveniste, Marcelo “Rudy” Rudaeff, Ada Grinbaum, Adrián “Colo” Mirchuk en “No es tan distinto”: Teatro Gargantúa. Jorge Newbery 3563. CABA

“Estampas de Buenos Aires”. Blog de Carlos Szwarcer. Monografías.com http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires/

Ashkenazíes, Preservación del Patrimonio Cultural, Sefaradíes, Teatro

Barrio y tango

Dibujo de Horacio Spinetto (Buenos Aires El libro del Tango. 2004)

Difícilmente se pueda sobrestimar la carga imaginaria aportada a la idea de “barrio” por el cancionero popular, y por el tango en particular.  El tango distingue al barrio como contrafigura del centro, ante todo éticamente, porque frente a la inocencia del barrio, el centro corrompe: “(…) te conquistaron con plata/ y al trote viniste al centro/ algo tenías adentro/ que te hizo meter la pata” (Enrique Maroni y Luis Cassaravilla Sierra, “Tortazos”, 1929). El centro es materialista, competitivo, el barrio tiene “(…) el alma inquieta de un gorrión sentimental” (Le Pera y Battistella, “Melodía de arrabal”, 1932), “Los cien barrios porteños” (presentación de Alberto Castillo, por Carlos A. Petit, 1945) están “(…) metidos en mi corazón”.

El barrio en el tango es reiteradamente paisajístico: “(…) viejo barrio de mi ensueño, / el de ranchitas iguales” (Navarrine, “Barrio reo”, 1927); “Un pedazo de barrio, / allá en Pompeya, / durmiéndose al costado, / del terraplén” (Manzi, “Barrio de tango”, 1942); “Decime / si conoces la armonía / la dulce policromía / de las tardes de arrabal” (Celedonio Flores, “Muchacho”, 1924). Con frecuencia, el barrio es irrecuperablemente pasado, paraíso perdido: “Me da pena verte/ hoy, barrio de Flores (…) Mi barrio no es éste, cambió de lugar” (Enrique Gaudino, “San José de Flores”, 1935);”(…) ¿dónde estará mi arrabal?” (Cátulo Castillo, “Tinta roja”, 1941); “Mi barrio fue mi gente que no está / las cosas que ya nunca volverán (…)” (Eladia Blázquez, “El corazón mirando al sur”, 1975).

 

 

*Fragmento de “El Barrio, al fin de cuentas” (Mario Sabugo) en  “Buenos Aires. El libro del Barrio. Teorías y definiciones. (Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires. 2004)

 

 

 

“Estampas de Buenos Aires”. Blog de Carlos Szwarcer. Monografías.com http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires/

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Yo amo a mi maestra normal

“YO AMO A MI MAESTRA NORMAL” es la tercera obra teatral unipersonal escrita e interpretada por el actor Juan Pablo Geretto, basada en sus propios recuerdos, vivencias y búsquedas, pero por sobre todo, una devolución de amor hacia quienes nos guiaron desde los primeros pasos. 

 

Multiteatro Av. Corrientes 1283

Ciudad de Buenos Aires - Capital Federal - Argentina

 

“Un espectáculo lleno de humor con su personaje más entrañable. YO AMO A MI MAESTRA NORMAL es un interpretación de quien podría llegar a ser la persona más influyente en nuestra formación como adultos LA MAESTRA. Un texto que no busca juzgar, ni tomar partido, ni rendir homenaje hacia lo que fue, sino invitar a recordar una parte de nuestras vidas nuestra educación y una forma de educar que ha atravesado generaciones casi intactas hasta hoy. “

http://www.multiteatro.com.ar/Obras/39-Yo-amo-a-mi-maestra-normal.aspx

 

Próximas funciones:

Domingo, 15 de mayo de 2011 08:00 p.m/miércoles, 18 de mayo de 2011 08:00 p.m/jueves, 19 de mayo de 2011 08:00 p.m/ viernes, 20 de mayo de 2011 09:00 p.m/ sábado, 21 de mayo de 2011 08:00 p.m/ sábado, 21 de mayo de 2011 10:00 p.m/ domingo, 22 de mayo de 2011 08:00 p.m.

 

 

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Este actor santafecino es excelente! Ya lo había visto - además de sus presentaciones en televisión – en “Como quien oye llover”. Este sábado estuve en el Multiteatro y “Yo amo a mi maestra normal” me pareció un interesante trabajo que entretiene y refleja parte de nuestra idiosincrasia. (CS)

 

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Para leer una entrevista realizada a Juan Pablo Geretto ver http://www.lanacion.com.ar/1287273-la-nueva-leccion-de-geretto

“Estampas de Buenos Aires”. Blog de Carlos Szwarcer. Monografías.com http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires/

Entrevistas, Teatro

Sofía Bozán. La más arrabalera

 

 

 

 Sofía Bozán. Caricatura de Revista Comoedia (1931).

Archivo CS

 

Hace 80 años el periodismo especializado en espectáculos definía a la negra Bozán de esta forma:

 

“La más graciosa y arra­balera de nuestras cancio­nistas, que después de ha­berse hecho aplaudir has­ta el delirio por los fran­ceses, imponiendo plena­mente nuestro tango, hace hoy las delicias de sus compatriotas, que aplau­den a la cancionista mi­mada y criolla hasta lo infinito”. (Revista Comoedia. Septiembre de 1931)

A continuación un artículo de mi autoría publicado en Italia (FAITANGO) y en Uruguay (Letras Uruguay), en ocasión de los 50 años del fallecimiento de la artista. 

Sofía Bozán: a cincuenta años de su  partida.

- el espíritu reo de Buenos Aires en el recuerdo -

 

Por Carlos Szwarcer

 

   María Isabel Bergero nació en Buenos Aires, tal vez el 5 de noviembre de 1904. Como muchos de nuestros mitos la fecha en que vinieron al mundo es controvertida. Sabemos con seguridad que se recibió de profesora de corte y confección, pero lo suyo fue el arte. Olinda Bozán, su prima, la ayudó en los comienzos y tomaría de ella el apellido artístico. Ganó su merecida popularidad por su picardía y desfachatez para cantar el tango, al que le dio un tono entre reo y risueño. Comenzó en la Compañía de Vittone y Pomar. El primer tango que cantó fue Canillita, en 1926. Trabajó en  teatro, radio, cine y televisión. Su imagen está fundamentalmente asociada a la canción ciudadana, sobre todo al teatro de revistas y en particular al teatro Maipo, en el que actuó ininterrumpidamente veinte años (1934-1954). De sus primeros tiempos afirmaban: “… Ya apuntaba en ella, en esa época, esa modalidad  tan suya y tan antiacadémica, tan espontánea y sin maestros, que no los tuvo en la iniciación de su carrera artística, de la misma manera y por la misma razón que no ha de tener discípulos, porque Sofía, era una forma particular de ver y sobre todo, de sentir el tango porteño”. La “Negra” Bozán representó un verdadero fenómeno popular.

   Con Gardel filmó, en 1930, “Luces de Buenos Aires”. Muchos de los tangos que estrenó en el teatro de revistas se harían populares.  “De su generosidad porteña — jamás traslucida por ella — hablan sus muchos gestos de solidaridad en trances económicos difíciles por los que atravesaron amigos y camaradas.”

   Su muerte dejó un vacío. Se dijo: “…coquetería fina en ella, tan amante de las joyas, de los vestidos, de los extractos… impuso la caricatura y el monólogo del tango. No lo cantaba,  lo decía, con ademanes “desacompasados”,…no tanto de la música como al ritmo titilante de sus pulseras…”. Pero la cancionista daba paso a un artista más completa: “… entre tango y tango, relataba ‘sus cosas’ y se reía un poco de la armonía y de la cadencia tanguística y mucho de ella misma, contando sus preocupaciones íntimas y las de las chicas de la pasarela, que la querían como a una hermana mayor….”

   De su extensa y fructífera relación con el teatro Maipo hizo que se dijera de ella, cuando se hablaba de la posibilidad de la venta de “la Catedral de la revista criolla”, que “merecía figurar en el inventario”. Sin embargo, el olvido ciudadano, en vez del recuerdo merecido, parece haberse instalado en la mayoría de los medios de comunicación que en otros tiempos la mimaban. Hace pocos días se cumplió medio siglo de su fallecimiento. Fue un 9 de julio de 1958 cuando Noticias Gráficas decía con una mezcla de amargura y poesía “Los bandoneones porteños enlutados, rezongan en este día triste un responso a su memoria. Y como si escuchásemos su voz, perdiéndose en la eternidad y en el recuerdo: “Adiós muchachos compañeros de mi vida, barra querida, de aquellos tiempos… Sofía Bozán ha hecho su último y definitivo mutis”. Realmente, como se tituló por entonces, había partido un poco del “espíritu de Buenos Aires”.

 

 

http://faitango.wordpress.com/2008/10/08/dal-nostro-inviato-a-bsassofia-bozan/

http://letras-uruguay.espaciolatino.com/aaa/szwarcer/sofia_bozan.htm

 

 

 

 

 

“Estampas de Buenos Aires”. Blog de Carlos Szwarcer. Monografías.com http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires/

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