lig tv izle
justin tv

Estampas de Buenos Aires

Blog de Carlos Szwarcer en Monografias.com

 
promosyonbank.com promosyon canta

Archivo de Enero, 2009

Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires

-Entrevista a la Lic. Leticia Maronese-

 

Por Carlos Szwarcer

 

Leticia Maronese es Secretaria General de la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Socióloga, historiadora y escritora de amplia y fecunda trayectoria, se desempeña, además, como asesora de la Comisión de Cultura de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Miembro de la Comisión Permanente de Nomenclatura Urbana. Miembro titular de la “Comisión de Protección y Promoción de los Cafés, Bares y Confiterías Notables de la Ciudad” y Vicepresidenta de la Comisión Directiva de la Junta Central de Investigaciones Históricas de la Ciudad de Buenos Aires -Federación-.

 

Fuimos recibidos cordialmente por Leticia Maronese en su despacho del 5º piso del Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. En un amable diálogo pudimos recorrer y adentrarnos en diferentes temas relacionados con su gestión en la esfera de la defensa del Patrimonio Cultural porteño.

 

 

P: La Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires se inició en 1995. ¿Desde qué año estás en el cargo de Secretaria General?

 

R: Desde el año 2000. Anterior a esa fecha la integré desde otras funciones.

 

P: Dentro de las actividades de la Comisión ¿cuáles fueron las de más repercusión, las que tuvieron más llegada al público?

 

R: Yo creo que Historia Bajo las Baldosas, y es muy posible que por la amplitud que tiene: es un programa muy transversal y con mucha llegada al sistema educativo. Desde su inicio lo pensamos para llegar a los más chicos y los jóvenes, porque nos parecía, y nos parece, que los temas de preservación del patrimonio cultural deben inculcarse y debatirse tempranamente, como hace unos años se instalaron los de preservación ambiental y dieron por resultado adultos que protegen la ecología. Lo apoyamos desde la legislación, impulsando un proyecto de declaración para que se incluyera la temática del Patrimonio Cultural en la currícula escolar. Trabajamos directamente con la Secretaría de Educación para modificar los textos de la currícula de Ciencias Sociales y empezamos a editar bastante material impreso, videos, concursos literarios y de investigación, muestras fijas y ambulantes (ahora tenemos una que consta de dieciocho valijas que se llevan los docentes). Se logró una instalación muy importante.

 

P: Un resultado gratificante…

 

R: Yo creo que sí, porque además no estaba pensado para el público en general pero tuvimos que incluirlo a través de visitas, concursos. El tema de “lo subterráneo” no sé por qué, pero interesa mucho a las personas: los pasajes subterráneos, los túneles, etc. Hay un folklore, una mitología increíble que atrapa. Nosotros además hicimos entrevistas, recogimos historias y leyendas, realizamos concursos de literatura, ficción en general, y todo esto tuvo mucha repercusión en la prensa.

 

P: ¿Qué otra temática tuvo un impacto parecido en la gente?

 

R: Ahora esa misma atención está suscitando el relevamiento del Atlas de Patrimonio Inmaterial, referida a fiestas, celebraciones, conmemoraciones y rituales que se realizan en la Ciudad.

Pero volviendo al tema anterior, es importante el soporte documental expresado a través de varios libros y videos como los de “Buenos Aires, viajando en el tiempo”.

En general, debo aclarar que cuando realizamos jornadas, concursos, los acompañamos posteriormente con su publicación respectiva. Y esto es importante porque trabajamos temas en los cuales nadie había incursionado anteriormente dentro del patrimonio cultural de la Ciudad. Lo habitual eran las publicaciones referidas al Patrimonio Arquitectónico o el monumental de la Nación. Nosotros editamos sobre música, sobre comida, sobre las lenguas y, específicamente, incursionamos recurrentemente sobre la diversidad cultural que nos caracteriza. Pienso que la Lengua es un patrimonio cultural que es básico, el principal. Nadie lo había tomado. Nosotros realizamos varias publicaciones. El tema del Patrimonio Gastronómico también, y cuando hablamos de música no nos ocupamos sólo del tango, incluimos el rock y sacamos un libro (“Buenos Aires y el Rock”) que se está vendiendo mucho, tanto aquí (en la planta baja de Avenida de Mayo 575), como en la Feria del Libro. No es la historia del rock, sino el imaginario del rock sobre nuestra ciudad y los temas urbanos.

 

P: También trabajan con las diferentes comunidades que van transformando permanentemente a una ciudad de tanta diversidad como Buenos Aires…

 

R: Sí, como por ejemplo Buenos Aires Idish. O sea, no en general sino dirigido al Patrimonio Cultural que porta cada comunidad. Cuando hicimos Buenos Aires Idish con el Instituto Histórico evaluamos que, como actividad, fue de las que tuvieron mayor repercusión y además el libro (“Buenos Aires Idish”) lo pudimos sacar en seguida, y fue muy interesante y emotivo. Toda esa gente que iba, gente joven, me extrañó mucho, como que hay un reverdecer. Gente joven que ahora está mirando ese proceso, escribiendo, haciendo tesis, acompañada de gente muy mayor (que había sido protagonista del proceso), que se emocionaba, que cantaba, que bailaba… Bueno, y de repente recordar que hubo una época en la que en Buenos Aires hubo once teatros abiertos, todos al mismo tiempo y todos los días, en lengua idish es una cosa impresionante.

 

P: ¿Con qué otra colectividad están trabajando?

 

R: Ahora estamos trabajando Buenos Aires Gallega, a través de la lengua también. Y seguimos con lo iniciado en el 2005 con la lengua romanés, que fue muy interesante. Vos sabés que en el Distrito Escolar 18 (Floresta, Monte Castro, Villa Luro) hay una comunidad de gitanos importante. Realizamos charlas en las cuales se invitaba a una madre gitana que venía con su samovar y les contaba a los chicos cómo se hacía el té de frutas y se leían narraciones tradicionales gitanas. Me parece que, como propuesta, es algo muy interesante para tratar de remediar el tema de la discriminación a través del conocimiento del otro. Con los afro-argentinos y las migraciones negras recientes también trabajamos bastante y sacamos un libro (“Buenos Aires Negra. Identidad y Cultura”), en el cual se volcaron las ponencias de dos jornadas que realizamos. Este año seguimos trabajando el tema, y es muy interesante porque yo, muchas veces, tengo que aclarar que los negros existen cuando me preguntan cuándo desaparecieron. Además, lo más conocido, es cómo ha impactado culturalmente a través del tango, de la murga y tantas expresiones culturales que tenemos los argentinos. La murga es un fenómeno que analizamos mucho y estos últimos años más debido al registro de las fiestas, conmemoraciones y rituales en Buenos Aires.

 

P: En cuanto a la murga, estos últimos meses investigué el tema: las marchas de pedido de feriado nacional por Carnaval, las previas a las presentaciones de Carnaval. Pude realizar historia oral con integrantes de la murga “Soñadores de Villa Pueyrredón”, un grupo de gente espectacular, de una barriada muy linda. Son parte de un verdadero fenómeno social, muy interesante, en crecimiento. Ellos reconocen ciertos cambios, que hay un espacio perdido que están recuperando, pero los chicos aseguran, al igual que otras murgas, que les falta más difusión, aunque reconocen la actitud de apoyo del Gobierno de la Ciudad, no ven suficiente publicidad.

 

R: La programación de verano fue una estrella con cara de mujer y otra estrella con cara de mujer con antifaz, y dice “Carnavales de Buenos Aires”. Hubo cartelería. Yo he trabajado muchísimos temas de murga, he sido miembro de la Comisión de Carnaval, sobre todo en los primeros años, cuando se empezó a cumplir la Ordenanza, que yo la redacté en una computadora con Ariel Prat, Pantera Reyes y varios murgueros atrás dictándomela, en la oficina de Eduardo Jozami. Esa Ordenanza la declaró Patrimonio Cultural. Fue bueno, sobre todo porque eran muy perseguidos, les dio como un margen en los espacios públicos para ensayar y ver cómo se llegaba a un consenso con los vecinos. Pero lo que sucede también ahora que la reglamentaron, hará dos o tres años, es que le han puesto un corset tan grande… Porque el Patrimonio Cultural, sobre todo el intangible, va variando a través del tiempo. La reglamentación dice, por ejemplo: La murga porteña consta de tantos redoblantes, tantos pitos, van formados así… Un corset a futuro, y esto no tiene nada que ver con el “patrimonio cultural”. Establecieron una calificación y parece que no hubo nadie que obtuviera el primer premio el año pasado…

 

P: Ellos mismos eligen la Comisión…

 

R: Sí. Hay una Comisión de Murgas y una Agrupación y eligen representantes por las murgas chicas y las grandes. A estos se agrega un integrante por el Legislativo, que es el cargo que yo tuve y uno por el Ejecutivo. La verdad que se pelean mucho entre ellos. Hay un movimiento independiente al oficial, que además organiza corsos.

 

P: ¿Desde Patrimonio hay alguna herramienta para orientar…?

 

R: Mirá, vamos a hacer a mediados de año con Claudio Yomaiel, encargado de la Comisión de Carnaval por el Poder Ejecutivo -y vos vas a tener que estar-, una jornada para discutir todos estos temas. Porque ¿sabés lo que pasa? Ellos declaran que pasa inadvertido el Carnaval, y es cierto, pero lo que sucede es que en los sitios en los cuales el carnaval es importante, el carnaval empieza y termina: se entierra Momo y son cuatro días. Acá todo el año es carnaval. La murga está presente en todo. Yo reconozco que es esencialmente un Patrimonio de Buenos Aires, pero vos fijate que ellos están en las marchas de protesta, como por Cromañón… Yo los vi hasta en la Iglesia de la Santa Cruz los 8 de diciembre… Están absolutamente en todo, todo el año, y está bien que sea así, porque es un movimiento social (los cálculos son de veinte mil personas), pero con respecto al Carnaval lo debilita: en los corsos sólo es el desfile de la murga, no hay disfraces, no hay carrozas. Es solamente algo para las murgas, sus familiares, sus amigos. Pero además los ven en cualquier época del año… Tal vez sobre este tipo de cosas hay que debatir. Igualmente, no es fácil instituir una fiesta por simple decisión de unos pocos. El tema es mucho más profundo.

 

P: Leticia, disfraces hay y actúan para mucho público, cada vez más. Empiezan a ensayar en septiembre u octubre. Para poder presentarse tienen una cantidad de gastos impresionantes. Como los aportes del Gobierno no les alcanzan, me contaban que durante el año, hasta que llega el Carnaval, 20 ó 30 de la murga trabajan en fiestas; van y hacen caja. Ese dinero es para toda la murga, para quienes no tienen para hacerse el disfraz, por ejemplo. Ellos notan que requieren más apoyo, más difusión. ¿Cómo ves, desde tu lugar, la forma en que se puede optimizar la organización?

 

R: Pero ellos mismos se tienen que organizar, y, además, lo hacen. Tienen su propia agrupación: “Murgas”. Se reúnen en una cooperativa y ahí deciden todo; se matan, la verdad, y de ahí sale algo, se llega a una resolución. El tema es que son muchas, cada vez más, y, generalmente, por división de las grandes. Nosotros relevamos independientes y oficiales.

 

P: ¿Van a hacer algo en particular desde la Comisión de Preservación?

 

R: Sí, unas jornadas con talleres, debates, ponencias y esto fue a solicitud de Claudio Yomaiel (coordinador del Programa Carnaval Porteño y representante del Ministerio de Cultura en la Comisión de Carnaval, organizadora de los festejos), que es una persona muy interesante, estudioso del tema como así también del teatro con visión antropológica. Claudio me ha prometido los archivos de los dos carnavales pasados y esto nos aportará mucho en el registro del patrimonio intangible de Buenos Aires.

Vos tendrías que presentar ese trabajo que comentaste.

 

P: Seguramente… Cambiando de tema, pero siempre desde el ángulo de la diversidad: con respecto a los judeo-sefaradíes, observaron con muchísimo interés las jornadas sobre el idish. Muchos se preguntan por qué quedó relegado el tema de la cultura sefaradí.

 

R: No quedó relegado, las jornadas se estructuraron en torno a la lengua idish.

 

P: ¿Se piensa generar alguna actividad para dar a conocer ese patrimonio cultural sefaradí?

 

R: En su momento con vos charlamos las posibilidades. Hablamos de una posible publicación y vos sugeriste La diversidad en Villa Crespo. Buenos Aires Idish hablaba sobre el cine, el teatro, la literatura, la música, etc., expresada en esa lengua.

En este momento queremos avanzar sobre la Buenos Aires andina, porque aquí hay colegios en los que se habla quichua y aymará. En el secundario de la Villa 31 hay chicos que son guaraní parlantes, tienen un profesor en aymará. Cuando presentamos el libro “Diversidad Cultural en el Sistema Educativo”, nos informamos de que, por ejemplo, en escuelas del Bajo Flores hay un 10 % de chicos argentinos… Fijate qué diversidad. ¿Sabés quién trabajó mucho? El Instituto Histórico, la Lic. Liliana Barela y todo su equipo.

Sobre lo sefardí, traeme un proyecto, vos que investigás y trabajás sobre esa temática. En este caso sería “sefardí” como grupo cultural. Se podría publicar algo, dar charlas, un libro, que por ahí puede tener como núcleo el barrio de Villa Crespo.

 

P: ¿Desde el punto de vista económico el GCBA le da a la Comisión una partida razonable?

 

R: Yo creo que uno siempre pide más pero creo que está bien; nosotros privilegiamos las publicaciones y tenemos dinero para eso porque, además, como es público que lo utilizamos bien, la Legislatura, en el último presupuesto nos incluyó más partidas. Igualmente, si hubiera más presupuesto siempre lo utilizaríamos bien y, por supuesto, en su totalidad. Nosotros ejecutamos la totalidad de nuestras partidas. Espero que esto no suene muy vanidoso, pero aquí hay un equipo muy competente y trabajador, yo soy sólo una más.

 

P: ¿Se apoya a escritores?

 

R: Desde el Ministerio de Cultura, muchísimo. Y quiero mencionar aquí al Fondo de subsidios. Nosotros analizamos los que son de Patrimonio Cultural y la verdad que es una ayuda para todos aquellos que no pueden publicar.

 

P: ¿Se forma gente como para que trabaje sobre historia oral?

 

R: Liliana Barela está en esta Comisión, pero también trabajamos con el Instituto Histórico como institución y, generalmente, cuando nos ocupamos de alguna comunidad se incorpora el I.H. realizando historia oral o videos… De hecho vos viste que en Buenos Aires Idish nosotros hicimos la publicación y el Instituto hizo un video e hizo historia oral… A lo mejor con los sefardíes se podría hacer algo así.

 

P: En esto hay dos aspectos que podrían tener en cuenta: uno es la cantidad de gente que hace historia oral, que parece no ser mucha, y otro es si realmente se incentiva suficientemente la historia oral desde las mismas colectividades y desde el Ministerio. Son muchas las minorías que contribuyeron al Patrimonio Cultural de la Ciudad, y lo siguen haciendo, con gran impacto e influencia en el “ser porteño”, no obstante, a varias les cuesta abrirse, sobre todo desde la dirigencia.

 

R: Te voy a dar ejemplos: la comunidad boliviana es completamente abierta, les gusta mostrar su cultura, expresada en danzas, música, comida, tradiciones. En cambio, a la coreana es más difícil de acceder, para desazón de los antropólogos que están investigando a esa comunidad. Es entonces que los rescates a través de investigaciones se sesgan en su contenido.

 

P: Cuando uno pregunta en algunas colectividades quiénes están trabajando sobre el Patrimonio Cultural generalmente contestan “nadie” o te miran con extrañeza. Se tiene la sensación de que lo que pueden contar los abuelos, los padres, son tradiciones, historias que finalmente se perderán. ¿Cómo ven este aspecto ustedes desde las diferentes áreas de la Comisión?

 

R: Creo que no es tan así. Y como dije anteriormente a veces tiene que ver con la apertura de las mismas, con la autoestima, en fin, intervienen varios elementos. Bueno, yo ya comenté lo que estamos haciendo con algunas colectividades. En el Atlas de Patrimonio Inmaterial hay en este momento más de 100 expresiones culturales y allí aparece, y es impactante, la diversidad de Buenos Aires, su gente, sus colectividades.

 

P: Es muy difícil porque no hay medios, desde las comunidades prácticamente no hay apoyo, aunque sí hay interés de algunos investigadores. Vos decís que el Instituto Histórico lo está haciendo. Se ve ese trabajo pero se necesitaría organizar, hacer un proyecto para concientizar, para no perder esa historia. Pasan cinco o diez años de una investigación realizada y te das cuenta que gran parte de la gente a la que le tomaste testimonio falleció. Es algo que angustia al investigador que tiene la certeza de que esas historias rescatadas, las vivencias personales que tienen que ver con nuestra esencia, se hubiesen perdido sin ese esfuerzo muy solitario, individual. ¿No habría que articular algo que apunte a intensificar y apoyar desde Cultura este tipo de investigaciones?

 

R: Es importante difundir el otorgamiento de subsidios. Hemos subsidiado investigaciones de ese tipo, yo creo que es un mecanismo bueno.

 

P: Trabajaste bastante sobre el tema de la mujer, ¿cómo ves la temática en este momento?

 

R: Bueno, ahora seguimos trabajando dentro de una perspectiva de género. Siempre, para los 8 de marzo, tratamos de hacer algo; hemos hecho muestras, concursos…

 

P: ¿Hay proyectos para este año?

 

R: Sí, todo lo que se está proyectando es con vistas al Bicentenario. Hay un episodio interesante en el primer centenario que es el 1º Congreso Internacional de Mujeres Feministas, en el cual se produce una división entre los sectores tradicionales argentinos encabezados por las mujeres de la Sociedad de Beneficencia y Cecilia Grierson, que era la presidenta del Consejo Nacional de Mujeres y que después, cuando llega el centenario, tiene que realizar su Congreso separado, con las mujeres universitarias. Hay muchas mujeres y muchos organismos que están trabajando ese tema, obviamente, porque todo se moviliza con el centenario. Me parece que son temas valiosos y tratamos de verlos también desde el punto de vista del Patrimonio Cultural.

 

P: ¿Ves en este momento que se ha avanzado en cuanto a la igualdad de oportunidades?

 

R: Sí, nada que ver con lo anterior. Yo recuerdo la situación en 1984, cuando participaba en la Multisectorial de la Mujer, porque tuve militancia feminista, y se ha avanzado mucho con respecto a las leyes antidiscriminatorias. Tal es así que yo, los últimos años, he trabajado muy poco el tema de género, justamente porque encontraba pocos incentivos, porque hubo leyes que fueron saliendo y… Realmente, yo creo que la discusión grande que queda es sobre el aborto, pero después se ha logrado muchísimo, yo lo veo en el tema de la nomenclatura. Estoy en la Comisión de Nomenclatura, y estamos lejos de esa situación de 1995, en la cual encontré solamente 24 calles, sobre 2.200, con nombres de mujer. Allí comencé con las propuestas de denominación de los espacios de Puerto Madero y ahora ya no es necesario.

Los chicos que votan, por ejemplo, los nombres de sus colegios tienen en cuenta a mujeres como nunca antes. Igualmente, y por el arrastre anterior, fijate las denominaciones de las escuelas, con esos nombres dudosamente patrióticos, nombres de países extranjeros… Y la verdad es que la presencia de las docentes ha sido tan importante… Siempre las dejaban de lado al nombrar una escuela. Ahora aparecen denominaciones a las cuales hay que negarse porque hay muchas Alicia Moreau de Justo, Alfonsina Storni, porque se trata de no repetir nombres para que no haya confusión.

 

P: ¿En cuanto al tema del cupo político?

 

R: Yo creo que va a llegar un momento en que no va a ser necesario, porque es una discriminación positiva. Creo que cuando comenzó el tema del cupo hubo gente que ponía a su esposa, a su hermana, y hay casos célebres. Pero está avanzando tanto la participación de la mujer, en todos los órdenes, que la verdad que es posible que haya una presidenta próximamente en nuestro país, como está Bachelet en Chile.

 

P: ¿Qué proyectos legislativos están en marcha en Cultura, en especial sobre Patrimonio Cultural?

 

R: Logramos sacar la Ley Marco de Patrimonio Cultural hace tres años, después de una lucha de ocho. Ocho años duró esa discusión… Con decirte que primero fue un proyecto de Ordenanza, porque además, cuando se creó esta Comisión uno de los objetivos que tenía era crear un marco regulatorio del Patrimonio. Dije “ordenanza” porque eran tiempos del antiguo Concejo Deliberante.

Pero ahora es cada vez más fácil y nosotros tratamos que, cuando un programa o actividad estratégica tiene su importancia y recién comienza, esté sustentado por una ley. Es el caso del Atlas de Patrimonio Inmaterial, como te dije: fiestas, conmemoraciones, celebraciones y rituales, y lo sustentamos con una ley porque lo creímos necesario. Son temas nuevos que nos ha llevado muchísimo la metodología de registro, porque es muy fácil pero… Te dan la fichita para registrar un edificio, pero la de patrimonio inmaterial no está, hubo que crearla. Incluso es una discusión bastante densa, y cuando uno busca la referencia de la UNESCO, por ejemplo, encuentra que el Patrimonio Inmaterial está referido a los grupos primitivos, los grupos tradicionales, los grupos campesinos, y nosotros somos una mega ciudad: tenemos un patrimonio netamente urbano. Entonces, para registrar ese patrimonio no teníamos el manual, la metodología, y tuvimos que inventarla nosotros. Incluso, cuando empezamos a trabajar artesanías urbanas también lo sustentamos con una ley: hicimos una bienal con una propuesta de la Lic. Ana Cousillas (también integrante de la Comisión), y el Museo José Hernández empezó a tener artesanías urbanas, porque no había ningún museo en la ciudad que tuviera artesanía urbana. Es increíble. Hubo que definir qué era una artesanía urbana; trabajamos muchísimo. Yo creo que en este tipo de cosas nosotros fuimos pioneros. En el tema de la lengua también: vas a la UNESCO y vas a ver lenguas de sociedades primitivas, de grupos en extinción, y en las ciudades tal vez no es tan así, aunque cuando estuvimos con el tema del idish sí se veía que ellos mismos tenían miedo de que se extinguiera la lengua.

 

P: El mismo tema que el “djudesmo”, llamado ladino o judeo-español, el caso de los sefaradíes, se la tomó como lengua en vías de extinción…

 

R: Sí, por eso es importante juntar el material, las canciones, convocar a los artistas que cantan esa lengua.

 

P: Y la Legislatura, en cuanto a los proyectos que tienen que ver con la preservación en sí… ¿Vos ves que está trabajando bien, la ley es totalmente satisfactoria o tiene baches? Te lo pregunto por casos en los que encontramos que para tratar de evitar que desaparezca un patrimonio tangible resulta difícil saber a qué organismo ir para plantearlo. ¿Quién define a un sitio como Patrimonio Cultural, para ser defendido? Porque pasa el tiempo y el bien termina perdiéndose. Da la sensación de que hay como un hueco en la legislación.

 

R: No, ya no hay huecos, aunque hay una legislación dispersa. Todo está amparado en leyes: la 1.227, la 449 Cap. 10, para el Patrimonio Arquitectónico, que es lo que trata fundamentalmente la Comisión de Planeamiento. La Ley 1.227, que cubre ese y todos los Patrimonios, aunque es muy general… Nosotros estamos en este momento trabajando en un Régimen de Penalidades. Vos decís que hay varios sitios pero todo confluye; esta Comisión es por ley el Órgano Asesor de las declaraciones de Patrimonio, pero también nosotros opinamos sobre las áreas de protección histórica y los edificios catalogados así que todo se junta. Lo vota la Legislatura en determinados Patrimonios: monumentos, sitios históricos, hay otros patrimonios que los puede declarar el Ministerio, pero todavía esto no ha sucedido. La Legislatura, desde que salió la 1.227, puso la mirada en esta ley y hubo muchas propuestas que se han plasmado en leyes de diverso tipo. Por ejemplo, sitio histórico: los centros clandestinos de detención, como Olimpo, Virrey Cevallos, Automotores Orletti; el área de los pañuelos de las madres en torno a la Pirámide de Mayo; patrimonios intangibles como las declaraciones sobre Clemente o Mafalda; el Filete Porteño; el Teatro Independiente; algunos murales que corrían peligro; la primera cámara de canal 7 y los archivos fílmicos. Con respecto a estos últimos, no sé qué se ha hecho posteriormente. El problema es también ver quién tiene la disposición sobre los bienes: puede declararlo la Ciudad porque están en la ciudad, pero la Nación es la que tiene la propiedad y disposición sobre archivos y cámaras.

 

P: Si bien es una esfera de complejidad resolver los temas, ¿no creés que habría que sentarse para definir los roles?

 

R: Yo le diría a un diputado que presente un pedido de informes. Una cosa en que insistimos mucho en la Legislatura fue en el señalamiento de fondos documentales privados; nos costó también llegar a sacar la Ley. Se trata de que el Instituto Histórico sepa, simplemente, cuando existe un archivo privado, de qué se trata; no se lo van a sacar a la persona, pero que se sepa. La ley ya está, pero no sé si la reglamentaron. Otra Ley en la cual se trabajó mucho, y no pudimos sacar, fue la ley de Arqueología Urbana. Debieron incidir intereses privados. Hay una Ley Nacional que cubre mucho, de hecho nosotros tuvimos que realizar parte del inventario de bienes arqueológicos. El órgano de aplicación de esta ley es la Dirección General de Patrimonio.

 

P: Por ejemplo, en la Comisión de Bares Notables, en relación con la Comisión de Preservación, cuando se toma un café como Notable tendría que estar acompañado, si bien es un bien privado, por la posibilidad de preservarlo, porque si lo están tomando como bien de la Ciudad…

 

R: La Comisión de Bares se ocupa de acciones de promoción. La Ley 35 es de promoción. La Comisión se ocupa de subvencionar espectáculos, realizar obras de rehabilitación, otorgar subsidios, difundir a través de publicaciones su existencia. Si se requiere una protección, son de aplicaciones otras leyes, como la 449 y se puede “catalogar” el bien. De hecho, la mayoría de los bares gozan del amparo de esta última ley o están en Áreas de Protección Histórica.

 

P: No es suficiente como “bar notable”, evidentemente.

 

R: Es otra cosa: Ley 35 es de Promoción. También se puede aplicar la 1.227, que contempla las figuras de “sitio histórico” o “monumento”, pero el instrumento más apropiado es el Código de Planeamiento y la catalogación. La ley 35 de bares notables es solamente de promoción, pero existen otras normativas.

 

P: ¿Pero la Comisión tiene la posibilidad de frenar que un edificio emblemático sea tirado abajo?

 

R: A través de la catalogación de monumento histórico, pero se requiere la ley respectiva. Igualmente, en el inicio del trámite ya posee el bien un “paraguas protector”, porque las sanciones requieren su tiempo.

 

P: Pero parece que la decisión última pasa por Planeamiento Interpretativo. ¿Un bien cultural que hay que preservarlo… no es suficiente con que en el Ministerio de Cultura se tome la decisión de protegerlo?

 

R: Si es arquitectónico yo creo que lo mejor es la 449, que dice directamente qué tipo de protección se aplica, si es protección estructural, integral, cautelar. Implica más precisiones que la Ley Marco; nos dice si se protege el interior, si solo la fachada, etc. Si ocurre “algo raro” seguramente están interviniendo intereses inmobiliarios. No debería ocurrir, es un delito.

 

P: Parece que hay un vacío que hace que haya gran participación de la Comisión, pero de repente en el último paso, que es la toma de decisión, es donde se termina perdiendo el bien, porque, entre otras cosas, los procesos se hacen más largos.

 

R: Pero no es defecto de la ley, las leyes están bien… El tema es que hay que cumplirlas.

 

P: Se siente, en determinadas circunstancias, que hay una superposición de áreas, más que áreas en común en el Ministerio.

 

R: Depende de qué áreas. El Instituto Histórico tiene claramente definidas por ley y decreto sus competencias. La Comisión está definida por ley y ordenanza, pero es lo que decíamos antes: es que a veces las leyes no se cumplen. Yo lo que veo en todos estos años que tengo de administración es que cada vez se “inflan” más las estructuras. En la Legislatura cada vez hay más comisiones de trabajo juntas o comisiones especiales por tema. Yo creo que a veces no es que la función debe ser creada sino que hay un futuro funcionario que debe ser acomodado y cuando hay estructuras políticas débiles la situación es peor.

La abundancia de comisiones en la Legislatura, como también de la cantidad de bloques está demostrando la debilidad política resultante de la implosión de los partidos políticos.

 

P: ¿La Comisión de Preservación y la Dirección de Patrimonio consensúan los temas que van a tratar o se manejan independiente?

 

R: No, no nos manejamos de forma independiente, trabajamos en forma conjunta a pesar de que esta Comisión depende directamente de la Ministra. Siempre hacemos reuniones, pero además, en la práctica siempre se va forjando un perfil de temas y de profesionales que hacen claras las competencias.

Hablo de lo profesional porque en la misma Comisión hay diversidad de enfoques. Como ejemplo, y con relación a la reforma de la Plaza de Mayo, se dio una división muy interesante entre los arquitectos y los que venimos de las ciencias sociales referida a la visión de cómo debería ser la plaza del Bicentenario.

 

P: Bueno… Voy a eso, se tienen reuniones.

 

R: Sí, por supuesto. Por ahí esta Comisión trabaja más con el Instituto Histórico, porque trata muchos temas de Patrimonio Inmaterial y no tanto edilicio.

 

P: Tu cargo en la Comisión se renueva por dos años…

 

R: Sí, dos años más.

 

P: ¿Qué te falta por hacer de lo que tenías proyectado?

 

R: No, yo creo que ahora estoy en profundizar cosas y dejarlas bien seguras. El camino que iniciamos con el Atlas de Patrimonio Inmaterial es muy importante y ya está subida la página web. Se van a editar videos y es muy interesante porque relevamos todo, desde una manifestación de protesta, Cromañón, Derechos Humanos, un banderazo de un club de fútbol, la fiesta de cumpleaños de San Lorenzo, una murga, una procesión religiosa o manifestaciones religiosas (católicas, judías, islámicas, devociones populares, etc.), e incluso hasta rituales semiprivados, como fue una “tenida blanca” o reunión abierta “a profanos” del culto a los muertos de la masonería. Bueno, me gustaría tenerlo bien afianzado; de hecho tiene su ley, la N° 1.535. Es importante consolidar programas para que subsistan a pesar de los distintos funcionarios a cargo de las áreas. Con respecto a las Artesanías Urbanas, ya vamos por la segunda bienal, compramos artesanías y ya el Museo José Hernández tiene la posibilidad de un salón permanente. Ahora el programa tiene su propio boletín digital.

 

P: En lo inmediato, en los próximos dos o tres meses, ¿hay algún tipo de jornadas, congresos…?

 

R: Sí, vamos a realizar el 2º Encuentro de Patrimonio Cultural Hospitalario. Revalorización histórica y técnica en mayo de 2007, en el Aula Magna del Hospital Rivadavia. Es una actividad que en realidad me la propusieron. Ahí va a haber mucha discusión en el tema de conservación. Vos fijate que la mayoría de los hospitales tienen más de 100 años y tienen grandes problemas edilicios. A las capillas de los hospitales las tuvo que restaurar este Ministerio porque los médicos no consideran que “eso” es necesario con fondos de Salud. Incluso cuando se trata de normas de protección hay mucha discusión… Recuerdo en ese sentido las que se produjeron cuando empezaron las obras de la ex Casa Cuna, porque imaginate que había que hacer construcciones nuevas; hay mucha renovación en los viejos edificios. También te comenté las jornadas sobre la murga porteña, y también sobre la Buenos Aires Gallega, todas estas con otros organismos del Gobierno, a veces con nuestra iniciativa y otras a propuesta de otros ministerios. Prometemos luego un libro de la Colección Temas de Patrimonio Cultural sobre cada una de ellas.

 

P: Bien… Mucho realizado, mucho proyectado para hacer… Gracias por tu tiempo.

 

R: A vos.

 

 

© 2007. Carlos Szwarcer

Buenos Aires, abril de 2007. 

———————————————————————————————————————————————————“Estampas de Buenos Aires”. Blog de Carlos Szwarcer. Monografías.com http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires/

 

Entrevistas, Preservación del Patrimonio Cultural

OTROS TIEMPOS - una reflexión sobre el futuro -

por Carlos Szwarcer

 

(…) Recuerdo que nuestro profesor de Filosofía Antigua nos preguntó en la primera clase, sin ningún tipo de anestesia: “¿qué es el tiempo?” Nos quedamos todos como si nos hubieran pegado un cross a la mandíbula. El sabía muy bien que nos tenía que movilizar las neuronas si pretendíamos comenzar a entender, por lo menos algo, a Platón o Aristóteles. Abordar el concepto de tiempo no es solamente tarea de físicos, matemáticos o historiadores. La vida misma está impregnada por la dimensión temporal y a la vuelta de cualquier esquina nos podemos tropezar con alguien que con unas pocas palabras y sentido común, nos ubique frente a la puerta misma que lleva a una interpretación ciertamente entendible sobre el significado del tiempo y, más todavía, que nos ayude a vislumbrar un poco el sentido de la vida.

  

Hace exactamente 20 años tuve que viajar a Córdoba Capital para asistir a un Congreso y en una de las visitas al centro de la ciudad, en un encuentro con un comerciante japonés, tuve la posibilidad de cambiar opiniones sobre China, Japón y nuestro país. Llegamos a un punto en el cual surgió una enriquecedora disquisición sobre la idiosincrasia de cada pueblo y la relación del ser humano con …el tiempo. Este hombre sumamente agradable me iluminó con un antiguo adagio oriental: un sabio anciano regaba día tras día un retoño y sistemáticamente unos jóvenes se mofaban espetándole, maliciosamente, que era vana su acción, le insistían insultándolo una y otra vez: “¡Viejo imbécil, no verás jamás el retoño convertido en frondoso árbol!”. El honorable geronte proféticamente les respondió: “¡Es verdad, tal vez no viva para ver el árbol crecido, pero qué hermosa sombra les dará un día a mis nietos!”.

 

Aquella conversación casual me dejaría una gran enseñanza. Pensar y vivir en términos compatibles con la honradez, la integridad o la justicia es dejarle a nuestra descendencia, a las nuevas generaciones, un humilde pero firme legado, es una buena dirección hacia dónde dirigir nuestros desvelos.

 

La historia muestra que cada presente tiene una gran complejidad y se le asigna al mismo una carga negativa por su ligazón a las manifestaciones de pobreza, desidia, impunidad o injusticia. Así ocurre con nuestra actualidad.

 

(…)  ¿Podremos comenzar a marchar hacia un mañana distinto? Aldous Huxley dijo que “Quizá la más grande lección de la historia es que nadie aprendió de las lecciones de la historia”, prefiero pensar que - no obstante las críticas que siempre le hará el hombre al presente que vive - hay otro mundo posible. El futuro puede sentirse como una inmensidad en penumbras, porque la fuerza del tiempo nos arroja el porvenir como incertidumbre pero, según se mire, puede ser también esperanza. Por lo menos yo me quedo con esta última idea y con la imagen del futuro como un faro que destella en la oscuridad.

 

Carlos Szwarcer

 

Fragmento del artículo publicado en Revista de Estudios Culturales del CECAO. Año II. Nº 24. Octubre de 2004. Córdoba. Argentina

 

Artículos Periodísticos

DEL PATIO AL UNIVERSO

por Carlos Szwarcer

 

 

El sopor de algunas tardes me hacía devanar los sesos pensando en qué podía gastar mi tiempo ocioso. Solía encontrar ocupaciones bastante útiles al vecindario. Por ejemplo, cortaba un pedazo de elástico, al que blandía como instrumento letal, que me convertía en un justiciero cazador de molestas moscas. Silente me acercaba a ellas destrozándolas con morboso placer infantil contra las paredes, las macetas, el mármol de la mesada y el piletón de Doña Dora.

 

Cruzaba ese patio y luego el zaguán que me llevaba directo a la calle, donde comenzaba el ritual de los juegos con mis amigos de aventuras: Jaime, José, Enrique, Simón, el flaco Toriani, Beto, “el Rulo”, Dumi, Salo, “Pichón” y tantos otros. Parecíamos un grupo de energúmenos poseídos detrás de una rotosa pelota, jugando a nuestro deporte favorito: el fútbol. Las figuritas, las bolitas, el balero, las escondidas, los primeros equilibrios con la bicicleta y numerosos entretenimientos formaron parte de una época en la que la diversión era más simple y las voces del barrio también eran distintas, universales. Tiempos en que casi todos nuestros padres eran argentinos, pero la mayoría de nuestros abuelos habían llegado de todos los lugares. Por eso, cuando nos llamaban los vecinos, escuchábamos: nene, pibe, íngale, ragazzo, chaval, manzebiko… (1)

 

Algunos días, a la hora del crepúsculo, me sorprendían preguntas profundas, entonces dejaba mi rol de niño juguetón, travieso, asesino de incautos insectos. Eran los años de “la guerra fría”, en los que se hablaba de “espías”, de “Vietnam”, de un Muro levantado en Berlín y de “la carrera del espacio”. Dibujaba naves espaciales de todo tipo en mi cuaderno borrador de hojas cuadriculadas, y en aquellos atardeceres rutilantes miraba absorto el cielo y el centelleo de las estrellas; filosofaba con Don León, mi vecino esmirlí (2), en el “gran patio” común del inquilinato (3), discurríamos sobre la belleza de la esfera celeste, especulábamos con la posible existencia de “marcianos” que, tal vez, habitaran en un Universo tan vasto.

 

Un chico inquieto jugando a veces, inconscientemente, con la vida de pequeños seres de la naturaleza, abierto al asombro o escrutando las alturas, era el preludio de mi desvelo por lo desconocido, la inclinación hacia la indagación, las preguntas sobre la vida y la muerte, el interés por comprender el complejo y contradictorio presente, tan perpetuo como efímero, mi obsesión por el pasado, y la incertidumbre sobre un futuro que, por aquellos días, me parecía tan enorme y lejano.

 

 

Notas:

 

1) Niño, joven: en castellano, idish (habla de los judíos ashkenazíes, italiano, djudesmo (judeo-español).

2) Natural de Esmirna (Izmir, Turquía). Ciudad con una importante presencia de sefaradíes (judeo-españoles).

3) Tipo de vivienda en la que generalmente vivieron muchos inmigrantes. Predio amplio y antiguo, cuyas habitaciones se alquilaban a varias familias. Conventillo. Casa de vecindad.

 

* Un recuerdo de la infancia del autor transcurrida en la calle Padilla, en el barrio de Villa Crespo. Ciudad de Buenos Aires. Argentina.

 

Carlos Szwarcer

Publicado en “Los Muestros” Nº 65. Diciembre de 2006. Bruselas (Bélgica).

Colectividades, Españoles, Italianos, Narrativa-Cuentos-Relatos, Sefaradíes, Turcos

¡HOLA MUNDO!

Presentación del blog

Este espacio dedicado, obviamente, a Buenos Aires, estará permanentemente abierto para compartir, para intentar juntos, ustedes y yo, un aporte al conocimiento y la difusión del ayer y el hoy de esta ciudad. Un ida y vuelta entre el pasado y presente…Pero también como proyección hacia el futuro. ¿Por qué no? ¿Acaso en el presente no se encuentra potencialmente el mañana? 

A quienes viven o trabajan en ella, a quienes llegan en calidad de turistas, a quienes no la conocen y se encuentran a cientos o miles de kilómetros, a quienes la aman o detestan, a todos aquellos a los que Buenos Aires no les es indiferente, los invito a participar. 

Deseo que demos a conocer algunos aspectos de su portentoso patrimonio cultural, no sólo los relacionados con los grandes acontecimientos si no, también, su vida cotidiana, porque en ambas esferas se transita el terreno de lo asombroso y fantástico, presente desde los orígenes mismos de su rica y fecunda historia. Ciudad añeja e inmortal, Buenos Aires, es también fruto de la diversidad que le otorga coherencia aún a sus contradicciones. Urbe obstinada en su perpetua recreación, alberga, sin embargo, espacios míticos, lugares fuera del tiempo, como puentes tendidos entre lo pretérito y el porvenir.

Recorramos los caminos que nos acercan a su esencia…

Quiero agradecer a Monografías.com, a Sebastián Ariel Alvarez, en particular, por la invitación a colaborar y  participar con un blog propio dentro de este sitio relevante en el vasto y maravilloso mundo de Internet.

Finalmente, estoy convencido de que los emprendimientos que nos conectan con “el saber” nos hacen más libres. Exploremos los tiempos primordiales, las influencias, la identidad, la diversidad. Y no importa de dónde vengamos o dónde nos encontremos. Con respeto y honestidad vaya un abrazo desde el barrio - cualquiera sea - al mundo todo.

Desde “Mi Buenos Aires querido”,

Carlos Szwarcer

http://blogs.monografias.com/estampas-de-buenos-aires/

Colectividades, Presentación, Preservación del Patrimonio Cultural

Iniciar sesión

Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com

   
 

Regístrese gratis

¿Olvidó su contraseña?

Ayuda