ESQUIZO frenia

Un invento de los laboratorios

 

Archivo de Mayo, 2009

“Algo más sobre la señora Costacurta”

“Algo más sobre la señora Costacurta”

Anoche decidí quedarme con la intención de observar el comportamiento de la señora Costacurta. En el ala izquierda del tercer piso, junto a una suite reservada a personajes VIP de los grandes laboratorios, se halla una sala de control informático provista de 12 monitores de última generación (esta tecnología de punta nos permitía trabajar en tiempo real con las mejores clínicas mentales del mundo y a su vez, consultar con los laboratorios de especialidades neuro-farmacológicas, las últimas novedades al respecto)
En comunión con el dueño de la clínica- amigo de la infancia y compañero de estudios- ambos éramos los únicos que teníamos acceso directo a este pabellón de privilegio en el cuál solían pernoctar los titulares de las grandes marcas medicinales internacionales y algunas locales.
Yo me había quedado un par de veces, con el objetivo excluyente de utilizar el imponente yacuzzi a modo de terapia antiestrés. Obviamente- y no quiero pecar de hipócrita-, el dormitorio con el sommier  no resultaba menos atractivo. En síntesis, un espa privadísimo, de unos 250 metros cuadrados, decorado en una gama de azul que realzaba  los originales de Fader y Cándido López (sí, el pintor de la guerra de la triple alianza, el genocidio contra el pueblo paraguayo perpetrado por la infame diplomacia inglesa y su socio menor de estas tierras) que hacían sentirlo a uno como un jeque árabe de segunda, pero jeque al fin.
Cuándo el cerebro entraba en un cono de sombras -producto de los excesos de desgaste de nuestra maldita profesión -, solía recluirme en la barra de un bien provisto bar, empotrado a escasos metros de la generosa cama. En fin, una barra cargada de licorería de primerísimo nivel( nada de caña quemada Legui o grappa Valleviejo; aquí teníamos las maltas más prestigiosas de Escocia, los brandys franceses y españoles de abolengo, alguna licorería turca- línea de anises para las damas acompañantes de ocasión- e incluso las particulares gemas etílicas de la península itálica).
Completaban el decorado 5 estrellas, una teve de plasma de 42 pulgadas con un equipo de home theater y un complejo musical con parlantes encastrados sobre el piso flotante debajo de la cama.
……………………………………………………………………………………………….
Me dirijo hacia la habitación 237. Mi reloj de pulsera señala las 23, 37. La señora Costacurta se halla de espaldas al monitor, contemplando la rugosa oscuridad de los árboles que componen el paisaje peculiar del enorme parque del entorno. Entre las copas de los imponentes eucaliptos una luna de ligero tono rojizo anaranjado luce impertérrita, ajena a los avatares humanos.
Primera sorpresa : desde esta especie de ciudadela cibernética puedo observar que la señora Costacurta luce un vestido plisado de inocultable calidad, adornado con una estola blanca que ha dejado caer como al descuido sobre sus hombros. Si esta es esquizo- catatónica yo soy Napoleón Bonaparte.
Segunda sorpresa: los brazos de la paciente se mueven en suave cadencia acompañados de pequeños movimientos de los pies, alzando los talones impulsados por un son musical.
Activo el audio mientras el zoom acerca la imagen de luces titilando en medio de la semipenumbra de la habitación 237. Se trata de un mini componente con CD incorporado, que la señora Costacurta ha traído consigo desde el día de su internación. Por el canal del audio abierto, son perceptibles las notas musicales de La Traviata. Para un melómano como yo, no es difícil distinguir la particularísima voz de la Shuterland en el papel de Violetta.
Casi mecánicamente pulso el número tres de la consola.
- ¿María…?
-Sí, doctor Altuna Vélez. No lo hacía en el edificio…
-¿De acuerdo a las instrucciones pertinentes, usted está a cargo del turno en reemplazo de la señora Flores? Sabe que el eje de su labor está centrado en la señora Costacurta…
-Sí, Doctor, cumpliéndolo al pie de la letra. En este momento la estoy controlando a través del circuito interno de visores.
-¿Y sabe usted que la paciente está escuchando música por su cuenta?
Junto con la pregunta no puedo dejar de pensar que clase de polotudo diagnosticó esquizofrenia catatónica.
-Sí, doctor, lo sé. Lo hace desde varios días.
-¿Y por qué no fui notificado de esto?
-No creí que debiera hacerlo; yo reporto con la doctora Ocampo…
Recordé que nunca había dado una orden al respecto.
-Está bien, disculpeme. ¿Puede adelantarme un informe sucinto de este acontecimiento?
-¿Cuándo lo quiere doctor?
-Ahora mismo María!
-Bien doctor. Pocos días después de dejar de suministrarle Nozinam y Stallazine por la noche como usted lo ordenara, ocurrió un hecho extraordinario.
-¿Extraordinario…?
-Sí doctor, como lo escucha. No se sí usted sabe de mi afición a la ópera
-Creo que ningún empleado ni paciente de la clínica lo ignoran…
-Me imagino…Bueno, el caso es que mientras escuchaba La Traviata, siendo exactamente las tres y cinco de la madrugada- lo recuerdo muy bien doctor porque en ese momento estaba mirando el reloj del Office- escucho que de una de las habitaciones, una voz de mujer tarareaba el aria de Violetta. Intrigada, me asomo al pasillo y para mi asombro, descubro que la voz venía de la habitación de la señora Costacurta que, como usted sabe, se encuentra en línea diagonal con el despacho.
-¿Y…?
-No quise que me viera. Volví al Office y me puse a observarla detenidamente. Lo significativo fue que después de La Traviata seguía un compacto del Don Giovanni.
-Sí…
-Y que nada; ella volvió a la cama y a poco se quedó dormida.
-Sigo sin entender que es lo que me quiere decir…
–Que a la noche siguiente y durante tres noches consecutivas, la señora Costacurta sólo dejaba de hacer esos extraños movimientos con la mano, cada vez que yo escuchaba La Traviata. No sabe doctor…parecía una obsesa…Se movía al compás de la música y canturreaba las intervenciones de los solistas; sin duda, conoce el texto de memoria…
-Extraordinario, sí, sin duda. ¿Y qué otra cosa pasó? Me refiero al origen de todo esto…
-Una noche…hace de esto algo más de una semana, yo me encontraba ensimismada revisando unas carpetas en silencio; no sé porque no había puesto ninguno de los compactos operísticos como es mi costumbre. El caso es que de pronto la veo a ella, a la Costacurta, asomada a la puerta del Office.
-Se le apareció…
–De repente, doctor. Parecía un fantasma; el cabello blanco, el rostro blanco como una secante… Me miró de manera extraviada y se quedó rígida durante unos segundos en los cuáles yo no supe que hacer, hasta que de pronto tuve una intuición. Señora Costacurta, dije tratando de ser lo más natural posible. Ya sé, extraña La Traviata… No sabe… la cara se le iluminó de una forma que no olvidaré jamás. Nunca vi semejante expresión. Asintió con la cabeza y…
-Imagino que no pronunció palabra…
-No, doctor; no lo hizo en esos momentos. Pero sabe usted que a veces hay miradas que son todo un discurso. Tomé el disco y la acompañé hasta su habitación. Tenía un equipo de audio que a mi entender jamás había utilizado y recuerdo que le dije ¿quiere que yo lo ponga señora Costacurta? Cómo seguía hablándome con su mirada, así lo hice. A los primeros compases cambió de expresión y yo me pareció que quería quedarse sola. ¡Ah! , me acuerdo también que le pregunté desde la puerta si quería que le trajera otras óperas pero hizo nones con la cabeza y me marché. Usted debe saber que desde que ingresó a la clínica, jamás pronunció palabra alguna…Sin embargo, cuándo ya estaba camino hacia el Office, se asomó al pasillo y me dijo claramente : Verdi y Giuseppe
-Claro…el nombre del compositor…
-No no; no dijo Giuseppe Verdi; dijo Verdi y Giuseppe, que es algo muy diferente. Separó los nombres como dando a entender que Verdi representaba una cosa y Giuseppe otra.
¿Y no logró establecer ningún diálogo con ella?
–Para nada… Más allá de ese Verdi y Giuseppe no escuché que saliera otra palabra de su boca. En fin…desde entonces, todas las noches, entre las diez y las doce, escucha y tararea la obra de Verdi. Eso es todo.
-Tal vez ese Giuseppe esté relacionado con su vida personal…
-Posiblemente. Lo extraño es que cada vez que pone la música, desde el audio de mi monitor siempre escucho que repite cada tanto esos nombres… ¿como puedo decirle…? Pareciera existir cierta complicidad entre una voz apasionada y el movimiento de su cuerpo siguiendo el compás de la música. Verdaderamente extraño doctor…
Recordé que la historia clínica de la paciente era una página en blanco; que un día alguien había venido a internarla, con la particularidad que en la ficha de admisión los datos personales de la mujer que la había traído, resultaron falsos en cuánto a nombre, número de DNI y dirección; no así los de la señora Costacurta, que pudieron ser corroborados fehacientemente. En la jerga clínica ya la habíamos bautizado como la dama misteriosa.
Le pregunté a María a que podía deberse semejante cambio en una paciente que durante meses- desde el momento de su ingreso a la Clínica- se había mantenido en un mutismo absoluto no exento de manifiesta hostilidad hacia todos los profesionales. Y además, que como única demostración, se dedicaba a restregarse las manos de una manera por demás extraña, golpeando cada tanto la palma de su mano izquierda, en una imagen que sugería que estaba clavando vaya uno a saber qué.
-Como le dije…esos extraños juegos de manos desaparecen durante la audición musical; pero en el transcurso de cada mañana, cada vez que el médico de guardia y los residentes hacen su habitual recorrida, vuelven a instalarse en ella de manera compulsiva.
-¿La doctora Ocampo la visita?
Silencio de radio. Volví a repetir la pregunta.
-Sí… ella fue la que me dijo que debía reportarle todo; que ella lo haría luego con usted Doctor…
-Gracias María.
Corté el audio. Conocía esa voz melosa. Ya había tomado la decisión de cortar por un tiempo al menos las fellatios con María, verdadera especialista en ese tipo de juegos eróticos.
A través del canal de audio, se escucha con nitidez el aria de Alfredo.
En esos momentos, resuena por el pasillo un taconeo firme.
Al darme vuelta…la doctora Ocampo vestida para el infarto: pollera plisada azul, diez centímetros por arriba de las rodillas; botas de caña alta de piel de cocodrilo, blusa negra de escote generoso con un saco de terciopelo azul. El cabello, rubio genuino, oscilaba blondamente en medio de su andar felino.
-¿Qué haces por aquí a estas horas?
-Eso mismo estaba por preguntarte yo….
Le señalé en el monitor el objeto de mis observaciones.
-La señora Costacurta. Tu obsesión de los últimos meses. ¡Parece un milagro!
Le contesté con una interjección. Preferí ocultarle la charla con María. No tenía deseos de enroscarme en una polémica; la Ocampo era una psiquiatra biologista atada a la clásica terapia del puré de grageas, una variante que me tenía como enemigo declarado desde mi ingreso como jefe de Psiquiatría. De alguna manera me traicionó el genio cuando le pregunté si venía para hablarme de la paciente.
-¡No, para nada! He venido para hablar con vos…de vos.
De haber estado frente a un espejo, seguramente hubiera visto mi expresión estúpida.
-Sabía que te iba a encontrar aquí y decidí tomar la iniciativa.
-¿Iniciativa…?
La sonrisa le abrió la boca como un mero.
-Para decirlo abiertamente, mi intuición me dice que desde que llegaste, me has estado mirando con un interés que excede lo profesional. ¿O me equivoco….?
¡No me mires con esa cara! ¡Vamos doctor….! A mí no me engañás. Se te nota en la mirada. ¿Qué te parece esta frase de Channon?
“La mirada es el reflejo de las ansiedades ocultas que el cerebro fija en el espíritu?”
La Ocampo largó la frase enfundada en una oralidad sensual provocativa, mientras giraba levantando los pliegues inferiores de su escueta pollera. Observé entonces sin ver, las puntillas de una imaginada lencería negra. Como fósil de la vieja y perimida moral sexual, no supe que decir; algo escandalizaba mi pensamiento pero sin dejar de percibir que el animal libidinoso que habitaba en mí, comenzaba a inquietarse. Claro que por aquello de quien pega primero… ella quiso aprovechar el golpe demoledor.
-Sé que la iniciativa amorosa de la mujer aún se ve de manera prejuiciosa en ciertos sectores machistas que nos condicionaron durante siglos. Espero que no pertenezcas a esa clase; de todos modos no me importa; decidí asumir el riesgo y no siento vergüenza de decirte que sos un tipo extremadamente interesante; de hecho, creo que me estás volando la cabeza. Vamos doctor…no me dejes pagando con tu silencio; soy atrevida pero en el fondo, sigo siendo una mujer con todo lo que ello implica…
Con estudiada despreocupación, la Ocampo hacía oscilar la cartera de largas correas sobre el piso de mármol ligeramente verdoso. En un par de ocasiones capté la furtiva mirada hacia la suite de la que nos separaban escasos metros.
A esta altura, el animal libidinoso se revolvía nervioso en algún lugar recóndito de mi cerebro. Era hora que empezara a hablar.
-¿Y se puede saber que es lo que viste en mí?
A último momento había decidido cambiar el vocablo atrae, por el más verbal Ver.
-Una increíble atracción física, de alguna manera atada a tu brillante intelecto. Sabrás que el amor se genera primero por admiración, más en nuestro caso. Pero en este caso particular me sentí provocada…
-No entiendo…
Te digo…inducida en parte por tus constantes miradas libidinosas. Te diré…y creo que esto también va a sorprenderte: todos mis amores han tenido el mismo origen visceral. Para mí, el sexo absorbe la suma de todas mis angustias. En algún nicho de mi cerebro se oculta un ancestral terror frente a la muerte al que yo trato de engañar con los orgasmos.
Ahí tenía una pequeña cuña para tratar de lucirme.
-Eros y Thánatos…La vida misma, el eje medular de la existencia. Perfecto sincronismo de espíritu y materia.
Su mirada me hizo pensar que se había dignado descender un escalón.
-Bueno… con respecto a mí misma, trato de no embarcarme en interpretaciones filosóficas. Ves…me encanta tu sonrisa. Puf…no sé que quería decirte… ¡Ah…! Sí, sí; ahora me acuerdo: después de haber leído Así Hablaba Zaratustra…pero digo yo, mi querido doctor- arqueó el rostro en dirección a la puerta de entrada a la suite- ¿No piensa invitarme para sentarnos al menos…? No voy a hacerle nada que usted no quiera…
Eché un último vistazo a la señora Costacurta. Violetta recitaba su doliente aria. Antes de franquear la puerta, me pareció prudente avisarle a María que me marchaba.
Seguí a la Ocampo detrás de sus ostensibles movimientos de caderas; cada paso, exhibía la firmeza de sus muslos.
Cerré la puerta con el taco de mi zapato. Mentalmente, había comenzado a desarrollar el coito que vislumbraba como un acontecimiento inevitable. De buenas ganas, me hubiera apoyado entres sus cantos traseros aferrando mis manos con sus senos, pero el animal erguido aún imponía ciertos pruritos.
-¿La barra o la mesa?
-La mesa-acotó, mientras yo tenía la impresión de que mi miembro estaba aferrado a las húmedas paredes de su boca gelatinosa.
Sólo para mantener el diálogo, se me ocurrió traer a colación a Nietsche.
-¡Ah! No es el momento.
Me acerqué al reproductor de CD.
-¿Clásico? ¿Melódico? ¿Tango o folklore…?
-No, no; clásico; barroco preferiblemente…
-¿Bach? ¿Vivaldi? ¿Häendel? Purcell? Corelli? Albinoni?
-Vivaldi, Vivaldi sin duda. Los anglosajones me resultan un tanto densos. Se me ocurre que en Vivaldi está presente Dios pero sin renunciar al espíritu del vino.
-¡Vaya con la definición doctora! Lo comparto plenamente eh…Además…pocos saben que Vivaldi es el músico que más ha influenciado en Juan S. Bach.
-Bueno…tanto como eso no sabía.
Me hallaba ante la presencia de una mujer inteligente, ilustrada y profunda. Cierto es que para mi gusto personal, su descaro me resultaba por momentos ofensivo e insolente; pero sabía que lo soportaría a condición que la psiquiatra no cayera en el lenguaje procaz que solía exhibir sin ningún tapujo. Desde que la conociera, siempre me había molestado su hábito a evacuar palabrotas antes que fueran elaboradas por el pensamiento; aquí no era cogito ergo sun, si no, digo, y luego pienso. En alguna ocasión me había dicho a mí mismo, que la incontinencia verbal tan escatológica de la Ocampo, podría esconder alguna patología de origen neurótico. Buena oportunidad para bucear un poco. Después de la furiosa embestida de mi colega, trataba de rehacer mis defensas vulneradas. De todos modos, ella persistía en su asalto: mientras preparaba sendos vasos de escocés detrás de la barra, observé como cruzaba sus piernas un par de veces con extremada lentitud; en la última, dejaba para regalo de mí vista una bombacha negra con pequeños puntos rojos.
-Hiciste alusión a Así hablaba Zaratustra…una obra poco recurrente para el espíritu femenino.
-Lo asumo, sí; sin embargo, fijate que Nietsche me abrió la cabeza. Creo que me salvó de una potencial psicosis.
-¿Tanto…?
-Sí…tanto aunque te cueste creerlo- apuró un largo trago, percibí las alteraciones de una ansiedad creciente-. Tuve una niñez de mierda. Me pudrió por dentro lentamente.
La última palabra quedó flotando en el vacío durante incontables segundos. Me ganó la sensación de que un perturbador silencio se aplastaba de pronto contra el piso. El pensamiento pugnaba por abrir mis cuerdas vocales pero una brusca y pastosa sequedad en la garganta, me impedía abortar las palabras. Los malditos momentos en que uno no sabe que decir.
La Ocampo empinó una vez más el grueso vaso tallado. Un cordón viscoso y ligeramente ámbar se deslizó por una de las comisuras de sus labios.
-Me fui al carajo. Soy una boluda -perdón pero no puedo hablar de otra manera-; me pongo patética cuándo toco este tema. Te voy a confesar algo que sólo los íntimos saben: estuve algo más de un año psicoanalizándome. Bueno… intentándolo al menos; en realidad, nunca pude soltar una palabra respecto a las cosas del pasado que tanto me jodieron… Creo que fue peor el remedio que la enfermedad. Te digo: el tipo terminó casi chiflado. Un día se agarró un mambo de aquellos.
Para qué carajo venís a verme; sólo me tirás boludeces, cáscaras del pensamiento que ocultan lo que en verdad te jode. Probá con la Iglesia. Para gente como vos, Jesucristo es el analista perfecto; todo lo comprende, todo lo perdona. En lo que a mí respecta, me rindo.
¡Ah! También me aconsejó que abandonara mis estudios; que había elegido la carrera equivocada.
-Duro el psico…
-Durísimo.
-¿La carrera dijiste…?
-Sí…estaba cursando el tercero de psicología.
No puedo dejar de observar su generoso escote: 95 centímetros de busto harto sugerente. Había que asumir que la veterana disimulaba con creces sus 55 años.
La mirada femenina me parece un chisporroteo de cables en cortocircuito.
-Hay algo que no entiendo aún.
-¿Qué? ¿Qué es lo que no entendés?
¿Qué tiene que ver Nietsche con todo esto?
Otra vez me hipnotizo ante un nuevo cruce de piernas; ella ríe ostensiblemente. Se nota que el alcohol comienza a trasegar su cerebro. Tal vez debiera decirle que pare un poco con los tragos.
-Federico me salvó de la enajenación…
-¡Caramba!
-Como lo escuchás. Lo textos de ese loco hermoso, me enseñaron a crear mi propia moral. Y eso te libera de un montón de prejuicios, sobre todo los emparentados con la prejuiciosa y represora postura judeo-cristiana, respecto al fenómeno sexual. A propósito…
-Sí…
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Abandona la clínica en medio de una andanada de insultos contra sí mismo. Sabe que la excusa esgrimida para escapar de una mujer de mundo como la Ocampo- el vocablo escape le resulta rigurosamente literal- conformaba una actitud pueril con algo de patético. Intuía que ella habría quedado rumiando en medio de la calentura. En fin, lo sentía un arruge vergonzoso de su parte; arruge repetido en otras instancias similares. Mucha cháchara erótica, palabras y frases inflamadas de feniletilamina pero a la hora de los papeles, el cisne de la verborrea se había convertido en un mísero pato gallareta. No necesita recurrir a Freud para comprender los insondables vericuetos de la líbido sexual. Aunque considera a su colega demasiado rígido y esquemático, sabe también que la impronta relacionada con el sexo suele marcar a fuego ciertas conductas patológicas.
Mientras conduce, trata de auto engañarse con la peregrina idea de que tal vez ella habría imaginado una estrategia sutil de su parte, un lúdico ejercicio amoroso de alto nivel, cuya impronta perversa giraba sobre el eje de dejarla pagando, a fin de que aumentara la calentura femenina. Este hijo de puta no se bancó mi postura abiertamente liberal y reaccionó con una típica actitud machista. La frase virtual-en la imaginada oralidad de la mujer- pone paños fríos en su vejado espíritu.
Recordando pasadas frustraciones, piensa que pudo haber fallado en esta ocasión. ¿La sorpresiva irrupción de la psiquiatra cuando el cerebro permanecía activado de manera excluyente con la ambigua y desconcertante actitud de la señora Costacurta? ¿Acaso el descaro verbal y escatológico de la Ocampo? ¿O habría que buscar el disparador de su huida, en su visceral rechazo a toda iniciativa femenina en estricta relación al coito? Tal vez algo especial o un poco del todo. De cualquier manera, el objetivo de encontrar una mujer que se destacara netamente por rasgos marcados de femineidad, cada vez le resultaba más difícil. Y el objetivo era excluyente dentro de sus planes de liberarse del amor rutinario, desgastado y con dosis de enfermizo que lo esperaba en su hogar. La persona que en algún momento le había movido las entrañas, se ha convertido en un cuerpo sin alma, en una máquina que sólo exige penetraciones viscerales y ejercicios lúdicos sexuales desprovistos de cualquier atisbo espiritual.
Abre y cierra la cerradura de la puerta con la mayor delicadeza posible. Se quita los zapatos antes de entrar en la habitación. Los números rojos del despertador le indican las dos y cuarto de la madrugada. El cuerpo se extiende en actitud de laxitud sobre el costado izquierdo del sommier doble. Ve el frasquito de Valium sobre la mesa de luz. Buena señal. Sabe que cada vez se le hace más difícil corresponder a las demandas de sexo insaciables de su pareja. Mientras deja que su cuerpo se deslice sobre el colchón como untado en vaselina, se dice que mañana tomará la determinación de cortar pasare lo que pasare. Esta vez hará caso omiso a los llantos histéricos, a los berrinches e incluso a las amenazas de blanquear esa relación clandestina y comprometida. Si no era la Ocampo -se promete volver por la revancha-, alguna otra mujer reemplazará el ocaso de ese amor equivocado. Durante unos minutos permanece boca arriba, con la punta de la colcha tapando su nariz. Pero por alguna razón que no puede explicarse, los fluídos, los miasmas de la piel del cuerpo que yace a su lado, han empezado a trepanar de manera silenciosa por sus fosas nasales. Incluso con el alma dormida, el maldito cuerpo fagocita la lujuria de la cuál no puede sustraerse.
Cambio de postura girando el tronco en dirección a la izquierda.
-Has vuelto al fin. No sabés cuánto te esperé, mi amor.
La melosa voz de Ignacio, le suena melosa como siempre.

 


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José Manuel López Gómez
(de una nueva novela, en preparación…
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“INTERNET: el nuevo nombre de la Bestia”

Amigos: aquí les dejo mi opinión sobre la llamda red de redes.

                “INTERNET: el medio que el Imperio usará para controlar y manipular la humanidad”.

 

Evaluando la euforia generada por Internet, una de las ideas recurrentes es la de imaginar que nos han instalado un caballo de Troya entre nosotros; pero…a diferencia de la astucia de los griegos para presentarlo como un presente, ellos( Ellos… son el oculto poder que tiene un plan preciso de dominación mundial) ni siquiera tuvieron en cuenta esa delicadeza; tal es la arrogancia y la omnipotencia con la cual se ha manejado el Imperio en todo esto.

Cuando Orwel (George, claro) recreó el futuro en “1984”, sólo se anticipó un par de décadas al mundo de pesadilla que convertirá a Internet en eje y esencia del mismo. Luego fue Tofler, Alvin. Pero como todos sabemos, ambos hablaron casi de lo mismo con una óptica diametralmente opuesta. Hay quien sugiere que el optimismo de Tofler respecto a la incidencia benefactora de las ciencias y las tecnologías en el mundo por venir, lo comprometen-consciente o inconsciente- con las oscuras manifestaciones económicas generadas por la globalización. Personalmente, no creo en esto. Sí, creo que el sociólogo-movido por un pensamiento y un sentimiento genuino de fe, credulidad y confianza ilimitada en el espíritu humano-, ha imaginado un mundo futuro con una proyección grandiosa de beneficios en lo económico, lo cultural y lo social, devenidos del uso intensivo de la electrónica, la informática, y el paradigma de la nueva ciencia: la tecnología nano-escalar. En síntesis, el maná que habría de traer la tan deseada panacea universal. Pero-optimismo aparte- Tofler actuó con mucha inocencia en lo que atañe a las implicancias sociales y políticas de Internet, al no evaluar en toda su verdadera dimensión, el monstruo que la propia sociedad estaba gestando alegremente. Cosa que sí hicieron Clarke(Arthur C) y Asimov-sólo por citar dos de los popes de la Ciencia Ficción- quienes intuyeron de manera perturbadora, que esta especie de cerebro electrónico en constante y desmesurado crecimiento, terminaría digitando y controlando vida y obra de la humanidad.

 

A propósito de lo apuntado, me sorprende cierta ingenuidad cada vez que uno expone la idea de un plan de  dominación política a escala planetaria, lanzado con precisión de laboratorio a comienzos de la década del 90. Un plan pergeñado por encima de la decisión soberana de los Estados y cuya finalidad suprema, es la de lograr la manipulación y el control social absoluto del mundo entero. Algunos se han sonreído y me han dejado el sarcasmo a modo de respuesta. Otros- de estilo más directo- se me han reído en la cara a carcajada limpia. Pero hombre, ¿tú también crees en esas conspiraciones tipo Iluninatti y no sé cuántas fantasías más?

 

Cuando escuchamos voces de este tenor, es porque el Imperio está trabajando bien: su esfuerzo se centra en hacernos pensar lo que ellos quieren que pensemos. No olvidemos que además de ser esclavos de nuestros propios conceptos, actuamos en consonancia con los mismos.

 

Meditemos unos momentos; retrocedamos unos pasos en el tiempo. 

La historia está llena de cicatrices sociales; profundos cambios y derroteros sorpresivos que cambiaron radicalmente el curso de la humanidad para bien o para mal.

Sin embargo, veamos cómo dos hechos concretos que hacen a una parte de nuestros sellos genéticos, no modificaron sus improntas hacia cotas de superación. Por el contrario, animados por circunstancias favorables y nuevos actores secundarios que los fagocitaban en comparsa, estos dos hechos se potenciaron para desgracia del género humano. Y me estoy refiriendo a la codicia y a la obstinada proyección de la violencia, dos improntas de nuestra conducta predadora.

 

 

Hoy se sabe-porque las ciencias de la genética así lo han demostrado- que estos síntomas, estos patrones de comportamiento, vinieron al mundo con nosotros. Evolución sin responsable, o determinismo creador, en ambos casos, la semilla de la conducta fue escrita en nuestros primeros ladrillos de ADN como marca distintiva de la raza. No son el producto de ecuaciones pedagógicas o la potencial incidencia del medio ambiente con toda su carátula cultural. 

Ahora bien, ¿a qué viene todo esto? ¿Qué tiene que ver Internet con estas disquisiciones?

En primer lugar, que la red de redes está muy lejos de ser el elemento tecnológico más democrático creado por el hombre. En segundo, no olvidemos que la Red nació como apéndice técnico al servicio de academias militares controladas por el Pentágono. Y por último-y como parte de ese sello genético al que hiciera referencia- que la actitud predadora del hombre se va a servir de cuánto elemento tenga a mano para la prosecución de sus fines; y en este caso, Internet es un medio ideal para ejercitar estas prácticas perversas.

 

 

Sé que a muchos les sorprende pensar que Internet sea una de las armas secretas dentro de la escenografía de dominación mundial en ciernes. Pero así es.  Por otra parte, lo de “secreta” parece absurdo, en un medio al que tiene acceso irrestricto casi toda la población en general. Pero hablamos de herramienta críptica porque los fines verdaderos de su inserción en la sociedad no han sido divulgados por quienes tomaron el control político de la red (puede resultar absurdo pero yo estoy convencido que ni siquiera los titulares de los grandes servidores del sistema:-llámense Microsoft, Google, Yahoo, etc-saben de qué manera el gobierno entre las sombras, le ha asignado a Internet uno de los papeles más relevantes en el Imperio por venir). 

 

Y para quienes puedan sorprenderse de que un elemento cibernético haya sido delineado como una temible arma de conquista, deberían replantear su antigua concepción del poder. El imperio ya no necesita del uso de su antigua secuela de guerras abiertas o incubiertas, torturas y represiones sociales de variado cuño para imponer condiciones políticas de control territorial. Si lo sigue haciendo, es sólo para favorecer los intereses muy poderosos de un complejo militar industrial que amerita los focos de conflicto bélico para mantener y acrecentar su poder económico(dicho sea de paso, poder éste que ya es un apéndice más dentro de los protocolos de dominación que están escritos y se vienen cumpliendo de manera inexorable).

 

El conocimiento y el acceso a las tecnologías de punta, le han dado a los grandes predadores humanos, un poder casi omnímodo.  Por eso el dominio tiene otras connotaciones; en primer lugar, ya no es necesario el control físico del territorio enemigo. Ahora, el poder que se esconde entre las sombras, es mucho más sutil. Muy pronto se habrá de prescindir del uso activo de  ejércitos o tropas pretorianas como forma de controlar el orden público y aniquilar a los díscolos de siempre: ahora el Imperio tiene dos brazos formidables que siempre existieron pero a las cuales en la actualidad le está sacando el máximo provecho: poder mediático casi ilimitado, y el contralor y uso de las herramientas económicas de conducción política, en beneficio de las 200 familias y de sus socios menores que controlan el planeta. 

 

Ese costado pútrido de Adán, apenas cuenta a la hora de evaluar los trascendentales cambios ligados a la dinámica de la propia creatividad humana: la rueda, el dominio de los metales, el uso de los cubiertos, la invención de la brújula y el sextante, pero sobre todo de la imprenta.

El poder dominante de turno  siempre logró codearse con el genio inventor que le proporcionaba los medios excluyentes de control social. Claro que la ecuación de las leyes políticas se han modificado sustancialmente: antes, el poder político se valía del económico para obtener sus fines. Hoy es exactamente al revés: el poder económico se vale y se sirve del poder político. De hecho, el poder político tradicional se ha convertido en una entelequia. Es como un tigre de papel, apenas una pantalla para mantener las apariencias. La perturbadora realidad parte del hecho de que Internet es una especie de solapado comando de elite en este nuevo  ejército de conquista, simbiosis perfecta entre codicia e inteligencia (tanto las “diabluras” del pasado cuanto las perversidades del presente, invariablemente, elementos de control y rapiña del poder político dominante).

Otro hecho incontrastable es que “la Internet”-este supuesto servicio democrático puesto en marcha circa de 1969 como instrumento académico castrense-, se ha instalado entre nosotros con el avieso e inconfesado propósito de condicionar ideas, sueños, planes, sentimientos, e incluso el mismísimo amor. Hasta los hijos serán digitalizados para ahondar la brecha social: rubios de ojos celestes para la elite dominante; una franja media que conformará a la antigua y tradicional clase media –siempre panqueque ideológico de turno- y por último, los negros, los sudacas, los escaso indígenas que queden, y los obreros del mundo, que serán reducidos a la esclavitud con la única finalidad de mantener la maquinaria aceitada del sistema.

 

Claro, en este punto, uno se pregunta(o lo harán ustedes): ¿Por qué llegar a estas instancias extremas si con el desarrollo armónico de los recursos sustentables, existe una torta social que alcanza para todos? Repuesta fea: porque somos una raza jodida, porque la maldita evolución-ese sello que marcó a fuego entre nosotros la impronta de la codicia- sigue desquiciando el alma humana y todo se reduce a entender de una vez por todas que el hombre es un enemigo para el hombre. ¿Homo, homini, lupus est? Ojalá fuera así. El jefe de la manada, teniendo frente a sí la yugular expuesta del retador más joven, jamás le clavará sus colmillos. Sabe que el retador, es un lobo al fin. 

 

 

Atento a proyecciones a futuro, poco importa que un 20% de la humanidad tenga acceso directo a la Red. Esa concesión, esa regalía que está dispuesta a reconocer el nuevo Imperio en ciernes, no lo hará por un acto de caridad. Lo hará porque sabe- cuestiones de alta estrategia política así lo indican- que una parte mínima del sistema no debe permanecer  bajo los efectos narcotizantes del dominio total y absoluto. Claro que ese 20% privilegiado no podrá disfrutar tampoco de libertad irrestricta. El nuevo poder tendrá sus servidores pretorianos en constante vigilia de control.

 

Esos capataces cibernéticos, con las excepcionales herramientas tecnológicas a su alcance, se convertirán en los nuevos esbirros del Imperio, controlándolo todo, incluso el momento del coito o el de expeler los excrementos. Ese exclusivo coto de dominio (pronto se convertirá en excluyente) bajo la dirección de un gobierno mundial entre las sombras, se dedicará a manipular y explotar los recursos de sus socios menores y del resto marginal sin acceso a los recursos informáticos; de hecho, serán los ciudadanos condicionados del tercer milenio.

 

Este nuevo mundo virtual que se expande entre nosotros como un invisible ejército de ocupación, pone al desnudo la falacia de ese mito ya señalado: la supuesta y gigantesca democracia participativa con la cual rotulan a Internet los dominadores (de manera aviesa e interesada, claro).

 

                                                                       No seamos ingenuos.

 

Nosotros-léase los ciudadanos que nos creemos independientes; reléase: los que no formamos parte aún del manejo discrecional que ejerce el poder sobre las masas- podemos y podremos navegar a nuestro antojo, consultar cuánta página Web se nos ocurra; inventariar programas, hacer asociaciones libres de chateadores universales de la libertad individual(¿suena bien, no?); ser socios privilegiados de Facebook, o masturbarnos con los miles de millones de páginas pornográficas y videos (verdadero big-bang de imágenes-testimonio de la decadencia humana); pero también levantar los más encendidos discursos en nombre de esa libertad con la cual el liberalismo se ha llenado la boca durante los últimos siglos.

 

Así es amigos, todo esto podremos hacerlo, mientras- claro está-, cada acto de opinión no comprometa al esthablisment que condiciona los actos sociales y políticos en el mundo. ¿Queréis un ejemplo?  La denuncia vía Internet realizada por un ex espía del M15 británico- denuncia que comprometía a conspicuos miembros del nombrado gobierno de las “sombras”- fue rápidamente silenciada sin que ningún comité de usuarios levantara una protesta en la Red a manera de virtual barricada. Pregunto y los invito a que también se lo pregunten ustedes: ¿Es este organismo un símbolo de la libertad humana? ¿Es Internet una institución democrática como ninguna en el mundo? ¿No estaremos dejándonos engañar en nuestras propias narices, sólo porque la Red representa un indudable espacio poli clasista, multirracial y cultural sin límites? Ya sabemos que entre los blancos y los negros, conviene transitar los grises a modo de equilibrio.

 

Por ahora, Internet destila un narcótico invisible e inasible entre nosotros. Entre tanto terreno pestilente, alguna flor crece en sus orillas. Y esa parte positiva de la Red aún es capaz de darnos satisfacciones en el campo de las expresiones libres de sectarismos políticos o religiosos –que las hay, y Sensibilizarte es un buen ejemplo de ello- y que aún se hallan fuera del control dictatorial. Pero ni siquiera en este aspecto, el devenir cibernético promete un camino libre de escaldaduras… Agrupaciones de artistas e intelectuales de diverso signo; organizaciones no gubernamentales; francotiradores independientes, todos, en fin, mancomunadamente, parecen preguntarse: ¿Es éste el futuro que queremos?

Y yo a su vez me pregunto-como tantos románticos incurables- : ¿es que acaso podemos condicionar la propia razón de ser de los acontecimientos desatados? ¿O deberíamos rendirnos-lisa y llanamente- ante las afirmaciones de ese gurú de la historia, devenido escriba del Imperio samurai, que ha preconizado sin rubores el fin de la historia?

¿O acaso-permeables al fin- deberíamos dejarnos seducir por esos intelectualoides al servicio del poder mediático, periodistas de opinión que no pueden expresar su propia opinión, que fijan en el día a día, el pensamiento de sus empleadores como parte consciente e inconsciente de ese supra gobierno mundial?

 

Avergüenza saber que la mayor parte de los periodistas notorios, algunos escritores de renombre, filósofos y otras yerbas, se encuentren en medio de una supina ignorancia, desconociendo (o haciéndose los distraídos) que en la década del 90, el poder real puso en marcha un programa de dominación mundial cuyo plazo de ejecución se encuentra en los últimos peldaños. Pero no son los únicos: Presidentes, primeros ministros, parlamentarios del mundo occidental, saben -por acción o por omisión-, que no son más que gerentes y capataces a sueldo del Imperio.

Imperio para el cual- mimetizada como una herramienta más en el eufemismo de la globalización- Internet se habrá de convertir en la brutal aplanadora de ideas, el gigantesco y controlado mecano social; el chiche nuevo, el juguete de masas con el cual –a modo de naipe ganador-los dueños de este inmenso poder que se avecina, nos permitirán un último orgasmo social, en medio de un formidable grito de protesta que tendrá dolorosas y sangrientas consecuencias.

 

¿Exagerado? No lo crean. Liberemos un tanto los goznes gastados de nuestra imaginación. Pensemos en el viejo Imperio, herido de muerte (hablo del anglosajón, claro); el viejo Imperio que sabe que su tiempo de dominación real se estrangula y está a punto de expirar. Las familias codiciosas y la inteligencia científica le han extendido un pasaporte de defunción con fecha precisa. Pero aún respira. Aún puede invadir Iraq, darle cierta autonomía a los jefes de sus millones de espías repartidos por el mundo, y todavía tiene cierto poder real militar y económico, al punto de que China no tenga temor en usar sus propios recursos financieros para salir al mercado a la caza de los comodities del hombre blanco.

Incluso, aún queda la Reserva Federal y  el increíble hombre de la bolsa de los mercados entronizado en sus ocasionales directores.. Queda también Tavistock, y el manto verde de la divisa rectora del último siglo,  que, a modo de virtual tapiz,  todavía inunda parte del mundo como canto de cisne del poder del papel moneda. Y también, como parte de ese otro poder que aún no debe desestimarse, los fundamentalistas musulmanes que lanzan sus hombres bomba(o mujeres), mientras continúan comprando bonos de la Reserva Federal fuera de los horarios de mercado.

 

Sí, el viejo Imperio está enfermo, pero todavía es capaz de asestar un golpe furibundo, antes que la enfermedad se haga metástasis en su cuerpo.

 

El problema concreto es que Occidente- como entidad política y cultural- está sometido a una crisis terminal.

Y entonces, el Santo Dios del consumo cuyo icono excluyente pronto será Internet; ese satiricón gigantesco que ha convertido en poco menos que intocables -¡y con categoría de artistas!-a los hacedores de la moda; ese consumo que es ejercido por unos pocos y envidiado por una multitud cada vez más multitud resentida y rencorosa, habrá de convertirse en el primero de los siete sellos de la maldición bíblica.

Mechemos todo esto con la maldita droga, devenida ya en metástasis del cuerpo social de la raza; pensemos en una China que pronto será epicentro de la tecnología de punta(la gigantesca China de las milenarias hambrunas que buscará- ¡Ah!, paciencia oriental…-su reparación y apetecida venganza histórica),y por último, continuemos mezclando todo con una buena dosis de fundamentalismo religioso-ese fundamentalismo real que tanto moviliza a extremistas del Islam cuánto a popes del cristianismo y confesos imperialistas del sionismo(no el de Bin Ladem, invento de la diplomacia anglo-norteamericana).

 

Tanto habremos caído moralmente, que ahora levantan las banderas de un Juesucristo ligth ¡que nos habla de la prosperidad de los bolsillos a través de esas Iglesias que se han apoderado de los supermercados y los viejos cines! Y pronto será peor: un día despertaremos conmocionados por los noticieros que anunciarán exultantes la vuelta de Cristo a la tierra. Y en medio de milagros extraordinarios que las nuevas tecnologías elaborarán para los tontos, este Jesucristo capitalista- dicen que ya ha sido bautizado Maytreya- llegará para unir definitivamente a todas las religiones y para imponer la paz definitiva en el mundo. Ja!

 

Y atención: Internet jugará un papel clave en todo esto!

Patético.

En fin, poco falta para que el mismísimo Nostradamus se revuelva en su tumba.

 

Con todas estas amenazas terminales*¿cómo no evaluar la irrupción de Internet, en función de un medio temible y poderoso, al servicio de una altísima estrategia política?

 

¿O ustedes creen que la televisión basura o la banalización de la cultura en general, son meras casualidades de una etapa decadente? NO, mis amigos. Este consumismo excesivo de frivolidad, esta borrachera de chabacanería e idiotez colectiva desatada en forma mediática- Internet como punta de lanza, más la televisión satelital, la llamada prensa escrita seria y la radio en general- conforman parte de un plan minuciosamente preparado, cuyo objetivo supremo es la toma de la voluntad humana.

 

Por último, he aquí el ideal supremo del gobierno de las sombras: el númen pensante de la clase dirigente ajena a los planes perversos de los grandes codiciosos, los escasos medios independientes, los marginales de los undergrounds; la clase dirigente no gubernamental, los idealistas de toda laya, la intelectualidad en pleno, confinada, limitada a las propias paredes de sus hábitats, haciéndoles creer a TODOS de que usan indiscriminadamente ese dios cibernético llamado Internet.

 Sin calles alteradas, sin manifestaciones costosas y peligrosas; sin gritos que atormenten a los gobernantes-hoy convertidos en sátrapas del nuevo Imperio por venir-. Nada. Internet estará tan perfectamente estructurada para entonces, que toda ofensa, todo rencor social, tendrá su canal de agitación incluso a través de miles de páginas Webs pretendidamente independientes o “revolucionarias”.  ¿Qué pasará con los obreros?  ¿Con los que alguna vez fueron poderosos sindicatos que supieron representarlos y hasta se atrevieron más de una vez a mostrarle los dientes a sus patrones? Nada. No pasará nada. Internet será parte activa de toda nuestra vida de manera abrumadora.

Detrás de los guetos sucios y hacinados, la mano de obra sucia y barata del sistema, será controlada por el ojo avizor de este capataz impiadoso, odiado y temible. Y si algunos joden mucho, los confinarán al hambre. Pero si siguen jodiendo, terminarán por echarle los perros encima. Carajo! Y si continúan díscolos, una noche llegarán en silencio a sus casas las patrullas del orden; alguien arrojará una granada fragmentadora de decibeles, y en medio de un silencio verdaderamente aterrador, penetrarán en cada casa en busca de sus presas revoltosas, sin que ningún vecino se entere de lo que pasa.

Los demás, felices. Las fábricas habrán desaparecido, y el trabajo tendrá inicio y jubilación en el hexágono material  de 50 metros cuadrados convertido en factoría y vivienda.

Esos “nuevos” obreros, sabrán que pertenecen a la escala social más baja, la de los asalariados. Pero sabrán también de que gracias a esto, tienen techo, comida y seguridad. Lo cuál  no será poca cosa, en un mundo donde abundarán guetos en los cuales millones de personas serán confinadas para morir de inanición lentamente; por lo tanto, los nuevos obreros del sistema, podrán considerarse privilegiados. Y lo serán más aún, desde el momento que no tendrán que salir a la calle en la que compiten ferozmente los chupados, los tullidos, los homosexuales de toda laya, y los mercenarios nocturnos que andarán a la caza-vivos o muertos- de todos los “raritos” del sistema.

¡Loado sea este nuevo Dios! Tanto, que Internet se habrá convertido en el proveedor por excelencia: consumo de alimentos, medicina social y  entretenimiento, en fin, el apéndice administrativo  de Estado más  eficiente.

Resumiendo: los más entusiastas del futuro por venir, se muestran exultantes, imaginando que para bien de la humanidad decente- la red de redes,  terminará interviniendo en nuestras vidas desde la cuna hasta el ataúd.

Loado sea Dios!

Amén.

____________________________________________________________________________________

 José Manuel López Gómez

Escritor argentino nacido en España

www.sanesociety.org/es/JoseManuel

Mail personal: lopezgomez7@hotmail.com

El autor agradece envío de opiniones.

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Un milagro llamado Esteban Dávila V

Queridos amigos:

Algunas cuestiones domésticas me mantuvieron fuera del blog más tiempo del deseado por mí.

Quiero hacer dos acotaciones. La primera, relacionada con el médico psiquiatra que atiende a Francisco, mi amigo Doctor Esteban Dávila. Creo que en algún párrafo de mis anteriores entradas, mencioné que no soy una persona de militancia activa religiosa, pero que de todos modos, respeto muchísimo a quienes sí lo hacen; que en líneas generales, todos aquellos que hacen ejercicio permanente de militancia, suelen vivir en paz y en armonía; que por propio conocimiento, sé de muchas personas que tenían una vida dramática, inmersos en continuos problemas e incapaces de tener un minuto de paz, paz que no podían darse ni tampoco darle a los demás. Y que sin embargo, una vez que aceptaron a Jesucristo en sus corazones, sus vidas tuvieron un vuelco fenomenal. Que amén de la paz interior, conocieron la dicha, descubrieron la alegría de vivir y algo mucho más importante, por primera vez en sus vidas descubrieron que la felicidad consiste más, mucho más en dar que en exigir para uno.  Por lo tanto, celebro que el camino del Evangelio haya sido la tabla de salvación para mucha gente.

Sé que a lo largo de la vigencia de este blog, volveremos seguramente a hablar de mi amigo el doctor. Pero quiero acotar que desde que se estableció la primera entrevista, la vida de Francisco tuvo un vuelco sensacional desde el punto de vista favorable, positivo. Y que mucho de esto tiene directa relación en cómo encaró el tema de Francisco el doctor Dávila y su maravillosa compañera, la doctora Melgar. Que más allá de que la bendita droga llamada haloperidol haya sido para Francisco la farmacopea clave, estoy seguro que también ha primado en todo esto, la calidad de personas de Esteban y Evangelina por aquello que hoy ha sido dejado de lado por la ciencia médica: si el paciente no “compra” al médico, es inútil todo lo demás; no habrá panacea posible desde el punto de vista de la medicación.

Y lo que quiero decir en segundo lugar, es alertar a TODAS AQUELLAS PERSONAS QUE PADEZCAN UN CASO SIMILAR AL QUE YO VIVO CON FRANCISCO. NO SE QUEDEN ÚNICAMENTE CON LA OPINIÓN DE UN SÓLO MÉDICO SI EL TRATAMIENTO NO PRODUCE UN EFECTO POSITIVO. BUSQUEN, INDAGUEN, OBSERVEN DE QUÉ MANERA LA MEDICACIÓN ACTÚA SOBRE LA PERSONA QUE PADECE EL MAL. SEAN LOS “MÉDICOS CASEROS” DEL PACIENTE. TENGAN EN CUENTA QUE EL PROFESIONAL POR MÁS CAPACITADO QUE ESTÉ, NO PUEDE SABER COSAS QUE USTEDES SÍ SABEN PORQUE CONVIVEN CON LA PERSONA “ENFERMA”. POR ESO ES MUY IMPORTANTE QUE CHARLEN CON LOS MÉDICOS Y LE DEN TODOS LOS DETALLES RELACIONADOS CON LA FORMA EN QUE REACCIONA A LA MEDICACIÓN. EL EJEMPLO DE FRANCISCO PUEDE GENERAR UN VERDADERO ANAL EN LA MEDICINA: ¡TUVIERON QUE PASAR 9 AÑOS DE AMARGURAS Y SINSABORES COMPARTIDOS ENTRE ÉL Y LA FAMILIA PARA DESCUBRIR DE PRONTO QUE UN REMEDIO, UNO ESPECÍFICO, ERA EL QUE NECESITABA PARA SENTIRSE MEJOR Y ASPIRAR HA HACER UNA VIDA NORMAL!  ¿sE DAN CUENTA DE LO QUE ESTO SIGNIFICA?

POR ESO MI DESEO ES QUE EL CASO DE FRANCISCO PUEDA AYUDAR A OTRAS PERSONAS A NO TENER QUE PASAR POR SEMEJANTE SUFRIMIENTO, QUE PUDO HABERSE EVITADO!

¡DIOS LOS BENDIGA A TODOS!

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