ESQUIZO frenia

Un invento de los laboratorios

 

Archivo de Abril, 2009

“La Navidad de Bush y la madre Teresa”

“LA NAVIDAD DE BUSH Y LA MADRE TERESA”

                                                               

 

 

 

Habría que festejar la Navidad

Más allá del marketing asfixiante

de la Coca Cola

O de las grandes tiendas que contratan

Santa Clauses como empleados

De la ilusión por unos días.

 

Festejemos la Navidad

en la universalidad del hombre:

vietnamita, escandinavo, etíope, neoyorquino del Bronx,

y también los habitantes de todas las villas de emergencia

del planeta-eufemismo elegante del sistema para ocultar bajo

La alfombra social a la marginalidad y la miseria-.

Enviemos miles de mails

a los sobrevivientes.

A los infectos moribundos

del corazón negro de África

donde el Imperio ha lanzado el virus del Sida

como piloto de prueba de las teorías malthusianas.

 

Incorporemos al festejo a los mongoles

Ancestros del Gran Khan –el Napoleón de las estepas-

cuando el guerrero feroz y refinado

los había convertido en el paradigma

predador de hombres y de tierras.

 

Levantemos las copas con los parias de Calcuta

aunque sepamos que ni por ellos -ni por otros-

jamás adherirán a ninguna revolución social.

Invitemos a Bush a la gran mesa

-qué clase de cristianos somos si no ponemos la otra mejilla.

aún a riesgo de recibir sonoras puteadas

de los unos y los otros.

 

Propongamos un brindis americano,

concediéndoles un lugar de privilegio

en la gran mesa

a todas las etnias originarias

al sur del Río Grande

-desde el rumoroso Orinoco

hasta ese mar dulce que es el Amazonas.

Desde la pobreza silenciosa y callada de la Puna

hasta la tierra helada de los Onas-.

 

Pero no hablemos de religión

ni de fundamentalismos, sentados a la mesa

(Como cruel ironía de la propia acepción de la palabra

Los caminos hacia Dios han recreado el único infierno comprobado

Y se han cargado más muertos que todas las pestes

Y todas las calamidades naturales juntas).

 

Por los siglos de los siglos. Amén.

 

Festejemos la Navidad

conscientes de que la espiritualidad que la moviliza

transciende incluso al hombre de los evangelios.

y trasciende mucho más, claro, a quienes se han apoderado

de la simbología de la Cruz(icono de los iconos)

exhibiéndola como se exhibe un gran trofeo deportivo.

 

Convoquemos a la mesa de la Raza

al Beethoven de la novena sinfonía.

Al Réquiem de Mozart.

A las cuatro estaciones de Vivaldi.

Convoquemos a Velázquez

para que nos cuente como aplicaba la física cuántica

en la luminosidad de sus pinturas.

Y también a Casals (Pablo, claro) y al samaritano de Lambarené

para que nos interpreten a dúo a Bach.

 

A la rubia Mireya del tango.

Y también la Marilyn Monroe con sus pequeños sueños fatuos

antes que la CIA y Jonh (Kennedy, claro)

La empujaran al suicidio.

 

Invitemos

a todas las hermosas prostitutas de la tierra.

A Soros.

Al hombre de la Reserva Federal.

A los que asesinan niños y jóvenes con la droga.

A los grandes codiciosos.

A los hombres de las sombras (el verdadero Imperio)

Que hacen de los reyes, presidentes y primeros ministros

los privilegiados empleados del privilegio.

 

Convoquemos a los señores de la guerra

y a los hacedores de grageas antipsicóticas

(¡Caramba! Después de todo, su obra es un acto de filantropía

para evitar que la locura colectiva se desborde…)

Y no nos olvidemos de los asesinos seriales

ni de todos los tomados por la locura

(¿Qué sería del espíritu navideño

si no entendiéramos que una diminuta partícula

nos condiciona desde la cuna hasta el ataúd?).

 

 

¡Brindemos, humanidad perversa!

Por un día-por un solo día al año-

seamos capaces de quitarnos todas las vestiduras

de nuestras execrables lacras

y ofrezcamos nuestra desnudez al amor.

(Claro que hablo del Amor con mayúsculas

No del egoísta y egotista amor de los genitales tomados).

 

 

Entonces…

 

Tal vez-movilizados por un gigantesco ruego colectivo-

podríamos lograr que la muerte libere durante unos minutos

a la madre Teresa (la de Calcuta, claro).

Y sin pedir explicaciones antropológicas;

sin el menor pase de factura al responsable

de tantos latrocinios -pese al meneado asunto del

libre albedrío

que no es más que la mayor hipocresía de la especie-

compartiríamos la oración sublime de esa mujer sublime.

 

Hincados de rodillas, desnudos de toda desnudez.

Amparados en el Alfa y el Omega a modo de oráculo

existencial,

quizás Dios se apiadaría  verdaderamente de nosotros.

Amén.

 

______________________________________________________________________________________

 

Época oscura.

2008

Sin categoría

Tratados peor que cerdos II

…y al módico precio de…(francamente, no sé que idea cerraría esta frase; como la olvidé, la dejaré en suspenso).

Un pariente, después de leer la nota(parte I se entiende), me preguntó cual era el objeto de sacar a relucir tantas cosas que habían pasado con mi hijo. Confieso que me hubiera gustado otro tipo de comentario. Cómo imagino que de una u otra forma, muchos se preguntarán lo mismo. Pues bien, todo esto- y creo haberlo dicho en alguna otra entrada- lleva el propósito de mostrar desde mi experiencia como padre de un chico que padece esquizofrenia, los avatares, las frustraciones, el olvido crónico desde el Estado con respecto a los programas de terapia y contención social a pacientes de enfermedades mentales; en fin, mostrar los espurios intereses de los grandes laboratorios, alertar sobre ciertos profesionales que participan consciente o inconscientemente de esta anomalía, pero rescatar también la actitud de profesionales médicos que honran la medicina y suelen remar contra la corriente(como ejemplos sobresalientes, menciono a los doctores David Huanambal y Esteban Dávila).

Sigamos con la historia. No sé si comenté que al momento del ingreso de mi hijo, el dapartamento de Salud Mental del HIGA, tenía 32 internados(una cifra parecida en el pabellón de mujeres). Atento a mi ilustración medida, tenía muy en claro que el Estado capitalista consideraba a la Salud como un gasto y no como una inversión (la excepción podía darse en Francia y Alemania, paises en los cuales funcionaba el Estado de bienestar, como una política sanitaria comprometida algo más con los valores humanos); por otra parte, esta actitud resultaba más visible en los llamados países emergentes -ni hablemos de los pertenecientes al mundo en subdesarrollo o tercer mundo-   como el nuestro. Y si bien reconozco que el actual gobierno de los Kirchner mejoró sustancialmente los planes de salud, la corrupción institucionalizada(daré un sólo ejemplo: las partidas de medicamentos que se entregan en hospitales a través de los respectivos ministerios de salud, suelen ser negociadas por los sectores de directivos de segunda línea y en algunos casos, hasta con la propia complicidad del Director general del hospital pertinente). Pero esta observación se refiere a la medicina general; en el caso de la salud mental, el problema resulta más notorio. Espejo de esta afirmación, es el hecho de que el día de la internación de Francisco, constaté que los más de 30 internados, contaban con ¡dos sillas y una sóla mesa! Pero hay más aún: la mesa destinada a las comidas(desayuno, almuerzo, merienda y cena) era “coja”-un poco de humor para comprender estas miserias humanas-, tenía una pata menos y el estado general era deplorable. Recuerdo que las puteadas mentales de toda índole, comenzaron a poblar mi mente. Uno podía entender  que estábamos lejos de los planes de salud que imperaban en Cuba o los países nórdicos; pero lo que había encontrado estaba más en consonancia con la indignidad, con el abandono e incluso tenía ciertos visos de deshumanización. Para atender por turno, a esta colonia de “parias” sociales, había un administrativo, una persona para la limpieza y tareas generales, dos administrativos y dos enfermeros/as. Cinco psiquiatras y cinco psicólogos completaban el lote permamente de profesionales. A una de las enfermeras( persona que mostraba vocación de servicio) le pregunté  respecto a ese estado de cosas y me contestó que desde que ella ingresara- ocho años atrás- ese estado de cosas era una constante(léase abandono y desidia).

Recuerdo también que esa noche me costó conciliar el sueño. Constatemente me decía que algo habría que hacer; no podía conformarme con el siempre fue así de la enfermera. Al día siguiente armé una nota (ver carta en nota aparte) que superaba a la tradicional carta de lectores, y la llevé personalmente a la redacción del diario “La Capital”. Atendido con suma diligencia, solicité formalmente su publicación por razones humanitarias.

Los dejo con la carta de referencia y luego seguiré con el relato.

Sin categoría

Iniciar sesión

Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com

   
 

Regístrese gratis

¿Olvidó su contraseña?

Ayuda

film izle Home Design Spielaffe sesso video giochi