ESQUIZO frenia

Un invento de los laboratorios

 

Archivo de Enero, 2009

les presento mi poesía “Elegía de la propia muerte”

“ELEGIA DE LA PROPIA MUERTE”

Llueve.
Mi abuela -orensana ella- decía que llovía
Cada vez que los muertos lloraban.
Lágrimas de muertos no son lágrimas de vivos, repetía.

Percibo, escucho el llanto de los muertos.
Desde Ransés II hasta Albert Einstein;
Desde el hombre tribal que hizo pan del trigo,
Hasta el Ona patagónico.
Desde Espartaco hasta la tristeza triste
que partiera el corazón de Neruda(Pablo, claro).

Percibo, escucho el llanto de los muertos.

Llueve.
La muerte cae sobre valles y montañas.
Desliza su rutina sobre el camposanto virtual
de ríos y de mares.
Se lleva al hombre de la estepa rusa
y a los nómades del Sahara;
al gaucho de las Pampas
y también a los asesinos de negros de Missouri.
No hace consideraciones entre el genio de Cervantes
y un proxeneta;
entre Beethoven
y cualquier sepulturero.

De manera inasible y silenciosa
penetra nuestra arquitectura

(el arsenal de la muerte:-virus y bacterias-

hace del Pentágono una caricatura predadora)
colocando barrenos en los huesos;
dinamita las columnas de nuestro
hábitat
como un francotirador de la sangre
disparando sus infinitesimales misiles
sobre nuestras células.
Descifra nuestros códigos genéticos
y se abate como el jinete negro del Apocalipsis
sobre la inocencia de nuestros glóbulos rojos.
A veces ejerce un sadismo feroz
hurtando las plaquetas blancas
y envenenando los eritrocitos de la sangre
de la Santa inocencia de los niños.
Y en un día cualquiera
en una hora cualquiera-soberana predadora-
activa las bacterias asesinas
y penetra en el gran comando central de nuestra nave
apagando –insensible- nuestros soles interiores.

“Yo soy la gran Patriarca de la Vida (nos susurra antes de destruir la última luz del intelecto);
Tengo control sobre un etnóforo
pero también digito tu vida (la vida del más presuntuoso espécimen del Cosmos) imponiendo las leyes de la existencia sobre el fallido experimento humano.
También lo hago sobre los vegetales e incluso con las rocas.
¡Ah, nada es comparable al placer de convertir la gigantesca montaña en un grano de arena!
Tengo potestad sobre asteroides y planetas.
Todo lo controlo, desde un collar de insectos hasta el latido de infinitud de estrellas; desde un quásar y un pulsar, hasta el conglomerado de millones de galaxias.
Yo soy la gran Patriarca de la Vida.

No todos me desprecian o me odian…
Me aman los suicidas y los hacedores de las guerras;
me aman los ocultos empleadores de Reyes,

dictadores civiles y generales dictadores;
me aman el egoísmo y la codicia-inefable receta que hace más ricos a los ricos.
Me aman los cómplices de la sangre
y también los cómplices del hambre.
¡Bien por esos señores poderosos que detentan las patentes de las semillas transgénicas!

Me aman los rostros visibles e invisibles
de los dueños de los grandes laboratorios medicinales.
(con ellos siempre me aseguro una buena cosecha de cadáveres).
Me aman aquellos que usufructúan el nombre de Dios
para justificar los crímenes generados por el odio y el resentimiento-por otra parte, razonables.

Me ama Harry Truman(aunque a veces se revuelve en su tumba);
me ama desde aquella noche en que tomé las neuronas de su sueño
para sugerirle los temibles nombres de las ciudades
condenadas al fuego de todos los fuegos: Hiroshima y Nagasaki.

Me ama Lucifer;
el cavador de tumbas;
el Sureño de 5 estrellas
egresado de West Point,
el mismo que hizo realidad su particular sueño
de “Las mil noches y una noche”
torturando ciudadanos en Bagdad.

Me aman los asesinos a sueldo;
y por supuesto George W. Bush (padre e hijo);
me aman los Barones de la droga
que atiborran de oro los paraísos fiscales
asesinando el futuro de jóvenes y niños.

 

También me aman los alquimistas modernos

Inventores asesinos de la nanotecnología.

Me aman mientras manipulan la materia.
Y también soy respetada

por la Secreta Hermandad de Yale
que se escuda en los Skul&Bones.

Soy venerada por el grupo Bildelberger
y la familia Rockefeller.

Me aplauden de pie
los anónimos dueños de la Reserva Federal.
.

Me ama Brueghel (el viejo)
y el Goya desquiciado de esperpentos.
Me aman Verdi y Mozart
(a quienes agradezco sus grandiosos Réquiem)
Lovecraft y Niestche;
los empresarios de Pompas Fúnebres de la Tierra
y todos los testaferros del Nuevo Orden Mundial.

…Tú también debieras amarme
humanidad infecta y execrable.
Después de todo,
yo hice germinar la idea de un Dios
en el espíritu del hombre…
para evitar los suicidios en masa.

JOSÉ MANUEL LÓPEZ GÓMEZ

(escritor argentino nacido en España)

(del libro inédito: “Poemario de la muerte”)

Web del autor: www.sanesociety.org/es/JoseManuel

Mail del autor: lopezgomez7@hotmail.com

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Inicio de la polémica

Estimados amigos:

Recordarán que aclaré de entrada que toda vez que habría de referirme a cuestiones vinculadas a mi hijo, lo haría de la manera más espontánea posible; por lo tanto, descuento vuestra comprensión si el texto contiene errores sintácticos en general(trataré de evitarlo).

Bien, uno de los problemas que plantea la esquizofrenia es la enorme disparidad de criterios, tanto desde el punto de vista académico cuanto la atención personalizada del profesional psiquiatra. El proceso es tan vasto y complejo que me obligará a varias entradas para desarrollarlo.

Hagamos un poco de historia.

Francisco “contrajo” el mal en agosto de 1999. Y pongo el encomillado porque -como apuntara- es la propia ciencia médica la que ignora como definir la esquizofrenia, es decir, es tan amplia la gama de comentarios y posturas al respecto, que hablando en criollo, nadie sabe donde está parado. Lo cierto es que desde el punto de vista psíquico, Francisco venía mal de un tiempo atrás. Tal vez el primer indicio respecto al episodio ocurrido en la fecha mencionada, habría que situarlo un mes antes de la misma. Por entonces, él hacia unos 8 meses que vivía un romance con una chica 7 años mayor, a la sazón, estudiante universitaria. Me parece importante acotar que Francisco, contando con apenas diecisiete años y medio, había logrado conquistar una señorita de mayor ilustración(mi hijo sólo tenía estudios primarios) y como dije, siete años mayor que él(esto habla a favor de una personalidad muy segura de sí mismo). Bien, decía que el comienzo de su crisis pudo haber sido una disputa con su novia en la cual -y por primera vez en su vida frente a una mujer- Francisco la agrede físicamente. Por una cuestión de pre-cognición, mi esposa “ve” la pelea que en esos momentos ocurría a una cuadra de nuestro hogar. Esto permitió que uno de sus hermanos corriera hasta el lugar de la escena y lograra detener la mencionada agresión.

Lo cierto que después de esta contingencia, las cosas cambiaron sustancialmente entre ellos. Pese al apoyo que le brindaba la chica- y esto según el testimonio directo de ella- Francisco había empezado a tener un cambio sustancial en la relación. ¿Moraleja?  Al cabo de dos meses, se produce la ruptura definitiva.

Ahora bien, es importante situarnos en el contexto familiar que por esa época, resultaba francamente negativo: A la caída económica total-de tener cuatro propiedades, en esos momentos estaba alquilando y sin poder conseguir empleo- se sumaba el hecho de que en una habitación, dormían mis tres hijos y un primo también desocupado, que había llegado de Mar del Plata(este primo pasará a tener una gran importancia en los acontecimientos por venir).

Unos meses después de su separación sentimental, Francisco comenzó a dar visibles muestras de que algo andaba mal en su interior. No había querido seguir los estudios secundarios-dejo a mitad de cursar el primer año-, asignatura pendiente de la cual me siento absolutamente responsable(en algún momento contaré los pormenores). Quiso trabajar y lo hizo siempre por su cuenta. En Argentina decimos que es un “busca” a la persona que trabaja por su cuenta, generalmente en ventas de artículos varios. Se había hecho de un pequeño capital y compraba productos de bijoterie en Once, los que luego salía a vender por la calle visitando a empeados de negocios. Así pudo mantener su relación sentimental. Pero a poco de la separación, las salidas se tornaron más espaciadas y el humor se hizo visiblemente molesto, como si algo lo perturbara. Pero callaba. Muchas veces traté de abordarlo sin resultados positivos.

Este es el panorama previo al desenlace de su “enfermedad”, cinco meses después del episodio con su novia, cuando ya vivíamos en otra casa(comezaba la época en la que teníamos que dejar la vivienda por problemas de pago en el alquiler. El caso es que esa noche del mes de agosto(no puedo recordar la fecha precisa) Francisco  tiene una fuerte discusión(estuvienron a punto de irse a las manos) con su primo. Yo lo reto mal(lamentable error de mi parte) saliendo en defensa del primo; aclaro que suelo ser una persona tranquila pero tengo el problema que ante un hecho de violencia, pierdo los estribos y salta la irascibilidad que es parte de mi carácter. Al día siguiente de este acontecimiento, me agrede de palabra, me hace ostensibles gestos como si quisiera pegarme y ante esa circunstancia y en parte por la presión de mi esposa y sus hermanos, decidimos llevarlo a un hospital(era de noche y no había otra alternativa). Lo atienden en guardia y se nos aconseja que lo llevemos al Hospital Parossien, atento que dicho nosocomio tiene un departamento de Salud Mental. Al llegar, ya Francisco denotaba síntomas muy claras de contenido agresividad, enfocada principalmente conmigo. En la guardia, le aplican un calmante con la recomendación de derivarlo a Salud Mental al día siguiente. 

COMIENZA EL VIA CRUCIS DE FRANCISCO

 

El primer psiquiatra que atiende a Francisco, le receta Midax de 10mn, una pastilla por día.  El médico fija una rutina de evaluar a Francisco cada 15 a 20 días. Durante una semana, el comportamiento parece neutro. No había signos de mejora pero tampoco se mostraba agresivo en lo físico. Por entonces, y debido a que la situación económica no mejoraba, nos vemos obligados a mudarnos por atraso en el pago del alquiler de la casa. De una propiedad amplia de 4 dormitorios y parque y jardín, pasamos a ocupar un pequeño departamento de dos dormitorios pequeños y un solo baño. No había parque ni jardin; apenas el “desahogo” de una terraza a la que Francisco solía ir cada tanto. La familia en general y quien esto escribe en particular, ignorábamos absolutamente de qué se trataba esa enfermedad rotulada como esquizofrenia. Creo que ya dije en alguna otra entrada, que una de las falencias del sistema de salud mental, es que los profesionales NO EXPLICAN NADA A LOS FAMILIARES DEL ENFERMO. De los más de 10 psiquiatras y otros tantos psicólogos que ha tenido Francisco, ninguno nos dijo jamás CÓMO DEBERÍAMOS COMPORTARNOS FRENTE A ÉL Y NI SIQUIERA NOS FUE EXPLICADO LA SINTOMATOLOGÍA DE LA ENFERMEDAD( ciertamente, lo aprendido, fue por propia experiencia).

Otra situación que no ayudaba  a nuestro hijo, es que para ese entonces, a los problemas derivados de una situación económica difícil, en el pequeño departamento convivíamos: mi esposa y yo en una habitación, y Francisco, César, Sebastián -sus hermanos-, con Gabriel, un primo que había llegado de Mar del Plata y sin ocupación laboral, TODOS EN UNA HABITACIÓN DE 2,40X 3. Para colmo de males, había otro primo, también desocupado, que nos visitaba ocasionalmente y solía pedir permiso para tirarse arriba de un colchón en el comedor. Un kilombo de aquellos, para decirlo bien a lo criollo. El escaso dinero que ingresaba-producto de changas de unos y otros- apenas alcanzaba para la comida y el pago de algunos servicios. Esta situación, volvió a recrear el problema de la morosidad en el pago del alquiler y esta situación, nos tenía a todos de mal humor permanente. Casi no había una a favor! 

Para esa época, los problemas de alucinaciones comienzan a agravarse en Francisco y esta situación comienza a irritarlo porque nadie puede explicarle lo que tiene y además, todo su comportamiento comienza a cambiar de manera notable. Hoy se sabe-dentro de lo poco que se da por cierto- que una de las características de la esquizofrenia es que se produce un cortocircuito entre las neuronas; las ondas eléctricas que abren las sinapsis y logran una armonía entre pensamiento y oralidad, comienzan a fallar debido a una carga defectuosa. Esto hace que al no abrirse las sinapsis o abrirse fuera de tiempo, se produce una disociación entre lo que se piensa y lo que debe ser expresado; el enfermo se da cuenta que algo extraño le pasa porque no puede hacerse entender, aunque sepa con claridad que es lo que debe decir. pERDONEN, NO SOY EXPERTO PERO MÁS O MENOS LA COSA ES ASÍ. Otra falencia es el abandono personal, la falta de interés en las cosas, la voluntad disminuída y la falta de iniciativa, amén de una pobreza manifiesta en las expresiones de carácter emocional.

Les propongo un ejercicio: tratemos por unos momentos en ponernos en la piel del enfermo. A los problemas señalados, a la sintomatología compleja, se suman las alucinaciones de todo tipo(genralmente de carácter religioso), melomanía, abulia, y un estado de irritación permanente. Una cuchara revolviendo un café, un cuchillo cortando carne, algo que raspe un plato, repercute de tal manera en quienes padecen este mal, que literalmente creen estar locos. Si a estas circunstancias “normales” de la enfermedad, agregamos el clima familiar fastidioso e irritable, tenemos una idea aproximada de lo que estaría pasando por la mente de Francisco.

 

Próximo capítulo: LA PRIMERA AGRESIÓN FÍSICA.

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Pedido de disculpas

Estimado Iván:

Primero quiero agradecerte muy sinceramente tu participación en el blog. Y quiero además, pedirte públicas disculpas por no haberte contestado antes. Sucede que he estado ocupado con mi hijo con los menesteres de su tratamiento( ya sabes que está a mi cargo exclusivo y excluyente). Pero además-y me averguenzo en comentarlo, aún no le encuentro la “mano” al manejo del blog(hombre, que para mí, sigue siendo chino). Prometo esmerarme y poder estar a la altura de las circunstancias. Por lo demás, bienvenidos serán todos tus comentarios(aún los que no concuerden conmigo o los “personajes”).

En el deseo de que aceptes mis disculpas, te saludo muy afectuosamente

José Manuel

Ps)Háblame de ti, dime si tienes un Web y envíame algún escrito; lo puedes hacer en mi blog. Estás invitado.

Otro sí digo: te invito a ver mi Web: www.sanesociety.org/es/JoseManuel

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La señora Costacurta

Estimados amigos:

Les presento el esbozo, un adelanto del primer capítulo de una novela basada en el tema que nos ocupa. No sé si llegará a terminarla, pero seguramente, vuestro aporte-sosteniendo la lectura y ofreciendo vuestro parecer al respecto- tal vez haga las veces de disparador. Como verán, no existe una articulación ortodoxa de los escritos. En parte, y a tono con la “idiosincracia” del tema, es posible que el todo se reduzca a una especie de “puzzle” literario.

Invito a todos aquellos que tengan inquietudes y les interese desarrollar la temática, a incorpararse como colaboradores del blog. Yo dispongo de muy poco tiempo y además, no pertenezco a la generación informática. Por lo tanto, todos los aportes para enriquecer el blog serán bienvenidos. Me encantaría armar un foro de discusión(no importa que al principio podamos ser solo dos; el asunto es ponerlo en práctica). Pueden dejar las inquietudes en el blog o si lo prefieren, escribirme a sabado218bis@yahoo.com.ar

Gracias por estar!

 

“Los grandes designios son siempre cruzados por diversos encuentros y dificultades. La carne y la sangre nos dirán que abandonemos la misión; guardémonos de escucharlas. Dios jamás cambia las cosas que ha resuelto, aunque se produzcan cosas que nos parezcan contrarias”

 

Vicente de Paúl.

 

“El hombre no sabe porque está en el mundo, porque Es y no Es de otra manera.¿Cómo puede ser el hombre responsable, si su vida no depende de su propia elección?

 

Sorën Kierkegaard

 

 

 

 

 

Al salir del ascensor se encontró con Alicia. Alicia Moreau de Ocampo, la decana jefa del departamento de Psiquiatría de la Clínica. Logística cosmética a pleno. El paquete completo de ungûentos sobre cada poro de la cara.

Sintió la mirada libidinosa como una aspiradora. Bajó la vista. Peor. Una escandalosa minifalda negra dejaba al desnudo las firmes columnas carnales de la veterana.

Marta, su cuñada, a cargo de la oficina de admisión, ya le había dado el parte correspondiente, el mismo día de su ingreso en calidad de Director adjunto. “Ojo con esta cuñadito. Es de las que vulgarmente le dicen comehombres. Me parece que te echó el ojo desde el primer día que viniste a hablar con mi marido. Reconozco que no está mal, claro; a decir verdad, disimula muy bien los cincuenta y cinco que tiene, pese a que anda diciendo por ahí que está por cumplir cuarenta y ocho…Se nota que te tiene ganas cuñadito…pero cuidate: las malas lenguas dicen que es de las que hacen el amor sólo con los genitales; el corazón…bien, gracias.”

Apenas respondió con una sonrisa ambigua. Cuando cerró la puerta de su despacho, el perfume de la Ocampo comenzaba a esparcirse entre los miasmas de la sala.

Abrió la carpeta con la historia clínica de la nueva interna : Francisca Costacurta Di Leo. En un sobre aparte, figuraba su DNI de extranjeros, una sucinta referencia a un domicilio en Mar del Plata, y un certificado de un plazo fijo de seis dígitos en dólares( plazo fijo con una nota adicional en la que se dejaba expresa constancia que el mismo estaba en poder de una hermana).

En el parte médico, se hacía referencia a una esquizofrenia en vías de estudio, aunque el colega del HIGA de Mar del Plata, especulaba con la idea que la tana tenía una catatónica, contraída al parecer, al poco tiempo de quedar viuda. El informe venía con una nota adjunta en la cuál se dejaba constancia que una vecina había llamado a la comisaría primera, alertada por una serie de gritos y el ruido de objetos no identificados estrellándose contra el piso ; de allí, derecho al pabellón de mujeres del área de salud mental del HIGA de Mar del Plata.

Observó la tabla de los psicotrópicos que se le administraban:

 

Haloperidol  x5

 

8 horas                   12 horas                  17 horas            21 horas

1                                  1                               1                      2

 

 

Akinetón

 

8 horas                   12 horas                   17 horas           21 horas

 

½                               ½                             ½                      1

 

Stallazine

 

8 horas                    12 horas                  17 horas           21 horas

 

1                                  ½                            ½                      1

 

 

Nozinam x 25Mg

 

8 horas                    12 horas                   17 horas           21 horas

 

1                               ½                              1                       2

 

 

 

Lo de siempre. Un puré para que no joda.

Siguió leyendo el parte. Durante los 74 días de su internación, había sido entrevistada sólo en 6 ocasiones por una psicóloga( su informe adjunto le reveló que era adherente a la línea conductista) y atento al cuadro de mutismo absoluto mostrado por la paciente, una Junta de psiquiatras – luego de corroborar el diagnóstico de uno de sus integrantes- recomendaba iniciar un tratamiento intensivo con Clozapina de 100mg( de entre seis y nueve dosis diarias concluía el informe)

En síntesis, pensó, se trataba de un diagnóstico típicamente biologista, un triunfo más del ala dura de la pasiquiatría; colegas, para quienes el segmento emocional o la enfermedad del alma eran accesorios inocuos y despreciables. Resumiendo: la señora Costacurta ya era un rehén más de los grandes proveedores de psicotrópicos, los mismos que a nivel mundial, facturaban una cifra superior al propio PBI de los argentinos.

-La paciente ya se encuentra en el gabinete doctor Mariano.

A través de la pantalla del visor instalado en su escritorio, la imagen de su asistente lo sacó de sus meditaciones.

Hora de ir acostumbrándose a la tecnología de punta de la clínica.

Carpeta en la mano; ancho pasillo alfombrado; la puerta del gabinete que se cierra silenciosamente como si se encontrara en el Tesoro de una entidad bancaria. Escritorio de caoba, dos sillones de cuero negro, un diván y el enorme ventanal de cristal biselado que muestra como un inasible lienzo un parque pulcro y profusamente arbolado.

Mozart susurra con el Réquiem entre los corpúsculos invisibles de la sala. Son los momentos del Rex tremendae majestatis. No le parece la música adecuada para el momento pero esto era ahora una cuestión menor.

La mujer no se ha percatado de su presencia. Sentada al borde de la cama, de cara al ventanal, se restriega las manos constantemente como si estrujara un objeto maleable. Le parece extraño que con semejante ingesta de remedios pueda mantenerse en pie.

-Buenas tardes señora Costacurta. Mi nombre es Mariano Altuna Vélez, y soy el médico designado para conversar de su problema- le pareció que había que corregir algo del discurso inicial-.En realidad señora Costacurta, estoy aquí para tratar de analizar juntos lo que le pasa.

Silencio. Las voces del coro parecen crecer en decibeles.

 

A lo largo de algo más de una hora y media – en consonancia con su pragmatismo-lo ha intentado todo o casi todo: Freud, Lacam, Jûng, el devaluado Rosenfeld; incluso una incursión por Frönm. Familia, niñez, recuerdos inmediatos. Diga lo que quiera señora, aventuró en un momento. Acciones en medio de silencios cortos o espaciados.

Resultó inútil. La señora Costacurta continuaba con su oralidad imperturbable, estrujando con fuerza las palmas de sus manos; de tanto en tanto, contraía su mano izquierda en forma de puño y con la otra, daba virtuales golpes continuos hacia delante y hacia atrás. Sólo durante unos momentos levantó el mentón y abrió los párpados en forma desmesurada. Entonces, en momentos en que la soprano y el coro recreaban Comunión: lux aeterna, la señora Costacurta le lanzó una mirada de horror, una mirada extraviada que él sintió-literalmente- que trepanaba entre sus ojos.

Psicología

les presento uno de mis cuentos eróticos

“JUGALE AL 18”

 

La habitación 18 haquedado libre”

La voz de la mucama trepa por alguna de las paredes inasibles de la mente del hombre.

Se sonríe. Ella-la mujer de negro- se yergue y acomoda su espalda sobre el asiento. El hombre conduce el vehículo hasta la cochera de la habitación del hotel alojamiento.

“Jugale al 18”, escucha que dice la voz aguardentosa de la mujer.

No le contesta. Se ríe. Sí-piensa-: el 218. Dos en la habitación dieciocho.

Vienen de una larga cena, a modo de primer acto de una etapa que se presenta como un esperanzador reinicio de un amor pasado. A esta altura parece absurdo, pero ninguno de los dos sabe el qué,el cómo o el porque se había desatado el nudo de una relación terminada sin la consiguiente explicación, esa que suele comenzar con una frase ambigua. tipo …tengo que decirte algo que no te gustará de oír. Pero no fue así; en realidad, la mujer de negro le dijo al hombre: no me llames a casa ni al celular. Esperá que yo te llame.

 Pasó un día, luego dos, después tres; a poco una semana, luego dos, tres semanas más; transcurrió un mes, luego dos y tres, pero la mujer de negro seguía sin dar señales telefónicas. Eso sí, cada tanto, solían cruzarse en el trabajo sin que ella realizara las pertinentes explicaciones o él las exigiere por su parte. Parecía una absurda puja para ver quien soportaba más tiempo antes de decir-la mujer-: no te pienso dar explicaciones. Y antes de decir-el hombre-: no pienso pedirte explicaciones.Una indiferencia (que no era tal, claro) aparentemente compartida, que dejaba al desnudo cierta inmadurez no exenta de soberbia y arrogancia. Lo cierto es que, a 29 meses de aquel episodio kafkiano,  el hombre sospechaba que ese otro yo enquistado en nuestro cerebro-el verdadero observador y conductor de nuestra vida; algunos prefieren hablar de conciencia-, trataba de ponerlo a reparo de sí mismo. “Pero vos no podés reanudar una relación que nunca se dio por terminada, sin pedir las consecuentes explicaciones…”

Esta frase, armada por cierto tufillo rencoroso(o por el temor a una nueva frustración, vaya uno a saber), había sido lanzada por el otroen complicidad con la memoria, eso cree el hombre (vaya uno a saber también).

Pero el hombre resistió. Resistió la mala leche de su otro yo; resistió la tristeza y la inmerecida humillación, dos cosas que se les habían pegado como costra en la piel; resistió la suma de los temores-los pasados, los presentes y los del futuro- refugiados éstos en algún oscuro rincón del cerebro-, y prefirió guardar silencio (que es algo parecido a callar). Además, pensó que la mujer de negro merecía cualquier sacrificio. La parte positiva es que su actitud demostraba bien a las claras que había querido bien a la mujer de negro. Aclaro que esto no lo digo yo, lo dice él.

Claro que el otro yo no iba a claudicar en su orgullo herido tan fácilmente. No te entiendo…ella no sabía como patearte, e inventó una excusa que es una verdadera falta de respeto a la inteligencia humana, y vos…como si nada. Bueno, ya pasó, pensó el hombre en el marco de la resignación. Pero el otro tenía el “postre” que lanzó como un brulote en forma de acentuada sorna: lo que puede la calentura…

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El hombre y la mujer permanecen en la cama. Creen sentirse libres pero no lo están. Ambos sabenpero ninguno lo asume conscientemente, de que son parte de un engranaje minimalistamaravilloso –verdadero universo celular y neuronal- en el cual una partícula, muchísima más pequeña que un grano de polvo, contiene los misteriosos códigos genéticos que se transmiten por millones con precisión de laboratorio. Una aventura formidable que no tiene parangón en la naturaleza; cada ladrillo diciéndole al embrión primigenio, que cosa debe hacerpara ser parte de esa catedral humana que hacede nosotros un individuo. Un individualismo falso, claro, una mascarada proyectada por nuestra mente a fin de evitar la enajenación, porque ciertamente, no somos más que la proyección, la punta del iceberg de millones de minúsculas pero poderosas voluntades  Si uno fuere escritor, diría, un imperio de vida al servicio de una central cibernética.

 

La mujer se ha sentado frente al hombre y proyecta sus bien torneados muslos sobre la firmeza del colchón. Contra todas las previsiones (del hombre) no hay besos apasionados y menos besos trituradores que, a manera de excavadoras carnales, fagociten la oquedad bucal en busca de la lengua femenina. Apenas, la mujer- mientras deja que su voz aguardentosa impregne los miasmas del recinto con su particular erotismo- desliza sus largos dedos sobre una de las manos masculinas.

Pese a que ambos habían acordado este encuentro de manera anticipada, como siempre suele suceder, ambos llegaban al mismo con una carga adicional que no se correspondía con la adrenalina generada por la pulsión sexual. La mujer, víctima de un disgusto familiar a raíz de un cuadro descompensado en la salud de la madre; él, luego de un viaje agotador por Quantas desde Sidney, por encima del hielo y los miedos al casquete polar. El cansancio y el stress los tenía más aptos para dormir -y ¡ya!- que para cualquier intento amatorio.

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Hagamos un racconto de la mano de la imaginación(es la única manipulación del tiempo que nos permite la muerte).

 

En medio de la comida y el café de sobremesa, habían dialogado durante unas tres horas (estamos hablando del hombre y la mujer de nuestra historia). Muchas palabras del antiguo repertorio y frases hechas que no harían historias nuevas, y pocas de las esperadas por el hombre: Es imperdonable lo que hice. Te debo una explicación. No quiero rencor ni resentimiento. ¿Podrás perdonarme? Y la más importante de todas: Mira…durante todo este tiempo, me di cuenta de que eras el hombre que estuve buscando a lo largo de mi vida y…

Pero Adán no escuchó ninguna. Evahabía hablado de su familia, de un problema con su madre; algunas referencias vagas al trabajo, alguna pregunta respecto al largo viaje del hombre, concisos toco y me voy con respecto a la situación política -como por ejemplo que por primera vez un negro sería presidente de los Estados Unidos-, y apenas ambigüedades amorosas sobre el nuevo encuentro potenciado desde el vamos con la categoría de amantes (en un momento, durante la cena, mientras los observaba con suma curiosidad, capté las imágenes de un pensamiento del hombre. Universidad de Salamanca, a poco que el cabrón de Franco convirtiese a España en un gigantesco cementerio. Después de varios años de ausencia y abandono, Miguel de Unamuno recupera su cátedra. Ingresa al aula calado por los murmullos y algunos aplausos del alumnado. Mira a su auditorio, se jala la barba y una vez detrás de su escritorio, lanza la famosa frase: Como decíamos ayer…El hombre comprende que la mujer ha sido Unamuno por unos momentos, solo que a través de un hecho explícito que no necesitaba ser corroborado por el peso propio de las palabras).

El hombre percibe que la boca femenina habla pero que el corazón calla. Se podría argüir que la mujer ejerce una oralidad perfecta aunque hueca de sentimientos afectivos. Y sin embargo, resulta ser todo lo contrario, el discurso perfecto de un refinadísimo erotismo. De pronto, la retórica, se constituía en la herramienta sublime de la impronta erótica. La mujer libera términos, párrafos y frases hechas, acotando datos precisos de acontecimientos  Sin ser nombrado, el amor palpita; sin estar presente en la palabra, el deseo jadea en silencio, y sin siquiera emerger el primer contacto físico entre ambos, la imaginación levanta una virtual catedral del deseo- climaxamoroso incluído-, aún en medio de la orfandad de las caricias.

El hombre sabe –una pizca de sabiduría extraída de millones de palabras impresas, otra pizca de incontables vivencias amorosas (algo más viscerales unas; algo más espirituales otras) que el erotismo es una pertenencia exclusivamente humana. Un sentimiento gozoso pero paradójicamente angustiante, nacido al amparo del temor ancestral ante la muerte. Por eso-piensa el hombre (y lo pienso yo también)-, cuando los rudimentarios artistas pintaban en las rocas un pene erecto, no era el sexo el que movilizaba sus mentes, sino la toma de conciencia de su finitud. El pene ponía la simiente de vida; era un poderoso símbolo de energía; tal vez su representación pictórica podría derivar en un milagro…   

 

Ahí los tienen, compartiendo el centro de la cama, en los prolegómenos del único acontecimiento humano que justificaría la maldita creación.

Si ustedes quieren verlos, no tienen más que acercarse a la ventana que da a la calle. Como gozamos de la ventaja insustituible de ampararnos en la metafísica, ellos ni siquiera sabrán que son observados.

 La luz parece haberse despojado de las ropas. Pero ellos no.    

Vengan. Deberemos atravesar el largo corredor del erotismo. Subamos. No hagamos ruido. Si nos ven se termina la magia y yo deberé dejar de escribir. Serán doce estaciones, doce paradas obligatorias. Ni siquiera yo sé con qué vamos a encontrarnos.

 

Un largo corredor se abre ante nosotros. Tengo la impresión de que todos suponemos de que “caminamos” en el aire. Es una extraña tribu la que me sigue. Mujeres jóvenes, mujeres veteranas, pero también mujeres de carnes caídas que alguna vez recibieron el esperma caliente y las promesas de un amor eterno. Las hay con historias de orgasmos sin celda, y otras, cargadas de orgasmos fingidos. Las hay heterosexuales, bisexuales, lesbianas y de las otras. Vírgenes biológicas y también vírgenes espirituales.  

(continuará) 

 

 

 

 

Psicología

Primera Internación

El H.I.GA. de Salud Mental de Mar del Plata.
                                           (Hospital Interzonal General de Agudos)

Mi hijo se llama Francisco Solano López.
Suena un poco raro el nombre( de Francisco, digo); pues sí, lo lleva como homenaje al hombre que supo conducir al Paraguay al nivel de potencia regional, víctima primero de las intrigas del Foreng Office, y luego de la diplomacia de Itamarity, socio menor de la perfidia británica.
No soy ingenuo para ignorar los excesos cometidos durante el gobierno del guaraní; por otra parte, no existe en la historia humana dictadura que no los haya realizado. Sé también que la prensa de entonces- siempre aliada al imperio de turno- se encargó de llenar las tintas, adjudicándole monstruosidades que de alguna manera no servían más que para justificar lo injustificable. Lo cierto es que yo quise que uno de mis hijos llevara su nombre como un homenaje a un idealismo y a un patriotismo- si se quiere exasperante- llevado hasta las consecuencias más desgarradoras.
Para nosotros, los españoles, todo aquello donde metan la nariz los británicos, siempre nos resulta revulsivo. La tan mentada flema inglesa y el cuento del liberalismo, no es otra cosa que un cinismo descarado en aras de cimentar el Imperio que hoy necesita de sus primos del Norte para no caerse a pedazos. Pero esta es otra historia; se trata apenas de un telón de fondo dentro de una escenografía y un contexto familiar que tiene a Francisco como protagonista principal.

De pronto, algo comenzó a andar mal en su psiquis y un día nos vimos obligados a llevarlo al Hospital Parossien. El detonante fue la descarga agresiva de una ansiedad extrema que Francisco estaba imposibilitado de manejar por sus propios medios.
Aproximadamente a las diez de la noche, fue atendido en la guardia del Hospital. La médica a cargo le suministró un sedante, sugiriéndonos que lo llevásemos al día siguiente para ser derivado a un médico de cabecera. Sin embargo, las cosas se cortaron ahí, producto de la ignorancia y una pasajera mejoría.
En realidad, Francisco ya venía siendo tratado desde un tiempo atrás. Primero en Mar del Plata, a través de la Subsecretaría para la Prevención de las Adicciones, convencidos( el plural involucra a mi esposa) entonces que la incursión de nuestro hijo en el mundo de las drogas, actuaba como detonante de una conducta súbitamente retraída; una conducta que le había comenzado a cambiar el carácter con picos profundos de depresión.
El caso es que por circunstancias laborales( desde hacía años, yo era un desocupado más del sistema de exclusión social impuesto por una política neo liberal cuyos lineamientos y ejecución estaba a cargo de un supra gobierno de las “sombras”, sobre el cuál tal vez me extienda más adelante) recalamos en la ciudad de Mar del Plata, de la cuál nos habíamos marchado dos años atrás(alguna vez también contaré el nomadismo de mi vida que me llevó a realizar hasta la fecha ¡29 mudanzas!)
No funcionó. El reencuentro con sus amigos fue demasiado traumático(los adolescentes no estaban capacitados para comprender la mécanica ni la sintomatología del mal de mi hijo y el “remedio” fue peor que la enfermedad. ¿Moraleja? Primera internación de mi hijo, luego de haber sido víctima de una agresión física violenta de su parte. Un brote psicótico, según rezas los manuales de la psiquiatría biologista(la que infiere que el mal tiene raíz biológica; esta postura rechaza de plano toda connotación emocional o psicológica).
Les propongo hacer una visita al Departamento de Salud Mental, en el cuál –entre otras “lindezas”- descubrí muy pronto que los 30 internados carecían de mesas y sillas: Literalmente, comían en el piso. ¡Viva la Civilización Occidental y Cristiana!

GALERIA DE PERSONAJES

• Retratos y reflexiones durante la primera internación de mi hijo.

“El Cordobés”

- Señor; señor…: ¿Quién es usted?
- Yo soy el papá de Francisco.
-¡Ah! Yo soy soldado de las tropas aerotransportadas de Córdoba, señor. Yo estuve en la guerra de las Malvinas. Maté a muchos ingleses, señor.
Miré lo que quedaba del hombre: carne oscura y magra pegada a los huesos; mejillas hundidas; pelo renegrido como lanza en ristre; ojos café con atisbos de mirada inteligente y un abdomen hinchado y pronunciado- casi como una caricatura - que acentuaba su cuerpo enjuto y pequeño.
De su boca- dos dientes arriba; dos dientes abajo- salía una voz enrulada y gangosa :”Yo soy teniente coronel. Estuve en Las Malvinas. Me tiraron con un misil los ingleses y caí con el avión(las manos planean en el aire)Brrrrpufff… ¡y a la mierda con el avión! Je,je,je… Planchado lo dejaron… Se hizo un pozo en el suelo y de ahí me sacaron. Me dijeron que tenía algo en la cabeza( el índice golpea en una sien como un pico de carpintero sobre la madera virgen). Aquí, señor! ¡Aquí…! Señor…: ¿no tiene un guisky? Yo tomo guisky,¿sabe?”
Esa primera vez el cordobés me siguió los pasos. Este sí que está de remate, pensé, con esa invariable dosis de discriminación de quienes estábamos del otro lado de las rejas.

“Oscarcito”

Ese día también conocí a Oscarcito. Me dijo su apellido( “soy de origen vasco francés” acotó) pero las letras que lo conformaban quedaron flotando en el ambiente de la prisión mental, resistiéndose a penetrar en ese lugar recóndito que la memoria guarda en el cerebro.
Con Oscarcito hubo empatía desde el primer momento. 43 años, de estatura media, algo crecido en carnes- sobre todo por una pronunciada panza en forma de tonel de vino- y con una risa entrecortada que acompañaba cada una de sus frases. A juzgar por el vocabulario y la forma correcta en que hilvanaba cada una de las palabras hasta transformarlas en frase coherente, el hombre parecía mucho más normal que el resto. Casi con vergüenza, me confesó que se sentía deprimido. “Estoy bajoneado”, me repitió un par de veces como tratando de esconder su cara entre sus calzados hombros.
Mi inveterado positivismo no se hizo rogar: “No te des por vencido ni aún vencido; no te sientas esclavo ni aún esclavo. Trémulo de pavor piénsate bravo, y arremete feroz ya mal herido. Almafuerte”, dije, a guisa de confesión literaria, feliz de ver sus ojos levemente enrojecidos y asombrados. Oscarcito me repitió la cuarteta íntegramente, como si quisiera exhibirme un pasaporte de sanidad. “¡Está bueno! ¡Está bueno!, agregó a modo de colofón.
Por otra parte, se notaba en él cierto apego a reglas ortodoxas de educación, a juzgar por la manera cómo valoraba los cigarrillos que le ofrecía. “Le agradezco… Cuándo venga mi viejo me va a traer unos atados y yo espero poder devolverle la atención”.
Recuerdo que se mostraba sorprendido –la sonrisa y la mirada hablaban por él- cada vez que yo sacaba un cigarrillo para convidar a cuánto cristiano se acercaba a mí. Me alcé de hombros y entonces solté la perogrullada que luego quedó incorporada al manual de mi relación con los internados: “Mientras hay, hay. Cuándo no hay, no hay”.
Oscarcito festejó la salida con su habitual risa entrecortada.

“Sergio”

Sergio tiene 27 años. Me llamó la atención verlo caminar dando vueltas en el patio exterior con las manos atadas a la espalda . La mirada distante- por momentos con la cabeza gacha- pero siempre, invariablemente siempre, con una sonrisa permanente en su cara aniñada. Cuándo le extendí el atado de cigarrillos, me dio las gracias de manera muy especial. Casi con un respeto en puntas de pie. Me sorprendí porque en ese lugar el cigarrillo es como un sustituto imprescindible, una especie de religión al vicio tabacal que no necesitaba de Cristo, Mahoma o Buda para conferirle potestad.
La risa de Sergio parecía una bolita de vidrio golpeando entre paredes de cristal. Quise saber que pasaba por los recónditos parajes neuronales de su cabeza. Y la primera pregunta se ciñó al entorno familiar.” Yo vivía con mi papá y mi mamá…, y mi hermana”, me dijo con los ojos fijos en mí, aunque que yo los imaginaba recorriendo otras arterias visuales, en medio de alucinaciones transitorias o permanentes que él era incapaz de manejar. ”Es bueno tener familia,¿no?” Esta vez la bolita de vidrio de su risa golpeó el cristal con más fuerza. “Se fueron todos a vivir a Entre Rios”, acotó luego, encogiéndose de hombros. Maquinalmente, me vino la pregunta : “¿Pero cómo…, y a vos te colgaron pibe?” , pero un prurito de piedad me impidió liberar el pensamiento hecho frase. Y mi impotencia hizo el resto, haciendo girar mis talones en busca de otro internado.

El coreano.

No recuerdo quien dijo que parecía una araña mojada. Y era una buena definición. Llevaba un mes en cuclillas : en el patio; en el pasillo; en el salón dónde el resto de los internados solían comer en el suelo. Cada vez que visitaba a mi hijo, parecía efectivamente una araña mojada, con la cabeza gacha, siempre sólo, ensimismado vaya a saber por qué tipos de angustias y pensamientos.
La primera vez que me acerqué a él para convidarle un cigarrillo ni siquiera me miró. Descalzo, con un short rotoso y las rodillas en punta que mostraban la rigidez de sus huesos, parecía un personaje redivivo de Bruegel, el viejo. Pero no me di por vencido, hasta que en una ocasión me miró con la tristeza desnuda en sus ojos negros y ligeramente rasgados, con un gesto me dio a entender que no quería fumar.
No sabíamos si era chino, coreano, japonés o vietnamita aunque cuando yo llegaba de visita, había tomado por costumbre preguntar siempre ¿Y el chino?. Después me enteré que en realidad era coreano, tripulante de un barco pesquero- de esos que depredan nuestros mares gracias a la patriótica visión comercial de ciertos funcionarios - y que al pobre diablo lo habían traído desde Puerto Madryn por una supuesta pelea con otro tripulante.

Natalia Colachi

La primera vez que la traté me pareció fría y distante, emparentada con cierta mentalidad médica que permanentemente nos muestra la chapa del título, para hacerla primar sobre los propios méritos . Además, en su contra, mis prejuicios hacían el resto, cargándole la romana correspondiente : demasiado joven, recién recibida seguro, esta piba no tiene carisma, frases incorporadas y repetidas durante un tiempo- el primero- en que comenzó a atender a Francisco.
A favor entonces, rescataba su singular simpatía, su voz cascada, medida y suave, con la cuál expresaba sus argumentos de atención terapéutica. Valoré también en aquel entonces, su actitud desprejuiciada, despojada de la vieja tradición profesional de sentirse un escalón por encima del paciente.
Por otra parte la vi bella, pero bella en el más puro sentido de la palabra- al griego estilo-; paternal visión si se quiere. Sin los condicionamientos viscerales impuestos por el sexo. Nada de eso. Ella era la bella estampa y el caminar inasible, con algo de poético. En suma: platónica imagen; el espíritu, libre de la carne.

El Chino.

Dos cartas que me entregó “el chino”, en medio de una súplica.

“- ¿Le puede llevar estas cartas a mi madre? Hace mucho que no viene.
“-¿ Pero dónde vive Chino?
“- Ahí en Italia y Formosa. Es una casa que tiene una puerta blanca, al lado hay un negocio.
“-Está bien, quedate tranquilo, chino. Cuándo me vaya me hago una escapada con el auto.
Guardé las notas en un bolsillo de la campera y una vez fuera, antes de poner en marcha el motor, me dispuse a leerlas(están presentadas tal cuál fueron escritas).

“Madre te escribo desde lo mas profundo del corazón para que mentienda y me sepas entender.Te cuento que lo que mas extraño es berte avos y a martín(e$$)
Espero que estes bien y que no te falta las alegrias de mama.
Estoy orgulloso de ser tu hijo.
Mandale un beso a Gladis, aunque ya se que me quiere yme debe extraña. PD: benite un dia de la semana con el ruso y tus hios a noser que ya este afuera,con mucho cariño del chino no te explico lo mal que me siento porque me siento mal( me pongo mal)
Y mama o abuela sacrme de aca para las fiestas.
Pd: tengo el alta del gusgado. No o si.”

“Mama:
sacame de aca por que es una vergüenza estar aca Ej: la ducha las ratas las canillas la comida la merienda y los doctores y los enfermeros
no me bengas con que el gues no me deja salir y por fabor traeme ropa por que ase una semana que tengo la misma ropa suerte.
Cuando salga me boy a buscar un trabajo mientras este bien.
Me siento mal físicamente como moral juro haberme curado y juro extrañarlos.
O sea no me deges tirado como te as acostumbrado. Porque la familia como vos bien me desias ay que estar juntos en las buenas como en las malas, como la abuela nadie le dise que me dejes de visitar( estoda la forma que ay que saber)
Muchos besos a la familia (china)
Amo tu despertar, como tu miras y el sueño trasmite buenas energuias como para poderte amar
Suerte y carino del chino
un beso, chino.”

Lamentablemente, `por más que busqué basado en los datos del chino, no pude hallar su casa. Me cansé de golpear un portón blanco bastante deteriorado- el timbre había sido arrancado- pero fue inútil. Nunca obtuve respuesta a mis llamados.
Nunca me animé a decirle la verdad. Cada vez que iba a visitar a Francisco, el chino venía corriendo a verme con la pregunta en la expresión de su cara. Quedate tranquilo, chino. Me dijo que en cualquier momento se aparece, que está muy ocupada con el trabajo pero que en una de ésas va la abuela. Discurso suficiente para tranquilizarlo. “Ah, bueno”, solía exclamar y yo notaba que el semblante de su cara se distendía lentamente.

ARDOHAIN

Barba tricolor : pelos negros, blancos y algunos cordones de color rojizo. Frente achatada, ojos claros de mirada saltona, de mediano porte pero con un pronunciado abdomen. Difícil verlo quieto. Con las manos anudadas a la espalda, recorría de manera incansable el pabellón, Sólo se detenía para hilvanar un discurso obsesivo con cualquier ocasional interlocutor( eso sí, prefería dirigirse a las visitas) o bien lo hacía para sí, en un monólogo interminable. Pronto descubriría que ese hombre no era un internado común.

EL LECTOR.

Miguel parecía un hombre de otra época. Atildado, respetuoso, discreto, se lo pasaba leyendo continuamente. Parecía que se alimentaba de palabras. Siempre con dos o tres libros, se situaba en un rincón de la sala y allí solía pasar largas horas enfrascado en la lectura. Cuándo se cansaba, se dirigía a la habitación que tenía asignada y solía tirarse un rato en su cama, lejos, la más prolija de todas.
No era de brindarse demasiado con el resto de los internos pero tampoco se mostraba indiferente. Era el típico personaje que hacía la suya. A diferencia de la mayoría, hablaba con absoluta coherencia. Jamás pedía nada pero sabía agradecer con dignidad desde un libro, una revista o un cigarrillo que siempre solía ofrecerle.

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Nota de presentación

Este tipo soy yo

Este tipo soy yo

¡Hola amigos!

Por aquello de nobleza obliga, agradezco profundamente a toda la buena gente de Monografías.com-y de manera especial a su director, Sebastián Alvarez- la oportunidad de participar como blogger (no me gusta utilizar términos en inglés porque soy antibritánico en todo; alguna vez debiera hacerse el inventario de los males que los anglosajones han ocasionado al mundo) . No quiero pecar de solemne pero el prestigio del portal hace que uno sienta que se trata de un verdadero honor. Espero corresponder al mismo.

Trataré de ser conciso a modo de carta de presentación personal y qué significa haber elegido el título que nos identificará de aquí en adelante.

Soy un escritor argentino nacido en España. Si bien conservo el acervo cultural de mi cuna y en algunas de mis obras empleo el español internacional, la mayor parte de las mismas se ajusta al lenguaje utilizado en Argentina, mi patria de adopción. En mi condición de inmigrante, llegué a Buenos Aires en junio de 1950, hecho que denuncia mi veteranía.

Lo primero que me prometí al asumir este desafío-y esto es literal porque mi ingreso en este mundo cibernético es como empezar a construir los palotes del primer grado-es que escribiría de la manera más natural posible. Que si quería ser honesto conmigo mismo, debería privilegiar el fondo por sobre la forma. 

Incursionar en la esquizofrenia, hablar de aquello que tiene como protagonista excluyente a una “enfermedad”(las comillas no son gratuitas porque ni siquiera la ciencia médica sabe de manera fehaciente qué es la esquizofrenia) cruel y dolorosa, como lo es la alteración mental de una persona,  no es precisamente un tema de entrecasa. Y menos lo es en mi caso, en mi condición de padre ; hace 9 años que mi hijo menor la padece. Su particular sufrimiento, el mío, y por ende el de la familia en general; las increíbles falencias derivadas de su errático tratamiento(ya les daré los pormenores, elvia crucis de la disparidad de terapias que han convertido a este mal en un lamentable laboratorio de experimentación, en la cual los pacientes son tratados como conejillos de indias) me obligaron moralmente a exponer ante todos ustedes mi experiencia personal. Y lo hago, movilizado por la idea de que la historia de mi hijo, ayude a pacientes similares -pero fundamentalmente a sus familias-a superar las perturbaciones y las angustias padecidas ,como consecuencia de las notorias contradicciones surgidas del seno de quienes han contraído el irrenunciable compromiso del arte de curar.

Obviamente-y que esto quede bien en claro desde el vamos- yo no soy experto en el tema ni mucho menos; circunstancia, no obstante, que no me inhabilita para aportar mi propia opinión sobre el tema. Pero en esencia, mi pequeño grano de arena conlleva dos aristas exclusivas y excluyentes: exponer la crudeza de los hechos, y propender a conformar un foro de discusión en el cual serán bienvenidos todos aquellos que puedan aportar algo sobre el tema, desde quienes la padecen, los propios familiares y por supuesto, el valioso aporte-seguramente polémico en muchos casos-de los profesionales médicos, psiquiatras, psicólogos y/ o terapistas, actores activos de esta impronta.

Claro que siento la necesidad de expresar que la peor falla del sistema-al menos la que a nosotros, léase familia, nos tocó vivir, está en relación con la falta de información a manera de ABC. Estas son las características notorias. Así deberían actuar ustedes durante el proceso a o el proceso b. Nunca se nos explicó esto. Por eso, lo aprendido-poco o mucho- lo “aprendimos” a los golpes. Penosas agresiones que dañaron el cuerpo familiar pero más-infinitamente más- violentaron el cuerpo astral de mi hijo, esa porción de daños colaterales que afligen el espíritu,  y tal vez generen el resentimiento y la retracción de la propia alma.

Durante estos 9 años, algunos amigos- y por qué no decirlo, también algunos parientes- en una actitud bienintencionada, me sugirieron la internación de mi hijo, so pretexto de que tenía que participar con los suyos, acotando claro está, de que la vida continúa y ya saben ustedes aquello de patatín y patatán. Bien amigos, francamente no sé que hubiera hecho si las circunstancias hubieran tenido un sesgo diferente. Pero luego de asistir a cuatro internaciones que debió padecer mi hijo; luego de ser testigo directo de la desidia y el abandono social de la que son víctimas todos los enfermos de salud mental sin exclusiones; en fin, luego de haber vivido en carne propia las dolorosísimas experiencias durante esos procesos, me dije que jamás, pero jamás, dejaría a mi hijo en una institución de esas características como lamentablemente suelen hacerlo algunos padres( dixit egoísmo y otras lindezas de la especie). Desde entonces, vivo con él y para él. Pero ojo: no vayan a creer que la voy de héroe ni mucho menos. No soy un impoluto padre. Estoy lleno de defectos y pronto los conocerán( por otra parte, lo hice porque conté a su vez, con el inestimable apoyo de mis otros hijos y mi esposa).

De todos modos, no estoy arrepentido de mi elección. Al contrario, agradezco que la vida me haya dado la oportunidad de Dar, de dar un poco de uno mismo;que vamos hombre; que yo también me he mandado mis buenas cagadas- quiero ser muy franco-; por eso, esta elección, es un sobrepago a muchos errores de mi vida, en los cuales estuvieron involucrados como víctimas, mis propios hijos.

¡Y no hay más lata por ahora, amigos!

Gracias por estar.

Ps) Para aquellos que sean amantes de la literatura, les invito a conocer mi Web en: www.sanesociety.org/es/JoseManuel

 

Ps2)Para finalizar, no prometo coherencia en el desarrollo. Tampoco quiero que esto llegue a ser como una historia novelada. Hablaré del pasado, y sin solución de continuidad, seguramente aportaré algunos datos del presente.

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