Equilibrista espiritual

El equilibrio entre la Vida Exterior y la Vida Interior

 

Archivo de Mayo, 2013

La Espiritualidad Ética y el código para llevar a la práctica nuestras mejores ideas

Los supervivencialistas espirituales extremos y profesionales de la Fe Trascendental (la fe que se encuentra al servicio del Yo Superior o Triada), necesitamos tener un código que sintetice los lineamientos estratégicos que debemos seguir rigurosamente para finalmente conquistar la Unión Divina. Un código que evite que nos desviemos del camino correcto, el único que nos llevará a un encuentro mucho más cercano con el Poder Superior.

Quiero compartir el siguiente código que dice lo siguiente:

El cumplimiento de tu función como ser humano y como una persona de Fe Trascendental,  consiste en dar lo mejor de ti a conciencia y en no ceder absolutamente nada en tu esfuerzo por ser feliz con base en tus objetivos ascéticos-espirituales; en tu esfuerzo por alcanzar en primer lugar dichos objetivos y en segundo lugar, tus objetivos materiales-personales; en tu esfuerzo por sobreponerte a todos los males, dolores y sufrimientos mediante una estrategia proactiva que te permita aprovecharte de los mismos para ser cada día más virtuoso; en tu esfuerzo por exterminar la dependencia con los placeres, las emociones y los motivos (apegos con los bienes exteriores) durante 16 horas al día los 365 días del año; en tu esfuerzo por cumplir con todos y cada uno de tus roles de la manera más perfecta posible y en forma proporcional, de acuerdo con su importancia desde el punto de vista del logro de la Unión Divina, y de ahí en adelante, encomendarte a los designios de tu Poder Superior, es decir, poner en práctica el Desprendimiento Emocional Espiritual, el cual constituye todo un estilo de vida, sustentado entre otros fundamentos filosóficos clásicos, en el ascetismo, en el estoicismo, en la apatía, en la ataraxia y en la Ley Eterna descrita por San Agustín de Hipona en su obra El Libre Albedrío.

El principio del Desprendimiento Emocional Espiritual, constituye la segunda parte del presente código, y significa que luego de cumplir de la manera más perfecta posible como hombre o mujer de Fe Trascendental en el logro de un objetivo, en el cumplimiento de alguno de tus roles, en el proceso de asimilación y aprovechamiento de un sufrimiento, debes vivir soltando las riendas de tu vida y entregándoselas a tu Poder Superior; apartándote del escenario de los acontecimientos; dejando dicho escenario libre y despejado para que la voluntad omnisciente, omnipresente y omnipotente de Dios, pueda manifestarse en forma plena, absoluta, sin ningún tipo de inconveniente debido a las carencias, defectos y limitaciones de tu fe; y aceptando el consecuente y gigantesco desafío con muchísima fe, humildad, valor, coraje y determinación. Además debes sentirte lleno de paz, de serenidad, de confianza, de tranquilidad, independientemente de los resultados inmediatos de tus acciones. Aún más, luego de cumplir exigentemente como persona de Fe Trascendental, tienes que ser indiferente ante los resultados de tu esfuerzo y empeño cuando se trata de un objetivo material o personal (porque en caso contrario, significa que eres un esclavo de tu personalidad egoísta, es decir, una más del gran rebaño de ovejas domesticadas).

Si no eres capaz de poner en práctica el Desprendimiento Emocional Espiritual en medio de una situación de sufrimiento relativamente intensa, caracterizada por la incertidumbre ante la posibilidad de perder un bien exterior (material o personal) o bien, caracterizada por la consumación de la pérdida de dicho bien, entonces no estás dando la evidencia de ser un profesional de la Fe Trascendental y de que posees los recursos espirituales necesarios para generar méritos a partir de una determinada situación de sufrimiento. En consecuencia, la voluntad de tu Poder Superior no se manifestará de la forma más conveniente para ti. Eres tú quien tiene que aprovecharse del sufrimiento, y no lo contrario.

Fe Trascendental, Psicología Espiritual, planificación estratégica espiritual

La Espiritualidad Ética y las verdaderas causas del bienestar humano

Dentro del gran rebaño de ovejas domesticadas y su mundo de ilusión e ignorancia, lleno de elementos superficiales, podemos encontrar dos grupos básicos de individuos: los que han conseguido el éxito de tipo económico y llevan una vida superficial, agitada y dominada por la superación material-personal, con lujos, ostentaciones y placeres caros; y en el otro lado, los que no han conseguido el éxito económico y llevan una vida rutinaria, ordinaria, austera, modesta y en la gran mayoría de los casos, también superficial.

Los que se encuentran en el primer grupo, viven llenos de deseos que van satisfaciendo poco a poco, de emociones fuertes y de motivos materiales cautivantes. Son dependientes en extremo de dichos elementos superficiales para sentirse felices y para que sus vidas tengan sentido. Los que se encuentran en el segundo grupo, viven con muchos deseos insatisfechos, y les gustaría que sus vidas fuesen más dinámicas a partir de las emociones fuertes y de los motivos cautivantes.

Una vida superficial, agitada y dominada por la superación material-personal, se convierte en causa de sufrimiento porque la persona se vuelve insaciable y quiere cada vez más riqueza, comodidad y placeres, lo cual le roba la paz, la tranquilidad y le impide encontrar valor en las cosas sencillas. Además,  por el ritmo de vida tan agitada, debe sacrificar cosas tan valiosas como tiempo de calidad con su familia.

Una vida rutinaria, ordinaria, austera y modesta, se convierte en causa de sufrimiento porque la persona puede experimentar mucha frustración y apatía.

A fin de cuentas, todos los miembros del gran rebaño de ovejas domesticadas (la inmensa mayoría de la humanidad), tanto los exitosos económicamente como los no exitosos, sufren debido al enorme apego que van desarrollando a lo largo de sus vidas con los bienes exteriores, es decir, los bienes materiales-personales. Aquí podemos encontrar la principal causa de dolor y sufrimiento de todos ellos.

El anterior y breve análisis, es el producto de la simple aplicación de los principios básicos de la Sabiduría Antigua.

Ahora, para hacer el correspondiente contraste, quiero hablar de las causas del bienestar espiritual para los profesionales de la Fe Trascendental y del Supervivencialismo Espiritual Extremo, o lo que es lo mismo, para los profesionales del Espiritualismo Ético.

Regresando nada más por un momento con el gran rebaño de ovejas domesticadas, es un  hecho incuestionable que todas ellas requieren de motivos exteriores (inclusive la fe primitiva o el primitivismo espiritual, es un motivo exterior y superficial) para guiar sus vidas, para trazar sus planes y objetivos, y para visualizar el horizonte. En ese sentido, los profesionales de la Fe Trascendental (recordemos, aquella fe al servicio del Yo Superior o Tríada: inteligencia inegoísta, intuición y voluntad espiritual; mientras que la fe primitiva se encuentra al servicio del cuaternario: instintos, emociones, deseos, inteligencia egoísta y calculadora), también necesitamos de los motivos para trazar un horizonte claro, nítido y virtuoso. Más correctamente, de un solo motivo que ilumina el camino hacia el objetivo madre, motivo de motivos, motivo primordial y superior, motivo que motiva el desarrollo de la vida interior, un motivo que no altera el aspecto exterior de nuestras vidas porque ellas continúan con su aparente cotidianidad.

Las ovejas domesticadas del gran rebaño que han alcanzado el éxito económico son impulsadas por motivos sumamente ambiciosos y reciben elogios y el reconocimiento social y mediático. Su capacidad para ser exitosos es apreciada como una enorme cualidad que los diferencia del resto. Pero por más ambiciosos que sean dichos motivos, siguen siendo los motivos típicos del gran rebaño de los primitivos espirituales (lujo, comodidad, placeres, estatus, reconocimiento).

El gran motivo de los espiritualistas éticos o profesionales de la Fe Trascendental, es un motivo mucho más ambicioso por ejemplo, que ser el primer terrícola en pisar suelo marciano, que ser el físico teórico que logre unificar las teorías de la relatividad general y la de la mecánica cuántica, que ser la persona más rica del mundo según la revista Fortune para lo cual se requieren de unos 80 mil millones de dólares, que ser el ganador de un premio nobel de física, de economía o de medicina, que ser el mejor jugador de fútbol de toda la historia. Claro, dicho motivo es muy diferente a los motivos típicos del mundo de ilusión e ignorancia del gran rebaño de ovejas domesticadas, asociados a la posesión de bienes materiales-personales. El motivo más grandioso, elocuente, virtuoso, ambicioso y cautivante en términos absolutos para el ser humano, es la obtención de la Unión Divina y su respectivo estadio existencial de plenitud. Pero solamente los profesionales de la Fe Trascendental y del Supervivencialismo Espiritual Extremo, podrán alcanzar la Unión Divina y así concretizar tan maravilloso motivo. Dichos profesionales deben trabajar 16 horas al día los 365 días del año, como exterminadores de deseos, de emociones fuertes y de motivos materiales-personales, o lo que es similar, como exterminadores de apegos con los bienes exteriores.  Por cada hora de trabajo reciben un pago en especie que consiste en méritos necesarios para concretizar el ascenso a tan maravilloso estadio existencial.

El deseo más grande y maravilloso de todos, es no desear nada del mundo de ilusión e ignorancia lleno de elementos superficiales. La emoción más fuerte de todas, es cuando alcanzamos un gran bienestar espiritual sin necesidad de emociones. Uno de los motivos más cautivantes de todos, es romper la dependencia con los motivos materiales-personales. Con esta heráldica, el profesional de la Fe Trascendental será capaz de alcanzar la Unión Divina, el supremo objetivo del desenvolvimiento espiritual, y logrará eludir el estadio existencial carencial.

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