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El equilibrio entre la Vida Exterior y la Vida Interior

 
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La Espiritualidad Ética y nociones de escatología

De acuerdo con el diccionario que tengo en mis manos, escatología es el conjunto de creencias y doctrinas relacionadas con el destino último del hombre y del universo. Normalmente es considerada una rama de la teología cristiana, sin embargo puede aplicarse a cualquier religión o doctrina relacionada con la trascendencia del plano material al plano espiritual. Así por ejemplo, cuando pensamos en la salvación o en la vida eterna (religión cristiana) y en la reencarnación (religión y/o sabiduría oriental), estamos entrando en el campo de la escatología.

En la religión cristiana, la salvación se logra básicamente a través de la fe (la aceptación de Jesús como el hijo de Dios que encarnó en hombre para salvar al mundo). Pero de acuerdo con la Sabiduría Universal, la fe por sí sola no es suficiente para tener acceso a la Unión Divina (supervivencia espiritual, vida eterna, salvación), sino que además es imperativo el  conocimiento de los principios de dicha sabiduría y su respectivo aprovechamiento, de tal manera que la persona pueda liberarse del deseo y de la materia a través de una voluntad clarificada y comprometida con el perfeccionamiento del Yo Superior.

Dicho conocimiento podemos llamarlo “gnosis” o Fe Trascendetal. La Fe Trascendental es la fe al servicio de la voluntad espiritual (Atma) y de la inteligencia inegoísta (Manas). Por el contrario, la fe mundana u ordinaria, es la fe al servicio de la personalidad egoísta y de la mente calculadora.

Desde el punto de vista de la sabiduría universal y su conocimiento ancestral acerca de la naturaleza septenaria del ser humano y de la naturaleza transitoria de las cosas,  una sola vida no es suficiente para lograr la evolución espiritual requerida para aspirar a la Unión Divina, ya que la dependencia con las pasiones, con los deseos, con las emociones fuertes y con los motivos materiales-personales es extremadamente poderosa, y representa una fuerza incontenible que se apodera de nuestra personalidad desde la niñez. Por esta razón, en la sabiduría universal se considera que la reencarnación es una de las posibles formas que existen para prolongar el tiempo y el espacio requeridos para dicha evolución espiritual.

Sin embargo, existen otras opciones escatológicas que pueden deducirse de los  grandes principios de la sabiduría universal, como por ejemplo, la evolución del alma separada del cuerpo en estadios existenciales carenciales, en los que las almas  -aún dominadas por su inteligencia egoísta y calculadora- experimentarán determinados grados de precariedad existencial que eventualmente les permitirá adquirir el suficiente grado de evolución para aspirar a la Unión Divina (que es el estadio existencial de plenitud).

Si estamos totalmente de acuerdo, que en una eventual vida eterna o supervivencia espiritual, por definición no existirán las necesidades de ningún tipo, ni el deseo, ni los apegos con los bienes exteriores, ni los motivos, ni las emociones ni los placeres, ¿no te parece lo más lógico y coherente, que en esta vida terrenal efímera conformada a partir de espejismos y de cosas ilusorias (desde el punto de vista temporal, espacial y de la naturaleza del átomo, todos los bienes exteriores o bienes materiales-personales son virtualmente inexistentes), debemos practicar un estilo de vida lo más cercano posible a ese estadio existencial de plenitud que nos aguarda? ¿No será más bien una condición indispensable para tener derecho a la Unión Divina y para eludir el estadio existencial carencial?

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La Espiritualidad Ética y los gurús, los genios y los virtuosos

A menudo encontramos en los medios de información, anuncios que invitan al público a participar en conferencias o seminarios impartidos por expertos muy renombrados y que debido a una moda que empezó no hace muchos años, son llamados “gurús”. Se me ocurre entonces por decir un nombre, el Dr. Paz, “el gurú de la auto ayuda y la motivación”, o el Master  Henderson, “el gurú de las ventas al detalle”, o el catedrático Reyes Ruiz, “el gurú de las ciencias gerenciales”, etc.  En el diccionario que tengo a mano, gurú significa director espiritual o jefe religioso. Me parece que quienes iniciaron la costumbre de denominar gurú a un experto sumamente reconocido, obedece a un deseo de sobredimensionar sus cualidades principalmente para efectos mercantiles, atribuyéndole a esa persona algo así como un don especial de carácter mágico o místico, de tal manera que tiene la capacidad de influir en forma elocuente en sus seguidores o simpatizantes, de transformar sus vidas o de potenciar tangiblemente sus destrezas, para el logro de objetivos materiales-personales.

También es importante considerar que en el ámbito de la superación material-personal, existen diferentes tipos de personas virtuosas, según su profesión. Tenemos a los virtuosos del balón, del violín, del contorsionismo, etc. Sin embargo, aunque se trate de los y las mejores futbolistas, músicos y contorsionistas del mundo, y aunque han  tenido una voluntad férrea para dominar un arte o una técnica, tienen un común denominador con el resto de mortales: son personas dominadas por el deseo, por los placeres, por la vanidad y por los apegos con los  bienes exteriores. Es decir, a pesar de sus  destrezas extraordinarias -que dependiendo de la popularidad de la actividad que desarrollan pueden llevarlos a convertirse en súper  estrellas-  pertenecen al gran rebaño de ovejas domesticadas cultural y religiosamente. Lo mismo aplica por supuesto, para los llamados gurús y para cualquier persona que sea considerada un genio de cualquier campo del conocimiento científico o tecnológico.

Los aspirantes espirituales debemos apreciar un elemento común en todas las personas que son consideradas gurús,  genios o que son virtuosas en una determinada actividad artística, deportiva o de cualquier otra índole: me refiero a la pasión con la que se entregan a su trabajo. Una pasión igual o mayor aún, es la que requerimos los artesanos del Yo Superior para transformarnos en personas virtuosas en el dominio de nuestra personalidad egoísta.

En la medida que vayamos adquiriendo cierto dominio sobre la personalidad (o sobre el yo inferior o el kama manas), podremos irnos liberando poco a poco  de la condición tan deplorable de ovejas domesticadas, ya que en esa misma medida iremos adquiriendo un relativo grado de libertad en relación con la materia y el deseo. En el contexto de la Sabiduría Universal, virtuoso es aquel que logra dominar su personalidad para convertirse en instrumento de Dios para hacer el bien y en un exterminador o depredador de deseos. Y es muy oportuno indicar en este punto, que dicho dominio  lo alcanzaremos con base en una planificación estratégica de tipo espiritual; con base en la Fe Trascendental (la fe al servicio del Yo Superior y no al servicio del yo inferior); con base en el conocimiento y la aplicación de los principios y herramientas de la Sabiduría Universal; con base en una voluntad clarificada y espiritual; con base en un estilo de vida totalmente consecuente con la Ética Espiritual.

Por otro lado, tengo la certeza de que en el mercado de expositores  y conferencistas internacionales, nunca vamos a encontrar un gurú en el dominio de su personalidad egoísta (es decir, dominador de los deseos, de los placeres, de los motivos, de los apegos, de las pasiones mundanas, de su vanidad, de su carácter). Primero, porque dicha profesión es tan compleja, tan difícil, y requiere de un sacrificio tan monumental (prácticamente de carácter ascético), que no es sino hasta en la etapa madura de la vida, que una persona puede empezar a vislumbrar cierto progreso que lejos de causarle satisfacción, aumenta su humildad, ya que ha logrado adquirir una mayor comprensión de  la magnitud de la misión que se ha impuesto. En consecuencia, nadie puede llegar a tener el suficiente grado de dominio sobre su yo inferior o kama manas, como para que merezca ser llamado un gurú en dicha disciplina (que es sagrada). Segundo, porque el tema de la ruptura con la personalidad (es decir, con el deseo y con la materia) no tiene clientela ni acogida ni aceptación en el mundo del gran rebaño de ovejas domesticadas. No es un campo de estudio y de ejercitación espiritual/volitiva atractivo para la gran masa adicta a los bienes materiales-personales y consumidora de dogmas. En ese sentido,  se requieren de atributos excepcionales (quizás innatos) para iniciar el camino del aspirante espiritual y para identificarse plenamente con  la misión de Fe Trascendental, cuya definición indiqué anteriormente: Trabajar como instrumento de Dios para hacer el Bien y como exterminador de deseos, 16 horas al día 365 días al año.

Existen líderes o guías espirituales  tales como Osho, Sri Sri Ravi Shankar, Ghandi, el Papa, el Dalai Lama, etc. Sin embargo, me reservo el derecho de dudar acerca del nivel de dominio que tienen ellos sobre sus propias personalidades egoístas. Por lo tanto, previendo que quizás no tengan los atributos necesarios para ser verdaderos líderes espirituales (esto que afirmo, en el contexto de la Sabiduría Universal, libre de los dogmas), uno tiene que tratar de ser su propio gurú en materia de dominio de la personalidad egoísta y en materia de la aplicación de los principios de la Sabiduría Universal. Uno tiene que ser su propio genio al hacer meditación trascendental y experimentar la libertad absoluta.

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Los artesanos de su Yo Superior y el ejercicio de higiene espiritual

En las congregaciones de los Artesanos de su Yo Superior, tenemos un protocolo para iniciar las sesiones de estudio, reflexión y terapia grupal. Empezamos invocando la Misión y la Visión de la Fe Trascendental. Misión: Trabajar como instrumento de Dios para hacer el bien y como exterminador de deseos 16 horas al día 365 días al año, lo cual implica trascender nuestra personalidad a través de una planificación estratégica llamada la Espiritualidad Ética. Visión: alcanzar la Unión Divina, es decir, el estadio existencial de plenitud, y eludir el estadio existencial carencial, en el que las almas experimentarán diferentes grados de precariedad existencial. El protocolo continúa con la pronunciación en voz alta y en grupo de la siguiente heráldica: “Si partimos del hecho de que en una eventual vida eterna no existen las necesidades de ningún tipo, ni los placeres, ni los apegos con los bienes exteriores (materiales-personales), ni los motivos ni tampoco los deseos, entonces pareciera ser lo más lógico y sensato que en esta vida terrenal tengamos la obligación de practicar un estilo de vida lo más cercano posible a ese estadio existencial que nos aguarda. Es más, la práctica de ese estilo de vida es una condición indispensable e imperativa para tener derecho a la supervivencia espiritual”. Como tercer paso del protocolo, tenemos que invocar la siguiente norma: “Hay que vivir con una parte de la mente puesta en el mundo material-sensorial, y con la otra parte en el mundo espiritual y del no deseo”. Luego de los anteriores pasos, procedemos con la meditación trascendental llamada “Ejercicio de Higiene Espiritual”. Dicho ejercicio inicia con un discurso básico que nos sirve de guía para alcanzar posteriormente, un alto nivel de concentración y devoción a todos los artesanos que aspiramos a ser personas virtuosas en el dominio de la personalidad egoísta. El discurso básico es el siguiente:
En este momento me arranco todos mis deseos, y la gran necesidad que yo tengo de emociones fuertes y de motivos materiales-personales cautivantes, como principales medios para sentirme feliz, entusiasmado, motivado, para estar convencido en cuanto a que la vida tiene una razón de ser sólida; y declaro y decreto mi libertad absoluta en relación con todos estos elementos superficiales del mundo de ilusión e ignorancia del gran rebaño de las ovejas domesticadas.
Yo no soy una oveja domesticada, yo soy un profesional de la Fe Trascendental que trabaja 16 horas al día 365 días al año cumpliendo con la Misión, y por cada hora de trabajo recibo una paga: La posibilidad de experimentar una indescriptible y maravillosa autorrealización de tipo espiritual, y el reconocimiento de pequeñas cantidades de méritos que son fundamentales para aspirar a la Unión Divina. De hecho, solamente los supervivencialistas espirituales extremos podremos utilizar esta vida como medio para aspirar a la Unión Divina.
En este mismo instante mi alma está libre de agentes tóxicos, de agentes contaminantes, y puedo experimentar un enorme bienestar que no depende de la posesión de un determinado bien, que no está condicionado por ningún apego con los bienes exteriores (materiales-personales), sino que es un bienestar se deriva directamente de la libertad absoluta que ya mismo estoy disfrutando en relación con la materia y el deseo. Es un bienestar que no requiere nada de lo que está más allá de mi yo interior, y que provoca que mi Yo Superior sea muchísimo más preponderante que mi yo inferior. Es un bienestar absoluto, porque no está condicionado por ninguna cosa del mundo material y de deseos.
Una vez finalizado este discurso básico, deberíamos estar en condición de lograr durante algunos minutos, una experiencia mística fuerte y profunda basada en la libertad absoluta en relación con la materia y el deseo.
Luego de la meditación trascendental sustentada en el ejercicio de higiene espiritual, los artesanos procedemos con las sesiones de estudio, reflexión y terapia grupal.

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La Sabiduría Universal expresada a la manera occidental, precisa, concisa

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La presentación de la monografía “La gnosis de la Espiritualidad Ética” en youtube

Puedes ver el video con la presentación de la monografía “La gnosis de la Espiritualidad Ética” en el siguiente sitio: http://youtu.be/pO3d_uccnCQ

Nota: Después de la letra p, es una letra “o” mayúscula.

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LA GNOSIS DE LA ESPIRITUALIDAD ÉTICA

¿Qué significa la palabra gnosis  o nosis (sin g al principio)? Según el diccionario Pequeño Larousse, y en el contexto del esoterismo serio, clásico, es el saber absoluto, o al menos un saber superior al saber vulgar. Para efectos nuestros, es un saber superior al común, al vulgar, al del gran rebaño de ovejas domesticadas cultural y religiosamente. Es un saber que trasciende o que va mucho más allá del mundo de ilusión e ignorancia del gran rebaño, que vale la pena señalar, es un mundo mediocre cuyo sustento es la posesión y disfrute de elementos superficiales, es decir, bienes exteriores, o que también podemos llamar bienes materiales y personales.

Ética y espiritualidad son los dos componentes de nuestro Yo Superior, y son intrínsecos, son inmanentes. Sin embargo, en el mundo del rebaño de ovejas domesticadas -y hago la aclaración de que en este mundo meto a todas las religiones y sus diferentes ramificaciones- no vemos esa fusión, sino que contrariamente, las personas son incoherentes entre sus convicciones religiosas y lo que evidencian cotidianamente en su modo de actuar ético. Hay algunas excepciones por supuesto.

¿Qué vamos a entender por espiritualidad? Una substancia es espiritual cuando posee facultades inorgánicas, y las dos facultades inorgánicas del alma son: el entendimiento y la voluntad. En este sentido, el desarrollo de la espiritualidad se logra con los siguientes elementos: El conocimiento de los principios de  la sabiduría antigua y de la filosofía clásica, una voluntad clarificada comprometida con el perfeccionamiento del Yo Superior, y una fe que sea trascendental y no superficial.

¿Y qué vamos a entender por ética? Aquélla ética universal atemporal, es decir, la ética virtuosa, inspirada en valores y ejercida en virtudes. Una ética constituida por valores que trasciendan los valores específicos de una determinada época y que converjan en principios comunes e inherentes a todo ser humano, más allá de su raza, cultura o credo. ¿Cuáles son los valores supremos de la ética? Son tres: la justicia, la bondad y la belleza. Todo lo que hacemos en la vida tiene que reflejar esos tres valores. Por otro lado, las principales virtudes, llamadas cardinales son las siguientes: la templanza, la fortaleza, la prudencia y la tolerancia.

Seguidamente conoceremos los fundamentos de la espiritualidad ética, los cuales tienen como fin que podamos experimentar la libertad absoluta y la autorrealización como seres espirituales:

El primero de estos fundamentos, es el carácter ilusorio o de espejismo de todos los bienes materiales y hasta personales. Veamos de qué se trata:

En términos de temporalidad, espacialidad y naturaleza atómica, los seres humanos y todos los bienes materiales que nos rodean, son virtualmente inexistentes o bien, prácticamente la nada. Y voy a explicarles con sólidos argumentos el porqué de la anterior aseveración.

En términos de temporalidad, porque el universo tiene 14 mil millones de años de existencia, mientras que un ser humano difícilmente supera una vida de 80-85 años. Por lo tanto resulta obvio preguntarse, ¿Qué es una vida promedio de 80 años comparada con la edad del universo? Bueno, prácticamente nada.

Luego, en términos de espacialidad, porque la galaxia más lejana conocida se encuentra a 13 mil 200 millones de años luz de la Tierra (imagine entonces ud la cantidad de millones de millones de millones de millones de kilómetros que hay viajando a la velocidad de la luz durante 13 mil 200 millones de años, y no olvidar que la luz viaja a 300 mil kilómetros por segundo), y en contraste, la Tierra tiene un insignificante diámetro de tan solo 13000 kilómetros.  Es decir, nuestro planeta, los humanos y todos los bienes materiales que hay en ella, en términos de espacialidad, somos virtualmente inexistentes.

Y he aquí lo más elocuente de todo: En términos de naturaleza atómica, nuestra madre Tierra y quienes la habitamos y destruimos, somos prácticamente nada, porque el 99.999999 % del volumen de un átomo es espacio vacío: Si el espacio de los átomos se pudiera suprimir, toda la humanidad cabría en un terrón de azúcar, repito, en un terrón de azúcar. Otra comparación increíble: Si un núcleo de un átomo fuera del tamaño de una bola de boliche, los electrones estarían flotando en órbita a una distancia de unos 18 kilómetros, y los electrones serían del tamaño de la puntita de un alfiler. Y por si todo esto fuera poco, existen distancias similares entre un átomo y otro. Los espacios son tan amplios entre los electrones y el núcleo, y entre un núcleo de un átomo y otro, que en realidad el 99.9999999 % de todo lo que creemos ver como sólido, en realidad es transparente, ¡Es una mera ilusión! ¡Un simple espejismo! Otra comparación elocuente: Si imaginamos el núcleo de un átomo del tamaño de una pelota de fútbol, entonces el electrón más cercano estaría orbitando a un kilómetro de distancia. En conclusión, la solidez de la materia es una mera ilusión creada por los campos eléctricos que a su vez, son creados por las partículas subatómicas.

El segundo fundamento de la espiritualidad ética, es la planificación estratégica para alcanzar nuestros objetivos espirituales. En este sentido, la Misión que tiene un hombre o una mujer de Fe Trascendental, es la siguiente: Trabajar como instrumento de Dios para hacer el Bien, y como exterminador de todo tipo de deseo, 16 horas al día, 365 días al año. Lo anterior implica que tienes que trascender tu personalidad egoísta a través de una planificación estratégica llamada  espiritualidad ética.

Es importante en este momento, definir lo que es la Fe Trascendental:   Es la fe que está al servicio de tu Yo Superior (el cual incluye la inteligencia inegoísta y la voluntad clarificada espiritual). En contraste, la fe ordinaria es la fe al servicio de tu personalidad egoísta (que se compone de tu mente de deseos y calculadora).

Bien, ya vimos la misión. Ahora conoceremos la Visión: La visión consiste en conquistar la Unión Divina (que es el estadio existencial de plenitud), y en eludir el estadio existencial carencial, en el que las almas experimentarán diferentes grados de precariedad existencial.

Ahora quiero mostrarles un ejercicio muy útil, el ejercicio de higiene espiritual: En este momento me arranco todos mis deseos insatisfechos, la necesidad de emociones fuertes y de motivos materiales como principales medios para sentirme feliz, entusiasmado, para sentir que la vida tiene una razón de ser, y declaro y proclamo  mi libertad en relación con todos estos elementos superficiales del mundo de ilusión e ignorancia del gran rebaño de ovejas domesticadas. Yo no soy una oveja domesticada, soy un profesional de la Fe Trascendental que trabaja 16 horas al día cumpliendo con mi misión, y por cada hora de trabajo, recibo una paga:  la autorrealización como ser espiritual y el reconocimiento de pequeñas cantidades de méritos, indispensables para aspirar a la Unión Divina. En este momento experimento un enorme bienestar que no está condicionado por mis deseos, por los bienes que yo tenga, porque casualmente es ese desapego con todo lo exterior, lo que me provoca este maravilloso bienestar. En este momento soy libre porque nada material puede condicionarme.  Es un bienestar que se sustenta en sí mismo, que brota de las entrañas de mi voz interior y se manifiesta plenamente en mi Yo Superior; es la misma autorrealización como hombre de Fe Trascendental, es la misma libertad absoluta, la que no está condicionada por ningún bien ilusorio, por ningún espejismo terrenal. En este momento mi alma está libre de agentes tóxicos, contaminantes.

Ya hemos visto los primeros dos fundamentos de la espiritualidad ética. Recordemos. El primero de ellos, es el carácter ilusorio o de espejismo de todos los bienes materiales y personales. El segundo fundamento, es la planificación estratégica para alcanzar nuestros objetivos espirituales. El tercer fundamento de la espiritualidad ética, tiene que ver con la razón de ser del sufrimiento: Tratemos de contestar una pregunta extremadamente importante: ¿Cuál es la razón de ser del sufrimiento?  . . . Si los males, dolores y sufrimientos carecieran de una auténtica razón de ser, la existencia humana sería una miseria indescriptible. Afortunadamente, sí existe esa razón de ser primordial. Lo explico de inmediato: Las situaciones de sufrimiento que se presentan en mi vida no son fines en sí mismos, no son simplemente pruebas para para llorar, para lamentar, para arrepentimiento, para la autocompasión y para madurar y  esperar que el tiempo sane las heridas. Las situaciones de sufrimiento son MEDIOS para perfeccionar nuestro Yo Espiritual y para incrementar nuestra libertad en relación con los deseos y apegos. Para ello, tengo que considerar que para cualquier evento perjudicial o doloroso que se presente en mi vida, siempre podré encontrar un millón de eventos aún más trágicos y nefastos en el universo de sufrimientos. Razón de sobra para darle a mi Poder Superior un agradecimiento por tener compasión conmigo y librarme de una amenaza o de una pérdida material o personal aún mucho más grande. Un agradecimiento de fe de este tipo, nos brinda la oportunidad de producir méritos ascéticos-espirituales -que antes del evento en mención- no existían, no contábamos con ellos, pero que ahora pasan a engrosar nuestro acervo de méritos, los cuales son necesarios para aspirar a la Unión Divina. Además, y muy importante, el agradecimiento nos permite comprobar el progreso que hemos logrado como hombres o mujeres de fe trascendental, si en realidad estamos logrando un avance en nuestro noble objetivo de ser libres de los deseos. Y por si todo lo anterior fuese poco, nos brinda grandes dosis de autorrealización como seres espirituales.

La primera barrera protectora contra los males, dolores y sufrimientos, es el Principio de la Ausencia Total de Deseos (elemento central y fundamental de la sabiduría antigua, del esoterismo y por supuesto, de la espiritualidad ética). Pero como una sola vida no basta para erradicar la adicción crónica con los deseos, y siempre nos quedarán muchos de ellos, la segunda barrera protectora es justamente, el agradecimiento de fe trascendental que acabo de explicar.

Para concluir esta presentación, una última consideración en relación con la gnosis de la espiritualidad ética: ¿Por qué la prosperidad espiritual y la prosperidad material son excluyentes entre sí? ¿Y por qué nuestro estilo de vida tiene que ser consecuente con la prosperidad espiritual? Las siguientes son las razones de ello:

Primero: La Ley Eterna de la metafísica y de la teodicea, que nos manda amar las cosas ordenadamente conforme su grado de perfeccionamiento espiritual, de tal manera que no debemos preferir lo material a lo espiritual, ni lo efímero a lo eterno, ni lo cómodo y placentero a lo virtuoso.

Segundo: Según la sabiduría antigua, el único camino para acceder a la Unión Divina es el de la evolución espiritual y el de trascender la personalidad egoísta, lo cual implica liberarse de la materia y romper la adicción patológica con los deseos y los apegos.

Tercero: Un ser humano estancado en su personalidad egoísta (es decir, una persona cuyo estilo de vida refleja un gran compromiso con la búsqueda de la prosperidad material-personal), carece por definición de los méritos y del crecimiento espiritual necesarios para trascender hacia la Unión Divina.

Cuarto: La suprema obligación que Dios nos establece, es el perfeccionamiento de nuestra voluntad clarificada y espiritual (que implica evolucionar). Y en este sentido, es fundamental tener muy claro, que la prosperidad material nos impide hacerlo adecuadamente.

Quinto: Para aspirar al logro de la Unión Divina, tenemos que cumplir fielmente con la Misión de la Fe Trascendental, la cual nos exige trabajar ininterrumpidamente como instrumentos de Dios para hacer el bien y como exterminadores de deseos. A partir del anterior fundamento, es algo muy evidente que un estilo de vida comprometido con la prosperidad material, tiene una dirección totalmente opuesta a la dirección que requiere la vida de alguien que aspira a dicha Unión Divina.

Sexto: Cuanta mayor sea tu ambición, y tus deseos, tus apegos y tus objetivos materiales-personales (o bienes exteriores), menores serán tu disposición, tu motivación, tu interés y tu compromiso para darle un giro radical a tu vida y comprometerte con la búsqueda de la prosperidad y de la autorrealización espirituales.

Séptimo: Los apegos con los bienes materiales-personales nublan el juicio del gran rebaño de ovejas domesticadas y llevan a todas estas ovejas a la adicción crónica con el deseo y a subestimar el logro de la Unión Divina.

Octavo: Toda aquella persona que reconozca el carácter ilusorio, efímero y transitorio de los bienes exteriores (o bienes imperfectos), reconocerá que la escogencia de la prosperidad material es una pésima decisión, y que es un estilo de vida absurdo e inútil para el logro del único bien eterno que es por supuesto, la Unión Divina. Una persona que piense de esta manera, es una persona en camino a la iluminación y a la comprensión de la gnosis de la espiritualidad ética.

Fe Trascendental, Psicología Espiritual

La Espiritualidad Ética y mis revelaciones como artesano de su Yo Superior

En una sesión ordinaria de los Artesanos de su Yo Espiritual, tuve el honor de leer a mis compañeros de congregación, la siguiente monografía que preparé con la intención de estimular el crecimiento espiritual del compañero Roberto, quien en la sesión anterior, nos brindó un elocuente testimonio acerca de su inicio en la Fe Trascendental. La siguiente, es mi breve exposición:

La parte egoísta y calculadora de mi mente está tan acostumbrada a depender de los apegos, que a veces se aprovecha de mis debilidades para rechazar el gran avance que he dado en mi lucha por cumplir con la Misión de la Fe Trascendental (trabajar como Instrumento de Dios y como Exterminador de deseos 16 horas al día 365 días al año)  y provocarme un sentimiento de vacío debido a que casi no tengo apegos importantes. Es decir, en ese momento de debilidad, dejo de ser un artesano de su Yo Superior, sufro un retroceso en mi evolución espiritual y me convierto nuevamente (pero en forma transitoria por fortuna), en un miembro más del gran rebaño de ovejas domesticadas y su mundo de ilusión e ignorancia, que sufren o justifican sus vidas por medio de los deseos. La primera medida de urgencia para retornar a mi posición de artesano, es hacer conciencia de que Dios mide mi desempeño en el cumplimiento de la misión segundo tras segundo, y que durante el tiempo que experimento ese vacío, esa ansiedad o frustración por los deseos, por la necesidad de emociones fuertes y de motivos materiales-personales cautivantes, estoy perdiéndome la oportunidad de experimentar la autorrealización como ser espiritual, y además estoy decepcionando a mi Poder Superior y dejando de ganar pequeñas cantidades de méritos que son los que me permitirán aspirar a la Unión Divina. Y por supuesto que la ley de causa-efecto es totalmente válida para efectos de dar el salto cualitativo en lo que concierne a la evolución espiritual, es decir, que a mayor cantidad de méritos y de autorrealización en lo que concierne a matar el yo inferior, egoísta, calculador y vanidoso, mayores posibilidades de acceder al Estadio Existencial de Plenitud.

La segunda medida de urgencia, consiste en reflexionar sobre el carácter tan extremadamente efímero, iluso y superficial de la existencia de la humanidad, en su calidad de gran rebaño de ovejas domesticadas cultural, ideológica y religiosamente (con las pocas excepciones que toda regla tiene por supuesto). Se trata de una existencia mezquina y mediocre, condicionada a los apegos con los bienes exteriores -que dada su brevedad en términos de eternidad- no son más que puros espejismos, es decir, objetos con una apariencia seductora y engañosa para los sentidos.

Para complementar las dos anteriores medidas, y para efectos de ser un Exterminador de deseos eficiente, es necesario tomar en cuenta los siguientes dos fundamentos de carácter escatológico y ascético:

El primero de estos fundamentos es el Principio de la Proporcionalidad Cuali-Cuantitativa Universo-electrón que existe entre Dios y el universo respectivamente. El  universo incluye lógicamente el planeta Tierra. Este principio implica que el universo es virtualmente inexistente o prácticamente la nada, y por lo tanto, está totalmente sometido a su poder, a su decisión y a su voluntad. Este principio es una verdad total y absoluta. Como consecuencia de este principio, la vida de todo ser humano y todos los bienes exteriores que generan apegos (el deseo de tener A, B, C, D, etc.) son también virtualmente inexistentes o prácticamente la nada. Todos los bienes materiales/personales que tienes, son puros espejismos y en consecuencia, no te pertenecen, no son tuyos, la verdad es que ellos pertenecen a la brevedad, a lo efímero, como tu vida misma.

Para tener una leve idea de lo que es la brevedad de nosotros mismos y de las cosas por las que sentimos tanto entusiasmo, pensemos en lo siguiente: el universo se creó hace 14 mil millones de años y tiene una extensión de 10 mil millones de años luz (es decir, habría que viajar a 300 mil kilómetros por segundo durante 10 mil millones de años para recorrerlo en su totalidad); y la Tierra tiene 4500 millones de años de edad. En contraste, una vida promedio de un hombre en muchos países ronda los 75-78 años. Entonces,  ¿Qué resulta de comparar 14 mil millones de años con los 78 años que puede vivir un ser humano? ¿Qué resulta de comparar los 10 mil millones de años luz de extensión que tiene el universo con los 13 mil kilómetros de diámetro que tiene la Tierra? Lo que resulta, es que el ser humano y el mundo, en términos de espacialidad y temporalidad, son virtualmente inexistentes o prácticamente la nada. Ahora bien,  ¿Entonces qué serían los 14 mil millones de años de edad del universo comparados con la eternidad? Bueno, lo mismo que una vida promedio de 75 años comparada con la edad del universo: prácticamente la Nada. Y aún mucho más radical: ¿Qué es una vida de 75 u 80 años versus la eternidad? … Ergo: ¡Qué ridículo tener apegos! ¡Qué absurdos son los deseos! Qué importante empezar a morir en vida en lo relativo a nuestro yo inferior, el yo egoísta, el yo de deseos, el yo calculador, porque entonces estamos adelantando nuestro nacimiento en el mundo espiritual, en el mundo de la Unión Divina.

El segundo de estos fundamentos es el ascético, que tiene que ver con la forma proactiva (y no reactiva) con la que deberíamos hacerle frente a los males, dolores y sufrimientos de tipo emocional y sentimental. Los profesionales de la Fe Trascendental contamos con dos barreras protectoras contra el sufrimiento en general. La primera barrera, es el principio fundamental de la sabiduría antigua sobre la relación entre deseos, apegos y sufrimientos. Aplicando dicha barrera, debemos ser capaces de eliminar o al menos de minimizar muchas situaciones de sufrimiento. Sin embargo, sería absurdo  pretender que con dicho principio podemos hacernos  inmunes a todos los tipos de males, dolores y sufrimientos de tipo emocional y sentimental. Cuando nuestro primer escudo protector es vulnerado, debemos activar el segundo escudo –que es un instrumento esencialmente ascético- y consiste en el agradecimiento de Fe Trascendental. Literalmente, le brindamos un agradecimiento formal a nuestro Poder Superior por esa situación de sufrimiento que nos ha correspondido asimilar, ya que tiene un determinado grado de dolor o de perjuicio que pudo haber sido exponencialmente mayor (para cualquier evento doloroso o perjudicial, siempre podremos encontrar en el universo de sufrimientos, otro evento 5, 10, 20 o 50 veces más doloroso o perjudicial). Además, dicha situación de sufrimiento pone a prueba nuestro grado de desarrollo ascético-espiritual y más específicamente, la capacidad de cumplir con las virtudes cardinales de la templanza, la fortaleza, la prudencia y la tolerancia, de tal manera que podemos comprobar en el campo de batalla, el progreso real como artesanos del Yo Superior. Por supuesto que tiene que haber progreso, y eso lo podemos medir únicamente con pruebas reales y exigentes. Al dirigir el agradecimiento de Fe Trascendental a nuestro Poder Superior, estaremos generando un mérito de alto nivel de calidad con el que -antes de la situación de sufrimiento- no contábamos, de tal manera que lograremos incrementar nuestro acervo espiritual en forma significativa. Y como consecuencia de todo este proceso, estaremos siendo capaces de asimilar y aprovechar  un determinado evento doloroso o perjudicial, con lo cual le estamos dando al sufrimiento una verdadera y sustancial razón de ser.

Fe Trascendental, Psicología Espiritual

La Espiritualidad Ética y las historias de algunos artesanos de su Yo Superior

En diferentes países alrededor del mundo, existen congregaciones de hombres y mujeres en las que comparten sus experiencias como obreros de la construcción espiritual, trabajo que cumplen 16 horas al día los 365 días al año y que consiste básicamente, en ser Instrumento de Dios para hacer el Bien, y en el exterminio sistemático de los deseos y de la gran necesidad de emociones fuertes y de motivos materiales-personales cautivantes (que se derivan de los apegos que tiene la personalidad egoísta del hombre con los bienes exteriores), de tal manera que el deseo en general,  bajo ninguna circunstancia represente el principal elemento para que la vida de una persona tenga sentido, una clara razón de ser y se encuentre alimentada por el entusiasmo. El nombre oficial de estos grupos es el de “Congregaciones de los artesanos de su Yo Superior”, y en consonancia con todo lo que hemos visto en las monografías de este sitio, se trata de profesionales de la Fe Trascendental y supervivencialistas espirituales extremos, que procuran enriquecerse y mejorar su desempeño a partir de los testimonios de compañeros y compañeras que comparten sus vivencias, sus logros y sus fracasos en su lucha por alcanzar el ideal de la libertad absoluta, en relación con los elementos superficiales que animan el mundo de ilusión e ignorancia del gran rebaño de ovejas domesticadas. Yo asisto a la congregación de mi país, localizada en la ciudad de San José, Costa Rica. En la última reunión, escuché los testimonios de los dos compañeros más nuevos que han ingresado al grupo, y que recién están empezando su batalla contra los apegos de sus propias personalidades egoístas, desde dos realidades muy distintas. Uno es un empresario con un alto grado de bienestar económico, y el otro, un asalariado con muchas limitaciones materiales y personales.

Con toda seguridad, es más fácil para una persona acostumbrada a las penalidades económicas, verse a sí misma como una oveja más del gran rebaño y rebelarse ante esa condición humana tan mediocre y precaria (la de oveja domesticada), que para una persona acostumbrada a vivir entre lujos, derroche y reconocimiento social. Por eso me ha resultado muy interesante observar de cerca a Roberto, el empresario exitoso que se encontró por casualidad con la obra clásica de la sabiduría antigua “A los pies del maestro”, y después de leerla con mucha atención y de investigar en internet sobre la misma para entenderla mejor, tuvo la fortuna de experimentar una apertura mental y una gran necesidad de conocimiento, que ahora dos años después, lo motiva a liberarse de todas las ataduras que hasta hace poco le daban un poderoso sentido de dirección a su vida. Una vez dentro de la congregación, luego de nueve meses de profundizar intensamente en los fundamentos de la ética universal, la sabiduría antigua, el esoterismo, la espiritualidad y de escuchar testimonios de muchos compañeros y compañeras, Roberto tiene muy claro el concepto de lo que significa ser un artesano de su Yo Superior, y que el trabajo más importante en su vida, el que más le apasiona, el que le permite experimentar una total autorrealización como ser humano y como ser espiritual, es el trabajo de Instrumento de Dios para hacer el Bien y el de Exterminador de deseos.

Nuestro novel miembro cuenta ahora -al igual que el resto de miembros de la congregación- con un novedoso y poderoso sentido de dirección para su vida, que consiste en el ideal de no ser “un hombre de deseos”, es decir, el gran ideal de llegar a tener una vida con una ausencia total de deseos, donde el nivel de  desarrollo de la Voluntad Espiritual es tal, que ya no es necesario ser un exterminador porque simplemente, los deseos ya no tienen cabida en la mente inegoísta del artesano de su Yo Superior. Esta condición ideal, potenciaría  aún mucho más al artesano para cumplir cabalmente con el otro 50 % de la misión encargada por Dios: Hacer el Bien, ser un productor de Bien.

En su testimonio, Roberto nos contó sobre su enorme alegría al experimentar el discernimiento (el primero de los requisitos para hollar el sendero según la gran obra esotérica nombrada anteriormente), mediante el cual, ahora es capaz de distinguir entre el mundo de ilusión e ignorancia del gran rebaño de ovejas domesticadas (lleno de elementos superficiales que son efímeros y sumamente transitorios y cuya expresión son los deseos en general), y el mundo real del maravilloso bien eterno que es la Unión Divina. Cautivado por las bondades del discernimiento, Roberto nos ha expresado con mucho entusiasmo y convicción,  que está trabajando planificada y sistemáticamente  para alcanzar una forma de vida menos opulenta, sin tantos lujos, mucho más consecuente con el ideal del artesano de su Yo Superior. Nosotros le recordamos que sus acciones deben ser  totalmente desinteresadas, apartadas de la vanidad y del egoísmo, y que los únicos deseos válidos para los artesanos, son aquellos relacionados con el logro de la Unión Divina y con el amor al Bien, ambos, objetivos primordiales de la planificación estratégica de los profesionales de la Fe Trascendental o lo que es lo mismo, de los artesanos de su Yo Superior.

La idea de ser un hombre sin deseos (el segundo requisito para hollar el sendero que menciona Alcione en su obra), es un desafío -que de acuerdo al testimonio de Roberto- lo lleva al límite de su capacidad de discernimiento y de voluntad, y que tal exigencia le llena muchísimo más que las exigencias de su vida profesional.

La alegría que me provoca escucharlo, dándonos su apreciable testimonio, me motiva  a hacer conciencia una vez más acerca de una de las verdades imponderables de la ciencia de la espiritualidad ética: Solamente los que logran trascender su personalidad egoísta a través del trabajo de Exterminadores de todo tipo de deseo (16 horas al día 365 días al año), podrán ser capaces de contribuir con la misión que Dios nos tiene asignada en este mundo: El amor al Bien, ser instrumentos suyos para hacer el Bien. Al alcanzar esa dimensión de instrumentos por donde fluye el amor del Poder Superior, estaremos alcanzando el suficiente grado de desenvolvimiento espiritual para acceder a la Unión Divina. Detrás de esta complejísima tarea, andamos los artesanos del Yo Superior.

Fe Trascendental, Psicología Espiritual

La Espiritualidad Ética versus el gran rebaño de ovejas domesticadas

¿Cuál es uno de los principales objetivos de todas las monografías de este blog? Crear un gran impacto y despertar el asombro, en aquellas personas que tengan las suficientes sensibilidad y capacidad para asimilar y aprovechar el mensaje central de que lo que es la Espiritualidad Ética. Para facilitar la labor de aquellas personas que se han interesado en mis ideas, voy a citar a continuación y  de una manera aproximada, la esencia de dicho mensaje:

Solamente, a través de una planificación estratégica de tipo espiritual, mediante la cual logres trascender tu personalidad egoísta, podrás acceder a la Unión Divina. Ergo: El logro de lo que comúnmente en la religión cristiana se llama salvación o vida eterna (la supervivencia después de la muerte, para utilizar un término genérico), en la Espiritualidad Ética se llama Unión Divina y es un bien que se alcanza en virtud principalmente, del uso del conocimiento, la razón, la conciencia,  la voluntad y a través de un proceso de mejoramiento continuo de tu desempeño y tu emprendedurismo espirituales. La Espiritualidad Ética se contrapone al gran rebaño de ovejas domesticadas cultural y religiosamente y su mundo de ilusión e ignorancia, condicionado a elementos superficiales (deseos, emociones fuertes, motivos materiales-personales, placeres), que son los que en realidad le dan una razón de ser a sus vidas, lo cual es un lamentable y gravísimo error. Todos los días de tu vida, tienes que hacer higiene espiritual y arrancarte tus deseos insatisfechos, tu necesidad de emociones fuertes y de motivos materiales-personales (los cuales, bajo ninguna circunstancia, deben ser tus principales medios para sentirte entusiasmado, motivado y con ganas de vivir); y al mismo tiempo, declarar y proclamar en el nombre de tu Poder Superior, que eres un hombre o una  mujer libre de todos esos elementos superficiales del mundo de ilusión e ignorancia propios del gran rebaño de ovejas domesticadas.  Tú no eres una oveja domesticada, eres una persona que ha logrado un alto grado de independencia en relación con los apegos con los bienes exteriores, eres un activista ético-espiritual que por instantes logra experimentar la libertad absoluta, es decir, que logras cumplir con el principio de la incondicionalidad (cuando ningún bien exterior condiciona tu bienestar general y espiritual). Eres un profesional de la Fe Trascendental y un Supervivencialista Espiritual Extremo que labora 16 horas al día como exterminador de todo tipo de apego con los bienes exteriores y como instrumentos de Dios para hacer el Bien, y por cada hora de trabajo, recibes una paga que consiste en el reconocimiento de pequeñas cantidades de méritos que son imprescindibles, para aspirar a la Unión Divina. El motivo más grande y cautivante en términos absolutos para el ser humano, es el logro de la Unión Divina, y solamente los profesionales de la Fe Trascendental y supervivencialistas extremos, tendrán la posibilidad de acceder a la misma y a su estadio existencial de plenitud y eludir así, los diferentes estadios existenciales carenciales  a los que será sometida la inmensa mayoría de personas, como parte de su proceso de evolución espiritual. De acuerdo con la Espiritualidad Ética, el destino eterno del hombre no está determinado por una sola vida terrenal, pero si durante la misma logras romper con el régimen de enriquecimiento material-personal y expandir tu conciencia y tu entendimiento a partir de la sabiduría ancestral y de la ética universal, entonces lograrás dar un salto cualitativo muy importante en tu proceso de evolución espiritual y podrás eludir los diferentes estadios existenciales carenciales, en los que las almas tendrán que enfrentar una variedad de grados de precariedad existencial. Eres un humilde trabajador cuyo oficio es la artesanía  ¡Pero nos referimos a la artesanía de tu desempeño espiritual! Frente a los deseos que provengan tanto de tus éxitos como de tus fracasos o sufrimientos, tienes que trabajar afanosamente como artesano de tu pensamiento, de tu conciencia, de tu voluntad, lo cual, para describirlo muy gráficamente, consiste en trabajar exterminando (16 horas al día los 365 días del año), los apegos con los bienes exteriores o lo que es lo mismo, con los bienes materiales-personales, con los deseos, con las emociones y con los motivos. Solamente de esta forma, lograrás el crecimiento espiritual necesario para ser un profesional de la Fe Trascendental y del Supervivencialismo Espiritual Extremo.

Si eres una persona con cierto grado de expansión de tu conciencia e identificado -o al menos- simpatizante del desenvolvimiento espiritual, una vez que hayas leído las monografías de este blog, ya no podrás alegar ignorancia o desconocimiento en relación con las prioridades que una persona espiritualmente responsable debe escoger en su vida. Lo contrario sería admitir que eres una oveja domesticada y que no tienes la fuerza de voluntad para dejar de serlo. El logro de la Unión Divina o de la perennidad indefinida, no es un desafío para las masas domesticadas en esta vida terrenal, muy pocos pueden entender el auténtico sentido de la sabiduría ancestral, de la ética universal y del sacrificado proceso de depuración espiritual requerido para tal fin. Muy pocos leen mis blogs con detenimiento, pero esas pocas personas, si antes no lo sabían, ahora ya lo saben: se requiere de un trabajo planificado, estratégico y metódico, para salirnos de la etiqueta de ovejas domesticadas y aspirar a la maravillosa Unión Divina. Jamás podría bastar la fe ordinaria, es decir, la fe al servicio de tu personalidad egoísta condicionada por los apegos con los bienes exteriores; es imperativa la Fe Trascendental, aquella fe al servicio de tu inteligencia inegoísta, de tu intuición y de tu voluntad espiritual, es decir, la fe al servicio de tu Yo Superior o Triada.

Tu inteligencia inegoísta o “Manas”, debe servirte para investigar, comprender y asimilar los conceptos y conocimientos de la sabiduría antigua (la Pansofía), la intuición o Buddhi, debe servirte para crear una relación profunda con tu Poder Superior y para desarrollar la devoción, tu voluntad espiritual debe ser el músculo para ser útil a los demás por medio del servicio y para imponerte a tus deseos.

Fe Trascendental, Psicología Espiritual

La Espiritualidad Ética y el código para llevar a la práctica nuestras mejores ideas

Los supervivencialistas espirituales extremos y profesionales de la Fe Trascendental (la fe que se encuentra al servicio del Yo Superior o Triada), necesitamos tener un código que sintetice los lineamientos estratégicos que debemos seguir rigurosamente para finalmente conquistar la Unión Divina. Un código que evite que nos desviemos del camino correcto, el único que nos llevará a un encuentro mucho más cercano con el Poder Superior.

Quiero compartir el siguiente código que dice lo siguiente:

El cumplimiento de tu función como ser humano y como una persona de Fe Trascendental,  consiste en dar lo mejor de ti a conciencia y en no ceder absolutamente nada en tu esfuerzo por ser feliz con base en tus objetivos ascéticos-espirituales; en tu esfuerzo por alcanzar en primer lugar dichos objetivos y en segundo lugar, tus objetivos materiales-personales; en tu esfuerzo por sobreponerte a todos los males, dolores y sufrimientos mediante una estrategia proactiva que te permita aprovecharte de los mismos para ser cada día más virtuoso; en tu esfuerzo por exterminar la dependencia con los placeres, las emociones y los motivos (apegos con los bienes exteriores) durante 16 horas al día los 365 días del año; en tu esfuerzo por cumplir con todos y cada uno de tus roles de la manera más perfecta posible y en forma proporcional, de acuerdo con su importancia desde el punto de vista del logro de la Unión Divina, y de ahí en adelante, encomendarte a los designios de tu Poder Superior, es decir, poner en práctica el Desprendimiento Emocional Espiritual, el cual constituye todo un estilo de vida, sustentado entre otros fundamentos filosóficos clásicos, en el ascetismo, en el estoicismo, en la apatía, en la ataraxia y en la Ley Eterna descrita por San Agustín de Hipona en su obra El Libre Albedrío.

El principio del Desprendimiento Emocional Espiritual, constituye la segunda parte del presente código, y significa que luego de cumplir de la manera más perfecta posible como hombre o mujer de Fe Trascendental en el logro de un objetivo, en el cumplimiento de alguno de tus roles, en el proceso de asimilación y aprovechamiento de un sufrimiento, debes vivir soltando las riendas de tu vida y entregándoselas a tu Poder Superior; apartándote del escenario de los acontecimientos; dejando dicho escenario libre y despejado para que la voluntad omnisciente, omnipresente y omnipotente de Dios, pueda manifestarse en forma plena, absoluta, sin ningún tipo de inconveniente debido a las carencias, defectos y limitaciones de tu fe; y aceptando el consecuente y gigantesco desafío con muchísima fe, humildad, valor, coraje y determinación. Además debes sentirte lleno de paz, de serenidad, de confianza, de tranquilidad, independientemente de los resultados inmediatos de tus acciones. Aún más, luego de cumplir exigentemente como persona de Fe Trascendental, tienes que ser indiferente ante los resultados de tu esfuerzo y empeño cuando se trata de un objetivo material o personal (porque en caso contrario, significa que eres un esclavo de tu personalidad egoísta, es decir, una más del gran rebaño de ovejas domesticadas).

Si no eres capaz de poner en práctica el Desprendimiento Emocional Espiritual en medio de una situación de sufrimiento relativamente intensa, caracterizada por la incertidumbre ante la posibilidad de perder un bien exterior (material o personal) o bien, caracterizada por la consumación de la pérdida de dicho bien, entonces no estás dando la evidencia de ser un profesional de la Fe Trascendental y de que posees los recursos espirituales necesarios para generar méritos a partir de una determinada situación de sufrimiento. En consecuencia, la voluntad de tu Poder Superior no se manifestará de la forma más conveniente para ti. Eres tú quien tiene que aprovecharse del sufrimiento, y no lo contrario.

Fe Trascendental, Psicología Espiritual, planificación estratégica espiritual

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