El Buenos Aires que se fue

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PEDRO GARCÍA Y LA LIBRERÍA “EL ATENEO”

Pedro García, un inmigrante español nacido en Logroño, integrante de una familia de libreros, fundó la librería y editorial “El Ateneo” en setiembre de 1912.

Su primera ubicación fue en la calle Victoria al 600 (hoy Hipólito Irigoyen). En 1936 se trasladó a Florida 371 y en 1938 se ubicó en Florida 340. Por sus salones pasaron personalidades de renombre nacional e internacional.

Pedro García incluyó en su catálogo editorial textos selectos de la literatura universal, pero por sobre todo, libros académicos de Medicina, Odontología, Farmacia y Bioquímica, Salud Pública e Higienismo, de edición nacional o extranjera, que se constituyeron en el área más sólida de su catálogo.

Durante nuestra etapa de estudiante universitario, las visitas a la sucursal ubicada en la esquina de Junín y Córdoba, fueron un destino obligatorio. Muchos de los libros recomendados, ahí se editaban, y se podía hallar también, libros de difusión más limitada. Una vez graduado, fue el sitio donde compré los libros de consulta, siempre necesarios.

En Florida 340 se realizaron las denominadas “Peñas de Escritores”, a las que concurrieron figuras de primera línea como Conrado Nalé Roxlo, Jorge Luis Borges, Manuel Mujica Lainez, Victoria Ocampo, Leopoldo Marechal, Eduardo Mallea, etc. Posteriormente, el 21 de setiembre de 1969, se realizó la “Primavera de las letras”, jornadas en la que los escritores firmaban ejemplares de sus libros.

Fue el antecedente de la Feria Internacional del Libro, donde los lectores dialogaban con los autores y se llevaban un ejemplar autografiado. Durante la Guerra Civil Española, “El Ateneo” fue un sitio de libertad editorial, ya que se imprimieron obras pruhibidas por el franquismo.

La sucursal más espectacular es la ubicada en Santa Fé 1860, en la sede del viejo cine teatro “Gran Splendid”, considerada la segunda librería más importante del mundo. En 1998, se crearonn otras dos sucursales: una ubicada en Cabildo y Juramento y la otra, en Florida 629.

Pedro García falleció en Buenos Aires en 1948 y sus hijos Pedro y Eustasio continuaron eficazmente su obra, aumentando el número de sucursales en Amédica y Europa. En 2012, “El Ateneo” festejó su primer siglo de vida. La editorial y librería “El Ateneo”, creación de Pedro García, fue un centro literario indiscutido que mantuvo su vigencia como faro cultural en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://www.eldia.com.ar/edis/20121111/cien-anos-historia-mundo-literario-argentino

http://www.diasde historia.com.ar/content/el-ateneo-celebra-hoy-su-centenario

La educación, La inmigración, La medicina de ayer

CONSTANCIO C. VIGIL

Constancio Cecilio Vigil, fue un escritor especializado en literatura infantil, nacido en Rocha, Uruguay, el 4 de setiembre de 1876.

Comenzó su carrera periodística a los 15 años creando el periódico “El Derecho” y cuatro años más tarde, el Semanario “La Alborada”. Le siguió el diario “La Ley”, clausurado en 1903 por razones políticas, hecho que decidió su radicación en la Argentina.

En 1904 fundó la revista “Pulgarcito”, que contenía una sección infantil y en 1908 “Germinal”, revista dedicada al  agro. En 1911 fundó, conjuntamente con Alberto Haynes, la revista “Mundo Argentino”. El 7 de marzo de 1918 publicó la revista “Atlántida”, dando origen a la Editorial Atlántida, que llegó a ser líder en el mercado de revistas.

Fue responsable de la aparición de “El Gráfico”, el 30 de mayo de 1919, dedicada a los deportes; “Billiken”, el 17 de noviembre de 1919, dedicada a los niños en edad escolar; “Para Tí”, el 16 de marzo de 1922, dedicada al mundo de la mujer; “Tipperary”, el 18 de aabril de 1928; “Chacra”, en 1930; “El golfer argentino”, en 1931; “Vida nuestra” en 1932. Editó la “Colección billiken” con biografías de los grandes hombres de la historia y la cultura.

Durante toda nuestra vida escolar, estuvimos muy bien acompañados por la revista “Billiken”. En sus páginas, se reflejaron los distintos temas de estudio, que se presentaban en forma paralela al desarrollo del programa lectivo oficial. La coincidencia permitía “enriquecer” las tareas con el agregado de fotos y dibujos publicados, que trasladábamos directamente de la revista al cuaderno de clase, mediante el auxilio de bencina, dejando una reproducción más que aceptable.

En las páginas de “Billiken”aparecía la promoción de los libros y cuentos de Vigil. Entre éstos, “Misia Pepa”, una lora parlanchina; “El Mono Relojero”; “La Hormiguita Viajera”; “La Dientuda”, una ratona; “La Familia Conejola”; “Los Chanchín”; “La moneda volvedora”. Entre los libros se destacaron “Cartas a gente menuda”; “El Erial”, un compendio de reflexiones;”Vida Espiritual”; “Marta y Jorge”, un libro para adolescentes; el famoso “Upa!”, texto para aprender a leer. Muchos de estos cuentos y algunos libros, fueron ilustrados por el dibujante español Federico Ribas.

Constancio C. Vigil falleció en Buenos Aires el 24 de setiembre de 1954. Tres mil escuelas, aulas y bibliotecas llevan su nombre. Este extraordinario periodista, escritor y editor, propuesto para el Premio Nóbel de la Paz, vivió en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Constancio_C_Vigil.

http://www.enlacesuruguayos.com/Billiken.htm

El exilio, La educación, La infancia, Vivieron en Buenos Aires

LAS PANTALLAS ABANICO

Durante la época veraniega, el empleo de una pantalla abanico era el medio habitual para combatir el calor.

Era tradicional que en las panaderías, almacenes, mercado, estaciones de servicio, etc. se obsequiaran pantallas muy rústicas, consistentes en un rectángulo de cartón delgado con un mango de madera. Eran útiles pero de vida corta.

Un diseño completamente distinto era el de las pantallas obsequiadas durante los bailes de Carnaval. Eran de cartón, con tres secciones, configurando una especie de botellón con las secciones superpuestas. Presionando los bordes inferiores, se desplazaban a lo ancho, desarrollando una pantalla que ocupaba muy poco espacio cuando estaba plegada, contribuyendo a superar la elevada temperatura ambiente.

La existencia de aire acondicionado era excepcional. La lucha contra el calor se realizaba con la ayuda de ventiladores, ya fueran de techo, con aspas muy grandes, comunes en cafés y bares, o los portátiles, que se podían encontrar en los locales públicos, cines, teatros y algunos domicilios.

Los mimbreros vendían unas pantallas muy sólidas, fabricadas con hojas de palmera; eran prácticas y durables. Dada su consistencia, podían lavarse prolongando su uso. Pero las pantallas abanico más delicadas, verdaderas obras de artesanía, eran las de tipo oriental.

Las regalaban en las tintorerías y en las casas de té. Con motivos orientales, se construían con una caña de bambú, que seccionada en delgadas tiras, constituían el armazón, tapizado con un papel de arroz donde se apreciaba la imagen acompañada con letras japonesas. Eran muy buenas, pero requerían cuidados para usarlas porque se dañaban fácilmente.

En las reuniones sociales, las damas empleaban un abanico, el producto más sofisticado para apantallarse. Las variedades eran múltiples y los costos en relación directa con la calidad de su fabricación y los adornos que portaban. El manejio del abanico se transformaba al abrirlo y cerrarlo en una prueba de destreza en manos ágiles.

Las pantallas abanico constituyeron una ayuda fundamental para combatir el calor a nivel social y doméstico en ese Buenos Aires que se fue.

Modas y costumbres

FEDERICO RIBAS

Federico Ribas Montenegro fue un dibujante y publicista español, nacido en Vigo, Galicia, el 26 de Octubre de 1890.

En 1908 llegó a Buenos Aires como un inmigrante gallego más, dedicándose al dibujo. Se relacionó con los dibujantes españoles José María Cao, pionero del humor gráfico en la prensa argentina, y Juan Carlos Alonso.

Fue uno de los grandes dibujantes de “Caras y Caretas”, “PBT” y otras revistas argentinas del Siglo XX como “Papel y Tinta”, “Crónicas de oro” y el periódico “Última Hora”, en la excepcional época de la industria gráfica argentina, aliada con la escritura periodística.

En 1912 viajó a París, donde se desempeñó como Director Artístico de la revista “Mundial”: También colaboró con “Le Rire” y “Elegances”. A raíz del comienzo de la Primra Guerra Mundial, volvió a España desarrollando actividades de ilustrador y dibujante en las importantes revistas “La Esfera”, “Nuevo Mundo” y “Blanco y Negro”.

Sentó las bases de la publicidad española al ser contratado por la Perfumería “GAL”, para realizar los anuncios y carteles para las campañas publicitarias, a partir del año 1916. Los más bellos carteles los realizó para los vinos “Jerez de la Frontera”, de las bodegas del “Marqués del Real Tesoro”.

En 1923 publicó viñetas en el “Faro de Vigo” y desde 1925, en “El Pueblo Gallego”. En 1929 fue director de una gran empresa de publicidad, cargo que se truncó con el comienzo de la Guerra Civil. El alzamiento contra la República del 18 de junio de 1936, lo sorprendió en Vigo. Decidió embarcarse hacia Argentina, llegando al puerto de Buenos Aires el 7 de noviembre de 1936.

Sus brillantes antecedentes y el recuerdo de su anterior estadía, motivó su contratación por parte del periodista uruguayo Constancio C. Vigil, siendo nombrado Director artístico de la  prestigiosa revista “Atlántida”. Denunció el terror franquista en Pontevedra, colaborando con su compañero en “Caras y Caretas”, Luis Seoane.

En la década del 40, ilustró varios libros de Constancio Vigil: “El niño y la música”, “El mono relojero”, “Alma nueva”, “El hombre y los animales”, “Botón tolón”, “La escuela de la Señorita Susana”, “Marta y Jorge”, “Muñequita”, “La educación del hijo” y “Los enanitos jardineros”. A fines de 1949, regresó a Madrid, España, recomenzando sus tareas publicitarias.

Sus dibujos influenciaron la moda y el maquillaje femenino. La obra de Federico Ribas se conserva en museos de Galicia y en las colecciones y archivos de “Prensa Española”. Falleció en Madrid el 11 de setiembre de 1952. Federico Ribas, uno de los grandes artistas gráficos españoles, vivió durante el primer tercio del Siglo XX en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://www.jerezsiempre.com/index.php/Federico_Ribas_Montenegro.

http://www.lahistoriadelapublicidad.com/protagonistas_ficha.php?codnot=312

Artistas destacados, El exilio, La inmigración, Vivieron en Buenos Aires

HUGO GUERRERO MARTHINHEITZ

Hugo Guerrero Marthinheitz (Hugo Tomás Tiburcio Adelmar Guerrero de Avila Marthinheitz), fue un locutor peruano que nació en Lima, Perú, el 11 de agosto de 1924.

Comenzó su carrera en Perú, como adaptador de novelas para radioteatro, redactor de noticieros, operador y locutor comercial, transformándose en una estrella de la radiofonía peruana. A los 26 años viajó a Chile, a fin de mejorar el manejo de su voz, en la Escuela de Teatro Experimental de la Universidad de Chile.

En 1953 se trasladó a Buenos Aires, donde permaneció sin éxito durante una semana. Viajó a Montevideo, trabajando en Radio Carve con gran éxito a raiz de lo cual, regresó a Argentina en 1955, presentando su programa “El Club de los discómanos”.

Fue una verdadera revolución en el mundo radial. Con un armado distinto, nuevas modalidades en la emisión de la música grabada, con una selección excelente de temas, difundiendo más de un tema por vez, sin interrupción, algo impensable para esa época. Era la emisión de “su música”, previamente grabada.

En 1956, fue el presentador de Louis Amstrong, durante su visita a Buenos Aires, en ocasión de su actuación en el Gran Cine Ópera. A partir de 1967, presentó “El Show del minuto”, que llegó a tener una duración de 6 horas. Comentarios mordaces, silencios largos o larguísimos y una carcajada extraña, ya que se reía para adentro, fueron algunas de las características que destacaron a este innovador.

La difusión de la obra de Hugo Díaz, el extraordinario folklorista santiagueño, enriquecida con sus sabrosos comentarios, eran un instante de especial calidad, realmente inolvidable. Guerrero Marthinheitz fue el ejemplo de la libertad creativa, en la radio y también en la televisdión, en la que se destacó con su ciclo “A solas”, en el que entrevistaba a una personalidad, donde se preguntaba mucho y se hablaba de todo.

Se casó en 3 oportunidades y tuvo un hijo en cada matrimonio: María Gabriela, Diego y Hugo respectivamente. En 1975 se hizo ciudadano argentino. La expresión de su pensamiento y sus convicciones le significaron en muchas oportunidades, el levantamiento de sus programas y las severas críticas de gobiernos civiles y militares.

La última etapa de su vida fue dura y muy difícil. Quedó sin trabajo, se separó de su tercera esposa y fue tratado por un cáncer de vejiga. El 21 de agosto de 2010, a los 86 años, falleció en el Hospital de Clínicas de Buenos Aires. Hugo Guerrero Marthinheitz, locutor y presentador, fue uno de los máximos referentes en la historia de la radiofonía argentina de aquel Buenos Aires que se fue.

Fuente:http://es.wikipedia.org/wiki/Hugo_Guerrero_Marthinheitz

La Razón, 21 agosto 2010.

Audiciones Radiales, La radio, Vivieron en Buenos Aires

BARRY MORAL

Barry Moral (Raúl Alberto Morales Luque), fue un ejecutante de saxo y clarinete nacido en Córdoba en el año 1916.

Sus primeras actuaciones se desarrollaron con las orquestas de René Cóspito, Los Santa Paula Serenaders y Héctor Lagna Fietta respectivamente. Fue vocalista en la Orquesta de Osvaldo Norton, en la década del 40. Posteriormente integró el conjunto “La jazz Mickey”.

Este hecho motivó que el jazzman norteamericano Harold Mickey, afincado en Buenos Aires desde el año 1933, fuera a verlo a fin de averiguar si lo estaban imitando. Como resultado de esa visita, Harold Mickey convocó a Alberto Morales a integrar su orquesta como cantor y ejecutante, pero con el seudónimo de Barry Moral.

Fueron 6 años de gran éxito en bailes, radios y discos grabados en el sello “Odeón”. Se independizó en 1942, formando su orquesta donde también actuaron sus hermanos Carlos, Mary y Alfredo, dando nacimiento al trío vocal “Los Tres Caballeros”, quienes fueron convocados por Walt Disney durante su visita a la Argentina, con motivo de la filmación de la película de dibujos animados “Dumbo”, para su versión en español.

Con el transcurso del tiempo, la orquesta experimentó variados cambios, desfilando figuras muy conocidas del mundo del jazz, como Marito Cosentino, Enrique Villegas, Chico Novarro, Tulio Gallo, Leandro y Rubén Barbieri, José Granara y muchos más.

Barry Moral ejecutaba con frecuencia el clarinete, en el estilo de Artie Shaw, con un repertorio de swing, standard para la época, a lo que agregaba música tropical. Un hecho llamativo fue que, a diferencia de las otras orquestas, las versiones cantadas fueron en español y no en inglés. Así se hicieron clásicas de la orquesta, las versiones de “Lily Marlene”, “Cielos azules” y “Zapatendo suavemente”, entre otras.

Como era habitual en la década del 40, estas orquestas participaban de los bailes del fin de semana en los clubes de barrio, junto a una orquesta típica. Así disfrutamos de su repertorio en los bailes que se realizaban en el “Club Vélez Sarsfield”, donde Barry Moral era una de sus atracciones.

Antes de partir a Nueva York en 1961, fue figura en los bailables “Modart”, en “Radio El Mundo”. También actuó en “Radio Splendid”, locales nocturnos y confiterías. En el término de 10 años, desde 1943 a 1953, grabó 149 temas para el sello “Odeón”. Luego de una permanencia de 4 años en los Estados Unidos, regresó a la Argentina en el año 1965, presentándose con su orquesta en fiestas sociales. Falleció en Buenos Aires, el 24 de noviembre de 1980, dejándonos un recuerdo de aquél Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://www.jazzar.unlugar.com/directores.htm

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TANGOS DEDICADOS A MÉDICOS

Uno puede preguntarse ¿Qué relación existe entre el tango y la medicina?.

La respuesta puede sorprender. El análisis de las letras de tango, cuentan muchas situaciones de esta relación. Y no solamente en las letras sino también en las carátulas de las partituras, donde quedaron graficadas con impecables dibujos alusivos, escenas de la vida médica, encarada desde un punto de vista humorístico.

Durante la segunda y tercera década del siglo XX, aparecieron tangos dedicados a los profesionales de la medicina: médicos, practicantes, farmacéuticos, dentistas y también, amigos personales no relacionados con la medicina. Una característica distintiva, eran las carátulas que mostraban viñetas de un humor macabro, que destacaba nítidamente, el mensaje del título.

Las lecturas de estas tapas mostraba en primer término, la dedicatoria al profesional o amigo, así como en algunas ocasiones, acompañando al título, una breve aclaración. Muchas de las partituras, hoy inhallables, están en manos de celosos coleccionistas.

El 606, tango medicinal para la curación de todo mal” de Reinaldo Sales de Araujo, dedicado a los boticarios, se refería al “salvarsán”, el primer compuesto arsenical para el tratamiento de la sífilis, enfermedad muy extendida en las primeras décadas del Siglo XX.

Con motivo del Primer Baile del Internado, el 21 de setiembre de 1914, Francisco Canaro estrenó su tango “Matasano” dedicado a los internos del Hospital Durand. Al año siguiente, con motivo del segundo baile del Internado, el mismo Francisco Canaro estrenó “El Internado“, dedicado a la Asociación del Internado, a su presidente el Dr. Adolfo Rébora y a la Comisión Directiva de la misma”.

Eduardo Arolas, dedicó su tango “Rawson“, a los doctores Pedro Sauré, Juan Carlos Aramburu y Clebo Santa Coloma. Se trataba del Hospital Rawson, centro de actividades de los famosos hermanos Enrique y Ricardo Finocchietto, creadores de la Escuela Quirúrgica que lleva su nombre.

Los agradecimientos fueron frecuentes, como en “El Cirujano“, de Adolfo A. Perez, “dedicado con aprecio al inteligente médico cirujano Dr. Adolfo Sangiovanni, en prueba de sus esmeradas atenciones”. Vicente Greco compuso “El Anatomista“, dedicado a los practicantes internos de los Hospitales de la Capital, con motivo del Tercer Baile del internado, el 21 de setiembre de 1916.

A veces, se agregaba al título del tango, una aclaración complementaria como en “Bicloruro“, Tango venenoso, de Francisco Demarco “Dedicado a mi estimado amigo, Subcomisario Américo La Rosa” . “Bicarbonato“, Tango curativo, de A. Battisti”dedicado al distinguido médico y amigo Dr. Enrique Feinmann”, o “Cloroformo“, Tango Medicinal, de Alberto Paredes, “dedicado al distinguido médico cirujano Dr. Héctor De Kemmeter”. Curiosas relaciones entre el tango y la medicina en ese Buenos Aires que se fue.

El tango, La medicina de ayer

EL CORAZÓN EN EL TANGO

Desde el punto de vista poético, el corazón fue el máximo representante de las emociones y los sentimientos.

Todos los caminos en el tango, conducían hacia el corazón, centro de los romances, pasiones y desengaños. Su vigencia tan notoria, quedó registrada en muchos tangos, correspondientes a las décadas de la Guardia Nueva. En el tango, el corazón desaloja al cerebro como el centro que provoca y recibe todo lo relacionado con la sensatez y la razón. Todas las vivencias y los amores tienen relación con el corazón.

Mil y una variantes sobre el tema, quedaron impecablemente registradas en muchos tangos, a partir de la década de 1920. “Araca corazón“, de Alberto Vacarezza y Enrique Delfino (1927) cuenta la historia de un preso que sale de la cárcel y va en busca de su amor, quien se niega a reanudar la relación. Como consecuencia, el preso la mata, regresa a la cárcel y canta: “Araca, corazón…callate un poco / y escuchá por favor este chamuyo…/ Si sabés que su amor es todo tuyo / y no hay motivo para hacerse el loco…/ Araca, corazón…callate un poco”.

La tuberculosis era una enfermedad terminal y fueron muchas, las vidas jóvenes que se llevó. En “Dónde estás corazón“, de Luis Martínez Serrano y Augusto Berto, de 1928, se expresa con profunda tristeza la pérdida del amor de su vida, cuando dice: “Una mañana de crudo invierno, / entre mis brazos se me durmió / y desde entonces voy por el mundo, / con el recuerdo de aquel amor./ Donde estás corazón, / no oigo tu palpitar,/ Es tan grande el dolor / que no puedo llorar / y no tengo más llanto, / la quería yo tanto y se fue / para no retornar”.

La máxima prueba de amor, era entregar el corazón, como lo más preciado. Carlos Bahr y Manuel Sucher en 1944 lo expresaron muy bien en “Nada más que un corazón“: “Nada más que tu cariño / es lo que quiero,/ es el milagro que a la vida / le reclamo como premio / por tanta herida./// No puedo darte en cambio / más que un corazón sentimental / y humilde como una canción/// y aunque quiera darte un mundo, / solamente puedo darte un corazón / que late con todo amor”.

El regreso esperado durante tanto tiempo, queda reflejado en el comportamiento del corazón, que parece cambiar su ritmo y sus latidos ante la proximidad del reencuentro. En 1944, Homero Expósito y Domingo Federico crearon “Al compás del corazón“, describiendo poéticamente esta situación: “Late un coraazón / Déjalo latir… / Miente mi soñar…/ Déjame mentir…/ Late un corazón,/ porque he de verte nuevamente; / miente mi soñar, / porque regresas nuevamente./// Ya verás amor,/ que feliz serás…/ ¿Oyes el compás? / Es el corazón…/ Ya verás que dulces son las horas del regreso; / Ya verás, que dulces los reproches y los besos / ¡Ya verás, amor , / que felices horas al compás el corazón”.

El escepticismo y la desconfianza en los sentimientos femeninos, fueron encarados desde distintos ángulos en la composición de José María Caffaro Rossi y Rodolfo Sciammarella “No te engañes corazón“, de 1926: “No te dejes engañar, / corazón, / por su querer / por su mentir…/ No te vayas a olvidar / que fue mía / y que algún día / te podés arrepentir / y has de llorar / con gran dolor…/ se ha de burlar / de tu amor…”.

Crear un corazón para una muñeca, fue el tema central de “Corazón de papel“, de Alberto Franco y Cátulo Castillo (1930), cuando dice: “Cuando llegaste al mundo, tus ojos soñadores / clavaste en mi muñeca vestida de Pierrot / y alzándola en tus brazos, como una madrecita,/ dijiste: ¡Pobrecita, no tiene corazón! / Tus manos diligentes hurgaron todo el cuarto / y con un pedacito muy rojo de papel, / un corazón le hiciste, un corazón pequeño, / que clavaste en su pecho con un lindo alfiler”.

Todas las emociones podían estar reflejadas en el corazón: la alegrías o las tristezas, la angustia o la desesperación, la verdad o la mentira. En 1939 Héctor Marcó y Carlos Di Sarli crearon “Corazón“: “Corazón, me estás matando. / Corazón, ¿Por que llorás? / No me ves que voy muriendo / de esta pena a tu compás. / Si sabés que ya no es mía, / que a otros brazos se entregó, / no desmayes todavía, / se constante como yo”. El corazón, actor principal en muchos de esos tangos inolvidables de aquel Buenos Aires que se fue.

El tango

LAS DROGAS Y EL TANGO

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El tango, La cuestión social

VICENTE SCARAMUZZA

Vicente Scaramuzza fue pianista, compositor y maestro de piano, nacido en Crotone, Italia, el 19 de junio de 1885.

Estudió música en el Conservatorio de San Pietro a Maiella, en Nápoles. Llegó a la Argentina en 1907, con un contrato por 4 años, continuando sus estudios en la Academia Santa Cecilia, pero terminó radicándose definitivamente en Buenos Aires.

Se casó con Sara Bagnati y juntos en 1912, abrieron en Buenos Aires la “Academia Scaramuzza”. Su primera etapa la desarrolló como pianista, en Argentina y en Europa, brindando recitales hasta el año 1919.

Foto: El Maestro con Silvia Kersembaum en 1960.

Comenzó su etapa docente en 1923, dando comienzo al desarrollo de una excepcional y brillante etapa pedagógica, formando pianistas que se destacaron en los escenarios del mundo. Fue un maestro de la interpretación: serio, sereno, equilibrado, calmo y modesto, que no escribió su doctrina del piano.

Fue reconocido como el creador de su propia escuela, una evolución de la escuela napolitana. Acostumbró dejar anotaciones detalladas en los márgenes de las partituras que empleaban sus alumnos, cuya recopilación sería un valioso texto para pianistas. Fue un hombre de trabajo que durante 60 años, estuvo recibiendo jóvenes y despidiendo concertistas de piano.

A juzgar por la calidad de sus alumnos, Scaramuzza formó una serie de pianistas célebres a nivel nacional e internacional, tales como Francisco Amicarelli, Raúl Spivak, Antonio de Raco, Roberto Locatelli, Marisa Regules, Roberto Casto, Enrique Baremboin, Haydee Helguera, María Rosa Oubiña, Osías Wilenski, Martha Argerich, Bruno Gelber, Silvia Kersembaum. En la música tanguera formó a Osvaldo Pugliese, Horacio Salgan y Beba Pugliese.

Este indiscutido maestro falleció en Buenos Aires el 24 de marzo de 1968. Vicente Scaramuzza fue uno de los fundadores de la tradición pianística argentina, que vivió en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Vicente_Scaramuzza

http://irenemaria.tripod.com/uno.htm

NISTA, COMPOSITOR Y MAESTRO DE PIANO

Artistas destacados, Vivieron en Buenos Aires

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