El Buenos Aires que se fue

Blog en Monografias.com

 

LAS MUERTES TRÁGICAS EN EL TANGO (2)

Jorge Maciel (Carlos Pellegrini), fue un cantor de tangos nacido en Buenos Aires, el 17 de setiembre de 1920.

Fue un típico representante del cantor de la década del cuarenta. En 1949 ingresó a la orquesta de Alfredo Gobbi, donde permaneció siete años, grabando 18 temas. Era curioso observar el manejo que hacía del micrófono, en cada una de sus participaciones, acercándose y alejándose del mismo.

En 1954 pasó a la orquesta de Osvaldo Pugliese desempeñándose junto a Miguel Montero. Hasta 1968, grabó con Pugliese 66 temas. Pasó a integrar el conjunto “Sexteto tango”, un desprendimiento de la orquesta de Pugliese, donde registró 24 temas.

El 25 de febrero de 1975, es sometido a una intervención quirúrgica para tratar una hernia y muere durante el acto operatorio por un trastorno anetésico

Fuente: http://www.todotango.com/creadores/ficha/967/Jorge.Maciel

Julio Sosa, Julio María Venturini Sosa, nació en Las Piedras, Uruguay, el 2 de febrero de 1928.

Llegó a Buenos Aires en 1949, ingresando a la orquesta “Francini - Pontier”, en la que permaneció hasta 1953. Realizó 15 grabaciones. Tuvimos la oportunidad de verlo, en sus actuaciones en los “Bailables de Radio El Mundo”.

En ese año pasó a la orquesta de Francisco Rotundo, donde permaneció hasta 1955, grabando 12 temas. Entre 1955 y 1960 se desempeñó en la orquesta de Armando Pontier y comenzó su etapa de solista con el acompañamiento de la orquesta de Leopoldo Federico, donde alcanzaría su mayor éxito.

El 25 de noviembre de 1964, chocó contra el semáforo ubicado en Av. Alcorta y Manuel Castilla. Fue trasladado con graves lesiones al Sanatorio Anchorena, donde falleció el 26 de noviembre de 1964. Tenía 38 años.

Fuente: Julio Sosa. Wikipedia, la enciclopedia libre.

Susy Leiva, Susy Teodora Ramona Leiva, nació en la ciudad de Mendoza, Argentina, el 31 de agosto de 1933.

El 1º de mayo de 1954, fue coronada “Reina del trabajo”. Actuó en “La Alameda, de la Avenida de Mayo. Se incorporó a la orquesta de Juan Canaro recorriendo Japón y Latinoamérica.

En México conoció a Libertad Lamarque, quien le presentó a Marianito Mores, con el que desarrolló una etapa consagratoria, recorriendo Cuba y México. A su regreso, trabajó en el “Teatro Astral”.

Fue un gran éxito su participación en el programa televisivo “Casino Phillips”. Los temas tangueros que la consagraron fueron “Frente al mar”, “Remembranzas” y “Nada”. Su paso por el cine fue breve y olvidable.

Las giras dentro del país aumentaron progresivamente. El 4 de octubre de 1966, luego de participar en el canal 5 de Rosario, en la ruta 9, cerca de la localidad de Baradero, mientras viajaba en auto con su marido y representante, Manuel Villamor, en evidente estado de ebriedad, chocó su auto de frente contra otro, falleciendo en el acto.

Fuente:http://www.todotango.com/creadores/biografías/759/Susy-Leiva

Artistas destacados, Binomios tangueros, El tango

LA OTRA LIBRETA NEGRA

La libreta negra de todas las familias, era la que se llevaba al almacén, donde el almacenero anotaba los detalles de las compras y pagos, que se hacían efectivos cuando se cobraba la quincena. Funcionó perfectamente durante un tiempo prolongado.

Pero había otra Libreta Negra, la Libreta de Trabajo de las prostitutas. Hasta el año 1936, la prostitución fue legal y era obligatorio el uso de una libreta de tapa negra, sellada y rubricada en la Comisaría. No hacerlo significaba el pago de una multa de 30 pesos o diez días de arresto. Si reincidían, la multa ascendía a 100 pesos -cuando un sueldo era de 50 pesos- o en su defecto, 30 días de arresto.

La atención médica de las mujeres enfermas, estaba a cargo de médicos de la Municipalidad y quedaba registrada en la libreta. Llevaba una foto de la prostituta de 3 centímetros por 3 centímetros, y constaba el nombre, apellido y otros datos personales.

Las hojas tenían casillas para la anotación semanal del estado de salud. Si las libretas de las pupilas no se encontraban actualizadas, se procedía a clausurar el prostíbulo durante 3 días. Si reincidían, entonces la clausura era total, seguida por el desalojo del edificio. Medidas de control cumplidas estrictamente en ese Buenos Aires que se fue.

Aquellas enfermedades, El barrio, La ciudad, La cuestión social, La medicina de ayer, Realidades argentinas

PROHIBIDO ESCUPIR EN EL SUELO

Unas placas enlozadas decían “Prohibido escupir en el suelo, Ordenanza del año 1902″ .

Se podían observar en las paredes de los edificios y dentro de los establecimientos públicos. Los carteles anunciando Ordenanzas, eran de metal enlozado y permanecían en el sitio donde se los había colocado. El vandalismo callejero de robar todo lo metálico como en la época actual, no existía.

El nivel de respeto y disciplina era elevado y el cuidado de la salud afectaba a todos, por lo tanto, el espíritu de colaboración estaba muy desarrollado. Era una de las pautas fundamentales a la hora de controlar la tuberculosis, enfermedad infecciosa que causaba estragos entre la población, hasta fines de la década del cuarenta.

También podía observarse dentro de los establecimientos públicos, la presencia de unas salivaderas de metal enlozado, color blanco, de forma rectangular, conteniendo aserrín de madera, generalmente ubicada debajo de las chapas enlozadas antes mencionadas. La cultura de escupir en la salivadera y no en el suelo, era una de las pautas de la lucha antituberculosa desarrollada en el país.

Bueno Aires concenraba a mucha población, hecho que motivó la abundancia de estos recipientes en cualquier establecimiento público, carnicerías, almacenes, peluquerías, en las estaciones del subterráneo, en el hall de entrada a los cines y teatros, donde se encontraban por lo menos dos salivaderas, ubicadas en sitios estratégicos.

La tuberculosis era enfermedad terminal, y todas las medidas higiénicas, no alcanzaban para controlar el desarrollo de una afección que para la época, no tenía tratamiento eficaz. La década del cincuenta, sería portadora de noticias más favorables ante la aparición de nuevas drogas para el éxito del tratamiento en ese Buenos Aires que se fue.

Aquellas enfermedades, La cuestión social, La medicina de ayer, Realidades argentinas

EMPLEO DE LA LAPICERA EN LA ESCUELA

La preocupación de los maestros era que los alumnos, desarrollaran una “letra linda”.

La mesa pupitre era útil para dos alumnos. Tenía asiento con respaldo, comodidad no tenida en cuenta anteriormente. Se consideraba que la posición viciosa del niño en el pupitre, condicionaba la aparición de trastornos tales como la miopía, alteraciones de la respiración y la circulación, congestión cerebral, etc.

Existía interés en evitar las malas posturas y sus consecuencias. Si bien el ideal era el banco para un solo alumno, hecho que facilitaba su vigilancia por parte del profesor, lo habitual era para dos alumnos. Durante las cuatro primeras décadas del Siglo XX, el uso de lapiceras con pluma cucharita o cucharón más la tinta azul existente en el tintero de porcelana ubicado en el medio del pupitre, en su zona superior, fue la regla.

Se pretendía que el alumno desarrollara una letra derecha, redonda, linda. Algunos empleaban la lapicera estilográfica, con tanque recargable. En 1945, se inició el uso de la lapicera a bolilla, mucho más práctica, que logró desplazar a la estilográfica, aunque en los comienzos, ocurrían accidentes muy desagradables, para una escritura que era irregular por su trazo discontinuo, con la aparición de manchones imprevistos, e imposibles de borrar.

La escritura escolar estuvo sometida a normas que fueron variando según las modas pedagógicas o científicas. Todo dependía de la belleza de la escritura que se obtenía, salvo cuando se imponía una medida disciplinaria, por la que había que escribir 500 veces: “No debo molestar en clase”. En esos casos, cada renglón escrito era lamentable por la deformidad que adquirían las palabras, a medida que se avanzaba en el cumplimiento de la pena. Así se escribía en ese Buenos Aires que se fue.

La educación, La infancia, Realidades argentinas

EL LIBRO DE LECTURA

Los libros de lectura utilizados en Argentina, eran en un principio, extranjeros ya que a los nacionales se los consideraba deficientes.

En el siglo XX aparecieron los libros con un discurso moralizante y nacional, pero no nacionalista. Se leía el libro en el aula, de pie al lado del pupitre o frente a la clase. Los talones juntos, las puntas de los pies separadas. Se tomaba el libro con la mano izquierda, mientras con la derecha, se daba vuelta la página.

Los libros diferenciaron su temática por géneros, para niñas y niños. Se incluyeron también temáticas para ambos sexos en un mismo libro. Las mujeres eran consideradas débiles, suaves, pasivas y temerosas. Los varones, en cambio, eran fuertes, inteligentes, rudos, creativos y arriesgados. Una gran diferencia que hoy no se concibe.

Los libros de lectura, no reflejaban conflictos sociales. Incluían temas que combatían las enfermedades, bajo la influencia del higienismo, en ese Buenos Aires que se fue.

La educación, La infancia, Realidades argentinas

DE LA PIZARRITA AL CUADERNO DE CLASE

La pizarrita, así llamada por el material empleado en su construcción, fue soporte para el aprendizaje de la escritura.

Debido al poco espacio disponible, los escritos eran cortos y de escasa duración, ya que había que borrar con frecuencia. Este hecho, no permitía relecturas ni reflexiones. Estuvo vigente en la Capital Federal hasta 1925, aunque en el interior, hay referencias de su uso hasta la década del 50.

Se la reemplazó por similares de madera y de mayor tamaño; de un lado cuadriculado y del otro, rayado. La pizarra se borraba con el uso de la saliva pasando un trapito, por lo que se consideraba un elemento no higiénico, ya que al trapito se lo guardaba en la valija junto con el pan. Además, para escribir sobre la pizarra había que presionar mucho y se escribía con letra gruesa. Su rápido borrado, no permitía la fiscalización adecuada, por parte del maestro o el inspector.

La pizarrita fue reemplazada por el cuaderno, porque permitía enseñar con menor esfuerzo y era más higiénico. El cambio al cuaderno significó un progreso. Todo quedaba registrado: dictados, composiciones, ejercicios, cuentas, deberes, completando todas las páginas con prolijidad.

Escribir sobre el cuaderno fue más fácil y menos cansador, más rápido y estético. La escritura con pluma en el cuaderno de clase, otorgaba más belleza y aseo, desapareciendo el riesgo de la falta de higiene al borrar las páginas. Además, el empleo de un cuaderno permitía supervisar con mayor facilidad y eficacia, la tarea de todo el grado en ese Buenos Aires que se fue.

La educación, La infancia, Realidades argentinas

LAS MUERTES TRÁGICAS EN EL TANGO (1)

Algunas de las figuras más famosas del tango, tuvieron un fin trágico e inesperado. Su vigencia ha perdurado a través de sus grabaciones, que nos han permitido evocarlos frecuentemente.

Enrique Mario Francini.- Fue director de orquesta, compositor y violinista argentino, nacido en San Fernando el 14 de febrero de 1916.

Comenzó su actividad en la orquesta de Juan Elhert, por Radio Prieto. Luego en la orquesta de Miguel Caló, la famosa “Orquesta de las Estrellas”. En 1945 formó rubro con Armando Pontier durante 10 años, con continuado éxito, teniendo como vocalistas destacados a Alberto Podestá, Julio Sosa, Raúl Berón y Roberto Rufino.

Formó su propia orquesta con el aporte de Alberto Podestá. Integró el “Octeto Buenos Aires”, formado por Astor Piazzolla. El “Quinteto Real”, junto a Horacio Salgán, Pedro Láurenz, Ubaldo De Lío y Rafael Ferro. Actuó en “Los Astros del Tango”, junto a Emilio Vardaro.

En 1970 formó un Sexteto junto a Néstor Marconi, actuando en la tanguería “Caño 14″. En 1973 reconstruyó la orquesta con Armando Pontier, haciendo giras en Japón con la cantante Alba Solís. Desde 1958, se desempeñó como primer violín de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires.

Sus composiciones fueron éxitos trascendentales: “Mañana iré temprano”, “Tema otoñal”, “Delirio”, “La vi llegar”, “Junto a tu corazón”, la milonga “Azabache”, son sólo algunos de los más destacados.

El 27 de agosto de 1978, mientras se encontraba en plena ejecución del tango “Nostalgias”, en el escenario de “Caño 14″, sufrió un infarto agudo, falleciendo en el acto.

Fuente: http://www.sanfernandonuestro.com.ar/wp/enrique-mario-francini-del-barrio-crisol-del-mundo-con-su-violin

Francisco  Fiorentino, Fiore.- Fue un bandoneonista y cantor de tangos, nacido en Buenos Aires, el 23 de setiembre de 1905. 

Estudió bandoneón con Minotto de Cicco. En la década del 20, formó un trío con José Martínez al piano y su hermano Vicente en violín, trabajando en cafés, cines y teatros.

Integró las orquestas de Francisco Canaro, Juan Carlos Cobián, Juan D’Arienzo, Angel D’Agostino, Pedro Maffia, Orquesta Típica Víctor, Roberto Firpo y Roberto Zerrillo. En la década del treinta trabajó en las radios Belgrano y Argentina, y en el conjunto “Los poetas del tango”.

Pero el 1º de julio de 1937, fue convocado por Aníbal Troilo, iniciando la época de oro, hasta el año 1943, grabando 62 temas, el último el 30 de marzo de 1943. Después cantó con las orquestas de Orlando Goñi, Astor Piazzolla, José Basso y Alberto Mancione, pero nunca alcanzó el nivel y la calidad que demostró junto a “Pichuco”, en el tradicional cabaret “Marabú”, en Maipú 359.

Compuso los tangos “Pa’ que seguir” y “Orquestas de mi ciudad”. La vida nocturna y los excesos, fueron cobrando su precio. Sus presentaciones en público por el interior del país, en teatros, clubes, o boliches de bajo rango, fueron lo habitual.

El 10 de noviembre de 1955, cantó en un baile a beneficio de la escuela “Alfonso Bernal”, en la localidad de Rivadavia, a 35 kilómetros de la ciudad de Mendoza. Al regresar a la ciudad, con unas copas de más, lo hizo por un camino de ripio. Al cruzar el puente Banegas sobre el río Tunuyán, el auto cayó al lecho del río. A los demás, no les pasó nada pero “Fiore”, se golpeó y perdió el conocimiento, cayendo boca abajo sobre un charco de agua, configurando la muerte más estúpida en el mundo del tango.

Fuente: http://www.buenosairesantiguo.com.ar/patiodetango18.html

http://www.elportaldeltango.com/especial/FranciscoFiorentino-2012.html

Osmar Maderna.- Fue pianista, director, arreglador y compositor nacido en Pehuajó, Provincia de Buenos Aires, el 26 de febrero de 1918. 

A los 13 años, formó el conjunto musical “Vitaphone”, actuando en su pueblo. Se trasladó a Buenos Aires en 1938 y al año siguiente, se incorporó a la orquesta de Miguel Caló, reemplazando al pianista Héctor Stamponi.

Permaneció hasta 1945, desvinculándose para crear su orquesta, con los vocalistas Orlando Verri y Luis Tolosa. Debutó en el “Café Marzotto”, y trabajó en el “Tango Bar”, “Radio Belgrano” y “Radio El Mundo”. Comenzó a grabar en 1946. Primero en el sello uruguayo “Sondor” y luego en el sello “Víctor”, donde dejó 52 temas, el último el 29 de marzo de 1951.

El 28 de abril de 1951, mientras volaba su avión, disputó una carrera con Alberto López, otro piloto. Mientras realizaban maniobras peligrosas en el área de Lomas de Zamora, ambos aviones chocaron, y el de Maderna se precipitó a tierra desde una altura de 150 metros, muriendo en el acto. Finales trágicos de nuestras figuras máximas del tango, en ese Buenos Aires que se fue.

Artistas destacados, Binomios tangueros, El tango, Realidades argentinas

EL MANUAL DEL ALUMNO

Durante la época escolar, el “Manual del Alumno”, fue un eficiente apoyo en el estudio del lenguaje e iniciación literaria, historia e instrucción cívica, ciencias naturales, geografía y matemáticas.

Las versiones disponibles eran para 3º, 4º, 5º y 6º grado. No existía el grado séptimo, dado que se comenzaba en Primero Inferior, continuando con Primero Superior. Segundo grado, etc. Las maestras se ceñían al desarrollo del programa, que coincidía perfectamente con la temática del “Manual”.

Su empleo era muy útil y práctico a la vez, dado que no había que buscar en otras fuentes para encontrar la información solicitada o enseñada por el maestro de turno. El sistema era similar para todos los grados, de manera que una vez que uno se familiarizaba con su manejo, la metodología era la misma para los años siguientes.

Sin lugar a dudas, el uso del “Manual del Alumno”, era una herramienta muy útil para aumentar los conocimientos infantiles en el aula y al momento de pasar al frente o en pruebas escritas.

Concurríamos a clase de lunes a sábados, había pocos días feriados y los maestros no hacían huelga, por lo que nos beneficiábamos con una educación que cumplía con el desarrollo del Programa de Enseñanza para cada ciclo lectivo.

Pero el “Manual del Alumno”, no era el único. En esa época, existía también la publicación “Asuntos” de geografía, historia, instrucción cívica y naturaleza, de Arturo Vinardel. Era la competencia del “Manual”, allá por la década del 40. Competencia educativa y positiva, en ese Buenos Aires que se fue.

La educación, La infancia, Realidades argentinas

EL FOTOLIPTÓFONO

El fotoliptófono fue un artefacto capaz de registrar sonidos en papel de diario, utilizando técnicas comunes de impresión.                                

FOTO: Fernando Crudo (h) Arch. Personal

Combinaba la fotografía, la litografía y la fonografía. Requería de un artefacto grabador y uno reproductor. Se emplearon elementos relacionados con la tecnología del cine sonoro, basado en la cantidad de luz reflejada por un papel impreso.

El Ingeniero argentino Fernando Crudo, su inventor, lo desarrolló a fines de la década de 1920. Era útil para grabar música y como archivo de palabras. Una muestra de sus bondades quedó reflejada en la publicación de julio de 1933, en el periódico francés “Le Journal”. Allí se registró la grabación del tango “Bésame otra vez”, realizado por la orquesta del maestro Osvaldo Fresedo, una versión inédita.

El Estado Nacional registró voces para integrar su Archivo de la Palabra. La primera patente Nº 35284, se registró el 2 de febrero de 1931 y en 1933 fue registrado como “Fotoliptófono Páginas Sonoras”.  Entre 1931 y 1934, muchas publicaciones reflejaron sus bondades en detalle. Fueron muy comentadas las presentaciones realizadas en la Asociación Wagneriana, en la Casa Romero Fernández y en la Casa de Altos Estudios de Rosario.

Hay que destacar las dos publicaciones realizadas por Julio Korn en su Editorial Musical, que presentaba la música impresa y la hoja con la grabación de esa pieza musical, completando el formato. Este intento de distribución masiva de música impresa en papel común, llamado a revolucionar la industria fonográfica, jamás logró ingresar en el mercado de ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: Canalis I. y Petrosino J. ¿Cuánta música cabe en una página de periódico? Sonido impreso en papel a principios del Siglo XX. Question 1,42:260-273. 2014

Los diarios, Los entretenimientos, Realidades argentinas

EL CONFESIONARIO

“Hoy no se fía, mañana sí”, se podía leer en un cartel ubicado en un quiosco pequeño pero muy activo, ubicado en la Avenida Rivadavia al 3500, propiedad de Don Enrique.

Era nuestro quiosco de referencia, que nos brindaba acceso a múltiples golosinas, figuritas para el álbum, las llamadas “suertes”, en unas pequeñas cajas rectangulares de cartón, acompañadas de confites. Pero para los adultos, era fuente de cigarrillos, fósforos carterita, gratis o “Ranchera” pagos y sobre todo, charlas.

Prolongadas conversaciones, verdaderas confesiones de los habituales clientes con una persona que estaba atendiendo su negocio. Siempre que nos acercábamos, había alguien “consultando”: cual era el curandero más acreditado, como cobraba la “consulta”, que resultados se obtenían, etc.

Don Enrique manejaba apuestas de quiniela clandestina, otra razón para el constante desfile por su santuario. En más de una oportunidad, recibió la visita de la policía, poniendo un compás de espera en su labor de quinielero. Pero la búsqueda del mejor desatanudos, o del armonizador de parejas, motivaba visitas de agradecimiento o bien, comentarios de frustraciones.

Don Enrique tenía una paciencia sin límites, escuchando y asintiendo con leves movimientos de cabeza durante el diálogo. En el barrio, el quiosco de Don Enrique, era considerado un verdadero confesionario en ese Buenos Aires que se fue.

El barrio, La cuestión social, La infancia, Personajes de la ciudad
chatroulette chatrandom

Iniciar sesión

Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com

   
 

Regístrese gratis

¿Olvidó su contraseña?

Ayuda