El Buenos Aires que se fue

Blog en Monografias.com

 

LA CASA SUIZA

La Casa Suiza es un edificio perteneciente a la Sociedad Filantrópica Suiza, ubicado en la calle Rodríguez Peña 254, con una coqueta fachada Art Decó.

Fue fundada en 1861 y tenía como objetivo crear un club para asistir a los menos afortunados entre los suizos del país y estrechar vínculos entre ellos, manteniendo viva la cultura de su patria mediante fiestas, reuniones sociales y centro de beneficencia.

En su Salón Principal actuó el Trío Gardel, Razzano, Marino, compañías teatrales, musicales y de ballet, así como también a las más variadas expresiones políticas, sindicales y culturales.

Pero la Casa Suiza fue un lugar de reunión de la comunidad Afroargentina, especialmente durante los días de Carnaval. A través del “Shimmy Club”, la institución afroporteña más emblemática del Siglo XX, alquilaba las instalaciones para la realización de los 8 bailes de Carnaval, a partir del año 1928, con demostraciones de Candombe y Rumba abierta, similar a la rumba cubana.

Las reuniones se realizaban en el buffett ubicado en el subsuelo, donde cada familia tenía su mesa reservada y numerada, donde llevaban y ejecutaban sus tambores. Al finalizar cada noche de baile, las comparss candomberas salían bailando por Rodríguez Peña hasta Avenida Corrientes, y por ésta llegaban hasta el Bar Ramos, en la esquina de Montevideo, cantando candombes.

En la Casa Suiza también actuaron las orquestas de tango dirigidas por los afroargentinos Enrique Maciel y Tomás Santillán; grupos de jazz y de música tropical. Estas actividades se realizaron hasta el año 1978, cuando fueron prohibidas por el Gobierno Militar.

En época de proscripción gubernamental, la Casa Suiza acogió a políticos y militantes de todos los partidos políticos sin distinción, siendo su sótano un refugio calificado. La Casa Suiza fue el único baluarte material de la Ciudad, directamente vinculado a la Comunidad Afroargentina, en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://buenosairessos.com.ar/content/casa-suiza-vs-la-piqueta-demoled…

http://www.traducirargentina.com.ar/local/casa-suiza.html

http://www.periodico desdeboedo.com.ar/2012/02/casa-suiza-amparo-demolicion/

La ciudad, La cuestión social, Realidades argentinas, Reuniones sociales

LOS HERMANOS ÁBALOS

Los Hermanos Ábalos crearon en 1939 un conjunto folclórico, originario de la provincia de Santago del Estero.

Eran estudiantes universitarios que se desempeñaban en ambientes no populares. El cultivo del folclore era tema de pocos, de una clase elitista. Pero los Hermanos Ábalos, se dedicaron a la música olvidando los estudios y profesiones universitarias.

En 1939 llegaron a Buenos Aires iniciando una trayectoria prolongada, coronada por el éxito, que los acompañó por más de 60 años. El tango dominaba la escena y el folclore se cultivaba en ambientes reducidos, para pocos seguidores.

Napoleón (Machingo), Adolfo, Roberto, Víctor (Vitillo) y Marcelo (Machaco) comenzaron tocando en bares. En 1942 crearon la “Peña Achalay”, en la esquina de Santa Fe y Paraná. En 1943 actuaron en el Teatro Presidente Alvear, presentando un espectáculo musical ambientado en las zonas andina, rural y urbana.

Se caracterizaron por el buen gusto y refinamiento en sus presentaciones en público, destacándose la importante labor educativa que realizaron en su Peña Achalay. Fueron autores de “Nuestras danzas”, un libro fundamental para la enseñanza y conocimiento del folclore. Escribieron numerosas obras que integran parte del repertorio folclórico ejecutado por los artistas más destacados del país.

En 1944 actuaron en “Radio El Mundo” y comenzaron a grabar en el sello “RCA Víctor”. Pero peviamente habían debutado en el sello “Odeón”, con su famosa zamba “Nostalgias santiagueñas”. Ejecutaban los intrumentos tradicionales como la guitarra, el charango, el bombo leguero, quena, flauta y picuyo, con el fundamental aporte del piano, a cargo de Alfredo, creador de un estilo único e inconfundible. Oirlo y experimentar el deseo de bailar eran todo uno.

Los Ábalos cantaron y ejecutaron la música que más fielmente reflejó al folclore de las primeras épocas. La música que compusieron estaba basada en la recopilación de canciones del campo, ya casi olvidadas, provenientes de la zona andina y de las de habla quechua. Algunas de sus composiciones son hitos, como “Nostalgias santiagueñas”, “Agitando pañuelos”,”Zamba de los yuyos”, “Carnavalito quebradeño”, por mencionar sólo algunas.

Con tres guitarras, un piano, un bombo leguero, voces y zapateos conquistaron a LatinoAmérica y fueron conocidos en Europa y Estados Unidos. Durante más de 60 años, los Hermanos Ábalos contribuyeron con un estilo sutil y muy bien definido, a afianzar nuestra música folclórica en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Adolfo_%C3%81balos

Vargas Vera R. “La siemebra de los Ábalos”. La Nación, 5-4-91.

http://www.musicademusicos.com.ar/foro_musicos/forum_posts.asp2TID=6275

Artistas destacados

LOS JUEGOS INFANTILES EN EL TANGO

La infancia y comienzo de la adolescencia está estrechamente vinculada con los juegos que nos acompañaron durante nuestra infancia. El tango, como expresión de Buenos Aires, supo incorporarlos en sus letras para asignarles la importancia que poseían en la vida de la muchachada.

El fútbol es y ha sidoi, pasión de multitudes; con su práctica desde edad muy temprana, se buscaba en un club de fútbol importante, alcanzar fama y bienestar económico. Era el sueño de muchos que se materializaba en algunos pocos. Estas ansias y proyectos han quedado muy bien reflejados en “El sueño del pibe”, de Reinaldo Yiso y Juan Puey:”Vas a ver que lindo / cuando allá en la cancha / mis goles aplaudan,/ seré un triunfador / jugaré en la quinta, / después en primera, / yo se que me espera / la consagración.”

La llegada al barrio del circo, era un acontecimiento importante. Una o dos veces al año ocurría esa visita, de modo que se hacía lo imposible para estar presente en alguna función. En los días previos al debut, algunos artistas y un remolque con alguna fiera, recorría las calles del barrio, distribuyendo programas y anunciando la presentación. Eduardo E. Beecar y Roberto Fugazot nos dicen en “Circo criollo”: “Ya la murga con sus sones de platillos y trombones / circuló por todo el pueblo, pregonando por doquier, / e imprimiendo en cada nota esta frase como un dejo:/ “circo gaucho, circo viejo, te vas para no volver” / De los pibes la algazara y el payaso con su cara / y sus locos cascabeles que va viendo enmudecer, / va expresando con la mueca de su labio y su entrecejo, / “circo gaucho, circo viejo, te vas para no volver”.

Probablemente sea la calesita, el juego ligado al niño desde la más temprana edad. ¡Quién no ha girado por una vez en la calesita!. Quién no ha vibrado de emoción cuando sacó la sortija. Y cuando más crecidos, realizaban piruetas sobre un caballo de madera o un avioncito con la hélice rota. La relación del niño con la calesita ha sido una constante a través del tiempo. Fueron Cátulo  Castillo y Marianito Mores, quienes dieron vida al inolvidable “La calesita”: “Grita la calesirta / su larga cuita maleva; / cita que por la acera / de Balvanera nos lleva. / …Vamos, que nos espera / con su poller marchita, / esta canción que rueda / la calesita…

El barrilete es otro de los juegos forzozamente ligados a la etapa infantil, aunque no exclusivamente, porque adolescentes y adultos, no perdían la oportunidad “de ayudar” a remontarlo. Pero todas las viscicitudes relacionadas con la fabricación del barrilete y su posterior remontada, configuran una imagen imposible de olvidar. Eladia Blazquez escribió “Sueño de barrilete”: “Yo quise ser un barrilete / buscando altura en mi ideal, / tratando de explicarme / que la vida es algo más / que darlo todo por comida. / y he sido igual que un barrilete, / al que un mal viento puso fin / no se si me falló la fe, la voluntad, / o acaso fue que me faltó piolín”.

El comienzo del invierno anunciaba que estaba próximo el día de San Pedro y San Pablo, cuando en cada barrio, se lo celebraba con la tradicional fogata del 29 de junio, que se hacía con todo lo inflamable recolectado desde dos semanas antes. Todo lo combustible, era útil para alimentar ese fuego que congregaba a los habitantes del barrio a participar del festejo anual y quemar algún muñeco, preparado para ese día. Julio Huasi e Ismael Spitalnik escribieron “San Pedro y San Pablo”: “Los purretes trajeron la madera, / tablones, sillas rotas, un catre y un cajón. / La montaña se hará pronto una hoguera, / las viejas tendrán brasas, no gastarán carbón. / …y las casas serán rojos fantoches, / millones de fogatas habrá por la ciudad, / surgirá la mañana en plena noche, / paloma y papa asada los pibes comerán”. Era la reunión que finalizaba cuando sólo quedaban algunas brasas esparcidas, sobre un empedrado que guardaba el calor durante muchas horas.

Ninguno podrá olvidar los juegos en la vereda, como la rayuela, las bolitas, el patrón de la vereda y tantos otros. Han sido épocas estampadas en el cerebro para siempre. Son recuerdos imperecederos que han quedado retenidos. Julio Navarrine y Juan Raggi lograron un acierto con “Oro muerto”: “El dueño de la casa / atiende a las visitas;/ los pibes del convento / gritan en derredor / jugando a la rayuela, / al salto, a las bolitas, / mientras un gringo curda / maldice al Redentor”.

Los espectáculos con títeres, se ofrecían en festivales infantiles, fiestas de cumpleaños o en fiestas parroquiales. Los pibes quedaban atrapados durante esos minutos de hechizo que surgían de las trompadas y cabezazos de esos muñecos inquietos. José Tagini y Juan Guichandut nos dejaron el clásico “Marionetas” que dice: “¡Arriba Doña rosa! / ¡Don Pánfilo , ligero! / y aquel titiritero / de voz aguardentosa / nos daba la función…/ Tus ojos se extasiaban: / aquellas marionetas / saltaban y bailaban / prendiendo en tu alma inquieta / la cálida emoción…”.

El tango, La infancia, Los juegos

MIGUEL DE MOLINA

Miguel Frías, conocido como Miguel de Molina, nació en Málaga el 10 de Abril de 1908.

Creció rodeado de mujeres: su abuela, su madre y cuatro tías. Se educó en un colegio de monjas. A los 13 años, obtuvo trabajo en un burdel, donde se ocupó de la limpieza, hacer compras y cocinar. Posteriormente, se alejó del burdel dirigiéndose a Sevilla, donde organizó espectáculos para turistas, hasta el año 1930, cuando es reclutado para el servicio militar en Madrid.

Al año siguiente comienzó su actividad profesional en el mundo del espectáculo, destacándose como intérprete de la copla, género habitualmente interpretado por mujeres y que en el arte de Miguel de Molina, se convirtió en una atracción sin precedentes, tal el caso de “Ojos verdes” y “La bien pagá”, por ejemplo.

Durante la Guerra Civil, se encontró del lado republicano, actuando con su espectáculo ante las tropas republicanas, para levantar su ánimo. Al finalizar la guerra en 1939, las tropas franquistas lo torturaron por homosexual y rojo, sufriendo sucesivas prohibiciones que le impidieron trabajar. Nunca ocultó su situación de gay.

En 1942 viajó a Buenos Aires invitado por la actriz Lola Membrives, para actuar en el Teatro Cómico durante la temporada de verano, obteniendo una sucesión de éxitos, y convirtiéndose en el artista de moda. Comenzado el otoño de 1943, preparó un espectáculo en el Teatro Avenida y fue contratado por Radio Belgrano.

En Julio de ese año, fue enviado de regreso a España por orden de la embajada española, permaneciendo la semana previa al viaje, alojado en la cárcel de Villa Devoto y perdiendo todas sus pertenencias. En 1945 viajó a México repitiéndose el éxito en sus presentaciones en “El Patio” y en el “Tetro Esperanza Iris”, pero fue acosado en su labor por miembros del sindicato.

Escribió entonces una carta a Eva Perón, solicitando regresar a la Argentina. Se le respondió que nada impedía su retorno y se le facilitó el ingreso al país. Llegó a Buenos Aires el 21 de Setiembre de 1946, reapareciendo 3 semanas después en el Teatro Premier, siendo ovacionado. Muy agrdecido, actuó en numerosos actos de Gobierno y de la Fundación Eva Perón.

Participó en 3 películas, sin mucho éxito. En 1957 regresó a España donde actuó por poco tiempo, y decidió dejar la actuación. Nuevamente en la Argentina, se alojó en su palacete ubicado en O’Higgins y Echeverría, en el bario de Belgrano, viviendo de sus ahorros y de la venta de sus antigüedades y obras de arte.

Se hizo famoso por su manera de entonar las coplas españolas. Su concepción teatral de los números musicales cambió por completo el mundo del varieté. El toque femenino que daba a su vestimenta, residía en las blusas que diseñaba, cosía y usaba. Falleció en su casa, el 5 de Marzo de 1993. Miguel de Molina fue un artista cabal, eximio representante del cante español, en especial la copla, que vivió en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: Beccacece H. Un artista excepcional. La Nación, 25-03-2011.

https://mail.google.com/mail/?hl=es&s…

Artistas destacados, El Teatro, El exilio, Vivieron en Buenos Aires

LA BATALLA DEL RÍO DE LA PLATA

La Batalla del Río de la Plata fue el único episodio de la Segunda Guerra Mundial entre buques ingleses y alemanes desarrollado en América del Sur, en aguas territoriales uruguayas.

Participaron el Acorazado de bolsillo Admiral Graf Spee y los cruceros británicos Ajax, Achilles y Exeter. El Graf Spee partió de Alemania el 21 de Agosto de 1939. Su objetivo fue entorpecer el abastecimiento británico hundiendo los barcos mercantes que encontró en su trayecto, pero con una característica singular: a los buques capturados no les permitió transmitir el ataque, evacuó a la tripulación, capturó a los oficiales y no se produjo ninguna muerte.

En Diciembre de 1939, se dirigió a la zona del Río de la Plata donde se encontró con los buques británicos el día 13 de Diciembre. El combate duró 90 minutos, a raíz del cual el Exeter abandonó la lucha, y el Ajax y Achilles, en malas condiciones, se limitaron a perseguir al Graf Spee, que entró al puerto de Montevideo para reparaciones y provisión de municiones.

Múltiples negociaciones diplomáticas resolvieron autorizar la permanencia en el puerto durante 72 horas, al cabo de las cuales, lo abandonó fondeando cerca de la costa. La tripulación abordó el carguero Tacoma, que transportó a más de mil hombres hasta Buenos Aires.

El Graf Spee fue volado por orden de su Capitán. Minutos antes de la explosión, el Capitán Hans Langsdorff y 40 hombres abandonaron el buque rumbo a Buenos Aires, siendo trasladados al Hotel de Inmigrantes. El Capitán Langsdorff se alojó en el Arsenal Naval donde envuelto en la bandera alemana se suicidó de un disparo en la cabeza, el 19 de diciembre de1939, dejando una carta explicativa.

Parte de la tripulción del Graf Spee se alojó an Argentina, en las provincias de Córdoba, San Juan y Mendoza donde se establecieron reanudando sus vínculos familiares. Algunos fueron seleccionados por entidades alemanas como la Embajada, la Aeronáutica Condor, y las empresas Siemens y Merck.

Pasado el tiempo, al cumplirse 30 años de la Batalla, se realizó en Mendoza una reunión notable: los sobrevivientes de los cuatro buques y sus familias, se encontraron en una reunión de camaradería de varios días de duración, en donde la emoción de los recuerdos, las anécdotas y la nostalgia renovaron emociones.

Las reuniones se transformaron en costumbre, ya que acordaron repetir los encuentros anualmente, en el mes de diciembre, al conmemorarse la fecha en la que el Graf Spee fue volado. Ese día hay una cita en los cementerios alemán y británico de Buenos Aires, a la que acuden los veteranos sobrevivientes y sus familias a visitar las tumbas del Capitán Hans Langsdorff y de veteranos fallecidos, alemanes y británicos.

Se escuchan los compases melancólicos de “Der Gute Kamerad” (El buen camarada), vieja canción militar  que  cantaban los soldados y marinos alemanes para honrar a sus muertos. La reunión finalizaba en un tradicional restaurante alemán.

Las reuniones de camaradería continúan desarrollándose también en Villa General Belgrano, Córdoba, rememorando un episodio inolvidable de ese Buenos Aires que se fue.

Fuente:http://www.dickhaus.com/historia_pag_Graf_Spee.htm

http://www.juanjoseflores.com.ar/2004/12/los-tripulantes-del-Graf-Spee.html

http://www.lanacion.com.ar/467026-el-reencuentro-de-los-camaradas-br-admiral-graf-spee

https://www.box.com/public/khlhZunilo

El exilio, Realidades argentinas, Vivieron en Buenos Aires

EL TOSCANO AVANTI

Los “Cigarros Avanti”, los más populares en Italia, comenzaron a fabricarse en Buenos Aires en el año 1902, en el barrio de Villa Urquiza.

La fábrica estaba ubicada en un galpón de ventanales amplios, que ocupaba una manzana y llegó a alojar alrededor de 1500 obreros. Realizaban un trabajo exclusivamente artesanal. La Compañía Introductora de Buenos Aires, (CIBA), fue la responsable de todos los procesos de la fabricación: Recepción del tabaco, Secado, Despalillamiento, Armado y Embalaje para su posterior comercialización.

Cada una de las 200 cigarreras que allí trabajaban, elaboraban mil toscanos bicónicos por día, que luego eran estampillados. El consumo del “Cigarro Avanti”, era muy popular especialmente, entre los inmigrantes italianos que en la ciudad de Buenos Aires, superaban el 50 por ciento de la población. Pero los argentinos no se quedaron atrás.

Se vendían los envases conteniendo dos toscanos o cuatro medio toscanos. Al toscano original se lo cortaba por el centro, justo donde estaba la etiqueta y se disponía de dos mitades, en condiciones de ser fumadas. Esta marca de cigarros llegó a ser la más famosa del país.

La promoción del tradicional toscano  era frecuente verla en murales y en los tranvías. Era habitual encontrar personas fumando un “Avanti”. En los bares, el “Avanti” integraba el aroma dominante, mezclado con el vaho del alcohol, durante las interminables partidas de truco o de tute. Los carreros arengaban a los percherones, sin sacarse el toscano de la boca. Los vendedores ambulantes como fruteros, pescadores o maniseros, siempre llevaban el toscano, encendido o apagado, durante sus tareas.

La popularidad de este cigarro estaba muy extendida, máxime si se tiene en cuenta que en la década del 30, el consumo anual era de 70 millones, elaborados principalmente con tabaco Criollo Misionero. Los que fumaban cigarrillos preferían el tabaco negro sin filtro, ya que el tabaco rubio aún, no había alcanzado popularidad.

La inclinación hacia los toscanos comenzó a declinar en la década de 1950, dando lugar al consumo de cigarrillos rubios, con o sin filtro. Como consecuencia de ello, la Compañía cerró sus puertas en el año 1958. Los cigarros “Avanti” constituyeron durante más de medio siglo, la fuente de toscanos económicos y más populares en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http: consumosdelayer.blogspot.com.ar/2011_11_01_archive.html

La cuestión social, La inmigración

TANTURI - CASTILLO

Ricardo Tanturi y Alberto Castillo constituyeron uno de los binomios tangueros más representativos de la década del 40.

Ricardo Tanturi, llamado “El caballero del tango”, nació en el barrio de Barracas el 27 de Enero de 1905. Fue dentista y pianista. En 1933 formó un sexteto típico llamado “Los Indios”, igual que un equipo de polo de esa época. Trabajó en el Hotel Carrasco, de Montevideo y comenzó a grabar en el sello “Odeón”.

Se incorporó a los programas de Radio “El Mundo”, cambiándose al sello grabados “Víctor”. En 1939, se incorporó el cantor Alberto Castillo a quien llamaron “El cantor de los 100 barrios porteños”. De esta forma orquesta y cantor ingresaron de inmediato a la popularidad, dando origen a una sucesión de éxitos que impulsó el expectacular ascenso de ambos, arrastrando multitudes.

Alberto Salvador De Luca, conocido como Alberto Castillo, fue uno de los intérpretes más carismáticos de toda la historia de la música rioplatense. Nació en Mataderos, el 7 de Diciembre de 1914. Comenzó a cantar mientras estudiaba Medicina en la Universidad de Buenos Aires obteniendo el título de Médico en 1942.

Trabajó con los conjuntos de Armando Neira, Augusto Berto y Mariano Rodas. Conoció al maestro Tanturi en un baile universitario, donde cantó algunos temas. Ingresó al conjunto en 1939 permaneciendo hasta 1943. Fueron años de un éxito clamoroso.

Castillo no imitaba a nadie. Era completamente distinto, por la forma de cantar, por sus gestos exagerados, por su manejo del micrófono, su forma de vestir a la usanza “Divito” y por su provocativa forma de decir, con un tono cachador, arrastrando el fraseo, con una cadencia rea. Fue un verdadero transgresor que provocó odios y amores entre el público.

El primer disco del binomio Tanturi- Castillo apareció el 8 de Enero de 1941, el vals “Recuerdo”, de Alfredo Pelaia. Pero sin lugar a dudas, fue el tango “Así se baila el tango”, de Elías Randal y Marvil, el que mejor lo caracterizó cuando decía:”¡Qué saben los pitucos, / lamidos y shushetas, / que saben lo que es tango, / que saben de compás”. Siempre alguno se daba por aludido y comenzaba la bronca.

Luego de su desvinculación de Tanturi actuó como solista. Su orquesta fue dirigidas sucesivamente por Emilio Balcarce, Enrique Alessio y Angel Condercuri. Ricardo Tanturi falleció el 24 de Enero de 1973 y Alberto Castillo el 23 de Julio de 2002.

El binomio constituido por Ricardo Tanturi y Alberto Castillo fue uno de los más exitosos en la década del 40, en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente:Sentir el tango. Nº 12, 1998. Ed. Altaya.

Binomios tangueros, El tango

EL WINCOFÓN

El “Wincofón” era un reproductor eléctrico de discos aparecido en Buenos Aires a fines de la década de 1950.

Estaba dotado de un motor eléctrico que movía un plato giratorio, a una velocidad constante de 78 RPM, 45 RPM o 33 1/3 RPM. La velocidad se modificaba mediante el movimiento de una perilla exclusiva para tal fin. Para los discos de 45 RPM, era necesario agregar un cilindro que se colocaba en el vástago central, dado que el centro de esos discos era muy amplio.

Eran automáticos, es decir que se colocaban varios discos simultáneamente, no más de ocho, y con un solo movimiento de la perilla de arranque , se podían escuchar todos. Al caer el último disco, el brazo fonocaptor apagaba el motor finalizando la reproducción.

El brazo fonocaptor disponía de 2 púas: una para los discos de 78 RPM y la restante para los de 45 RPM y 33 1/3 RPM. Se la giraba manualmente mediante una perilla ubicada en el extremo frontal del brazo. El “Wincofón” podía ser monoaural, con su propio parlante o estereofónico, mediante el acople de un segundo parlante en una salida opcional. Algunos modelos, tenían incorporada una radio.

Al wincofón se lo podía hallar en la mayoría de los hogares donde habitaban adolescentes. Difundió masivamente la música de los 60 y 70, siendo el insustituible complemento en las celebraciones de fiestas, cumpleaños y asaltos, esas clásicas reuniones bailables organizadas por estudiantes, en la casa de uno de ellos.

El “Wincofón” fue el reproductor musical “de mesa” más popular, para la difusión de discos en ese Buenos Aires que se fue.

La casa, La cuestión social, Los entretenimientos, Reuniones sociales

EL CIGARRERO AMBULANTE

El cigarrero ambulante se caracterizó por emplear un puesto móvil para la venta de cigarrillos.

Pertenecía a la categoría de vendedores de artículos no perecederos, es decir, que no estaban obligados a deshacerse rápidamente de su mercadería. Armaba su puesto en aquellos lugares de la ciudad bien concurridos, con mucho movimiento. El puesto de venta difería según estuviera o no discapacitado.

En el primer caso, usaba un mueble vitrina de dos compartimientos, con rueditas para facilitar su desplazamiento. Se ubicaba cerca de las esquinas. Una persona discapacitada atendía la venta sentado en una silla. Vestido con traje y sombrero o gorra, se ocupaba de la venta de cigarrillos de distintas marcas, destacándose una que auspiciaba ese puesto de venta.

También vendía cigarros, fueran toscanos o caburés, como se denominaba a los medio toscanos. El envase de toscanos estaba abierto, porque se vendía por unidades. 

La mercadería estaba a la vista, protegida por las puertas vitrina, de vidrio transparente. Un segundo compartimiento ubicado en la mitad inferior, se utilizaba para guardar la mercadería. Si bien es cierto que los cigarrillos se reponían con mucha frecuencia, siempre había un remanente para responder a la demanda del momento.

Con la compra de un atado de cigarrillos, se obsequiaba una carterita conteniendo 12 fósforos de papel. Las cajitas costaban 5 o 10 centavos y contenían 45 o 90 fósforos de papel marca “Ranchera”, respectivamente. También se vendían fósforos de cera marca “Victoria” .

Cumplido el horario de trabajo, el mueble quedaba cerrado y amarrado junto con la silla a un árbol, o era transportado a un portal cercano, donde se guarecía hasta el día siguiente. En muchas ocasiones, estaba ubicado al lado del portal.

Los vendedores sin discapacidad, empleaban un puesto de trabajo más sencillo, consistente en un cajón de madera que se ubicaba sobre un caballete o una mesa tijera, muy fácil de transportar. Se lo ubicaba en el lugar más conveniente, de acuerdo con el desarrollo de cualquier evento que convocara mucho público.

Este mini emprendimiento comenzó en la primera década del Siglo XX y persistió hasta avanzada la década de 1960. El cigarrero ambulante, desaparecido hace muchos años, fue un personaje de las calles en ese Buenos Aires que se fue.

La ciudad, Personajes de la ciudad

PARIS EN EL TANGO

París fue la ciudad, que representó para el tango, su ingreso y aceptación como danza a nivel internacional.

En los comienzos del siglo XX, la aparición del tango fue recibida con mucha reserva. Su origen prostibulario y sus letras reñidas con la moral de la época, fueron factores de rechazo en los círculos sociales. El tango no era bien visto y en su aceptación, fue muy importante la etapa parisina.

Allí se consagró y desde allí, fue lanzado a la consideración internacional. La moda de visitar París, disfrutar de la Ciudad Luz, participar de su vida bohemia con sus atracciones nocturnas, con sus mujeres y sus desengaños, han integrado el contenido de tangos tradicionales.

En “Anclao en París“, de Enrique Cadícamo y Guillermo Barbieri, la nostalgia y la amargura, son temas dominantes: “Tirao por la vida de errante bohemio / estoy, Buenos Aires, anclao en París. / Curtido de malas, bandeado de apremios, / te evoco desde este lejano país. /……¡Lejano Buenos Aires, qué linda has de estar! / ya van para diez años / que me viste zarpar. / Aquí, en este Montmartre, / faubourg sentimental, / yo siento que el recuerdo / me clava su puñal…!”.

El recuerdo de la mujer inalcanzable, con sus dudas y misterios, está relatado por Julián Centeya y Enrique Delfino en “Claudinette“: “Medianoche parisina / en aquel café concert, / como envuelta en la neblina / de una lluvia gris y fina / te vi desaparecer…/ Me dejaste con la pena / de saber que te perdí, / mocosita dulce y buena / que me diste la condena / de no ser jamás feliz”.

La descripción de las “grisettes”, como se denominaba a las obreras de la costura que transitaban situaciones prostibularias, fue un verdadero acierto en el tango “Griseta”, de José González Castillo y Enrique Delfino: “Mezcla rara de Museta y de Mimí / con caricias de Rodolfo y de Schaumard, / era la flor de París / que un sueño de novela trajo al arrabal. / Y en el loco divagar del cabaret, / al arrullo de algún tango compadrón / alentaba una ilusión, / soñaba con Des Grieux, / quería ser Manón…”.

El destino fatal causado por la tuberculosis, quedó reflejado en muchos tangos, como reflejo de la vida diaria, cuando la enfermedad era preludio de muerte. En “Mimí Pinzón”, José Rótulo y Aquiles Roggero lo destacan claramente: “Un día más, / un año más, / que estoy perdido en la neblina…/ En esa niebla de la noche parisina / que te alejaste para nunca retornar. / Yo te llamé / Mimí Pinzón, / porque en tu afán de ser coqueta / te fue arrastrando al igual que la Griseta, / y el mismo mal y su final te castigó”.

El rudo invierno parisino está asociado con letras tristes y desgarradoras. Héctor Blomberg y Enrique Maciel escribieron el tango “La que murió en París”, donde una vez más, la tuberculosis es, lamentablemente, la figura dominante: “Yo sé que aún te acuerdas del barrio perdido, / de aquel Buenos Aires que nos vió partir. / Que en tus labios fríos aun tiemblan los tangos / que en París cantabas antes de morir…/ La lluvia de otoño mojó los castaños, / pero ya no estabas en el bulevar…/ Muchachita criolla de los ojos negros, / tus labios dormidos ya no han de cantar…/….¡Muchachita, como tosías / aquel invierno al llegar…! / como un tango te morías / en el frío bulevar”.

El tango incorporó la figura de la francesita que pasó su juventud entre fiestas y champagne, hasta que encontró a un argentino que le chamuyó en el oído, dejando París por Buenos Aires. Lo expresaron muy bien Enrique Cadícamo y Eduardo Pereyra en “Madame Ivonne”: “Mademoiselle Ivonne era una pebeta / en el barrio posta del viejo Montmartre. / Con su pinta brava de alegre griseta / animó las fiestas de Les Quatre Arts. / Era la papusa del Barrio Latino / que supo a los puntos del verso inspirar. /….Han pasao diez años que zarpó de Francia, / Mademoiselle Ivonne hoy es sólo “Madame” / …Ya nada le queda de aquel argentino / que entre tango y mate la alzó de París”.

Eran las primeras décadas del siglo XX cuando Buenos Aires miraba hacia Europa. París ejercía sobre los argentinos una atracción total; era una meta estar en París, pasar por París, vivir en París. El tango, no quedó ajeno a este influjo por lo que incorporó muchas vivencias de la época, acaecidas en ese Buenos Aires que se fue.

El tango, La cuestión social, Realidades argentinas

Iniciar sesión

Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com

   
 

Regístrese gratis

¿Olvidó su contraseña?

Ayuda