Realidades argentinas
LOS NEGROS EN EL TANGO Y LA MILONGA
Los negros formaron parte de la población de Buenos Aires, casi simultáneamente con la población blanca.
Uno de cada tres habitantes era negro o de ese origen. Como consecuencia de las epidemias, la pobreza y las Guerras de la Independencia, fueron desapareciendo. Los negros porteños se concentraron en los barrios porteños de San Telmo y Montserrat.
Son escasos los tangos que registraron detalles de su vida como en “Moneda de cobre”, de Horacio Sanguinetti y Carlos Viván:”Tu padre era rubio, borracho y malevo, / tu madre era negra con labios malvón; / mulata naciste con ojos de cielo / y mota en el pelo de negro carbón. / Creciste en el lodo de un barrio muy pobre, / cumpliste veinte años en un cabaret, / y ahora te llaman Moneda de Cobre, / porque vieja y triste muy poco valés.”
Otro tango que hace alusión a los negros es “Alhucema”, de Francisco Pracánico y Horacio Sanguinetti, que aborda las desventuras trágicas de un romance de amor: “Negra macumba que zumba el tambor, / ¡Ha muerto un moreno y ha muerto un amor! / Triste retumba, retumba el tambor; / ¡Ha muerto un hermano de nuestro color! / Alhucema. / Se llamaba la morena, / que a la muerte lo arrastró. / Negra loca, / fue la sangre de su boca / que a los negros embriagó…/ Doble pena, / uno vive en sus cadenas / y otro ha muerto por su amor.”
Son las milongas las que se han ocupado de describir episodios de la vida de los negros, casi siempre tristes y dolorosos. En “Ropa blanca”, de Homero Manzi y Alfredo Malerba, se evocan a las lavanderas: “Lava la ropa mulata / pena y amor. / La espuma por blanca / parece algodón. / Tus manos por negras / betún y carbón. / Lava la ropa mulata / pena y amor”.
La evocación del Rey Mago Baltasar, fue plasmada en la milonga “Papá Baltasar”, de Homero Manzi y Sebastián Piana, cuando dice: “De mi niño, niño Pedro / no te vayas a olvidar / que mi niño es el más negro / y el más pobre, Baltasar. / El quiere un soldado nuevo / y una espada y un fusil / y para subir al cielo, / un globito de candil”.
En la milonga “Negra María”, de Homero Manzi y Lucio Demare, se cantan las desventuras de una niña recién nacida en Carnaval, para quien todos los proyectos de vida sucumben rápidamente: “Bruna, bruna / nació María / y está en la cuna. / Nació de día / tendrá fortuna. / Bordará la madre / su vestido largo. / Y entrará a la fiesta / con vestido blanco / y será la reina / cuando María / cumpla quince años”.
Las milongas candomberas integran el grupo de canciones donde los personajes básicos están representados por gente de color. Su letrista más representativo fue el gran poeta Homero Manzi. Conjuntamente con su estrecho colaborador, el pianista Sebastián Piana, escribieron la milonga “Juan Manuel”, en la que se refieren situaciones relacionadas con la batalla de Caseros, que puso fin al gobierno de Rosas. Los negros estuvieron protegidos durante ese gobierno, ya que Rosas, era un entusiasta del candombe. El mestizaje fue uno de los responsables de la desaparición de las características de los negros, dando origen a los mulatos, pardos, zambos y morenos.
Fueron escasos los vestigios que quedaron de los negros y de su cultura, salvo la música. Homero Manzi y Charlo nos brindaron la milonga candombe “Oro y Plata”: “Ay, / late que late / y el cuero del parche bate / con manos de chocolate / el negro que la perdió; / rueda que rueda, / lo mismo que una moneda / con ropa de tul y seda / la negra que le mintió. / Todos los cueros están doblando / pero sus ojos están llorando: / que un pardo de cuello duro / fumando un puro / se la llevó”.
El 15 de Mayo de 1812 se prohibió la introducción de esclavos y el 4 de Febrero de 1813, se declaró libre a todo esclavo procedente de país extranjero por el solo hecho de pisar el territorio de las Provincias Unidas. Homero Expósito junto a Enrique Mario Franchini y Héctor Stamponi escribieron “Azabache”: “¡Retumba con sangre y tumba / tarumba de tumba y sangre!… / Grito esclavo del recuerdo / de la vieja Buenos Aires…/ ¡Candombe! ¡Candombe negro! / Nostalgia de gente pobre…/ Por las calles de San Telmo / ya se ha perdido el candombe…/ ¡Oh…oh…oh!”.
En “Pena mulata”, de Homero Manzi y Sebastián Piana, milonga candombe que recordamos en la inolvidable versión de Roberto Rufino con la orquesta de Carlos Di Sarli: “Tu madre murió de amores, / alma blanca y piel carbón. / Mulata, fueron sus labios / el rencor de un cuarteador. / Tu padre murió a la sombra / por vengar esa traición. / Mulata, nació tu estrella / en un cielo de crespón”.
No todas las milongas con negros son tristes; hay una excepción en la milonga humorística “Milonga en negro”, recopilada y arreglada por Edmundo Rivero, que hemos disfrutado en su grabación con la orquesta de Aníbal Troilo: “La negra doña Tomasa, que una negra hija tiene / con otro negro pretende, su negra hija casar, / Resulta que el negro novio, todo con muy negra idea / Quiere que de negro sea la fiesta más singular…/ Después de esta negra fiesta, los negros novios se fueron /A un negro cuerto subieron, negras sábanas tendieron, / Y a eso de la media noche cosas de negros hicieron…/ La negra durmió en la cama…Y el negro durmió en el suelo…”. La vida y costumbres de los negros conformaron un grupo social muy bien definido en la población porteña, registrado en la música de algunas milongas arrabaleras de ese Buenos Aires que se fue.
Fuente:Gobello, José. Letras de tango, Edic. Centro Editor, Tomos 1 y 2. 1997.
LADISLAO BIRO
Ladislao Biro fue un inventor y periodista nacido en Budapest, Hungría, el 29 de Setiembre de 1899.
Desarrolló múltiples actividades, pero se hizo famoso por sus condiciones de inventor. Desempeñando actividades en su rol de periodista, padeció los inconvenientes ocasionados por su lapicera fuente, interrumpiendo su labor durante un reportaje, situación que lo alteró profundamente.
Esta hecho lo indujo a encontrar una tinta capaz de evitar estos inconvenientes. Con la colaboración de su hermano Georg, químico de profesión, logró obtener una tinta útil , pero que no funcionaba con la estilográfica habitual. Sin embargo su genialidad se mostró nítidamente cuando decidió reemplazar la pluma fuente por una bolilla.
Esta decisión provino de su capacidad de observación, cuando al ver a unos niños jugando a las bolitas, observó que al pasar por el agua, la bolita dejaba mojado su trayecto. Fue el nacimiento de la “lapicera a bolilla”, un sistema para escribir que revolucionaría al mundo.
En 1938, patentó su `prototipo en Hungría. Al año siguiente, fue invitado por el ex presidente argentino, Agustín P. Justo a radicarse en la Argentina y desarrollar su invención. A poco de comenzada la Segunda Guerra Mundial, encontrándose Biro en Francia y producirse la invasión a París en Mayo de 1940, junto con su hermano y su socio, Juan Meyne, emigraron hacia Argentina.
Poco tiempo después, llegarían su esposa y su hija. En un garage, la compañía Biro, Meyne y Biro trabajaron con un grupo de operarios y el 10 de Junio de 1943, patentaron en Buenos Aires a la “Birome”, la primera esferográfica con tinta que secaba en el acto, y que podía utilizarse en los aviones.El nombre provenía de la unión de los apellidos de Biro y su socio.
Radicado con su familia en BuenosAires, Biro adoptó la ciudadanía argentina. La popularidad del bolígrafo fue total y hoy, todo el mundo utiliza la lapicera con punta a bolilla, que regula la salida de tinta al papel, en forma fluida y constante.
La primera “Birome” me la regalaron en el año 1945. Tenía un trazo grueso y no era continuo; estaba salpicado por pequeñas interrupciones. La punta de bolilla se ensuciaba con frecuencia, y los dedos, cuadernos y ropa, sufrían de manchas que no se podían eliminar. Pero todos sus inconvenientes del comienzo, quedaban obviados por la sencillez de su escritura.
La producción masiva abarató muchísimo los costos, convirtiéndola en el instrumento universal de la escritura manual. Biro aplicó el principio de su lapicera en la fabricación de desodorantes a bolilla y de perfumeros a bolilla. La Escuela Argentina de Inventores estableció en 1990 que el “El día del inventor” se festeje el 29 de Setiembre, conmerorando la fecha de nacimiento de Ladislao Biro.
Falleció en Buenos Aires el 24 de Noviembre de 1985. Ladislao Biro fue un inventor genial, padre de la “Birome”, que vivió más de 40 años en ese Buenos Aires que se fue.
Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Ladislao_Biro
http://es.wikipedia.org/wiki/Bol%C3%ADgrafo
LA CASA SUIZA
La Casa Suiza es un edificio perteneciente a la Sociedad Filantrópica Suiza, ubicado en la calle Rodríguez Peña 254, con una coqueta fachada Art Decó. 
Fue fundada en 1861 y tenía como objetivo crear un club para asistir a los menos afortunados entre los suizos del país y estrechar vínculos entre ellos, manteniendo viva la cultura de su patria mediante fiestas, reuniones sociales y centro de beneficencia.
En su Salón Principal actuó el Trío Gardel, Razzano, Marino, compañías teatrales, musicales y de ballet, así como también a las más variadas expresiones políticas, sindicales y culturales.
Pero la Casa Suiza fue un lugar de reunión de la comunidad Afroargentina, especialmente durante los días de Carnaval. A través del “Shimmy Club”, la institución afroporteña más emblemática del Siglo XX, alquilaba las instalaciones para la realización de los 8 bailes de Carnaval, a partir del año 1928, con demostraciones de Candombe y Rumba abierta, similar a la rumba cubana.
Las reuniones se realizaban en el buffett ubicado en el subsuelo, donde cada familia tenía su mesa reservada y numerada, donde llevaban y ejecutaban sus tambores. Al finalizar cada noche de baile, las comparss candomberas salían bailando por Rodríguez Peña hasta Avenida Corrientes, y por ésta llegaban hasta el Bar Ramos, en la esquina de Montevideo, cantando candombes.
En la Casa Suiza también actuaron las orquestas de tango dirigidas por los afroargentinos Enrique Maciel y Tomás Santillán; grupos de jazz y de música tropical. Estas actividades se realizaron hasta el año 1978, cuando fueron prohibidas por el Gobierno Militar.
En época de proscripción gubernamental, la Casa Suiza acogió a políticos y militantes de todos los partidos políticos sin distinción, siendo su sótano un refugio calificado. La Casa Suiza fue el único baluarte material de la Ciudad, directamente vinculado a la Comunidad Afroargentina, en ese Buenos Aires que se fue.
Fuente: http://buenosairessos.com.ar/content/casa-suiza-vs-la-piqueta-demoled…
http://www.traducirargentina.com.ar/local/casa-suiza.html
http://www.periodico desdeboedo.com.ar/2012/02/casa-suiza-amparo-demolicion/
LA BATALLA DEL RÍO DE LA PLATA
La Batalla del Río de la Plata fue el único episodio de la Segunda Guerra Mundial entre buques ingleses y alemanes desarrollado en América del Sur, en aguas territoriales uruguayas.
Participaron el Acorazado de bolsillo Admiral Graf Spee y los cruceros británicos Ajax, Achilles y Exeter. El Graf Spee partió de Alemania el 21 de Agosto de 1939. Su objetivo fue entorpecer el abastecimiento británico hundiendo los barcos mercantes que encontró en su trayecto, pero con una característica singular: a los buques capturados no les permitió transmitir el ataque, evacuó a la tripulación, capturó a los oficiales y no se produjo ninguna muerte.
En Diciembre de 1939, se dirigió a la zona del Río de la Plata donde se encontró con los buques británicos el día 13 de Diciembre. El combate duró 90 minutos, a raíz del cual el Exeter abandonó la lucha, y el Ajax y Achilles, en malas condiciones, se limitaron a perseguir al Graf Spee, que entró al puerto de Montevideo para reparaciones y provisión de municiones.
Múltiples negociaciones diplomáticas resolvieron autorizar la permanencia en el puerto durante 72 horas, al cabo de las cuales, lo abandonó fondeando cerca de la costa. La tripulación abordó el carguero Tacoma, que transportó a más de mil hombres hasta Buenos Aires.
El Graf Spee fue volado por orden de su Capitán. Minutos antes de la explosión, el Capitán Hans Langsdorff y 40 hombres abandonaron el buque rumbo a Buenos Aires, siendo trasladados al Hotel de Inmigrantes. El Capitán Langsdorff se alojó en el Arsenal Naval donde envuelto en la bandera alemana se suicidó de un disparo en la cabeza, el 19 de diciembre de1939, dejando una carta explicativa.
Parte de la tripulción del Graf Spee se alojó an Argentina, en las provincias de Córdoba, San Juan y Mendoza donde se establecieron reanudando sus vínculos familiares. Algunos fueron seleccionados por entidades alemanas como la Embajada, la Aeronáutica Condor, y las empresas Siemens y Merck.
Pasado el tiempo, al cumplirse 30 años de la Batalla, se realizó en Mendoza una reunión notable: los sobrevivientes de los cuatro buques y sus familias, se encontraron en una reunión de camaradería de varios días de duración, en donde la emoción de los recuerdos, las anécdotas y la nostalgia renovaron emociones.
Las reuniones se transformaron en costumbre, ya que acordaron repetir los encuentros anualmente, en el mes de diciembre, al conmemorarse la fecha en la que el Graf Spee fue volado. Ese día hay una cita en los cementerios alemán y británico de Buenos Aires, a la que acuden los veteranos sobrevivientes y sus familias a visitar las tumbas del Capitán Hans Langsdorff y de veteranos fallecidos, alemanes y británicos.
Se escuchan los compases melancólicos de “Der Gute Kamerad” (El buen camarada), vieja canción militar que cantaban los soldados y marinos alemanes para honrar a sus muertos. La reunión finalizaba en un tradicional restaurante alemán.
Las reuniones de camaradería continúan desarrollándose también en Villa General Belgrano, Córdoba, rememorando un episodio inolvidable de ese Buenos Aires que se fue.
Fuente:http://www.dickhaus.com/historia_pag_Graf_Spee.htm
http://www.juanjoseflores.com.ar/2004/12/los-tripulantes-del-Graf-Spee.html
http://www.lanacion.com.ar/467026-el-reencuentro-de-los-camaradas-br-admiral-graf-spee
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PARIS EN EL TANGO
París fue la ciudad, que representó para el tango, su ingreso y aceptación como danza a nivel internacional.
En los comienzos del siglo XX, la aparición del tango fue recibida con mucha reserva. Su origen prostibulario y sus letras reñidas con la moral de la época, fueron factores de rechazo en los círculos sociales. El tango no era bien visto y en su aceptación, fue muy importante la etapa parisina.
Allí se consagró y desde allí, fue lanzado a la consideración internacional. La moda de visitar París, disfrutar de la Ciudad Luz, participar de su vida bohemia con sus atracciones nocturnas, con sus mujeres y sus desengaños, han integrado el contenido de tangos tradicionales.
En “Anclao en París“, de Enrique Cadícamo y Guillermo Barbieri, la nostalgia y la amargura, son temas dominantes: “Tirao por la vida de errante bohemio / estoy, Buenos Aires, anclao en París. / Curtido de malas, bandeado de apremios, / te evoco desde este lejano país. /……¡Lejano Buenos Aires, qué linda has de estar! / ya van para diez años / que me viste zarpar. / Aquí, en este Montmartre, / faubourg sentimental, / yo siento que el recuerdo / me clava su puñal…!”.
El recuerdo de la mujer inalcanzable, con sus dudas y misterios, está relatado por Julián Centeya y Enrique Delfino en “Claudinette“: “Medianoche parisina / en aquel café concert, / como envuelta en la neblina / de una lluvia gris y fina / te vi desaparecer…/ Me dejaste con la pena / de saber que te perdí, / mocosita dulce y buena / que me diste la condena / de no ser jamás feliz”.
La descripción de las “grisettes”, como se denominaba a las obreras de la costura que transitaban situaciones prostibularias, fue un verdadero acierto en el tango “Griseta”, de José González Castillo y Enrique Delfino: “Mezcla rara de Museta y de Mimí / con caricias de Rodolfo y de Schaumard, / era la flor de París / que un sueño de novela trajo al arrabal. / Y en el loco divagar del cabaret, / al arrullo de algún tango compadrón / alentaba una ilusión, / soñaba con Des Grieux, / quería ser Manón…”.
El destino fatal causado por la tuberculosis, quedó reflejado en muchos tangos, como reflejo de la vida diaria, cuando la enfermedad era preludio de muerte. En “Mimí Pinzón”, José Rótulo y Aquiles Roggero lo destacan claramente: “Un día más, / un año más, / que estoy perdido en la neblina…/ En esa niebla de la noche parisina / que te alejaste para nunca retornar. / Yo te llamé / Mimí Pinzón, / porque en tu afán de ser coqueta / te fue arrastrando al igual que la Griseta, / y el mismo mal y su final te castigó”.
El rudo invierno parisino está asociado con letras tristes y desgarradoras. Héctor Blomberg y Enrique Maciel escribieron el tango “La que murió en París”, donde una vez más, la tuberculosis es, lamentablemente, la figura dominante: “Yo sé que aún te acuerdas del barrio perdido, / de aquel Buenos Aires que nos vió partir. / Que en tus labios fríos aun tiemblan los tangos / que en París cantabas antes de morir…/ La lluvia de otoño mojó los castaños, / pero ya no estabas en el bulevar…/ Muchachita criolla de los ojos negros, / tus labios dormidos ya no han de cantar…/….¡Muchachita, como tosías / aquel invierno al llegar…! / como un tango te morías / en el frío bulevar”.
El tango incorporó la figura de la francesita que pasó su juventud entre fiestas y champagne, hasta que encontró a un argentino que le chamuyó en el oído, dejando París por Buenos Aires. Lo expresaron muy bien Enrique Cadícamo y Eduardo Pereyra en “Madame Ivonne”: “Mademoiselle Ivonne era una pebeta / en el barrio posta del viejo Montmartre. / Con su pinta brava de alegre griseta / animó las fiestas de Les Quatre Arts. / Era la papusa del Barrio Latino / que supo a los puntos del verso inspirar. /….Han pasao diez años que zarpó de Francia, / Mademoiselle Ivonne hoy es sólo “Madame” / …Ya nada le queda de aquel argentino / que entre tango y mate la alzó de París”.
Eran las primeras décadas del siglo XX cuando Buenos Aires miraba hacia Europa. París ejercía sobre los argentinos una atracción total; era una meta estar en París, pasar por París, vivir en París. El tango, no quedó ajeno a este influjo por lo que incorporó muchas vivencias de la época, acaecidas en ese Buenos Aires que se fue.
LOS LIBROS DE ESTUDIO USADOS
La compra de libros usados fue una necesidad, a la hora de estudiar lo indicado.
Los libros de texto en la escuela primaria, fueron el comienzo de la experiencia en la adquisición de aquellos textos que respondieran a lo solicitado por el maestro de turno. Incentivaba la curiosidad explorar ese libro que había tenido uno o más dueños, con párrafos subrayados o alguna aclaración al margen.
Las librerías de nuevos y usados se destacaban por sus carteles anunciando esas dos posibilidades. El usado fue un recurso muy empleado en nuestra vida de estudiante, que continuó en la escuela secundaria, culminando en la etapa universitaria.
En una época en la cual los conocimientos no se adquirían a velocidad supersónica, la compra de libros usados se realizaba en las librerías que rodeaban el ámbito universitario correspondiente. Comprarlos se transformó en un hábito forzoso. Primero buscar el usado de más reciente edición. En caso contrario, comprar el existente y actualizarlo; comprar uno nuevo, ocurría cuando no había otra posibilidad.
El otro recurso era la biblioteca de la Facultad, donde lo que hallábamos eran libros viejos o muy viejos. Siempre estábamos forzados a completar los textos con los nuevos conocimientos no incluídos en los usados, por lo que anexábamos apuntes de clase, a fin de actualizarlos.
Las librerías de textos educativos, nuevos y usados, tenían como clientela exclusiva al estudiantado, ubicadas en el área de influencia de los colegios y las facultades. La compra de un libro nuevo era, en muchas oportunidades, una verdadera utopía.
Se buscaban libros en bibliotecas alejadas de la Facultad, donde no eran tan solicitados. Permitían la renovación del mismo en muchas oportunidades y sin interrupciones. Se constituyó en una modalidad poco explotada, que facilitó el acceso a libros más recientes. Se podían hallar algunos pocos libros científicos, que posibilitaban el estudio de una detrminada materia durante casi todo el año.
Los textos usados constituyeron la base de nuestra formación educativa en ese Buenos Aires que se fue.
EL CAFÉ EN EL TANGO
El café es una institución barrial que abarca un amplio abanico de situaciones. Lugar de encuentros, refugio de solitarios, sitio de estudio, de trabajo, de esparcimiento, todas tareas realizadas en compañía de un pocillo de cafá.
El tango, al reflejar la vida de la Ciudad, no podía estar ausente en la temática del café, con algunas descripciones insuperables. Enrique Santos Discépolo supo describir con habilidad inusual, las principales características del café en su impecable “Cafetín de Buenos Aires”, que junto a la música de Marianito Mores y la impecable versión de Edmundo Rivero, constituyen un documento excepcional: “De chiquilín te miraba de afuera/ como a esas cosas que nunca se alcanzan…/ La ñata contra el vidrio/ en un azul de frío,/ que solo fue después viviendo/ igual al mío…/ …En tu mezcla milagrosa / de sabihondos y suicidas,/ yo aprendí filosofía, dados, timba / y la poesía cruel / de no pensar más en mí…”.
La nostalgia de los años jóvenes, de la barra esquinera y de los amores juveniles, se añoran ante el humo del café recién servido. Los amigos de siempre se reunen, si es posible en la misma mesa y la cadena de recuerdos va creciendo, eslabón por eslabón. Cacho Castaña supo transmitir con precisión muchos de estos sentimientos en su creación “Café La Humedad”: “Humedad…Llovizna y frío…/ Mi aliento empaña el vidrio azul del viejo bar…/ No me pregunten si hace mucho que la espero;/ un café que ya está frío y hace varios ceniceros…/Café La Humedad, billar y reunión;/ Sábado con trampas; ¡que linda función ! / Yo solamente necesito agradecerte / la enseñanza de tus noches / que me alejan de lamuerte…/”.
El relato depresivo de tiempos ya vividos, se evocan en el ambiente nostálgico del café, como bien lo señalan Homero Manzi y Alfredo Malerba en “Mi taza de café”: “La tarde está muriendo detrás de la vidriera / y pienso mientras tomo mi taza de café./ Desfilan los recuerdos, los tiempos y las penas,/ las luces y las sombras del tiempo que se fue./ La calle está vacía, igual que mi destino./ Amigos y cariños, barajas del ayer./ Fantasma de la vida, mentiras del camino / que evoco mientras tomo mi taza de café/”.
El drama del emigrante que evoca a su tierra natal, a sus ancestros y familiares ha sido tratado en muchas oportunidades, ya que el aluvión inmigratorio al país, fue motivo más que suficiente para volcarlo en las letras de tango. El tango “Cafetín”, de Homero Expósito y Argentino Galván, cuenta las penas de aquellos que dejaron su hogar en tierras lejanas: “Cafetín / donde lloran los hombres / que saben el gusto / que dejan los mares…/ Cafetín / y esa pena que amarga / mirando los barcos / volver a sus lares…/……/¡Cafetín / yo no tengo esperanzas / ni sueño, nialdea / para regresar !/”.
Las manifestaciones artísticas y culturales fueron cultivadas por grupos selectos que elegían el café para mostrar sus creaciones. Poetas, escritores, pintores, escultores y músicos integraron esa plataforma de figuras inolvidables, que hoy son de culto, como lo señala el tango de Héctor Negro y Eladia Blazquez “Viejo Tortoni”: “Viejo Tortoni, refugio fiel / de la amistad junto al pocillo de café./ En este sótano de hoy la magia sigue igual / y un duende nos recibe en el umbral…/ Viejo Tortoni, en tu color / estará Quinquela y el poema de Tuñón…/ Y el tango aquel de Filiberto, / como vos, no ha muerto;/ vive sin decir adios…/”.
El recuerdo de lo que no fue, o el final de lo que fue, los romances truncos y las decepciones amorosas, fueron situaciones vividas en el café. Cátulo Castillo y Héctor Stamponi compusieron el hermoso tango “El último café”: “Llega tu recuerdo en torbellino./ Vuelve en el otoño a atardecer…/ Miro la garúa y mientras miro / gira la cuchara de café…/ Del último café / que tus labios, con frío / pidieron esa vez / con la voz de un suspiro…/ Recuerdo tu desdén, / te evoco sin razón,/ te escucho sin que estés:/ “Lo nuestro terminó”, / dijiste en un adios / de azúcar y de hiel…/”.
El tango “Café de Los Angelitos”, de Cátulo Castillo y José Razzano, evoca las reuniones de payadores y cantantes de tango que acostumbraban encontrarse en ese centro de reunión tanguera: “¡Café de Los Angelitos! / Bar de Gabino y Cazón…/ yo te alegré con mis gritos / en los tiempos de Carlitos,/ por Rivadavia y Rincón./ Cuando llueven las noches sus fríos;/ vuelvo al mismo lugar del pasado / y de nuevo se sienta a mi lado / Betinotti templando su voz…/”.
Los personajes que concurren al café, están supeditados a un horario y se diferencian netamente. El que desayuna difiere del que almuerza o del que toma una copa a la media tarde o a la salida del trabajo. Federico Silva y Tito Cabano escribieron “En la madrugada”, que nos dice: “Una esquina de ayer / en las horas que el sol / hace rato apoliya / y en la silla de un bar / una dama vulgar / y un galán que la afila. /…/ Arrabaleros cafetines / donde empeñan sus abriles / las muchachas de percal / y entre las copas sin historia / cada historia es una copa / que derrama la ciudad./”. Los recuerdos y nostalgias del café, han quedado magistralmente registrados en esos tangos nacidos en aquel Buenos Aires que se fue.
LLAMADA DE LARGA DISTANCIA
La disponibilidad telefónica actual unida a los avances tecnológicos, han dado por resultado realizar llamdas telefónicas a cualquier sitio del mundo y al instante.
Pero no era así en otras épocas. Efectuar una llamada de larga distancia era un procedimiento engorroso y lamentable, según de que tipo de teléfono se realizara.
Había 3 clases de teléfono: discado automático, los menos comunes. Los que eran asistidos por operadoras; uno descolgaba el auricular y debía esperar a que lo atendieran. Después de las 18 horas eran reemplazadas por hombres. Y estaban los teléfonos a manivela para llamar a la operadora.
La operadora decía “número” y se le comunicaba la característica y el número. Luego de un compás de espera, se oía el sonido característico de la campanilla llamando, o el de teléfono ocupado. Todo esto en una llamada normal.
Pero cuando se trataba de una llamada a larga distancia, todo era más complicado. Una vez que la operadora decía “Número”, se le respondía “quiero hacer una llamada a larga distancia”. Como respuesta nos decía:” Le comunico con la operadora”.
Cuando nos atendía decíamos el número, destino y el número de donde estábamos hablando. Después de varios minutos se escuchaba su voz diciendo: “Hay una demora de 5 horas”. Entonces teníamos dos opciones: aceptar la propuesta, que era lo habitual, o rechazarla, postergando el intento.
Después de la espera forzosa, sonaba la campanilla y la operadora o el operador confirmaba nuestro número. Ante nuestra respuesta afirmativa decía:”Hablen” y se establecía la comunicación. Bueno, el término comunicación es optimista. En muchas ocasiones apenas se escuchaba, la voz se oía cada vez más lejana hasta desparecer; luego retornaba aumentando paulatinamente su intensidad.
Era un vaivén insoportable, motivando repeticiones en ambas direcciones. El volumen era muy bajo. El costo de la llamada era elevado. Los primeros 3 minutos eran la tarifa básica de arranque y luego se cotizaba por minuto adicional. Habitualmente, las conversaciones eran cortas, hablándose lo imprescindible.
El precio y las demoras, eran factores disuasivos para realizar llamadas telefónicas de larga distancia dentro del país. Las llamadas a otros países se consideraban casi ciencia ficción, eran casi inexistentes. Las llamdas telefónicas de larga distancia fueron una aventura de final imprevisible en aquel Buenos Aires que se fue.
LOS SABAÑONES
Los sabañones son inflamaciones de la piel, producidas por un aporte insuficiente de sangre, en las partes periféricas del cuerpo: dedos de las manos y pies, nariz y orejas.
Aparecían en invierno y eran muy molestos. La piel inflamada provocaba una picazaón dolorosa, ya que el rascado dolía y podía lesionarla . Lo que hacíamos era masajearla suavemente y en forma continuada; pero a medida que la picazón cedía, aumentaba el dolor.
Foto: http://es.wikipwdia.org
Toda la zona estaba enrojecida y era fácilmente visible. No sólo el frío los provocaba, ya que la humedad era otro factor predisponente. El uso de vestimenta no adecuada y la humedad, unidos al frío ambiental, eran factores dominantes en la aparición de esta inflamación.
Todas las medidas para controlarla, se basaban en eliminar el sedentarismo, activando la circulación sanguínea, sea practicando deportes o mediante masajes no enérgicos de la zona enrojecida. No habían aparecido aún los vasodilatadores, que cumplieron un papel importante en su control.
El uso de zapatos apretados y medias ajustadas, no favorecían el calentamiento de los pies, ya que interferían con la circulación sanguínea. Baños de pies con agua no muy caliente, uso de guantes de lana, gorros de lana con pasamontaña. También aquellos remedios caseros como cubrirlos con puré de papas, no demasiado caliente. Generalmente, todo era transitorio, hasta la llegada de los primeros calores.
Para muchos fue una verdadera tortura que no cedía con las medidas terapéuticas recomendadas. Hoy es muy raro, pero los sabañones, fueron el compañero no deseado de aquellos fríos inviernos en ese Buenos Aires que se fue.
Fuente: http://www.botanical-online.com/medicinalssabanones.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Saba%C3%B1%C3%B3n
LA GRAN PELEA DEL SIGLO XX
El 14 de Setiembre de 1923, se realizó en el estadio Polo Grounds de Nueva York, el denominado “Combate del siglo” entre Luis Angel Firpo y el campeón mundial Jack Dempsey, “el Matador de Manassa”.
Luis Angel Firpo era un grandote nacido en Junín, Provincia de Buenos Aires, que de joven trabajó en una farmacia como ayudante de un boticario. Poseedor de un desarrollo físico excepcional, incursionó en el boxeo a partir de los 21 años, debutando en un Campeonato de aficionados el 10 de Diciembre de 1917.
Foto: Todo es Historia, Nº 434,2003.
No era un entusiasta del boxeo, pero lo veía como una buena posibilidad de beneficiarse económicamente. Como el boxeo estaba prohibido en el país, Firpo peleó en Chile y Uruguay, obteniendo el título de Campeón Sudamericano de peso pesado.
En enero de 1922 viajó a Nueva York, como un perfecto desconocido. Realizó varias peleas. aumentando su cotización y popularidad, a pesar de su estilo tosco, sin juego de cintura y desplazamientos lentos. Regresó a Buenos Aires, pero fue convocado desde Nueva York para enfrentar a Bill Brennan y Jack Dempsey.
En la pelea con Brennan que ganó, fue bautizado “El Toro Salvaje de las Pampas”. Su aspecto imponente y sus golpes mortíferos lo consolidaron ante la opinión pública. La noche del 14 de Setiembre se realizó el combate que era trasmitido por los altavoces del diario “La Prensa”. La emisión se caracterizaba por la discontinuidad, es decir que de pronto, no se escuchaba absolutamente nada.
Esto motivó importantes confusiones ya que en el primer round, primero cayó Dempsey, luego Firpo en siete oportunidades, hasta culminar con la segunda caída de Dempsey, fuera del ring. Fueron 17 segundos hasta regresar al ring, con ayuda de todos los que le rodeaban. Hasta ahí, Firpo era el ganador, pero el árbitro comenzó a contar cuando Dempsey regresó al ring.
En Buenos Aires todo era confusión. No se sabía que había pasado. Comenzó el segundo round y rápidamente Dempsey derribó a Firpo en dos oportunidades, la segunda por la cuenta total, finalizando la pelea con el “triunfo” de Dempsey.
Se consideró que era una estafa, una pelea robada. En el Palacio Barolo, las luz verde que se encendería en caso de triunfar Firpo, fue reemplazada por una roja. La decepción, frustración e indignación por lo acontecido, fueron tremendas. Firpo acababa de perder una espectacular pelea, pero acababa de ingresar a la categoría de ídolo indiscutible, en ese Buenos Aires que se fue.
Fuente: Bauso Matías. Luis Angel Firpo. Todo es Historia, año 36, Nº 434. 2003

