El Buenos Aires que se fue

Blog en Monografias.com

 

Personajes de la ciudad

EL SALÓN DE LUSTRAR

El Salón de lustrar era un sitio frecuentado por hombres que concurrían a fin de embellecer sus zapatos.

Ubicados en distintos sitios de la ciudad, estos locales con la dimensión de una habitación de 4 x 4 metros, disponían de una plataforma elevada 70 centímetros del suelo, sobre la que se ubicaban no menos de 6 sillas o, en su defecto, un largo sillón de madera donde se sentaban los interesados.

Apoyaban los zapatos en una plantilla de bronce, montada sobre un vástago de 30 centímetros de altura. El lustrado de los zapatos era realizado por varios empleados, generalmente en número de tres, quienes dialogaban en todo momento entre sí, con los ocasionales clientes y con los que esperaban sentados en otras sillas del salón.

Algunos salones funcionaban como anexo de peluquerías o integradas a ellas en el mismo ambiente. Hemos recibido los servicios de peluquería y lustrado de zapatos en un Salón ubicado en el pasaje subterráneo de la Avenida Corrientes y Obelisco. Durante mi niñez, conocí un salón ubicado en la calle Rivadavia, entre Billinghurst y Sadi Carnot (hoy Mario Bravo).

El lustrado de zapatos en el Salón, era en realidad una reunión social en la que, al igual que en las peluquerías, se repasaba la actualidad nacional, mechada con comentarios humorísticos. Una victrola a cuerda con su enorme bocina, brindaba un entorno musical integrado mayoritariamente por tangos, valses, canciones italianas y españolas.

En el Salón de lustrar se ejecutaba un oficio que hoy, está en vías de extinción, pero bien valorado por los amantes del cuidado apropiado del calzado para mejorar su aspecto conservando al cuero en buen estado. El arte del lustrado de los zapatos fue moneda corriente en ese Buenos Aires que se fue.

Foto: AGN

El barrio, La ciudad, La cuestión social, Personajes de la ciudad, Sin categoría

ANTONIO ABERTONDO

Antonio Abertondo fue un nadador en competencias de larga distancia, nacido en Beccar, Provincia de Buenos Aires, el 1º de agosto de 1918.

Dejó una huella muy profunda en la historia deportiva del país, ya que la mayoría de las empresas que acometió, fueron acompañadas por el éxito. Marcó records de permanencia en el agua, pero fue mundialmente conocido por ser el primer nadador del mundo que cruzó el Canal de la Mancha en ambas direcciones.

Partió de Inglaterra hacia Francia y sin interrupción, regresó a Inglaterra, empleando un tiempo de 43 horas y 5 minutos. La hazaña ocurrió en setiembre de 1961. Le significó su inclusión en las listas de honor del International Swimming Hall of Fame, la entidad que nuclea a los nadadores más exitosos del mundo.

Entre los años 1941 y 1945, intentó vanamente unir el Tigre con Puerto Nuevo, o cruzar el Río de la Plata. Pero a partir de 1946, comenzaron los éxitos nacionales e internacionales. Logró realizar el cruce del Río de la Plata, y unir el Tigre con el Balneario Municipal. En 1950 cruzó nuevamente el Río de la Plata.

Cruzó el Canal de la Mancha en tiempo record y el Estrecho de Gibraltar. En 1951, cruzó los ríos Hudson y Mississipi, en Estados Unidos. Los intentos anteriores de unir Rosario con Puerto Nuevo, fueron una cadena de abandonos hasta que en 1957 lo logró, empleando 80 horas y 48 minutos. Cruzó el Canal de la Mancha, en dos oportunidades, antes del doble cruce. En 1964 realizó el doble cruce Capri Nápoles.

Intentó superar el record de permanencia en el agua, ya sea en pileta o en el río, pero no lo logró. Sin embargo, la trayectoria de Abertondo estuvo jalonada por éxitos como el cruce del Estrecho de los Dardanelos y del Estrecho del Bósforo. En varias oportunidades, unió Bella Vista con Hernandarias en tiempo record; Esquina con San Lorenzo; Bella Vista con La Paz y Goya con Diamante.

Durante las pruebas, se alimentaba con frutas, caldos, mate cocido, pollo, jamón y alguna comida caliente. Un monolito en Dover, Inglaterra, recuerda su hazaña del Doble cruce del Canal de la Mancha. Falleció el 6 de julio de 1978. Antonio Abertondo fue un nadador excepcional de larga distancia, que marcó records dentro y fuera del país, dejando un recuerdo imborrable de ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://www.heraclesteam.com/leyendas-y-heroes-del-deporte.php

http://www.arcotriunfal.com/447/primer_hombre_en_cruzar_el_canal_de_la_mancha

http://www.portalunoargentina.com.ar/contenidosver.asp?ed=15042

Personajes de la ciudad, Realidades argentinas

VITO DUMAS, EL NAVEGANTE SOLITARIO

Vito Dumas nació en Buenos Aires, en el barrio de Palermo, el 20 de Setiembre de 1900.

Pasó su infancia en Trenque Lauquen, Provincia de Buenos Aires. Fue un gran deportista que practicó atletismo, lucha, boxeo y natación. También fue aviador y navegante. Por razones económicas, mientras cursaba la escuela secundaria, debió trabajar en oficios diversos.

A partir de 1923 hizo cinco intentos de cruzar a nado el Río de la Plata, no logrando su objetivo. En 1931 viajó a Francia a fin de intentar el cruce a nado del Canal de la Mancha, pero una vez más, falló en su intento.

Decidió comprar una pequeña embarcación de 8 metros de eslora, construida en 1918, a la que bautizó “Legh” , con la que zarpó el 13 de Diciembre de 1931 desde el pueblo pesquero de Arcachón, Francia, arribando a Buenos Aires el 13 de Abril de 1932.

Vendió el barco, compró un campo barato y se dedicó a cultivar la tierra. Pero un día dijo basta, recuperó el barco con la ayuda económica de los amigos. El 27 de Junio de 1942, Vito Dumas zarpó de Buenos Aires a bordo de otro velerito, el “Legh II”, sin motor y sin radio, en plena Segunda Guerra Mundial.

Su recorrido tocó las ciudades de Montevideo, Ciudad del Cabo, Wellington, Valparaiso y por el Cabo de Hornos, por la “Ruta de la muerte”, arribó a Mar del Plata y desde allí, a Buenos Aires, después de 1 año y 36 días, con la única compañía de su pipa. Debió vencer duras tormentas, olas de hasta 18 metros de altura y vientos implacables. Navegó 22 mil millas náuticas en 272 días de travesía, llegando a Buenos Aires el 8 de Agosto de 1943.

Dos años más tarde, en Setiembre de 1945 navegó de Buenos Aires a Nueva York. En abril de 1955 hizo el viaje a Nueva York en una sola escala, pero con su nuevo barco “Sirio”, más pequeño que el “Legh II”.

Escribió varios libros: “Mis viajes”, “Los cuarenta bramadores”, “Solo, rumbo a la Cruz del Sur” y “El crucero de lo imprevisto”. Fue el primer navegante solitario en recibir The Slocum Award, por haber dado la vuelta al mundo. Falleció el 28 de Marzo de 1965, a causa de un derrame cerebral.

Vito Dumas, un representante del idealismo, el coraje y la tenacidad, vencedor de obstáculos y contingencias desfavorables, considerado el más grande navegante de todos los tiempos, murió olvidado (y sigue olvidado) en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://www.viajeros.com/articulos/vito-dumas-el-ermitaño-de-los-mares

http://www.portalplanetasedna.com.ar/vitodumas.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Vito_Dumas

Personajes de la ciudad, Realidades argentinas

EL PATIO DE LOS LECHEROS

El Patio de los Lecheros era una antigua estación de tren, una playa de descarga y aprovisionamiento de leche.                                                                                                                    

Estaba ubicada en la intersección de las calles Donato Álvarez y Bacacay limitando con las vías del ferrocarril Sarmiento, entre los barrios de Caballito y Flores. Comenzó a funcionar a principio del siglo XX.

Fue la estación donde el tren traía la leche desde los tambos  ubicados en las afueras de la ciudad. Cada día, cientos de repartidores esperaban el tren para disponer de la leche que iban a vender por las calles porteñas, casa por casa. Muchos eran inmigrantes de diversos orígenes, pero con predominio de españoles.

Foto:http://caballito te quiero.com.ar/portal/2012/10/25/patio-de-los-lecheros

Los trenes cargueros se metían por el andén y a la mañana, bien temprano, llegaban los carros. Estos lecheros tenían convenido un servicio con el ferrocarril, con un canon mensual; diariamente dejaban los tambores vacíos y lavados, llevándose los que había traído el tren.

El procedimiento carecía de medios de protección bacteriológica, porque la única protección estaba representada por la tapa, sin ningún tipo de seguro que impidiera su apertura en cualquier momento. Los tarros se individualizaban con distintas combinaciones de colores, pintados en las tapas de los tarros.

Esta modalidad de trabajo estuvo vigente hasta la década del 60. En 1961 se prohibió la venta de leche sin proceso de pasteurización, lo que motivó la desaparición de esta forma de distribución y la del lechero, con el tradicional carrito y su caballo canchero. El Patio de los Lecheros fue la puerta de entrada de la leche para ese Buenos Aires que se fue.

Fuente:http://caballitotequiero.com.ar/portal/2012/10/25/patio-de-los-lecheros

La ciudad, La inmigración, Personajes de la ciudad

HORACIO COPPOLA, FOTÓGRAFO DE BUENOS AIRES

Horacio Coppola fue un longevo fotógrafo argentino nacido en Buenos aires, el 31 de Junio de 1906.

Fue el menor de 6 hermanos y aprendió fotografía gracias a las enseñanzas de su hermano mayor. Comenzó a fotografiar en el año 1927, en especial, a la ciudad de Buenos Aires. En 1930 viajó a Europa, estudiando técnica fotográfica y cine en Italia, Francia y Alemania.

Foto: Diario La Nación

Fue el autor de las fotografías que ilustraron la primera edición del libro “Evaristo Carriego”, de Jorge Luis Borges. Regresó a Alemania en 1932 y estudió con Walter Peterhans, en la Bauhaus de Berlín, donde conoció a la fotógrafa vanguardista Grete Stern, que fue su primera esposa.

Como consecuencia del advenimiento del Nacionalsocialismo en Alemania, Grete se trasladó a Londres y Coppola a París, en donde el director de Cahiers d’art le encargó el libro de fotografía “L’Art de la Mesopotamie”, basado en el arte sumerio depositado en los museos del Louvre y British Museum.

En Londres produjo su primer film documental “Un domingo en Hampstead Heath”, iniciándose como cineasta. Regresó a Buenos Aires en 1936 junto a su esposa y sus dos hijos, Silvia y Andrés. En esa época instaló un estudio de fotografía conjuntamente con Grete. Es entonces cuando el Intendente Mariano de Vedia y Mitre le encomendó registrar fotográficamente a Buenos Aires, originando el hermoso e inolvidable libro “Buenos Aires 1936″, prologado por el Arquitecto Alberto prebisch.

Un hito en la fotografía argentina y una muestra de inteligente observación de la ciudad, diurna y nocturna. Las fotos fueron obtenidas con una máquina “Leica”, adquirida durante su segundo viaje a Alemania en 1932. Quienes hemos tenido la oportunidad de admirar este hermoso compendio de fotografías en blanco y negro, nos ha permitido disfrutar de la profunda capacidad observadora de Cóppola, que registró imágenes barriales y detalles de Buenos Aires, de día y de noche.

Como cineasta realizó cortos y documentales como “Traum”, en Berlín, en 1933; “Un dique en el Sena” en 1934; “Así nació el obelisco” en 1936, donde muestra detalles de su construcción. En 1985 fue galardonado con el “Gran Premio del Fondo Nacional de la Sociedad General de Arquitectos”. Fue profesor de fotografía desde 1975 a 1982.

Al cumplir 100 años, el MALBA realizó una exposición de sus fotos obtenidas en las décadas del 20, 30 y 40. Buenos Aires fue su musa predilecta a quien fotografió durante casi todo el Siglo XX. En el 2003, fue declarado “Ciudadano ilustre de la Ciudad de Buenos Aires”. En el 2004 falleció su segunda esposa, Raquel Palomeque. Integró la elite de fotógrafos argentinos modernos, falleciendo en BuenosAires el 18 de Junio de 2012, a la edad de 105 años. Horacio Cóppola fue durante el siglo XX, el cronista visual de la ciudad, que retrató como ninguno a ese Buenos Aires que se fue.

Fuente:http://www.lanacion.com.ar/825116-horacio-coppola-los-ojos-del-siglo.

http://www.lanacion.com.ar/1483123-murio-horacio-coppola-el…

http://www.malba.org.ar/web/exposición.pnp?la=55

Artistas destacados, La ciudad, Personajes de la ciudad

EL CIGARRERO AMBULANTE

El cigarrero ambulante se caracterizó por emplear un puesto móvil para la venta de cigarrillos.

Pertenecía a la categoría de vendedores de artículos no perecederos, es decir, que no estaban obligados a deshacerse rápidamente de su mercadería. Armaba su puesto en aquellos lugares de la ciudad bien concurridos, con mucho movimiento. El puesto de venta difería según estuviera o no discapacitado.

En el primer caso, usaba un mueble vitrina de dos compartimientos, con rueditas para facilitar su desplazamiento. Se ubicaba cerca de las esquinas. Una persona discapacitada atendía la venta sentado en una silla. Vestido con traje y sombrero o gorra, se ocupaba de la venta de cigarrillos de distintas marcas, destacándose una que auspiciaba ese puesto de venta.

También vendía cigarros, fueran toscanos o caburés, como se denominaba a los medio toscanos. El envase de toscanos estaba abierto, porque se vendía por unidades. 

La mercadería estaba a la vista, protegida por las puertas vitrina, de vidrio transparente. Un segundo compartimiento ubicado en la mitad inferior, se utilizaba para guardar la mercadería. Si bien es cierto que los cigarrillos se reponían con mucha frecuencia, siempre había un remanente para responder a la demanda del momento.

Con la compra de un atado de cigarrillos, se obsequiaba una carterita conteniendo 12 fósforos de papel. Las cajitas costaban 5 o 10 centavos y contenían 45 o 90 fósforos de papel marca “Ranchera”, respectivamente. También se vendían fósforos de cera marca “Victoria” .

Cumplido el horario de trabajo, el mueble quedaba cerrado y amarrado junto con la silla a un árbol, o era transportado a un portal cercano, donde se guarecía hasta el día siguiente. En muchas ocasiones, estaba ubicado al lado del portal.

Los vendedores sin discapacidad, empleaban un puesto de trabajo más sencillo, consistente en un cajón de madera que se ubicaba sobre un caballete o una mesa tijera, muy fácil de transportar. Se lo ubicaba en el lugar más conveniente, de acuerdo con el desarrollo de cualquier evento que convocara mucho público.

Este mini emprendimiento comenzó en la primera década del Siglo XX y persistió hasta avanzada la década de 1960. El cigarrero ambulante, desaparecido hace muchos años, fue un personaje de las calles en ese Buenos Aires que se fue.

La ciudad, Personajes de la ciudad

EL SEMÁFORO

El aumento ininterrumpido del tráfico vehicular en las primeras décadas del siglo XX, originó diversas dificultades en el desplazamiento de automóviles, carros y peatones, provocando accidentes y muertes.

Para solucionarlas aparecieron las garitas con quitasol para el reparo contra las inclemencias del clima, en el cruce de las avenidas, donde un policía uniformado y usando mangas blancas, dirigía el tránsito durante períodos aproximados de una hora.

Es decir, que el ordenamiento vehicular no era permanente, sino en las horas pico. No había garitas en todas las esquinas, pero se las encontrba en los cruces de avenidas o calles de doble circulación, con tránsito intenso.

El estridente sonido del pito, acompañado por enérgicos gestos con los brazos y las manos, regulaban aceptablemente los desplazamientos, procurando brindar agilidad en el desplazamiento vehicular y seguridad al cruzar la calle.

Dejaba la garita y continuaba con sus tareas de control en el barrio, alternando ambas. En 1933 se instalaron en el centro dispositivos de señales luminosas accionados manualmente, que ordenaban el tránsito. Fueron los precursones de los semáforos, entendiéndose por tal, a un sistema óptico de señales, empleado para regular el tránsito en las calles o en las vías férreas.

El primer semáforo funcionó en la ciudad de Buenos Aires, el 14 de Noviemnbre de 1958, siendo instalado en el cruce de Leandro N. Alem y Córdoba., con manejo manual. Fue el primer paso para reemplazar al policía que dirigía desde la garita en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: Boragno Susana: “El semáforo, un árbitro ordenador del tráfico”. La Nación, 26-01-2010.

El barrio, La ciudad, Personajes de la ciudad

LOS OFICIOS EN EL TANGO

Cuando las calles de Buenos Aires no estaban adoquinadas, el barro era dueño y señor, a veces transformádolas en verdadros pantanos, después de las lluvias. El transporte de los carros y viejos automóviles, se veía fatalmente obstaculizado cuando las ruedas se enterraban más y más. El cuarteador tenía la misión de ayudar a desencajar las ruedas atascadas en el barro.

El tango “El cuarteador”, de Enrique Cadícamo y Rosendo Luna, describe la tarea que realizaba ayudando al que quedaba encajado en el barro: “Yo soy Prudencio Navarro,/ el cuarteador de Barracas./ Tengo un pingo que en el barro / cualquier carro / tira y saca. / Overo de anca partida, / que en un trabajo de cuarta / de la zanja siempre aparta / ¡Chiche! / la rueda que se ha quedao”.

Un trabajo común era el de lustrabotas, generalmente a cargo de muchachos que aportaban al mantenimiento de una familia pobre y numerosa. Llevaban su “mini emprendimiento” por las calles de Buenos Aires, estableciéndose en una esquina favorable, generalmente frente a un Café.

El tango “Se lustra, señor”, de Marvil, Enrique Alessio y Eduardo Del Piano lo cuenta así: “Con sus ropitas viejas, curtido por el sol, / la vida lo ha tratado con todo su rigor…/ Siempre en la misma esquina, voceando su pregón: / ¡Señor!…aquí se lustra mejor que en el salón. / Conozco su historia…y sé de su valor;/ que cierto día el padre no regresó al hogar / y que él sin decir nada se hizo aquél cajón, / y que en su casa nunca les ha faltado el pan”.

El oficio de zapatero remendón fue uno de los destinos laborales de los numerosos inmigrantes llegados al país. Cada barrio tenía uno, generalmente ubicado en una piecita que daba a la calle. Guillermo del Ciancio compuso “Giuseppe el zapatero”, donde señala los afanes de un padre que ayuda a su hijo en el camino de la graduación académica:

“E tique, tuque, taque, se pasa todo el día / Giuseppe el zapatero, alegre remendón, / masticando el toscano y haciendo economía, / pues quiere que su hijo estudie de doctor. / …… Tarareando la violeta / Don Giuseppe está contento; / ha dejado la trincheta: / ¡el hijo se recibió! / Con el dinero juntado / ha puesto chapa en la puerta; / el vestíbulo arreglado, / consultorio con confort”.

El transporte de mercaderías se realizaba en carros de todo tamaño arrastrado por caballos. Los carreros eran personajes encargados de manejar dos a cuatro caballos, según la cantidad de mercaderías a transportar. Eran personajes muy especiales, pertenecientes a determinadas tropillas, muy bien caracterizadas por su forma de vestir y de “acicalar” a los caballos.

Alberto Vaccarezza y Raúl de los Hoyos compusieron “El carrerito” que dice: “¡Chiche!, ¡Moro!, ¡Zaino! / Vamos, pingos, por favor, / que pa’ subir el repecho / no falta más que un tirón…/ ¡Zaino!, ¡Chiche!, ¡Moro! / la barranca ya pasó, / y por verla tengo apuro / de llegar al corralón…”.

El transporte de las personas se realizaba en tranvías y en coches tirados por caballos, conocidos como “mateos”. El oficio de cochero estaba muy difundido, constituyendo un sector de trabajadores muy popular. El cochero se integraba con su caballo, en una dupla siempre disponible, indefectiblemente del rigor climático. Frío, calor o lluvias, no eran obstáculos en su trabajo, especialmente en las madrugadas invernales.

Celedonio Flores y Eduardo Pereyra compusieron “Viejo Coche”: “Viejo coche, que cuando era / un muchacho calavera / de madrugada ocupé…/ Si por pura fantasía / de la milonga salía / y a Palermo me tiré. / Eras nuevo y lustroso / y tu buen caballo brioso / por el centro te lució. / Viejo coche, quien diría / que a la larga rodarías / como también rodé yo!”.

El organillero fue un personaje trascendental en las calles de Buenos Aires. Llevaba colgado de un hombro un organito a manivela, con el que ejecutaba diversas melodías, siempre incluyendo al tango. También se acompañaba de una cotorrita, que cumplía la misión de hacer conocer “la suerte” del cliente, quien pagaba 10 centavos para oir un tango y conocer su porvenir. La cotorrita extraía un papelito cuidadosamente doblado, ubicado dentro de un cajoncito. El organito desarrolló un papel fundamental en la difusión del tango en los prostíbulos, conventillos y en las calles.

José González Castillo y Cátulo Castillo escribieron “Organito de la tarde”: “Al paso tardo de un pobre viejo, / puebla de notas al arrabal / con un concierto de vidrios rotos / el organito crepuscular. / Dándole vueltas a la manija,/ un hombre rengo marcha detrás / mientras la dura pata de palo / marca del tango el compás”. Son oficios registrados en los tangos de ese Buenos Aires que se fue.

El barrio, El tango, Personajes de la ciudad

BERNABÉ FERREYRA

Bernabé Ferreyra fue un futbolista argentino, famoso por la potencia tremenda de sus pelotazos y goleador destacado en la década del 30.

Nació en Rufino, Provincia de Santa Fe, el 12 de Febrero de 1909. Fue uno de los máximos ídolos de”River Plate”. Comenzó a jugar en el club “Jorge Newbery”, de Rufino a la edad de 15 años. Siguió luego en el club “Buenos Aires al Pacífico”.

En 1929 se probó en el “Club Atlético Tigre”, donde comenzó su fama. Debutó marcando 4 goles. En 1930 fue cedido a préstamo al “Club Huracán” y posteriormente al “Club Vélez Sarsfield”, en los que se cansó de hacer goles.

En 1932, River adquirió su pase en la suma de 35 mil pesos, la más elevada a nivel mundial hasta ese momento. Debutó el 13 de Marzo de 1932, marcándole 2 goles a Chacarita Juniors. Lo llamaron “La Fiera”, a partir de ese partido. Fue campeón con River en los años 1932, siendo el máximo goleador, en 1936 y 1937.

La presencia de Bernabé produjo una euforia colectiva, todos querían verlo a él. Cuando salían de gira por el interior del país, el precio de la entrada aumentaba, si jugaba Bernabé. En 1939 decidió retirarse como consecuencia de los golpes recibidos durante su carrera. Había jugado en River 185 partidos marcando 187 goles.

Después de su retiro , trabajó como cuidador de las canchas de pelota a paleta de River. En el año 1947, era la época que concurría a River para jugar fútbol y pelota a paleta, con compañeros del colegio nacional. El primer día que llegamos a la cancha de pelota, conocimos a Bernabé, un hombre de cabello gris ondeado, vestido con un buzo deportivo con pantalones abrochados al tobillo, zapatillas y una toalla blanca rodeándole el cuello.

Hosco, de voz grave, ejercía sus tareas barriendo las canchas y organizando los turnos de juego de los distintos aficionados. A veces alternaba sus tareas jugando solo o en pareja. Íbamos al club, 3 veces por semana, lo que motivó nos viéramos frecuentemente. Nuestro trato fue mejorando día tras día, especialmente a medida que jugábamos con él.

Cuando faltaba alguien para completar pareja, se agregaba automáticamente. Hasta mediados de 1948, fecha en la que dejamos de concurrir, nuestra relación se mantuvo en el mejor nivel. No podía dejar de pensar, que estaba compartiendo el juego con una de las figuras más famosas del fútbol argentino, ídolo máximo de River, que hizo palpitar a las multitudes que disfrutaban con su juego, mejor dicho con su eficacia a la hora de definir partidos.

Por algo lo llamaban “El Mortero de Rufino”. Hacer goles desde 40 metros era una práctica habitual en Bernabé. Falleció el 22 de Mayo de 1972. Bernabé Ferreyra fue un goleador de estirpe, que sabía patear al arco, una situación muy apreciada, en aquel Buenos Aires que se fue.

Fuente:http://es.wikipedia.org/wiki/Bernab%C3%A9_Ferreyra

Los entretenimientos, Personajes de la ciudad, el fútbol

OSVALDO PUGLIESE

Osvaldo Pugliese nació el 2 de Diciembre de 1905 en el barrio de Villa Crespo, próximo al Arroyo Maldonado.

Debutó a los 15 años tocando el piano en el café “La Chancha”, rodeado de guapos, carreros y malandras. Estudio con Vicente Scaramuzza, Isaac Tennesoff, Pedro Rubbione y Pedro Aguilar. En 1921 estrenó su tango “Recuerdo”, cuando actuaba con el cuarteto de Enrique Pollet, tango que recién grabó en 1944.

En 1926, se conoció la excelente versión instrumental de este tango por el sexteto de julio DeCaro. En 1929, compartió el sexteto Vardaro-Pugliese debutando en El Nacional. Lamentablemente, no dejaron grabaciones. A partir de 1936 actuó con Miguel Caló, Carlos Marcucci y Pedro Láurenz.                                                                Foto: Sentir el Tango Nº 95, 1996

Se afilió al Partido Comunista y en 1939 lo pusieron preso. Dieron así comienzo a las anécdotas de la orquesta sin director, por estar en la cárcel: el piano cerrado y un clavel rojo encima o la actuación de otros pianistas reemplazándolo por esa razón.

Debutó con su orquesta en El Nacional, en el año 1939 donde permaneció 2 años. Luego continuó hasta 1943 en el Café Argentino de Chacarita. En ese año comenzó a grabar, acompañado por el cantante Roberto Chanel. Participó en la audición “Ronda de Ases” por “Radio El Mundo”.

Los hinchas de Pugliese se vestían “a lo Divito”, o sea con sacos de solapa ancha, con 4 a 5 botones en cada lado; pantalón abombillado con botones a la cintura. Las chicas con talles avispa, zapatos de taco alto y fino, polleras cortas y ajustadas.

Dejó como compositor, títulos inolvidables: “La yumba”, “La Beba”, “Adiós Bardi”, “El Encopao”, “Negracha”, “Recién”, “Una vez”, “Barro”. En 1985 dió un recital en el Teatro Colón. En 1986, el Consejo Deliberante lo nombró “Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires”. Entre sus cantores desfilaron Roberto Chanel, Alberto Moran, Jorge Vidal, Miguel Montero, Jorge Maciel, Alfredo Belusi. Falleció el 25 de Julio de 1995.

Osvaldo Pugliese basó su estilo en el de Julio DeCaro, pero le imprimió las características evolucionistas y armónicas que lo distinguieron como el más admirable pianista del tango de todas las épocas, de aquel Buenos Aires que se fue.

Fuente: “Tango y Cultura Porteña”, FN 97.9 Radio Cultura. Emisión Nº 12. 20 de Julio de 1999

El tango, Personajes de la ciudad

Iniciar sesión

Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com

   
 

Regístrese gratis

¿Olvidó su contraseña?

Ayuda

film izle Home Design Spielaffe sesso video giochi