El Buenos Aires que se fue

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Los juegos

ERICH GOTLIEB ELISKASES, CABALLERO DEL AJEDREZ

Erich Gotlieb Eliskases fue un Gran Maestro de ajedrez austríaco, nacido en Innsbruck, Austria , el 15 de Febrero de 1913.

Comenzó a jugar a los 15 años, fue Jefe de Redacción de la revista “Wiener Schachzeitung” y practicante del ajedrez postal. En 1937 fue contratado por Alexander Alekine como analista para el encuentro con Max Euwe.

Su mejor época en el juego, coincidió con el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, siendo considerado como un posible candidato a campeón mundial. Representó a Austria en las Olimpíadas de 1930, 1933 y 1935, en la que obtuvo la medalla de oro en el tercer tablero.

Llegó a Buenos Aires para participar en la Olimpíada de 1939 representando a Alemania. Sorprendido por el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, decidió quedarse en Sudamérica. De hecho, toda la representación alemana no regresó a Europa. Entre 1941 y 1950 vivió una temporada en Brasil para radicarse finalmente en Argentina.

En 1941 jugó en el torneo de Mar del Plata, figurando tercero detrás de Stahlberg y Najdorf. En 1948 ganó el torneo Internacional de Mar del Plata, delante de Stahlberg. En 1951 ganó el Zonal Sudamericano en Mar del Plata, se casó con María Esther Olmedo y se radicó en la ciudad de Córdoba.

Nacionalizado argentino, representó a la Argentina en las Olimpíadas de Helsinki 1952, Munich 1958, Leipzig 1960 y Tel Aviv 1964. Participó en la mayoría de los torneos nacionales y continentales. En la década del 40, el Ajedrez argentino se enriqueció con la participación de los Grandes Maestros que temporaria o definitivamente, vivieron en el país. Al trío de elite integrado por Eliskases, Stahlberg y Najdorf, se agregaban otros Maestros internacionales y continentales, jerarquizando los torneos desarrollados en Mar del Plata.

Gran analista, trabajó hasta avanzada edad para publicaciones europeas de ajedrez. Falleció en la ciudad de Córdoba, el 2 de Febrero de 1997, a la edad de 83 años. El Gran Maestro Erich Eliskases, Caballero del Ajedrez, uno de los mayores exponentes del ajedrez mundial, prestigió y contribuyó al crecimiento y riqueza del ajedrez argentino, en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://www.ajedrezargentina.org/biografias/eliskases.html.

http://ajedrezconfundamentos.blogsdpot.com.ar/2011/09/erich-eliskses

hrrp://www.tabladeflandes.com/frank_mayer66.html

El exilio, Los juegos, Vivieron en Buenos Aires

SONJA GRAF

Sonja Graf fue una extraordinaria jugadora de ajedrez nacida en Munich, Alemania, el 15 de Febrero de 1908.

Comenzó a jugar ajedrez a los 21 años, en una época en la que existían trabas que la sociedad imponía, a lo que se agregaba el desafío de jugar con hombres. Sus primeros pasos se desarrollaron en un Club de Munich, al que concurrió durante 9 meses, siempre jugando con hombres, hasta que llegó el momento en el que no tuvo rivales.

Alzanzó esos resultados sin haber leído libro alguno sobre ajedrez. Su primer maestro fue el Doctor Dyckoff, campeón mundial de ajedrez por correspondencia, quien comprendiendo su potencial la vinculó con el Dr. Siegbert Tarrasch, mejorando sus conocimientos.

En 1931 jugó un encuentro con la mejor jugadora de Munich a quién venció 3-0. En 1932 derrotó al maestro Rudolf Spielmann, tomando la decisión de competir a nivel internacional. En 1934 organizado por el Dr. Max Euwe, se produjo el primer encuentro con la campeona del mundo, Vera Menchik. Sonja Graf perdió 3-1.

En general, en los enfrentamientos con hombres, los resultados no la favorecieron. Ante la escasez de torneos, los jugadores se esforzaban al máximo para no experimentar una derrota ante esta habilísima jugadora. En 1937 volvió a jugar un match con Vera Menchik por el Campeonato del Mundo. La campeona venció por 11.5-4.5.

La disputa del Campeonato del Mundo en 1939 en Buenos Aires la vió participar frente a las más destacadas jugadoras del mundo. Salió segunda detrás de Vera Menchik, constituyéndoseen la actuación más sobresaliente de su trayectoria. El comienzo de la Segunda Guerra Mundial mientras se disputaba el torneo en Buenos Aires, fue la razón trascendental que cambió su vida.

Sonja Graf era de ascendencia judía y su manifiesta posición antinazi, motivó que no regresara a Alemania, decidiendo su permanencia en el país, asimilando sus costumbres y su idioma, a tal punto, que la decidió a escribir dos libros en idioma castellano: “Así juega una mujer”, donde describió sus experiencias como jugadora de ajedrez, y “Yo soy Susann” en el que relata su tormentosa vida infantojuvenil, contando los abusos físicos y psicológicos en la relación con su padre.

Participó en diversos torneos realizados en el país, especialmente en Mar del Plata, con resultados discretos. Conoció al comerciante marítimo Vernon Stevenson con quien se casó en 1947, radicándose en California, Estados Unidos. Allí nació su hijo Alexander.

Participó con éxito en varios campeonatos americanos. Se estableció en Nueva York, donde falleció el 6 de Marzo de 1965 a los 56 años de edad. Sonja Graf fue una de las mejores jugadoras de ajedrez del mundo de su época, que vivió 8 años en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://www.ajedrezdeataque.com.11%20Ajedrez%20Femenino/Articulos

http://www.tabladeflandes.com/frank_mayer/frank_mujer18.html

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LOS JUEGOS INFANTILES EN EL TANGO

La infancia y comienzo de la adolescencia está estrechamente vinculada con los juegos que nos acompañaron durante nuestra infancia. El tango, como expresión de Buenos Aires, supo incorporarlos en sus letras para asignarles la importancia que poseían en la vida de la muchachada.

El fútbol es y ha sidoi, pasión de multitudes; con su práctica desde edad muy temprana, se buscaba en un club de fútbol importante, alcanzar fama y bienestar económico. Era el sueño de muchos que se materializaba en algunos pocos. Estas ansias y proyectos han quedado muy bien reflejados en “El sueño del pibe”, de Reinaldo Yiso y Juan Puey:”Vas a ver que lindo / cuando allá en la cancha / mis goles aplaudan,/ seré un triunfador / jugaré en la quinta, / después en primera, / yo se que me espera / la consagración.”

La llegada al barrio del circo, era un acontecimiento importante. Una o dos veces al año ocurría esa visita, de modo que se hacía lo imposible para estar presente en alguna función. En los días previos al debut, algunos artistas y un remolque con alguna fiera, recorría las calles del barrio, distribuyendo programas y anunciando la presentación. Eduardo E. Beecar y Roberto Fugazot nos dicen en “Circo criollo”: “Ya la murga con sus sones de platillos y trombones / circuló por todo el pueblo, pregonando por doquier, / e imprimiendo en cada nota esta frase como un dejo:/ “circo gaucho, circo viejo, te vas para no volver” / De los pibes la algazara y el payaso con su cara / y sus locos cascabeles que va viendo enmudecer, / va expresando con la mueca de su labio y su entrecejo, / “circo gaucho, circo viejo, te vas para no volver”.

Probablemente sea la calesita, el juego ligado al niño desde la más temprana edad. ¡Quién no ha girado por una vez en la calesita!. Quién no ha vibrado de emoción cuando sacó la sortija. Y cuando más crecidos, realizaban piruetas sobre un caballo de madera o un avioncito con la hélice rota. La relación del niño con la calesita ha sido una constante a través del tiempo. Fueron Cátulo  Castillo y Marianito Mores, quienes dieron vida al inolvidable “La calesita”: “Grita la calesirta / su larga cuita maleva; / cita que por la acera / de Balvanera nos lleva. / …Vamos, que nos espera / con su poller marchita, / esta canción que rueda / la calesita…

El barrilete es otro de los juegos forzozamente ligados a la etapa infantil, aunque no exclusivamente, porque adolescentes y adultos, no perdían la oportunidad “de ayudar” a remontarlo. Pero todas las viscicitudes relacionadas con la fabricación del barrilete y su posterior remontada, configuran una imagen imposible de olvidar. Eladia Blazquez escribió “Sueño de barrilete”: “Yo quise ser un barrilete / buscando altura en mi ideal, / tratando de explicarme / que la vida es algo más / que darlo todo por comida. / y he sido igual que un barrilete, / al que un mal viento puso fin / no se si me falló la fe, la voluntad, / o acaso fue que me faltó piolín”.

El comienzo del invierno anunciaba que estaba próximo el día de San Pedro y San Pablo, cuando en cada barrio, se lo celebraba con la tradicional fogata del 29 de junio, que se hacía con todo lo inflamable recolectado desde dos semanas antes. Todo lo combustible, era útil para alimentar ese fuego que congregaba a los habitantes del barrio a participar del festejo anual y quemar algún muñeco, preparado para ese día. Julio Huasi e Ismael Spitalnik escribieron “San Pedro y San Pablo”: “Los purretes trajeron la madera, / tablones, sillas rotas, un catre y un cajón. / La montaña se hará pronto una hoguera, / las viejas tendrán brasas, no gastarán carbón. / …y las casas serán rojos fantoches, / millones de fogatas habrá por la ciudad, / surgirá la mañana en plena noche, / paloma y papa asada los pibes comerán”. Era la reunión que finalizaba cuando sólo quedaban algunas brasas esparcidas, sobre un empedrado que guardaba el calor durante muchas horas.

Ninguno podrá olvidar los juegos en la vereda, como la rayuela, las bolitas, el patrón de la vereda y tantos otros. Han sido épocas estampadas en el cerebro para siempre. Son recuerdos imperecederos que han quedado retenidos. Julio Navarrine y Juan Raggi lograron un acierto con “Oro muerto”: “El dueño de la casa / atiende a las visitas;/ los pibes del convento / gritan en derredor / jugando a la rayuela, / al salto, a las bolitas, / mientras un gringo curda / maldice al Redentor”.

Los espectáculos con títeres, se ofrecían en festivales infantiles, fiestas de cumpleaños o en fiestas parroquiales. Los pibes quedaban atrapados durante esos minutos de hechizo que surgían de las trompadas y cabezazos de esos muñecos inquietos. José Tagini y Juan Guichandut nos dejaron el clásico “Marionetas” que dice: “¡Arriba Doña rosa! / ¡Don Pánfilo , ligero! / y aquel titiritero / de voz aguardentosa / nos daba la función…/ Tus ojos se extasiaban: / aquellas marionetas / saltaban y bailaban / prendiendo en tu alma inquieta / la cálida emoción…”.

El tango, La infancia, Los juegos

LOS JUGUETES DE HOJALATA MATARAZZO

La industria nacional del juguete nació para sustituir las importaciones.

Los Matarazzo, cerealeros y fraccionadores de harina, cambiaron de rubro en el año 1934 y comenzaron a fabricar juguetes de hojalata litografiada, los más baratos del mercado, hasta el año 1959. La industria del juguete demostró que es lo que se esperaba de los niños en cada época.

Matarazzo y Cía. era la fábrica de juguetes más grande de Latinoamérica, y la más importante de Argentina. Costábile Matarazzo era el hermano menor del Conde italiano Francesco Matarazzo, que fundó el emporio industrial más grande de Brasil, a comienzos del Siglo XX. Costábile Matarazzo publicó en 1938 el único catálogo con 80 juguetes de hojalata, donde podían hallarse motocicletas, autos de carrera, camiones, ambulancias, cocinitas, baterías de cocina, colectivos, tranvías, trenes, juguetes de arrastre y a cuerda, baldecitos y juegos de playa.Se jugaba moviéndose y usando la imaginación.

Muchos niños soñaron con estos juguetes, deteniéndose en las vidrieras a fin de contemplarlos con admiración. Matarazzo fabricaba 5 mil juguetes diarios, a fin de satisfacer la demanda local y la de varios países latinoamericanos. La Segunda Guerra Mundial jaqueó la importación, interrumpiéndola casi totalmente, y promovió la industria nacional del juguete.

Fue importante la participación del gobierno peronista que promovió el regalo masivo de juguetes como política de Estado, entre los años 1946 y 1954, procurando que la infancia de esa época recibiera por lo menos, un juguete. Eran 3 millones de juguetes entre Navidad y Reyes de cada año, para una población infantil que en 1946, alcanzaba los 4 millones y medio de niños.

Muchos de los juguetes eran fabricados con descarte de hojalata, por lo que era común observar en el interior del juguete, escrituras o impresos correaspondietes a los envases diversos de donde fueron obtenidos. La demanda estatal de juguetes fortaleció a la industria nacional.

Los Matarazzo, actualmente en la industria de los fideos, fueron, con sus juguetes de hojalata, responsables de la alegría de la infancia en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://página12.com.ar/imprimir/diario/sociedad/3-69237-2006-06-30.html

http://www.labasicaonline.com.ar/Detalle.asp?Id_Espectaculo=3357

La cuestión social, La infancia, Los juegos

EL MECCANO

El “Meccano” fue un juguete de construcción, compuesto por piezas metálicas, unidas por tornillos y tuercas.

Fue un juguete muy antiguo, patentado por el Ingeniero Frank Hornby en Liverpool, Inglaterra, en 1901. Su éxito fue enorme, lo que expandió las ventas al Reino Unido en la India, Australia, Canadá y Nueva Zelanda. Posteriormente a Francia, España y Argentina.

Era un sistema integrado por láminas metálicas perforadas, pintadas en color verde y rojo, que se relacionaban entre sí mediante tornillos y tuercas. Era el Rey de los Juguetes, costoso, con diversas presentaciones, en las que variaba el contenido de sus piezas. A mayor cantidad de piezas, mayor variedad de juguetes que se podían armar.

En el catálogo que acompañaba a cada caja, se indicaba la cantidad de piezas que poseía y su distribución, hecho que permitía conocer lo que se podía armar. Pero la realidad es que siempre faltaban piezas para armar el juguete más complejo de la caja que nos habían regalado. Un par de ruedas menos, de tornillos o de tuercas; lo cierto es que, de lo que contenía la caja a lo que señalaba el folleto, había una gran distancia, que hacía añorar una caja de mayor tamaño.

Había otros juegos para armar; eran de madera. Uno de ellos permitía armar casitas o frentes de edificios, mediante la aposición de columnas, pequeños paneles semicircualres, poliédricos o cilíndricos. Otro juego, contenía varillas  cilíndricas, ruedas y esferas perforadas, donde encajaban las varillas. De acuerdo con el folleto y la cantidad de piezas, se podían armar unos móviles rústicos que rápidamente conducían al cansancio y a la frustración.

El “Meccano”, por su variedad de piezas y accesorios, tenía más posibilidades para estimular la creatividad infantil. Tuvo tanto éxito que los juegos pasaban de padres a hijos. Nunca perdió su atractivo, porque con el correr del tiempo, se crearon nuevos juguetes.

En la Argentina, a raíz de la restricción a la importación de juguetes durante la Segunda Guerra Mundial, lo fabricó a partir de 1945 la fábrica Exacto Ltda, fueran juegos completos o accesorios, con la denominación de “Meccano Argentina”.

Desde el punto de vista didáctico fue primordial en motivar a los niños a construir sus juguetes, con mecanismos que podían funcionar y ser manejados por ellos. Una característica fue la reproducción de máquinas industriales, obras de ingeniería y gran variedad de juguetes.

Los video juegos y la industria del juguete electrónico desplazaron al “Meccano” de las preferencias infantiles. El Meccano fue el Rey de los juguetes para armar, en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://daletiempoaljuego.com/foro/viewtopic.php?f=14&t=482

http://histocultura.blogspot.com.ar/2006/02/aquellos-viejos-juegos-el-meccano.html

La educación, La infancia, Los entretenimientos, Los juegos

JUEGOS DE AZAR

Los juegos de azar, ocupaban un lugar importante en la vida de los habitantes de la ciudad de Buenos Aires.

La herencia española se tradujo por el juego con las barajas españolas, dejándonos el truco y la brisca, juegos muy populares e infaltables en todo boliche. También el tute, con sus variantes “tute cabrero”, “tute remate” y “tute codillo”, de ascendencia italiana, complementaban la escena bolichera.

Los vascos dejaron su impronta en las canchas de pelota, que se expandieron por la ciudad, sitios en donde las apuestas, eran moneda corriente. Integradas a clubes sociales, convocaban a muchos aficionados que apostaban sumas importantes a la pareja elegida.

Se apostaba en el hipódromo, “a las patas de un tungo triunfador”. Las carreras de caballos permitían realizar apustas mínimas, desde el “uno y uno”, el “tres y dos”, es decir tres a la cabeza y dos a placé, hasta “dejar todo”, a la suerte del caballo. La mayoría se jugaba el salario, con la esperanza de recuperarlo a la semana siguiente.

La lotería era un juego de apuestas organizado por el Estado. Eran tres las jugadas importantes: Navidad, Año Nuevo y Reyes. Muchos soñaban todo el año esperando estas fechas , en las que un golpe de suerte los “sacaría de pobres”. El sorteo de Navidad, con los premios más elevados, se trasmitía por radio, y era habitual que la salida del “Gordo”, no fuera a hora temprana, lo que impulsaba a escuchar la radio durante mucho tiempo. C

Conocido el resultado, aparecían los “nuevos ricos”, mientras la gran mayoría esperaba la revancha en Año Nuevo o Reyes. Paralelamente a la Lotería, se jugaba a la Quiniela, juego clandestino y muy difundido. Todas las categorías sociales se anotaban, semana tras semana, para tentar a la suerte de una terminación de lotería.

El premio variaba según se apostara a una, dos o tres cifras de los 10 primeros números premiados. El quinielero, era un personaje increíble, que recogía las apuestas en los sitios más insólitos. Todo de palabra, procurando anotar lo menos posible, ya que cuando aparecía la policía, debían desaparecer las anotaciones, lo que motivaba que el quinielero se “comiera” los papeles y no dejara rastro alguno. Recuerdos de algunos juegos de azar, en ese Buenos Aires que se fue.

El barrio, Los juegos

FÚTBOL Y TANGO

El fútbol ha quedado registrado en una serie de tangos de distintas épocas.

En 1916, el bandoneonista José Quevedo compuso el tango “Boca Juniors”, grabado por Roberto Firpo y en 1931, el periodista Alfredo Bigeschi le dedicó el tema “Campeón”. El Club San Lorenzo de Almagro tuvo más de un tango; el primero de ellos en 1924, escrito por Luis Servidio. En 1927 Carlos Pesce y José Rebolini le dedicaron “San Lorenzo”, interpretado por primera vez en el bar “Boedo”. Más adelante, Francisco Lío y Francisco Caso compusieron con el mismo título “San Lorenzo”, y Francisco Laino con Anselmo Aieta “El Ciclón”.

En 1928, Alejandro Scarpino, después de las Olimpíadas de Amsterdam escribió “Monti solo”, referido al famoso centrehalf de San Lorenzo de Almagro, y Alberto González con Porfirio Zárate “Olímpicos”. No podemos dejar de mencionar los tangos “Racing Club” e “Independiente Club”.

También en 1928, Enrique Carrera Sotelo y José López Ares escribieron “Patadura”, grabado por Carlos Gardel en 2 oportunidades. Cuenta las dificultades de un aficionado al fútbol, que no consigue desempeñarse bien, tanto en el fútbol como en la vida: “Piantate de la cancha, dejale el puesto a otro,/ de puro “patadura” estás siempre en “orsay”./ Jamás “cachás” pelota, la vas de “figurita”/y no “servís” siquiera para patear un “hand”/.

En 1933, Horacio Pezzi y Carlos Espíndola le dedicaron a Gimnasia y Esgrima de La Plata “El Expreso de La Plata”, cuando Gimnasia ocupó el cuarto puesto. En 1943, Reinaldo Yiso y Juan Puey escribieron “El sueño del pibe” grabado por Osvaldo Pugliese con Roberto Chanel, y Ricardo Tanturi con Enrique Campos. Se escribió en una época en la que en el club San Lorenzo jugaba la pareja izquierda integrada por Martino y Arnaldo.

Fue un éxito que nos impactó, y que cantamos cuando su letra original mencionaba a los ídolos de aquél entonces: “Mamita querida,/ganaré dinero,/Seré un Baldonedo/un Martino, un Boyé./”. Llegar a integrar uno de los equipos llamados “grandes”, fue la meta, la ilusión de gran cantidad de pibes quienes a través del juego en el potrero, soñaban con la posibilidad de llegar a la “primera división”, luego de probarse en las divisiones inferiores y comenzar a escalar, los duros peldaños que conducen al triunfo.

En 1950, Francisco Rotundo junto al bandoneonista “Titi” Rossi nos dejó “Estudiantes de La Plata”. Los colores de la camiseta trasladados a una bandera, forjaron sentimientos para toda la vida, que quedaron registrados en esos tangos de un Buenos Aires que se fue.

El tango, Los juegos

EL TORNEO MUNDIAL DE AJEDREZ DE 1939

El desarrollo del Torneo de las Naciones en 1939, se desarrolló en Buenos Aires con la participación de los más destacados jugadores de ajedrez del mundo.

Comenzó en el mes de Agosto, en vísperas de la Segunda Guerra Mundial. Antes de finalizar el Torneo, comenzó la Guerra, lo que motivó que un buen número de selectos representantes del juego ciencia decidieran quedarse en Buenos Aires; algunos transitoriamente, otros hasta la finalización de la contienda y un tercer grupo definitivamente, adopatando varios de ellos la ciudadanía argentina.

Foto: Erich Eliskases

De una u otra manera, contribuyeron en gran medida a mejorar la calidad del ajedrez en el país, promoviendo el interés y el estudio de tácticas y estrategias. Fue una única oportunidad, no repetible, que posibilitó que Argentina se transformara en una potencia ajedrecística de primera línea, durante las décadas del 40 y del 50, demostrándolo en la mayorìa de los grandes eventos.

El aporte decisivo de Miguel Najdorf de Polonia, Erck Eliskases de Alemania, Gideon Stahlberg de Suecia, Hernan Pilnik llegado anteriormente de Alemania, unido a los locales Oscar Panno, campeón mundial juvenil en 1953, Julio Bolbochan, Raúl Sanguinetti y otros, permitió integrar un conjunto de notable fuerza que catapultó al ajedrez a los primeros planos.

Los jugadores europeos participaron activamente en los torneos locales en Buenos Aires y Mar del Plata, asi como otros países latinoamericanos, jerarquizando su nivel. La posibilidad de tener que enfrentar constantemente a adversarios de primera categoría, obligó a los locales a profundizar en el estudio y análisis de las partidas.

El resultado fue que Argentina se clasificara entre los 3 primeros puestos en las competencias internacionales, junto a Rusia y Yugoslavia fundamentalmente. Los diarios “La Prensa”, “La Nación”, “El Mundo”, la revista “Leoplán” y el diario “Clarín”, publicaban las partidas que se desarrollaban en los campeonatos argentinos e internacionales, hecho de gran ayuda en los procesos de análisis.

Las décadas del 40 y del 50 señalaron la consolidación del mejor ajedrez argentino de todas las épocas, en aquel Buenos Aires que se fue.

Los juegos

LAS MUÑECAS DE PORCELANA

En cada hogar con niñas era común encontrar en la década del 30 al 40 una muñeca de porcelana. Lo destacable eran las hermosas cabezas fabricadas con caolín cocido. En cambio el cuerpo, brazos y piernas eran de distinta calidad, hechos con papel maché o tela rellena.

Recibir de regalo una muñeca de porcelana, era un anhelo de las niñas, fuera un Bebé malcriado o una nena de rostro angelical. La vestimenta solía ser de buena calidad, bien diseñada y adornada. Las muñecas de calidad eran un lujo, porque su costo era prohibitivo para la clase media.

Provenían de Inglaterra, Francia, Alemania y Estados Unidos, y debido a su valor, las niñas casi no jugaban por temor a que sufrieran una rotura. Los rostros de cerámica, si bien bonitos eran de menor costo, más accesibles. Algunas disponían de mecanismos sonoros que producían risas y llantos.

En las muñecas más económicas los cuerpos fueron elaborados con cartón piedra que posteriormente, se lo empleó en la fabricación de cabezas, brazos y piernas. Si era importante la muñeca, también lo era su vestimenta y zapatos, que podían cambiarse según la estación del año.

Cuando las muñecas sufrían roturas o rayaduras, se las llevaba al taller de reparación, las clínicas de muñecas, donde recuperaban su belleza, luego de algunos arreglos necesarios. Los cirujanos de muñecas hacían las restauraciones cambiando los ojos, el cabello, la ropa o el maquillaje de los rostros.

Fueron famosas las muñecas “Marilú”, “Pierangeli” y los “Malcriados”. Las muñecas eran arregladas por razones afectivas; eran muchos los recuerdos que evocaban, y casas como la “Antigua Clinica de las Muñecas” de la Avenida Santa Fé, producían el milagro de mantener vivos esos recuerdos en ese Buenos Aires que se fue.

Los juegos, Personajes de la infancia

EL NUEVO PARQUE JAPONÉS

El Nuevo Parque Japonés se instaló en 1939 ocupando el predio donde actualmente se encuentra el Hotel Sheraton. Tenía juegos mecánicos, locales de baile y entretenimientos, muy frecuentados por provincianos, muchachas de servicio, soldados conscripto y muchos pibes.

Tenía también un circo, que fue el primero que conocí en mi vida, donde disfruté enormemente sus diversas atracciones. No era espectacular pero sí muy entretenido, para un pibe de 10 años. Fue una experiencia inolvidable. Disfruté de algunas otras atracciones como El Pulpo, El Tren Fantasma y una Galería de Espejos deformantes.

Otro juego muy popular era El Gusano, frecuentado por las parejas ya que en un momento determinado, se cubría con una capota; era el la ocasión esperada para estar un poco más cerca. También los autos chocadores, la Vuelta al Mundo y el Látigo.

Visité el Parque en varias oportunidades, pero al circo fuí una sola vez. Tenía muchos juegos comunes en las kermeses barriales: juegos de emboque, voltear el muñeco, tiro al blanco, etc. No olvidaré al Fakir que con el torso desnudo se acostó sobre una tarima pequeña, del tamaño de su espalda, llena de clavos. Alguien se paró sobre su pecho por un instante. Luego el fakir nos mostró su espalda toda cubierta por las marcas de los clavos, pero sin gotas de sangre.

Fue famoso el “Colmao” que convocaba a gran cantidad de gente, en especial españoles. El Parque era visitado por más de 30 mil personas los fines de semana. La ruptura de relaciones con el Eje el 26 de Enero de 1944, motivó su cambio de nombre por el de Parque Retiro.

La década del 50 fue el comienzo del fin, que aconteció en el año 1961, cuando se desarmaron y vendieron las instalaciones llevándose el recuerdo de un Parque de Diversiones que alegró nuestros días en aquel Buenos Aires que se fue.

La ciudad, Los juegos

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