El Buenos Aires que se fue

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Los juegos

LOTERÍA DE NAVIDAD, AÑO NUEVO Y REYES

La llegada del nuevo año siempre constituía un acontecimiento a todo nivel.

La última semana del año era completamente distinta. La posibilidad de ganar dinero con la Lotería apostando en el “Gordo de Navidad”, creaba un clima de expectación, acentuado durante la transmisión radial del sorteo, esperando la aparición del número ganador. Salvo la quiniela clandestina, no existían otras posibilidades ya que no había “Prode”, “Quini”o “Raspadita”.

Era habitual durante la transmisión radial del sorteo, que duraba varias horas, la demora en el anuncio del premio mayor. La posibilidad de ser un nuevo rico, anidaba en cada uno de los que habían adquirido un billete de lotería. Los resultados del sorteo provocaban todo tipo de comentarios, con una extensa cobertura periodística y radial.

Siempre se consultaba el extracto completo del sorteo, a fin de verificar si se había obtenido algún premio. Los nuevos ricos eran reporteados repetidas veces, brindando historias de vida curiosas y atractivas, que se instalaban en el nutrido anecdotario de los triunfadores en los juegos de azar.

En menor escala y paralelamente al sorteo navideño, se realizaban en almacenes y panaderías, sorteos de grandes canastas conteniendo una diversidad de productos alimenticios, bombones y confitados; también juguetes, grandes muñecas “Marilú” y más raramente, electrodomésticos.

Para los muchos que vieron frustradas las posibilidades de ganar un premio. encontraban un desquite jugando en el sorteo de Año Nuevo, que con un premio menor, abría un nuevo abanico de posibilidades para “salir de pobre”. Si bien no tenía el impacto del sorteo navideño, brindaba la ocasión de beneficiarse  con una importante suma de dinero para la época.

Las entrevistas a los ganadores informaban sobre los planes elaborados previamente ante la posibiidad de ganar un premio, de como los sueños se convertían en realidad. Los beneficiados alcanzaban un inmediato grado de popularidad que después del último sorteo importante, el de Reyes, caían poco a poco en el olvido.

Eran tres sorteos en dos semanas, en los que cambiaba el destino de varias familias. Ya fuera por la adquisición de un entero, de varios billetes, o la modesta participación en uno, en el caso de ganar, todo oscilaba en una muy importante mejoría de la situación económica, hasta la posibilidad de adquirir varios billetes de la próxima jugada.

Los pasos relacionados con el cobro de los premios era rigurosamente registrado por el periodismo. Se conocían las anécdotas de quienes no apostaron al número ganador en ésa ocasión; de los que sí lo hicieron y por cuales razones. Casualidades, contrariedades y coincidencias , se balanceaban constantemente en los relatos que resultaban ser las consecuencias de todas las vivencias relacionadas con los distintos aspectos de los sorteos.

Entre la inmensa mayoría no beneficiada, las esperanzas quedaban postergadas hasta los próximos sorteos de Navidad, Año Nuevo y Reyes, en ese Buenos Aires que se fue.

La ciudad, La cuestión social, Los juegos, Realidades argentinas

EZIO GUGGIARI Y LOS EG TOYS

Ezio Guggiari fue un fabricante italiano de juguetes establecido en Argentina.

Fue el creador de la firma E G Toys, fabricante de figuras de plomo ahuecado, de un tamaño similar al de los soldaditos de plomo de origen inglés. Sus juguetes representaban figuras de una chacra, aparecidas a partir del año 1944, en plena Segunda Guerra Mundial.

En una época en la que los juguetes de los niños argentinos, eran de origen extranjero, Guggiari encaró la fabricación de estas figuras cuando no existían antecedentes de fabricación nacional, conjuntamente con la escasez de juguetes extranjeros, motivada por los sucesos bélicos.

Foto: La Nación 16-06-2012

En 1944 comenzó con la presentación de “La Chacra de Don Fabián”, colección de personajes, animales y construcciones existentes en el campo. La colección fue ampliándose incorporando la pulpería, el tambo, el ombú, el domador, etc. Estaba basada en la “Model Farm Series”, de la firma inglesa William Britain Ltd, que desde el año 1920, fabricaba campesinos, caballos, vacas y demás integrantes de la granja, trabajados minuciosamente y pintados con vistosos colores.

El incremento en la cantidad de piezas, fue la razón por la que la “Granja” se transformó en una “Estancia Argentina”, constituyendo un atractivo presente en las vidrieras de las buenas jugueterías. Se llegaron a completar más de 400 piezas de la serie EG Toys, que estuvo vigente hasta fines de la década del 50, cuando cerró la firma.

Para esa época, se habían agregado las series correspondientes al zoológico y la estación de trenes. La artesanía de Ezio Guggiari pasó a ser motivo de culto para los coleccionistas de juguetes de plomo, quienes no pierden la oportunidad de rastrearlos, en las diversas ferias dispersas por Buenos Aires y alrededores.

Fuente: Sanguinetti, Roque: Una estancia de juguete para que los niños sean felices. La Nación, 16-06-2012

La infancia, Los juegos, Personajes de la infancia

BENT LARSEN

Bent Larsen nació en Tilsted, Dinamarca, el 4 de marzo de 1935.

Comenzó a jugar ajedrez a los 6 años. A los 12 años frecuentó un club de ajedrez donde mejoró su juego, al enfrentar a jugadores más experimentados. Fue el mejor ajedrecista de su país y uno de los 10 mejores del mundo.

A los 14 años se trasladó a Copenhague a fin de mejorar su juego y continuar los estudios. En 1954 ganó el campeonato de Dinamarca, actuación que se repitió durante 10 años consecutivos. Obtuvo el título de Maestro Internacional y en 1956 ganó la medalla de oro por su actuación en el Primer tablero, en las Olimpíadas desarrolladas en Moscú, colocándose delante del campeón mundial Mikhail Botvinnik, por lo que obtuvo el título de Gran Maestro.

Las décadas del 60 y 70 fueron las más favorables. Su juego se caracterizó por ser agresivo, con el desarrollo de aperturas antiguas, de la época romántica. Disputó el Torneo de Candidatos en 3 oportunidades, cayendo en las semifinales en 2 oportunidades: en 1965 con Mikhail Tal y en 1968, con Boris Spassky.

Participó en el duelo URSS vs Resto del Mundo en 1970, ocupando el Primer tablero. Escribió el libro “Jugando a ganar”, donde quedan documentados los principios de su estilo de juego.

En 1982 se radicó en Argentina, cuando conoció a Laura en Mar del Plata, con quien se casó, ambos en segundas nupcias. Participó en torneos locales y dedicó el último período de su vida a comentar partidas magistrales con sesudos análisis, publicados en medios periodísticos de primera línea. Falleció en Buenos Aires el 9 de setiembre de 2010.

Bent Larsen, el mejor ajedrecista danés de todos los tiempos, vivió más de un cuarto de siglo en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente:http://es.chessbase.com/home/Tabla/55/Probed/8755

http://www.ajedrezdeataque.com/04articulos/27Larsen/Larsen.htm

Los entretenimientos, Los juegos, Vivieron en Buenos Aires

ERICH GOTLIEB ELISKASES, CABALLERO DEL AJEDREZ

Erich Gotlieb Eliskases fue un Gran Maestro de ajedrez austríaco, nacido en Innsbruck, Austria , el 15 de Febrero de 1913.

Comenzó a jugar a los 15 años, fue Jefe de Redacción de la revista “Wiener Schachzeitung” y practicante del ajedrez postal. En 1937 fue contratado por Alexander Alekine como analista para el encuentro con Max Euwe.

Su mejor época en el juego, coincidió con el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, siendo considerado como un posible candidato a campeón mundial. Representó a Austria en las Olimpíadas de 1930, 1933 y 1935, en la que obtuvo la medalla de oro en el tercer tablero.

Llegó a Buenos Aires para participar en la Olimpíada de 1939 representando a Alemania. Sorprendido por el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, decidió quedarse en Sudamérica. De hecho, toda la representación alemana no regresó a Europa. Entre 1941 y 1950 vivió una temporada en Brasil para radicarse finalmente en Argentina.

En 1941 jugó en el torneo de Mar del Plata, figurando tercero detrás de Stahlberg y Najdorf. En 1948 ganó el torneo Internacional de Mar del Plata, delante de Stahlberg. En 1951 ganó el Zonal Sudamericano en Mar del Plata, se casó con María Esther Olmedo y se radicó en la ciudad de Córdoba.

Nacionalizado argentino, representó a la Argentina en las Olimpíadas de Helsinki 1952, Munich 1958, Leipzig 1960 y Tel Aviv 1964. Participó en la mayoría de los torneos nacionales y continentales. En la década del 40, el Ajedrez argentino se enriqueció con la participación de los Grandes Maestros que temporaria o definitivamente, vivieron en el país. Al trío de elite integrado por Eliskases, Stahlberg y Najdorf, se agregaban otros Maestros internacionales y continentales, jerarquizando los torneos desarrollados en Mar del Plata.

Gran analista, trabajó hasta avanzada edad para publicaciones europeas de ajedrez. Falleció en la ciudad de Córdoba, el 2 de Febrero de 1997, a la edad de 83 años. El Gran Maestro Erich Eliskases, Caballero del Ajedrez, uno de los mayores exponentes del ajedrez mundial, prestigió y contribuyó al crecimiento y riqueza del ajedrez argentino, en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://www.ajedrezargentina.org/biografias/eliskases.html.

http://ajedrezconfundamentos.blogsdpot.com.ar/2011/09/erich-eliskses

hrrp://www.tabladeflandes.com/frank_mayer66.html

El exilio, Los juegos, Vivieron en Buenos Aires

SONJA GRAF

Sonja Graf fue una extraordinaria jugadora de ajedrez nacida en Munich, Alemania, el 15 de Febrero de 1908.

Comenzó a jugar ajedrez a los 21 años, en una época en la que existían trabas que la sociedad imponía, a lo que se agregaba el desafío de jugar con hombres. Sus primeros pasos se desarrollaron en un Club de Munich, al que concurrió durante 9 meses, siempre jugando con hombres, hasta que llegó el momento en el que no tuvo rivales.

Alzanzó esos resultados sin haber leído libro alguno sobre ajedrez. Su primer maestro fue el Doctor Dyckoff, campeón mundial de ajedrez por correspondencia, quien comprendiendo su potencial la vinculó con el Dr. Siegbert Tarrasch, mejorando sus conocimientos.

En 1931 jugó un encuentro con la mejor jugadora de Munich a quién venció 3-0. En 1932 derrotó al maestro Rudolf Spielmann, tomando la decisión de competir a nivel internacional. En 1934 organizado por el Dr. Max Euwe, se produjo el primer encuentro con la campeona del mundo, Vera Menchik. Sonja Graf perdió 3-1.

En general, en los enfrentamientos con hombres, los resultados no la favorecieron. Ante la escasez de torneos, los jugadores se esforzaban al máximo para no experimentar una derrota ante esta habilísima jugadora. En 1937 volvió a jugar un match con Vera Menchik por el Campeonato del Mundo. La campeona venció por 11.5-4.5.

La disputa del Campeonato del Mundo en 1939 en Buenos Aires la vió participar frente a las más destacadas jugadoras del mundo. Salió segunda detrás de Vera Menchik, constituyéndoseen la actuación más sobresaliente de su trayectoria. El comienzo de la Segunda Guerra Mundial mientras se disputaba el torneo en Buenos Aires, fue la razón trascendental que cambió su vida.

Sonja Graf era de ascendencia judía y su manifiesta posición antinazi, motivó que no regresara a Alemania, decidiendo su permanencia en el país, asimilando sus costumbres y su idioma, a tal punto, que la decidió a escribir dos libros en idioma castellano: “Así juega una mujer”, donde describió sus experiencias como jugadora de ajedrez, y “Yo soy Susann” en el que relata su tormentosa vida infantojuvenil, contando los abusos físicos y psicológicos en la relación con su padre.

Participó en diversos torneos realizados en el país, especialmente en Mar del Plata, con resultados discretos. Conoció al comerciante marítimo Vernon Stevenson con quien se casó en 1947, radicándose en California, Estados Unidos. Allí nació su hijo Alexander.

Participó con éxito en varios campeonatos americanos. Se estableció en Nueva York, donde falleció el 6 de Marzo de 1965 a los 56 años de edad. Sonja Graf fue una de las mejores jugadoras de ajedrez del mundo de su época, que vivió 8 años en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://www.ajedrezdeataque.com.11%20Ajedrez%20Femenino/Articulos

http://www.tabladeflandes.com/frank_mayer/frank_mujer18.html

El exilio, Los juegos, Visitas inolvidable, Vivieron en Buenos Aires

LOS JUEGOS INFANTILES EN EL TANGO

La infancia y comienzo de la adolescencia está estrechamente vinculada con los juegos que nos acompañaron durante nuestra infancia. El tango, como expresión de Buenos Aires, supo incorporarlos en sus letras para asignarles la importancia que poseían en la vida de la muchachada.

El fútbol es y ha sidoi, pasión de multitudes; con su práctica desde edad muy temprana, se buscaba en un club de fútbol importante, alcanzar fama y bienestar económico. Era el sueño de muchos que se materializaba en algunos pocos. Estas ansias y proyectos han quedado muy bien reflejados en “El sueño del pibe”, de Reinaldo Yiso y Juan Puey:”Vas a ver que lindo / cuando allá en la cancha / mis goles aplaudan,/ seré un triunfador / jugaré en la quinta, / después en primera, / yo se que me espera / la consagración.”

La llegada al barrio del circo, era un acontecimiento importante. Una o dos veces al año ocurría esa visita, de modo que se hacía lo imposible para estar presente en alguna función. En los días previos al debut, algunos artistas y un remolque con alguna fiera, recorría las calles del barrio, distribuyendo programas y anunciando la presentación. Eduardo E. Beecar y Roberto Fugazot nos dicen en “Circo criollo”: “Ya la murga con sus sones de platillos y trombones / circuló por todo el pueblo, pregonando por doquier, / e imprimiendo en cada nota esta frase como un dejo:/ “circo gaucho, circo viejo, te vas para no volver” / De los pibes la algazara y el payaso con su cara / y sus locos cascabeles que va viendo enmudecer, / va expresando con la mueca de su labio y su entrecejo, / “circo gaucho, circo viejo, te vas para no volver”.

Probablemente sea la calesita, el juego ligado al niño desde la más temprana edad. ¡Quién no ha girado por una vez en la calesita!. Quién no ha vibrado de emoción cuando sacó la sortija. Y cuando más crecidos, realizaban piruetas sobre un caballo de madera o un avioncito con la hélice rota. La relación del niño con la calesita ha sido una constante a través del tiempo. Fueron Cátulo  Castillo y Marianito Mores, quienes dieron vida al inolvidable “La calesita”: “Grita la calesirta / su larga cuita maleva; / cita que por la acera / de Balvanera nos lleva. / …Vamos, que nos espera / con su poller marchita, / esta canción que rueda / la calesita…

El barrilete es otro de los juegos forzozamente ligados a la etapa infantil, aunque no exclusivamente, porque adolescentes y adultos, no perdían la oportunidad “de ayudar” a remontarlo. Pero todas las viscicitudes relacionadas con la fabricación del barrilete y su posterior remontada, configuran una imagen imposible de olvidar. Eladia Blazquez escribió “Sueño de barrilete”: “Yo quise ser un barrilete / buscando altura en mi ideal, / tratando de explicarme / que la vida es algo más / que darlo todo por comida. / y he sido igual que un barrilete, / al que un mal viento puso fin / no se si me falló la fe, la voluntad, / o acaso fue que me faltó piolín”.

El comienzo del invierno anunciaba que estaba próximo el día de San Pedro y San Pablo, cuando en cada barrio, se lo celebraba con la tradicional fogata del 29 de junio, que se hacía con todo lo inflamable recolectado desde dos semanas antes. Todo lo combustible, era útil para alimentar ese fuego que congregaba a los habitantes del barrio a participar del festejo anual y quemar algún muñeco, preparado para ese día. Julio Huasi e Ismael Spitalnik escribieron “San Pedro y San Pablo”: “Los purretes trajeron la madera, / tablones, sillas rotas, un catre y un cajón. / La montaña se hará pronto una hoguera, / las viejas tendrán brasas, no gastarán carbón. / …y las casas serán rojos fantoches, / millones de fogatas habrá por la ciudad, / surgirá la mañana en plena noche, / paloma y papa asada los pibes comerán”. Era la reunión que finalizaba cuando sólo quedaban algunas brasas esparcidas, sobre un empedrado que guardaba el calor durante muchas horas.

Ninguno podrá olvidar los juegos en la vereda, como la rayuela, las bolitas, el patrón de la vereda y tantos otros. Han sido épocas estampadas en el cerebro para siempre. Son recuerdos imperecederos que han quedado retenidos. Julio Navarrine y Juan Raggi lograron un acierto con “Oro muerto”: “El dueño de la casa / atiende a las visitas;/ los pibes del convento / gritan en derredor / jugando a la rayuela, / al salto, a las bolitas, / mientras un gringo curda / maldice al Redentor”.

Los espectáculos con títeres, se ofrecían en festivales infantiles, fiestas de cumpleaños o en fiestas parroquiales. Los pibes quedaban atrapados durante esos minutos de hechizo que surgían de las trompadas y cabezazos de esos muñecos inquietos. José Tagini y Juan Guichandut nos dejaron el clásico “Marionetas” que dice: “¡Arriba Doña rosa! / ¡Don Pánfilo , ligero! / y aquel titiritero / de voz aguardentosa / nos daba la función…/ Tus ojos se extasiaban: / aquellas marionetas / saltaban y bailaban / prendiendo en tu alma inquieta / la cálida emoción…”.

El tango, La infancia, Los juegos

LOS JUGUETES DE HOJALATA MATARAZZO

La industria nacional del juguete nació para sustituir las importaciones.

Los Matarazzo, cerealeros y fraccionadores de harina, cambiaron de rubro en el año 1934 y comenzaron a fabricar juguetes de hojalata litografiada, los más baratos del mercado, hasta el año 1959. La industria del juguete demostró que es lo que se esperaba de los niños en cada época.

Matarazzo y Cía. era la fábrica de juguetes más grande de Latinoamérica, y la más importante de Argentina. Costábile Matarazzo era el hermano menor del Conde italiano Francesco Matarazzo, que fundó el emporio industrial más grande de Brasil, a comienzos del Siglo XX. Costábile Matarazzo publicó en 1938 el único catálogo con 80 juguetes de hojalata, donde podían hallarse motocicletas, autos de carrera, camiones, ambulancias, cocinitas, baterías de cocina, colectivos, tranvías, trenes, juguetes de arrastre y a cuerda, baldecitos y juegos de playa.Se jugaba moviéndose y usando la imaginación.

Muchos niños soñaron con estos juguetes, deteniéndose en las vidrieras a fin de contemplarlos con admiración. Matarazzo fabricaba 5 mil juguetes diarios, a fin de satisfacer la demanda local y la de varios países latinoamericanos. La Segunda Guerra Mundial jaqueó la importación, interrumpiéndola casi totalmente, y promovió la industria nacional del juguete.

Fue importante la participación del gobierno peronista que promovió el regalo masivo de juguetes como política de Estado, entre los años 1946 y 1954, procurando que la infancia de esa época recibiera por lo menos, un juguete. Eran 3 millones de juguetes entre Navidad y Reyes de cada año, para una población infantil que en 1946, alcanzaba los 4 millones y medio de niños.

Muchos de los juguetes eran fabricados con descarte de hojalata, por lo que era común observar en el interior del juguete, escrituras o impresos correaspondietes a los envases diversos de donde fueron obtenidos. La demanda estatal de juguetes fortaleció a la industria nacional.

Los Matarazzo, actualmente en la industria de los fideos, fueron, con sus juguetes de hojalata, responsables de la alegría de la infancia en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://página12.com.ar/imprimir/diario/sociedad/3-69237-2006-06-30.html

http://www.labasicaonline.com.ar/Detalle.asp?Id_Espectaculo=3357

La cuestión social, La infancia, Los juegos

EL MECCANO

El “Meccano” fue un juguete de construcción, compuesto por piezas metálicas, unidas por tornillos y tuercas.

Fue un juguete muy antiguo, patentado por el Ingeniero Frank Hornby en Liverpool, Inglaterra, en 1901. Su éxito fue enorme, lo que expandió las ventas al Reino Unido en la India, Australia, Canadá y Nueva Zelanda. Posteriormente a Francia, España y Argentina.

Era un sistema integrado por láminas metálicas perforadas, pintadas en color verde y rojo, que se relacionaban entre sí mediante tornillos y tuercas. Era el Rey de los Juguetes, costoso, con diversas presentaciones, en las que variaba el contenido de sus piezas. A mayor cantidad de piezas, mayor variedad de juguetes que se podían armar.

En el catálogo que acompañaba a cada caja, se indicaba la cantidad de piezas que poseía y su distribución, hecho que permitía conocer lo que se podía armar. Pero la realidad es que siempre faltaban piezas para armar el juguete más complejo de la caja que nos habían regalado. Un par de ruedas menos, de tornillos o de tuercas; lo cierto es que, de lo que contenía la caja a lo que señalaba el folleto, había una gran distancia, que hacía añorar una caja de mayor tamaño.

Había otros juegos para armar; eran de madera. Uno de ellos permitía armar casitas o frentes de edificios, mediante la aposición de columnas, pequeños paneles semicircualres, poliédricos o cilíndricos. Otro juego, contenía varillas  cilíndricas, ruedas y esferas perforadas, donde encajaban las varillas. De acuerdo con el folleto y la cantidad de piezas, se podían armar unos móviles rústicos que rápidamente conducían al cansancio y a la frustración.

El “Meccano”, por su variedad de piezas y accesorios, tenía más posibilidades para estimular la creatividad infantil. Tuvo tanto éxito que los juegos pasaban de padres a hijos. Nunca perdió su atractivo, porque con el correr del tiempo, se crearon nuevos juguetes.

En la Argentina, a raíz de la restricción a la importación de juguetes durante la Segunda Guerra Mundial, lo fabricó a partir de 1945 la fábrica Exacto Ltda, fueran juegos completos o accesorios, con la denominación de “Meccano Argentina”.

Desde el punto de vista didáctico fue primordial en motivar a los niños a construir sus juguetes, con mecanismos que podían funcionar y ser manejados por ellos. Una característica fue la reproducción de máquinas industriales, obras de ingeniería y gran variedad de juguetes.

Los video juegos y la industria del juguete electrónico desplazaron al “Meccano” de las preferencias infantiles. El Meccano fue el Rey de los juguetes para armar, en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://daletiempoaljuego.com/foro/viewtopic.php?f=14&t=482

http://histocultura.blogspot.com.ar/2006/02/aquellos-viejos-juegos-el-meccano.html

La educación, La infancia, Los entretenimientos, Los juegos

JUEGOS DE AZAR

Los juegos de azar, ocupaban un lugar importante en la vida de los habitantes de la ciudad de Buenos Aires.

La herencia española se tradujo por el juego con las barajas españolas, dejándonos el truco y la brisca, juegos muy populares e infaltables en todo boliche. También el tute, con sus variantes “tute cabrero”, “tute remate” y “tute codillo”, de ascendencia italiana, complementaban la escena bolichera.

Los vascos dejaron su impronta en las canchas de pelota, que se expandieron por la ciudad, sitios en donde las apuestas, eran moneda corriente. Integradas a clubes sociales, convocaban a muchos aficionados que apostaban sumas importantes a la pareja elegida.

Se apostaba en el hipódromo, “a las patas de un tungo triunfador”. Las carreras de caballos permitían realizar apustas mínimas, desde el “uno y uno”, el “tres y dos”, es decir tres a la cabeza y dos a placé, hasta “dejar todo”, a la suerte del caballo. La mayoría se jugaba el salario, con la esperanza de recuperarlo a la semana siguiente.

La lotería era un juego de apuestas organizado por el Estado. Eran tres las jugadas importantes: Navidad, Año Nuevo y Reyes. Muchos soñaban todo el año esperando estas fechas , en las que un golpe de suerte los “sacaría de pobres”. El sorteo de Navidad, con los premios más elevados, se trasmitía por radio, y era habitual que la salida del “Gordo”, no fuera a hora temprana, lo que impulsaba a escuchar la radio durante mucho tiempo. C

Conocido el resultado, aparecían los “nuevos ricos”, mientras la gran mayoría esperaba la revancha en Año Nuevo o Reyes. Paralelamente a la Lotería, se jugaba a la Quiniela, juego clandestino y muy difundido. Todas las categorías sociales se anotaban, semana tras semana, para tentar a la suerte de una terminación de lotería.

El premio variaba según se apostara a una, dos o tres cifras de los 10 primeros números premiados. El quinielero, era un personaje increíble, que recogía las apuestas en los sitios más insólitos. Todo de palabra, procurando anotar lo menos posible, ya que cuando aparecía la policía, debían desaparecer las anotaciones, lo que motivaba que el quinielero se “comiera” los papeles y no dejara rastro alguno. Recuerdos de algunos juegos de azar, en ese Buenos Aires que se fue.

El barrio, Los juegos

FÚTBOL Y TANGO

El fútbol ha quedado registrado en una serie de tangos de distintas épocas.

En 1916, el bandoneonista José Quevedo compuso el tango “Boca Juniors”, grabado por Roberto Firpo y en 1931, el periodista Alfredo Bigeschi le dedicó el tema “Campeón”. El Club San Lorenzo de Almagro tuvo más de un tango; el primero de ellos en 1924, escrito por Luis Servidio. En 1927 Carlos Pesce y José Rebolini le dedicaron “San Lorenzo”, interpretado por primera vez en el bar “Boedo”. Más adelante, Francisco Lío y Francisco Caso compusieron con el mismo título “San Lorenzo”, y Francisco Laino con Anselmo Aieta “El Ciclón”.

En 1928, Alejandro Scarpino, después de las Olimpíadas de Amsterdam escribió “Monti solo”, referido al famoso centrehalf de San Lorenzo de Almagro, y Alberto González con Porfirio Zárate “Olímpicos”. No podemos dejar de mencionar los tangos “Racing Club” e “Independiente Club”.

También en 1928, Enrique Carrera Sotelo y José López Ares escribieron “Patadura”, grabado por Carlos Gardel en 2 oportunidades. Cuenta las dificultades de un aficionado al fútbol, que no consigue desempeñarse bien, tanto en el fútbol como en la vida: “Piantate de la cancha, dejale el puesto a otro,/ de puro “patadura” estás siempre en “orsay”./ Jamás “cachás” pelota, la vas de “figurita”/y no “servís” siquiera para patear un “hand”/.

En 1933, Horacio Pezzi y Carlos Espíndola le dedicaron a Gimnasia y Esgrima de La Plata “El Expreso de La Plata”, cuando Gimnasia ocupó el cuarto puesto. En 1943, Reinaldo Yiso y Juan Puey escribieron “El sueño del pibe” grabado por Osvaldo Pugliese con Roberto Chanel, y Ricardo Tanturi con Enrique Campos. Se escribió en una época en la que en el club San Lorenzo jugaba la pareja izquierda integrada por Martino y Arnaldo.

Fue un éxito que nos impactó, y que cantamos cuando su letra original mencionaba a los ídolos de aquél entonces: “Mamita querida,/ganaré dinero,/Seré un Baldonedo/un Martino, un Boyé./”. Llegar a integrar uno de los equipos llamados “grandes”, fue la meta, la ilusión de gran cantidad de pibes quienes a través del juego en el potrero, soñaban con la posibilidad de llegar a la “primera división”, luego de probarse en las divisiones inferiores y comenzar a escalar, los duros peldaños que conducen al triunfo.

En 1950, Francisco Rotundo junto al bandoneonista “Titi” Rossi nos dejó “Estudiantes de La Plata”. Los colores de la camiseta trasladados a una bandera, forjaron sentimientos para toda la vida, que quedaron registrados en esos tangos de un Buenos Aires que se fue.

El tango, Los juegos

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