El Buenos Aires que se fue

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Las Grandes Tiendas

A LA CIUDAD DE LONDRES

Foto: Flickr. Tienda “A la ciudad de Londres”

“A la ciudad de Londres” fue una de las grandes tiendas que se instalaron en Buenos Aires a fines del Siglo XIX.

Su crecimiento fue constante y en el Siglo XX, fue todo un emblema impulsado por los hermanos jean y Hugo Brun. Estaba ubicada en la esquina de Avenida de Mayo y Perú, extendiéndose hasta la calle Hipólito Irigoyen. Era una construcción que, como las grandes tiendas de la época, competía por su elegancia y suntuosidad, con amplias escaleras, esculturas interiores y una amplia iluminación a gas, magnífica para la época.

Editaba una revista catálogo, “La Elegancia”, en la que promovía algunos de sus variados productos. La tienda “A la ciudad de Londres”, fue la primera en tratar al cliente con un nuevo estilo personalizado, con devolución de aquellas mercaderías que no fueran de su agrado. Agasaba a los niños acompañantes regalándole globos y juguetes. También benefició a su personal con un porcentaje y premio sobre la venta de determinados productos.

Entre su personal surgió el club “Maipo Banfield”, en el año 1904, que con el tiempo se transformaría en el “Club Atlético Independiente”. Las reuniones previas a su creación, se realizaron en un antiguo bar ubicado en Victoria (Hipólito Irigoyen) y Bolívar, donde 8 adolescentes de 14 a 17 años, se unieron con otros provenientes de otras tiendas próximas y dieron origen a un club independiente, el “Independiente Foot Ball Club”.

El 19 de Agosto de 1910, la tienda quedó completamente destruida por un incendio. Las pérdidas fueron totales. A pesar del desastre, se reinauguró el 10 de Octubre de 1910, pero cambió su ubicación por la esquina de Carlos Pellegrini y Corrientes, sitio que posteriormente sería ocupado por la tienda “Los 49 auténticos”, un local para ropa masculina, que vendía al precio tope de 49 pesos, “donde los trajes eran mejores que los hechos a medida”.

“A la ciudad de Londres” era visitada por una clientela de distintas clases sociales, en sus diversas secciones en la que se podían admirar productos provenientes de sucursales ubicadas en Europa y Estados Unidos. La variedad era muy amplia, similares a la observada en las grandes tiendas de la época como “Harrod’s” y “Gath & Chaves”.

Su  infraestructura creció consideblamente. En la década del 30, cuando los años de esplendor estaban lejanos, promocionaba saldos, retazos y lotes de batones, clausurando una etapa brillante de aquel Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://buenos-aires.idoneos.com/index.php/GRADES_TIENDAS_PORTEÑAS

Las Grandes Tiendas

MUEBLES DÍAZ Y RADIO RIVADAVIA

La firma “Muebles Díaz” se estableció en la década del 20 en Sarmiento 1117, esquina Cerrito, un edificio de 10 pisos perteneciente a don Rafael Díaz, un inmigrante valenciano que lo hizo construir en 1927.

Vendía muebles a todo el país con financiación y por el sistema de catálogos. En los distintos pisos del edificio se exhibían los muebles, según los estilos y en la terraza, Don Rafael hizo construir un chalecito de dos plantas, como los que había visto en Mar del Plata. Allí almorzaba y dormía una siesta hasta las 16 horas.

A los efectos de difundir los avisos comerciales de su empresa, creó en 1929 “LOK Radio Muebles Díaz”, con las antenas ubicadas en el mismo edificio. La emisora anunciaba los productos comerciales, alternando con música.

Al año siguiente se denominó “LS5  Radio Estación Rivadavia”. A fin de no invertir un solo peso, en 1932 fue adquirida por Radio Splendid con la intención de privilegiar una programación de audiciones de carácter deportivo. Rápidamente se caracterizó como la emisora difusora de eventos deportivos, especialmente desde exteriores.

Los estudios estaban ubicados en Callao 1526, lugar de cita de caracterizados deportistas y cronistas. Las informaciones cobraron prestigio, al estar a cargo del diario Crítica. La actividad deportiva la manejaba el famoso relator de fútbol Lalo Pellicciari. En 1933 nació la “Edición Oral Deportiva”, una creación de cronistas de Crítica.

Dirigida por el Dr. Edmundo Campagnale, se rodeó de colaboradores que marcaron un surco profundo en la historia argentina del deporte. Alfredo Aróstegui, Luis Elías Sojit siguiendo las alternativas de las carreras de automovilismo realizadas en el país en Fuerza Limitada, Fuerza Libre y Turismo de Carreera, complementadas con las carreras de Fangio y otros argentinos por las pistas de Europa.

Boris Sojit “Córner” en boxeo; Bernardino Veiga y Luis García del Soto en fútbol; el Dr. Ulises Barrera en boxeo; Washington Rivera en fútbol y boxeo, fueron figuras de gran arraigo en la prestigiosa Radio Rivadavia, sinónimo de deporte.

Rafael Díaz falleció en 1968 y el negocio fue manejado por sus hijos hasta finales de la década del 70. Los carteles de propaganda luminosa han tapado al chalet, hoy ocupado por oficinas.

El “chalecito ” de Don Rafael Díaz, dió origen al nacimiento de Radio Rivadavia, en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: Rocca Edgardo: Por el éter en la década del 30. Historias de la Ciudad. Año 2, Nº 10. 2001

La ciudad, Las Grandes Tiendas

LA COMPRA POR CATÁLOGOS

Las grandes tiendas acostumbraban enviar sus catálogos, donde presentaban las novedades en materia de vestimenta, recientemente llegada de Europa; París para las damas y Londres para los caballeros.

También se ofrecía ropa de cama, vajilla y demás. Los clientes lo solicitaban enviando un cupón aparecido en diarios y revistas, y a vuelta de correo, recibían el catálogo de temporada, verano o invierno. Estos envíos llegaban a todo el país y fueron comunes a partir de la década del 20.

Este sistema de venta, revolucionario para la época, fue impulsado por las tiendas de mayoreo. Consistía en un catálogo con fotos ilustrativas de los productos a vender. Este sistema permitía tener mayor llegada a las personas, ya que no había necesidad de traer los clientes hasta los locales de venta.

Los métodos de envío eran el correo ordinario o las agencias de transporte. “Harrod’s”, “Gath & Chaves”, “Las Filipinas”, o “La Piedad”, eran algunas de las grandes tiendas que manejaban las ventas a través de sus detallados catálogos: las medidas, colores y detalles de las prendas, perfumes y cosméticos, que permitían que se viviera a la moda.

Los envíos llegaban en grandes cajas que despertaban la curiosidad y admiración de los interesados. Se compraba sin ver, sólo a través de las reproducciones del catálogo, en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: Los catálogos. El Heraldo de Concordia. 22-10-2011

http://es.wikipedia.org/wiki/Venta_por_cat%C3%A1logo

Las Grandes Tiendas, Modas y costumbres

CASA LAMOTA

La radio, los diarios y las revistas anunciaban a “Casa Lamota…donde se viste Carlota”, una tienda ubicada en Bartolomé Mitre y Paraná, donde se ofrecía ropa diversa, pero en especial, disfraces de todo tipo para ambos sexos desde los dos a los quince años.

Fabricaban disfraces tradicionales como el del Oso Carolina, Pierrot y Colombina, que enviaban contra reembolso por ferrocarril, al interior del país. En realidad, la variedad de disfraces era muy amplia; era posible encontrar casi todos. Pero no sólo vendía disfraces.

Ropa infantil deportiva, guardapolvos, gorritos para el sol, zapatillas, buzos, constituían parte del stock disponible. Compré en Casa Lamota la ropa requerida para las clases de Educación Física, en el Colegio Nacional, en plena década del 40. Los precios eran más accesibles que en otros establecimientos, razón que motivaba la presencia de una clientela numerosa.

Era una época con una importante competencia de grandes tiendas, con un surtido amplio y variado, que conformaba a la clientela más exigente. La diferencia se focalizaba en el costo de la mercadería ofrecida que en Casa Lamota, estaba al alcance de las clases populares.

Usar un lindo disfraz brindaba la posibilidad de ser elegido en el corso barrial, ocupar un palco de mascaritas seleccionadas, ser fotografiados en conjunto, optar a los premios al mejor disfraz y aparecer en las publicaciones de la revista vecinal. Casa Lamota brindó a muchos chicos de barrio esa posibilidad en ese Buenos Aires que se fue.

Las Grandes Tiendas, Modas y costumbres

LAS GRANDES TIENDAS: HARROD’S

Ir de compras al centro era una rutina que se cumplía regularmente cuando las necesidades a cubrir excedían las existencias de la tienda del barrio.

Harrod’s fue un centro de la moda fundado el 31 de Marzo de 1914 con salones suntuosos, grandes escaleras de mármol, vitrales, vidrios biselados, pisos de cedro alfombrados, ubicada en la manzana comprendida por las calles Paraguay, San Martín, Córdoba y Florida.

Visitado diariamente por más de 40 mil personas, fue el centro comercial más importante del microcentro, elegido por la sociedad porteña. Tenía subsuelo para cocheras, 6 pisos y terraza. La peluquería para adultos estaba ubicada en el subsuelo, cita para los caballeros. Las damas, al finalizar su ronda de compras, se encontraban en la confitería para degustar un té con masitas, dulces o saladas.

Las vidrieras de Harrod’s fueron magníficas, ya que reproducían escenas de otros países o bien la escena de alguna película famosa, como disfrutamos en la década del 40, con motivo de la proyección de la película “Lo que el viento se llevó”.

Fuimos a ver una de sus clásicas atracciones, la visita a Papá Noel, en la esquina de Florida y Córdoba. Permanentemente rodeado de niños, fuí uno de ellos y recuerdo que su mano se apoyó suavemente sobre mi cabeza. Tuve la sensación de estar frente a un personaje superior, que infundía un profundo respeto, con su barba blanca y su leve sonrisa.

Me impactaron los grandes ascensores, por la velocidad que desplegaban y la cantidad de personas que viajaban. El ascensorista se me antojaba un privilegiado que abría y cerraba las puertas de hierro anunciando lo que había en cada piso.

Visité la peluquería para niños, pero no me corté el cabello. El motivo fue conocer la calesita con música ubicada en la sala de espera. No me dejaron trepar a pesar de mis esfuerzos.  Pero si pude disfrutar en la confitería ubicada en el último piso, de un té con masas dulces.

Su etapa gloriosa finalizó en 1970, comenzando su decadencia que culminó con su cierre, en 1998. Visitar Harrod’s constituía la oportunidad para realizar compras, pero para muchos de nosotros, era la posibilidad de un paseo, acompañado por los adultos en ese Buenos Aires que se fue.

Las Grandes Tiendas

GATH & CHAVES

Ir a Gath & Chaves era una fiesta.

Alfredo Gath, inglés y Lorenzo Chaves, santiagueño, fundaron Gath & Chaves en 1883 para vender ropa masculina. Ubicada en un principio en Bartolomé Mitre y Florida, la empresa creció y se instaló definitivamente en Florida y Cangallo, en el año 1914, en un edificio soberbio, construído a imitación de las Galerías Lafayette de París, con un gran hall y 8 pisos.

Fue la más famosa de las tiendas argentinas que en 1922, se fusionó con Harrod’s. Las ampliaciones la transformaron en “The South American Stores Gath & Chaves”. Sus locales fueron un ejemplo a tener en cuenta por la calidad del surtido de mercaderías y por el servicio al cliente, brindado por un personal numeroso, de alta profesionalidad y bien actualizado respecto de las novedades nacionales y extranjeras.

El servicio de envío a domicilio comenzó con carros y triciclos, mejorando posteriormente con el empleo de camionetas pintadas de color verde. Era comparable a las mejores tiendas inglesas. En la dos semanas de fin de año y el nuevo año, eran innumerables las visitas de los pibes con su familia, para ver las decoraciones de Navidad y disfrutar la presencia de los Reyes Magos, a quienes indefectiblemente, se les llevaba una carta solicitando los juguetes.

En el octavo piso se encontraba la Confitería desde donde podía disfrutarse una magnífica vista de la ciudad; se llegaba por ascensor conducido por un empleado uniformado. Todo el personal estaba uniformado, masculino y femenino, de acuerdo con la categoría. Eran más de 6 mil personas.

La Confitería era visitada por damas adineradas, para encuentros tradicionales, el famoso té de las 5 de la tarde a la usanza inglesa, pero también por quienes deseaban disfrutar de un té con masas o como en mi caso, un chocolate con masas. Me llamaron la atención las escaleras mecánicas , que sólo había visto en el Mercado de Abasto y en el subterráneo de la calle Corrientes.

Visitar la tienda era un paseo esperado con ansiedad por los chicos y disfrutado por los adultos. El atractivo de las ofertas a bajo precio eran el gancho para la compra de artículos más suntuosos. Un aviso promocionaba camisas blancas y cuellos finos para hombre, con puños a $ 3,40 y sin puños a $ 2,00. Pero se vendían Puños de papel, a $ 0,50 centavos la docena.

Los distintos modelos se exhibían en maniquíes con cabeza de cera y cabello natural. Gath & Chaves fue el emporio de la elegancia y centro de la moda, inmortalizada en la película “La vendedora de fantasías”, que Mirtha Legrand filmó en aquel Buenos Aires que se fue.

Las Grandes Tiendas

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