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El Buenos Aires que se fue

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La inmigración

EL TRANVÍA EN EL TANGO

Las primeras líneas urbanas de tranvías a tracción animal, el tramway, aparecieron en Buenos Aires en 1870.

En esta primera etapa fueron arrastrados por caballos hasta que a partir del mes de abril de 1897, comenzó a emplearse la electricidad, dejando atrás una época heroica, que significó para Buenos Aires la mejoría en la comunicación y el transporte por toda la ciudad y localidades cercanas, favoreciendo la expansión de la creciente población, alimentada por los sucesivos aluviones inmigratorios.

El tranvía brindó la oportunidad de abandonar la habitación del conventillo, ubicada en el casco céntrico, por una casita edificada ladrillo sobre ladrillo, en un barrio alejado, pero conectado gracias a los servicios tranviarios. El tango incorporó al tranvía, especialmente en su primera etapa, destacando a sus personajes, el mayoral y el conductor, actualizando situaciones del diario vivir que hoy, nos parecen irreales.

En 1942, Pedro Maffia y Homero Manzi escribieron “Cornetín”, un tango milonga que contaba detalles risueños de los viajes en el tramway: “Tarí, Tarí. / Lo apelan Roque Barullo / conductor del Nacional / con su tramway, sin cuarta ni cinchón, / sabe cruzar el barrancón de Cuyo. / El cornetín, colgado de un piolín, / y en el ojal un medallón de yuyo. / Tarí, Tarí. / Y el cuerno listo al arrullo / si hay percal en un zaguán. / Calá, que linda está la moza, / calá, barriendo la vereda, / Mirá, mirá que bien le queda, / mirá, la pollerita rosa. / Frená, que va a subir la vieja, / frená porque se queja, / si está en movimiento. / Calá, calá que sopla el viento, / calá, calá, calamidad.”

El mayoral fue el personaje más conocido por su fama de piropeador de las mujeres que barrían la vereda, o que lo invitaban a saborear un mate, en cuyo caso, se detenía el tranvía por un momento. Carlos Mayel y Francisco Laino, nos dejaron “El mayoral del tranvía”, 1946: “Soy mayoral del tranvía / que por las calles serenas, / llevé blancas azucenas / despertando simpatías… / con ese tarí…taría…/ de mi modesta corneta / brindé a las mozas coquetas / un madrigal de alegría. / Gritaban las mozas:”¡Adiós mayoral!” / “¿Me da el clavelito que lleva en su ojal?” / Y yo muy contento decía que sí, / pues ellas en sus risas se acuerdan de mí…”.

El conductor y el mayoral, los responsables del manejo del tramway, han sido bien caracterizados en las letras de tango o milonga. El mayoral fue personaje trascendental en la “Milonga del Mayoral”, 1953, de Cátulo Castillo y Aníbal Troilo: “Soy el criollo mayoral, que va, / que va tocando en la vía, tarí rarí / su cornetín de alegría, que da señal / de que ya viene el tranvía. / Y yo soy el motorman, talán talán, / que lleva de Once a Lorea / con seguridad, para que el público vea / lo que puede dar la electricidad.”

La llegada del tranvía, especialmente en su primera época, era motivo de alegría para la servidumbre, que esperaba ansiosamente su paso, reconocido por un sonido característico del cornetín, apareciendo en la vereda, simulando un barrido o llevándole una flor al motorman. Es acertada la descripción de Armando Tagini y Oscar Arona en “El cornetín del tranvía”, 1938, :”La clarinada rompió la siesta / en la barriada de los Corrales / y con zumbón frufru de percales / más de una china salió al umbral…/ Llegaba “el loco de Recoleta” / sembrando alardes de su corneta / y su paso era en la quieta ciudad / fiesta de curiosidad…/ Así cruzaba el tranvía / la Buenos Aires baldía / de los románticos días. / Un “Buenas tardes” brinda a la moza / que lo devuelve con una rosa / y el cochero echa a volar su emoción / en un toque de atención.”

Único medio de transporte pasada la medianoche, el tango le cantó a los que regresaban a su barrio, cansados de vivir. Lo señalaron Celedonio Flores y Francisco Pracánico en “Corrientes y Esmeralda”, 1933, :”El Odeón se manda la Real Academia / rebotando en tangos el viejo Pigall, / y se juega el resto la doliente anemia / que espera el tranvía para su arrabal”.

El tranvía abrió rumbos, surcando todas las calles de Buenos Aires. Fue razón de crecimiento y de progreso, el medio de transporte más popular y económico, con una extensa red. En sus recorridos, enhebró las más diversas situaciones comunicando el centro con el suburbio arrabalero. Héctor Negro y Raúl Garello nos dejaron “Tiempo de tranvías”, 1981, y nos cuentan:” Tiempo de tranvías tropezando el empedrado. / Patios que se abren a la luna y al parral. / Mágicos zaguanes con temblor de besos largos. / Penas de ginebra que tanguean en el bar. / Vuelven esos ecos de las mesas de escolaso. / Noches con la barra de la esquina fraternal. / Sábado y milonga que promete el club de barrio / y el domingo, lleno de ese fútbol sin igual. / Tiempo de tranvías, de las calles con silbidos. / Se que ya el olvido no podrá jamás con vos. / Tiempo lindo de tranvías, / que fueron de otra ciudad.”

El tranvía fue testigo y activo participante de las escenas cotidianas de Buenos Aires, reflejadas en los distintos barrios, actividades características de una ciudad joven, en pleno crecimiento. Alberto Vacarezza y Enrique Delfino plasmaron en 1924 estas escenas en “Talá, talán”: “Talán, talán, talán…/ pasa el tranvía por Tucumán. / “Prensa”, “Nación” y “Argentina” / gritan los pibes de esquina a esquina. / “Ranca e manana, torano e pera” / ya viene el tano por la “vedera”. / Detrás del puerto / se asoma el día, / ya van los pobres / a trabajar; / y a casa vuelven / los calaveras / y milongueras / a descansar”. En sus casi 100 años de permanencia en las calles porteñas, en 1963 desapareció el tranvía que integró escenas de Buenos Aires, de ese Buenos Aires que se fue.

Glosario:

Ranca: Naranja; Manana: Banana; Torano: Durazno

Cuarta: animal que se agrega a los otros que tiran de un vehículo para ayudar a remolcarlo.

Cinchón: cincha angosta con argolla, en el apero de montar.

El barrio, El tango, La ciudad, La cuestión social, La inmigración, Personajes de la ciudad

CIAE, LA COMPAÑÍA ITALO ARGENTINA DE ELECTRICIDAD

Los servicios eléctricos de la ciudad de Buenos Aires y alrededores, fueron brindados a partir de 1887 por empresas privadas.

A partir de 1912, aparecieron en la ciudad unas curiosas construcciones de estilo florentino, como si fueran pequeños castillos. La primera de ellas se edificó en la Boca, de gran tamaño, con ladrillos rojos a la vista, ubicada en la esquina de Caffarena y Pedro de Mendoza, hoy reciclada y transformada en sede de la Usina del Arte.

Fue la primera gran usina de vapor de la Compañía Ítalo Argentina de Electricidad, empresa de capitales suizos, encargada de alumbrar una parte de la ciudad de Buenos Aires, especialmente en donde estaban ubicados los inmigrantes italianos. El estilo de la construcción, que remedaba a los castillos florentinos, intentaba acercar a la impresionante cantifdad de italianos llegados al país, una imagen que les recordara su país natal.

La necesidad de extender la provisión de electricidad, motivó la construcción de numerosos edificios más pequeños, con ladrillos rojos y diseminados por diversos barrios de la ciudad, así como también en algunas zonas del Gran Buenos Aires. Se construyeron más de 200 edificios con estas características medievales, absolutamente diferentes del resto de la edificación existente.

Conformaron las usinas, subusinas y estaciones de la “Ítalo”, como se la conocía. Los característicos edificios no eran, iguales entre sí. Eran parecidos, con detalles arquitectónicos que variaba de uno a otro, pero siempre, plenamente identificables. Estuvieron activos durante la vigencia de la CIAE y a partir de 1979, al fusionarse a SEGBA SA, dejaron de prestar servicio por obsoletos y fueron cedidos a la Municipalidad, transformándose en una curiosidad edilicia de ese Buenos Aires quer se fue.

Fuente: http://www.diarioz.com.ar/#/nota/la-herencia-arquitectonica-de-la-compañia-Italo-Argentina.

Casasbellas, R. Una historia de corriente continua. La Nación, 16-03-1999.

El barrio, La ciudad, La inmigración, Realidades argentinas

JOSÉ BONOMI, EL ARTISTA OLVIDADO

José Bonomi nació en Cosenza, Italia, el 17 de junio de 1903.

Desembarcó en Buenos Aires en 1906 donde se radicó y desarrolló actividades de pintor, escenógrafo, grabador, dibujante y docente. Comenzó sus estudios de pintura con el profesor italiano Francisco Parisi, continuando en la Escuela Nacional de Bellas Artes “Prilidiano Pueyrredón”.

Siendo estudiante, colaboró en 1921 en la revista “Jockey Club” y en 1924 ilustró “La Venus calchaquí”, de Bernardo González Arrili. En 1925 ganó el Primer Premio en el Salón de Pintura y Grabado. Posteriormente ilustró el Suplemento Cultural de “La Prensa”, del que llegó a ser su Director.

Alquiló un taller en la calle Belgrano al 500, junto con el escultor español Pepe Lorda. . Colaboró en las revistas “Caras y Caretas”, “Plus Ultra”, “Martín Fierro” y “El Hogar”. Fue muy recordada la cubierta del libro “Lunario Sentimental”, de Leopoldo Lugones, obra realizada en 1926, cuando trabajaba en la editorial Gleiser y la de “El espantapájaros”, de Oliverio Girondo.

Ya fueran óleos, grabados, acrílicos, técnicas mixtas o dibujos, Bonomi adoptaba con seguridad el estilo que mejor convenía a los textos que debía ilustrar. En 1927 viajó a Europa, visitando Italia, Francia y España. Participó en Madrid de las tertulias del Café Pombo y por invitación de Ortega y Gasset, realizó una exposición en los salones de la Revista de Occidente. En París frecuentó al Grupo Argentino, donde se encontraban Héctor Basaldúa, Horacio Butler y Alberto Moreira.

En 1945, la Editorial “Emecé” comenzó a publicar la colección “El Séptimo Círculo”, dirigida por Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. Su primer tomo fue “La bestia debe morir”, de Nicholas Blake, al que siguieron alrededor de 200 títulos más, dedicada casi exclusivamente a temas policiales.

Una de sus características fue la  presentación en más de 300 tapas, de diseños geométricos, que combinaban lo abstracto con el cubismo, realizados por José Bonomi, durante casi 40 años para una colección que rescató las formas del relato clásico policial inglés, destacando la eficacia de una trama  ingeniosa y bien contada.

El atractivo de las cubiertas, fue buena parte del éxito  que obtuvo, al presentar las figuras como un enigmático rompecabezas. Bonomi leyó los libros, buscando elementos significativos que le permitieran simbolizar los conceptos, con un exquisito poder de síntesis, que jerarquizó la presentación de esa colección.

También ilustró colecciones de “Novelistas Argentinos Contemporáneos”, “Piragua”, “Las Puertas de marfil” y otras editoriales tan disímiles como “TOR” y la “Revista Sur”. En 1949 viajó a Florencia y Siena junto con María Esther, su esposa. Los talleres florentinos fueron siempre su fuente de perfeccionamiento.

En 1936 comenzó sus tareas como escenógrafo en el Teatro “Cervantes” con “La discreta enamorada”, de Lope de Vega, y dirección de Cunil Cabanellas. Le siguieron Cyrano de Bergerac y en 1957 “Los Mellizos de Plauto”. En 1975 presentó una muestra de sus trabajos en la Galería “Van Riel”. Tenía 72 años y fue su primera exposición importante en la Argentina.

El aporte de José Bonomi a la historia del arte, a través del diseño y la obra gráfica no ha sido suficientemente valorado. Este artista, vinculado a los personajes del movimiento renovador como Leopoldo Marechal, Lino Eneas Spilimbergo, Emilio Pettoruti y Xul Solar, supo dejar una impronta inolvidable en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: Acciarressi, Humberto. Las tapas de Séptimo  Círculo y retrospectiva de José Bonomi. La Razón 08-09-2014.

http://www.lanacion.com.ar/1726165-intrigas-policiales-bellamente-ilustradas

Dansey, M.S. El arte de poner la tapa. Clarín 18-09-2014.

http://www.artehispano.com.ar/Jose_Bonomi_El_Septimo_Circulo.html

Artistas destacados, La inmigración, Vivieron en Buenos Aires

TORCUATO DI TELLA

Torcuato Di Tella nació en 1892 en Capracotta, Italia.

En 1903 llegó a Buenos Aires, a la edad de 13 años. Su ingenio y su inventiva se mostraron con la invención de una amasadora de pan en 1911, a consecuencia de una huelga de panaderos. Tenía 18 años y a raiz del éxito obtenido creó la empresa “Sección Industrial Amasadoras Mecánicas”, conocida como SIAM, patentando la primera máquina para amasar pan.

Estudió en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires, graduándose en 1921. SIAM se transformó en una fábrica muy importante, al ser contratada por YPF para fabricar bombas de extracción de petróleo, oleoductos y surtidores de combustible, hasta 1930.

Por el golpe militar, le rescindieron el contrato con YPF, por lo que en 1932, se orientó a fabricar maquinaria industrial y heladeras comerciales. En 1935 fabricó las heladeras familiares SIAM, de gran impacto por el uso masivo, lo que le brindó un gran prestigio.

También lavarropas, cocinas, televisores, motonetas, furgonetas, grandes transformadores eléctricos, caños de acero y generadores para locomotoras diésel eléctricas. Empleó a más de 10.000 obreros en una gran fábrica metalmecánica ubicada en Avellaneda.

Representó a la Argentina ante la Organización Internacional del Trabajo, OIT y fue docente de economía y gerencia de empresas desde 1944. Se casó con María Robiola y tuvo 2 hijos, Torcuato y Guido Di Tella. Falleció en Buenos Aires en 1948, a la edad de 56 años, cuando SIAM era el grupo industrial más importante de LatinoAmérica.

Su muerte dejó un hueco muy importante en la conducción de la empresa . En la década del 50, mediante un acuerdo con la firma italiana Lambretta, fabricó motonetas denominadas “Siambretta”. SIAM también fue famosa a partir de 1960 por la producción de automóviles, los SIAM-DiTella, basados en la tecnología inglesa del Riley 4, un sedan de 4 puertas con capacidad para 5 pasajeros. Fue el auto de la familia de clase media y de los taxistas.

En 1958 se fundó el Instituto Di Tella, para la educación de artistas locales y en 1991, la Universidad Di Tella, emprendimientos desarrollados por los ingenieros Torcuato y Guido Di Tella, quienes interesados en el aspecto cultural, no se ocuparon del manejo de la empresa.

En 1972 todo terminó cuando la empresa entró en bancarrota, siendo nacionalizada  por la enorme deuda que mantenía con el Estado. En 1986, la empresa fue desmembrada y vendida a los grupos empresarios privados Techint, Pérez Companc y Aurora Grundig. Los problemas de gestión sumados a los golpes de estado y las dificultades financieras, condujeron a la quiebra.

Torcuato Di Tella intentó transformar a la Argentina rural en una nación industrializada y moderna, con conceptos novedosos como la producción en serie y la organización científica del trabajo. Las heladeras SIAM y el famoso Di Tella 1500, fueron íconos de la industria argentina, en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Siam_Di_Tella

http://edant.clarin.com/suplementos/zona/2006/10/29/2-03515.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Torcuato_Di_Tella

La inmigración, Realidades argentinas, Vivieron en Buenos Aires

LA EDITORIAL TOR

La Editorial TOR fue una editorial argentina creada en Buenos Aires en el año 1916.

Su fundador fue Juan Carlos Torrendell, nacido en Palma de Mallorca, España, el 25 de octubre 1895. Llegó a Buenos Aires en 1907. Trabajó en la Librería Editorial “La Facultad”, ubicada en Florida 359. El 16 de junio de 1916, cuando contaba 20 años de edad, fundó la Editorial TOR, con talleres en Río de janeiro 760 y locales de venta en las calles Florida y Maipú.

Las ediciones de TOR eran muy económicas, impresas en papel de diario, con tapas de papel satinado y dibujos anónimos en colores. Adoptó como frase emblema:”Contra viento y marea” y su nombre surgió de las tres primeras letras de su apellido.

El espectro de sus publicaciones fue muy amplio. Novelas románticas de M. Delly, César Duayen. Poesías de Amado Nervo. Obras de Stephan Zweig, Anatole France, Manuel Gálvez, Giovanni Papini, Marcelo Peyret, etc. Algunas publicaciones fueron consideradas en esa época, como de tono muy subido, que se leían a escondidas, tales como “Los pulpos”, de Marcelo Peyret; “Naná” de Emilio Zola y “Safo” de Alfonso Daudet.

En el catálogo de TOR se hallaba todo tipo de tema. Benito Mussolini con “El fascismo”; Adolfo Hitler con “Mi lucha” y Frankin D. Roosevelt con “Mirando adelante”, integraron su frondoso listado. Publicó obras de ensayo en su “Nueva Biblioteca Filosófica”, editando a Aristóteles, Platón, Erasmo de Rotterdam, Auguste Comte o Hipócrates, entre otros.

Los niños tenían a su alcance los cuentos clásicos como “Aladino y la lámpara maravillosa”, “Alí Babá y los 40 ladrones”, “Caperucita Roja”, “Gulliver en el país de los enanos”, “Pulgarcito”. ¿Quién no tuvo acceso a estos libros inolvidables de la literatura infantil? Leíamos los tomos varias veces y cada vez, nos gustaban más.

Fueron varias las colecciones especializadas. Los “Maestros de la Música”, en la década del 40, mostró las biografías de Beethoven, Mozart, Verdi, Massenet y otros. También la “Enciclopedia sobre obras de Sigmund Freud”, incluyó diez títulos.

Capítulo aparte es el de las novelas policiales, donde siempre recordamos las “Aventuras de Míster Reeder”, de publicación semanal con 64 páginas de extensión y más de 600 ejemplares publicados. Quedamos atrapados siguiendo las peripecias del inefable investigador del Procurador Fiscal, que no se desprendía de su paraguas, siempre cerrado pero conteniendo su arma, un trozo de llanta de goma.

La actividad de TOR se extendió desde 1916 hasta 1971. De Freud a Marx, Tarzán a Emilio Salgari o latinoamericanos famosos como Borges, Bioy Casares u Horacio Quiroga, integraron sus famosos títulos. Editorial TOR fue la más grande editorial de toda la historia en Latinoamérica; produjo más de diez mil títulos de libros y dos mil revistas de géneros diversos.

Fue factor de gran importancia en el ámbito cultural argentino. Nunca olvidaremos a esos libros amarillentos, ajados, de papel ordinario y mal cortado, que leimos en muchas oportunidades. Juan Carlos Torrendel fue un visionario con un espectacular sentido de la oportunidad. Cuando se estrenaba una película atractivas, TOR imprimía el libro pero con el título de la película. Lo hizo en 1933 con “El creador de mosntruos” y en “Tarzan de los monos”, publicando una extensa serie de novelas de Tarzan.

Desde su creación hasta 1930, no ofreció nada destacable. En1930 adquirió su primera rotativa, comenzando su época de oro hasta 1959. Publicaba uno o dos libros por día y no menos de 5 mil ejemplares por cada uno, para establecer un  relación costo beneficio favorable. Eso motivó su expansión a casi todos los países de Latinoamérica. El 70 % de la tirada, estaba dirigida al mercado externo.

Cuando se agotaban los libros de determinado autor, TOR contrataba a escritores nacionales quienes redactaban textos apócrifos con el nombre del autor original. Así ocurrió con Tarzán, con historietas basadas en Walt Disney, novelas policiales de Mister Reeder y Sexton Blake. En muchas ocasiones, superaban en calidad a las originales. Mister Reeder, creada por Edgard Wallace, encontró en Buenos Aires su réplica en los escritos firmados por John Traben.

Juan Carlos Torrendell falleció en Vicente López el 11 de marzo de 1961, señalando el comienzo de su recesión y caída, culminando con el cierre e la empresa en 1971. TOR tuvo una gran incidencia en el desarrollo de la cultura argentina, accesible a todo nivel en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://www.elarcadigital.com.ar/modulos/suplementos/articulos.php?

http://www.axon.com.ar/wiki/index.php?title=Editorial_TOR

http://josecalvino2002.blogspot.com.ar/2012/08/editorial-tor.html

La educación, La inmigración, Las Revistas Inolvidables, Vivieron en Buenos Aires

ANATOLE BORISOVICH SADERMAN

Anatole Borisovich Saderman fue un fotógrafo nacido en Moscú, Rusia, el 6 de mayo de 1904.

En 1918 viajó con su familia a Minsk y luego a Lodz, Polonia, donde estudió inglés y dibujo. En 1921 se estableció en Berlín, Alemania, donde retomó los estudios de bachillerato y el idioma búlgaro. Para ayudar a su familia dictó clases de ruso para alemanes y de alemán para rusos.

Comenzó a pintar carteles y la reproducción de rostros de las figuras cinematográficas de la época para un cine de barrio. La llegada de Hitler, motivó a la familia a emigrar en 1926 hacia América del Sur, viajando a bordo del “Cap Polonio”. Anatole descendió en Montevideo con 3 dólares, libros y una máquina fotográfica. Desconocía totalmente el castellano. Su familia siguió hasta Asunción, Paraguay, donde residía su hermano mayor.

Trabajó de fotógrafo callejero y estudió fotografía con el maestro ruso Nicolás Yarvoff. Obtuvo fotografías del puerto y conventillos montevideanos, empleando una vieja máquina que le había regalado su padre. En 1927 viajó a Asunción, donde instaló su primer estudio fotográfico llamado “Electra”. En 1929 viajó a Formosa y en 1932 se estableció en Buenos Aires, comenzando a trabajar en el Estudio Van Dick, ubicado en Rivadavia y Medrano.

Recorrió todos los escalones de la fotografía, desde retocar un negativo, hacer copias, trabajos en el laboratorio hasta la práctica intensiva de la fotografía. En 1934, abrió su estudio en la calle Callao 1066. Su especialidad fue el retrato y su clientela, principalmente los artistas plásticos. La calidad y cantidad de artistas que desfilaron por su estudio fue muy importante. Saderman fotografió a los más destacados representantes de las artes plásticas argentinas.

La serie comenzó con el escultor Luis Falcini. Le siguieron Raúl Soldi, Lino Eneas Spilimbergo, Antonio Berni, Benito Quinquela Martin, quienes fueron unos pocos de las muchas figuras que pagaron con su talento, el trabajo de Anatole Saderman. El pago se realizaba intercambiando un cuadro por el retrato fotográfico.

Pasado un tiempo, el fotógrafo estableció como condición para el trueque, la de recibir solamente autorretratos, hecho que lo llegó a acumular más de 100 trabajos. Con ambas modalidades, Saderman acumuló una cantidad de cuadros que provocó la envidia de más de un museo, por constituir una muestra real del desenvolvimiento del arte plástico en la Argentina.

Entre 1961 y 1962 vivió en Roma, realizando exposiciones en la Galería Nova Pesa. Su estilo se basó en el estudio del rostro, la iluminación de sus expresiones y el brillo de los ojos, capturando una imagen exclusiva e inimitable.

En 1974 se mudó a Santiago del Estero con su esposa Nina y publicó “Retratos y Autorretratos”. Fue socio fundador de la Asociación de Fotógrafos Profesionales, del Foto Club Argentino y del Foto Club Buenos Aires. Buena parte de su obra se conserva en el Fondo Nacional de las Artes. En 1982 recibió el premio Konex. En 1984 fue nombrado “Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aitres”. Anatole Saderman, el mayor retratista de la fotografía argentina, vivió en ese Buenos Aires que se fue, donde falleció el 31 de octubre de 1993.

Fuente: Chatrone Celina: Anatole Saderman, un extraño en el espejo. La Nación, ADN Cultura, 08-02-2013.

http://es.wikipedia.org/wiki/Anatole_ Saderman

Villar, Eduardo. Anatole Saderman, el fotógrafo que se muestra en cada retrato. Clarín 07-01-2013.

http://libreriaelextranjero.com/anatole-saderman-retratos-fotograficos…

El exilio, La inmigración, Sin categoría, Vivieron en Buenos Aires

GERARDO BÖNNHOFF

Gerardo Bönnhoff, “laucha”, fue un atleta nacido en Berlín, Alemania, el 24 de junio de 1926.

Llegó a Buenos Aires en 1936 junto con sus padres, en calidad de inmigrante. En 1942, en los Campeonatos Nacionales de Cadetes, fue campeón en los 100 metros llanosy subcampeón en los 200 metros llanos. Al año siguiente, en el mismo campeonato, ganó en los 100  y 200 metros.

En 1945 se nacionalizó argentino, representando oficialmente a nuestro país. Fue uno de los grandes representantes argentinos a nivel nacional e internacional, estrella fulgurante en la época dorada del atletismo argentino.

Este velocista excepcional, estuvo rodeado de otros descollantes colegas como Delfor Cabrera, ganador en 1948, de la maratón en las Olimpíadas de Londres, uno de nuestros mejores fondistas. De Alberto Triulzi, el campionísimo de los 110 metros con vallas. De Noemí Simonetto, campeona en salto en alto. De Ingebord Mello de Preiss, en lanzamiento de la bala y del martillo.

Sus registros fueron notables en 100 y 200 metros, y Posta de 4 x 100 metros. La fama había comenzado el 1º de diciembre de 1945, en la pista del club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, ubicada en Palermo. En la final del Campeonato Nacional, marcó 10″ 3/10, record sudamericano para los 100 metros llanos, y a una décima por debajo de la marca mundial de Jesse Owens.

Se destacó en los Juegos Olímpicos de Helsinki en 1952, donde fue finalista de los 200 metros llanos, ocupando el sexto lugar con una marca de 21″ 59 centésimos. Apasionado del atletismo, fundó el “Club Argentino de Atletismo”, entidad que llegó a presidir. Promovió torneos clásicos. Escribió en los diarios “Clarín”, “La Prensa” y en la revista “El Gráfico”.

Fundó la revista especializada “A sus marcas”, un verdadero archivo del atletismo argentino. En la década del 60, promovió el atletismo a nivel infantil, a través del “Torneo Escolar Billiken”.  Fue corresponsal de la revista alemana “Leichtathletik” y el mayor impulsor de la Estadística en Atletismo. Falleció en El Palomar. Provincia de Buenos Aires, el 28 de diciembre de 2013. Gerardo Bönnhoff representó a la República Argentina en las competencias de 100 y 200 metros llanos, siendo el mejor velocista de ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://www.cada-atletismo.org./noticias_detalle.php?id=1622

http://www.sports-reference.com/olympics/athletes/bo/Gerardo-bonnhoff-1.html

La inmigración, Realidades argentinas

PEDRO GARCÍA Y LA LIBRERÍA “EL ATENEO”

Pedro García, un inmigrante español nacido en Logroño, integrante de una familia de libreros, fundó la librería y editorial “El Ateneo” en setiembre de 1912.

Su primera ubicación fue en la calle Victoria al 600 (hoy Hipólito Irigoyen). En 1936 se trasladó a Florida 371 y en 1938 se ubicó en Florida 340. Por sus salones pasaron personalidades de renombre nacional e internacional.

Pedro García incluyó en su catálogo editorial textos selectos de la literatura universal, pero por sobre todo, libros académicos de Medicina, Odontología, Farmacia y Bioquímica, Salud Pública e Higienismo, de edición nacional o extranjera, que se constituyeron en el área más sólida de su catálogo.

Durante nuestra etapa de estudiante universitario, las visitas a la sucursal ubicada en la esquina de Junín y Córdoba, fueron un destino obligatorio. Muchos de los libros recomendados, ahí se editaban, y se podía hallar también, libros de difusión más limitada. Una vez graduado, fue el sitio donde compré los libros de consulta, siempre necesarios.

En Florida 340 se realizaron las denominadas “Peñas de Escritores”, a las que concurrieron figuras de primera línea como Conrado Nalé Roxlo, Jorge Luis Borges, Manuel Mujica Lainez, Victoria Ocampo, Leopoldo Marechal, Eduardo Mallea, etc. Posteriormente, el 21 de setiembre de 1969, se realizó la “Primavera de las letras”, jornadas en la que los escritores firmaban ejemplares de sus libros.

Fue el antecedente de la Feria Internacional del Libro, donde los lectores dialogaban con los autores y se llevaban un ejemplar autografiado. Durante la Guerra Civil Española, “El Ateneo” fue un sitio de libertad editorial, ya que se imprimieron obras pruhibidas por el franquismo.

La sucursal más espectacular es la ubicada en Santa Fé 1860, en la sede del viejo cine teatro “Gran Splendid”, considerada la segunda librería más importante del mundo. En 1998, se crearonn otras dos sucursales: una ubicada en Cabildo y Juramento y la otra, en Florida 629.

Pedro García falleció en Buenos Aires en 1948 y sus hijos Pedro y Eustasio continuaron eficazmente su obra, aumentando el número de sucursales en Amédica y Europa. En 2012, “El Ateneo” festejó su primer siglo de vida. La editorial y librería “El Ateneo”, creación de Pedro García, fue un centro literario indiscutido que mantuvo su vigencia como faro cultural en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://www.eldia.com.ar/edis/20121111/cien-anos-historia-mundo-literario-argentino

http://www.diasde historia.com.ar/content/el-ateneo-celebra-hoy-su-centenario

La educación, La inmigración, La medicina de ayer

FEDERICO RIBAS

Federico Ribas Montenegro fue un dibujante y publicista español, nacido en Vigo, Galicia, el 26 de Octubre de 1890.

En 1908 llegó a Buenos Aires como un inmigrante gallego más, dedicándose al dibujo. Se relacionó con los dibujantes españoles José María Cao, pionero del humor gráfico en la prensa argentina, y Juan Carlos Alonso.

Fue uno de los grandes dibujantes de “Caras y Caretas”, “PBT” y otras revistas argentinas del Siglo XX como “Papel y Tinta”, “Crónicas de oro” y el periódico “Última Hora”, en la excepcional época de la industria gráfica argentina, aliada con la escritura periodística.

En 1912 viajó a París, donde se desempeñó como Director Artístico de la revista “Mundial”: También colaboró con “Le Rire” y “Elegances”. A raíz del comienzo de la Primra Guerra Mundial, volvió a España desarrollando actividades de ilustrador y dibujante en las importantes revistas “La Esfera”, “Nuevo Mundo” y “Blanco y Negro”.

Sentó las bases de la publicidad española al ser contratado por la Perfumería “GAL”, para realizar los anuncios y carteles para las campañas publicitarias, a partir del año 1916. Los más bellos carteles los realizó para los vinos “Jerez de la Frontera”, de las bodegas del “Marqués del Real Tesoro”.

En 1923 publicó viñetas en el “Faro de Vigo” y desde 1925, en “El Pueblo Gallego”. En 1929 fue director de una gran empresa de publicidad, cargo que se truncó con el comienzo de la Guerra Civil. El alzamiento contra la República del 18 de junio de 1936, lo sorprendió en Vigo. Decidió embarcarse hacia Argentina, llegando al puerto de Buenos Aires el 7 de noviembre de 1936.

Sus brillantes antecedentes y el recuerdo de su anterior estadía, motivó su contratación por parte del periodista uruguayo Constancio C. Vigil, siendo nombrado Director artístico de la  prestigiosa revista “Atlántida”. Denunció el terror franquista en Pontevedra, colaborando con su compañero en “Caras y Caretas”, Luis Seoane.

En la década del 40, ilustró varios libros de Constancio Vigil: “El niño y la música”, “El mono relojero”, “Alma nueva”, “El hombre y los animales”, “Botón tolón”, “La escuela de la Señorita Susana”, “Marta y Jorge”, “Muñequita”, “La educación del hijo” y “Los enanitos jardineros”. A fines de 1949, regresó a Madrid, España, recomenzando sus tareas publicitarias.

Sus dibujos influenciaron la moda y el maquillaje femenino. La obra de Federico Ribas se conserva en museos de Galicia y en las colecciones y archivos de “Prensa Española”. Falleció en Madrid el 11 de setiembre de 1952. Federico Ribas, uno de los grandes artistas gráficos españoles, vivió durante el primer tercio del Siglo XX en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://www.jerezsiempre.com/index.php/Federico_Ribas_Montenegro.

http://www.lahistoriadelapublicidad.com/protagonistas_ficha.php?codnot=312

Artistas destacados, El exilio, La inmigración, Vivieron en Buenos Aires

EL PATIO DE LOS LECHEROS

El Patio de los Lecheros era una antigua estación de tren, una playa de descarga y aprovisionamiento de leche.                                                                                                                    

Estaba ubicada en la intersección de las calles Donato Álvarez y Bacacay limitando con las vías del ferrocarril Sarmiento, entre los barrios de Caballito y Flores. Comenzó a funcionar a principio del siglo XX.

Fue la estación donde el tren traía la leche desde los tambos  ubicados en las afueras de la ciudad. Cada día, cientos de repartidores esperaban el tren para disponer de la leche que iban a vender por las calles porteñas, casa por casa. Muchos eran inmigrantes de diversos orígenes, pero con predominio de españoles.

Foto:http://caballito te quiero.com.ar/portal/2012/10/25/patio-de-los-lecheros

Los trenes cargueros se metían por el andén y a la mañana, bien temprano, llegaban los carros. Estos lecheros tenían convenido un servicio con el ferrocarril, con un canon mensual; diariamente dejaban los tambores vacíos y lavados, llevándose los que había traído el tren.

El procedimiento carecía de medios de protección bacteriológica, porque la única protección estaba representada por la tapa, sin ningún tipo de seguro que impidiera su apertura en cualquier momento. Los tarros se individualizaban con distintas combinaciones de colores, pintados en las tapas de los tarros.

Esta modalidad de trabajo estuvo vigente hasta la década del 60. En 1961 se prohibió la venta de leche sin proceso de pasteurización, lo que motivó la desaparición de esta forma de distribución y la del lechero, con el tradicional carrito y su caballo canchero. El Patio de los Lecheros fue la puerta de entrada de la leche para ese Buenos Aires que se fue.

Fuente:http://caballitotequiero.com.ar/portal/2012/10/25/patio-de-los-lecheros

La ciudad, La inmigración, Personajes de la ciudad

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